Category: Actualidad

  • Las votaciones presidenciales transcurren con tranquilidad y filas en Colombia

    Las votaciones presidenciales transcurren con tranquilidad y filas en Colombia

    Las tensiones y la polarización de las semanas previas a las elecciones presidenciales en Colombia se han convertido en tranquilidad y filas largas en los puestos de votación este domingo. La primera vuelta electoral ha comenzado a las ocho en punto de la mañana, cuando el registrador nacional, Hernán Penagos, declaró la apertura oficial de la jornada. El parte ha sido de calma. A su lado, en la icónica Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, el presidente Gustavo Petro habló brevemente sobre la necesidad de proteger los votos de la ciudadanía y evitar presiones externas.

    Una vez más, el jefe del Estado hizo un énfasis particular en la posibilidad de un fraude y solicitó a la Registraduría que asuma, para próximas elecciones, el software que permite hacer el conteo de votos y que hoy es subcontratado con una empresa privada. Petro reiteró su petición minutos después, tras depositar su voto en la urna de la mesa uno en la Plazoleta Mosquera, en el Capitolio Nacional. El presidente mostró su tarjetón electoral en el que podía verse su voto por el senador Iván Cepeda, con quien espera que continúe el proyecto que él inició hace cuatro años.

    En un país conocido por ser madrugador, buena parte de los 41 millones de colombianos empezaba a acudir a las urnas desde su apertura. Las calles de Bogotá han amanecido llenas de gente que paseaba tras depositar su voto. La participación promete ser alta, según han contado a EL PAÍS fuentes que están monitoreando la jornada electoral.

    Al igual que buena parte de la ciudadanía, varios candidatos presidenciales se han acercado desde temprano a sus puestos de votación. El centrista Sergio Fajardo, muy rezagado en las encuestas, se mostró confiado en que su aspiración dará una sorpresa este domingo después de las cuatro de la tarde, cuando se cierren las urnas y se empiecen a conocer los resultados. Tras votar en Medellín, la ciudad donde nació, anunció que volaría a Bogotá para esperar los veredictos en su sede de la capital, una casona en el barrio de Chapinero.

    Minutos más tarde, el ultra Abelardo de la Espriella se acercó a su puesto de votación, en Barranquilla, rodeado de simpatizantes que gritaban consignas a su favor, desde el genérico “Sí se puede” hasta el estribillo de una de las canciones de su campaña, “Ponle la raya al Tigre”. También se lanzaron con un “Fuera Petro” contra el presidente de la República. La ciudad, la mayor de la región Caribe, es uno de los grandes fortines del presidente y en general de la izquierda, pero De la Espriella, que tiene allí su sede y su principal residencia, ha impulsado su estrategia con el lema de “costeño vota a costeño”, como recordó en la noche de este sábado en entrevista con el influenciador Westcol. El Caribe no tiene un presidente propio desde el siglo XIX, cuando ejerció el poder Rafael Núñez. Aunque Petro nació y creció allí, tiene un estilo más propio del interior andino del país. El ultra recibirá los resultados en una zona de espacio público de Barranquilla y no en Bogotá como es tradición en un país centralista.

    Casi en simultáneo, la senadora y candidata de la derecha tradicional, Paloma Valencia, se dejaba ver en Rionegro, a las afueras de Medellín. Llegó hasta allí para acompañar a votar al expresidente Álvaro Uribe, cabeza de la derecha colombiana durante más de dos décadas y a quien ha llamado a lo largo de la campaña “papá”. Jugando su capital político por una candidatura que flaquea en las encuestas, Uribe recurrió al fantasma del chavismo, que ha usado desde los tiempos del plebiscito de 2016, para atacar al candidato oficialista, Iván Cepeda: “Petro y Cepeda hacen todo lo posible para instalar en Colombia una sucursal chavista”, dijo antes de votar. Tras acompañar a su jefe y mentor, Valencia se desplazó a Bogotá para votar poco después del mediodía. Allí, donde nació y reside, esperará los resultados, no en su sede permanente, sino en un centro de convenciones.

    Más tarde, a media mañana, el senador Iván Cepeda se acercó a su lugar de votación en el colegio San Lucas, en la localidad de Kennedy, suroccidente de Bogotá. “Invitamos a honrar al pueblo colombiano, a honrar la democracia, a respetarla. Estamos convencidos de que hoy en la tarde celebraremos el segundo gobierno progresista”, dijo al salir del salón en el que votó el puntero en todas las encuestas. Unos minutos antes había votado en el centro de la ciudad Aida Quilcué, su fórmula vicepresidencial, quien al salir del puesto invitó a la ciudadanía a acudir a las urnas, como un derecho constitucional: “El llamado es a que hoy ejerzan el derecho al voto en el marco de la Constitución Política de Colombia, que ese derecho al voto sea tranquilo, que sea libre, consciente y democrático”.

    Hasta el mediodía, y pese a semanas de amenazas, ataques e incluso asesinatos a miembros de las campañas en las regiones en las que los grupos ilegales tienen presencia, el reporte en seguridad era de tranquilidad. El principal riesgo para esta jornada electoral, según ha advertido el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, es la compra de votos, una batalla que se permanente en Colombia elección tras elección.

  • La campaña de Abelardo de la Espriella: el penalista ultraconservador que rompió a la derecha

    La campaña de Abelardo de la Espriella: el penalista ultraconservador que rompió a la derecha

    Abelardo de la Espriella nunca se había lanzado a un cargo de elección popular, y quizás por ello su aspiración a la presidencia de Colombia ha sido una sorpresa para sus rivales en la izquierda, pero sobre todo para sus amigos en la derecha. A mitad del año pasado, cuando apenas se preparaba a aspirar y aparecía con 1% de intención de voto en las encuestas, la derecha se dividía entre dos favoritos que ya no aparecen en el mapa electoral. Una era Vicky Dávila, la exdirectora de la revista Semana que prometía robarse el voto de la ultraderecha por su oposición férrea a Gustavo Petro durante todo el gobierno de izquierdas. El otro era el senador Miguel Uribe Turbay, fiel seguidor y amigo del expresidente Álvaro Uribe, el santo grial de la derecha. Pero Uribe Turbay fue asesinado mientras hacía campaña en Bogotá y el magnicidio dejó a su partido en crisis. Mientras, De la Espriella recogía firmas para ser candidato y empezaba a crecer lentamente, robando tanto del voto ultra de Dávila como el de los uribistas clásicos. Ahora llega este domingo como uno de los más opcionados para dirigir el país desde la Casa de Nariño.

    El abogado penalista lanzó su candiatura en noviembre, con el show que lo ha caracterizado toda su campaña: frente a miles de personas en el Movistar Arena de Bogotá, con la imagen de un tigre como logo de campaña y mucha pólvora. Ha cimentado desde entonces un mensaje que divide a la sociedad entre un nosotros, “los nunca”, y un ellos, “los de siempre”, y suma eslóganes nacionalistas y militaristas como “Firme por la Patria”.

    “Dejé una vida apacible en Florencia [Italia] y volví a mi patria para salvarla y reconstruirla”, le dijo entonces al público. Su esposa ha dicho recientemente que volverían a vivir en el exterior en caso de una derrota, mientras él asegura que vino a Colombia a prestar su “servicio militar” contra la izquierda de Petro. Esa idea es reflejada en su programa: promete la mano dura del salvadoreño Nayib Bukele contra los grupos criminales, con la construcción de diez megacárceles; el recorte del Estado al estilo del argentino Javier Milei; y una agenda conservadora contra el aborto o los derechos de la población LGBTI, aupado por un discurso religioso en el que promete la llegada de una “Patria Milagro”.

    Aunque se ha definido como un outsider de los políticos, por meses buscó que lo avalara el partido del expresidente Uribe, quien hizo decenas de reuniones para lograr un candidato único de una oposición que iría ‘de Abelardo hasta Fajardo’. Pero le cerró la puerta de su colectividad al abogado penalista. Entre tres senadoras y el padre del senador asesinado, el partido se decantó por la senadora Paloma Valencia, de una derecha moderada. El ala más radical, representada por el líder ganadero José Félix Lafaurie, se fue del partido a las toldas del ultra.

    Todavía en diciembre, cuando ya lideraba los sondeos frente a otras aspirantes de derecha, De la Espriella sugería sellar la coalición a través de una encuesta. Pero los otros candidatos, incluidas Valencia y Dávila, le cerraron esa puerta, y prefirieron escoger entre nueve de ellos a través de una consulta que se votaría en las elecciones legislativas de marzo. Al verse excluido, el penalista publicó un video hecho con Inteligencia Artificial en el que un tigre le lee una carta a Uribe: irse a una consulta, dice el felino, “decepcionaría a quienes creen en este proyecto”. Anunciaba que no quería ir a la fiesta a la que no lo invitaron.

    Luego llegó la prueba de fuego, el 8 de marzo. La popularidad del candidato, impulsada en una campaña digital exitosa y contemporánea, logró arañar algunos votos del partido uribista Centro Democrático para que el diminuto partido ultraconservador Salvación Nacional, que lo avala, superara el umbral electoral y eligiera a cuatro senadores y a una representante en la Cámara por Bogotá. Era la primera vez que De la Espriella medía su popularidad en las urnas, y demostró que la ultraderecha se movilizaba al margen del uribismo.

    Pero al tiempo surgía la mayor amenaza a su candidatura: Valencia no solo ganó la consulta de la derecha con 3,2 millones de votos, muchos más de los esperados, sino que el mecanismo sumó casi seis millones de votos. La senadora irrumpió entonces con fuerza en las encuestas, con la posibilidad de aglutinar el voto uribista y conquistar una parte del centro, aquel que votó en esa misma consulta a quien designó como fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo.

    Pero la apuesta a dos bandas de Valencia no cuajó del todo, la candidata y Oviedo se diferenciaban públicamente en posturas sobre asuntos como la adopción de niños por parejas del mismo sexo o la posibilidad de designar a Uribe como ministro de Defensa. De la Espriella, que había enviado un aparte de tranquilidad a sectores académicos y empresariales con la designación de su propia fórmula, el exministro José Manuel Restrepo, volvió a crecer en las encuestas, al punto de empatar en algunas con el siempre puntero Iván Cepeda, aspirante de una izquierda unificada e impulsada por Petro.

    Los influenciadores abelardistas acusaron a Valencia de ser parte de “los de siempre”, y la candidata que recibió el apoyo de casi todos los partidos tradicionales se convirtió en la opción del establecimiento. De la Espriella ha sabido vender el discurso de que él es el llanero solitario de la política, a pesar de que partidos enteros y clanes poderosos también lo apoyen. También ha sabido capitalizar la sintonía de su discurso con el petrismo que habla de “los nadies”. Su intención de voto no cae a pesar de que demuestre tener más dinero que “los nunca”, a pesar de que sus críticos recuerden que fue abogado de corruptos y mafiosos, a pesar de que algunos de esos antiguos clientes ahora lo cuestionen. Como Donald Trump en la campaña presidencial del 2024, parece a prueba de escándalos. Solo le queda probar si puede derrotar a la izquierda, y llegar a la Casa de Nariño.

  • Compare las propuestas de los candidatos presidenciales para las Elecciones de Colombia 2026

    Compare las propuestas de los candidatos presidenciales para las Elecciones de Colombia 2026

    Los planes de Gobierno de Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, frente a frente

    Paloma Valencia, Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo.ANDRÉS GALEANO, Chelo Camacho (El País), @ABDELAESPRIELLA, MARIANO VIMOS
    Elisa Villa Román

    Las elecciones presidenciales de Colombia de 2026 se perfilan como una contienda entre tres distintas visiones de Gobierno. Sergio Fajardo, muy por debajo en las encuestas, queda en el cuarto puesto de los aspirantes a la silla. Los candidatos Paloma Valencia, de Colombia Más Grande; Abelardo de la Espriella, por Defensores de la Patria; Iván Cepeda, del Pacto Histórico; y Sergio Fajardo por la fórmula Dignidad y compromiso, han articulado sus programas de Gobierno en torno a diferentes ópticas, y difieren en las soluciones que proponen. El siguiente comparativo permite revisar, tema por tema, las propuestas de cada candidato en materia de seguridad, economía, salud, educación, medio ambiente, anticorrupción, campo, paz y política social. Es una herramienta de consulta para los lectores en un país donde las promesas de campaña han chocado históricamente con la complejidad de gobernar.

    Créditos:

    Diseño y maquetación: Mónica Juárez Martín y Ángel Hernández

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  • Elecciones en Colombia 2026: puesto de votación, cuándo inicia la Ley Seca y horarios para acudir a las casillas

    Elecciones en Colombia 2026: puesto de votación, cuándo inicia la Ley Seca y horarios para acudir a las casillas

    Colombia se encuentra a las puertas de la jornada electoral que definirá quién ocupará la presidencia del país para el periodo 2026- 2030. La próxima elección presidencial es también un plebiscito indirecto a la gestión y a las reformas sociales impulsadas por el Gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en la historia reciente del país.

    Cómo votar: paso a paso para la jornada

    Para que su voto sea válido y el proceso resulte ágil, la Registraduría Nacional sugiere seguir una serie de pasos ordenados.

    Consultar puesto de votación

    Ingrese a la página web oficial de la Registraduría o use la aplicación móvil oficial para verificar su puesto de votación y el número de mesa exacto. Recuerde que solo puede votar en el lugar donde tiene inscrita su cédula.

    Presentar documento de identidad en la mesa asignada

    Presente su cédula de ciudadanía física original (ya sea la amarilla con hologramas o la nueva cédula digital). Ningún otro documento, como el pasaporte o la contraseña, es válido para votar dentro del territorio nacional.

    Recibir y marcar el tarjetón en el cubículo de votación

    El jurado le entregará la tarjeta electoral de la elección presidencial. Diríjase al cubículo y marque de forma clara la casilla del candidato de su preferencia o la opción de “Voto en Blanco”. Evite salirse del recuadro o realizar marcas cruzadas sobre varias fotos para que su voto no sea anulado.

    Depositar el voto y pedir el certificado

    Doble el tarjetón para garantizar el secreto del voto y deposítelo en la urna correspondiente frente a los jurados de votación. Al finalizar, asegúrese de reclamar su cédula y el certificado electoral, el cual otorga beneficios de ley como descuentos en trámites públicos y medio día de descanso laboral remunerado.

    ¿Cuándo son las elecciones y qué se elige?

    Tras las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo, la jornada electoral de mayo será exclusivamente para definir quién ocupará la presidencia y vicepresidencia de Colombia.

    Para ello, la Registraduría Nacional del Estado Civil ha establecido un calendario electoral:

    • Primera vuelta presidencial: se llevará a cabo el domingo 31 de mayo.
    • Eventual segunda vuelta: en caso de que ningún candidato obtenga la mitad más uno de los votos válidos, los dos aspirantes más votados se medirán en una segunda vuelta el domingo 21 de junio.

    Restricciones y Ley Seca

    En Bogotá, las autoridades han adelantado el inicio de la Ley Seca a partir de este viernes 29 de mayo a las 18.00 de la tarde y hasta el lunes 1 de junio a mediodía (12.00 horas). Esto ha llevado al gremio de bares a convocar diversas protestas en la capital colombiana. En Barranquilla, la prohibición en la venta y el consumo de bebidas embriagantes se activa a partir del sábado 30 de mayo a las 18.00.

    Otras restricciones incluyen la prohibición de portar armas, el uso de celulares o cámaras fotográficas dentro de los cubículos de votación y la restricción de propaganda política el día de la elección.

    Horarios de las mesas de votación

    En todo el territorio nacional, el horario de apertura y cierre de las urnas es estricto y unificado.

    • Apertura: 8.00 horas
    • Cierre: 16.00. A esta hora cierran los accesos a los puestos de votación y las mesas. Si una persona se encuentra en la fila pero no ha entregado su cédula al jurado antes de la hora de cierre, no podrá votar.

    Para los colombianos en el exterior, el proceso cuenta con una logística especial. Las votaciones se desarrollan durante una semana completa, comenzando el lunes 25 de mayo y finalizando el domingo 31 de mayo, en los consulados y puntos autorizados en cada país, operando de igual forma entre las 8.00 y las 16.00 (hora local de cada ciudad).

  • Elecciones en Colombia 2026, en vivo | Petro vota en Bogotá: “No he intentado siquiera un gesto que hubiese cambiado normas hacia una reelección”

    Elecciones en Colombia 2026, en vivo | Petro vota en Bogotá: “No he intentado siquiera un gesto que hubiese cambiado normas hacia una reelección”

    Cepeda le habla al país un día antes de las elecciones: “El futuro de Colombia está en manos de su pueblo”

    El candidato presidencial Iván Cepeda ha hecho una intervención este sábado, a un día de que se abran las urnas en Colombia. Con el tono pausado que lo caracteriza, parado frente a un atril y en una imagen que parecía ser más una alocución presidencial que un anuncio, el aspirante dio un mensaje de agradecimiento y cierre de campaña. “Queridas y queridos compatriotas, me dirijo a ustedes cuando faltan pocas horas para que se abran las urnas y el pueblo ejerza uno de sus más fundamentales derechos: decidir libremente su destino”.

    El mensaje, que duró poco más de 10 minutos, hizo un recuento de su campaña, agradeció a su equipo de trabajo, y enfatizó en sus propuestas para llegar a la Casa de Nariño. “A los soldados y policías quiero decirles que mantenderemos y fortaleceremos los avances alcanzados en materia salarial, prestacional y pensional. Continuaremos fortaleciendo la seguridad en los territorios y las capacidades institucionales para garantizar la tranquilidad de la ciudadanía”, dijo. 

    Con un aire más triunfalista, Cepeda aseguró que gobernará para todos los colombianos y le envió un mensaje a la oposición. “Velaré por los derechos de cada persona y por el cumplimiento estricto de la Constitución y de la Ley.
    La oposición contará con plena garantías democráticas y desde este momento extiendo a sus dirigentes una invitación sincera al diálogo respetuoso y constructivo para avanzar a un gran acuerdo nacional”. 

    La apuesta de un acuerdo nacional ha sido el norte de su campaña, junto a otros pilares como la lucha contra la corrupción. Esta semana anunció al exministro de Defensa Iván Velásquez como la persona que, en un eventual Gobierno suyo, lideraría el Plan Anticorrupción que ha explicado en todos sus discursos y entrevistas.

    Como mensaje de cierre, aseguró que Colombia tiene mañana una cita con la historia. “Los invito a votar por el futuro, por la eliminación de la pobreza y la desigualdad; la protección de nuestra riqueza natural; por una economía moderna, productiva y diversificada (…) El futuro de Colombia está en manos de su pueblo”. Sin ataques ni estridencias, y con la serenidad de siempre, Cepeda cerró con una invitación a participar libremente en las elecciones. 

  • Cómo Billy Álvarez robó (presuntamente) cientos de millones de la Cooperativa Cruz Azul

    Cómo Billy Álvarez robó (presuntamente) cientos de millones de la Cooperativa Cruz Azul

    En el vídeo se ve a un anciano, con gorra y chaleco acolchado gris oscuro, caminar desde la puerta de una casa pudiente del sur de Ciudad de México hacia dos hombres en la treintena. Uno le da la mano y el otro le entrega un documento judicial: su orden de detención por los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero. Al oír la acusación, el octogenario da un respingo de sorpresa y suelta el papel. Le leen sus derechos y adelanta las manos para que lo esposen. Horas más tarde de ese 16 de enero de 2025, la Fiscalía General de la República anunciará la detención de “Guillermo N”, identificado como Guillermo Héctor Álvarez Cuevas y más conocido como Billy Álvarez, famoso por haber sido presidente del club de fútbol mexicano Cruz Azul y la cooperativa homónima desde 1988 hasta 2020; ex futbolista, presunto delincuente acusado de robar hasta el empacho y prófugo de la justicia durante un lustro. Un año y medio después, Billy Álvarez murió a los 80 años mientras enfrentaba desde la cárcel diversos procesos judiciales.

    Una cooperativa es una empresa con un modo diferente de funcionar. Su propiedad es conjunta y su gestión democrática: cada socio tiene un voto y vale lo mismo. En el caso de la Cooperativa Cruz Azul, se fundó en 1931, cuando por la combinación de una crisis financiera y varios conflictos laborales, el gobierno del Estado de Hidalgo expropió una fábrica de cal y cemento— situada en lo que antes se conocía como Jasso y ahora se llama Ciudad Cooperativa Cruz Azul— construída en 1881 y se la entregó a sus 192 trabajadores. La familia de Álvarez Cuevas podría considerarse como parte de la realeza de la empresa: sus dos abuelos son fundadores y su padre fue director de la cooperativa de 1953 a 1976. Como en el caso de Billy, fue acusado de desviar dinero durante su gestión.

    En 1988, solo 12 años después, Billy Álvarez fue elegido presidente de la Cooperativa en su asamblea general. Este es el máximo órgano de control y se celebra una vez al año. En ella, los líderes deben rendir cuentas ante los socios de la cooperativa y, cuando se cumplen los plazos, elegir a las nuevas cabezas. De acuerdo a la ley, lo máximo que una persona puede estar como presidente son diez años, pero Billy Álvarez Cuevas se mantuvo más de tres décadas a la cabeza de la Cruz Azul. En ese largo periodo, de acuerdo a las investigaciones periodísticas y judiciales, cuando él y su familia despistaron cientos de millones de pesos. La información fue primero publicada en marzo de 2019 por el portal Mexicanos contra la Corrupción, bajo el título de El juego millonario de la Cooperativa Cruz Azul. Los documentos que sirvieron de base fueron filtrados por un grupo contrario que llevaba ya unos años tratando de quitarle el control de la cooperativa y todos sus negocios asociados al clan Álvarez Cuevas.

    De 2016 a 2017, Billy Álvarez, como director general, habría autorizado que se pagasen casi 200 millones de pesos a una quincena de empresas por servicios de consultoría para la Cooperativa Cruz Azul. El problema era que, además de no haber evidencias de que se realizaran estos servicios, es que todas estas compañías tenían las banderas rojas clásicas que apuntaban a que se trataba de empresas fantasma o de papel, como compartir representantes legales y tener su dirección en locales muy modestos o, directamente, en casas localizadas en colonias populares. De acuerdo a lo publicado, además de Billy Álvarez, estaban involucrados varios miembros de su familia, como su hermano, José Alfredo; su hijo, Guillermo Robin Álvarez Álvarez, y su sobrino, Mario Sánchez Álvarez. Este trabajo también demostró, con base a los documentos conocidos como los Paradise Papers, que la familia Cuevas Álvarez y sus asociados habían tenido empresas en paraísos fiscales del Caribe.

    Usando esta publicación, el grupo contrario a Billy Álvarez, con el apoyo de un centenar de socios de la cooperativa, presentó en junio de 2020 una denuncia contra él y el resto de su clan por lavado de dinero, delincuencia organizada y el delito de administración fraudulenta por 2.257 millones de pesos. A finales de ese mismo año, autoridades federales liberaron varias órdenes de detención en su contra por, justamente, haber utilizado una red de empresas para desviar recursos de la Cooperativa Cruz Azul mediante operaciones simuladas y movimientos financieros irregulares. Billy Álvarez estuvo prófugo cinco años hasta que, un día de enero de 2025, dos hombres en la treintena llamaron a la puerta de una casa pudiente en el sur de Ciudad de México y les abrió un octogenario vestido con un chaleco gris oscuro.

  • El latido de la ausencia

    El latido de la ausencia

    La lluvia con la que expiró mi madre cumple hoy un año. Se volvió de lágrimas, llanto callado que llaman gratitud. No creo abuso de confianza aprovechar estas líneas para publicar que May volvió al bosque de su memoria intacta, coronación del triunfo sobre la amnesia que la corneó hace 60 años y cuya lenta recuperación se volvió la infancia que compartí con mi hermana en ese mismo bosque que se llamó olvido. Razón suficiente para contarte madre que la hija que cayó en coma días antes de tu partida despertó meses después de su absurdo accidente automovilístico para dolor tu ausencia y descubrir como sorpresa que le nació un nieto durante los meses en que levitó en silencio. Te informo que tu hija es un milagro: resucitó con la misma sonrisa de niña, clonándose con su nieta (que te echa de menos a pesar de su mínima memoria de dos años de edad) y tu bisnieto es un sonriente y silente sereno que parece ahora descubrir sus pies para andar toda la vida.

    El latido de la ausencia es un hálito que escribió José Lezama Lima y musicalizó Julián Orbón, pero me atrevo a aumentarle la inverificable cantidad de madrugadas en que se escucha el tanque de oxígeno de tus últimos tiempos, las aisladas carcajadas de mi padre (con quien supongo recorres los estrechos senderos del bosque en Virginia que repasábamos todas las mañanas caminando con mi hermana a la escuelita sin eñe). A la semana de tu muerte le dio por venir a despertarme una negra ardilla que rasgaba una ventana que mandé tirar meses después. Muchos lectores me aseguraron que eras tu misma tocando el cristal a la misma hora exacta en la que se había accidentado tu hija y que habías ardillado esa manera para avisar que a partir de eses día —aun en el fondo del coma— mi hermana empezaría a mover un dedo índice y sus labios como beso.

    Al año de empezar tu última escala tu hija es un milagro que ha vuelto a andar, sus piernas ya no rotas, su mano izquierda como para templar un natural, su ojo derecho abierto y viendo visiones… y su cerebro en una minuciosa y paulatina maravilla que acelera sus minutos y los años en que pienso seguir acompañándola con viejas fotografías y toda la música del mundo, tal como hacíamos de niños para ayudarte con tu propia amnesia. Que me perdonen quienes interpreten estas líneas como confesión innecesaria, pero lo escribo para que le cuentes a mi padre, a tus padres y todos nuestros muertos que desde que avisabas por la ventana de cada amanecer, mi hermana ha vuelto casi intacta a gozar de sus hijos ejemplares, del amor infinito de quienes estuvieron allí para acompañarla en ese coma como amnesia ahora que se disipa lenta pero seguramente en constante primavera.

    Con el accidente irracional de mi hermana —y más aún con tu muerte a la semana de ese vacío— Madrid volvió a distanciarse a poco más de 9.000 kilómetros. Mis hijos han tenido que triunfar allá lejos sabiendo que me quedan más cerca que nunca y la casa que viviste viuda y antes con mi padre se ha convertido ahora en paredes de libros y más libros porque he sacado de más de cien cajas la casa entera que dejé enbodegada cuando creí largarme para siempre a Madrid hace más de una década. En cada librero hay alineados antídotos contra la ausencia, pero su latido se vislumbra en la cara de tu hermana que te sobrevive (que se te parece ahora más que antes), en el silencio sinfónico donde escucho fantasmas y en la calandria que ha sustituido a la negra ardilla con un canto que empieza aun antes de cada amanecer.

    Quiero que conste que hoy me consta que la ausencia late para verificar que la gratitud es un don infinito, que en los vacíos se manifiestan los verdaderos amigos y se alejan quizá para siempre las personas que ofenden o dañan, a contrapelo de la música callada en cuerdas de jaranas, bálsamo y alivio contra toda forma del silencio. Quiero que conste que con viejas fotografías descoloridas y música de partituras olvidadas mi hermana me ayuda a reconocerte en mil recuerdos, el olor de tu perfume, un vestido amarillo de seda italiana y la noche en que espiábamos en pijamitas de invierno la imborrable escena donde bailas con mi papá con chimenea de fondo, mientras afuera nevaba intensamente en el bosque que fue de amnesia para volverse memoria flotante, niebla como algodón del que ahora también se alivia tu hija.

    Quiero que sepas que intento escribir a diario, que leo más que antes y que publiqué dos libros desde tu partida: una versión abreviada del intento por doctorarme como historiador en un Madrid de hace tantos años, en esa aventura que no se explica sin mis padres y sin mis Maestros con mayúscula. Para Don Luis reuní una tertulia de devotos que celebran el primer centenario de su eternidad y estoy por concluir una biografía de ese Maestro entrañable que supongo ronda con su Armida escenarios donde coinciden con los paisajes que ahora habitas con mi padre, pinturas tenues de Joy con el otro Jorge, amigo de travesuras de mi padre Jorge desde que eran infancia cuevanense. Imagino todas y tanas almas que parecen hablar en fotografías y en el corazón de las madrugadas como respiración para otros cuentos, otra necia novela o plena sincronización para este juego de sístole-diástole… latido de la ausencia.

  • Zapatero, el mediador desmediado

    Zapatero, el mediador desmediado

    Mientras la justicia española investiga al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por presunto tráfico de influencias y cobro de comisiones en el trasiego de petróleo y oro venezolano, es necesario formularse una pregunta moral y política incómoda, pero que los hechos hasta ahora revelados justifican plenamente. Durante una década, Zapatero se presentó ante el mundo como mediador de buena fe en las negociaciones entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición democrática y facilitador humanitario en la liberación de presos políticos venezolanos. Pero, ¿qué significaría que no haya sido otra cosa que un actor interesado en su propio beneficio y en la legitimación del régimen que decía moderar?

    Si el expresidente no actuó por altruismo sino como operador de una dictadura —o para el beneficio de socios y allegados—, entonces cada liberación, cada ronda de diálogo, cada acuerdo deja de ser un gesto humanitario para convertirse en la pieza de una arquitectura de intereses con objetivo concretos: darle tiempo a Maduro, dividir a la oposición y proyectar hacia afuera la imagen de un gobierno dispuesto a negociar

    Zapatero fue un actor principal de la negociación como escenografía, un engaño orquestado para procurar la estabilidad del régimen. Y algo más grave: un cómplice activo de la represión y la perpetuación del sojuzgamiento de millones de personas en medio de una crisis humanitaria, económica y política sin precedentes. ¿Cuánto tiempo le dieron sus gestiones a la larga supervivencia del chavismo?

    Pero estas preguntas no son solo sobre Zapatero. Aluden también al patrón que él encarna y la trampa que ese patrón tiende: la del mediador externo cuya agenda real no es solo la defensa de los derechos humanos o una transición democrática, sino la administración del statu quo en beneficio de intereses propios. Ese patrón hoy se renueva en Venezuela con Trump como factor decisivo entre la continuidad de un chavismo reformado y una verdadera transición hacia la democracia.

    Tras la captura y extracción de Nicolás Maduro, Trump habla del país en clave de barriles, no de urnas. Su plan de tres fases sitúa la transición democrática en el último escalón: un horizonte que se aleja a medida que se camina hacia él. Delcy Rodríguez —la misma Delcy cuya relación con Zapatero hoy examina un juez español— gobierna como procónsul de esos intereses mientras el liderazgo opositor dentro y fuera del territorio permanece sin tracción política real y es rehén de la promesa de una transición que nadie tiene prisa por cumplir.

    Se pueden dejar de lado por un momento los juicios morales que el escándalo judicial de Zapatero suscita, pero no las consecuencias políticas. Mediante su autoproclamada neutralidad, el expresidente incidió en momentos políticos clave del proceso venezolano durante la última década. Si todo fue, como parece, una farsa, el sector de la oposición más comprometido con la transición democrática debe hacer una disección para determinar por qué entonces terminó aceptándolo como mediador, qué pasó al final y cómo evitar escollos similares en el futuro.

    No se trata de enjuiciar retrospectivamente a los líderes opositores. Tan temprano como en 2018, la Asamblea Nacional legítima denunció “los lesivos efectos prácticos” de la actuación de Zapatero sobre “las luchas civiles de los venezolanos” y aprobó una sanción moral para impedir que siguiera actuando como negociador, en la escena internacional .

    Durante las negociaciones en República Dominicana, el entonces presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, denunció al expresidente español en los términos más crudos: “Zapatero me amenazó tras negarme a firmar un acuerdo que legitimaba la dictadura de Maduro”. Y añadió sin rodeos: “Zapatero es enemigo de Venezuela”.

    La valoración de Borges no era gratuita. Una crónica de los reporteros de EL PAÍS Javier Lafuente y Francesco Manetto aporta el contexto: “El chavismo, que nunca se avino a hacer concesiones, mantuvo las riendas del proceso para tratar de imponer sus condiciones. Las fuerzas opositoras, sin candidato y con unos líderes inhabilitados o privados de libertad, se negaron a suscribir el documento que diseñaba la celebración de unos comicios sin garantías democráticas. Pocas horas después de que se consumara el fracaso, el Consejo Nacional Electoral, controlado por Maduro, fijó para el 22 de abril la celebración de unos comicios con unas reglas del juego y unos tiempos que favorecen al chavismo. José Luis Rodríguez Zapatero es una de las figuras de este fracaso. El expresidente español, mediador entre dos partes enfrentadas, terminó, según las fuentes consultadas, por inclinarse hacia un lado, el de Maduro, después de dos años volcado en un proceso que cerró la mayoría de puertas”.

    Lo que la crónica describe en términos políticos, los protagonistas lo vivieron en carne propia.

    La intervención de Zapatero no se limitó a las grandes negociaciones. Desempeñó un papel de primer orden en la liberación de presos políticos, entre ellos Leopoldo López, el más prominente entre 2014 y 2017. También de Francisco Márquez, activista hoy en el exilio, detenido arbitrariamente en junio de 2016. Las gestiones del expresidente español ayudaron a sacarlo de la cárcel y fuera de Venezuela, y es precisamente por eso que Márquez sabe mejor que nadie de qué lado estaba. Su testimonio resume todo el problema Zapatero. Y aunque debe haber muchas familias agradecidas con él por liberaciones puntuales, sus diligencias no hicieron retroceder un centímetro el ímpetu represivo de la dictadura. Cuando Maduro cayó, había más de 1.000 presos políticos en Venezuela según el Foro Penal. Otras fuentes elevan esa cifra a más de 1.500.

    Habla Márquez: “Cuando yo estaba en Washington abogando por los presos políticos luego de mi excarcelación y destierro, a Zapatero se le veía como el canciller de Maduro a la sombra. Su trabajo siempre buscaba quitarle presión al régimen, evitar sanciones, frenar la presión internacional. El día en que salí de prisión escribí una carta denunciando que el régimen me había impuesto el destierro como condición para liberarme, una medida ilegal en Venezuela. Mediante un intermediario, Zapatero me hizo saber que no podía publicarla. Años después, a través de otro intermediario, me hizo también saber que no debimos haber realizado las audiencias por crímenes de lesa humanidad en la OEA, culpándome de que un allegado mío seguía preso en el Sebin por esas denuncias. Era otro chantaje, siempre expresado a través de intermediarios, inclusive familiares de presos políticos, para lograr el máximo impacto. Para mí, Zapatero hacía mucho que se había puesto del lado del secuestrador. Creo que la evidencia que está emergiendo en las investigaciones por corrupción y tráfico de influencias lo demostrará.”

    Algunas de estas historias ya eran conocidas. En muchas, Zapatero aparece retratado no como mediador neutral sino como emisario que trabajaba para el dictador. Las investigaciones de la Audiencia Nacional, a cargo del juez José Luis Calama, les dan nueva actualidad al iluminar desde adentro la cercanía del expresidente con los operadores de la dictadura. Hoy, algunos de esos operadores son las figuras más poderosas de Venezuela.

    De todo el affaire Zapatero, queda un cuento con moraleja. Cuando la oposición se siente de nuevo a negociar, deberá saber para quién realmente trabajan el resto de los actores involucrados. Esto cobra una relevancia crítica ante el reciente compromiso de la oposición de lograr un gran acuerdo nacional para negociar una transición democrática con el Gobierno chavista. Zapatero respondió esa pregunta con sus actos durante una década. Donald Trump ocupa hoy un lugar funcionalmente comparable al de Zapatero, aunque con una influencia directa y un peso mucho mayor. También jugará a ser mediador: su disposición a presionar por una transición real dependerá siempre de lo que esa transición le cueste o le aporte. Y hasta ahora Delcy Rodríguez le aporta mucho más de lo que le cuesta. Sería ingenuo pensar otra cosa. Lo demuestran el levantamiento de sanciones personales y las presiones que ha ejercido la Casa Blanca para protegerla de las investigaciones de la DEA. Si la oposición confía en él a ciegas y no desarrolla una estrategia independiente de Washington, habrá cambiado de mediador. No de trampa.

  • Elecciones Colombia 2026, en vivo | Paloma Valencia cierra su campaña en una entrevista con Yeferson Cossio, Mr Stiven y otras figuras de redes: “Si hubiera sido generación X, hubiera sido influencer”

    Elecciones Colombia 2026, en vivo | Paloma Valencia cierra su campaña en una entrevista con Yeferson Cossio, Mr Stiven y otras figuras de redes: “Si hubiera sido generación X, hubiera sido influencer”

    Paloma Valencia cierra su campaña en una entrevista con Yeferson Cossio, Mr Stiven y otros influenciadores

    Paloma Valencia se reúne con cuatro influenciadores: Yeferson Cossio, MrStivenTC (Stiven Tangarife), Cintia Cossio y Carolina Gómez. En una sala blanca, con cuatro retratos de modelos, recibieron pasadas las 5.00 pm a la senadora uribista, después de aclarar que no era un evento para convencer del voto por ella. “Sólo voten, que eso sí es imperativo”, dijo Cossio al iniciar la charla. “Yo, juemadre, desde que digo públicamente que la apoyo a usted me están metiendo una quemada…”, añade. “

    El encuentro se realiza en la cuenta oficial de Youtube de la candidata y en los canales de Kick de los cuatro influenciadores. En sus redes sociales acumulan entre todos más de 30 millones de seguidores. Miles de estos compartían en directo sus mensajes de apoyo. Sin embargo, también se colaron en el directo muchos ‘abelardistas’ que recordaban el encuentro del ultra Abelardo de la Espriella y Westcol, una hora después del arranque del de Valencia. “Soy uribista pero voto Abelardo para derrotar a Petro y su heredero por Colombia”; “Los stream de Paloma siempre son pocos los conectados, ustedes son la minoría. Únanse, por favor. Hagan patria, no sean tan traidores”.

    Más información: Paloma Valencia se reúne con cuatro influenciadores a 15 horas del inicio de las elecciones