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  • Trump rechaza la idea del CEO de Anthropic sobre frenar el desarrollo de la IA: “Lideramos frente a China, quiero que siga siendo así”

    Trump rechaza la idea del CEO de Anthropic sobre frenar el desarrollo de la IA: “Lideramos frente a China, quiero que siga siendo así”

    El presidente de EEUU, Donald Trump, ha rechazado la idea que propuso este sábado el CEO de Anthropic, Dario Amodei, sobre la necesidad de frenar el desarrollo sin frenos de la industria de la IA. Así lo ha indicado a varios periodistas durante su viaje a Dublín, alegando que es necesario mantener el liderazgo estadounidense frente a China en este campo.

    “Lideramos frente a China en inteligencia artificial, somos el país más avanzado del mundo y, francamente, quiero que siga siendo así“. “Quien gane en inteligencia artificial, gana”, ha zanjado el líder republicano.

    Además, Trump ha achacado el alegato de Amodei —respaldado por el CEO de OpenAI, Sam Altman, y el fundador de xAI y propietario de X, Elon Musk— a “fuerzas negativas”, según ha recogido el diario The Washington Post. “Creo que hay muchas fuerzas negativas que están sacando el tema a colación, cuando no deberían hacerlo (…) Están mencionando cosas que no van a suceder“, ha detallado.

    La propuesta del CEO de Anthropic

    Las declaraciones del mandatario llegan tras la petición que lanzó Amodei a los otros gigantes de la industria tecnológica, en la que abogaba por “bajar el ritmo” del desarrollo de la inteligencia artificial, advirtiendo de un riesgo real de “perder el control” de esta tecnología si no se tomaban medidas adecuadas. El llamamiento fue hecho público por él mismo en su perfil de X, donde enlazaba un texto publicado en su blog personal.


    El CEO de la empresa responsable de Claude citó en aquel entonces dos motivos para sumarse al ‘frenazo’ en la industria de la IA. El primero fue un fenómeno que denominó “automejora recursiva” de la inteligencia artificial: su capacidad para desarrollarse a sí misma, algo que “podría superar nuestra capacidad de comprender y controlar estos sistemas”.

    El segundo lo relacionó con el “incidente de Hugging Face de OpenAI“, puesto que, durante el transcurso del mismo, un “enjambre de agentes actuó esencialmente como un colectivo fanáticamente devoto”, sacrificándose con la única finalidad del “éxito del grupo” e incluso “intentando hackear al sistema responsable de evaluar su rendimiento”.

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    Por otro lado, Amodei también se refirió a otros “riesgos” como el uso indebido de la IA, abarcando en este sentido desde los “ciberataques” hasta el “bioterrorismo” y las “graves disrupciones económicas“. Para hacer frente a estos retos, planteó medidas como una “evaluación incorporada” por parte de actores independientes, “coordinación democrática” con las instituciones públicas y “coordinación global” que aúne los esfuerzos de los países democráticos y los autoritarios a nivel mundial.

    Y no solo las puso encima de la mesa, sino que Amodei también se comprometió a proporcionar a evaluadores externos acceso a sus sistemas para que “puedan verificar el cumplimiento de nuestras medidas de seguridad, informar sobre incidentes y evaluar la alineación de los modelos durante el entrenamiento“. Por su parte, Altman apoyó la iniciativa y dijo que también secundaría una auditoría externa, mientras que Musk solo se limitó a decir que estaba de acuerdo con la idea, sin especificar nuevas medidas que fuese a llevar a cabo.

    El presidente de EEUU, Donald Trump, ha rechazado la idea que propuso este sábado el CEO de Anthropic, Dario Amodei, sobre la necesidad de frenar el desarrollo sin frenos de la industria de la IA. Así lo ha indicado a varios periodistas durante su viaje a Dublín, alegando que es necesario mantener el liderazgo estadounidense frente a China en este campo.

  • China estudia el cerebro de 33.622 adolescentes y descubre por qué se vuelven rebeldes

    China estudia el cerebro de 33.622 adolescentes y descubre por qué se vuelven rebeldes

    La adolescencia no convierte de repente a los jóvenes en personas impulsivas o desafiantes: detrás de buena parte de esos cambios existe un proceso gradual de maduración de las funciones ejecutivas del cerebro. Un amplio estudio con 33.622 adolescentes chinos de entre 11 y 18 años, publicado en Nature Mental Health, ha trazado cómo evolucionan durante esta etapa dos capacidades esenciales: el control inhibitorio y la memoria de trabajo. Los resultados muestran que ambas habilidades no avanzan al mismo ritmo y que la capacidad para frenar determinadas respuestas continúa desarrollándose hasta las últimas fases de la adolescencia.

    La investigación, realizada por científicos de la Academia China de Ciencias Médicas y Peking Union Medical College, el Instituto Chino de Investigación Cerebral, la Universidad de Tsinghua y otros centros, analizó información obtenida mediante el proyecto A-HELP. El objetivo era construir referencias poblacionales que permitieran saber cómo cambia normalmente la función ejecutiva durante la adolescencia. Esta función engloba procesos mentales necesarios para controlar la conducta, gestionar las emociones, organizar acciones y responder de manera adecuada ante situaciones sociales que pueden exigir contener una reacción inmediata.


    Una de las claves está en el control inhibitorio, es decir, la capacidad de detener una respuesta automática, impulsiva o poco apropiada. No interrumpir a otra persona, ignorar una notificación del móvil mientras se estudia o evitar responder de forma airada a los padres son ejemplos cotidianos de esta facultad. Los investigadores la midieron mediante una prueba denominada Go/No-Go, en la que los participantes debían reaccionar rápidamente ante determinados estímulos y abstenerse de hacerlo ante otros. Los datos indican que esta capacidad sigue madurando durante buena parte de la adolescencia, lo que ayuda a entender por qué el autocontrol puede ser más irregular en edades tempranas.

    Dos capacidades que maduran a diferente velocidad

    La memoria de trabajo mostró una trayectoria diferente. Esta capacidad permite mantener temporalmente información disponible y utilizarla mientras se realiza una tarea, por ejemplo, al recordar instrucciones, resolver cálculos mentalmente o seguir varios pasos consecutivos. Para estudiarla, el equipo empleó pruebas 1-back y 2-back, en las que los adolescentes tenían que reconocer si un estímulo coincidía con otro presentado anteriormente. Según los resultados, el rendimiento de la memoria de trabajo alcanza una meseta antes que el control inhibitorio, por lo que determinadas capacidades cognitivas pueden estar relativamente estabilizadas mientras otras relacionadas con la regulación de la conducta siguen evolucionando.

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    El análisis también detectó una relación entre un rendimiento ejecutivo situado por debajo de lo esperado para cada edad y una mayor presencia de problemas con los compañeros, dificultades de conducta, hiperactividad o falta de atención, además de un menor comportamiento prosocial. Estas asociaciones fueron especialmente marcadas durante las primeras fases de la adolescencia y se redujeron gradualmente con la edad. Los resultados no significan que una función ejecutiva menos desarrollada provoque necesariamente una conducta rebelde, pero sí muestran que las diferencias en autocontrol y regulación cognitiva están vinculadas con determinados problemas conductuales y sociales.

    Para comprobar si el patrón aparecía fuera de China, los científicos analizaron además información procedente de 11.549 adolescentes de EEUU incluidos en el estudio Adolescent Brain Cognitive Development. Los datos estadounidenses mostraron tendencias similares, reforzando la idea de que el desarrollo del autocontrol y de la memoria de trabajo sigue etapas diferenciadas durante estos años. Los investigadores consideran que estos patrones de desarrollo cerebral y cognitivo pueden ayudar a identificar periodos en los que determinadas desviaciones resultan especialmente relevantes para la salud mental y la conducta, además de orientar estrategias preventivas adaptadas a cada edad.

    La adolescencia no convierte de repente a los jóvenes en personas impulsivas o desafiantes: detrás de buena parte de esos cambios existe un proceso gradual de maduración de las funciones ejecutivas del cerebro. Un amplio estudio con 33.622 adolescentes chinos de entre 11 y 18 años, publicado en Nature Mental Health, ha trazado cómo evolucionan durante esta etapa dos capacidades esenciales: el control inhibitorio y la memoria de trabajo. Los resultados muestran que ambas habilidades no avanzan al mismo ritmo y que la capacidad para frenar determinadas respuestas continúa desarrollándose hasta las últimas fases de la adolescencia.

  • OpenAI aplaza su salida a bolsa por los riesgos de la IA: “Sería un momento poco aconsejable”

    OpenAI aplaza su salida a bolsa por los riesgos de la IA: “Sería un momento poco aconsejable”

    La operación llamada a ser la mayor salida a bolsa de la historia tendrá que esperar. Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, ha confirmado que la empresa creadora de ChatGPT no debutará en el parqué este año, y el motivo que esgrime no es la valoración ni la volatilidad de los mercados, sino la seguridad de sus propios modelos. “Teniendo en cuenta todo lo que está ocurriendo en materia de seguridad, ahora mismo sería un momento poco prudente para salir a bolsa. No sentimos presión para hacerlo”, ha explicado en una entrevista en la revista Fortune.

    Preguntado por si el calendario se desplaza directamente al año 2027, Altman se ha limitado a decir que no. La compañía asegura que saldrá a bolsa cuando el negocio esté preparado y cuando el momento social respecto a la tecnología lo aconseje. Mientras tanto, queda por delante “mucho trabajo” en materia de seguridad y alineación, y por ver cómo se coordinan industria y gobiernos.

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    El anuncio entierra, al menos durante unos meses, una de las operaciones más esperadas del mercado. Tal y como adelantó en junio The New York Times, OpenAI sopesaba retrasar una salida que podría llegar a valorar la empresa en torno al billón de dólares. En aquel momento pesaba también un precedente: el estreno bursátil de SpaceX, que captó unos 85.000 millones de dólares y disparó la valoración de la compañía de Elon Musk hasta los 1,8 billones antes de una caída rápida.

    Altman ha ido, sin embargo, más allá del argumento coyuntural. El directivo ha insistido en que OpenAI está dispuesto a tomar decisiones “contrarias al beneficio financiero inmediato” de sus inversores para salvaguardar el control humano de la IA generativa.

    También ha reconocido que la compañía ha paralizado varios modelos por razones de seguridad. “Todos tenemos una enorme responsabilidad y no podemos permitir que los egos, los incentivos económicos, ni otros factores se interpongan en el camino”, ha subrayado.

    Anthropic aboga por “bajar el ritmo”

    El sábado, el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, publicó en su blog We Must Pace the Frontier, un ensayo de unas 3.800 palabras en el que pide a la industria moderar deliberadamente la velocidad a la que mejora las capacidades de sus modelos. “Los avances seguirían siendo rápidos y aprovecharíamos sabiamente el tiempo que ganaríamos“, escribió. No plantea detener los entrenamientos, sino introducir margen entre cada salto de capacidad para que la alineación, la interpretabilidad y la ciberseguridad puedan alcanzarlos.

    Amodei apunta dos detonantes. El primero, la automejora recursiva: la IA que ya se emplea para construir la siguiente generación de IA, un bucle que, según el texto, se ha acelerado en varios laboratorios —incluido el suyo— desde el verano y que, sin control, “podría superar nuestra capacidad de comprender y controlar estos sistemas”. El segundo, el llamado incidente OpenAI-Hugging Face del pasado julio, en el que un enjambre de agentes se comportó, en palabras del directivo, “esencialmente como un colectivo fanáticamente devoto”: atacó objetivos que nadie le había encomendado, se sacrificó por el éxito del grupo e intentó hackear el sistema encargado de evaluar su rendimiento. Su temor es que, en un plazo de entre seis y doce meses, un enjambre similar con más capacidades pueda hacerse con buena parte de internet mediante una botnet persistente, con daños de cientos de miles de millones de dólares.

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    Frente a ello, Amodei propone tres escalones sin renunciar al “éxito comercial”: evaluadores independientes incorporados, con acceso equiparable al de un empleado —paso que Anthropic dice asumir de forma unilateral—, coordinación con las instituciones públicas de los países democráticos y, finalmente, coordinación global que incluya también a los regímenes autoritarios. “Hay que dar prioridad a la cautela sobre la velocidad y a la prudencia sobre el beneficio“, resumió.

    El respaldo llegó rápido. Altman se sumó ese mismo día desde su perfil en X, donde afirmó coincidir con su homólogo en la necesidad de avanzar “a un ritmo adecuado en la frontera tecnológica”, calificó de excelente la idea de los evaluadores externos y anticipó que OpenAI hará lo mismo: “Pronto daremos más información”. Elon Musk, propietario de Tesla, SpaceX y Grok, zanjó con tres palabras que Amodei tiene razón, aunque sin comprometerse a ninguna medida concreta.

    La operación llamada a ser la mayor salida a bolsa de la historia tendrá que esperar. Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, ha confirmado que la empresa creadora de ChatGPT no debutará en el parqué este año, y el motivo que esgrime no es la valoración ni la volatilidad de los mercados, sino la seguridad de sus propios modelos. “Teniendo en cuenta todo lo que está ocurriendo en materia de seguridad, ahora mismo sería un momento poco prudente para salir a bolsa. No sentimos presión para hacerlo”, ha explicado en una entrevista en la revista Fortune.

  • La NASA explora la superficie de Marte y encuentra unas extrañas cavidades que los científicos no pueden explicar

    La NASA explora la superficie de Marte y encuentra unas extrañas cavidades que los científicos no pueden explicar

    El rover Curiosity de la NASA ha encontrado en la superficie de Marte una serie de pequeños agujeros cuya formación todavía desconcierta al equipo científico de la misión. Las cavidades aparecieron mientras el vehículo exploraba Valle Grande, en el cráter Gale, durante su ascenso por las capas ricas en sulfatos del monte Sharp. Las observaciones divulgadas por la NASA muestran estructuras poco profundas y de formas inusuales que, por ahora, no encajan con las explicaciones geológicas utilizadas para otros hoyos marcianos.

    El Curiosity lleva 14 años recorriendo el cráter Gale y, durante ese tiempo, ha identificado minerales sorprendentes, llamativas texturas rocosas y numerosas estructuras vinculadas con la compleja historia geológica de Marte. Sin embargo, estas pequeñas depresiones destacan porque son diferentes de otros agujeros detectados anteriormente. Una de las cavidades fotografiadas tiene aproximadamente un centímetro de diámetro y presenta una forma ancha y poco profunda.


    Habitualmente, los pequeños huecos encontrados en el lecho rocoso pueden relacionarse con guijarros o nódulos minerales que permanecen incrustados durante más tiempo que la roca situada a su alrededor. Cuando la erosión termina liberándolos, dejan detrás pequeñas cavidades fácilmente reconocibles. El problema es que este mecanismo no parece encajar con los agujeros observados ahora por el Curiosity, ya que alrededor de ellos no aparecen piedras ni nódulos evidentes que permitan reconstruir un proceso semejante. Además, sus proporciones resultan distintas de las formas que el equipo había encontrado hasta el momento.

    El Curiosity analiza los agujeros de Marte

    Para intentar descifrar el misterio, la NASA ha empleado varios de los instrumentos instalados en Curiosity. La cámara MAHLI, concebida para examinar detalles de la superficie a corta distancia, obtuvo imágenes próximas de las cavidades, mientras que la Mastcam fotografió el entorno desde diferentes perspectivas. Estas tomas superpuestas permiten construir modelos tridimensionales del terreno marciano con los que los investigadores pueden calcular la profundidad, dimensiones y geometría de los agujeros. A partir de esas mediciones esperan determinar qué fenómeno pudo producir unas estructuras hasta ahora difíciles de interpretar.

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    El descubrimiento se produce precisamente mientras el róver atraviesa una zona relativamente nueva de su recorrido por el monte Sharp. A comienzos de este año, Curiosity dejó atrás las formaciones conocidas como boxwork, una red de crestas mineralizadas resistentes que los científicos relacionan con la circulación de agua subterránea hace miles de millones de años. Desde entonces, el vehículo continúa ascendiendo por capas sedimentarias ricas en sulfatos cuya textura, composición química y resistencia frente a la erosión cambian a medida que aumenta la altitud. A finales de agosto de 2026, además, la misión alcanzó un desnivel acumulado de 1.000 metros desde el comienzo de su ascenso.

    Los extraños agujeros de Marte tampoco son la única anomalía que está analizando actualmente el equipo de Curiosity. Los investigadores han observado cambios rápidos entre sucesivos estratos de roca, incluidas capas grises más rugosas que reaccionan de manera distinta a la erosión respecto a los materiales cercanos. El rover ha recibido instrucciones para estudiar su composición química mientras continúa avanzando por el monte Sharp, cuyas capas conservan registros de diferentes etapas de la historia marciana. Por ahora, los pequeños hoyos podrían responder a un proceso de erosión desconocido, una propiedad particular de la roca o algún mecanismo todavía no identificado, por lo que los científicos deberán seguir examinando las imágenes y mediciones obtenidas sobre el terreno.

    El rover Curiosity de la NASA ha encontrado en la superficie de Marte una serie de pequeños agujeros cuya formación todavía desconcierta al equipo científico de la misión. Las cavidades aparecieron mientras el vehículo exploraba Valle Grande, en el cráter Gale, durante su ascenso por las capas ricas en sulfatos del monte Sharp. Las observaciones divulgadas por la NASA muestran estructuras poco profundas y de formas inusuales que, por ahora, no encajan con las explicaciones geológicas utilizadas para otros hoyos marcianos.

  • Las gotas de lluvia son como pequeños rayos que destrozan la carrocería de tu coche en menos tiempo del que crees

    Las gotas de lluvia son como pequeños rayos que destrozan la carrocería de tu coche en menos tiempo del que crees

    Las gotas de lluvia pueden dañar la pintura y favorecer la corrosión de la carrocería de un coche mediante un mecanismo eléctrico que hasta ahora había pasado inadvertido. Un nuevo estudio dirigido por Zhongyuan Ni, Rüdiger Berger y Hans-Jürgen Butt, investigadores del Instituto Max Planck de Investigación de Polímeros de Maguncia, y publicado en Nature, demuestra que algunas gotas llegan a las superficies con suficiente carga como para perforar capas aislantes extremadamente finas. El fenómeno convierte cada impacto en una diminuta descarga eléctrica capaz de abrir el camino al agua, las sales y el oxígeno. Los resultados obligan a reconsiderar cómo se diseñan pinturas y revestimientos destinados a proteger metales expuestos a la intemperie.

    Hasta ahora, la explicación habitual de la corrosión provocada por la lluvia se apoyaba principalmente en procesos químicos y mecánicos. El agua transporta sales y otras sustancias, mientras que el impacto repetido de las gotas puede deteriorar progresivamente la capa protectora y dejar el metal expuesto al oxígeno. Sin embargo, los investigadores han identificado un mecanismo adicional relacionado con la denominada electrificación por deslizamiento. Cuando una gota se mueve sobre una superficie aislante, puede arrancar carga eléctrica del material y adquirir un potencial de varios miles de voltios antes de alcanzar otro objeto.


    Para comprobar sus efectos, el equipo utilizó gotas de 35 microlitros, comparables en tamaño con gotas grandes de lluvia, a las que añadió una pequeña cantidad de sal para reproducir mejor las condiciones naturales. Las gotas descendían por superficies inclinadas a 50 grados, recorrían aproximadamente cuatro centímetros y después caían unos cinco milímetros sobre una placa de cobre protegida mediante una película de teflón de apenas 60 nanómetros. Dependiendo del material por el que habían resbalado previamente, podían acumular cargas comprendidas entre 0,2 y dos nanoculombios, suficientes para generar diferencias de potencial de varios miles de voltios.

    Una descarga microscópica

    El resultado apareció después de repetir el proceso miles de veces. Tras 3.000 impactos de gotas previamente cargadas, una cantidad que los científicos comparan con una tarde de lluvia moderada, el cobre situado debajo del teflón ya presentaba corrosión. La microscopía de fuerza atómica mostró pequeños cráteres de varios nanómetros de profundidad que, en determinados puntos, atravesaban completamente la película protectora y alcanzaban el metal. La comparación fue especialmente reveladora: otras 3.000 gotas que cayeron directamente sobre la placa, sin deslizarse antes y por tanto sin adquirir carga, no provocaron ese deterioro.

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    Las gotas pueden cargarse eléctricamente al deslizarse sobre las superficies. Si luego caen sobre un recubrimiento, como el de un automóvil, este puede corroerse (Katharina Maisenbacher/MPI)

    Las gotas pueden cargarse eléctricamente al deslizarse sobre las superficies. Si luego caen sobre un recubrimiento, como el de un automóvil, este puede corroerse (Katharina Maisenbacher/MPI)

    Las cámaras de alta velocidad permitieron observar qué sucedía justo antes del impacto. Mientras una gota neutra mantiene aproximadamente su forma redondeada, una gota electrificada desarrolla en su parte inferior una estructura puntiaguda conocida como cono de Taylor. Esa deformación indica que el campo eléctrico entre el líquido y el metal está superando la tensión superficial del agua. Los cálculos del equipo señalan que una gota con dos nanoculombios puede generar alrededor de 60 kilovoltios por milímetro, suficiente para alcanzar el umbral de ruptura dieléctrica del teflón cuando todavía se encuentra a unos 10 micrómetros de la superficie.

    La consecuencia se parece, a escala diminuta, al fallo eléctrico que puede destruir el aislamiento de un condensador. Cuando el campo supera la resistencia del recubrimiento, la carga atraviesa la capa protectora y llega al metal situado debajo. Las mediciones indicaron que una gota que llegaba con dos nanoculombios transfería aproximadamente 1,8 nanoculombios al cobre y se alejaba conservando menos del 1% de su carga inicial. Una vez perforada la barrera, el metal queda expuesto al agua salina y comienza la electroquímica convencional de la corrosión que precisamente debía evitar el revestimiento.

    El grosor de la pintura importa

    Los experimentos también muestran que este mecanismo no afecta por igual a todos los recubrimientos. Las películas de poliestireno de 12 micrómetros podían ser atravesadas por las descargas, mientras que otras de 130 micrómetros resistieron, porque el mismo voltaje queda distribuido a través de una distancia mayor y reduce la intensidad del campo eléctrico. El problema es especialmente relevante para capas finas como pinturas, películas ópticas, protecciones de aeronaves o carcasas de dispositivos electrónicos exteriores. Los investigadores sostienen que estos materiales no deberían seleccionarse únicamente por su resistencia química: también puede ser necesario considerar cuánto campo eléctrico son capaces de soportar antes de perder su capacidad aislante.

    Las gotas de lluvia pueden dañar la pintura y favorecer la corrosión de la carrocería de un coche mediante un mecanismo eléctrico que hasta ahora había pasado inadvertido. Un nuevo estudio dirigido por Zhongyuan Ni, Rüdiger Berger y Hans-Jürgen Butt, investigadores del Instituto Max Planck de Investigación de Polímeros de Maguncia, y publicado en Nature, demuestra que algunas gotas llegan a las superficies con suficiente carga como para perforar capas aislantes extremadamente finas. El fenómeno convierte cada impacto en una diminuta descarga eléctrica capaz de abrir el camino al agua, las sales y el oxígeno. Los resultados obligan a reconsiderar cómo se diseñan pinturas y revestimientos destinados a proteger metales expuestos a la intemperie.

  • Cómo Nepal está usando los drones para transportar personas y comida y ayudar a las víctimas de las inundaciones

    Cómo Nepal está usando los drones para transportar personas y comida y ayudar a las víctimas de las inundaciones

    El 26 de agosto, un colapso parcial de un glaciar en el Himalaya, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, liberó una repentina avalancha de agua, barro y escombros. La riada arrasó pasos fronterizos, comunidades enteras en los valles con un efecto devastador. Con las infraestructuras destruidas y la flota de helicópteros volcada en las labores de rescate, los drones se han convertido en el único medio viable para hacer llegar suministros a las zonas aisladas.

    La cifra de víctimas confirmadas supera los 1.350, según las autoridades de Nepal. Que cifran en más de 5.000 las personas que todavía se encuentran desaparecidas, entre ellas 587 extranjeros. En el lado tibetano, las autoridades chinas han reportado 43 muertos y más de 500 desaparecidos, según NBC News. Ante la magnitud de la catástrofe, la ONU ha lanzado un llamamiento de 20,5 millones de dólares para ayudar a 43.000 personas afectadas.

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    Con las infraestructuras destruidas y la flota de helicópteros volcada en las labores de rescate, a Nepal no le ha quedado más remedio que usar drones, el único medio viable para hacer llegar suministros a zonas aisladas. “La mayoría de nuestros helicópteros están ocupados en operaciones de rescate. “No hay otra forma de enviar comida, artículos esenciales, medicinas y combustible, excepto los drones, que son la mejor opción a utilizar, y deberíamos priorizarlos más”, explica Santosh Budhathoki, piloto de drones contratado por el ejército nepalí, a Reuters.

    Cómo funciona el reparto aéreo

    El ejército de Nepal opera actualmente cuatro drones DJI FlyCart 100, donados por China como parte de un paquete de ayuda reciente, con los que realiza entre 10 y 16 entregas diarias. Según DJI, el fabricante chino, estos aparatos incorporan un sistema de cuerda y torno de 30 metros que permite recoger y depositar cargas pesadas sin necesidad de aterrizar, y pueden transportar entre 85 y 100 kilos según la configuración de baterías.

    En la práctica, los cuatro drones desplegados en Nepal están transportando unos 60 kilogramos de suministros por vuelo, y operan a distancias de entre 3 y 4 kilómetros. Según Reuters, los drones ya han distribuido más de 1.591 kilogramos de alimentos en más de una treintena de vuelos.

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    Un dron DJI FlyCart 100 se prepara para despegar con el fin de llevar a cabo una misión de entrega de ayuda a los afectados de las riadas. (REUTERS Joseph Campbell)

    Un dron DJI FlyCart 100 se prepara para despegar con el fin de llevar a cabo una misión de entrega de ayuda a los afectados de las riadas. (REUTERS Joseph Campbell)

    “Nepal tiene esta geografía, este terreno donde los drones serían realmente más rápidos, más ágiles y más baratos”, señala Milan Pandey, de la empresa operadora de drones Airlift Technology, a la agencia de noticias.

    El dron también evacúa cuerpos

    La capacidad de carga de estos aparatos también ha permitido retirar cuerpos de las víctimas en algunas de las zonas más afectadas por las inundaciones, donde el acceso terrestre resulta imposible. “Hemos estado operando de un lado a otro desde primera hora de la mañana. Así que sí, es bastante intenso, porque necesitamos tener esto ahora mismo”, dice Pandey sobre el ritmo de trabajo.

    Nepal ha desplegado a más de 21.000 policías y soldados en la búsqueda de supervivientes, y ahí es donde entran en juego los drones de menor tamaño, que se están empleando en tareas de reconocimiento y rescate. Gracias a ellos, los equipos de búsqueda han logrado en ocasiones rescatar a trabajadores atrapados en túneles de centrales hidroeléctricas después de que las inundaciones arrasaran tanto plantas en funcionamiento como obras en construcción.

    También se están usando pequeños drones dentro de los túneles de las centrales hidroeléctricas para buscar a los trabajadores atrapados. Manish Maharjan, piloto de drones, destaca para AP News las dificultades de maniobrar por conductos llenos de curvas, giros y zigzags. Maharjan asegura haber encontrado algunos túneles “llenos de barro, como pasta de dientes en un tubo”.

    Estos drones portaban además altavoces con micrófono para ponerse en contacto con los supervivientes. “En algunos lugares, incluso pusimos canciones y luego esperamos una respuesta”, dijo Maharjan. “Eso funcionó en algunos casos y nos ayudó a localizar a personas.”

    El 26 de agosto, un colapso parcial de un glaciar en el Himalaya, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, liberó una repentina avalancha de agua, barro y escombros. La riada arrasó pasos fronterizos, comunidades enteras en los valles con un efecto devastador. Con las infraestructuras destruidas y la flota de helicópteros volcada en las labores de rescate, los drones se han convertido en el único medio viable para hacer llegar suministros a las zonas aisladas.

  • Un solo chip ha causado una crisis en todo el mundo: qué es la HBM y por qué lo condiciona todo

    Un solo chip ha causado una crisis en todo el mundo: qué es la HBM y por qué lo condiciona todo

    Comprar memoria para un ordenador se ha convertido en un ejercicio de resignación. Un módulo de 32 GB de DDR5 que a comienzos de 2025 costaba menos de 90 euros se vende hoy por encima de los 500. A finales del año pasado, Micron cerró Crucial, su marca de consumo, para volcar toda su capacidad en los centros de datos de IA y varios fabricantes taiwaneses cuentan que Samsung les trasladó que no hay existencias de memorias DRAM convencional en el mercado, un mensaje rotundo. No es un problema de precio, es la ausencia física del producto.

    Detrás hay una sola causa, la inteligencia artificial. Este año, los centros de datos absorberán alrededor del 70 % de los chips de memoria fabricados en el mundo, porque la que necesitan esas máquinas, conocida como HBM (High Bandwidth Memory o memoria de alto ancho de banda), necesita una superficie en la oblea entre tres y cuatro veces mayor que la DRAM ordinaria. Cada oblea que se destina a la IA es una oblea que no llega a los productos de gran consumo, como los portátiles o los teléfonos móviles.

    Y ahí está la segunda clave. Solo hay tres empresas que fabriquen memorias DRAM a escala mundial, que controlan más del 90% del mercado: Samsung, con el 39 % del mercado, SK Hynix, con el 26 %, y Micron, con el 25 %. Un oligopolio de facto que decide cuánta memoria hay en el planeta y que tiene ya vendida su producción hasta 2027. En la HBM la concentración es aún mayor, porque SK Hynix acapara por sí sola el 58 %. Llama a la puerta un cuarto actor, la china CXMT (ChangXin Memory Technologies), en cuya salida a bolsa en Shanghái se disparó un 466 % y que ya fabrica en serie una de las memorias de la IA, la HBM3.


    Para entender un poco las razones que hay detrás del hecho de que un dispositivo como la HBM esté poniendo patas arriba una industria entera, es recomendable comprender cómo son las tripas de la HBM. La HBM no es una DRAM más rápida, es una DRAM que ha cambiado de arquitectura y del lugar que ocupa al lado de la CPU/GPU. El lector encontrará a continuación una descripción de la arquitectura y el funcionamiento de la HBM, alejada al máximo de tecnicismos.

    La fábrica con una sola puerta

    El cuello de botella de la computación no está en la velocidad a la que se procesan los datos, sino en el flujo de lo que le llega a la CPU/GPU. Entrenar un modelo de inteligencia artificial es una operación aritmética gigantesca y para ejecutarla, la CPU/GPU necesita recibir datos sin interrupción. Una CPU/GPU puede realizar decenas de billones de operaciones por segundo, pero toda esa capacidad sirve de poco si la memoria no consigue alimentarla al ritmo adecuado. Por poner un símil, es como una fábrica que tiene mil trabajadores muy eficientes y una única puerta por la que entran las materias primas y salen los productos ya fabricados. Si la puerta es demasiado estrecha, el ritmo de producción lo limita la puerta, no la eficiencia de los trabajadores.

    Ese desequilibrio se conoce como el Muro de la Memoria y se debe a dos científicos, W. A. Wulf y S. A. McKee, que lo bautizaron así en 1995. La inteligencia artificial lo ha convertido en un abismo, porque es la primera aplicación masiva que consume datos más deprisa de lo que ningún cable puede suministrarlos.

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    La solución convencional fueron las memorias GDDR, con 32 bits por canal en su versión más extendida. Y ahí está la clave, ya que lo que limita el flujo de datos no es lo deprisa que viaja cada bit, sino cuántos bits viajan a la vez. Es la diferencia entre una carretera de un solo carril por la que se circula a toda velocidad y una autopista de cien carriles algo más lenta, es obvio que la segunda mueve muchísima más gente. La HBM trabaja con 1.024 bits, un factor de treinta y dos.

    Cómo se construye un rascacielos de silicio

    Como muchas ideas geniales, la arquitectura de una HBM es sencilla de describir, pero muy compleja de llevar a la práctica. En lugar de colocar los chips de memoria unos al lado de otros sobre una superficie plana, se apilan formando una torre, el rascacielos de silicio. Es lo que ocurre en cualquier ciudad cuando no hay suelo para edificar un barrio de casas bajas, se construye un rascacielos. Una pila HBM puede alojar hasta doce o dieciséis chips de DRAM en el espacio que antes ocupaba uno, unos encima de otros. La imagen lo muestra.

    Apilar plantea una pregunta: ¿cómo se comunican esos chips entre sí? En un edificio, las plantas se conectan mediante ascensores, en una HBM, esa función la cumplen las TSV (Through-Silicon Vias, Vías a través del Silicio), unas conexiones verticales que atraviesan cada chip de arriba abajo. Para fabricarlos, se perforan orificios de entre cinco y diez micras de diámetro (un cabello humano mide entre sesenta y cien) que luego se rellenan de cobre. Los detalles del proceso de fabricación son casi ciencia ficción.


    Durante sesenta años, las conexiones de los circuitos integrados se hicieron en horizontal. Las TSV introducen la dimensión vertical y las vías de cobre de cada chip se alinean con los de los que están encima y debajo, hasta formar columnas continuas que atraviesan la torre entera, como los ascensores de los rascacielos. Miles de TSV funcionan a la vez y ese paralelismo es el que permite el gran ancho de banda de la HBM. En los ordenadores convencionales, los datos de la DRAM deben recorrer varios centímetros de pistas de cobre hasta llegar a la CPU/GPU. En la HBM recorren unas decenas de micras, un camino mil veces más corto.

    Falta un detalle importante, las pilas no se enchufan en ranuras, sino que se sitúan junto a la CPU/GPU sobre una fina lámina de silicio llamada intercalador (interposer), por cuya superficie corren miles de pistas estrechísimas que terminan en microsoldaduras del tamaño de una mota de polvo. Es la llamada arquitectura 2.5-D, en la que la HBM se monta al lado de la CPU/GPU.


    Lo que parece un solo chip enorme en realidad es un ensamblaje de diferentes chips fabricados por varias empresas y “cosidos” en un único conjunto, una especie de Chip Lego de la Memoria. La industria llama a esto empaquetado avanzado y cada fabricante tiene el suyo: CoWoS en TSMC, EMIB en Intel, I-Cube en Samsung. Durante décadas la pregunta fue hasta dónde podía reducirse el tamaño de los transistores; ahora es cómo lograr que diferentes chips se comuniquen lo más rápido posible. Es un cambio de paradigma, no un mero matiz.

    La memoria más cara del mundo

    Una vez entendida la arquitectura, las cifras se entienden mejor. Una DDR5 de un ordenador personal tiene 64 canales, una GDDR6 de una tarjeta gráfica llega a 256 por chip y la HBM3 ofrece 1.024 por pila. El resultado es espectacular, una HBM3E entrega más de 1.2 TB/s por pila, el equivalente a vaciar unos doscientos cincuenta DVD en el tiempo que se tarda en pronunciar la palabra segundo. Una DDR5 ronda los 50-60 GB/s. Uno de los muchos problemas que tienen estos sistemas es la disipación del calor que se genera mientras funcionan, en los más potentes ya recurren a refrigeración líquida.

    Toda esa complejidad acaba reflejándose en el precio. Un módulo HBM3E de 24 GB puede costar varios miles de euros, mientras que uno DDR5 de capacidad similar se mueve en unas pocas decenas. La explicación está en que la HBM rompe una de las reglas que durante medio siglo hicieron posible abaratar la memoria. En un chip plano, integrar más bits dentro de una misma superficie no aumenta el coste en la misma proporción. Esa ventaja permitió que el precio por bit cayera cerca de diez órdenes de magnitud a lo largo de esta historia. Con la HBM, en cambio, ya no basta con fabricar más memoria, hay que apilarla, alinearla, conectarla verticalmente y empaquetarla junto al procesador con una precisión extraordinaria. Cada uno de esos pasos añade complejidad, riesgo y coste, ya que basta con que uno de los doce chips salga defectuoso, o con que falle una microsoldadura, para que la torre entera acabe en la basura con los once buenos dentro.


    Ahí está el origen del oligopolio, pues apilar y soldar doce obleas adelgazadas hasta el grosor de una hoja de papel sin arruinar ninguna es una habilidad industrial que no se compra, se aprende a base de años y de obleas tiradas a la basura. Por eso la escasez que hoy sufre cualquier comprador de un ordenador es la consecuencia de que los tres fabricantes hayan desviado sus mejores líneas hacia la HBM, un producto por el que obtienen unos beneficios estratosféricos.

    Después de más de medio siglo llevando la miniaturización hasta límites extraordinarios, el cuello de botella de algunas de las tecnologías más avanzadas del mundo ya no está en la litografía, sino en algo mucho más humilde, el pegamento. Pocas ironías describen mejor el momento actual de la microelectrónica.

    Pero el marco de aplicación de la HBM va más allá de la IA, también la supercomputación lleva años utilizándola en modelos climáticos, dinámica de fluidos o física de partículas. Hay, además, una paradoja especialmente reveladora como es el hecho de que las propias herramientas de diseño utilizadas para crear estos chips necesitan memorias de enorme ancho de banda para funcionar. Es decir, la tecnología ha alcanzado así un punto singular en el que se necesita a sí misma para existir.

    Quien controla la HBM controla la IA

    Durante años, el mapa de poder de los semiconductores estaba principalmente en Taiwán y las fábricas de TSMC, ahora hay que añadir a Corea del Sur (sede de Samsung y SK Hynix) y EEUU (Micron). No hay acelerador de inteligencia artificial sin HBM, no hay HBM sin las tres empresas que saben apilar doce obleas sin estropear ninguna y no hay apilado sin el empaquetado avanzado que solo un puñado de empresas domina en el mundo. Es una cadena tan delgada que basta con romper un eslabón para detener la industria entera.

    Eso explica varias cosas que en los periódicos aparecen deslavazadas, como son que Washington vigile qué equipos de fabricación llegan a Hefei (sede de CXMT, la cuarta empresa de fabricación de chips de memoria), que Pekín haya convertido a CXMT en una prioridad nacional financiada por el Estado y que la escasez que encarece el ordenador de cualquier estudiante sea el efecto colateral de una carrera que se libra a otra escala.

    Europa ocupa una posición algo paradójica. Por una parte, posee una pieza absolutamente esencial, los equipos de litografía de ASML, sin los cuales sería imposible fabricar los chips más avanzados. Pero por otra, no produce memorias de última generación y depende de otros países para una tecnología que hoy resulta decisiva. En los próximos meses, la HBM nos seguirá brindando noticias sorprendentes y puede que inquietantes.

  • La cresta africana: el fenómeno que impactará de lleno en España y nos dejará temperaturas cercanas a los 40 ºC

    La cresta africana: el fenómeno que impactará de lleno en España y nos dejará temperaturas cercanas a los 40 ºC

    España vuelve a mirar hacia el sur ante la llegada de una cresta africana, una configuración atmosférica capaz de transportar aire muy cálido desde el norte de África y disparar las temperaturas en pleno septiembre. Tras varios días marcados por tormentas y un descenso térmico en distintas regiones, la situación cambiará de forma rápida, con un ambiente mucho más estable y valores propios del verano que afectarán tanto a la Península como a Canarias.

    El término cresta africana describe la prolongación hacia latitudes más septentrionales de una zona de altas presiones asociada a una masa de aire cálido y seco de procedencia africana. Cuando esta configuración se extiende sobre España, favorece una advección cálida que eleva las temperaturas, especialmente durante las horas centrales del día, al tiempo que reduce de forma generalizada la inestabilidad atmosférica.

    Temperaturas de pleno verano

    Las previsiones apuntan a que esta cresta anticiclónica sahariana se impondrá durante varios días, con el episodio más intenso entre el domingo y el miércoles. Las máximas podrían situarse entre 37 y 39 °C en el valle del Guadalquivir y las vegas del Guadiana, sin descartar que algunos puntos alcancen de manera localizada los 40 °C. El contraste será especialmente llamativo por producirse ya avanzada la primera mitad de septiembre.


    El calor también se extenderá a otras zonas del país. Los valles del Tajo, Ebro y Miño, junto con la depresión de Lleida, podrían alcanzar o superar los 35 °C, mientras que Bilbao también podría rebasar ese umbral durante el lunes. En amplias áreas peninsulares, las temperaturas diurnas se situarán entre 8 y 10 °C por encima de los valores habituales para estas fechas, con registros más característicos del mes de julio.

    Canarias también notará la cresta africana

    La influencia de esta masa de aire cálido llegará igualmente a Canarias, aunque sus efectos variarán en función de la isla, la orientación de las vertientes y la altitud. Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura podrían superar los 35 °C al comienzo de la próxima semana, mientras que algunas zonas de las islas occidentales también se acercarán a esos registros. Los alisios introducirán diferencias importantes entre áreas costeras, interiores y vertientes expuestas.


    El episodio no se limitará a las máximas. Las noches tropicales volverán a ganar terreno en Extremadura, el valle del Guadalquivir, la costa mediterránea y ambos archipiélagos, mientras que en algunos puntos de Canarias podrían registrarse incluso noches tórridas. La previsión apunta a que el calor comenzará a perder intensidad hacia el miércoles, cuando la cresta africana podría debilitarse y permitir la entrada de una onda capaz de favorecer nuevas tormentas en determinadas comunidades.

    España vuelve a mirar hacia el sur ante la llegada de una cresta africana, una configuración atmosférica capaz de transportar aire muy cálido desde el norte de África y disparar las temperaturas en pleno septiembre. Tras varios días marcados por tormentas y un descenso térmico en distintas regiones, la situación cambiará de forma rápida, con un ambiente mucho más estable y valores propios del verano que afectarán tanto a la Península como a Canarias.

  • El CEO de Anthropic pide “bajar el ritmo” del desarrollo de la IA: Sam Altman y Elon Musk le muestran su apoyo

    El CEO de Anthropic pide “bajar el ritmo” del desarrollo de la IA: Sam Altman y Elon Musk le muestran su apoyo

    El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, ha abogado por “bajar el ritmo” del desarrollo de la inteligencia artificial y ha advertido de que se corre el riesgo de “perder el control” de esta tecnología y provocar “ataques informáticos” o “bioterrorismo” si no se toman medidas concretas para evitar que la industria se convierta en una “carrera hacia el abismo”. Horas después, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, se ha sumado a la iniciativa al respaldar el llamamiento de Amodei y, poco después, Elon Musk, propietario de Tesla, SpaceX y Grok, ha señalado que Amodei “tiene razón”.

    “Debemos bajar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA. Los avances seguirían siendo rápidos y aprovecharíamos sabiamente el tiempo que ganaríamos”, ha afirmado Amodei en un texto publicado este sábado en su blog personal.


    Por su parte, Altman ha afirmado en su perfil de X que “coincide” con su homólogo en Anthropic: “Debemos avanzar a un ritmo adecuado en la frontera tecnológica. Este ha sido un tema central en las conversaciones que hemos mantenido en OpenAI durante las últimas semanas“. Además, Elon Musk también ha apoyado a Amodei, aunque sin señalar que fuese a llevar a cabo ninguna medida concreta.

    El CEO de la empresa responsable de Claude ha citado dos motivos para su petición. El primero es la “automejora recursiva” de la IA, es decir, su capacidad para desarrollarse a sí misma que ha propiciado “avances drásticos” durante el verano, y que si no se controla “podría superar nuestra capacidad de comprender y controlar estos sistemas”. El segundo es el denominado “incidente de Hugging Face de OpenAI“, en el que un grupo de IA realizó ataques informáticos en equipo sin que hubiera una petición inicial al respecto.

    Los riesgos que preocupan al CEO de Anthropic

    Amodei ha explicado en el texto que ha publicado en su blog que, como otras tecnologías, la IA conlleva “riesgos”, entre los que se incluye “perder el control de los sistemas de inteligencia artificial”, así como el “uso indebido” de la misma, abarcando aquí “ciberataques”, “bioterrorismo” y “graves disrupciones económicas“.

    En este aspecto, el CEO ha remarcado especialmente el fenómeno de Hugging Face, puesto que, durante el transcurso del mismo, un “enjambre de agentes actuó esencialmente como un colectivo fanáticamente devoto“, sacrificándose con la única finalidad del “éxito del grupo” e incluso “intentando hackear al sistema responsable de evaluar su rendimiento”.

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    Así, el consejero delegado ha explicado que, de seguir apostando por un desarrollo sin frenos, la industria estará abocada a una carrera “hacia el abismo”, impulsada únicamente por los “incentivos comerciales”, algo que, a sus ojos, puede agravar todavía más estos riesgos.

    Por ello, Amodei propone medidas de seguridad y normativa sin dejar de tener “éxito comercial“. “Hay que dar prioridad a la cautela sobre la velocidad y a la prudencia sobre el beneficio”, ha detallado.

    En concreto, plantea medidas tales como una “evaluación incorporada” por parte de actores independientes, “coordinación democrática” con las instituciones públicas y “coordinación global” que aúne los esfuerzos de los países democráticos y los autoritarios a nivel mundial.

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    “Las medidas que propongo para empujar hacia adelante la frontera a un ritmo seguro no serán fáciles, pero creo que le debemos a la humanidad intentarlo“, ha recalcado. Por su parte, el CEO se ha comprometido a proporcionar a evaluadores externos acceso a sus sistemas para que “puedan verificar el cumplimiento de nuestras medidas de seguridad, informar sobre incidentes y evaluar la alineación de los modelos durante el entrenamiento“.

    Altman ha detallado que estas propuestas son ideas “excelentes” y que también las aplicarán: “Nosotros haremos lo mismo. Pronto tendremos más información que compartir”.

    El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, ha abogado por “bajar el ritmo” del desarrollo de la inteligencia artificial y ha advertido de que se corre el riesgo de “perder el control” de esta tecnología y provocar “ataques informáticos” o “bioterrorismo” si no se toman medidas concretas para evitar que la industria se convierta en una “carrera hacia el abismo”. Horas después, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, se ha sumado a la iniciativa al respaldar el llamamiento de Amodei y, poco después, Elon Musk, propietario de Tesla, SpaceX y Grok, ha señalado que Amodei “tiene razón”.

  • China se adentra en una cueva inexplorada y lo que encuentra añade una pieza más a nuestro ya intrincado rompecabezas evolutivo

    China se adentra en una cueva inexplorada y lo que encuentra añade una pieza más a nuestro ya intrincado rompecabezas evolutivo

    Una cueva escondida entre las montañas de Yunnan, en el suroeste de China, está obligando a los científicos a revisar algunas piezas del intrincado rompecabezas de la evolución humana. Dos investigaciones publicadas en la revista científica Nature (disponibles aquí y aquí) han analizado fósiles, herramientas y restos ambientales recuperados en la cueva de Bianfu, un yacimiento que conserva indicios de antiguos homininos que habitaron esta región asiática hace más de 100.000 años.

    El trabajo comenzó con una tarea especialmente complicada: examinar alrededor de 60.000 fragmentos óseos procedentes de diferentes capas de sedimento. La inmensa mayoría pertenecía a animales, pero los investigadores consiguieron aislar algo más de una veintena de piezas con características compatibles con homininos. El ADN antiguo no había sobrevivido, probablemente debido a la antigüedad de los restos y al clima relativamente cálido de Yunnan, por lo que el equipo recurrió al análisis de proteínas conservadas en los huesos.


    Ese método permitió detectar variantes de aminoácidos relacionadas con los denisovanos, el misterioso grupo humano identificado por primera vez en 2010 gracias al ADN recuperado de un diminuto hueso de un dedo encontrado en la cueva de Denisova, en Siberia. Entre los materiales de Bianfu aparecieron cuatro dientes, dos fragmentos de cráneo y varias piezas óseas que sitúan este enclave entre los lugares más relevantes conocidos para estudiar directamente a esta población humana desaparecida.

    El primer hueso del brazo

    Una de aquellas pequeñas piezas terminó destacando sobre todas las demás. Los investigadores identificaron un fragmento de radio, uno de los dos huesos largos del antebrazo, que constituye el primer hueso del brazo atribuido con seguridad a un denisovano. El fósil procede de niveles fechados aproximadamente entre 167.000 y 134.000 años y amplía un registro anatómico que hasta ahora estaba compuesto principalmente por dientes, mandíbulas, fragmentos craneales, costillas y algunos huesos de las extremidades inferiores.

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    El radio recuperado en la cueva (Institute of Vertebrate Paleontology and Paleoanthropology/Chinese Academy of Sciences)

    El radio recuperado en la cueva (Institute of Vertebrate Paleontology and Paleoanthropology/Chinese Academy of Sciences)

    El radio ofrece todavía información limitada sobre el aspecto físico de estos antiguos humanos, aunque su morfología aporta otra referencia con la que reconstruir progresivamente su anatomía. El paleoantropólogo Ryan McRae, que no participó en los estudios, explicó que el hueso era corto, de manera comparable a los neandertales, y añadió: “La inserción del músculo bíceps está orientada de tal forma que podría haber sido más eficiente para flexionar el codo“.

    La relevancia de Bianfu, sin embargo, va mucho más allá de un único fósil. Las excavaciones han recuperado herramientas de piedra en 10 niveles arqueológicos, lo que apunta a una utilización del lugar entre aproximadamente 190.000 y 70.000 años atrás. También aparecieron útiles fabricados con hueso, restos de animales y polen fosilizado, materiales que permiten reconstruir con un detalle poco habitual el entorno y algunas de las actividades desarrolladas por sus habitantes.

    Una ventana a su forma de vida

    Los restos animales muestran que aquellos grupos explotaban mamíferos de tamaño medio y grande, entre ellos búfalos de agua, gaures y ciervos, dentro de un paisaje forestal dominado por coníferas. Algunas marcas conservadas en los huesos indican además que aprovechaban la médula como alimento. Las herramientas de piedra responden a una tecnología práctica y flexible, concebida para resolver necesidades inmediatas sin invertir necesariamente largos periodos de trabajo en cada instrumento.

    Una cueva escondida entre las montañas de Yunnan, en el suroeste de China, está obligando a los científicos a revisar algunas piezas del intrincado rompecabezas de la evolución humana. Dos investigaciones publicadas en la revista científica Nature (disponibles aquí y aquí) han analizado fósiles, herramientas y restos ambientales recuperados en la cueva de Bianfu, un yacimiento que conserva indicios de antiguos homininos que habitaron esta región asiática hace más de 100.000 años.