Category: Actualidad

  • La verdad que se nos escapa

    La verdad que se nos escapa

    Hay una inquietud que empieza a volverse cotidiana. No es solo la cantidad de información ni la velocidad con la que circula. Es algo más sutil y profundo: la dificultad de verificar lo que se dice y, con ello, la sensación persistente de no saber en qué creer.

    ¿En qué momento dejamos de confiar en lo que vemos, en lo que oímos o incluso en lo que pensamos? ¿Cuándo la verdad dejó de ser un punto de llegada para convertirse en algo que se nos escapa? ¿Y qué le pasa a una persona, en especial a un joven, cuando crece en medio de esa inestabilidad?

    Un estudio reciente realizado por la alianza 4U, integrada por EAFIT, Uninorte, ICESI y CESA, vuelve a encender en Colombia una alerta difícil de ignorar sobre la salud mental de los jóvenes. Cerca de cuatro de cada diez estudiantes universitarios presentan síntomas de ansiedad y depresión, y uno de cada ocho ha intentado suicidarse. Además, el estudio muestra la relación entre mayores niveles de depresión y el tiempo de exposición a redes sociales.

    Más allá de las cifras, estos datos nos hablan de jóvenes que se sienten más vulnerables ante el otro, con miedo a la cancelación social, con necesidad de aceptación y con mayor ansiedad frente a la incertidumbre. Habitan un entorno agotador, donde la información no descansa y donde cada afirmación encuentra su contrario.

    A esto se suma otra capa de complejidad. Las redes no solo amplifican lo que ocurre, también producen una especie de verdad paralela. Una verdad hecha de versiones que circulan sin pasar por el tiempo de la comprensión.

    Esa exposición constante a relatos en competencia tiene un costo. Cuando todo puede afirmarse y cuestionarse al mismo tiempo, sin la exigencia de la verificación, también se debilita el lugar desde el cual comprendemos.

    Vivir sin un marco desde el cual dar sentido al mundo no es solo un problema de pensamiento, es también un problema de salud mental. Porque para vivir no necesitamos certezas absolutas, pero sí un horizonte desde el cual pensar, sentir y decidir. Una referencia que nos permita orientarnos sin extraviarnos.

    Y ahí aparece una pregunta decisiva. ¿Qué ocurre cuando perdemos ese punto de orientación? Cuando eso sucede, no solo dudamos más. Empezamos a habitar en la ansiedad. La incertidumbre deja de ser una pregunta y se convierte en una alerta que no se apaga.

    Tal vez ese soporte no es otra cosa que aquello que nos permite orientarnos en medio de la incertidumbre. Aquello que hace posible distinguir, relacionarnos sin destruir y habitar la vida con alguna proporción. Y si eso es así, entonces no estamos tan lejos de una intuición antigua. La que plantea que la vida se sostiene en la verdad, la bondad y la belleza.

    Por eso vale la pena volver a esta tríada clásica que, lejos de ser abstracta, resulta profundamente práctica y que podemos convocar en la vida cotidiana como una forma de afianzar aquello que nos sostiene.

    La verdad, entendida como la disposición a comprender mejor y a distinguir en medio del ruido.

    La bondad, como la forma de sostener el vínculo sin convertir la diferencia en amenaza.

    Y la belleza, como la capacidad de detenernos y recuperar proporción.

    Son dimensiones que ayudan a ordenar lo que pensamos y la forma en que vivimos. No operan como ideales lejanos, sino como orientaciones que se cultivan en prácticas concretas. Prácticas que invitan a la pausa, a la reflexión y a la comprensión.

    Sostener una idea. Seguir un argumento. Demorarse en una pregunta.

    Ejercicios que nos acercan a la verdad porque nos entrenan en la búsqueda, que nos disponen a la bondad porque nos permiten habitar otras voces, y que nos abren a la belleza porque devuelven la capacidad de asombro.

    La crisis de salud mental que mencionaba al inicio es también el reflejo de los entornos que hemos construido. Hemos empobrecido las conversaciones, acelerado los ritmos y debilitado la forma en que cuidamos la verdad, el vínculo y la pausa.

    En esa medida, devolverle condiciones habitables a la vida no es solo una tarea personal. Es también una forma de responsabilidad con quienes hoy intentan encontrar su propio camino. Y quizás, en estos tiempos, aprender a sostener una idea, una conversación o incluso una duda sea uno de los gestos más simples y más urgentes para empezar.

  • La Iglesia tiene mucho por hacer

    La Iglesia tiene mucho por hacer

    La investigación de EL PAÍS sobre los abusos sexuales en la Iglesia católica eleva a más de 3.000 los casos contabilizados. Es un escándalo en el que todavía resulta necesaria la plena colaboración de la jerarquía católica tanto en el esclarecimiento de los hechos, como en la depuración de responsabilidades y en la reparación de las víctimas. La respuesta de la Iglesia hasta ahora ha sido insuficiente.

    Los nuevos datos figuran en el sexto informe sobre los abusos que elabora este periódico desde 2021, en lo que supone el mayor esfuerzo llevado a cabo en España para esclarecer los hechos. Como en los casos anteriores, el documento se ha entregado al Vaticano, a la Conferencia Episcopal Española (CEE) y al Defensor del Pueblo. La investigación sigue hoy abierta y puede consultarse en una base de datos pública de este diario.

    Tras la última actualización, el número de religiosos y laicos acusados se eleva a 1.613, el 1,46% de los 110.000 sacerdotes y religiosos que ha habido en España desde 1940, según las propias estadísticas de la Iglesia. El número total de casos alcanza los 3.084, y este sexto informe recoge los testimonios de 58 víctimas (48 hombres y 10 mujeres) que acusan a 50 sacerdotes, religiosos y laicos. Es además el primer expediente que se le hace llegar a León XIV. Los otros cinco terminaron sobre la mesa del papa Francisco. En Roma, el texto también se ha enviado a la sección disciplinar del Dicasterio de Doctrina de la Fe, el departamento vaticano encargado de inspeccionar los casos de abusos sexuales y pederastia en todo el mundo católico.

    Por justicia hacia las víctimas, sería deseable un cambio de actitud de la jerarquía católica española, que tras la publicación de los cinco informes anteriores decidió no responder a las acusaciones documentadas. Y eso cuando no ha tratado de desacreditar abiertamente la investigación periodística y a sus profesionales. Los informes incluían, en algunos casos, el encubrimiento de los acusados por parte de obispos y dirigentes de órdenes religiosas.

    Durante su pontificado, Francisco delegó la gestión del escándalo en la Conferencia Episcopal, pero esta ha optado hasta la fecha por la opacidad y por minimizar la gravedad del problema. La visita de Robert Prevost a España a principios de junio constituye una ocasión inmejorable para demostrar que las cosas verdaderamente han cambiado.

    Por primera vez, EL PAÍS ha elaborado un informe que contiene 21 testimonios contra 24 acusados por delitos cometidos en ocho países de América. Más de la mitad de los episodios documentados han sucedido en Colombia y el resto pertenecen a Argentina, Bolivia, Cuba, El Salvador, Estados Unidos, México y Venezuela. Entre otros, figuran los casos de religiosos españoles que, bajo sospecha, fueron trasladados a Latinoamérica, donde pudieron seguir perpetrando sus delitos. Se trata de la triste constatación de que en casi toda la Iglesia católica de Latinoamérica aún está todo por hacer. También estos datos obran ya en poder del Vaticano.

    Los datos aportados siguen apuntando en la misma dirección: la jerarquía católica puede haber dado el paso de condenar en sus declaraciones los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos. Pero es necesaria una investigación propia y en profundidad de los hechos y la asunción de responsabilidades en vez de, como ha sucedido hasta ahora, una táctica dilatoria que solo va en perjuicio de las víctimas.

  • Arévalo se anota su mayor triunfo político con el fin del mandato de la fiscal general en Guatemala

    Arévalo se anota su mayor triunfo político con el fin del mandato de la fiscal general en Guatemala

    El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, se ha anotado este lunes un triunfo político después de que la actual fiscal general y principal opositora al Gobierno, Consuelo Porras, perdiera su batalla por la reelección en Guatemala. Porras deberá entregar el cargo el próximo mes, luego de quedar fuera de la lista de finalistas que buscan presidir el Ministerio Público para el periodo 2026-2030.

    Una comisión de postulación, integrada por decanos de Derecho de las diferentes universidades, representantes del Colegio de Abogados y dirigida por una magistrada de la Corte Suprema de Justicia, votó este lunes la nómina que será enviada al presidente y de la que deberá escoger al próximo fiscal general del país. Porras ha quedado fuera luego de cuatro rondas. Las perdió todas con nueve votos en contra y seis a favor, lo que muestra el recelo que despierta la figura de la controvertida fiscal.

    Javier Monterroso, doctor en derecho constitucional, catedrático universitario y exsecretario privado del MP, explicó que Porras podría, al igual que cualquier otro candidato, impugnar las decisiones de la comisión tanto ante la propia comisión de postulación como ante los órganos jurisdiccionales correspondientes para buscar ser incluidos en la nómina.

    La comisión ha nominado a Beyla Adaly Estrada Barrientos, Gabriel Estuardo García Luna, Julio Rivera Clavería, César Augusto Ávila Aparicio, Zoila Tatiana Morales Valdizón y Néctor Guilebaldo de León Ramírez. De entre ellos deberá escoger el mandatario a un nuevo fiscal tras un largo enfrentamiento con Porras, señalada de perseguir a voces críticas y mantener una férrea oposición al Ejecutivo.

    Arévalo: “Peligrosa para la nación”

    El presidente Arévalo hizo la semana pasada la primer critica abierta contra Porras, al asegurar que la actual fiscal no es idónea para el cargo. “Creo que difícilmente se va a encontrar un perfil menos idóneo que el de Consuelo Porras. Por lo tanto no habría ninguna posibilidad de confirmar a Consuelo Porras para una posición en la que ya ha demostrado que no solo no es idónea, sino que es peligrosa para la nación”.

    Desde que Arévalo ganó la primera vuelta de las elecciones generales, Porras sembró obstáculos para evitar que asumiera la Presidencia, con una ofensiva judicial sin precedentes que buscaba, en la práctica, revertir la voluntad expresada en las urnas: el intento de anular la personalidad jurídica del Movimiento Semilla, del que formaba parte Arévalo, mediante la instrumentalización de la Ley contra la Delincuencia Organizada, ordenó el asalto físico a las sedes del Tribunal Supremo Electoral, donde varios fiscales secuestraron actas originales y abrieron cajas de votos, mientras se activaban causas penales —como el caso de la ocupación de la Universidad de San Carlos— para intentar despojar de su inmunidad a Arévalo y su vicepresidenta, Karin Herrera.

    Fue un asedio administrativo y penal diseñado para asfixiar la transición, convirtiendo la persecución judicial en el último reducto de resistencia de las élites tradicionales frente al relevo en el poder. “Se está intentando vulnerar la democracia con ilegalidades, nimiedades y abusos de poder. El pueblo guatemalteco y la comunidad internacional están observando”, dijo entonces el presidente. El mandatario acusó a Porras de intentar darle un golpe de Estado y aunque le pidió su renuncia, ella nunca entregó el poder.

    La controvertida fiscal general que llegó al MP en 2018, ha sido la primera en ser reelecta, durante el mandato del expresidente Alejandro Giammattei. Pero su gestión será recordada por perseguir y criminalizar jueces, fiscales, activistas de derechos humanos y periodistas; por desmantelar la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI). Y también por estar sancionada por más de 40 países, entre ellos Estados Unidos, por sus acciones de “socavar la democracia”, y por supuestamente estar involucrada en adopciones ilegales ocurridas en los años ochenta.

    El inicio de su caída

    Consuelo Porras se postuló en febrero para magistrada en la Corte de Constitucionalidad (CC), el máximo tribunal de Guatemala, y presentó también su expediente ante la comisión de postulación que elegirá al próximo fiscal general. Sin embargo, sus electores en la CC la rechazaron.

    Hace 10 días, el MP comenzó a recibir reveses. Primero, la Corte Suprema de Justicia dejó sin efecto las órdenes de captura contra el comisionado de la extinta CICIG, el ministro colombiano Iván Velásquez Gómez y otros exfiscales anticorrupción. El recién electo Tribunal Supremo Electoral se negó luego a la petición de la FECI de informar sobre la situación de funcionarios electos por el extinto partido oficial Movimiento Semilla en 2023. También la justicia rechazó ordenar la captura del excandidato presidencial, Roberto Arzú, ordenada por el MP. Porras lo acusa de obstaculización a la acción penal por un video en TikTok en el que el político afirmó que la “sacaría a patadas del MP”.

    También ha renunciado tres funcionarios de la institución: Claudia Arrecis Mena, secretaria privada, Erick Eduardo Schaeffer Cabrera, primer subsecretario general y Aura Marina López Cifuentes, fiscal regional. Todos eran parte del círculo de confianza de Porras, la controvertida fiscal que parece enfrentarse a sus horas más bajas en Guatemala.

  • Los efectos de un nuevo fenómeno ‘El Niño’ se acercan a México y también la desinformación alarmista

    Los efectos de un nuevo fenómeno ‘El Niño’ se acercan a México y también la desinformación alarmista

    El Niño, un patrón natural que provoca anomalías en la temperatura de las aguas superficiales del Pacífico, podría volver con fuerza en el verano boreal de 2026 y permanecer por el resto del año, según los reportes más recientes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El aviso, secundado por otras organizaciones científicas que estudian el clima global, ha impulsado una espiral desinformativa, impulsada por encabezados alarmistas que advierten de la llegada de un “superniño”, “el peor en siglos”, o “el niño Godzilla”.

    “Cuando vemos que hay temperaturas muy calientes o muy frías que van más allá del promedio histórico, es cuando decimos que se va a definir un Niño o una Niña. Estamos hablando realmente del mismo fenómeno: temperaturas frías o temperaturas calientes en las aguas del Océano Pacífico ecuatorial más allá del promedio histórico”, explica a este diario Christian Domínguez, meteoróloga e investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM.

    El Niño comprende tres fases de un mismo fenómeno: la fase neutra, un momento de transición donde las condiciones en el Pacífico condiciones promedio; y La Niña, cuando las aguas del Pacífico se enfrían por debajo de la temperatura media histórica durante tres meses. La actividad de esta oscilación influye directamente en los patrones de viento, lluvia y el clima a nivel global. También en las olas de calor, sequías y la formación de huracanes en el Pacífico y el Atlántico. De ahí que su predicción obligue a tomar medidas y “o poner un ojo y reforzar el monitoreo en la costa del Pacífico mexicano, porque tenemos señales de que podrían producirse huracanes más intensos”, explica Domínguez.

    “Aunque estamos en condiciones neutrales, nos estamos dirigiendo hacia un Niño de acuerdo con los pronósticos que se tienen y se prevé que se empiece a formar en abril, mayo y junio y que continúe así hasta final de año”, asegura en consonancia con el pronóstico de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) estadounidense, que calcula en 61% de probabilidad la formación de El Niño entre mayo y julio, una predicción que aumenta hasta el 90% si el pronóstico se extiende hasta finales de año.

    Domínguez desestima los superlativos que ha recibido la muy probable formación de El Niño en el verano de este año —“en 2015 también le pusieron El Niño Godzilla”, afirma— mientras asegura que su intensidad es aún una incógnita. “La mayoría de los modelos apuntan que tendremos una fase cálida de El Niño; sin embargo, qué tan intenso será es la parte en la que se podrían equivocar los modelos, justo por los meses en los que se está haciendo el pronóstico, pues los fenómenos no están bien formados y hacer una proyección a lo que va a pasar en el verano o diciembre es difícil”, comparte.

    Huracanes intensos en el Pacífico

    La evidencia científica disponible hasta el momento revela que uno de los efectos más evidentes de El Niño en México es su incidencia en la temporada de huracanes, el periodo que se extiende de mayo a noviembre de cada año y pone en alerta a las costas del país: mientras en el Atlántico —explica Domínguez— la señal de El Niño suele provocar una disminución respecto a la media del número de ciclones tropicales, el aumento de la temperatura en las aguas del Pacífico favorece la formación de huracanes más intensos durante la temporada.

    Domínguez pone de ejemplo a Patricia (2015) y Otis (2023), los únicos dos huracanes de categoría 5 que han impactado la costa del Pacífico, ambos formados durante años con presencia de ‘El Niño’. “Está Patricia del 2015, que alcanzó 330 kilómetros por hora; y Otis del 2023, que alcanzó 270 kilómetros por hora antes de tocar tierra en Acapulco.

    Al margen del potencial catastrófico de los huracanes, las anomalías de El Niño en el Pacífico también influyen en la cantidad de lluvia que cae en el centro y sur del país. “Una vez formado, ya en el verano y mientras transicionamos al otoño, la señal es que el centro-sur del país va a recibir menos lluvia de la que recibe en promedio. No será una temporada tan lluviosa”, explica. Domínguez considera que la formación oficial de El Niño podría ocurrir en el verano, justo al inicio de la transición climática hacia el otoño en el hemisferio norte. “No podemos estar seguros que va a durar hasta octubre, noviembre o diciembre. Eso es parte de la incertidumbre, pero sabemos que se va a formar y que tiene probabilidad de ser intenso”.

    ‘El Niño’ y la crisis climática

    La experta es enfática en que este fenómeno y sus distintas fases existen desde mucho antes del estudio de la crisis climática provocada por la actividad humana: “[El Niño] se descubrió en 1890 y se tienen registros desde antes de que habláramos del cambio climático. Sin embargo, lo que sí se ha visto como consecuencia en la última década es que usualmente El Niño dejaba espacio de unos cinco o seis años entre cada fase y ahora nos ha tenido en un sube y baja”, describe a propósito de las alteraciones que se registran desde 2020 y rompen con la clasificación típica de NOAA y otros organismos, que consideraban a las fluctuaciones dentro de un periodo de entre dos y siete años.

    La evidencia científica creciente también sugiere que la crisis climática juega un papel clave en la rápida intensificación de los huracanes, tal y como sucedió con Otis en 2023, que pasó de tormenta tropical a un poderoso huracán categoría 5 en apenas 12 horas. “Estamos viviendo en un mundo más caliente y uno de los efectos que tiene la crisis climática es hacer cada vez más extremo lo extremo. Si con El Niño se sabe que se forman huracanes más intensos, pues entonces estos van a ser todavía más intensos de lo que hubo en otras décadas, lo mismo con la ausencia de precipitación. Todos son fenómenos que ya existían antes, pero ahora con la crisis climática se están volviendo cada vez más extremos y hay que estar preparados”, finaliza.

  • Beca Rita Cetina 2026: cuándo se entregan las tarjetas y el nuevo bono de 2.500 pesos

    Beca Rita Cetina 2026: cuándo se entregan las tarjetas y el nuevo bono de 2.500 pesos

    La maquinaria de los programas sociales en México se prepara para una nueva etapa de distribución. Tras un proceso de registro que llegó a los 7,2 millones de solicitudes, la Coordinación Nacional de Becas para el Bienestar ha trazado la hoja de ruta para la entrega de las tarjetas de la Beca Rita Cetina 2026. Este plástico, emitido por el Banco del Bienestar, es la llave de acceso a los apoyos que este año se amplían para cubrir las necesidades de uniformes y útiles escolares antes de que suene la campana del próximo ciclo escolar.

    Fechas de entrega de las tarjetas

    Julio León, coordinador nacional del programa, ha confirmado que la distribución de las tarjetas se hará de mayo a julio próximo. El proceso se ejecutará de forma escalonada. Las autoridades acudirán directamente a los planteles escolares o habilitarán sedes temporales en los módulos del Bienestar.

    Cada escuela publicará su propio cronograma interno, especificando el día y la hora exacta en que los tutores deben acudir. Generalmente, el orden se da por apellido. Para la entrega del plástico, es necesario presentar identificación oficial, CURP y comprobante de domicilio.

    Monto de las ayudas

    El monto de la beca para 2026 varía según el nivel educativo. Para las familias con estudiantes en secundaria, el apoyo se mantiene en los 1.900 pesos bimestrales, con un incentivo adicional de 700 pesos por cada hijo extra inscrito en el mismo nivel. Este pago se reparte durante cinco bimestres al año, excluyendo el periodo vacacional de verano.

    La novedad más relevante para este año es el pago único anual de 2.500 pesos por estudiante, diseñado específicamente para amortiguar el gasto que supone el regreso a clases. Este depósito se verá reflejado en las cuentas de los beneficiarios durante el mes de agosto, una vez que la familia cuente con su tarjeta activa. Para aquellas familias que ya formaban parte del padrón y cuentan con estudiantes en preescolar o primaria bajo el esquema anterior, se mantendrá la estructura de los 1.900 pesos bimestrales.

    Calendario de pagos

    Durante la segunda quincena de abril, hasta el día 24, se lleva a cabo la dispersión de fondos para los beneficiarios de la Beca Benito Juárez, Jóvenes Escribiendo el Futuro y la Beca Gertrudis Bocanegra. En este periodo, los estudiantes recibirán los depósitos acumulados correspondientes a los dos primeros bimestres del año (enero-febrero y marzo-abril).

  • Las balas volaban desde lo alto de la pirámide contra los turistas, en Teotihuacán: “Nos espantamos y dije ‘a ver dónde nos vamos”

    Edgar Pérez, de 34 años, arregla las jardineras de las entradas de las turísticas pirámides de Teotihuacán, en Estado de México, cuando escucha los dos primeros disparos. Pum, pum. “Nos espantamos. Le digo a los compañeros, ‘¡a ver para dónde nos vamos!’. Nos fuimos para allá abajo”, cuenta. En el interior de la zona arqueológica, un hombre armado camina sobre la Pirámide de la Luna con la inquietante parsimonia de quien acaba de desatar el terror y todavía no evalúa lo ocurrido. Minutos después, se quita la vida, según la versión de las autoridades. Es la macabra escena que este lunes ha dejado dos muertos —el atacante y una turista canadiense— y cuatro heridos de bala, dos colombianos, otra canadiense y un ruso.

    Los disparos despiertan el terror entre los turistas que pasean por el lugar, y pronto desemboca en el caos. “Empezaron a llegar las patrullas y empezaron a desalojar a la gente”, narra Pérez, que unas horas después de lo ocurrido continúa arreglando las jardineras. Dice que es la primera vez que eso ocurre en el lugar y siente que es uno de esos eventos que despiertan el temor en los turistas. “Yo digo que tanto sí van a dejar de venir, porque es la primera vez que pasa. El turismo sí va se va a espantar un poco”, prevé.

    Un par de horas después del tiroteo, en las puertas del recinto se respira un aire de extraña calma. No hay turistas, y los contados visitantes confundidos que llegan, suben de nuevo a sus vehículos con el rostro desencajado por encontrar la icónica atracción cerrada. Los guías turísticos y los empleados de los restaurantes de los alrededores se mantienen sobre la calle tratando de llamar la atención de alguno de los pocos turistas que quedan, pero que ya preparan su regreso a la capital.

    En la calle empedrada que rodea las pirámides, algunos carros de operadores turísticos transitan esperando encontrar a algún turista despistado para ofrecerle algún recorrido alternativo. Mientras, los locales se mueven en motos, ajenos a la extraña movilización de elementos de la policía, el Ejército mexicano y la Guardia Nacional que se ve en la zona.

    Las pirámides, ubicadas en el corazón del país, son una de sus grandes atracciones turísticas. El año pasado, recibieron a cerca de 1,8 millones de turistas, una cifra solo superada por Chichén Itzá, en Yucatán, que recibió alrededor de 2,2 millones. El renombre del lugar llevó a que James Cheng, de 36 años, y Christina Ching, de 33, buscaran visitarlo. Llegaron hace unos días de Los Ángeles para turistear por el país, y este lunes querían pasar por las pirámides temprano (“íbamos a llegar sobre las diez y media”, afirma), pero el tiempo se les echó encima. A su llegada han visto un lugar con las puertas cerradas. “Menos mal que no estábamos aquí. [Si hubiéramos salido temprano], quizás habríamos llegado”, reflexiona ahora.

    Esos comercios, normalmente estarían repletos de gente un lunes por la tarde, lucen abandonados. La postal deja decenas de sillas y mesas listas para recibir turistas que no llegan ni llegarán con una de las mayores atracciones del país cerrada.

    En uno de los restaurantes aledaños, José Manuel Ramírez, 56 años, trata de atraer unos clientes para que entren a su local. No escuchó nada, ni se enteró de lo que había ocurrido hasta que una de sus clientas le dijo que la gente estaba corriendo. “Luego corren porque se les va el bus nada más. Pero aquí también estaban corriendo, o sea, hasta acá fuera. La gente salió de la zona rápido”, afirma. Se topó con la noticia a través de las publicaciones que pronto se difundieron en redes. “Ahorita, con todo esto, pues la verdad ya toda la gente se fue y nos dejó. Sí nos afecta como restauranteros”, considera.

    Junto a la entrada a las pirámides, Pérez se toma un breve descanso. Ha pasado el tobogán de emociones de un momento crítico. Ve con incertidumbre el futuro en un lugar que, hasta ahora, veía como un lugar seguro para su sustento. “Muchos vendedores ambulantes, trabajadores, dependemos aquí del turismo. Lo que realmente no queremos es que un patrimonio cultural de la humanidad se eche a perder por culpa de la delincuencia”, dice con la voz entrecortada. Y concluye: “¿Qué ejemplo le va a dar a los más jóvenes, a los niños? Me refiero al legado que le dejo a mi hija. Con lo que se está viendo ahora, es preocupante”.

  • Video | Así ha sido el tiroteo en las Pirámides de Teotihuacán

    Un tiroteo en la zona arqueológica de Teotihuacán, una de las más visitadas de México, provocó minutos de terror el mediodía de este lunes. Es lo que se puede apreciar en un video obtenido por EL PAÍS, donde se puede apreciar la respuesta de las autoridades federales y locales tras la alerta de que había un tirador en lo alto de la Pirámide de la Luna. En un video grabado en un teléfono celular puede verse a elementos armados de la Guardia Nacional protegerse detrás de una patrulla de la fuerza de seguridad mientras avanzan rumbo al edificio prehispánico.

    El ataque, que dejó dos muertos y seis heridos, entre ellos una turista canadiense y el tirador, provocó que decenas de turistas se pusieran pecho a tierra mientras los guardias nacionales y policías estatales avanzaban hacia el punto de la emergencia. En la grabación pueden escucharse los gritos de la gente, que pedía abatir al atacante mientras este subía los peldaños de la pirámide. También se aprecia cómo decenas de turistas huyen mientras las autoridades repelen la agresión.

    Un portavoz de la Guardia Nacional afirma que los elementos federales no hicieron uso de sus armas largas. Cuando llegaron, dice el vocero, la emergencia ya había sido atendida por la policía estatal del Estado de México. En las imágenes, no obstante, pueden escucharse ráfagas de rifles de alto poder.

  • El difunto cardenal Pedro Rubiano, acusado por abusos sexuales en Colombia

    El difunto cardenal Pedro Rubiano, acusado por abusos sexuales en Colombia

    Un hombre que se identifica como Andrés denunció en la mañana de este lunes en Caracol Radio que el cardenal Pedro Rubiano Sáenz, fallecido en abril de 2024 y quien fue durante décadas la máxima autoridad de la Iglesia católica en Colombia, abusó sexualmente de él en reiteradas ocasiones a partir de 1983, cuando Andrés tenía 15 años. El testimonio fue dado a conocer pocas horas después de que EL PAÍS publicara un informe con ocho casos de presuntos abusos cometidos por 13 sacerdotes y religiosos colombianos, que este diario entregó al Vaticano para que los investigue. El caso de esta víctima forma parte de ese dosier, frente al cual este medio ha consultado a la Arquidiócesis desde la semana pasada. No ha respondido hasta el momento de publicar esta nota.

    Según el relato de Andrés a Julio Sánchez Cristo, director del programa 6AM W, todo comenzó en 1983, cuando tenía 14 años y su madre lo echó de la casa en Bogotá, ciudad a la que la familia había llegado hacía menos de un año desde Bucaramanga. Sin conocer la ciudad y sin recursos, buscó refugio en la Catedral Primada. Allí lo atendió un clérigo identificado en el dosier de EL PAÍS con las iniciales J.A.B.N., quien lo alojó en la casa cural de la localidad de Fontibón. Esa misma noche comenzaron los abusos. “A cambio de comida, protección y dormida, empezó con los abusos”, relató Andrés en los micrófonos. “Primero me ofreció cerveza, me masturbaba. Con el hambre que yo sentía, con cualquier licor me embriagaba muy fácil”.

    Fue ese mismo clérigo quien, según la víctima, lo presentó al cardenal Rubiano Sáenz a la llegada al parqueadero del Seminario Mayor de Bogotá, en la carrera 7 con calle 93, al norte de la ciudad. “Se sentó conmigo en las sillas de atrás, quería besarme los pies, me besó las manos, me masturbó y me practicó sexo oral”, narró. Andrés dice que intentó resistirse a una penetración y que reaccionó con violencia cuando llegó el otro clérigo. Tenía 15 años. “No pude escaparme porque irme era volver a vivir en las calles de una ciudad que no conocía”, dice, señalando que lo amenazaron con ello. Los encuentros con Rubiano, afirma, se repitieron al menos dos veces al mes entre mayo y diciembre de 1983, en la casa cural de la catedral de Fontibón, al occidente de la capital colombiana.

    La situación se prolongó, según su testimonio, hasta 1989 o 1990. Durante ese tiempo, dice, fue utilizado también para gestionar los llamados “controles médicos” a otros jóvenes que los clérigos captaban en colegios parroquiales. “Nos exhibían como carne porque éramos como sus trofeos”, afirmó. Cuando dejó de ser, según sus palabras, “el niño bonito”, pasó a cumplir esa función administrativa. Las consecuencias sobre su vida fueron devastadoras: afirma que cayó en el consumo de alcohol y cocaína, y no se retiró de ese entorno hasta 1999.

    Andrés explica que, en el año 2000 y aprovechando la apertura de la Puerta Santa del Jubileo, viajó al Vaticano con un pasaje pagado por uno de sus victimarios, a quien, a cambio del billete de avión, le entregó a una caja con las fotos, videos y documentos que había acumulado y que servían como pruebas en su contra. Sin embargo, dejó una denuncia escrita en la Poste Vaticane, dirigida a Joaquín Navarro-Valls, uno de los colaboradores cercanos de Juan Pablo II y quien hablaba español. Dejó como dirección de contacto la de su tía en Bogotá. Nunca recibió respuesta, narra.

    Veinte años después, en 2021, retomó las denuncias de manera formal, pues la arquidiócesis había abierto un despacho para enfrentar estos casos: la Oficina de Buen Trato. La víctima cuenta que se reunió con el cardenal Luis José Rueda Aparicio, actual arzobispo de Bogotá. Andrés detalla que el prelado le tomó la mano, le pidió que escribiera todo de su puño y letra, y le prometió ayuda jurídica, psicológica y económica. “Me vio muy mal, porque yo no hablaba de esto hacía mucho tiempo y casi me desmayo contándole estas cosas”, relató. Aparte de algunas terapias psicológicas, cuenta, la promesa quedó en nada. “Absolutamente nada, nada, nada. El silencio total”.

    Andrés también contactó a la Nunciatura Apostólica, a varios periodistas y a otros denunciantes. Entre los sacerdotes a los que señala de no haber dado trámite a sus denuncias está el italiano Paolo Rudelli, nuncio en Colombia entre 2023 y el pasado 30 de marzo, cuando el papa León XIV lo designó en el tercer cargo de más importancia en el Vaticano, el de sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. Andrés también cuenta haber hablado con el colombiano Luis Manuel Alí Herrera, desde 2024 secretario de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores.

    Ante la Fiscalía colombiana interpuso una tutela para obtener respuesta y descubrió que ninguna de las instituciones eclesiásticas que prometieron trasladar su denuncia lo había hecho. “Perdí tres, cuatro años esperando y nunca hicieron nada”, dijo en la entrevista radial. En sus declaraciones más recientes señaló, además, que el primer clérigo que lo captó fue asesinado en 2001, lo que complica aún más cualquier proceso judicial.

    “Eso sucedió y no fue solamente una vez. Y tengo entendido que tiene muchísimas denuncias que han sido tapadas porque nunca, nunca prosperaron”, dijo Andrés sobre Rubiano. Y añadió con amargura: “Cuando yo hice la denuncia en 2021, él estaba vivo. En cambio, en España denuncian a un sacerdote de 90 años y a ese sí lo llaman y a ese sí le piden explicaciones. Aquí el señor pasó de agache y se murió.”

    El arzobispado de Bogotá no respondió a las preguntas de EL PAÍS sobre el caso de Andrés, que aparece en el informe entregado al Vaticano junto a otros siete testimonios contra clérigos colombianos y 16 más contra sacerdotes de otros países de América. Rubiano, quien fue arzobispo de Bogotá entre 1994 y 2010, cardenal desde 2001 y uno de los rostros más reconocibles del catolicismo colombiano durante tres décadas, murió sin haber sido confrontado públicamente por ninguna acusación de esta naturaleza.

    Andrés tiene 57 años, lleva décadas sin trabajo estable a causa de secuelas que describe como “catastróficas” y hasta ahora no ha podido contarle nada a su familia. “Tengo la rabia, la vergüenza, la impotencia, la ira, el dolor, las pesadillas”, resumió. “Y las ganas de quitarse la vida”.

  • Lo que se sabe del tiroteo en Teotihuacán

    Un tiroteo en la zona arqueológica de Teotihuacán, ubicada 50 kilómetros al oriente de Ciudad de México, ha dejado dos muertos —uno, el atacante, por suicidio— y al menos siete heridos. El suceso, ocurrido después del mediodía, se cobró la vida de una turista canadiense. Entre los heridos, hay un menor de edad y al menos cuatro personas de distintas nacionalidades. Las autoridades mexicanas desplegaron un operativo en la zona y desalojaron el complejo, mientras que los heridos —cuatro por arma de fuego, dos tras caer de las escalinatas de la pirámide y una persona atendida por crisis nerviosa— fueron trasladados al Hospital General de Axapusco, en el Estado de México.

    El momento del ataque

    El tiroteo empezó después del mediodía en la Pirámide de la Luna, la segunda más grande del complejo arqueológico, y duró varios minutos. Un hombre aún sin identificar abrió fuego desde una de las plataformas que intercalan con las escalinatas para ascender a la pirámide. En videos de testigos que circulan en redes sociales, el atacante, que llevaba consigo un cubrebocas y vestía camisa a cuadros y pantalón negro, camina con pistola en mano en lo alto del monumento mientras decenas de turistas que subían a la pirámide se tiran al suelo para evitar las balas. Tras un par de detonaciones, otros visitantes corren y se resguardan en las estructuras que rodean a la Plaza de la Luna, un área abierta que antecede a la pirámide.

    Las víctimas

    De acuerdo con el Gabinete de Seguridad, una mujer canadiense falleció tras el tiroteo, además del agresor, que se suicidó en el sitio. Los heridos hasta el momento, son seis: dos colombianos (uno de ellos menor de edad), un ruso y un canadiense. Todos fueron trasladados al Hospital General de Axapusco y de acuerdo con el IMSS-Bienestar, tras ser valorados ninguno reporta lesiones de gravedad.

    Las reacciones al tiroteo

    A través de su cuenta de X, la presidenta Sheinbaum condenó el ataque y afirmó que coordina un operativo conjunto entre Secretaría de Gobernación y Cultura en el sitio: “Lo ocurrido hoy en Teotihuacán nos duele profundamente. Expreso mi más sincera solidaridad con las personas afectadas y sus familias. Estamos en contacto con la embajada de Canadá”. Anita Anand, Ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, se refirió al ataque como un “horrendo acto de violencia” en su cuenta de X y aseguró estar en contacto con el canciller mexicano, Roberto Velasco. “Una canadiense fue asesinada y otro herido en Teotihuacán. Gracias a mi contraparte, Roberto Velasco, por estar en contacto cercano y responder rápidamente a esta situación”, escribió.

    La seguridad a 51 días de la Copa del Mundo

    Con más de 1,6 millones de visitantes en 2025, Teotihuacán es la segunda zona arqueológica más concurrida de México detrás de Chichén Itzá (Quintana Roo) y uno de los principales atractivos turísticos del centro del país. La imagen de los peritos analizando la escena del crimen en lo alto de la Pirámide de la Luna ocurre a 51 días de la inauguración del Mundial 2026 en el Estadio Azteca de la capital y siembra dudas sobre si México está listo para ser anfitrión de la Copa del Mundo debido a que atraviesa una crisis de inseguridad, un cuestionamiento que cobró fuerza a finales de febrero, cuando un operativo del Gobierno federal culminó con la caída de El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación y derivó en varias jornadas de violencia y narcobloqueos como respuesta del crimen organizado.

    A inicios de marzo y después de reunirse con representantes de la FIFA, el Gobierno anunció el Plan Kukulkán, un operativo que incluye más de 100.000 agentes, aeronaves y sistemas antidrones que resguardarán estadios, hoteles, aeropuertos y zonas para aficionados en Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey, las tres sedes mexicanas donde se jugarán encuentros de la Copa del Mundo.

  • Estados Unidos dio un ultimátum de dos semanas a Cuba para que libere a presos políticos de alto perfil en una reunión secreta

    Estados Unidos dio un ultimátum de dos semanas a Cuba para que libere a presos políticos de alto perfil en una reunión secreta

    El Gobierno de Estados Unidos ha puesto un ultimátum para que Cuba libere al artista Luis Manuel Otero Alcántara y al rapero cubano Maykel Osorbo, quienes permanecen desde hace cinco años en cárceles de la isla. En una reunión secreta el pasado 10 de abril en La Habana, como parte de las negociaciones que ambos gobiernos han confirmado pero de las que aún se conoce oficialmente muy poco, funcionarios del Departamento de Estado ofrecieron a las autoridades cubanas el plazo de dos semanas para la excarcelación de los artistas de alto perfil “como gesto de buena fe”, así como la liberación del resto de los más de mil presos políticos que el régimen mantiene entre rejas.

    En el comunicado, al que tuvo acceso el medio estadounidense USA Today, un portavoz del Departamento de Estado insistió en que el presidente Donald Trump “mantiene su compromiso con la liberación de todos los presos políticos”, además de la generación del cambio que Trump recientemente llamó un “nuevo amanecer para Cuba”. Aunque hace unos meses la administración republicana hablaba de reformas económicas más que políticas en la isla, el discurso que llega desde Washington ha dado un giro en las últimas semanas, en que descartan una negociación sin que el gobierno de Miguel Díaz-Canel también ceda en el plano político. “El gobierno cubano dispone de una pequeña ventana de oportunidad para llegar a un acuerdo”, sostuvo la fuente.

    Ante la presión mediática, el Gobierno cubano se vio obligado a confirmar este lunes que el encuentro con una delegación de Estados Unidos. “Es un asunto sensible que, como hemos dicho, manejamos con discreción”, declaró a el diario oficialista Granma Alejandro García del Toro, el subdirector general a cargo de EE UU del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX). “Pero puedo confirmar que recientemente se celebró aquí en Cuba un encuentro entre delegaciones de Cuba y Estados Unidos. Por la parte estadounidense participaron secretarios adjuntos del Departamento de Estado y por la parte cubana, a nivel de viceministro de Relaciones Exteriores”.

    Del Toro insistió en que ninguna de las partes “estableció plazos o realizó planteamientos conminatorios, como ha sido mencionado por medios de prensa estadounidenses”. “Todo el intercambio se produjo de forma respetuosa y profesional”, dijo. También dejó saber que había sido una prioridad de la parte cubana hablar sobre la eliminación del cerco energético hacia la isla, algo que catalogó como “un chantaje a escala global contra estados soberanos, los cuales tienen todo el derecho de exportar combustibles a Cuba”. El funcionario no mencionó, sin embargo, el tema de los presos políticos, que ha estado entre las principales exigencia de la ciudadanía en este nuevo capítulo entre Cuba y EEUU.

    Osorbo y Alcántara, dos de los presos políticos más reconocidos de la isla, que encabezaron la simbólica huelga de hambre en la sede del Movimiento San Isidro en 2020, fueron detenidos un año después tras llevar tiempo en la mira del régimen. El primero fue sacado por la policía política cubana de su casa en La Habana Vieja, sin ropa y descalzo, cuando estaba almorzando. El segundo fue detenido el 11 de julio de 2021, cuando salía de su casa para sumarse a las manifestaciones que tuvieron lugar en toda Cuba ese día, dejando un saldo de miles de ciudadanos convertidos en presos políticos hasta hoy. Osorbo fue condenado a nueve años de privación de libertad. Otero a cinco, por lo que su condena estaría llegando formalmente a su fin en tres meses.

    A inicios del mes de abril, La Habana anunció el indulto de 2.010 presos, uno de los mayores que ha hecho en el marco de negociaciones con los Estados Unidos. Un mes antes, el Gobierno cubano había informado de la excarcelación de 52 reclusos. No obstante, en ninguno de los dos momentos ha reconocido que se trate de un pacto en medio de los diálogos con Washington, sino que lo reconoce como “una práctica habitual en nuestro sistema de justicia penal y de la trayectoria humanitaria de la Revolución”, y como parte de las celebraciones religiosas de la Semana Santa. Entre los excarcelados, las organizaciones independientes de derechos humanos han detectado muy pocas liberaciones de presos de conciencia.

    La reunión de mediados de abril entre las autoridades de Cuba y Estados Unidos en La Habana es la primera donde una delegación estadounidense viaja a la isla, desde el contexto del restablecimiento de relaciones diplomáticas con el ex presidente demócrata Barack Obama hace diez años. El medio Axios informó que en el encuentro —en el que participó el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias El Cangrejo— los funcionarios estadounidenses hicieron saber una vez más a las autoridades castristas que “la economía cubana está en caída libre y que las élites gobernantes de la isla tienen una pequeña ventana de oportunidad para implementar reformas clave respaldadas por Estados Unidos antes de que las circunstancias empeoren irreversiblemente”, según dijo un funcionario al citado medio.

    Entre otras cosas, en la reunión se abordó la propuesta de parte de Estados Unidos de colaborar con la conectividad a internet mediante la instalación de servicios satelitales Starlink, y sobre la posibilidad de ir desmantelando el embargo económico hacia la isla que lleva más de seis décadas. En ese caso, sería preciso indemnizar a las personas y empresas estadounidenses cuyos bienes y propiedades fueron confiscados tras el triunfo de la Revolución de 1959. También se habló de la necesidad de garantizar “mayores libertades políticas, que eventualmente incluirían elecciones libres y justas”, según Axios.

    “El presidente Trump está comprometido a buscar una solución diplomática, si es posible, pero no permitirá que la isla se convierta en una grave amenaza para la seguridad nacional si los líderes cubanos no están dispuestos o no son capaces de actuar”, dijo el funcionario.

    Aunque hasta ahora una nebulosa rodea las conversaciones diplomáticas de ambos gobiernos —que se desmienten o se contradicen constantemente con retóricas de soberanía, del lado cubano, o de constantes amenazas, del lado estadounidense—, lo cierto es que hay un reconocimiento oficial de las negociaciones que se llevan a cabo tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, cuando Trump comenzó a insinuar que Cuba sería su próximo destino. Desde entonces, han habido momentos de silencio o de ataques más o menos directos. USA Today informó el 15 de abril que el Pentágono preparaba de manera discreta una intervención militar, en caso de que Trump diera la orden de intervenir el país a 90 millas de Florida.

    Luego Trump fue preguntado en el Air Force One por los periodistas sobre si tenía entre manos la idea de un ataque militar a Cuba. “Bueno, depende de cuál sea su definición de acción militar”, respondió, acostumbrado a decir sin ser preciso, o dejar ventanas abiertas a las dudas. Todos estos meses, se había limitado a decir una y otra vez que Cuba era “una nación fallida”, ahora con la soga al cuello sin la ayuda de combustible que llegaba del exterior, con el cerco que decretó el pasado 29 de enero.