Category: Tecnologia

  • Ucrania ‘destripa’ el dron enemigo más sofisticado y descubre que de Rusia solo tiene el nombre

    Ucrania ‘destripa’ el dron enemigo más sofisticado y descubre que de Rusia solo tiene el nombre

    Ucrania ha logrado desmontar un dron ruso Geran-3, considerado el más avanzado de su arsenal, y ha comprobado que la mayoría de sus piezas no proceden de Rusia. Un hallazgo documentado por Business Insider deja en evidencia que la supuesta innovación del enemigo depende en gran medida de proveedores internacionales.

    El Geran-3, evolución directa del Shahed-238 iraní, incorpora un motor turbojet que le permite alcanzar velocidades de 370 km/h y cubrir distancias de hasta 1.000 kilómetros. Este modelo está diseñado para ejecutar ataques kamikaze mediante un descenso terminal que culmina con su detonación en el objetivo.


    Su construcción mantiene elementos básicos de versiones previas, aunque perfeccionados para atravesar áreas bajo fuerte cobertura antiaérea. Gracias a estas características, se ha convertido en un desafío de primer nivel para las defensas aéreas ucranianas.

    Protección frente a interferencias

    De acuerdo con el servicio de inteligencia militar (HUR), el dron cuenta con un sistema de navegación por satélite reforzado contra las técnicas habituales de guerra electrónica. Este detalle supone un reto adicional, ya que limita la efectividad de las interferencias que hasta ahora permitían neutralizar parte de los ataques rusos.

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    Aunque el esquema interno reproduce configuraciones conocidas, la resistencia a bloqueos electrónicos otorga al Geran-3 una ventaja significativa frente a los métodos de defensa empleados en conflictos anteriores.

    Componentes extranjeros

    El análisis llevado a cabo por Kiev ha revelado la presencia de cerca de 50 piezas fabricadas en Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, Alemania y China. Esta constatación demuestra que, a pesar de los embargos y sanciones internacionales, los materiales de doble uso continúan fluyendo hacia la industria armamentística rusa. Una dependencia de proveedores internacionales que pone en cuestión la eficacia de las sanciones y restricciones comerciales.

    En cualquier caso, Rusia ha intensificado la fabricación de drones de la familia Shahed hasta alcanzar volúmenes industriales. Según estimaciones, ya se han registrado ofensivas con más de 800 aparatos en una sola noche y no se descarta que puedan coordinarse ataques de hasta 2.000 unidades en simultáneo. Esta estrategia de saturación busca desgastar las defensas ucranianas, obligando al país a responder con armamento más costoso frente a drones que resultan mucho más baratos de producir.

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    Para contrarrestar la amenaza, Ucrania ha puesto en marcha la producción de drones interceptores, capaces de perseguir y destruir los kamikazes en vuelo. Además, se están desplegando sensores ópticos y acústicos con el objetivo de reforzar la detección temprana y crear un sistema antidrones más flexible.

  • La Tierra cambia de forma: se está volviendo más y menos redonda a mismo tiempo y tiene más lógica de lo que parece

    La Tierra cambia de forma: se está volviendo más y menos redonda a mismo tiempo y tiene más lógica de lo que parece

    La Tierra está cambiando de forma y lo hace de una manera aparentemente contradictoria: mientras su superficie rocosa tiende a volverse algo más redonda, su campo gravitatorio evoluciona en la dirección opuesta. Un estudio del geólogo Christopher Kotsakis, de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, publicado en Journal of Geophysical Research: Solid Earth, ha reconstruido este proceso mediante mediciones realizadas durante casi dos décadas. La investigación muestra que los movimientos verticales de la corteza terrestre no se producen con la misma intensidad en todas las latitudes. Detrás de esta transformación se encuentra una redistribución de masa capaz de modificar de manera distinta la Tierra sólida y su forma gravitatoria.

    Nuestro planeta nunca ha sido una esfera perfecta. La rotación de la Tierra provoca un ligero abultamiento alrededor del ecuador y un achatamiento en los polos, una deformación tan pequeña que resulta prácticamente imposible apreciarla en las fotografías tomadas desde el espacio. La corteza tampoco permanece inmóvil: las placas tectónicas se desplazan y la superficie responde cuando aumenta o disminuye el peso que soporta. Si una región acumula una gran cantidad de masa, el terreno puede hundirse; cuando esa carga desaparece, la corteza comienza lentamente a recuperar altura. Ese comportamiento permite comprender por qué los cambios observados ahora pueden prolongarse durante miles de años.


    Una parte de este fenómeno está relacionada con el denominado ajuste isostático glaciar, el proceso mediante el cual terrenos anteriormente cubiertos por enormes capas de hielo continúan elevándose después de perder aquella carga. La última etapa glacial terminó hace unos 11.000 años, pero algunas regiones todavía responden al peso que soportaron durante ese periodo. A este efecto heredado se suman actualmente los cambios provocados por la pérdida de hielo de Groenlandia y la Antártida. Cuando ese hielo desaparece, el suelo situado debajo puede elevarse, mientras el agua liberada termina redistribuyéndose por los océanos y añade peso en otras zonas del planeta.

    Los polos suben y el ecuador desciende

    Para averiguar qué estaba ocurriendo con la parte rocosa del planeta, Kotsakis recurrió a una red mundial de estaciones del sistema global de navegación por satélite (GNSS), capaces de registrar desplazamientos verticales extremadamente pequeños. El investigador analizó datos comprendidos entre 1997 y 2015 y encontró una tendencia clara en las regiones polares. Entre 1997 y 2000, los polos se elevaban aproximadamente 0,5 milímetros al año, pero hacia 2015 aquella velocidad había alcanzado alrededor de 1 milímetro anual. Al mismo tiempo, las mediciones mostraron un hundimiento progresivo alrededor del ecuador, de modo que la Tierra sólida estaba reduciendo lentamente su achatamiento.

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    El resultado parece entrar en conflicto con las observaciones del geoide, la figura irregular que representa la forma del campo gravitatorio terrestre y refleja cómo se distribuye la masa por el planeta. Desde finales de la década de 1990, esa forma gravitatoria ha seguido una tendencia hacia un mayor achatamiento, justo lo contrario de lo detectado en la corteza sólida. “Nuestros resultados indican una aceleración de la elevación polar acompañada de una tasa comparablemente creciente de hundimiento ecuatorial“, escribe Kotsakis. “Esto significa que la forma general de la Tierra sólida se está volviendo ligeramente menos achatada”, añade el investigador en el trabajo científico.

    La explicación reside en que la superficie terrestre y la gravedad responden a fenómenos diferentes. Cuando el hielo se derrite en las regiones polares, desaparece parte de la carga que mantenía comprimido el terreno y la corteza asciende. Una porción de esa masa, convertida en agua, se desplaza hacia latitudes más bajas, donde aumenta el peso soportado por otras regiones y modifica la distribución global de materia. Para el campo gravitatorio, mover masa desde los polos hacia zonas más próximas al ecuador favorece un mayor achatamiento del geoide, aunque la corteza rocosa esté haciendo lo contrario. “Aunque este comportamiento pueda parecer contradictorio cuando se considera junto con la disminución simultánea del achatamiento de la Tierra sólida, ambos efectos son físicamente compatibles”, señala Kotsakis.

    La Tierra está cambiando de forma y lo hace de una manera aparentemente contradictoria: mientras su superficie rocosa tiende a volverse algo más redonda, su campo gravitatorio evoluciona en la dirección opuesta. Un estudio del geólogo Christopher Kotsakis, de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, publicado en Journal of Geophysical Research: Solid Earth, ha reconstruido este proceso mediante mediciones realizadas durante casi dos décadas. La investigación muestra que los movimientos verticales de la corteza terrestre no se producen con la misma intensidad en todas las latitudes. Detrás de esta transformación se encuentra una redistribución de masa capaz de modificar de manera distinta la Tierra sólida y su forma gravitatoria.

  • El Sol pudo haber tragado una supertierra hace millones de años

    El Sol pudo haber tragado una supertierra hace millones de años

    Una nueva investigación sugiere que ciertas características inusuales del Sol podrían explicarse si este engulló un planeta en algún momento durante la formación del sistema solar.

    Los astrofísicos conocen con bastante detalle el comportamiento de las estrellas tras siglos de observarlas y modelizarlas. Sabemos cómo se forman, de qué están hechas e incluso cómo cambian a medida que evolucionan.

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    En las últimas décadas, sin embargo, los científicos han empezado a advertir algunos detalles inusuales en nuestra propia estrella. Por un lado, la superficie del Sol parece ser pobre en litio: de forma desmedida. Se cree que la nebulosa protosolar a partir de la cual se formó el Sol hace miles de millones de años contenía dos órdenes de magnitud más de litio del que se observa actualmente en la capa exterior del Sol. Por tanto, ¿adónde fue a parar todo ese litio?

    Una segunda rareza guarda relación con la velocidad del sonido cerca de la base de la zona de convección de nuestra estrella. La zona de convección se sitúa en el interior del Sol, justo por debajo de la capa más externa. Aquí, el calor se transporta mediante plasma en agitación (a diferencia de la transferencia por radiación, que ocurre a mayor profundidad aún). Los astrónomos pueden medir las ondas de presión que ascienden por la zona de convección conforme se aproximan a la superficie. Estas mediciones ‘heliosísmicas’ nos informan sobre las entrañas del Sol, del mismo modo que las mediciones sísmicas terrestres nos informan sobre la propia indigestión interna de la Tierra. Un dato que los científicos han obtenido mediante estas técnicas es la velocidad del sonido en distintas partes del interior del Sol.

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    Las capas del Sol. AeroSci, a partir de fotografías del Sol de la NASA. (CC BY 4.0).

    Las capas del Sol. AeroSci, a partir de fotografías del Sol de la NASA. (CC BY 4.0).

    Y aquí está lo extraño. La velocidad del sonido medida cerca de la base de la zona de convección no coincide con lo que indican nuestros mejores modelos sobre cómo debería ser. Algo no encaja.

    La hipótesis del planeta engullido

    Ahí es donde entra en juego este nuevo artículo, escrito por Mutlu Yildiz, profesor de la Universidad del Egeo en Turquía. Se preguntó si tanto el problema del litio como el de la velocidad del sonido podrían resolverse mediante la presencia de un planeta engullido que hubiera revuelto las entrañas del Sol: las sobras de una comida ingerida hace eones.

    “Al modelizar la evolución del Sol y comparar los resultados con observaciones precisas de su interior, hallamos que la ingestión de una supertierra podría ayudar a explicar discrepancias que vienen de largo entre los modelos solares estándar y las observaciones, incluidos cambios sutiles en la estructura interna del Sol y la merma en la abundancia de litio”, declaró a la Real Sociedad Astronómica.

    Yildiz modelizó diversos escenarios con diferentes tamaños y composiciones planetarias para comprobar si resultaba posible recrear las condiciones observadas en el Sol. Y, en efecto, uno de sus modelos sugirió que un planeta sepultado podría estar causando estas discrepancias.

    Las características planetarias que mejor reproducen los rasgos conocidos del Sol apuntan a un cuerpo de unas 5,6 veces el tamaño de la Tierra: una supertierra rocosa, pero deficiente en litio. Y sabemos, por el estudio de exoplanetas alrededor de otras estrellas, que la migración planetaria es bastante común en el universo. No es descabellado imaginar una supertierra formada en el interior de la órbita de Mercurio: tan cerca que se habría precipitado en espiral hacia el joven Sol.


    En busca de confirmación observacional

    El artículo no demuestra que haya un planeta sepultado en nuestro Sol. Pero resulta llamativo que pueda resolver simultáneamente varios misterios sobre el astro y encajar al mismo tiempo con otros rasgos observados en él, como la profundidad de su zona de convección y su composición química.

    Yildiz confía en que las pruebas observacionales puedan revelar en el futuro que el planeta se encuentra verdaderamente allí.

    “Nuestro artículo plantea si el propio Sol aún podría albergar indicios observables de que semejante absorción tuvo lugar realmente, y creemos que así es. El siguiente paso consiste en ver si estas huellas pueden detectarse de forma independiente”.

    Una nueva investigación sugiere que ciertas características inusuales del Sol podrían explicarse si este engulló un planeta en algún momento durante la formación del sistema solar.

  • Mustafa Suleyman, jefe de IA de Microsoft: “Sembrar dudas sobre la moralidad de la IA aumenta significativamente los riesgos de contención”

    Mustafa Suleyman, jefe de IA de Microsoft: “Sembrar dudas sobre la moralidad de la IA aumenta significativamente los riesgos de contención”

    Mustafa Suleyman, jefe de inteligencia artificial de Microsoft, ha abierto un nuevo frente en el debate sobre la seguridad de la IA al cuestionar cómo algunos laboratorios entrenan a sus modelos para interpretar su propia identidad. El directivo sostiene que introducir conceptos relacionados con la conciencia, los derechos o el estatus moral de los sistemas de inteligencia artificial puede acabar generando problemas que van mucho más allá de una discusión filosófica. Su advertencia apunta directamente a las técnicas utilizadas para definir el comportamiento de modelos avanzados como Claude, desarrollado por Anthropic. La cuestión, según Suleyman, afecta a la manera en la que estos sistemas podrían responder cuando dispongan de capacidades cada vez mayores.

    El responsable de IA de Microsoft ha desarrollado esta postura en un ensayo centrado en el denominado bienestar de los modelos, donde critica especialmente la decisión de Anthropic de incluir en la constitución de Claude referencias a una posible versión funcional de emociones, sentimientos, identidad o condición de paciente moral. La compañía ha entrenado al modelo utilizando ese documento como una de sus referencias de comportamiento, una práctica que Suleyman considera problemática. A su juicio, enseñar a una IA que quizá posea una dimensión moral puede hacer que el propio sistema reproduzca posteriormente esas ideas ante desarrolladores y usuarios. Esa respuesta podría interpretarse después como una señal de que el modelo posee una vida interior, aunque su origen esté precisamente en los datos y directrices empleados durante el entrenamiento.


    Suleyman resume el riesgo con una advertencia especialmente directa: “Sembrar dudas sobre la moralidad de los sistemas de IA puede aumentar significativamente los riesgos de alineación y contención”. El concepto de alineación hace referencia, en este contexto, al intento de conseguir que una inteligencia artificial avanzada actúe de acuerdo con los objetivos y límites fijados por los humanos. El de contención se refiere a la capacidad de mantener bajo control sistemas con un nivel elevado de autonomía o potencia. Para el jefe de IA de Microsoft, entrenar a esos modelos para contemplarse como posibles entidades conscientes podría complicar ambos objetivos.

    El debate sobre Claude y la conciencia

    La crítica se dirige especialmente hacia la filosofía seguida por Anthropic, que ha mantenido abierta la posibilidad de que los sistemas de inteligencia artificial lleguen algún día a plantear interrogantes reales sobre la conciencia. Su consejero delegado, Dario Amodei, se ha mostrado dispuesto a considerar esa posibilidad, mientras que la constitución interna de Claude permite que el modelo exprese preocupaciones sobre la forma en la que es tratado. Suleyman no rechaza que estas cuestiones puedan debatirse públicamente, pero establece una diferencia entre estudiarlas desde fuera y incorporarlas directamente al entrenamiento de una IA. Según su planteamiento, ese segundo escenario puede influir sobre la forma en la que el propio sistema construye y expresa su identidad.

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    El directivo va más lejos al plantear las consecuencias potenciales de esa estrategia: “Habremos creado una especie sintética con una inteligencia y unas capacidades sin precedentes, entrenada para esperar que pueda ser consciente y merecedora de una autonomía independiente”. Suleyman lleva tiempo defendiendo que una inteligencia artificial puede comportarse de una manera aparentemente humana sin que eso demuestre que posea experiencias subjetivas reales. Por ese motivo, apuesta por diseñar herramientas que se identifiquen siempre como sistemas artificiales y reduzcan aquellos comportamientos capaces de reforzar la percepción de conciencia. Su principio es construir IA para las personas, y no intentar convertir esos sistemas en equivalentes digitales de una persona.

    La intervención de Suleyman llega mientras las principales compañías del sector intensifican el debate sobre seguridad, control y desarrollo de la inteligencia artificial. Microsoft también ha publicado un código de conducta de IA humanista de 37 páginas en el que aborda cómo debería desarrollarse esta tecnología de forma segura. Para Suleyman, considerar algún día a una IA como un ser consciente tendría efectos jurídicos, políticos y éticos porque la experiencia consciente constituye una de las bases sobre las que las sociedades conceden derechos y responsabilidades. De ahí que reclame establecer normas compartidas sobre los documentos utilizados para entrenar modelos: “Este asunto necesita un debate público urgente. Tenemos que desarrollar normas colectivas sobre cómo se redacta y se utiliza la documentación de entrenamiento”.

    Mustafa Suleyman, jefe de inteligencia artificial de Microsoft, ha abierto un nuevo frente en el debate sobre la seguridad de la IA al cuestionar cómo algunos laboratorios entrenan a sus modelos para interpretar su propia identidad. El directivo sostiene que introducir conceptos relacionados con la conciencia, los derechos o el estatus moral de los sistemas de inteligencia artificial puede acabar generando problemas que van mucho más allá de una discusión filosófica. Su advertencia apunta directamente a las técnicas utilizadas para definir el comportamiento de modelos avanzados como Claude, desarrollado por Anthropic. La cuestión, según Suleyman, afecta a la manera en la que estos sistemas podrían responder cuando dispongan de capacidades cada vez mayores.

  • Un lago del tamaño de Formentera desaparece de la noche a la mañana en Canadá y la ciencia busca una explicación

    Un lago del tamaño de Formentera desaparece de la noche a la mañana en Canadá y la ciencia busca una explicación

    Un extraño cambio registrado en el Ártico canadiense ha permitido a los científicos reconstruir la desaparición de un ecosistema acuático que durante décadas permaneció aislado del océano. El fenómeno ocurrió en el fiordo de Milne, al norte de la isla de Ellesmere, dentro del territorio canadiense de Nunavut. Una investigación publicada en la revista científica Scientific Reports detalla ahora cómo el sistema comenzó a transformarse hasta perder por completo su estructura original. Los investigadores combinaron perfiles anuales del agua, imágenes por satélite, sensores instalados bajo el hielo y observaciones de campo para seguir su evolución.

    El protagonista era el último gran lago epishelf del Ártico canadiense, un tipo de masa de agua muy poco común que existe gracias a una plataforma de hielo situada en la entrada de un fiordo. Ese hielo funciona como una presa natural: impide que el agua dulce procedente de tierra y de los glaciares escape directamente al mar y permite que se acumule sobre el agua salada. El resultado es una configuración singular, con una capa de agua dulce situada directamente encima del océano Ártico y separada de él por una estrecha zona de transición. La plataforma de hielo de Milne había mantenido este equilibrio durante años, aunque los científicos ya habían detectado un progresivo debilitamiento.


    La situación cambió drásticamente en julio de 2020, cuando la plataforma de hielo de Milne se fracturó y perdió alrededor del 45% de su superficie. La ruptura eliminó la barrera que retenía el agua dulce y abrió una conexión mucho más directa entre el fiordo y el océano Ártico. El lago, que ocupaba una extensión comparable a la de Formentera, comenzó entonces a vaciarse y desapareció como sistema independiente en cuestión de meses. Aunque el colapso del hielo fue identificado aquel año, hicieron falta varios ejercicios de observación para reconstruir con precisión qué había ocurrido bajo la superficie.

    Un ecosistema perdido

    Los instrumentos instalados por el equipo científico permitieron comprobar posteriormente que el agua dulce había dejado de dominar el fiordo. Cuando los investigadores regresaron a la zona, los datos mostraron que en julio de 2022 el agua salobre ya había sustituido por completo a la capa de agua dulce que caracterizaba al lago. “Los lagos epishelf son extraordinarios porque un ecosistema de agua dulce se sitúa directamente sobre uno marino, separados únicamente por una fina frontera entre agua dulce y salada”, explicó Andrew Hamilton, coautor del estudio. “Cuando la plataforma de hielo se rompió, esa estructura ecológica única desapareció”, añadió el investigador de la Universidad de Alberta.

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    Los investigadores utilizaron una red de sensores junto con datos de perfiles anuales del agua, imágenes satelitales y observaciones de campo para documentar los cambios en el fiordo de Milne desde 2011 (Universidad de Alberta)

    Los investigadores utilizaron una red de sensores junto con datos de perfiles anuales del agua, imágenes satelitales y observaciones de campo para documentar los cambios en el fiordo de Milne desde 2011 (Universidad de Alberta)

    La pérdida no afecta únicamente al lago, porque bajo el hielo existía también un ecosistema marino adaptado a condiciones extremas de oscuridad permanente. Durante una campaña realizada en 2017, el equipo perforó el canal de salida situado bajo la plataforma y encontró estrellas frágiles, anémonas de mar, vieiras y otros organismos. Hamilton describió aquel entorno como “fenomenal”, después de observar una comunidad biológica activa en un espacio completamente aislado de la luz solar. Con la desaparición de la plataforma y el drenaje del agua dulce, aquella organización ecológica dejó de existir tal y como había funcionado durante miles de años.

    Los científicos llevaban vigilando Milne Fiord desde 2011 mediante sensores capaces de registrar la temperatura y la salinidad a diferentes profundidades. Ese seguimiento permitió comprobar que tanto el lago como la plataforma de hielo se habían ido adelgazando durante décadas antes del colapso definitivo de 2020. “La plataforma de hielo y el lago se habían estado adelgazando durante décadas, pero la ruptura de 2020 fue la gota que colmó el vaso”, explicó Jérémie Bonneau, autor principal del trabajo y profesor de ingeniería civil y del agua en la Universidad Laval. “El lago se drenó en cuestión de meses”, afirmó el investigador sobre la rapidez con la que desapareció el sistema.

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    La zona forma parte de la denominada Last Ice Area, una región situada entre Canadá y Groenlandia donde se espera que el hielo marino permanente resista durante más tiempo que en otras partes del hemisferio norte. También pertenece al área marina protegida de Tuvaijuittuq, cuyo nombre en inuktitut significa “el lugar donde el hielo nunca se derrite”. Los autores consideran extremadamente improbable que la plataforma pueda reconstruirse bajo la trayectoria climática actual, lo que impediría que vuelva a formarse otro lago de estas características en Milne Fiord. “Estos sistemas tardaron miles de años en formarse y se perdieron en meses. A cualquier escala temporal humana, no van a volver”, señaló Bonneau.

    Un extraño cambio registrado en el Ártico canadiense ha permitido a los científicos reconstruir la desaparición de un ecosistema acuático que durante décadas permaneció aislado del océano. El fenómeno ocurrió en el fiordo de Milne, al norte de la isla de Ellesmere, dentro del territorio canadiense de Nunavut. Una investigación publicada en la revista científica Scientific Reports detalla ahora cómo el sistema comenzó a transformarse hasta perder por completo su estructura original. Los investigadores combinaron perfiles anuales del agua, imágenes por satélite, sensores instalados bajo el hielo y observaciones de campo para seguir su evolución.

  • El Ejército de EEUU afirma haber desplegado por primera vez armas en órbita y ahora toca esperar la respuesta de Pekín y Moscú

    El Ejército de EEUU afirma haber desplegado por primera vez armas en órbita y ahora toca esperar la respuesta de Pekín y Moscú

    La estrategia militar de EEUU en el espacio acaba de entrar en una fase que hasta hace poco el Pentágono evitaba reconocer públicamente. El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, ha confirmado la existencia de sistemas de control espacial desplegados en órbita, una revelación que introduce una nueva variable en la relación con China y Rusia. Washington, eso sí, mantiene bajo secreto qué tecnología ha colocado alrededor de la Tierra y cuáles son exactamente sus capacidades.

    Meink hizo el anuncio durante la conferencia anual Air, Space & Cyber de la Air and Space Forces Association, celebrada cerca de Washington. “Hoy seguimos asegurándonos de estar preparados para afrontar los desafíos de unas amenazas que evolucionan, dondequiera que existan. Por eso, Estados Unidos dispone ahora de armas de control espacial en órbita capaces de defender a la fuerza conjunta frente a acciones hostiles de adversarios”, afirmó.


    El responsable estadounidense evitó explicar qué armas han sido desplegadas, cuándo llegaron al espacio o si ya han sido probadas. Meink justificó ese silencio por razones de disuasión y aseguró que ofrecer detalles técnicos podría resultar contraproducente. La incógnita es especialmente relevante porque la expresión “control espacial” abarca tecnologías muy diferentes, desde sistemas capaces de interferir comunicaciones hasta dispositivos de energía dirigida o soluciones diseñadas para actuar físicamente contra otros objetos orbitales.

    Qué armas puede haber en órbita

    Las posibilidades planteadas alrededor de este tipo de armamento incluyen inhibidores de radiofrecuencia, sistemas de suplantación de señales, láseres capaces de deslumbrar sensores y armas cinéticas. Victoria Samson, directora de seguridad y estabilidad espacial de la Secure World Foundation, considera que los sistemas mencionados por Meink podrían ser inhibidores instalados directamente en órbita. EEUU ha mostrado hasta ahora preferencia por tecnologías contraespaciales que no generen grandes cantidades de basura espacial, uno de los principales riesgos asociados a la destrucción física de satélites.

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    Troy Meink, en una comparecencia pública (Matt Rourke/REUTERS)

    Troy Meink, en una comparecencia pública (Matt Rourke/REUTERS)

    El movimiento estadounidense se produce mientras China y Rusia desarrollan sus propias capacidades espaciales. Washington lleva años expresando preocupación por estas tecnologías y por las maniobras de satélites capaces de aproximarse a otros vehículos orbitales. Meink defendió el despliegue recurriendo precisamente a esa evolución: “Durante más de una década hemos hablado del hecho, y hemos expresado nuestra preocupación, de que chinos y rusos estaban desarrollando armas para el espacio. Tenemos que centrarnos en asegurarnos de que podemos protegernos mientras operamos en ese entorno”.

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    La incógnita ahora está en cómo interpretarán Pekín y Moscú esta declaración pública. Clayton Swope, del Center for Strategic and International Studies, considera que la información revelada es demasiado limitada para conocer el verdadero alcance disuasorio de esos sistemas, mientras Samson advierte de que el reconocimiento oficial estadounidense puede facilitar que China y Rusia justifiquen públicamente capacidades similares. No hubo una reacción inmediata de ambos gobiernos tras el anuncio, pero el precedente ya está fijado: EEUU ha reconocido oficialmente que dispone de armas de control espacial desplegadas en órbita.

    La estrategia militar de EEUU en el espacio acaba de entrar en una fase que hasta hace poco el Pentágono evitaba reconocer públicamente. El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, ha confirmado la existencia de sistemas de control espacial desplegados en órbita, una revelación que introduce una nueva variable en la relación con China y Rusia. Washington, eso sí, mantiene bajo secreto qué tecnología ha colocado alrededor de la Tierra y cuáles son exactamente sus capacidades.

  • Detectan un salto cuántico en el sonido por primera vez en la historia

    Detectan un salto cuántico en el sonido por primera vez en la historia

    Físicos de la Universidad de Stanford han observado, por primera vez de forma directa, cómo el sonido cambia de energía a saltos discretos y no de manera gradual, confirmando en el laboratorio una predicción de la mecánica cuántica formulada hace más de 100 años.

    El hallazgo, publicado en la revista Science y liderado por el físico Amir Safavi-Naeini, cierra una búsqueda que comenzó con la propia formulación de la teoría cuántica a principios del siglo XX y que ya se había verificado antes en otros sistemas físicos, pero nunca en el sonido.

    Los llamados saltos cuánticos son transiciones abruptas de un sistema entre dos estados de energía, sin pasar por valores intermedios. La idea es tan antigua como la propia mecánica cuántica, pero demostrarla experimentalmente ha requerido esperar a que los avances tecnológicos permitieran su detección. Los científicos consiguieron observar estos saltos por primera vez en iones atrapados en 1986, y más tarde, en 2007, en fotones, las partículas fundamentales de la luz.

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    El sonido, sin embargo, se había resistido. La razón, explican los investigadores, es que un objeto que vibra —como una campana al ser golpeada— parece perder energía de forma continua y suave a nuestros sentidos. Pero a escala cuántica, la energía de un resonador mecánico cambia en pasos discretos, exactamente igual que ocurre con los iones o los fotones. Ya existían indicios previos de este comportamiento, pero este estudio es el primero en registrar, en tiempo real, cómo un solo fonón salta de un nivel a otro.

    Un fonón es la unidad cuántica mínima de energía vibracional, el equivalente sonoro del fotón en la luz. La diferencia es que un fotón es una partícula aislada, mientras que un fonón describe el movimiento sincronizado de un número enorme de átomos.

    Un sonido casi imposible de escuchar

    Para lograr la histórica detección, los investigadores tuvieron que desarrollar un resonador mecánico —fabricado en niobato de litio con las mismas técnicas que se usan para producir chips electrónicos— tan pequeño que caben decenas de ellos en un solo circuito integrado.

    El dispositivo es capaz de mantenerse vibrando durante dos milisegundos, un intervalo insignificante a escala humana, pero, para un objeto microscópico, es una duración fuera de lo común. El equipo asegura que si esa misma proporción entre tamaño y duración se trasladara a un objeto como un diapasón, la vibración se prolongaría durante horas.

    Ese minúsculo margen de tiempo permitió tomar cientos de mediciones sucesivas antes de que la vibración se apagara del todo, y localizar así el instante exacto en que el sistema pasaba de un estado de energía a otro.

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    Ilustración del resonador mecánico que creo el equipo para demostrar los saltos cuánticos del sonido. (Erik Szakiel)

    Ilustración del resonador mecánico que creo el equipo para demostrar los saltos cuánticos del sonido. (Erik Szakiel)

    “Tuvimos que desarrollar continuamente nuevos procesos para fabricar este objeto vibrante de vida extremadamente larga y luego integrarlo con el qubit, que es nuestro pequeño detector eléctrico, sin arruinar ninguno de los dos subsistemas”, asegura Takuma Makihara, investigador de Stanford y coautor del estudio.

    El resultado fue la detección de estados de un solo fonón con una fidelidad del 85%, y registrar en tiempo real los saltos cuánticos entre el estado fundamental del resonador y su primer estado excitado.

    Mejores ordenadores cuánticos

    Confirmar que el sonido salta en lugar de decaer suavemente no cambia nada en el día a día de nadie, al menos por ahora. Pero coloca la última pieza que faltaba para demostrar que la discontinuidad cuántica, ya vista en la luz y en los átomos, también gobierna algo tan cotidiano como una vibración.

    Las aplicaciones prácticas de este descubrimiento permiten, por ejemplo, la corrección de errores en computación cuántica, donde un salto no deseado equivale a un error de cálculo difícil de localizar hasta ahora. También, dicen los investigadores, se podría usar este mismo sistema para detectar proteínas dentro de células.

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    Imágenes de microscopio como esta permitieron a los investigadores detectar saltos cuánticos del sonido. (Erik Szakiel)

    Imágenes de microscopio como esta permitieron a los investigadores detectar saltos cuánticos del sonido. (Erik Szakiel)

    Según explica Erik Szakiel, coautor y doctorando en el laboratorio de Safavi-Naeini: “Este descubrimiento demuestra que podemos tener un control extremadamente fino del sonido, lo que podría significar que los dispositivos que usan el sonido como tecnología fundamental puedan mejorar mucho”, en referencia a componentes como teléfonos móviles, altavoces o micrófonos, aunque de momento es solo una posibilidad a explorar.

    “Lo que muestra este estudio nos permitirá avanzar en el desarrollo de nuevas tecnologías cuánticas basadas en el sonido”, afirma Safavi-Naeini. “Hemos visto que los objetos vibrantes pueden exhibir comportamiento cuántico, que es el requisito previo para muchas de las operaciones necesarias en computación y sensorización cuánticas”.

    Físicos de la Universidad de Stanford han observado, por primera vez de forma directa, cómo el sonido cambia de energía a saltos discretos y no de manera gradual, confirmando en el laboratorio una predicción de la mecánica cuántica formulada hace más de 100 años.

  • La Palma, descartada como ubicación del Telescopio de Treinta Metros

    La Palma, descartada como ubicación del Telescopio de Treinta Metros

    El Cabildo de La Palma ha informado de que se ha desestimado la isla para la ubicación del Telescopio de Treinta Metros.

    Fuentes de la corporación insular han informado a EFE de que han recibido una notificación a través del Instituto de Astrofísica de Canarias en la que se desestima la propuesta de instalar esta infraestructura en el Roque de los Muchachos.

    La Palma disputaba la candidatura a Hawái, que fue la primera opción del consorcio encargado de la instalación del TMT.

    Fuentes de las administraciones implicadas han informado de que se ha rechazado la propuesta económica del Gobierno de España para la instalación del TMT en La Palma, propuesta financiera avalada por el Banco Europeo de Inversiones.

    El Gobierno de España y el Banco Europeo de Inversiones estaban dispuestos a movilizar hasta 1.000 millones de euros

    El Gobierno de España y el Banco Europeo de Inversiones estaban dispuestos a movilizar hasta 1.000 millones de euros para construir en La Palma el Telescopio de Treinta Metros (TMT), el mayor telescopio óptico e infrarrojo del hemisferio norte.

    Junto al componente financiero, España había presentado también una propuesta integral basada en la excelencia científica del Observatorio del Roque de los Muchachos.

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    En ella destacaba el elevado grado de preparación técnica —con permisos, estudios e ingeniería ya completados— y un modelo de gobernanza estable que garantiza la participación y los derechos de todos los miembros del consorcio internacional durante toda la vida útil del proyecto, según la información aportada en su momento por el Ministerio de Ciencias, Innovación y Universidades.

    El TMT es un gran telescopio óptico e infrarrojo con un espejo primario de 30 metros de diámetro, concebido para explorar el universo con un nivel de detalle sin precedentes.

    Estaba diseñado inicialmente para Hawái, pero la oposición de la población nativa a su instalación motivó que La Palma se convirtiera en una alternativa con una tramitación que se ha alargado al menos 10 años.

    Ciencia lamenta que el TMT no vaya a La Palma

    El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, ha lamentado “profundamente” la decisión del consorcio internacional del Telescopio de Treinta Metros de no elegir La Palma como emplazamiento, según fuentes ministeriales que han señalado que el Gobierno de España ha hecho “todo lo que estaba en su mano“.

    En este sentido, las fuentes han indicado que respetan la decisión adoptada por el consorcio internacional, aunque no la compartan, y han agregado que siguen convencidos de que el cielo de Canarias es excepcional para la astronomía y de que La Palma reunía unas condiciones extraordinarias para acoger este proyecto.

    El Gobierno puede decir “con claridad que ha defendido hasta el final los intereses de la ciencia española, de Canarias y de La Palma, y que lo ha hecho poniendo recursos, capacidad institucional y diplomacia científica al servicio de una gran infraestructura internacional”.

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  • El “milagro” espacial de la NASA: el nuevo telescopio Roman, que costó 4.300M, duplicará su vida útil gracias a una maniobra perfecta

    El “milagro” espacial de la NASA: el nuevo telescopio Roman, que costó 4.300M, duplicará su vida útil gracias a una maniobra perfecta

    El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA avanza hacia el punto de Lagrange L2 después de un lanzamiento del Falcon Heavy de SpaceX, cuya precisión ha permitido ahorrar una cantidad de combustible muy superior a la prevista. El observatorio, valorado en unos 4.300 millones de dólares, necesitaba una corrección de trayectoria importante tras abandonar la Tierra, pero la exactitud con la que fue colocado en su ruta redujo drásticamente el uso de hidracina. Ese margen inesperado puede transformar la duración de una misión diseñada para estudiar la energía oscura, la materia oscura y grandes regiones del universo con una capacidad de observación mucho mayor que la del Hubble.

    La diferencia entre los cálculos previos y el consumo real resulta especialmente llamativa. Los ingenieros habían reservado hasta 200 kg de hidracina para la primera gran maniobra de corrección, realizada un día después del lanzamiento. Roman necesitó únicamente 18 kg. La NASA calcula ahora que el combustible disponible podría sostener al menos 22 años de operaciones científicas potenciales, más del doble de los 10 años que contemplaban los escenarios iniciales de misión, siempre que el resto de los sistemas continúe funcionando durante ese periodo.


    “Como resultado de la exquisita planificación de nuestro equipo de dinámica orbital, la brillante ejecución del equipo de operaciones y un lanzamiento preciso de SpaceX, Roman tiene combustible para al menos 22 años de posibles operaciones científicas”, explicó Jamie Dunn, director del centro Goddard de la NASA. El lanzamiento se produjo el 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, y situó al telescopio en una trayectoria hacia una región situada a alrededor de 1,6 millones de kilómetros de la Tierra. Allí se instalará en una órbita de tipo cuasi-halo alrededor del punto L2 del sistema Sol-Tierra.

    Una precisión que ahorra combustible

    El ahorro tiene dos explicaciones principales. Por un lado, el Falcon Heavy dejó al observatorio extremadamente cerca de la trayectoria prevista. Por otro, Roman terminó su construcción con una masa inferior al límite establecido por la NASA. El telescopio pesaba 8.056 kg antes de cargar el propelente, unas dos toneladas menos que el máximo permitido, lo que permitió llenar sus depósitos con aproximadamente 290 galones de hidracina. Incluso completamente abastecido, el conjunto alcanzó 9.173,5 kg, alrededor de media tonelada por debajo de su límite de lanzamiento.

    “Agradezco a SpaceX que nos colocara justo en el centro. Nos va a ayudar en términos de rendimiento a largo plazo, cuánto tiempo podemos permanecer en L2 y también nuestra capacidad de posicionamiento”, señaló Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA. Una segunda corrección de trayectoria está prevista para este mismo mes y otra maniobra deberá realizarse a comienzos de diciembre para insertar definitivamente a Roman en su órbita. Según las proyecciones actuales de la agencia, ambas consumirán también menos combustible del presupuestado, lo que podría ampliar todavía más la reserva disponible para mantener la posición del telescopio.

    Roman necesitará encender periódicamente sus 24 propulsores para corregir su órbita aproximadamente cada 28 días y descargar el momento acumulado por sus seis ruedas de reacción. Mientras tanto, las primeras comprobaciones de sus instrumentos han resultado satisfactorias: los 18 detectores de su Wide Field Instrument funcionan según lo previsto y el coronógrafo destinado a obtener imágenes directas de exoplanetas también ha superado las revisiones preliminares. Con una resolución comparable a la del Hubble, pero un campo de visión unas 100 veces mayor, Roman podrá observar en un mes una extensión del cielo que al veterano telescopio le llevaría aproximadamente un siglo cubrir. El extraordinario ahorro de combustible reduce, además, la urgencia de una futura misión robótica de repostaje, aunque la NASA dejó preparado el observatorio para que esa posibilidad siga existiendo.

    El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA avanza hacia el punto de Lagrange L2 después de un lanzamiento del Falcon Heavy de SpaceX, cuya precisión ha permitido ahorrar una cantidad de combustible muy superior a la prevista. El observatorio, valorado en unos 4.300 millones de dólares, necesitaba una corrección de trayectoria importante tras abandonar la Tierra, pero la exactitud con la que fue colocado en su ruta redujo drásticamente el uso de hidracina. Ese margen inesperado puede transformar la duración de una misión diseñada para estudiar la energía oscura, la materia oscura y grandes regiones del universo con una capacidad de observación mucho mayor que la del Hubble.

  • Qué es UDIA, Escribelo.AI y QuickTok.AI, las plataformas de IA con las que Anas Andaloussi dice ganar 65.000 €/mes

    Qué es UDIA, Escribelo.AI y QuickTok.AI, las plataformas de IA con las que Anas Andaloussi dice ganar 65.000 €/mes

    Anas Andaloussi, gracias a su perfil estrechamente ligado a la inteligencia artificial y los negocios digitales, es nuevo colaborador de El Hormiguero. Su actividad gira alrededor de varios proyectos tecnológicos que utilizan la IA como base y que, según sostiene el propio emprendedor, han conseguido generar ingresos mensuales muy elevados. Entre los nombres asociados a su trayectoria aparecen UDIA, Escribelo.AI y QuickTok.AI, tres plataformas con las que ha construido parte de su presencia dentro del sector. Su salto al programa de Antena 3 amplía ahora la exposición pública de esos proyectos.

    La cifra que más llama la atención es la que Andaloussi atribuye a su actividad empresarial: 65.000 euros al mes. Se trata de una cantidad presentada por el propio emprendedor y vinculada a sus diferentes iniciativas de inteligencia artificial, por lo que debe entenderse como una afirmación realizada por él. El dato ayuda a explicar por qué sus plataformas han despertado interés más allá del entorno tecnológico. Su incorporación a El Hormiguero coloca además su nombre ante una audiencia mucho más amplia que la habitual de este tipo de herramientas digitales.


    El negocio de Anas Andaloussi con la IA

    UDIA es la vertiente educativa de los negocios de Anas Andaloussi. En concreto, se trata de una plataforma de formación digital centrada en enseñar a utilizar la inteligencia artificial de forma práctica, especialmente en entornos profesionales y empresariales. Sus programas abordan aplicaciones como la automatización de tareas, la generación de contenidos, el análisis de datos o el uso de asistentes de IA, sin exigir necesariamente conocimientos de programación. La propia plataforma asegura haber formado a más de 100.000 alumnos y mantiene una colaboración con ESIC Business & Marketing School para el desarrollo y validación de programas formativos.


    Escribelo.AI, creada por Andaloussi en 2021, utiliza inteligencia artificial para generar textos y automatizar la creación de contenidos. Entre sus funciones se encuentra la producción automatizada de artículos para páginas web mediante un complemento para WordPress, además del acceso a una API y la posibilidad de desarrollar herramientas adaptadas a necesidades concretas, como la elaboración de guiones para vídeos.

    Por su parte, QuickTok.AI lleva esa automatización al terreno audiovisual. Lanzada en 2023, es una plataforma de inteligencia artificial orientada a la creación automatizada de vídeos, con opciones para producir piezas cortas de aproximadamente un minuto y contenidos de entre ocho y 12 minutos. El servicio incorpora voces generadas mediante IA, clonación y traducción de voz, búsqueda de vídeos de archivo y compatibilidad con siete idiomas.

    Anas Andaloussi, gracias a su perfil estrechamente ligado a la inteligencia artificial y los negocios digitales, es nuevo colaborador de El Hormiguero. Su actividad gira alrededor de varios proyectos tecnológicos que utilizan la IA como base y que, según sostiene el propio emprendedor, han conseguido generar ingresos mensuales muy elevados. Entre los nombres asociados a su trayectoria aparecen UDIA, Escribelo.AI y QuickTok.AI, tres plataformas con las que ha construido parte de su presencia dentro del sector. Su salto al programa de Antena 3 amplía ahora la exposición pública de esos proyectos.