Category: Actualidad

  • Resultados de las elecciones en Colombia 2026: cuándo se conocerán las votaciones y a qué hora inicia el preconteo

    Resultados de las elecciones en Colombia 2026: cuándo se conocerán las votaciones y a qué hora inicia el preconteo

    El próximo domingo 31 de mayo, Colombia vivirá la primera vuelta de las elecciones presidenciales 2026. Se trata de una jornada crucial para el futuro del país, con 11 candidatos compitiendo por la silla presidencial, con Iván Cepeda, Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo a la cabeza. La ciudadanía podrá ejercer su derecho al voto en un horario de 8.00 a 16.00. Esto es lo que hay que saber sobre cómo y a qué hora se conocerán los resultados y cómo se contarán los votos.

    ¿Cómo se realizará el conteo de los votos?

    Inmediatamente después del cierre de las urnas a las 16.00 horas, los jurados de votación iniciarán el conteo de los votos en cada una de las 125.000 mesas. El proceso se divide en fases fundamentales:

    • Preconteo rápido: es la etapa informativa que permite a la Registraduría Nacional emitir los boletines con el avance del conteo el mismo día de los comicios. En esta etapa, los datos son preliminares y carecen de valor legal
    • Escrutinio oficial: este procedimiento es el único con valor legal durante las elecciones colombianas. Lo llevan a cabo las comisiones escrutadoras, integradas por jueces, notarios y registradores, en los días posteriores a la jornada electoral
    • Votos en el exterior: si bien los colombianos residentes fuera del país comienzan a votar días antes, la Registraduría ha confirmado que no se divulgará ningún resultado parcial hasta que concluya la jornada electoral del 31 de mayo en el país

    ¿A qué hora se conocerán los resultados de la elección?

    El Registrador Nacional de Colombia, Hernán Penagos, ha señalado que el sistema está diseñado para ofrecer información con rapidez. Se espera que aproximadamente dos horas o dos horas y media después del cierre de las mesas, existan datos muy concluyentes sobre la elección.

    Es probable que el anuncio de la tendencia de los conteos se entregue alrededor de las 18.30, el momento en el que se sabrá si hay un ganador de la primera vuelta, o si se requiere una segunda vuelta, programada para el domingo 21 de junio.

    Novedades de última hora: candidatos, vigilancia e incentivos para los votantes

    Durante la jornada electoral, el electorado notará particularidades importantes:

    • Renuncias en el tarjetón electoral: los candidatos Carlos Caicedo y Luis Gilberto Murillo han declinado sus aspiraciones presidenciales. Al aparecer en el tarjetón, los votos que se marquen a su favor serán clasificados como “votos no marcados”
    • Campañas de incentivos: con el fin de fomentar la participación en las elecciones, más de 120 marcas se han unido a la iniciativa Vale Votar, que ofrece beneficios a quienes presenten su certificado de votación
    • Vigilancia del proceso: la organización electoral ha certificado 373.612 testigos electorales de todas las campañas, ciudadanos encargados de vigilar todo el proceso en las urnas, incluyendo el preconteo y el manejo de los votos

    Las autoridades electorales han hechn llamado a los ciudadanos para que asistan a las urnas, así como a informarse sobre las propuestas de las candidaturas, y a confiar en la gestión de la Registraduría para la organización del proceso democrático.

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  • Muere Julio Le Parc, artista de la luz y el movimiento

    Muere Julio Le Parc, artista de la luz y el movimiento

    El argentino Julio Le Parc, referente mundial del arte óptico y cinético, murió este sábado a los 97 años en París, ciudad en la que residía. Pionero de la experimentación artística con la luz, el color y el movimiento, Le Parc se convirtió en uno de los artistas argentinos más conocidos e influyentes. Aunque su salud se deterioró con rapidez en el último mes, su hijo Yamil reveló que se mostraba muy ilusionado con la muestra retrospectiva de su obra que se inaugurará en la Tate Gallery de Londres el próximo 11 de junio.

    “Con profundo pesar despedimos a Julio Le Parc”, escribió en las redes el secretario de Cultura de Argentina, Leonardo Cifelli. Su obra “transformó el arte contemporáneo”, agregó Cifelli, quien describió a Le Parc como “un símbolo de la creatividad argentina proyectada al mundo”.

    Le Parc nació en 1928 en Palmira, en la provincia de Mendoza, en un hogar humilde. Hijo de una costurera y de un empleado de ferrocarril, su vida cambió cuando se fue a estudiar a Buenos Aires y descubrió un mundo desconocido que no abandonó más. Comenzó a alternar distintos trabajos con la escuela de Bellas Artes y en esa etapa de formación tuvo como profesor al fundador del Espacialismo, Lucio Fontana.

    Gracias a una beca, viajó en 1958 a la capital parisina, donde se instaló. Era todavía un recién llegado cuando participó en la fundación del G.R.A.V (Groupe de Recherche d’Art Visuel), un colectivo artístico en el que también colaboraron compañeros como el escultor español Francisco Sobrino y el pintor argentino Hugo Demarco. Fueron los primeros pasos de una experimentación de la luz, el color y el movimiento como materiales creativos que marcó toda su carrera artística. Junto con los venezolanos Carlos Cruz-Diez y Jesús Rafael Soto, Le Parc está considerado uno de los grandes maestros del op-art y del arte cinético latinoamericano.

    Desde sus inicios estuvo presente también otra de las claves que define la obra de Le Parc: la de involucrar al público como parte parte de la experiencia artística. “La gente en general tiene una gran capacidad para ver. Puede multiplicar su propia mirada, puede descubrir cosas mirando algo que está hecho, inventar o reinventar. Hay una multiplicidad de visiones”, dijo el artista en una entrevista con EL PAÍS el año pasado.

    Su firme creencia en la fuerza creadora del espectador estuvo siempre asociada a un optimismo que fue también una forma de plantarse frente al mundo. “A pesar de que vivamos en una sociedad en muchos aspectos opresiva, mis cuadros y mis obras dan cuenta de ese optimismo, porque ser optimista también es una forma de resistencia. Nunca me interesó pintar a un obrero o a un pobre sufriendo, sino colaborar en que la sociedad haga que el hombre sea partícipe, del arte y de su propia vida”, respondía en 2025, al repasar su trayectoria desde su estudio a las afueras de París, desbordado de pinturas geométricas de colores intensos —­amarillos y rojos y anaranjados y verdes— y de enormes móviles.

    La consagración internacional de Le Parc fue temprana, en 1966, al obtener el Gran Premio Internacional de Pintura de la XXXIII Bienal de Venecia, una de las máximas distinciones del arte mundial. Pero su carrera tuvo un renovado reconocimiento en las últimas décadas, con exposiciones monográficas en instituciones como el Palais de Tokyo, de París; el Pérez Art Museum Miami y el Met Breuer, de Nueva York.

    Estrella en Argentina

    En Argentina, su país natal, su fama se disparó en 2019 gracias a una retrospectiva en el Centro Cultural Kirchner (actual Palacio Libertad) y en el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires con motivo de sus 90 años. Ese mismo año, en la Noche de los Museos, porteños y turistas se sorprendieron con su llamativa intervención lumínica sobre el Obelisco, acompañada por música.

    Aún hoy, en la entrada del Palacio Libertad, su popular Esfera azul recibe a los visitantes desde las alturas, al igual que El Sol ilumina a los pasajeros del aeropuerto internacional de Ezeiza, a las afueras de la capital. Dos esferas más se exhibieron en Madrid en marzo de 2025, cuando la galería Albarrán Bourdais le dedicó una exposición y lo representó en la feria ARCO. Hacía dos años que había sido distinguido con el Gran Premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes.

  • Muere Guillermo ‘Billy’ Álvarez, el expresidente del Cruz Azul acusado de delincuencia organizada

    Muere Guillermo ‘Billy’ Álvarez, el expresidente del Cruz Azul acusado de delincuencia organizada

    Guillermo Billy Álvarez Cuevas, expresidente del Cruz Azul, ha muerto esta madrugada, según han confirmado a EL PAÍS fuentes de la empresa. Álvarez tenía 80 años y estaba recluido en el penal del Altiplano, donde esperaba varios juicios relacionados con sus décadas como director de la Cooperativa La Cruz Azul. El empresario hidalguense dirigió durante más de 35 años la compañía y estuvo a cargo del equipo de fútbol del mismo nombre, siendo además tanto una de las caras más reconocibles dentro del fútbol mexicano como la imagen de la expansión de la cementera a otros negocios como la hostelería o los servicios financieros. Fue detenido en enero de 2025, acusado de delincuencia organizada, lavado de dinero, administración fraudulenta y defraudación fiscal.

    La Cooperativa La Cruz Azul se fundó en 1881, en Hidalgo, donde está su fábrica madre, y cuenta con otras tres plantas en Oaxaca, Aguascalientes y Puebla. Álvarez Cuevas era de las familias patricias de la cooperativa: sus dos abuelos fueron fundadores. En 2015 comenzó una lucha por el control de la empresa, ya convertida en un enorme conglomerado, que estuvo marcada por una enorme agresividad tanto legal como financiera y hasta de violencia. En total, diez personas fueron asesinadas en el marco de este conflicto laboral.

    Su padre, Guillermo Álvarez Macías, fue elegido líder en 1953. Tras profesionalizar el club de fútbol asociado y liderar el crecimiento de la compañía en el negocio del cemento, combinado todo con acusaciones de desvíos de dinero, murió de un infarto en 1976. En 1988, solo 12 años después, Billy Álvarez recuperó el control de la empresa para su familia. Aunque los estatutos de la cooperativa establecen que una persona solo puede estar una década como presidente, Álvarez Cuevas duró más de 35 años en la máxima posición.

    Bajo su batuta, la Cooperativa Cruz Azul dejó de ser una cementera con un equipo de fútbol asociado y diversificó su actividad hacia hospitales, hoteles, tiendas y escuelas divididas en una treintena de empresas. También fue cuando se ganó su fama de equipo de fútbol sufridor y con mala suerte: solo ganó el título en 1997, pero perdió diez finales de liga, dando lugar al verbo cruzazulear con significado de perder o echar a perder algo cuando ya se tenía la victoria o el éxito prácticamente asegurado.

    La caída en desgracia de Álvarez comenzó en marzo de 2019, cuando el portal Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad publicó El juego millonario de la Cooperativa Cruz Azul, una investigación periodística sobre cómo durante años él y su hermano habían sacado millones de dólares de la cooperativa para llevarlos a paraísos fiscales. Esta información fue usada por el grupo que quería arrebatarle el control de la cooperativa para presentar una denuncia contra Álvarez que llevó a que, en agosto de 2020, la Fiscalía ordenara su detención. Tras cinco años prófugo, fue finalmente detenido en enero de 2025 en Ciudad de México.

  • Cantando y bailando, así ha recibido Madrid a Bad Bunny: “Con ganas de perreo, pero sin entrada”

    Cantando y bailando, así ha recibido Madrid a Bad Bunny: “Con ganas de perreo, pero sin entrada”

    Este sábado, a las afueras del estadio Metropolitano, en Madrid, había un poco de todo: fieles que conocen cada coma de cada canción de Bad Bunny y curiosos que prometen aprendérselas pronto. Entre unos y otros, una amplia gama de grises y una gran fiesta de música latina que, de la mano del artista puertorriqueño, ha aterrizado esta semana en la capital para quedarse los próximos 10 días, hasta el 15 de junio.

    La fiebre por el cantante ha sido tal que incluso ha obligado a inventar una nueva localidad para el concierto: la F, la de fuera, la de la juventud precaria, la de quienes echaron cuentas y se dieron cuenta de que, con un salario que ronda entre los de su generación los 1.300 euros de media (según el Instituto Nacional de Estadística en 2025) y unos alquileres que se van con facilidad por encima de los 800 euros (según el portal web Idealista), no era posible pagar los más de 100 euros que valen las entradas. Pero muchos de quienes no consiguieron entrada ni vendiendo un riñón en Ticketmaster no estaban dispuestos a perderse el evento social más importante desde que existe el FOMO, por sus siglas en inglés, Fear Of Missing Out, el miedo a perderse el evento del que todos hablan, de no estar donde hay que estar.

    Mientras dentro del Riyadh Air Metropolitano 50.000 personas buscaban su asiento a eso de las 19.00 como quien entra al templo del reguetón, a las afueras, cientos de jóvenes montaban su propio concierto paralelo en el aparcamiento del recinto, en el madrileño barrio de San Blas. Gratis, con más sudor y con la cerveza más caliente, pero las mismas ganas acumuladas desde el jueves, cuando el artista llegó a la ciudad y el hotel Rosewood Villa Magna se convirtió en un campamento improvisado, un lugar para la ansiedad colectiva. Algunos hicieron turnos desde primera hora de la mañana con la esperanza de cruzarse aunque fuera unos segundos con Bad Bunny. Otros decidieron dormir la noche del viernes en los alrededores del Metropolitano. Todo sacrificio es poco en esta religión.

    Pero incluso en el infierno del FOMO hay clases sociales. La división es clara: los que decidieron instalarse en la terraza de Rita’s, cerca de la puerta 16, pagando seis euros por una cerveza con vistas laterales al estadio, y los del aparcamiento, la grada obrera del reguetón, que llegan con bolsas del supermercado Día y una bocina portátil, dispuestos a “parchar [quedar] afuera como los pobres”, tal y como escribió Daniel Dobleu, colombiano de 33 años, en el grupo de WhatsApp de sus amigos. Justamente en Madrid, una ciudad donde uno de cada siete habitantes ha nacido al otro lado del charco. No por nada es la ciudad donde Bad Bunny se presenta con más fechas de la gira Debí tirar más fotos: 10 conciertos seguidos.

    “Nos quedamos sin entrada, pero nos daba ansiedad quedarnos en casa viendo historias de Instagram”, cuenta entre risas Dobleu, que andaba repartiendo vasos de plástico para que a nadie le faltara con qué hidratarse. “Vimos lo que pasó en Barcelona y pensamos hacer lo mismo”. Con el transcurrir de las horas se abre paso la verbena latina: parejas bailando pegadas entre coches mal aparcados, chicas maquillándose con la cámara frontal del móvil y grupos enteros cantando mientras miran al cielo, como si Bad Bunny pudiera asomarse desde las alturas a bendecirlos. No es la primera vez que pasa. Taylor Swift ya tuvo en el Bernabéu a cientos de fans cantando desde los aledaños como si aquello fuera Lourdes y ellas peregrinas pop. Pero Bad Bunny tiene su propia liturgia, una basada en el baile, el grito y el sudor en mitad del calor sofocante.

    Al otro lado de la realidad, Elena Fuste, de 26 años, espera con las entradas que compró hace justo un año, el mismo día en que salieron a la venta. Adquirió dos pensando en revender una, pero por el camino conoció a Juan Díez, de 35 años. Unas cosas llevaron a otras y ahora planean juntos hasta el último detalle de sus atuendos, inspirados en la canción Ojitos lindos. Ya tienen preparados varios tiktoks para la noche porque parte de la experiencia es contarlo.

    A su alrededor, decenas de asistentes lucen camisetas de Adidas de la colección especial de Madrid, banderas de distintos países latinoamericanos, sombreros de paja como los del álbum de Bad Bunny y abanicos con la cara del artista. A 33 grados, cada sombra es un tesoro. Todos acumulan al menos cuatro horas de espera bajo el sol castigador. Entre ellos, Nuria Agustín, de 27 años, y su amiga Alma Cátala, de 25, aseguran que se saben todas las canciones y que han venido solo con una única idea: perrear.

    Mientras los de dentro pasan los controles de seguridad, los de fuera abren hieleras. Los primeros enseñan entradas digitales como quien muestra un pasaporte al paraíso; los de afuera tiran de veteranía y despliegan altavoces JBL, bolsas de hielo y bocadillos envueltos en papel aluminio como en una romería urbana.

    Pero la fiesta no terminará cuando acabe el concierto. La discoteca Fitz celebrará el after oficial de cada una de las noches con actuaciones sorpresa, mientras la fiesta de La Gran Cucaracha abandonará temporalmente sus miércoles del Bar del Internacional para aterrizar en Florida Park con tardes de salsa, DJ y grupos en directo. En la Sala Sol habrá una fiesta bautizada Cuando Perreabas; la discoteca Shoko organizará la Casa Puerto Rico en homenaje al cantante; mientras que Uñas Chung Lee tendrá varias noches temáticas de Bad Bunny y la sala 365 se ha ambientado completamente con colores, música y gastronomía caribeña. No es que Bad Bunny haya ido a Madrid: Madrid ha ido a Bad Bunny. Bienvenidos a la ciudad donde el perreo iguala a todos.

  • Paloma Valencia, la última carta de Uribe

    Paloma Valencia, la última carta de Uribe

    En una mañana de mayo, con la primera vuelta a la vuelta de la esquina, Paloma Valencia pide prestado un despacho en el Congreso —el suyo está más lejos—. Cuando entra, disuelve rápido al ejército de asesores y colaboradores que la rodea antes de dar una orden: traigan café. De la calle, del bueno. La senadora, de 50 años, se acomoda en la silla con su estilo habitual —una camisa y unos tenis de colores. Son morados y del Real Madrid— y se pone a hablar como si no tuviese enfrente dos desconocidos. La estrategia de la aspirante presidencial de la derecha tradicional colombiana ha sido mostrarse, ser ella, sin demasiados pliegues. Una espontaneidad que en ocasiones se ha traducido en pasos en falso que contrastan con el cálculo electoral de sus adversarios. Y que es, quizá, lo que le va a pasar factura este domingo.

    Valencia habla mucho de Álvaro Uribe. La aspirante del Centro Democrático pasó más de una década ganándose un nombre propio como senadora, pero ni en su momento estelar ha querido separarse del nombre del expresidente. Ella, como anuncian sus vallas publicitarias, es la candidata de Uribe, a quien en campaña ha llamado “papá”. No solo no ha querido esconderlo, sino que no ha dejado de exhibirlo. Su fe en él es tal que Valencia llegó incluso a adelantar que el exmandatario —marcado por el escándalo de ejecuciones de civiles inocentes a los que los militares presentaron como guerrilleros muertos en combate —, sería su ministro de Defensa. “Yo no voy a acabar las cosas que el presidente Uribe creó”, defiende ella con firmeza. “Ese fue un error garrafal”, discrepa un amigo cercano.

    Su esposo, el profesor universitario Tomás Rodríguez, la compara con un aprendiz de pintura que va a los museos a copiar cuadros antes de desarrollar su propio estilo. “Paloma va a los maestros, los estudia y los imita. Y para ella Uribe es un genio, pero no es el único”. Quienes la quieren rechazan que sea un títere. “La gente confunde el respeto que le tiene por una manipulación”, dice un colaborador.

    La lealtad es recíproca. El expresidente ha apostado todo su capital político a su alumna y amiga. Uribe la ve como una persona transparente y “frentera”. Desde que fue elegida oficialmente como candidata por su partido en unas primarias, el exmandatario la ha arropado y la ha presentado como un cambio de ciclo. “No cometan el error de atacar a Paloma por mis errores. Ella no los ha cometido, no tiene mi desgaste”, dijo Uribe en marzo. Tal es su apuesta por la senadora que una derrota suya haría temblar los pilares del uribismo.

    Valencia, nacida en una familia de terratenientes del Cauca y bisnieta de un presidente de la República, estudió Derecho y Filosofía en la Universidad de los Andes, fundada por su abuelo materno Mario Laserna Pinzón, periodista, senador y hombre de centroizquierda. “No era de las que se sentaban en primera fila”, recuerda una compañera de aquella época, “pero sí de las que hacían la pregunta cuando todo el mundo ya quería irse. Uno podía no compartir lo que decía, pero tenía sentido”.

    Su campaña presidencial comenzó oficialmente en marzo, cuando ganó la consulta de la derecha con unos tres millones de votos y se convirtió de golpe en un fenómeno con opciones reales de vencer a Iván Cepeda, el candidato del oficialismo y líder de las encuestas. Fue entonces cuando tomó la decisión que marcaría su campaña: eligió a Juan Daniel Oviedo —un hombre de centro y abiertamente gay— como su fórmula vicepresidencial. Valencia tuvo una docena de reuniones en un solo día antes de anunciarlo. “Esto significaba darle un rumbo completamente nuevo a la candidatura”, recuerda un colaborador. “Para muchos, casarnos con Oviedo era el fin de Paloma; para otros, la bendición para impulsar su aspiración”. Era el viraje de una mujer que dice que, pase lo que pase, morirá uribista, pero con una advertencia, quizá contradictoria. “No me voy a volver de centro, ni pretendo que el centro se vuelva uribista”, zanja ella.

    En casa, su marido Tomás lleva años intentando algo parecido a eso. “Me lleva la contraria en casi todo”, bromea Valencia. Su compañero, un hombre de centro, es la persona que le obliga a pensar lo que a ella no se le hubiera ocurrido, asegura la candidata. “Él es un gran consejero de Paloma. Mi hijo le ha moderado algunas visiones que eran más radicales”, cuenta el suegro, que fue el primer ministro de Ambiente de Colombia. Tomás matiza a su padre: “Creo que ella me ha influido mucho más a mí que yo a ella. Mis amigos me dicen que mi giro a la derecha ha sido espectacular”.

    “Ella está en un sándwich entre el uribismo y el centro, y ha sido muy complicado manejarlo”, dice su suegro, Manuel Rodríguez Becerra. “Cuando Paloma se corre un poquitico al centro, está en una cuerda floja, jugando de equilibrista”, añade un colaborador. Y la misma virtud que todos le reconocen —su capacidad de escucha— terminó siendo también parte del problema. “Demasiada gente tiene voz en su campaña. Le ha faltado alguien que mande”, cuenta uno de sus amigos. Eso no quiere decir que Valencia haga todo lo que le indican. Asesores de la campaña le han insistido en la importancia de que cambie su corte de pelo para llevarlo un poco más corto. Incluso han buscado convencerla con imágenes hechas en IA que muestran cómo quedaría. Se ha negado: no quiere dejar de ser ella misma.

    Su capacidad de diálogo ha sido, paradójicamente, el punto de mayor fricción con los votantes más derechizados, que han encontrado en el ultraderechista Abelardo de la Espriella la figura que mejor representa la oposición al petrismo. Valencia, al principio, no vio el peligro del abogado para su campaña. Las posturas de ambos partían de un eje común en materia de seguridad y economía y, en una eventual segunda vuelta, los dos candidatos reconocían que necesitaban del otro. Pero en la recta final, se ha dado cuenta de que su principal adversario en primera vuelta no era Cepeda, sino el candidato que le adelantaba por la derecha. Ahora ha pasado al ataque —lo acusa de ser un extremista y de hacer un “circo” de la política con propuestas radicales y poco posibles de prosperar, como imponer una cadena perpetua a los violadores de niños—, aunque ya es demasiado tarde.

    Valencia ha centrado su candidatura en varios ejes, pero el principal es la seguridad. Durante el gobierno de Gustavo Petro fuPetro, de las más críticas con la paz total, la política impulsada por el Ejecutivo para negociar con todos los grupos armados en paralelo. La candidata plantea romper las negociaciones, muchas de ellas estancadas, y aumentar el gasto en defensa al 4% del PIB, sumar 30.000 militares y construir más cárceles. El de la paz es el asunto de mayor fricción ideológica con su marido. “Yo estoy parado siempre mucho más a la izquierda en ese tema. Ella dice que se puede dialogar, pero después de mucha presión militar. Yo creo que se debe conversar antes”, cuenta Rodríguez.

    Muy correcta en las formas durante casi toda la campaña, Valencia ha sido objeto de críticas por comentarios del pasado. Hace una década propuso “partir” su departamento natal del Cauca en dos. Es una de las zonas más azotadas por el conflicto armado y residencia de una docena de comunidades indígenas, entre las más numerosas de Colombia. “Uno sería indígena, para que ellos hagan sus paros y sus invasiones; otro con vocación de desarrollo”. En octubre volvió a arremeter: propuso bloquear la alimentación y el agua a las comunidades que apoyasen los cierres de vías. Declaraciones que se convirtieron en munición por todos los flancos.

    En eso llega Amapola. La hija de nueve años de Valencia y Rodríguez, es una gran protagonista en la campaña de su madre. Desde que era bebé, acudía al Senado en brazos de su madre y ahora asiste a mítines y reuniones de trabajo. Pero cuenta estos últimos meses como una pérdida. “La campaña es desde que mi mamá se fue”, dice. Su madre la corrige: no se ha ido a ningún sitio. Pero la niña tiene su propia contabilidad y su propio argumento: antes dibujaban juntas. Ya no.

    La niña es, de todo el equipo, la que le habla más claro.

    — ¿Te haría ilusión que tu madre fuese presidenta?

    — No. Me hace ilusión que se acabe la campaña.

  • ¿Socialdemocracia para qué?

    ¿Socialdemocracia para qué?

    El reciente avance de la reforma tributaria del Gobierno de José Antonio Kast en el Congreso ha operado como un ácido reactivo para la política chilena. No sólo unificó a una oposición fragmentada, sino que propició un debate sobre los horizontes del progresismo y las izquierdas. Ante la radicalidad de una ofensiva que profundiza la transferencia de recursos hacia los más ricos asumiendo un posterior “chorreo”, figuras del mundo intelectual han vuelto a invocar un puerto que creían seguro: la socialdemocracia.

    La apelación a este ideario revela una pugna que el progresismo local aún no termina de procesar; un síntoma saludable de revitalización expresado en diversas posiciones. José Joaquín Brunner, por ejemplo, defiende la vigencia de la “tercera vía”, concibiendo la socialdemocracia como un capitalismo de bienestar donde la justicia social queda supeditada al crecimiento y a una gestión técnica neutral. Por su parte, desde una lectura más estructural, Alfredo Joignant apuesta por una socialdemocracia de derechos centrada en la desmercantilización, manteniendo una baja intervención estatal en la producción. Eugenio Tironi, en cambio, sostiene una visión pragmática: entiende la socialdemocracia como una gestión del orden y la estabilidad para una sociedad de clases medias que valora la propiedad y la paz social, al tiempo que reconoce desafíos mayores al estrecho margen programático que nos propone Kast.

    El llamado a retomar esta senda suele omitir una pregunta incómoda: ¿De qué socialdemocracia estamos hablando? Su derrotero no es lineal, sino una historia de éxitos y fracasos respecto a su ideario original.

    Su etapa germinal está marcada por el Programa de Gotha, en el que se unifican la herencia marxista y la acción legalista del movimiento obrero, decantando en una ruptura estratégica con los bolcheviques tras la Revolución rusa. Posteriormente, la socialdemocracia renunció a la vía insurreccional y abrazó el reformismo mediante la democracia parlamentaria. Tras la Segunda Guerra Mundial, se construyó el Estado de Bienestar como un pacto de colaboración de clases, cuyas expresiones paradigmáticas fueron el New Deal estadounidense y el consenso europeo de posguerra. En ese marco, el capital aceptó una amplia intervención estatal y la garantía de derechos universales, mientras la clase trabajadora transigió ante la producción capitalista y se institucionalizó democráticamente en el Estado.

    En los años 90 la “tercera vía” cambió radicalmente el libreto. Tras el agotamiento del capitalismo industrial, la crisis del petróleo y la estanflación, el pacto de bienestar fue asediado por la ofensiva neoliberal de Reagan y Thatcher, que impuso la desregulación como nueva doctrina global. Bajo la premisa de modernización, y como forma de adaptarse a ese escenario de hegemonía ortodoxa, líderes como Clinton, Blair o Schröder anunciaron una nueva era de prosperidad en la que “lo mejor” del libre mercado y de la socialdemocracia se unirían para impulsar crecimiento y bienestar.

    La menor intervención estatal y la mercantilización de los servicios públicos debilitaron las instituciones de seguridad social y los vínculos comunitarios, trasladando los riesgos colectivos hacia el individuo. Este proceso provocó una crisis de cohesión que hoy la extrema derecha llena con autoritarismo y repliegue nacionalista. En ese sentido, su ascenso global no es una anomalía histórica; es el resultado gradual —no mecánico, pero sí identificable— del agotamiento de la tercera vía para cumplir sus promesas de bienestar. Frente a este vacío, una nueva ola socialdemócrata intenta responder con un giro estratégico que recupere la soberanía perdida ante el capital financiero y los oligarcas tecnológicos, y reconstruya certezas frente a incertidumbres globales.

    Chile no ha sido ajeno a estos debates. La discusión intelectual se centra en las reformas de la Nueva Mayoría y, más recientemente, en el ímpetu refundacional del Gobierno de Gabriel Boric para explicar una década de estancamiento, la derrota constitucional y el triunfo de Kast. Sin embargo, poco se habla de las limitaciones estructurales del proyecto concertacionista, cuya referencia socialdemócrata fue la tercera vía. Es necesario matizar que allí terminó imponiéndose esa visión sobre la renovación socialista más afín al ideario de bienestar, marcando una distinción crítica entre lo que fue una necesaria reconciliación con la democracia y el posterior acomodo al capitalismo. Si bien fueron eficaces en reducir la pobreza y consolidar infraestructura habilitante, apostaron a una modernización vía mercado que cristalizó nuevas desigualdades y desechó posibilidades de complejizar nuestra matriz primario exportadora; un factor que, tras la crisis financiera de 2008, abrió un escenario que pavimentó el arribo de la derecha al poder.

    Sin duda, explicar las recientes derrotas electorales exige una crítica profunda que trascienda la coyuntura. Sin embargo, la regresividad de la extrema derecha —anclada en recetas de corto alcance y una mirada provinciana de la prosperidad— nos obliga a volcar nuestras energías en perfilar un proyecto de desarrollo a la altura de las actuales encrucijadas: el estancamiento productivo, la automatización del trabajo, la crisis climática y la desintegración del tejido social. Necesitamos un Estado que lidere la complejización de nuestra estructura económica mediante exigencias de reciprocidad: vinculando incentivos tributarios a inversión estratégica, innovación y creación de empleo formal, para transitar desde una base extractivista hacia una economía de servicios calificados e industria 4.0. Casos como Corea del Sur o Noruega demuestran que estas transiciones no son azarosas, sino fruto de capacidades estatales para orientar la innovación. No se trata de copiar modelos autoritarios o profundizar la dependencia a recursos naturales, sino de una reforma institucional sustantiva para recuperar la iniciativa pública en la creación de valor. En definitiva, producir mejor para redistribuir, garantizar derechos y profundizar la democracia.

    Como oposición, estamos implicados en esta tarea. Es precisamente en nuestra pluralidad donde reside la capacidad de construir una alternativa distinta a la de 1945 o 1990. Si el proyecto termina llamándose socialismo, socialdemocracia o progresismo, es algo que veremos en el camino. Antes de la etiqueta, preguntémonos: ¿socialdemocracia para qué? Si es para gestionar con rostro humano la crisis heredada, la respuesta es nada. Pero si el objetivo es recuperar el control democrático sobre la base material de la nación y consagrar el imperativo de un nuevo pacto social, este debate nos habrá ayudado a pavimentar el camino hacia una alternativa de futuro.

  • El jefe del Comando Sur se reúne con mandos militares de Cuba en los límites de la base de Guantánamo

    El jefe del Comando Sur se reúne con mandos militares de Cuba en los límites de la base de Guantánamo

    El general Francis Donovan, jefe del Comando Sur —responsable de las fuerzas militares estadounidenses en América Latina—, se ha reunido este viernes con mandos militares cubanos en los límites de la base naval de Guantánamo, en el oeste de la isla, según ha informado el Pentágono en un comunicado distribuido por redes sociales. El encuentro llega en plena campaña de presión de Estados Unidos contra el régimen castrista.

    Durante el encuentro, que el Comando Central describe como “breve”, ambas partes abordaron “cuestiones de seguridad operativa”, indica el comunicado. La representación cubana estuvo encabezada por el general del ejército de Tierra Roberto Legrá, primer viceministro de la Jefatura del Estado Mayor, e incluyó a otros altos mandos de las fuerzas de la isla.

    El general Donovan, según el comunicado del Mando Central, también recorrió el perímetro de las instalaciones para una evaluación de su seguridad y abordó junto a los oficiales al mando de la base de Guantánamo “la protección de las fuerzas estadounidenses allí destacadas, la seguridad de los militares y sus familias y la preparación operativa”.

    La reunión de este viernes es la primera de la que se tiene noticia en las últimas décadas entre un jefe del Comando Sur y representantes militares cubanos en suelo de la isla. Como parte de la campaña de presión, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha llegado a insinuar la posibilidad de tomar la isla por la fuerza. Desde este mes, el Pentágono mantiene desplegado el portaaviones Nimitz en aguas internacionales en el Caribe, algo que ha intensificado los temores a una posible intervención militar.

    La conversación entre el general estadounidense y los militares cubanos llega apenas dos semanas después de que el director de la CIA, John Ratcliffe, viajara por sorpresa a La Habana para reunirse con representantes del gobierno cubano, entre ellos su homólogo, Ramón Romero Curbelo; el ministro del Interior de Cuba, Lázaro Casas, y Raúl Rodríguez Castro, el nieto del hombre fuerte del régimen, Raúl Castro.

    En aquella visita Ratcliffe transmitió un mensaje personal de Trump en el que explicaba que Estados Unidos está dispuesto a ayudar a Cuba ante la grave crisis económica y humanitaria que atraviesa, pero solo a cambio de reformas fundamentales, tanto políticas como económicas.

    Donovan fue el anfitrión, el 5 de mayo, de una reunión en la sede del Comando Sur en Florida para tratar sobre la situación en América Latina y en la que participó el secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de emigrantes cubanos y que ha descrito a la isla como un “régimen fallido” que representa un riesgo para la seguridad nacional de Estados Unidos. Durante ese encuentro, ambos posaron ante un mapa de la isla para una foto que el Comando Sur subió a redes sociales. Allí describió la reunión como centrada en “los esfuerzos estadounidenses para contrarrestar las amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en nuestro hemisferio”.

    Desde la operación militar que capturó a Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero, Trump, apoyado por la poderosa comunidad cubano estadounidense en el sur de Florida, ha insistido en que Cuba “está a punto de caer” y que el régimen tiene las horas contadas. También ha sugerido que la isla es el siguiente objetivo en su lista, una vez que dé por terminado el conflicto en Irán. El 29 de enero firmó una orden ejecutiva por la que impone un embargo energético de facto a la isla, al amenazar con sanciones y aranceles a los países que le suministren combustible. Esa medida ha exacerbado la aguda crisis económica que ya padecía la nación caribeña.

    El pasado día 20, Estados Unidos imputó formalmente a Raúl Castro por cuatro cargos de asesinato, entre otras acusaciones, en relación con el derribo de dos avionetas de la organización anticastrista Hermanos al Rescate.

    Al tiempo que la Administración republicana aumenta la presión contra el régimen castrista, Trump también da a entender -en ocasiones- que no se plantea una intervención militar. Preguntado al respecto, alguna vez ha contestado que “no será necesario” porque el régimen afronta tantos problemas que caerá por sí solo. Y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, apuntó tras reunirse con el estadounidense en la Casa Blanca hace tres semanas que el republicano le había dicho que no tenía en mente una invasión.

  • El desempleo en Colombia se estabiliza en abril con un 8,8%

    El desempleo en Colombia se estabiliza en abril con un 8,8%

    La tasa de desempleo en Colombia cerró abril de 2026 en 8,8%, la misma cifra de un año atrás, informó este viernes el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Así, el mercado laboral del país andino se estabiliza en uno de sus niveles más bajos en lo que va de siglo. Y lo hace por la mejor de las razones: más colombianos entraron a buscar empleo. La tasa de participación —la proporción de personas en edad de trabajar que tienen empleo o lo están buscando activamente— subió un punto porcentual frente a abril de 2025, hasta 64,7%.

    A la par que más gente tocaba la puerta del mercado laboral, más gente lograba entrar. La tasa de ocupación, que mide cuántas de las personas en edad de trabajar efectivamente tienen empleo, también creció en el último año. Cuando ambas variables suben juntas, el desempleo se queda quieto, pero por un buen motivo: el mercado está absorbiendo la mano de obra nueva que llega. En el último año se crearon 701.000 nuevos puestos de trabajo, hasta sumar 24,3 millones de ocupados.

    Según el DANE, las posiciones ocupacionales que más aportaron a ese crecimiento fueron la de obrero o empleado particular, con 2,1 puntos porcentuales, y la de empleado doméstico, con un incremento de 0,6. Por sectores, la administración pública, la educación y la salud volvieron a ser el principal motor, como lo han sido durante todo el último año. La novedad fue la construcción, que sumó 153.000 puestos tras venir destruyendo empleo. En el lado opuesto está el comercio, que perdió 85.000 puestos en términos anuales. La mejor noticia vino de las ciudades que estaban peor. Quibdó, que hace un año tenía una tasa de desocupación de 33,2% —una de cada tres personas sin trabajo—, la redujo a 25,1%. Riohacha pasó de 16,7% a 12,8% e Ibagué de 14,7% a 11,2%.

    Diversos expertos habían advertido en meses anteriores que el empleo que se estaba creando en Colombia era frágil. ANIF señaló que “en marzo cerca del 70% de los nuevos puestos” vino del trabajo por cuenta propia, un segmento marcado por la volatilidad de ingresos y la alta informalidad, y alertó que la generación de empleo se concentraba en actividades de bajo valor agregado, con poca capacidad de jalar al resto de la economía. BBVA Research, por su parte, había destacado que la mejora del mercado laboral convivía con un comportamiento desigual entre regiones, con las grandes ciudades creciendo a un ritmo mucho más lento que el promedio nacional.

    Las cifras de abril matizan algunos de esos temores. De los 701.000 puestos creados en el último año, 506.000 fueron formales —comentó la directora del DANE, Piedad Urdinola— y 195.000 informales. Es decir, el grueso del empleo nuevo llegó por el lado del empleo con prestaciones. La población ocupada formal pasó de 10,6 a 11,1 millones de personas y creció a más del doble del ritmo de la informal. El patrón se repite en las ciudades: en las 13 principales áreas metropolitanas se crearon 141.000 empleos formales frente a 117.000 informales. Es un solo mes y no alcanza para hablar de un cambio de tendencia, pero apunta en una dirección más sólida que la de hace unos meses.

  • El desempleo en Chile sube al 9,1% y llega a su nivel más alto en casi cinco años

    El desempleo en Chile sube al 9,1% y llega a su nivel más alto en casi cinco años

    La cantidad de personas que busca empleo en Chile continúa creciendo a un ritmo mayor que la generación de puestos de trabajo. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desempleo ha escalado hasta el 9,1% durante el trimestre febrero-abril de 2026. La cifra, divulgada este viernes, es la más alta registrada desde el período abril-junio de 2021, cuando se sentía con intensidad el impacto de la pandemia sobre el mercado laboral.

    El INE, en un comunicado, detalló que hubo un ascenso de 0,3 puntos porcentuales (pp.) en doce meses, lo que se debió al alza de la fuerza de trabajo, en un 1%, que superó el crecimiento de las personas ocupadas (0,7%). En paralelo, las personas desocupadas aumentaron en un 4,1%, lo que estuvo impulsado por las personas que se encontraban cesantes (3,3%) y quienes buscaban empleo por primera vez (11,6%).

    Leonardo González, subdirector técnico del INE, explicó que “las personas que buscan un trabajo por primera vez han ganado peso relativo en el incremento de los desocupados en los últimos trimestres móviles”. “En cuatro de ellos, el nivel supera las 100.000 personas, al mismo tiempo que se anotaron siete períodos de alzas consecutivas”, señaló en una conferencia de prensa.

    Pero el aspecto más preocupante del informe es que el incremento del desempleo se explica enteramente por el deterioro del empleo femenino. Las nuevas cifras muestran que persiste el deterioro del desempleo femenino, que esta vez subió en 0,8 puntos porcentuales, ubicándose en un 10,5%. El incremento se explica porque más mujeres ingresaron al mercado laboral en busca de trabajo, pero la generación de empleo no fue suficiente para absorber esa mayor demanda.

    Los datos muestran que las realidades laborales de los hombres y de las mujeres siguen siendo dispares en Chile. En el último año, la tasa de desocupación masculina llegó al 8%, lo que representa una caída de 0,2 puntos porcentuales en un año.

    En Chile, la tasa de desempleo lleva 40 meses consecutivos por encima del 8%, lo que ha provocado preocupación en los dos últimos gobiernos: el del izquierdista Gabriel Boric, cuyo mandato concluyó el 11 de marzo, y el del conservador José Antonio Kast.

    El hecho de que el desempleo haya traspasado el umbral del 9% ha generado reacciones rápidas en el Ejecutivo. Daniel Mas, biministro de Economía y Minería, dijo que la alta cifra que “hemos heredado es consecuencia de un país que lleva más de una década estancado”. En su cuenta de X, la autoridad aseguró que “tener a casi 950 mil personas sin trabajo es un auténtico drama social” y apeló a la megarreforma impulsada por el Gobierno en el Congreso como una posible solución: “El proyecto de Reconstrucción Nacional es un primer gran paso para avanzar hacia el cambio que Chile necesita”.

    Este proyecto de ley será revisado en el Senado a partir de la próxima semana, donde se prevé que la propuesta de un crédito al empleo sea una de las que genere mayores discusiones debido a su alto costo fiscal, junto con medidas como la reintegración e invariabilidad tributaria y la rebaja del 27% al 23% en el impuesto corporativo.

  • Trump quiere que el 50% del contenido de los coches fabricados en Norteamérica proceda de proveedores estadounidenses

    Trump quiere que el 50% del contenido de los coches fabricados en Norteamérica proceda de proveedores estadounidenses

    Estados Unidos quiere que la mitad de los componentes y materiales de un automóvil procedan de fuentes estadounidenses para poder beneficiarse de aranceles más bajos. Será una de las propuestas que los representantes de la Casa Blanca se disponen a plantear en las negociaciones para la revisión del acuerdo comercial con México y Canadá en el marco del TMEC, según ha adelantado este viernes The Wall Street Journal.

    La propuesta supondría una importante modificación del acuerdo que regula las relaciones comerciales entre los tres países del norte de América. Obligaría a los fabricantes de automóviles a obtener muchas más piezas y materiales de proveedores estadounidenses, en lugar de suministradores de México o Canadá.

    De salir adelante, supondría una importante ventaja comercial para Estados Unidos en detrimento de sus otros dos socios.

    La nueva propuesta se conoce cuando una delegación del Departamento de Comercio de Estados Unidos ha viajado estos días a Ciudad de México para tratar de avanzar en las negociaciones sobre la revisión del acuerdo comercial, el más importante de Norteamérica. Las autoridades mexicanas y estadounidenses prevén celebrar una segunda ronda de contactos en Washington durante el próximo mes de julio. Mientras tanto, aún no se han abierto las conversaciones con el Gobierno de Canadá.

    La ambiciosa propuesta estadounidense fue uno de los planteamientos iniciales para la negociación sobre la revisión del TMEC con México, pero podría modificarse durante las sucesivas rondas de negociaciones, según avanza el Journal de fuentes familiarizadas con los planes de Estados Unidos.

    El actual Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) se firmó en 2020 durante el primer mandato de Donald Trump en la Casa Blanca. El acuerdo es muy relevante para el país gobernado por Claudia Sheinbaum: afecta a más del 80% de las exportaciones mexicanas y representa un intercambio comercial de casi 900.000 millones de dólares con su vecino del norte. México cuenta con numerosas fábricas de automoción que fabrican piezas, componentes y ensamblan vehículos para marcas estadounidenses que luego se exportan al vecino del norte. Canadá, por su parte, está especializada en la fabricación de rancheras y pickups.

    Cuando se ratificó el tratado en 2020, se acordó abrir un periodo de revisión a los seis años. Así que a partir del próximo julio, los tres países negociarán nuevas condiciones. Estados Unidos y México ya han empezado las rondas de contactos para tratar de cerrar un nuevo acuerdo que favorezca a los tres países para excluir de aranceles multitud de productos, pero las nuevas ambiciones estadounidenses bajo el mandato de Trump amenazan con dificultar las negociaciones.

    El actual acuerdo exige que el 75% de los materiales de un vehículo provengan de fábricas de alguno de los tres países, pero no concreta ningún requisito sobre porcentaje de componentes producidos en Estados Unidos. Los negociadores estadounidenses también quieren cambiar este porcentaje, para elevar hasta el 82% el porcentaje de materiales, piezas y componentes fabricados entre los tres socios, en fábricas de la región norteamericana, según Reuters. Además, la mitad de ese valor tendrá que estar producido en Estados Unidos.

    Los fabricantes de coches de Norteamérica, que cumplen los requisitos del TMEC, están exentos de aranceles. El secretario de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, ya ha dicho públicamente que quiere relocalizar en Estados Unidos la producción de coches que en los últimos años se desplazó a México y Canadá en busca de costes más bajos. Y usarán la negociación del TMEC para tratar de conseguirlo.

    Donald Trump ha amenazado varias veces con acabar con el TMEC, un acuerdo comercial que negoció él mismo durante su primer mandato para reemplazar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y que ahora dice que es injusto con Estados Unidos.