El rey de Marruecos, Mohammed VI, ha nombrado este martes a Fatima Ezzahra El Mansouri como nueva jefa de Gobierno y le ha encargado la formación del próximo Ejecutivo, según ha informado el Ministerio de la Casa Real, del Protocolo y de la Cancillería en un comunicado. El nombramiento convierte a El Mansouri en la primera mujer en ponerse al frente del Gobierno marroquí.
El monarca recibió a la dirigente en el Palacio Real de Rabat cinco días después de que el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), cuya dirección colegiada coordina El Mansouri, se impusiera en las elecciones legislativas del pasado 23 de septiembre con 97 de los 395 escaños de la Cámara de Representantes.
Hasta ahora ministra de Ordenación Territorial, Urbanismo, Vivienda y Política de la Ciudad y alcaldesa de Marrakech, El Mansouri figuraba entre los nombres que sonaban para encabezar el nuevo Ejecutivo. Tras conocerse los resultados electorales, había señalado que una eventual designación como jefa de Gobierno supondría para ella “un gran honor”, aunque recalcó que la decisión correspondía al rey.
Los servicios de inteligencia rusos están detrás de un incendio provocado en una empresa estonia que fabrica drones militares terrestres para Ucrania, según declaró el martes el primer ministro de Estonia, Kristen Michal.
“Hoy podemos afirmar con total seguridad que el incendio provocado en Milrem, en Estonia, la noche del 15 de agosto, fue un acto de sabotaje encargado por los servicios especiales de la Federación Rusa“, afirmó en un comunicado, al citar las conclusiones del Servicio de Seguridad Interna de Estonia sobre un incendio provocado en la empresa de defensa Milrem.
“El acto de sabotaje forma parte de una campaña más amplia de Rusia en Europa, destinada a intimidarnos y obligarnos a reducir nuestro apoyo a Ucrania y la presión sobre Rusia”, añadió.
Afirmó que “este tipo de actividades son absolutamente inaceptables e irresponsables”, y agregó que también ponen de manifiesto la creciente desesperación de Moscú ante una situación en la que Rusia no ha logrado alcanzar los objetivos de su agresión contra Ucrania.
El ministro estonio de Exteriores, Margus Tsahkna, dijo, por su parte que Estonia no se dejará intimidar por los actos de sabotaje de Rusia.
“Junto con nuestros aliados y socios en Europa y más allá, aumentaremos la presión sobre Rusia, endureceremos las sanciones y buscaremos formas adicionales de restringir los viajes de los ciudadanos rusos a Europa. Además, continuaremos y reforzaremos nuestro apoyo integral a Ucrania”, declaró.
El comunicado recuerda que el 15 de agosto se produjo un incendio en un edificio utilizado por la empresa del sector de la defensa Milrem Robotics en Tallin, en el distrito de Lasnamäe.
“Los servicios de emergencia respondieron de inmediato y el incendio pudo controlarse rápidamente. No hubo vidas en peligro”, indica.
Dos ciudadanos lituanos, sospechosos de haber provocado el incendio, fueron detenidos en Letonia el 17 de agosto, y un tercero, el 18.
Las autoridades letonas llevaron a cabo registros en los que se incautaron de numerosos dispositivos de almacenamiento de datos y objetos que podrían haber sido utilizados para provocar el incendio.
Los sospechosos fueron extraditados a Estonia entre el 17 y 18 de septiembre.
A pesar de las detenciones en Letonia, Margo Palloson, director general del Servicio de Seguridad Interna de Estonia, declaró que persiste la amenaza de provocaciones e intentos de sabotaje procedentes de Rusia.
“Los servicios especiales rusos siguen intentando reclutar e influir en personas en Europa, con el fin también de llevar a cabo actos de sabotaje. Las organizaciones que contribuyen al apoyo a Ucrania y las empresas del sector de la defensa se enfrentan a una amenaza elevada”, afirmó. EFE
Por su parte, Rusia calificó de “infundadas” y “gratuitas” las acusaciones de las autoridades estonias. “Tales acusaciones son infundadas, gratuitas y completamente irreales”, declaró el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria.
Peskov agregó que el Kremlin “no puede ni va a tomar en serio tales declaraciones”. Según declaró el martes el primer ministro de Estonia, Kristen Michal, los servicios de inteligencia rusos estarían detrás de un incendio provocado en una empresa que fabrica drones para Ucrania.
La embajada rusa en Tallin informó, por su parte, sobre la citación al Ministerio de Exteriores estonio del encargado de negocios de la legación para expresarle las acusaciones relacionadas con el incidente.
“El Ministerio de Exteriores (estonio) no aportó pruebas, alegando que la investigación sobre las circunstancias del incidente aún está en curso”, señaló la misión diplomática en su canal de Telegram.
Una polémica por la virgen patrona de Brasil agita la campaña a seis días de las elecciones, con el presidente Lula y su rival Flávio Bolsonaro en disputa por votantes religiosos en uno de los países con más cristianos del mundo.
El izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva citó el domingo versiones de redes sociales según las cuales Bolsonaro retiraría el título de patrona de Brasil a la santa católica Nossa Senhora Aparecida, una acusación desmentida por el candidato derechista.
La virgen de Aparecida tiene uno de los mayores templos religiosos del planeta en Brasil y es venerada por los católicos, mayoritarios en el país y que, según los sondeos, prefieren a Lula para las elecciones.
En cambio Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), se hace fuerte entre evangélicos, una confesión de crecimiento acelerado en años recientes que no reconoce a esta virgen como objeto de culto.
Lula lleva una leve ventaja en encuestas para la primera vuelta del 4 de octubre, aunque empata con el senador Bolsonaro para la segunda del 25 de octubre.
Con el famoso Cristo Redentor de Rio de Janeiro como símbolo nacional, Brasil concentra la segunda mayor población cristiana del mundo, sólo detrás de Estados Unidos, según un estudio del Pew Research Center publicado en 2025.
“Eso de meterse con Nossa Senhora Aparecida no es aceptable (…), será patrona de Brasil porque el pueblo quiere y tiene fe”, dijo Lula a la emisora Band.
Lo hizo después de que Bolsonaro afirmara que “jamás existió” un plan para retirarle ese título y acusara al gobierno de diseminar “fake news”. “Todo el mundo sabe que respeto las religiones. ¡A todas!”, se defendió.
La polémica empezó por informaciones periodísticas sobre una presunta preocupación en la Iglesia católica acerca del estatus de la virgen.
Simpatizantes de izquierda rescataron en redes un proyecto archivado de 2007 de un diputado bolsonarista para retirarle el patronato.
Pronto viralizaron las versiones sobre las supuestas intenciones actuales de Flávio Bolsonaro, aunque no hay declaraciones públicas del candidato al respecto.
El 48% de los católicos pretenden votar a Lula el domingo contra 29% para Bolsonaro, según una encuesta del instituto Quaest.
Entre evangélicos, la ecuación se revierte con 46% para el derechista y 27% para Lula.
El mito de Nossa Senhora Aparecida reza que, en 1717, tres pescadores vieron sus redes llenarse de peces después de rescatar del río una imagen de madera de la virgen.
Eduardo Metzker iba en su motocicleta por Rio de Janeiro cuando se vio rodeado por otras dos. Uno de los motociclistas le apuntó con una pistola a la cabeza y le exigió su teléfono y la contraseña.
En las horas siguientes, este programador de 29 años observó impotente cómo los ladrones retiraban 80.000 reales (unos 15.000 dólares), en su mayoría a crédito, desde sus aplicaciones bancarias, antes de que él lograra bloquear sus cuentas.
“Uno trabaja casi todos los días para juntar un dinero. Luego alguien te apunta un arma a la cara y se lleva todo”, dijo Metzker a la AFP.
“Ni tenía ese dinero. Arruinaron mi historial crediticio”, lamenta.
El robo de celulares, que puede involucrar violencia, fraude financiero e incluso asesinato, se ha convertido en un símbolo de la crisis de seguridad que azota ciudades brasileñas como Rio de Janeiro antes de las elecciones del 4 de octubre.
Este delito “parece encapsular un pánico creciente relacionado con la violencia urbana”, señaló el Foro Brasileño de Seguridad Pública (FBSP), en su informe anual.
Una encuesta de esa entidad publicada en mayo estimó que alrededor de 14 millones de personas habían sido víctimas de este delito en los 12 meses anteriores en Brasil.
Pero solo unos 830.000 celulares fueron reportados robados en 2025, según el informe anual del Foro, basado en datos oficiales.
En Rio, una ciudad donde la violencia y los asaltos son muy comunes, “vivimos completamente atemorizados, en alerta constante”, dice Caroline Lo Bianco.
A esta dentista de 36 años le arrancaron el teléfono de las manos por la ventana de un Uber cuando estaba embarazada de siete meses.
– Celular para ladrones –
Antes de las presidenciales, cuya primera vuelta se celebra este domingo, tanto el presidente de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, como su rival de derecha, Flávio Bolsonaro, han prometido tomar medidas drásticas.
Bolsonaro promete cuadruplicar las penas de cárcel para este crimen, mientras que Lula ha dicho que su meta es “cero robos de celulares”.
Las encuestas muestran que la seguridad es la principal preocupación de los brasileños en estas elecciones, pero para Metzker ningún candidato puede ayudar.
“Pueden decir lo que quieran, ya no creo en ellos”, explica.
Desde que fue atracado, tiene un celular para salir a la calle, y otro que deja en casa con sus aplicaciones bancarias.
El primer aparato es conocido como “el teléfono del ladrón”, una estrategia adoptada por el 30% de los brasileños -unos 65 millones de personas-, según el FBSP.
– Pérdida múltiple –
“El interés de las bandas ha dejado de ser el propio teléfono para concentrarse en los datos contenidos en los dispositivos”, dice a la AFP Leonardo Silva, coordinador de crimen organizado del Foro.
Después de ser asaltada, Lo Bianco bloqueó sus tarjetas bancarias, pero los ladrones lograron transferir casi 700 dólares desde una cuenta de un banco digital. También pidieron en línea una consola de videojuegos de 1.000 dólares, compra que ella consiguió bloquear antes de la entrega.
Los ladrones incluso enviaron cerveza, carne y McDonald’s a distintas direcciones en Rio de Janeiro.
Luiz Fernando Bugiga, fiscal del Grupo de Acción Especial para el Combate al Crimen Organizado, dice que una operación reciente en Sao Paulo reveló un esquema detrás del robo de celulares, con cuatro células criminales.
Quienes roban los teléfonos se los entregan a un grupo especialista en “transferencias bancarias y robo de datos”.
Un tercer grupo realiza modificaciones técnicas para que el aparato vuelva al mercado. El último se encarga de vender las piezas y los dispositivos.
Hay “múltiples formas de pérdida para la víctima y múltiples fuentes de lucro para el criminal”, afirma.
– Mudarse a la Amazonía –
Para muchos, solo reemplazar el teléfono ya es difícil.
Joel da Silva, de 42 años, trabaja como portero en el barrio carioca de Ipanema y fue asaltado con una pistola. Pasó “un mes sin teléfono” antes de poder comprar otro, en cuatro cuotas.
Contó a la AFP que ha presenciado cuatro robos de teléfonos desde el edificio donde trabaja hace siete meses.
Lo Bianco, que hace unos años ya sufrió un robo de auto a mano armada, sueña con irse de la ciudad.
“Le digo a mi marido que, si me pidiera mudarnos a la Amazonía, al día siguiente tendría las maletas listas”.
El orden de los sucesos que componen la historia del juez Sergio Sigales Obrador Garrido es el núcleo para entenderla. Sin embargo, el origen es difuso. ¿Empieza el 19 de octubre de 2025, en la última guardia del juez, cuando decide no imponer prisión preventiva a José Alfredo N por portación de arma de fuego? ¿O el 3 de noviembre, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum reconoce en la Mañanera que mandó un escrito al Tribunal de Disciplina para que investigaran a Sigales? Quizás es antes, con las quejas de la Fiscalía de Colima en 2022 porque había disminuido la condena de seis primodelincuentes que habían aceptado un procedimiento abreviado o en los cinco años que inaplicó de forma tozuda la polémica prisión preventiva oficiosa. En medio, aparece la fecha del asesinato de una alcaldesa en Colima, una queja del exsecretario de Marina y, sobre todo, la apresurada construcción del Tribunal de Disciplina, el que iba a ser el órgano estrella de la reforma judicial.
En la fotografía actual, Sergio Sigales es un hombre de 58 años, con una carrera judicial de 25, que fue durante cinco años y un mes juez federal en Colima, y que se convirtió, el 31 de octubre de 2025, en el primer suspendido por el Tribunal de Disciplina. Su caso, en el órgano que justamente debe vigilar los procesos y los plazos, ha estado plagado de tiempos que no se cumplen, de comisiones que ejecutan acciones distintas para las que se crearon, oficios con fechas y firmas que no cuadran, y sobre todo, bajo la sombra de la que fue la principal crítica a la reforma: la sumisión de los órganos judiciales al poder de Palacio Nacional.
Sigales, en una entrevista con EL PAÍS en Ciudad de México, afirma: “Mi caso es político. Es una cuestión que está vinculada con mis criterios judiciales y particularmente con la política de seguridad de Colima”. A las preguntas de este periódico, el Tribunal de Disciplina ha pedido esperar a la sesión de este martes cuando discutirá la Comisión sobre el caso del juez Sigales.
Sigales Obrador Garrido, juez de control en materia penal adscrito al Centro de Justicia en Colima, antes de la entrevista. JACKY MUNIELLO
José Alfredo y la prisión preventiva oficiosa
Hace justo un año, la situación dentro del poder judicial federal era caótica. Habían entrado de un plumazo cientos de juzgadores elegidos en las urnas unos meses antes, el antiguo Consejo de la Judicatura Federal se había partido en dos y se había creado un nuevo órgano que prácticamente no tenía personal ni acuerdos de funcionamiento ni medios y que debía vigilar que todo lo que pudiera salir mal de la reforma saliera bien. El Tribunal de Disciplina estuvo inoperante durante semanas.
Lejos de Ciudad de México, en esas fechas, el 14 de octubre de 2025, asesinaron en Colima a la exalcaldesa de Cuauhtémoc, la priista Gabriela Mejía. La gobernadora de Morena en el Estado, Indira Vizcaíno, prometió “una investigación exhaustiva” del homicidio. El 19 de octubre de 2025, el juez de control Sergio Sigales tuvo la que no sabía que sería su última guardia en el Centro de Justicia Penal Federal de Colima. Ahí llegó ese día un imputado por posesión de drogas y de arma de fuego de uso exclusivo del ejército, José Alfredo N.
Así, cuando llegó José Alfredo, Sigales decidió vincularlo a proceso y ponerle como medida cautelar firmar en el juzgado cada 15 días y la prohibición de salir de Colima. “Los hechos estaban muy flojos pero suficientes para vincularlo a proceso y controlarle legal la detención”, relata el juez, que añade que el imputado cumplió con ambos requisitos: “Cuando los acusados no tenían arraigo, yo los dejaba en prisión justificada, pero él es vulcanizador ahí en Cuauhtémoc y sí cumplió”. En el radiopasillo del centro judicial se rumoreó entonces que José Alfredo estaba vinculado con el asesinato de la alcaldesa y que la gobernadora Vizcaíno estaba “furiosa” de que no hubiera ido a prisión. José Alfredo no llegó frente al juez de control por homicidio, que es un delito del fuero común, ni por ninguna causa relacionada con ese crimen.
Una cronología
El 29 de octubre de 2025 se instaló la Comisión de Investigación del Tribunal de Disciplina, presidida por el magistrado Bernardo Bátiz. Un día después convocaron a una sesión extraordinaria en la que se decidió que Sergio Sigales debía ser suspendido de forma inmediata. “No sabemos por qué decidieron que el asunto de Sergio tenía que ser el primero que se discutiera en la historia del Tribunal de Disciplina Judicial. Además para sesionar extraordinariamente, se tienen que dar con 24 horas de anticipación y por escrito por qué ese asunto se tiene que discutir de manera extraordinaria. Eso no existe. No está en el expediente, no obra en ningún lado”, apunta Arturo Guerrero, abogado del juez Sigales.
Además, señala el defensor, la Comisión de Investigación que suspendió a Sigales solo puede investigar y “solicitar la adopción de medidas cautelares” a la Comisión de Disciplina o al pleno, que son los únicos que pueden sancionar, según el Acuerdo General del funcionamiento del Tribunal. En ese momento, la Comisión de Disciplina ni siquiera estaba formalmente constituida.
El 31 de octubre en la mañana, unas horas antes de entrar a su guardia, Sigales recibió una llamada de un integrante del Tribunal. Le estaban esperando en su oficia. “Él ya me dijo: ‘Saca tus cosas, entrega el teléfono, tu oficina, fírmale aquí. También me dijo: ‘Defiéndete”, relata el juzgador: “Yo no la vi venir. Me quebré”. Ahí Sigales se enteró que estaba suspendido por un expediente de quejas de 2022, en el que la Fiscalía de Colima le había reclamado por haber disminuido la condena a seis personas de procedimiento abreviado.
En sus cinco años como juez, Sigales resolvió 240 casos de procedimiento abreviado, esto es cuando los imputados aceptan que son culpables a cambio de una pena menor. Entre 2022 y 2023, el juez disminuyó el tiempo en prisión para algunos acusados de delitos de posesión de drogas. “Lo hice porque estaba en juego su libertad. No tenían antecedentes y eso conforme al acuerdo general de la Fiscalía ameritaba una mayor reducción”, relata.
La diferencia solía ser de un poco más de cuatro años a tres años y cuatro meses, porque en el segundo escenario podían optar a libertad condicional. Esta reducción era, para el juez, conforme a lo que se había resuelto ya antes y también a las recomendaciones de la ONU y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.La Fiscalía de Colima reclamó. En algunos casos los tribunales superiores le dieron la razón al juez Sigales, pero en cuatro de ellos revocaron su decisión. A partir de enero 2023, no volvió a tener ningún caso en el que disminuyera la pena en el procedimiento abreviado.
Instalación del Tribunal de Disciplina Judicial, en Ciudad de México.PJF
El 2 de noviembre, el Tribunal de Disciplina sacó un comunicado en el que resaltaba “el primer caso resuelto” de la Comisión de Investigación. Señalaba que el juez de Colima había incurrido en “faltas graves”, con una “conducta reiterada y sistemática” de “reducir las penas acordadas y conceder beneficios de libertad condicional”. La suspensión provisional, decía el comunicado, era para evitar “la destrucción de pruebas”. El expediente de quejas contra Sigales había estado dos años dormido en un cajón.
El 3 de noviembre, Claudia Sheinbaum en una pregunta sobre seguridad habló también del juez Sigales: “En Colima, hace tres días, subieron los homicidios y le preguntamos en el Gabinete, al almirante secretario: ‘Oiga, ¿por qué, si Colima ya había bajado bastante, ahora…?’. ‘No, pues es que dejaron salir a un delincuente, un juez’. Entonces, se le envió una carta al Tribunal de Disciplina Judicial diciendo: ‘Ocurrió esto’. De inmediato hicieron su investigación y están por sancionar al juez, en caso de que haya sido esta la situación”.
Esta declaración de la presidenta es interpretada por la defensa de Sigales como una “injerencia”, un ataque a la independencia judicial y como el ejemplo de los males que los críticos de la reforma judicial auguraban: la sumisión de los elegidos por las urnas al poder presidencial. “Cuando escuché a la presidente me sentí condenado”, apunta el juzgador: “Pensé que mi carrera había acabado”.
Los plazos
Desde que empezó a defenderse, Sigales ha visto cómo el Tribunal de Disciplina incumplía constantemente sus propios plazos. Así, a su escrito del 10 de noviembre donde se inconformó con ser suspendido, el Tribunal tenía que contestar en cinco días, pero tardó más de tres meses. Ni siquiera lo resolvió en la audiencia de su caso el 12 de febrero ante la Comisión de Disciplina.
“El 17 de febrero señalamos las irregularidades, que todo ese tiempo ha estado suspendido por una comisión que ni siquiera tiene facultades y que se excedió por mucho el plazo”, relata Arturo Guerrero. El 2 de marzo el Tribunal contestó que “la manifestaciones formuladas serán tomadas en consideración en el momento procesal oportuno”. Y el 19 de marzo, les notificaron que la suspensión se confirmó con fecha del 10 de febrero, pero con firmas del 13 de marzo.
En este tiempo que Sigales ha estado suspendido (en los que ha vendido hasta estampitas del Mundial) también se ha sobrepasado el plazo máximo de seis meses sin que se hubiera aprobado una prórroga. “Esto lo ha hecho el órgano garante de velar por los plazos y por el cumplimiento a la legalidad”, critica Guerrero. La Comisión de Disciplina sesionó en tres ocasiones en septiembre, pero los magistrados no llegaran a una decisión sobre su caso. Este martes es la próxima fecha.
Antes de que se conozca la resolución, Sigales reconoce: “Yo tenía la esperanza de que con los argumentos y pruebas que teníamos me levantaran la suspensión y regresara yo a mis funciones. Tengo la razón, actué conforme a la legalidad, hay jurisprudencia. Creo que estoy ante una injusticia de las que yo he combatido como juez, a las que yo me he opuesto como juzgador y a las que me opondría nuevamente. Yo no soy sumiso de ningún Gobierno”.
Sergio Alberto Sigales Obrador Garrido.JACKY MUNIELLO
La tesis de las funerarias se impone como realidad para los investigadores en el caso Ayotzinapa, con alguna aventura en escenarios conocidos, como la instalación de Barandilla, de la policía de Iguala, lugar del ataque, o la gigantesca telaraña de comunicaciones de la red de posibles perpetradores, además del destino de los celulares de alguno de los 43 estudiantes desaparecidos. En el informe que han presentado este lunes, los encargados de la investigación, Arturo Medina y Mauricio Pazarán, han dado cuenta de las novedades en estos rubros, importantes, sin duda, pero pequeños, si se tiene en cuenta el objetivo: saber qué fue de los muchachos y dónde quedaron.
Ocurrido hace 12 años, las familias de los 43 exigen al Gobierno que asuma las tareas pendientes en la investigación por el ataque, todas, incluso las que apuntan al mundo castrense. Concluido el periodo de gracia que dieron a la presidenta, Claudia Sheinbaum, los reclamos de ahora evocan los de los últimos meses del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), por los famosos papeles del Ejército. Las familias y sus abogados exigen la entrega de poco más de 850 documentos de inteligencia militar, que podrían contener información del destino de los muchachos, atacados por una maraña de criminales y policías, ante los ojos negligentes, pasivos o ignorantes del resto del aparato del Estado.
Siguen faltando 43, desaparecidos desde el día del ataque, 26 de septiembre de 2014. En estos años, solo han aparecido restos de tres, en condiciones, además, difíciles de explicar. Los restos del primero aparecieron en un río, semanas después del ataque, colofón —la aparición— al relato de lo ocurrido que dio entonces el Gobierno, presidido por Enrique Peña Nieto (2012-2018). La banda criminal Guerreros Unidos y algunos policías locales habían atacado a los muchachos, confundidos con otro grupo criminal; los mataron, quemaron sus cuerpos en un basurero y arrojaron los restos a un río. Ahí aparecieron los primeros restos, pertenecientes en vida al normalista Alexander Mora.
Contingentes se movilizan por el Caso Ayotzinapa, en Ciudad de México, el 26 de septiembre.Emiliano Molina
Los equipos de investigación independientes denunciaron un montaje, reclamo que hizo suyo el Gobierno de López Obrador. El mandatario tabasqueño convirtió la resolución del caso en su promesa insignia, pero fracasó. Durante su mandato, los investigadores encontraron restos de otros dos de los 43, Christian Rodríguez y Jhosivanni Guerrero. Fue seis años más tarde de la aparición de los de Mora, a cientos de metros del río donde se ubicaron aquellos. En todo este tiempo, nadie ha podido contestar a la pregunta de cómo llegaron unos y otros a los distintos parajes donde las autoridades los rescataron. López Obrador y sus equipos de investigación nunca manejaron una teoría del caso. Al menos, nunca con la contundencia de sus predecesores.
Y mientras tanto, el Ejército entraba en escena. En octubre de 2021, la comisión de investigación que creó López Obrador liberó dos documentos de inteligencia castrense, que recogían la intercepción de dos comunicaciones telefónicas a cuatro integrantes de las redes criminales de Iguala. La primera, del mismo 26 de septiembre de 2014, recogía un intercambio entre uno de los mandos de la Policía de Iguala, Francisco Salgado Valladares, y uno de los cabecillas de Guerreros Unidos, alias Gil, supuestamente Gildardo López Astudillo. En el intercambio, el policía le decía a Gil que le mandaba “17 detenidos” a la “Brecha de Lobos”, un paraje de Iguala. Y que tenían “a 17 todavía en la cueva”, supuestamente una instalación de la policía municipal, conocida como Barandilla.
La segunda intercepción es del 4 de octubre de 2014 y recoge un intercambio entre otro de los cabecillas de Guerreros Unidos, Cholo Palacios, detenido durante la actual administración, y un policía de Tepecoacuilco, municipio vecino de Iguala. Los dos hablaban de alias Gil, de que alguien, supuestamente alguna autoridad, “le había pedido línea”, y que “soltara aunque fuera 10, como estuvieran, para calmar un poco”. Por algún motivo, el Ejército nunca liberó esta información en las semanas posteriores al ataque. Y solo siete años después de los hechos, la comisión la encontró y la hizo pública.
Otro de los grupos de investigadores, el GIEI, que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había comisionado a México para seguir el caso, se dio a la tarea de revisar todos los archivos militares, abiertos ante el mandato de López Obrador. Encontraron algunas pistas, pero ninguna del tamaño de las de 2021. Igual, señalaron que, de acuerdo al catálogo del Ejército, faltaban más de 850 documentos. El Ejército contestó que no tenían más. El GIEI y las familias insistieron y López Obrador dijo basta. Ese reclamo sigue hasta hoy, no se ha resuelto y ha provocado los balbuceos de Medina ante las preguntas de la prensa. Medina ha dicho que Sheinbaum volvió a pedir que se hiciera una búsqueda, de resultado igual de infructuoso que las anteriores.
Elementos de la Fiscalía General de la República y Comisión Nacional de Búsqueda visitaron, el 21 de septiembre de 2021, la Barranca de la “Carnicería” ubicada en el Municipio de Cocula, Guerrero.Nayeli Cruz
El enfado con la Secretaría de la Defensa es mayúsculo, las sospechas amplias y variadas. Su incapacidad para encontrar los papeles exigidos coincidía con un descubrimiento capital en los años de López Obrador. Gracias a la mediación del mandatario, el país conocía el contenido de otras intercepciones telefónicas, estas realizadas por la DEA a parte de la estructura de Guerreros Unidos, en el mismo año del ataque, 2014, cuyos negocios incluían el trasiego de heroína a Chicago, vía Iguala. Enviados a México por orden de la entonces vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, los mensajes interceptados mostraban la cercanía de militares de la región de Iguala con Guerreros Unidos.
Si la exigencia de los papeles faltantes concluyó con un cerrojazo de López Obrador, que aceptó la versión castrense de la inexistencia, los mensajes de la DEA provocaron un terremoto formidable. La Fiscalía ordenó detener a una veintena de militares, generales incluidos, por su cercanía a Guerreros Unidos, órdenes de captura que luego desvirtuó y más tarde volvió a pedir, proceso que se llevó por delante al fiscal especial y, más tarde, al presidente de la comisión. Actualmente, hay 16 militares procesados por delitos directa o indirectamente relacionados con el caso Ayotzinapa. La sospecha de que el Ejército supo más del ataque contra los muchachos arrecia y no parece que la situación vaya a cambiar.
En ese contexto, Pazarán ha dado detalles de la hipótesis que más fuerza ha cobrado durante su administración y la de Medina, la de las pompas fúnebres. Comunicaciones de los dueños de un emporio funerario de Iguala, la familia Rueda, con Guerreros Unidos, en la época del ataque, les invita a pensar que quizá los muchachos, o una parte, acabaron en los crematorios de sus funerarias. Declaraciones de testigos, sobre todo alias Neto, parte del engranaje medio bajo de Guerreros Unidos, apuntalan la teoría, según ellos. Neto declaró que llevó cuerpos a una funeraria de los Rueda, todos, padre, madre, hija e hijo, ya detenidos. Allí supuestamente los quemaron.
Hay un problema, y es que la funeraria que señaló Neto, llamada El Ángel, no contaba con crematorio en la época del ataque. Preguntado al respecto, Pazarán ha explicado que Neto solo había declarado que había llevado los restos allí. No lo ha dicho, pero el fiscal sugería que quizá alguien trasladó los restos que llevaron Neto y sus compinches a otro lado, donde sí los quemaron. En la época del ataque, los Rueda manejaban un crematorio a 300 metros de donde Neto dice que habría llevado los restos de los muchachos. De momento, no hay pruebas de que esto ocurriera, más allá de los dichos del testigo y las comunicaciones de funerarios y criminales, intensas la noche de los hechos, según ha explicado el fiscal.
Mauricio Pazarán y Arturo Medina, en una rueda de prensa este lunes, en Ciudad de México.José Méndez (EFE)
En todos estos años, al menos desde 2018, es la primera vez que los investigadores se inclinan con tanta claridad por una hipótesis sobre el destino de los 43. Nunca en los años de López Obrador ocurrió algo así, salvo el bochornoso episodio en que su comisión presentó un informe con capturas de pantalla con mensajes apócrifos, en que criminales, militares y demás actores del ataque platicaban de lo ocurrido. Ahora, la tesis de las funerarias se mantiene y ha mandado de momento a ocho personas a la cárcel.
La veta investigativa de las líneas y aparatos telefónicos avanza igualmente con languidez. Pazarán ha explicado que el “reanálisis” de las llamadas de los actores implicados ha permitido identificar a “17 nuevos sujetos de investigación” y otros tantos “patrones que no habían sido explorados”. Uno de esos patrones es la sorprendente relación entre el aparato de uno de los normalistas asesinados aquella noche, Julio César Mondragón, y el dueño del emporio funerario indicado, Rodolfo Rueda. Según Pazarán, Rueda usó el teléfono de la víctima tras el ataque. El fiscal no ha dicho cuándo ni durante cuánto tiempo. Los abogados de las familias dudan de este dato y se sorprenden de que no se hubiera descubierto hasta ahora.
Del resto, los investigadores han señalado que al menos otros tres aparatos de los 43, los de Antonio Tizapa, Jorge Cruz e Israel Caballero, acabaron en manos de policías estatales o municipales de Iguala. El del primero acabó en manos de la esposa de Marco Mosso, entonces policía estatal y luego director de tránsito de Iguala, ahora detenido; el del segundo, en manos de un policía municipal, “que estuvo activo la noche de la desaparición”; y el tercero, en manos de un “servidor público municipal” de Iguala, que en la noche de los hechos estuvo “adscrito a la Barandilla”, la instalación de la policía municipal. Durante años, se sospechó que parte de los muchachos, desaparecidos principalmente por policías municipales de dos autobuses, en dos escenarios distintos de Iguala, habían pasado por Barandilla. En los años de López Obrador, esto quedó probado, aspecto que señalaba, de nuevo, entre otros actores, a militares, que primero negaron haber pasado por allí y luego lo reconocieron.
Aunque la información es copiosa y el trabajo continúa —gracias en buena parte a la constancia de las familias— el avance es relativamente escaso. Las pesquisas acumulan cinco millones de hojas en 3.000 tomos, un asunto inmanejable. Solo su organización, revisión y digitalización ocupa a parte de los equipos de trabajo estos días. Pero lo cierto es que no ha habido hallazgos nuevos de restos óseos desde 2021. No hay teorías probadas del motivo del ataque, aunque sí varias hipótesis. No hay noticias del destino de los muchachos desde 2014, ni luz sobre el alcance de la conspiración que acabó en su desaparición, aunque sí una buena cantidad de funcionarios procesados, entre ellos un exfiscal general, un exgobernador y decenas de policías. La pregunta es la de siempre: ¿qué les pasó a los 43?
En esta sexta temporada de Al habla…Gabriela Warkentin conversa con Ciro Gómez Leyva de su labor como periodista, de la transformación del periodismo mexicano en las últimas décadas, de los que ha sido testigo y parte. “Es un gran momento para el periodismo mexicano”, le dice Gómez Leyva a Warkentin en una conversación única.
Los conductores de dos de los noticieros de radio matutinos más escuchados de México charlan por primera vez. Gómez Leyva habla de sus años como estudiante, del lanzamiento del diario Reforma, de las grandes figuras de la radio de los años 90, del periodismo televisivo y remata con el atentado que sufrió en 2022.
El ex primer ministro francés Édouard Philippe propone elevar la edad legal de jubilación a 65 años y prolongar a 45 años el periodo de cotización. El calendario sería gradual y llevaría a ambos límites en menos de diez años.
Su programa para las presidenciales de 2027 gira en torno al futuro del sistema de pensiones. Philippe, alcalde de Le Havre y candidato de Horizons, presentó las medidas en un vídeo de unos veinte minutos.
Desde una entrevista de 2021, sus adversarios lo asocian con retrasar el retiro hasta los 67 años. Ahora plantea un umbral menor, aunque exige una carrera laboral más larga y prevé excepciones para determinados trabajadores.
Perfiles con salida anticipada
Philippe propone reanudar la reforma de 2023, suspendida en 2025. La norma había previsto elevar la edad legal desde 62 años hasta los 64 y llevar el periodo de cotización de 42,5 a 43 años para cobrar la pensión completa. Según detalla Le Figaro, la edad actual se sitúa en 62 años y nueve meses. El plan alcanzaría los 65 años y 45 cotizados en menos de una década.
Philippe defiende que la reforma debe reconocer trayectorias laborales distintas. En el vídeo afirma que “una norma justa debe tener en cuenta las vidas a las que se aplica” y cita a quienes empezaron a trabajar muy jóvenes, tienen empleos penosos o sienten que el desgaste físico ya no les permite seguir al mismo ritmo. El plan conserva vías de salida para esos perfiles.
Philippe calcula que “uno de cada tres franceses podrá jubilarse antes de los 65 años, entre los 60 y los 64”. Los mecanismos de carrera larga seguirían permitiendo anticipar el retiro según la trayectoria de cada persona. Para quienes tienen problemas de salud, mantendría los umbrales actuales: 55 años para personas con discapacidad, 60 con incapacidad permanente y 62 en caso de invalidez.
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Reparto, capitalización, gestión colectiva
El plan mantendría el sistema de reparto como base, pero le añadiría un pilar de capitalización. Philippe quiere que todos los trabajadores tengan un plan de ahorro para la jubilación y participen en la valorización del capital. Su objetivo es situarlo entre los productos de ahorro más atractivos del mercado.
Cuando el sistema recupere el equilibrio, Philippe entregaría la gestión diaria a los interlocutores sociales, que negociarían las normas bajo una regla destinada a mantener las cuentas equilibradas.
La financiación es el argumento central de Philippe para pedir más años de actividad. Define el plan como “responsable para todos y justa para cada individuo” y pide tomar decisiones antes de una crisis financiera. Aunque reconoce que alargar la vida laboral no es popular en Francia, sostiene que quiere proteger a la población.
El anuncio coincide con la preparación del presupuesto francés y el encarecimiento de los carburantes. En esa discusión, el Gobierno estudia no actualizar por inflación algunas pensiones en 2027. Un reportaje de La Razón recogió las críticas de jubilados que aún trabajan contra la posible congelación de pensiones.
Philippe también rechaza la alternativa de Gabriel Attal de no fijar una edad legal para jubilarse, que considera financieramente insostenible e “increíblemente injusta socialmente”.
Más de un centenar de colonos israelíes han incendiado vehículos y viviendas palestinas en la aldea de Jalud, en el norte de Cisjordania, para impedir el regreso de una familia palestina a su casa durante la noche del lunes, bloqueando carreteras y tirando piedras contra las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), según ha informado este martes un portavoz de las mismas, cuando se han desplazado al lugar para frenar los altercados. “Fuerzas de las FDI y de la Guardia Fronteriza han actuado durante la noche (del lunes) en la zona de la aldea de Jalud (…) para dispersar a alborotadores israelíes y proteger a los residentes de la localidad”, ha anunciado un portavoz militar en un comunicado en el que precisa que “la operación se realizaba mientras se coordinaba el regreso de una familia palestina a su hogar en la aldea”.
La familia “se había visto obligada a abandonar” la vivienda tras “varios incidentes de violencia de carácter nacionalista en su contra”. “Debido a la violencia, no fue posible completar la misión de devolverlos a su casa”, ha informado el Ejército israelí. “En la aldea se congregaron más de 100 alborotadores israelíes, quienes bloquearon carreteras, quemaron neumáticos y arrojaron piedras contra las fuerzas de seguridad”, recoge la nota, que también señala que los colonos “incendiaron edificios palestinos en la localidad, así como vehículos y otras propiedades”. Las FDI, que no recogen balance de víctimas o daños contra palestinos, han informado de que tres miembros de la Guardia Fronteriza “han sufrido heridas leves y un vehículo de las fuerzas de seguridad ha resultado dañado”.
Asimismo, ha indicado que sus tropas han dispersado a la multitud y “han detenido a dos sospechosos”, quienes han sido trasladados a comisaría para ser interrogados. “Posteriormente, investigadores del distrito y especialistas forenses de las fuerzas de seguridad y de las FDI acudirán al lugar para recopilar hallazgos, pruebas y testimonios para la investigación iniciada”, ha agregado. “El estamento de seguridad condena enérgicamente cualquier agresión contra el personal de seguridad en el ejercicio de sus funciones, así como los actos de vandalismo y los daños a la propiedad”, ha afirmado el portavoz militar, que ha advertido que “incidentes de este tipo desvían la atención, socavan la estabilidad y perjudican las actividades de defensa y contraterrorismo de las fuerzas de seguridad”.
La agencia de noticias palestina WAFA, que también ha informado de lo sucedido, ha recogido que los ataques, extendidos hasta la madrugada del martes, han incluido el incendio de dos viviendas de una misma familia que se vio obligada a abandonarlas el pasado mes de julio tras meses de acoso y ataques reiterados. Horas antes del ataque, las autoridades israelíes habían permitido a la familia regresar a su vivienda tras casi dos meses de desplazamiento forzoso, en cumplimiento de una decisión del Tribunal Supremo de Israel que les autorizaba a recuperar su hogar.
El propietario de la vivienda afectada, Mahmud al Tubasi, ha declarado a WAFA que la familia ha intentado regresar a su casa conforme a la orden judicial, pero se ha encontrado con la magnitud de la destrucción y los daños sufridos durante el tiempo en que los colonos la ocuparon e impidieron el acceso a sus dueños, dejándola, ha subrayado, inhabitable.
Condenas desde Israel
Los sucesos han sido condenados “firmemente” por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien ha achacado lo sucedido a “un puñado de alborotadores que no representan a los colonos que respetan la ley en Judea y Samaria”, nombre bíblico de Cisjordania que las autoridades usan para referirse a este territorio palestino.
Netanyahu ha afirmado que este tipo de acciones “causan una inmensa injusticia y dañan la capacidad de las fuerzas de seguridad a la hora de cumplir su misión”, al tiempo que ha trasladado su apoyo al Ejército y a la Policía Fronteriza, de los que ha dicho que “actúan para impedir el terrorismo y mantener la seguridad”. “Pido a las autoridades que procesen a los responsables de los disturbios bajo todo el peso de la ley”, ha manifestado, una línea defendida también por el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, quien ha insistido en “la gravedad de las acciones” de estas personas.
Katz ha hecho hincapié en que la violencia de los colonos “socava los esfuerzos para hacer frente al terrorismo palestino, desviando a las fuerzas de sus misiones y dañando los esfuerzos de seguridad, a los asentamientos y al Estado de Israel”, según ha recogido el diario ‘The Times of Israel’. A las condenas se ha sumado el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, quien ha apuntado en un mensaje en redes sociales que estos “disturbios” en Jalud, “que incluyeron la quema de propiedades y lesiones a agentes de la Policía de Fronteras”, son “graves y abominables”.
“Socavan nuestros valores”
“Se ha abierto una investigación, e insto a los investigadores del Distrito de Judea y Samaria y a la unidad forense a llevar a cabo una indagación exhaustiva y completa para llevar a los alborotadores ante la justicia”, ha dicho. Así, ha recalcado que “quienes cometen estos actos delictivos, obligando a la Policía Fronteriza y a las tropas de las FDI a intervenir, e incluso agrediendo a las fuerzas de seguridad, son delincuentes que deben ser procesados con todo el peso de la ley”. “Socavan nuestros valores. Perjudican a los asentamientos judíos. Perjudican a Israel”, ha zanjado. Por su parte, el presidente israelí, Isaac Herzog, ha apuntado que estos sucesos de “grave violencia” suponen “un acto atroz que debe ser castigado con todo el peso de la ley”.
“Supone una mancha moral y una afrenta al Estado de derecho y a nuestros valores más fundamentales como pueblo y como Estado”, ha argumentado. “Los incendios provocados, el lanzamiento de piedras y las agresiones, con las consiguientes lesiones, contra soldados de las FDI y agentes de la Policía de Fronteras, quienes cumplen con su deber conforme a la ley, están estrictamente prohibidos y son absolutamente injustificables”, ha agregado. En este sentido, ha criticado especialmente que los incidentes hayan tenido lugar durante la festividad judía de Súcot, al tiempo que ha incidido en que los implicados en estos actos “dañaron la festividad, a los asentamientos y a toda la nación”.
“Esta violencia contradice abiertamente los valores judíos”, ha dicho. “Expreso mi apoyo y respaldo a las FDI, a la Policía de Israel y a los organismos de seguridad en sus operaciones, y deseo una pronta recuperación a los heridos”, ha manifestado Herzog, quien ha remarcado que “las autoridades deben actuar con firmeza contra los infractores y garantizar que afronten todo el peso de la ley”.
El primer ministro británico, Andy Burnham, prometió este martes un ambicioso programa para reformar el sector de la vivienda, para que deje de ser visto como un factor de “mercado con ganadores y perdedores” y se considere “un bien esencial que todo el mundo necesita”.
Y, así, prometió actuar contra las viviendas vacías (se calcula que hay 300.000), dando a los gobiernos municipales el poder de “tomar control de ellas y devolverlas al parque público de viviendas”; del mismo modo, dijo que su Gobierno construirá vivienda pública “en tierras sin uso”.
Anunció también medidas contra los propietarios que alquilan viviendas en estado defectuoso, los cuales recibirán una primera advertencia y, en caso de que se nieguen a implementar reformas, dará poder a los ayuntamientos para confiscarlas y ponerlas de nuevo en el mercado.
También prometió un programa de ayuda a quienes buscan su primera vivienda, un programa cuyos detalles el partido ya adelantó en días pasados: un préstamo de hasta el 20 % del valor total con un periodo inicial libre de intereses y con el requisito de un depósito inicial de solo el 2,5 %.
Ese programa irá dirigido a las personas con ingresos más bajos, excluyendo específicamente a los primeros compradores con ingresos altos.
El programa, llamado ‘Tu primera casa’, busca acabar con el modelo de “el banco de mamá y papá”, que se había convertido en el mecanismo principal para adquirir una vivienda para quienes se lo pudieran permitir, resaltó.
Para aquellos que optan por el alquiler, Burnham prometió una nueva ley integral sobre el alquiler antes de fin de año “con las reformas largamente debidas”, y dijo a los titulares de alquiler: “Se acabaron los días en que os exprimían hasta el último céntimo”.
Como es habitual en estos discursos, las promesas de Burnham fueron generales, y habrá que esperar a los próximos días para ver el detalle de cifras y plazos, y observar igualmente cuál es la reacción de otros partidos y de otros grupos de poder como los propietarios inmobiliarios o los bancos.
Burnham anunció también la creación de Great British Grid (GB Grid), una entidad pública que permitirá “recuperar el control” de la red eléctrica mediante nuevas infraestructuras para acelerar las conexiones y reducir los costes energéticos.
El premier británico presentó la iniciativa como “la primera entrada de un nuevo actor público en las redes eléctricas 36 años después de su privatización bajo el Gobierno conservador de Margaret Thatcher”, según explicó ante el congreso anual del Partido Laborista en Liverpool.
El nuevo organismo, integrado en Great British Energy (GB Energy) -una compañía energética estatal creada en 2025 para impulsar la generación de energía limpia-, tendrá como objetivo “habilitar las infraestructuras necesarias para conectar viviendas, empresas y grandes proyectos a la red”, así como acelerar el despliegue de energías renovables.
GB Grid podrá competir por proyectos de transmisión eléctrica y colaborar e invertir con las empresas privadas que actualmente operan las redes, las cuales mantendrán sus funciones, de acuerdo con un comunicado gubernamental.
Según la nota, la iniciativa “pretende afrontar mediante una combinación de inversión pública y privada los retrasos y el aumento de los costes en la construcción de infraestructuras eléctricas”.
La intención del primer ministro es que permita al Reino Unido rebajar la factura eléctrica “al nivel de otros países europeos en un plazo de diez años”.
Según Burnham, “el precio de la energía está asfixiando a las empresas” y los consumidores británicos pagan “algunos de los costes energéticos más altos de Europa”.
En su opinión, “se debe reformar un mercado energético roto para que esté al servicio del interés público”.
Con la puesta en marcha primero de GB Energy y ahora de GB Grid, el Gobierno laborista, en el poder desde 2024, aspira a aumentar la participación pública en el sistema eléctrico, sin sustituir a las empresas privadas que seguirán operando las redes, en línea con el modelo de colaboración entre los sectores público y privado promovido por el Partido Laborista.