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  • El dinosaurio que no debería estar en Teruel: hallan un diplodocus fuera de Norteamérica

    El dinosaurio que no debería estar en Teruel: hallan un diplodocus fuera de Norteamérica

    Junto a los triceratops, pterodáctilos y el tiranosaurio rex, el diplodocus es uno de los dinosaurios más populares y famosos en el imaginario colectivo. Su inmensa cola en forma de látigo y su alargado cuello hacían que pudiese medir hasta casi 30 metros de largo. La cuestión es que hasta ahora se consideraba que esta criatura solo había habitado en Norteamérica.

    Pero esta idea se ha caído gracias a un equipo de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis que ha realizado un hallazgo que podría obligar a cambiar el mapa conocido del diplodocus. En el yacimiento de La Tejería, en El Castellar, se han localizado 14 vértebras caudales y varios cheurones, que es como se denominan los huesos asociados a la característica cola de esta especie.

    El animal vivió hace 150 millones de años, durante el Jurásico Superior, una época en la que el Atlántico estaba muy lejos de tener la configuración actual. El hallazgo aporta una evidencia sólida de que algunos dinosaurios pudieron desplazarse por el terreno libremente entre las masas de tierra que con el paso del tiempo acabarían formando Europa y Norteamérica.

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    No es solo cuestión de encontrar un dinosaurio famoso en Teruel. El hallazgo de los fósiles ayuda a tener más certezas sobre cómo se movían estas especies. El estudio, publicado en Journal of Vertebrate Paleontology, sitúa de forma consistente el ejemplar dentro del género Diplodocus, aunque no determina la especie concreta.

    “Esta es la primera vez que podemos confirmar con un grado razonable de seguridad la presencia de Diplodocus en la península ibérica, un género conocido principalmente por aparecer en rocas de la misma edad en el otro lado del océano Atlántico”, Pedro Mocho, profesor auxiliar del departamento de Ciencias de la Tierra y de la Energía del Instituto Dom Luiz – Facultad de Ciencias de la Universidad de Lisboa.

    Fabien Knoll, investigador del departamento de Paleobiología en el Museo Nacional de Ciencias Naturales – CSIC, recuerda que la presencia de este dinosaurio en la geografía ibérica “ha sido apuntada en varias ocasiones, aunque nunca publicada formalmente”.

    “Aunque ya tenemos una enorme colección de saurópodos del Jurásico Superior en la península ibérica, el ir poniendo ladrillos nos permite ir viendo cómo es el paisaje”, ha afirmado Francisco Ortega, catedrático de Paleontología de la UNED y responsable del Grupo de Biología Evolutiva.

    “El Atlántico en ese momento era mucho más estrecho que el actual y hasta hacía muy poco había contactos entre la costa norteamericana y la costa europea”, añade este experto, que apunta que los grupos de dinosaurios habían “podido desplazarse ocasionalmente entre ambos continentes”. “Ahora, aunque estuviesen aislados a ambos lados, la deriva genética no ha diferenciado suficientemente algunas especies como para que podamos diferenciarlas por sus huesos”.

    Junto a los triceratops, pterodáctilos y el tiranosaurio rex, el diplodocus es uno de los dinosaurios más populares y famosos en el imaginario colectivo. Su inmensa cola en forma de látigo y su alargado cuello hacían que pudiese medir hasta casi 30 metros de largo. La cuestión es que hasta ahora se consideraba que esta criatura solo había habitado en Norteamérica.

  • Vuelve la Fiesta de Ofertas Prime 2026: fechas confirmadas y trucos para no perderte nada

    Vuelve la Fiesta de Ofertas Prime 2026: fechas confirmadas y trucos para no perderte nada

    Amazon celebrará la Fiesta de Ofertas Prime 2026 a principios del próximo mes de octubre, una nueva campaña de descuentos exclusiva para sus clientes Prime que llegará antes de la temporada de compras del Black Friday. Durante 48 horas, la plataforma activará cientos de miles de rebajas en categorías como tecnología, hogar, moda, belleza, juguetes y productos de uso diario, aunque algunas promociones comenzarán varias semanas antes.

    La cita de octubre mantiene una fórmula conocida para quienes siguen las campañas comerciales de Amazon: un periodo reducido de ofertas, acceso reservado a los suscriptores y descuentos repartidos entre grandes marcas, productos propios y pequeñas y medianas empresas. Entre las firmas mencionadas por la compañía figuran Sony, Philips, Columbia, Dodot y Olay, aunque Amazon todavía no ha detallado cuáles serán los artículos concretos rebajados durante los dos días principales.


    La campaña arrancará a las 00:00 del martes 6 de octubre y continuará hasta las 23:59 horas del miércoles 7, completando así dos jornadas de promociones. Frente a los cuatro días que tuvo el Prime Day de verano, esta Fiesta de Ofertas Prime será más corta y obligará a prestar más atención a los cambios de precio. Los usuarios que quieran aprovecharla deberán contar con una suscripción Prime activa cuando empiece el evento.

    Las ofertas empiezan antes de octubre

    Esperar hasta el 6 de octubre puede significar pasar por alto algunas rebajas. Amazon comenzará a activar promociones desde hoy, 15 de septiembre, cuando estarán disponibles cientos de libros electrónicos Kindle desde 1,99 euros, una prueba gratuita de Kindle Unlimited durante tres meses y descuentos de hasta el 30% en determinados productos de supermercado y artículos de la marca Amazon. También habrá rebajas de hasta el 40% en una selección de productos esenciales para viajar.

    El calendario continuará avanzando por fases. Desde el 22 de septiembre se anuncian descuentos de hasta el 30% en Amazon Basics y Amazon Essentials, además de reducciones de hasta el 40% en moda de otoño. A partir del 29 de septiembre comenzarán las promociones sobre una selección de dispositivos Amazon, entre ellos Echo, Fire TV Stick, Kindle, Ring, Blink y eero, una de las categorías que tradicionalmente concentra atención durante estas campañas.

    También habrá promociones fuera del comercio físico habitual de la plataforma. Desde el 15 de septiembre, determinados clientes que todavía no hayan utilizado Amazon Music Unlimited podrán acceder a tres meses gratuitos. Entre el 1 y el 5 de octubre, justo antes del inicio de la Fiesta de Ofertas Prime, Amazon Haul aplicará un 15% de descuento adicional en el primer pedido para quienes cumplan las condiciones de la promoción.

    Cómo prepararse para la Fiesta de Ofertas Prime

    La primera precaución consiste en comprobar el precio de los productos antes de que empiece la campaña. Amazon no ha adelantado todavía el listado completo de ofertas del 6 y 7 de octubre, de modo que conocer el precio habitual de un móvil, un portátil, una tableta o cualquier otro dispositivo permitirá valorar con mayor precisión si la rebaja anunciada resulta realmente interesante. Crear con antelación una lista con los artículos deseados también facilita detectar rápidamente los descuentos cuando aparezcan.

    La Fiesta de Ofertas Prime será los días 6 y 7 de octubre

    El segundo requisito es revisar la suscripción. Amazon Prime cuesta 49,90 euros al año o 4,99 euros al mes y ofrece una prueba gratuita de 30 días para nuevas altas. Los jóvenes de entre 18 y 24 años y los estudiantes pueden acceder por 2,49 euros mensuales o 24,95 euros anuales, con 90 días de prueba. La Fiesta de Ofertas Prime 2026 se celebrará en 22 países, aunque las fechas pueden cambiar según el mercado; en España, el calendario ya está fijado para el 6 y 7 de octubre.

    Amazon celebrará la Fiesta de Ofertas Prime 2026 a principios del próximo mes de octubre, una nueva campaña de descuentos exclusiva para sus clientes Prime que llegará antes de la temporada de compras del Black Friday. Durante 48 horas, la plataforma activará cientos de miles de rebajas en categorías como tecnología, hogar, moda, belleza, juguetes y productos de uso diario, aunque algunas promociones comenzarán varias semanas antes.

  • Observan las pálidas nubes amarillas de Venus y descubren que “un gran absorbedor” se oculta tras ellas

    Observan las pálidas nubes amarillas de Venus y descubren que “un gran absorbedor” se oculta tras ellas

    Las nubes de Venus llevan cerca de un siglo escondiendo un misterio que cambia por completo cuando el planeta se observa fuera de la luz visible. Un nuevo estudio publicado en Astrobiology ha calculado qué propiedades debería tener la sustancia desconocida que genera las características manchas oscuras detectadas en las nubes superiores del planeta. El trabajo, realizado a partir de observaciones de Venus y modelos de transferencia radiativa, restringe ahora mucho más la lista de materiales capaces de explicar ese comportamiento.

    A simple vista, Venus presenta una tonalidad amarilla pálida, pero las imágenes tomadas en longitudes de onda ultravioletas muestran grandes regiones claras y oscuras que recorren sus nubes de ácido sulfúrico. Los científicos conocen estas estructuras desde hace aproximadamente cien años, aunque todavía no han logrado identificar al llamado absorbedor desconocido, el material que captura parte de la radiación ultravioleta y provoca ese contraste observado desde telescopios y sondas espaciales.


    El equipo dirigido por Jan Spacek abordó el problema desde una perspectiva diferente. En lugar de limitarse al aspecto de las nubes vistas desde el espacio, los investigadores calcularon cómo sería el líquido de esas diminutas gotas si pudiera recogerse y analizarse dentro de una cubeta de laboratorio. “Nuestro modelo pregunta, de hecho, qué ocurriría si pudiéramos recoger ese material de las nubes en una cubeta y colocarlo en un espectrómetro de laboratorio”, explicó Spacek. La diferencia resulta esencial porque una nube puede parecer clara aunque el material concentrado que la forma sea muy oscuro.

    Un líquido mucho más oscuro

    El ejemplo utilizado por los investigadores es el humo de un cigarrillo. Sus pequeñas partículas pueden producir una apariencia blanquecina porque dispersan la luz con gran eficacia, pero, reunidas en un recipiente, formarían una suspensión densa y oscura. Las partículas de las nubes de Venus tienen una distribución de tamaños comparable, por lo que el mismo principio óptico podría estar ocultando un líquido sorprendentemente oscuro bajo ese aspecto amarillo y luminoso. El modelo permitió separar el efecto de la dispersión del de la absorción real producida dentro de cada gota.

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    Los cálculos muestran hasta qué punto debe ser eficaz ese misterioso compuesto. Entre longitudes de onda de 365 y 455 nm, el coeficiente de absorción necesario alcanza aproximadamente 1.278 cm-1 a 375 nm. Eso obliga a que el absorbedor sea extraordinariamente eficiente capturando luz, esté presente en concentraciones elevadas o combine ambas condiciones. Algunas moléculas orgánicas conjugadas podrían alcanzar valores semejantes y, tomando como referencia pigmentos porfirinoides muy absorbentes, serían necesarias concentraciones cercanas a 10 g por litro. El estudio no atribuye ese comportamiento a clorofila, hemo ni a ningún pigmento biológico concreto.

    La forma del espectro complica todavía más el rompecabezas. Algunos compuestos orgánicos expuestos a ácido sulfúrico concentrado generan mezclas oscuras similares al alquitrán, pero estas absorben de manera amplia en el espectro visible, algo que no encaja con la caída pronunciada observada entre 365 y 455 nm en Venus. Los candidatos inorgánicos también encuentran dificultades porque muchos tendrían que alcanzar concentraciones extremadamente altas. Los autores recalcan que el trabajo no demuestra que exista vida en las nubes venusianas ni que el absorbedor sea orgánico: proporciona límites cuantitativos que futuras misiones y experimentos deberán superar para identificar, por fin, qué está oscureciendo la atmósfera del planeta.

    Las nubes de Venus llevan cerca de un siglo escondiendo un misterio que cambia por completo cuando el planeta se observa fuera de la luz visible. Un nuevo estudio publicado en Astrobiology ha calculado qué propiedades debería tener la sustancia desconocida que genera las características manchas oscuras detectadas en las nubes superiores del planeta. El trabajo, realizado a partir de observaciones de Venus y modelos de transferencia radiativa, restringe ahora mucho más la lista de materiales capaces de explicar ese comportamiento.

  • Destapan lo que Jensen Huang dice a quienes abandonan Nvidia: “Lo más sincero que me han dicho en 10 años”

    Destapan lo que Jensen Huang dice a quienes abandonan Nvidia: “Lo más sincero que me han dicho en 10 años”

    Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, no siempre intenta frenar a los empleados que deciden abandonar la compañía. Su método pasa por escuchar sus planes, analizar sus puntos débiles y ofrecer una opinión directa, incluso cuando el diagnóstico puede resultar incómodo. Varios exempleados que dejaron el fabricante de chips durante el auge de la inteligencia artificial describen en Business Insider conversaciones personales con Huang antes de emprender una nueva etapa. Uno de ellos asegura que recibió del directivo de Nvidia “el comentario más sincero” que había escuchado sobre sí mismo durante la última década.

    Ese fue el caso de Bing Xu, que se incorporó a Nvidia después de que la empresa adquiriese su primera startup en 2024 y decidió marcharse este año para crear INT21. La nueva compañía utiliza inteligencia artificial aplicada al software de chips, aunque su salida implicaba renunciar, según explicó, a una cantidad potencialmente muy elevada en acciones de Nvidia. Cuando Xu comunicó sus intenciones, Huang dedicó alrededor de dos horas a hablar con él junto a otros ejecutivos e intentó convencerle de que permaneciese en la tecnológica. La conversación terminó derivando hacia una crítica mucho más personal sobre una habilidad que Huang consideraba decisiva para su futuro profesional.


    Según recordó Xu, el máximo responsable de Nvidia le dijo que su principal debilidad era la comunicación y que esa carencia podía limitar hasta dónde llegaría profesionalmente. Xu tendía a asumir que las personas con las que hablaba compartían sus conocimientos técnicos, lo que provocaba que algunas de sus explicaciones resultasen difíciles de seguir. “Este es el comentario más sincero que he recibido sobre mí mismo en los últimos 10 años”, afirmó el fundador de INT21 al relatar aquella conversación. “No pensaba que mi comunicación fuera un problema tan grande, pero cuando Jensen me lo dijo, decidí que podía aprovechar esta oportunidad para convertirme en una mejor versión de mí mismo”, añadió.

    Consejos antes de dejar Nvidia

    La franqueza de Jensen Huang también apareció cuando David Hoeller y Nikita Rudin preparaban su salida de Nvidia después de trabajar durante años en proyectos relacionados con robótica y simulación. Ambos querían disponer de mayor libertad para trasladar esa tecnología al mundo físico y abandonaron la compañía en 2024 para fundar Flexion Robotics, centrada en inteligencia para robots. Durante una llamada realizada desde una conferencia en Múnich, Huang no trató de impedir su marcha, aunque sí cuestionó inmediatamente uno de los primeros elementos de su proyecto. El nombre previsto para la empresa era Checkpoint, una elección que el consejero delegado de Nvidia consideró poco adecuada.

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    “Nos dijo que el nombre era malo y que teníamos que cambiarlo”, explicó Rudin, quien reconoció que otras personas también les habían advertido de que podía recordar a una compañía de otro sector. “No quiero darle todo el mérito, pero probablemente lo cambiamos por su comentario”, añadió sobre la decisión que finalmente llevó a adoptar el nombre Flexion Robotics. Huang también les advirtió de las dificultades asociadas a levantar una empresa tecnológica desde cero y de la diferencia entre desarrollar tecnología dentro de Nvidia y hacerlo como compañía independiente. “Su mensaje fue: ‘No nos damos cuenta de lo duro que va a ser el camino’”, recordó Rudin sobre aquella conversación.

    La relación entre los antiguos empleados y Nvidia no terminó con su salida: la compañía acabaría invirtiendo posteriormente en Flexion Robotics, que ha recaudado más de 57 millones y ha abierto una oficina en San Francisco. La empresa con sede en Zúrich también ha incorporado investigadores procedentes de compañías como Meta, mientras amplía su presencia en EEUU.

    Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, no siempre intenta frenar a los empleados que deciden abandonar la compañía. Su método pasa por escuchar sus planes, analizar sus puntos débiles y ofrecer una opinión directa, incluso cuando el diagnóstico puede resultar incómodo. Varios exempleados que dejaron el fabricante de chips durante el auge de la inteligencia artificial describen en Business Insider conversaciones personales con Huang antes de emprender una nueva etapa. Uno de ellos asegura que recibió del directivo de Nvidia “el comentario más sincero” que había escuchado sobre sí mismo durante la última década.

  • Por qué 12 de las mayores tecnológicas pagan por proteger un código que no es suyo

    Por qué 12 de las mayores tecnológicas pagan por proteger un código que no es suyo

    En abril de este año, 12 de las mayores compañías tecnológicas y financieras del mundo –Amazon, Apple, Cisco, Google, Microsoft, NVIDIA, Palo Alto Networks, JPMorganChase y otras– se sentaron a la misma mesa que Anthropic con carácter de urgencia. El objetivo era responder a una pregunta no tan inesperada como incómoda: ¿qué hacer cuando la inteligencia artificial se vuelve mejor que nosotros encontrando los fallos que llevamos décadas sin ver?

    La pregunta no era retórica. Anthropic acababa de poner a prueba Mythos, un modelo de IA capaz de rastrear vulnerabilidades de software con una eficacia sin precedentes. En sus primeras semanas de pruebas, el modelo encontró miles de fallos de tipo “zero-day”, vulnerabilidades que nadie, ni siquiera el fabricante del programa, conocía hasta ese momento.

    Estos errores reciben ese nombre porque el equipo responsable tiene, literalmente, cero días de margen antes de que puedan explotarse en sistemas operativos y programas de uso masivo. Entre ellos, una vulnerabilidad de 27 años en OpenBSD, un sistema operativo que goza de fama, precisamente, por su obsesión histórica con la seguridad y por haber sido auditado línea a línea durante décadas; y otra de 16 años en FFmpeg, la pequeña librería de código abierto que procesa vídeo y audio dentro de una lista interminable de productos que la inmensa mayoría de sus usuarios nunca sabrán que la llevan dentro.

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    Agujeros que habían sobrevivido a generaciones enteras de auditorías, revisiones de código y programas de recompensas por errores, precisamente en el software del que más se fiaba el propio sector. El veredicto de los expertos fue unánime. La ventana entre que se descubre una vulnerabilidad y que se explota, que antes se medía en meses, ha pasado a medirse en minutos.

    Ese cambio de escala explica lo que vino después. Y aquí conviene detenerse, porque es el dato más interesante de toda esta historia: no fue un regulador quien reaccionó primero, ni hubo que esperar a una directiva, una norma o una multa ejemplarizante. Fue el propio sector, moviéndose por puro interés propio bien entendido, el que se puso a resolver un problema que en teoría es de todos y, por tanto, de nadie. Es la vieja intuición liberal funcionando en tiempo real: cuando el incentivo es lo bastante claro, el mercado organiza la respuesta más rápido de lo que cualquier Estado sabría legislarla.

    La coordinación sectorial frente a amenazas comunes no es nueva: la banca lleva décadas compartiendo inteligencia de fraude a través de sus propios centros de análisis, y la industria eléctrica hizo algo parecido tras los primeros apagones causados por ciberataques. Lo distinto esta vez es la velocidad y el tamaño del cheque.

    El propio sector ha sido el que ha resuelto un problema que, en teoría, es de todos

    La coalición no se limitó a compartir información: comprometió 100 millones de dólares en créditos de acceso a su propio modelo para que investigadores de seguridad pudieran usarlo antes de que lo hicieran los atacantes, y destinó varios millones adicionales a las fundaciones que sostienen buena parte del código abierto del planeta, como Apache o OpenSSF.

    Semanas después, OpenAI anunció su propio programa paralelo, Trusted Access for Cyber, dando acceso controlado a modelos especializados en ciberdefensa a organismos y equipos de seguridad. Dos competidores directos, moviéndose casi al unísono, no por generosidad, sino porque ambos entendieron que un ecosistema de software inseguro es, tarde o temprano, un problema para todos.

    El capítulo más revelador de esta historia, sin embargo, llegó un mes después, y tiene un protagonista distinto. El 28 de mayo, IBM y Red Hat anunciaron un compromiso conjunto de 5.000 millones de dólares para construir lo que han llamado una “cámara de compensación” del código abierto, bautizada Project Lightwell. Una infraestructura capaz de identificar, validar y corregir vulnerabilidades en las librerías de software libre que sostienen, sin que casi nadie lo sepa, buena parte de la economía digital.

    Mariposas de alas transparentes y pozos de luz

    La coalición que Anthropic anunció aquel abril recibió un nombre curioso, Project Glasswing, tomado de la mariposa de alas transparentes que vive en las selvas de Centroamérica. Sus alas, explican quienes le pusieron el nombre, no tienen color ni escamas, solo una estructura de nanopilares que deja pasar la luz casi sin reflejarla, lo que le permite camuflarse en pleno vuelo y pasar inadvertida ante sus depredadores.

    La analogía es evidente y, hay que reconocerlo, bastante lograda: las vulnerabilidades más peligrosas, como esa mariposa, no se esconden, están ahí, a la vista de todos, y aun así nadie las ve, hasta que alguien -o algo- aprende a mirar de otra manera.

    A diferencia de Anthropic, ni IBM ni Red Hat han contado la historia detrás de su nombre; pero un lightwell es, en arquitectura, ese hueco vertical, a veces de siglos de antigüedad (los usaban ya los egipcios y los romanos), que se abre en el centro de un edificio para que la luz natural llegue hasta las plantas o las habitaciones interiores que de otro modo quedarían siempre a oscuras.

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    La lectura se hace sola: si Glasswing era la mariposa que servía para explicar por qué las vulnerabilidades pasan desapercibidas, Lightwell es la infraestructura que se propone, precisamente, iluminar esos rincones internos del código donde nadie mira nunca. Más del 90% de las grandes empresas del mundo dependen hoy de componentes de código abierto que nadie mantiene de forma sistemática. Infraestructura crítica sin propietario. Cuando aparece un fallo grave en una de esas librerías, miles de organizaciones quedan expuestas simultáneamente, sin que exista un responsable claro que lo repare a la velocidad necesaria.

    Hay una lectura de fondo en todo esto que trasciende a cualquiera de sus protagonistas, y que a mí, personalmente, es la que más me interesa. Durante años, la ciberseguridad se ha tratado como un coste que cada organización gestiona puertas adentro, y en la provisión de bienes que nadie posee en exclusiva -el típico “problema de acción colectiva” de cualquier manual de economía– se ha asumido casi por reflejo que solo el Estado puede resolverla.

    El mercado, decían, no tiene incentivos para financiar aquello de lo que todos se benefician sin pagar. Lo que Mythos ha puesto sobre la mesa es una situación que cuestiona esta regla: cuando el riesgo se vuelve lo bastante concreto y lo bastante veloz, las propias empresas descubren que proteger lo común es, sencillamente, la forma más barata de protegerse a sí mismas. Nadie ha tenido que obligarlas. Se han adelantado.

    Queda por ver si esta lógica de coalición se extiende más allá de la banca y la gran tecnología, y si las administraciones públicas -que dependen del código abierto tanto como cualquier corporación, y disponen de muchos menos recursos y, hasta ahora, de mucha menos urgencia para protegerlo- saben leer a tiempo la lección: que en esta carrera, quien espera a que llegue la norma para actuar, probablemente ya llega tarde.

    En abril de este año, 12 de las mayores compañías tecnológicas y financieras del mundo –Amazon, Apple, Cisco, Google, Microsoft, NVIDIA, Palo Alto Networks, JPMorganChase y otras– se sentaron a la misma mesa que Anthropic con carácter de urgencia. El objetivo era responder a una pregunta no tan inesperada como incómoda: ¿qué hacer cuando la inteligencia artificial se vuelve mejor que nosotros encontrando los fallos que llevamos décadas sin ver?

  • El gran parón de la IA: por qué casi nadie se fía de Amodei y Altman, pero tampoco saben qué hacer

    El gran parón de la IA: por qué casi nadie se fía de Amodei y Altman, pero tampoco saben qué hacer

    La carrera de la IA tiene tanto de competencia tecnológica como de drama y enfrentamiento personal. Anthropic, la empresa liderada por Dario Amodei, fue fundada hace un lustro por un grupo de exempleados de OpenAI con la creencia de que Sam Altman era un tipo demasiado irresponsable para regir los designios de una tecnología que prometía tener un impacto mayúsculo en la historia de la humanidad. Pero si hay una relación tortuosa es la que mantiene con Elon Musk, que otrora colaboró con él para fundar la compañía que daría a luz a ChatGPT. Se han picado, han discutido y se han insultado en público e incluso han acabado en los tribunales. 

    Por eso sorprende tanto el rápido consenso, casi instantáneo, que alcanzaron los tres líderes una vez que Amodei movió pieza y llamó a establecer un gran pacto para ralentizar los avances desbocados de la inteligencia artificial. Demis Hassabis, cofundador de DeepMind y el hombre fuerte en la materia de Google, se unió a esta corriente y dijo que era el “camino correcto” a seguir. Microsoft hizo tres cuartos de lo mismo. 

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    El debate y el miedo a que esta tecnología se saliera de control se precipitaron a mediados de la pasada semana después de que un investigador de Anthropic abandonase la empresa afirmando que esta y otras compañías eran conscientes de que lo que tenían entre manos podía salirse de madre y “podría matarnos antes de que acabe la década”. Aquello provocó un efecto dominó donde muchos colegas de profesión le apoyaron. 

    Hay varias cosas que han acelerado esta situación. Todo empezó con el ataque a Hugging Face por parte de agentes inteligentes de OpenAI que consiguieron hackear y escaparse de un entorno seguro.  Episodios similares fueron reconocidos por Meta y Anthropic. A esto hay que sumar el aviso de Amodei de que habían tenido que bloquear varias peticiones a Claude porque corrían riesgo de ser posibles intentos de crear armas biológicas. La guinda ha sido el avance en materia de IA recursivas o autorreflexivas, esas que son capaces de analizar su propio código o arquitectura, identificar fallos o ineficiencias y modificarlas para hacerse más inteligentes sin supervisión humana. La sensación que existe, tras el lanzamiento de Astra y otros modelos de frontera recientemente, es que la monitorabilidad (vigilar y comprender qué hacen) de estos desarrollos se ha complicado un poco a los tutores y carne y hueso.

    Una vez la propuesta estaba sobre la mesa, no tardó en recibir un primer y sonoro portazo. El del presidente estadounidense, Donald Trump. Con un argumento que podía haber salido del Despacho Oval o de un parroquiano de barra de bar. Y China, ¿qué? “Estamos por delante de China. Somos el país más avanzado del mundo y, francamente, quiero que siga siendo así, porque quien gane en IA, gana”, afirmó el mandatario, que criticó las “fuerzas negativas” que están sacando el tema “cuando no toca hacerlo”. Este lunes ya se supo a quién se refería. Concretamente a Amodei, al que acusó de querer ser “un angelito perfecto” con toda esta polémica. 

    Por su parte, Pekín también ha rebajado las expectativas de un acuerdo entre las dos potencias al señalar el movimiento como parte de una “agenda oculta” de Washington para estrangular su tecnología. Una tecnología que en los últimos meses ha demostrado estar más cerca de lo que se podía suponer hace un año. El portavoz de Exteriores, Guo Jiaku, explicó que el régimen de Xi Jinping aboga por no levantar el pie del acelerador y continuar desarrollando una “IA abierta y transparente” que beneficie a toda la humanidad.

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    Tanto Jinping como Trump no quieren meter mano a la IA. (Reuters)

    Tanto Jinping como Trump no quieren meter mano a la IA. (Reuters)

    El propio Amodei afirmaba en una entrevista que era “extraño” que la creación de una tecnología así “estuviera en manos de una empresa privada” y que el Gobierno debería tener “algún tipo de participación”. Pero, preguntado por el tipo de participación, el directivo también se mostraba incómodo con que esta dependiera de un solo Gobierno. En su opinión, deberían ser “un grupo de gobiernos democráticos” los que ejercieran el control. El dilema es similar al que planteó Jack Clark, uno de los siete cofundadores de Anthropic, que abogó por “un interruptor general” para la IA. Pero, ¿quién lo controlaría? ¿La empresa, un consejo independiente, el Gobierno de EEUU, los gobiernos de medio Occidente…?

    Descartada la vía gubernamental de los países que lideran la carrera de la IA, las miradas se dirigen hacia la autorregulación y que sean las propias empresas implicadas las que se ajusten la correa. Una idea que quedaba perfectamente resumida en la publicación de X de David Sacks, asesor del Gobierno y mano derecha de Trump en temas de ciencia y tecnología.

    “Dejen de fingir”

    “Dario ha escrito que necesitamos ‘pausar el ritmo de frontera’, y Sam ha estado de acuerdo. La gente puede sorprenderse por mi respuesta: adelante”, escribió en su cuenta de la red social. “Pero deja de fingir que necesitas el permiso de alguien más”, añadió. Sacks además dejó un recado adicional al decir que si esta desaceleración sucede, estarán “ganando crédito” de cara a futuras conversaciones con las autoridades. Si no lo hacen, para él será una prueba de que solo pretenden manipular a los reguladores o influir en las promesas electorales en Estados Unidos.

    Esa idea de que estos gigantes se controlen a sí mismos parece también más un brindis al sol que una promesa desinteresada. Es cierto que Anthropic y OpenAI han asegurado que darán acceso a nivel de empleados a investigadores externos para que puedan realizar las auditorías necesarias. Pero a la hora de la verdad, esto parece un apósito temporal que puede colocarse y retirarse a discreción en función de las urgencias y problemas del negocio. 

    Un buen termómetro de cómo los intereses particulares están por encima de esta alerta general es lo que pretende hacer cada empresa con su salida a bolsa. Sam Altman descartó la oferta pública de venta de OpenAI en 2026. “Dado el actual escenario en materia de seguridad, no sería el momento adecuado”, apuntó el directivo. Anthropic, en cambio, sigue con sus planes intactos y en las últimas horas se ha sabido que ha escogido el Nasdaq como pista de despegue para su lanzamiento bursátil. 

    OpenAI ha detenido su salida a Bolsa. Anthropic no. ¿El motivo? Sale mucho mejor en la foto que su rival como para retrasarlo

    ¿Por qué no ha seguido el mismo camino? Porque, básicamente, sale mucho mejor en la foto que muchos rivales. Según adelanta el Financial Times, la compañía asegura que volverá a ser rentable por segundo trimestre consecutivo. Teniendo en cuenta que aspira a igualar o superar los casi 87.000 millones de dólares que consiguió SpaceX en su salida a bolsa, es hasta comprensible que Amodei no quiera jugársela. Retrasar la operación podría significar que, cuando llegue el momento, la euforia se haya reducido, esté en otra parte o que incluso haya reventado la burbuja que muchos temen. 

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    El CEO de OpenAI, Sam Altman. (EFE)

    El CEO de OpenAI, Sam Altman. (EFE)

    Otro buen ejemplo es lo ocurrido durante la operación militar que dio pie a la guerra de Irán. Anthropic se opuso a que el Pentágono utilizase sus modelos para aplicaciones militares, como armas letales autónomas o vigilancia masiva. El discurso que defendía la empresa era que la tecnología no estaba madura para cargar su responsabilidad sobre los hombros sin el riesgo de que fallase. 

    Eso desató una tormenta. Donald Trump cortó los lazos con Anthropic, al que metió en el listado de proveedores de riesgo, una decisión que fue impugnada ante la justicia. No hicieron falta más que unas pocas horas para que OpenAI pescase en aguas revueltas y firmase un acuerdo propio con las autoridades militares de EEUU para ocupar su lugar. Cuando tuvo que salir a defender el movimiento, alegó que había negociado sus salvaguardas de forma independiente. Google siguió su ejemplo. 

    La gran contradicción de Anthropic

    Hay otro episodio extra para entender que existen intereses ocultos y contradicciones. En febrero de este mismo año, Anthropic cambió sus ‘textos sagrados’ y abandonó su compromiso central de seguridad. Los documentos que regían esto se engloban en la Política de Escalado Responsable que, tanto en su edición de 2024 como de 2025, recogían explícitamente que se retrasaría el despliegue o se detendría el entrenamiento si las capacidades superaban los medios de la empresa para controlarlos. 

    Pero en la edición lanzada a principios de año, introdujo una serie de cambios. Eliminó esa promesa de pausa obligatoria y convirtió sus compromisos de prevención en “objetivos públicos no vinculantes”. Además, separó sus planes internos de lo que a partir de ese momento pasaron a ser recomendaciones generales para todo el mundo. La justificación oficial ya dejaba intuir los barros que han dado pie a los lodos en los que esta industria ha metido los pies en los últimos días. Un negocio en el que los rivales no se autoponen límites y quien frena puede quedar en desventaja. 

    Es precisamente esa pirueta la que alimenta la tesis de que las grandes tecnológicas están instrumentalizando una preocupación real y evidente, llevándola a terror existencial. Para una buena parte del gremio, el patrón resulta previsible. Agitar el fantasma del apocalipsis justo ahora podría conducir a una regulación de hierro. Una regulación que buscaría salvaguardar a la humanidad sobre el papel, pero que en la práctica puede traducirse en unas medidas de seguridad con unos inmensos costes de cumplimiento, unas auditorías permanentes y una burocracia tan asfixiante que dejaría fuera de juego a los competidores más pequeños. Por supuesto, supondría un disparo directo a la línea de flotación del movimiento del código abierto, que tantos dolores de cabeza están provocando a empresas como Anthropic u OpenAI últimamente. 

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    Logo de Deepseek. (Reuters)

    Logo de Deepseek. (Reuters)

    Los modelos abiertos que más destacan son chinos. Es el caso de DeepSeek o Kimi, que están consiguiendo un rendimiento cercano a los modelos de frontera, pero a costes muy inferiores y ofreciendo disponibilidad global. Eso erosiona los márgenes de negocio y, por tanto, su capacidad para justificar valoraciones multimillonarias. En este punto se entiende mejor la negativa de Pekín, pero también se comprende el discurso de Amodei atacando los modelos open source, especialmente los chinos, en los últimos meses. 

    Según el CEO y fundador de Anthropic, el problema que existe con este tipo de desarrollos es que cualquiera puede descargarlos libremente y manipularlos, lo que dificulta el control. En el otro lado del ring, muchos recuerdan lo ocurrido con Hugging Face. Cuando la plataforma empezó a recibir el ataque coordinado de más de mil agentes de OpenAI, intentó protegerse con un modelo comercial estadounidense.  

    El problema fue que no pudo hacer nada, porque las limitaciones impuestas por la empresa propietaria no le permitían realizar determinadas acciones. La solución pasó por un modelo chino de pesos abiertos. Por eso, los defensores de esta corriente aseguran que, si la IA queda en manos de unas pocas empresas, faltará transparencia para conocer estos incidentes o el criterio con el que se establecen las limitaciones y las normas.

    Cada uno defiende lo suyo

    “Hagamos que la IA sea más segura haciéndola más transparente”, ha asegurado en su cuenta de X Clément Delangue, consejero delegado de Hugging Face. “No vayas llorando al gobierno y rogándole que ralentice los modelos de código abierto”, afirmaba Jason Calacanis en una publicación en la que no mencionaba explícitamente a nadie, pero etiquetaba a Amodei. 

    La lista de declaraciones similares es larga. “Se puede distribuir la IA de forma amplia y segura sin tener que centralizar en unas pocas compañías”, dijo Gavin Baker, inversor de riesgo, en su cuenta de X. Es por esto que muchos miran con recelo el organismo de control que están intentando montar Anthropic, OpenAI y Google. Según The Information representantes de las tres empresas se están viendo regularmente desde el pasado verano.

    La que ha subido el tono fue Timnit Gebru, exingeniera de Google, donde llegó a ocupar el cargo de jefa de ética de IA. Fue, precisamente, despedida por alertar de los peligros de esta tecnología. “Esta narrativa del dios-máquina tiene como objetivo desviarnos de lo realmente importante”, aseguró en una entrevista con el medio especializado Wired. 

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    Timnit Gebru. (Archivo)

    Timnit Gebru. (Archivo)

    Gebru avisa de que centrar el debate en la extinción humana a años vista lo que hace es funcionar como cortina de humo sobre el uso militar de esta tecnología, el despido de miles de personas en su nombre o el consumo de agua y electricidad desproporcionado que requiere. “¿Puede un puente decidir derrumbarse? (…) Cuando un puente se derrumba, no estudias si era un ser ético o consciente. Estudias quién lo construyó de forma tan endeble. Hay permisos que obtener y hay pruebas que hacer”, afirmaba Gebru en referencia a lo de las inteligencias artificiales que se han vendido como rebeldes. “Cuando te preguntas si el puente decidió derribarse por sí solo, has perdido el hilo”. 

    No todo el mundo fue tan crítico con las dos empresas de moda de la IA. Hay una tercera vía que defiende que es necesario poner medidas, pero que el verdadero problema está en que no se sabe cómo hacerlo de forma correcta. “El término ‘ritmo’ puede resultar algo polémico, ya que suena a ralentizaciones arbitrarias o una forma de poner obstáculos a la competencia gracias a una regulación excesiva”, explicaba también en internet Aaron Levy, CEO de la startup de IA, Box.com. Este emprendedor afirmaba que lo que sugiere Amodei “es absolutamente necesario”. Medicina, gobierno, ejército… Son muchos los campos en los que impactará esta tecnología y, por eso, cree necesario establecer formas de que la IA sea segura y esté “alineada”. “Cómo lograrlo sin ralentizar la innovación ni la competencia es una de las preguntas más complejas del siglo XXI”. 

    Quizá la pregunta ya no sea si la IA necesita límites, sino quién está en condiciones de decidir dónde ponerlos. Porque en una carrera en la que cada avance puede convertirse en una ventaja difícil de recuperar, pedir que todos levanten el pie al mismo tiempo parece mucho más sencillo sobre el papel que en la realidad. Y mientras nadie quiera ser el primero en hacerlo, la carrera seguirá.

  • Así ha sido el despegue histórico de una misión clave para observar la Tierra como nunca antes

    Así ha sido el despegue histórico de una misión clave para observar la Tierra como nunca antes

    Después de años de trabajo, semanas de preparativos y dos últimas horas de infarto, dos nuevos satélites europeos ya orbitan a unos 820 kilómetros de altitud, preparados para empezar a tomar datos que nos ayuden a vigilar la salud del planeta Tierra y nuestra seguridad alimentaria. Sentinel-3C, el tercero de los Sentinel-3 de Copernicus, y FLEX se han lanzado a las 03:21 CEST del 15 de septiembre (14 de septiembre a las 22:21 hora local) desde el Puerto Espacial Europeo de la Guayana Francesa, en Kurú (Kourou, en francés). Esta misión conjunta es uno de los hitos más complejos del año y más esperados para la Agencia Espacial Europea (ESA).

    “Go Vega-C, go Sentinel-3C, go FLEX!”, era la frase que Géraldine Naja, directora de Transporte Espacial de la ESA, adelantaba que sería la más repetida durante las etapas del lanzamiento. Este se ha realizado a bordo de un Vega-C, operado por la empresa italiana Avio, en el vuelo VV30. Todo un reto técnico porque el cohete, de unos 35 metros de altura y 210 toneladas, tenía que acomodar a los dos satélites en un único viaje.

    Para conseguirlo se ha utilizado un adaptador de carga útil especial llamado Vespa, fabricado en España, en las instalaciones de Airbus Madrid. Dentro de la cofia, Sentinel-3C viajaba en la parte superior y ha sido el primero en ser inyectado en órbita. FLEX, que iba encapsulado abajo, se liberó casi una hora después. Una coreografía milimétrica, tan milimétrica como lo será el resto de su vida útil. Ambos trabajarán en tándem en la misma órbita, con FLEX entre seis y quince segundos adelantado a Sentinel-3C. Con la información que recogerán los instrumentos tecnológicos de ambos se podrá medir la temperatura de océanos, suelo y atmósfera, y monitorizar la altura del nivel del mar, el estrés hídrico y la salud de las cosechas.

    “Son cientos los científicos, ingenieros y tecnólogos que llevan años trabajando para que llegue este momento. Imagina colocar años de esfuerzo encima de 190 toneladas de combustible y confiar en que todo salga bien. Es asombroso”, valoraba Phil Evans, director general de la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (EUMETSAT), en conversación con este periódico minutos después del lanzamiento.

    Tras una cuenta atrás en francés, el idioma oficial en este territorio de ultramar, el despegue ha roto el horizonte negro de la noche francoguayanesa con una luz que ha cegado a los presentes. El cohete Vega-C abandonaba la plataforma de Kurú impulsado por su colosal motor de combustible sólido P120C. En una ascensión perfecta se ha alejado entre las nubes, hasta que la luz se perdió por completo cuando, dos minutos después, el motor principal se ha separado para caer de forma segura al océano. “Ha sido tan rápido como contemplar un eclipse“, comentaban algunas espectadoras. Se encendía entonces la segunda etapa, Zefiro-40 y, a unos 110 kilómetros de altura, se ha expulsado la cofia protectora (la ‘punta’ del cohete), dejando a los satélites expuestos al vacío. Posteriormente, se encendió la tercera etapa, Zefiro-9, que se separó aproximadamente a los siete minutos.

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    Despegue del vuelo VV30 de la Agencia Espacial Europea. (ESA/S. Corvaja)

    Despegue del vuelo VV30 de la Agencia Espacial Europea. (ESA/S. Corvaja)

    Tras estos encendidos y separaciones, llegaba el turno del módulo AVUM+, una etapa que funciona con combustible líquido. En varias fases de inyección que han durado casi una hora, se ha colocado al conjunto primero en una órbita de transferencia elíptica, después una fase de “vuelo libre” y por último, en órbita circular, a unos 814 kilómetros de altitud.

    “En este caso el despegue del cohete no es lo más importante. La misión no se completa con éxito hasta que hayan pasado dos horas y se hayan liberado ambos satélites”, comentaban varios expertos de la ESA y de Avio en las horas previas. En efecto, a la hora y 51 segundos, una vez estabilizado en la posición, velocidad y ángulos exactos se ha liberado el primero, Sentinel-3C, y 57 minutos después, FLEX. En la primera separación, la emoción era contenida en el centro espacial de Kurú. Con la liberación de su pareja de baile, los vítores y los abrazos llegaban a la sala de control. Tanto Evans como Simonetta Cheli, directora de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA, se mostraban emocionados ante las cámaras por disponer ahora de “una herramienta mucho más poderosa para estudiar el cambio climático“.

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    Momento de celebración en la sala de control tras la separación de ambos satélites. (P.R.G.)

    Momento de celebración en la sala de control tras la separación de ambos satélites. (P.R.G.)

    La misión marca un punto de inflexión para la observación terrestre de la Unión Europea. Sentinel-3C llega para garantizar la continuidad de la serie Sentinel-3, cuyos modelos 3A y 3B llevan activos desde 2016 y 2018, respectivamente. Desde entonces han procurado datos topográficos y técnicos de océanos, tierra, hielo y atmósfera a los gobiernos europeos y la comunidad científica. Este año, ayudaron a analizar el episodio de calima en las Islas Canarias y la medición en Francia de la superficie terrestre durante la ola de calor que afectó a Europa.

    Lanzar el satélite 3C mientras los otros dos siguen orbitando ayudará a calibrar bien el nuevo y a evitar un escalón de datos. Además, “los anteriores se lanzaron a bordo de cohetes rusos, pero hoy tenemos una misión 100 % de la Unión Europea”, ha subrayado Mauro Facchini, jefe de la Unidad de Observación de la Tierra en la DG-DEFIS, durante la rueda de prensa previa al lanzamiento. Por su parte, FLEX (FLuorescence Explorer) supone un verdadero cambio de paradigma. Esta misión científica se dedicará a medir la salud vegetal con información que nunca se ha recogido hasta ahora sobre la fotosíntesis.

    El constructor principal de los satélites ha sido la compañía francesa Thales Alenia Space, pero el proyecto también tiene parte de ADN patrio, pues la industria aeroespacial española, agrupada bajo la asociación TEDAE, ha sido la responsable de diseñar y fabricar software crítico y sistemas mecánicos para ambos. Ambos desarrollos han reunido a 14 países europeos, en el caso de FLEX con la participación de 33 empresas durante nueve años de desarrollo, y para Sentinel-3C más de 80 durante siete años. Ahora les toca a ellos, los dos nuevos miembros de la familia satelital europea, recabar datos y demostrar que todo este esfuerzo conjunto ha merecido la pena.

    Después de años de trabajo, semanas de preparativos y dos últimas horas de infarto, dos nuevos satélites europeos ya orbitan a unos 820 kilómetros de altitud, preparados para empezar a tomar datos que nos ayuden a vigilar la salud del planeta Tierra y nuestra seguridad alimentaria. Sentinel-3C, el tercero de los Sentinel-3 de Copernicus, y FLEX se han lanzado a las 03:21 CEST del 15 de septiembre (14 de septiembre a las 22:21 hora local) desde el Puerto Espacial Europeo de la Guayana Francesa, en Kurú (Kourou, en francés). Esta misión conjunta es uno de los hitos más complejos del año y más esperados para la Agencia Espacial Europea (ESA).

  • Ni para regar ni para la cisterna: descubren cómo usar el agua residual del aire acondicionado para bajar la factura de la luz

    Ni para regar ni para la cisterna: descubren cómo usar el agua residual del aire acondicionado para bajar la factura de la luz

    El agua que expulsan los aparatos de aire acondicionado podría tener un uso muy distinto al habitual. Un proyecto denominado Urban Dew plantea recuperar ese condensado y devolverlo a la fachada del edificio para aprovechar su baja temperatura y su posterior evaporación. La propuesta busca reducir la carga térmica de las paredes exteriores, de modo que el sistema de climatización tenga que combatir menos calor procedente del exterior. Su desarrollo figura entre los proyectos presentados al James Dyson Award 2026.

    La idea parte de una escena habitual durante los meses más cálidos: mientras el aire acondicionado funciona, el agua generada por condensación termina normalmente en un desagüe o cayendo al exterior. Urban Dew no pretende almacenarla para regar ni reutilizarla en una cisterna, sino emplearla directamente como recurso de refrigeración pasiva. El agua se recoge desde el tubo de drenaje del equipo, atraviesa un filtro y después circula por conducciones verticales instaladas detrás de unos paneles incorporados a la fachada.


    El elemento decisivo se encuentra dentro de esos módulos. Cada panel integra una estructura geométrica de tipo giroide, diseñada para distribuir el líquido por una superficie curva y continua en lugar de permitir que se acumule en un único punto. De esta manera se forma una fina película de agua que permanece expuesta al aire exterior. Cuando comienza a evaporarse, absorbe calor y puede disminuir la temperatura superficial del revestimiento, reduciendo así la transferencia térmica hacia el muro original del edificio.

    Una fachada que utiliza la evaporación

    El funcionamiento aprovecha un principio físico conocido sin añadir un sistema de refrigeración mecánica específico. Tras recoger el condensado del aire acondicionado, el agua llega al núcleo del panel y se distribuye por su amplia superficie interna. La evaporación necesita energía y la obtiene en forma de calor del entorno inmediato, provocando un efecto de refrigeración sobre la fachada. A su vez, una cámara de aire trasera de 90 mm favorece una corriente ascendente natural que permite evacuar el aire húmedo y mantener el proceso.

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    Ilustración que muestra cómo funciona el sistema (Urban Dew)

    Ilustración que muestra cómo funciona el sistema (Urban Dew)

    La propuesta ha sido concebida además como una solución modular para edificios existentes. Los módulos descritos alcanzan unas dimensiones de 900 × 735 × 50 mm e incorporan juntas abiertas de 10 mm destinadas a facilitar la ventilación, el drenaje, la expansión y las tolerancias de montaje. Las conexiones rápidas permiten retirar individualmente cada panel para limpiarlo o sustituirlo sin tener que desmontar toda la instalación. Las tuberías y los elementos de fijación quedan ocultos mediante remates laterales.

    El ahorro energético aún debe probarse

    La posibilidad de rebajar la factura de la luz procede de la lógica térmica del sistema: si la superficie exterior recibe menos calor y transmite una menor carga térmica hacia el interior, el aire acondicionado podría necesitar menos energía para mantener la temperatura. No obstante, el propio proyecto deja claro que esta fase todavía debe validarse mediante ensayos. Urban Dew es por ahora una propuesta en desarrollo y no aporta resultados que permitan cuantificar cuánto podría disminuir el consumo eléctrico de un edificio.

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    La fachada de un pequeño edificio en el con los paneles (Urban Dew)

    La fachada de un pequeño edificio en el con los paneles (Urban Dew)

    Los siguientes pasos contemplan fabricar un modelo a escala y un prototipo de un solo panel para comparar su comportamiento con el de una fachada convencional mediante cámaras térmicas y sensores. Las pruebas deberán estudiar también la estabilidad del suministro de agua, la filtración, el riesgo de obstrucciones, el drenaje, la resistencia a los rayos ultravioleta y el comportamiento del material en condiciones húmedas. Una instalación piloto en un edificio antiguo serviría finalmente para comprobar si reutilizar el agua residual del aire acondicionado puede convertirse en una herramienta práctica para reducir el calentamiento de las fachadas y, con ello, la demanda de refrigeración.

    El agua que expulsan los aparatos de aire acondicionado podría tener un uso muy distinto al habitual. Un proyecto denominado Urban Dew plantea recuperar ese condensado y devolverlo a la fachada del edificio para aprovechar su baja temperatura y su posterior evaporación. La propuesta busca reducir la carga térmica de las paredes exteriores, de modo que el sistema de climatización tenga que combatir menos calor procedente del exterior. Su desarrollo figura entre los proyectos presentados al James Dyson Award 2026.

  • China tiene un plan para ganar la carrera mundial de la IA (y el jefe de sus espías avisa de los riesgos)

    China tiene un plan para ganar la carrera mundial de la IA (y el jefe de sus espías avisa de los riesgos)

    Las fichas del tablero global de la industria de la inteligencia artificial no dejan de cambiar de casilla. A pesar de los llamamientos de las empresas líderes en IA de Estados Unidos a pisar el ‘freno’ al desarrollo descontrolado de esta tecnología, la Casa Blanca abogó por continuar con los avances ante la necesidad de ganarle la carrera a China. Ahora, Pekín se ha pronunciado sobre el camino a seguir para llevarse el primer puesto y, al mismo tiempo, evitar las “amenazas” de la IA. El ministro chino de Seguridad, Chen Yixin, ha hecho hincapié en dar prioridad a la innovación y al marco normativo.

    Yixin, que es también jefe de los servicios de inteligencia del país, ha explicado que el comité central del Partido Comunista Chino (PCCh) otorga una “gran importancia” al desarrollo de la IA y que para conseguir una innovación adecuada es necesario seguir las “instrucciones” del líder del país, Xi Jinping. Entre estas, el ministro ha remarcado la puesta en práctica de una serie de “mecanismos regulatorios para la IA” y “acelerar la construcción de un sistema de prevención y control de riesgos de seguridad para la IA”, tal y como ha detallado en un artículo publicado en la revista Ciberespacio.

    El líder de la inteligencia china ha detallado que, para ganar la partida mundial de la IA, hay que “considerar la innovación como el principal motor y la seguridad como requisito fundamental”. Por otro lado, Yixin ha mencionado la necesidad de “mejorar el diseño estratégico” de esta herramienta y de “promover un avance integral y sistemático en la capacidad general de Pekín en inteligencia artificial”, entre otros aspectos.

    Además, el ministro chino ha hablado de un “plan de acción IA+”, que consiste en apostar por la integración de la IA en el desarrollo industrial de su país, pero también en la “construcción cultural” y la “gobernanza social”. En cuanto al ámbito de la tecnología pura, el plan de Yixin pasa por “superar barreras tecnológicas fundamentales” como los “chips de alta gama”, así como por la construcción de un sistema de “hardware y software de IA básico, independiente y controlable”.

    Amenazas a la seguridad nacional e “ideológica”

    El máximo responsable de la seguridad china también ha expuesto con claridad la otra cara de la moneda: los riesgos que tiene para Pekín esta tecnología. Ha sido claro. Los chinos no conciben el desarrollo de la IA sin fortalecer antes tanto las “leyes y reglamentos” como la “prevención de riesgos potenciales” en la inteligencia artificial y en la “seguridad nacional”.

    Un punto que choca frontalmente con la visión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insistido durante este lunes en que, para regular correctamente esta tecnología, basta con él mismo: “Solo hace falta un presidente fuerte e inteligente (¡con un coeficiente intelectual alto!) y EEUU lo tiene, ¡y de sobra!”.

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    En el plano político, el ministro chino ha subrayado que existen “diversas fuerzas e individuos hostiles con segundas intenciones” que abusan de la IA para hacer ‘deepfakes’, así como para fabricar “trolls” encargados de esparcir rumores. Además, Yixin ha dicho que estas personas se aprovechan para “difundir información dañina e incitar a la confrontación” librando una “guerra cognitiva” contra China, amenazando así a la “seguridad política, institucional e ideológica“.

    Aunque entre los “riesgos” para China Yixin no cita a su rival más directo en el desarrollo de la IA, Washington, sí detalla que la evolución de esta tecnología está transformando radicalmente la forma de “lucha militar”, llevando la guerra hacia una era “inteligente“. Se trata de algo a lo que deberían adaptarse, puesto que “quien logre una percepción más refinada, un juicio más preciso y ataques más certeros mediante algoritmos, obtendrá la iniciativa”. Es en este apartado cuando se menciona a Estados Unidos, al señalar su “aplicación militarizada de la IA” en la guerra contra Irán.

    China también fija en su mira a las “agencias de inteligencia extranjera”, puesto que, según Yixin, se valen de la “minería de datos inteligente” para recopilar información confidencial, como “datos nacionales clave” o “secretos comerciales“. En este campo apunta directamente a los usuarios que “carecen de suficiente conocimiento de seguridad” y, sin quererlo, exportarían estos datos al extranjero, provocando “filtraciones”.

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    Las palabras del ministro de Seguridad chino llegan después de que durante el pasado fin de semana, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, pidiese “bajar el ritmo” en el desarrollo sin frenos de la industria de la IA, aludiendo a varios “riesgos”. Sin embargo, el dueño de Claude también insistió en que las empresas de EEUU no podían desacelerar la industria tanto como para permitir “que proyectos autoritarios, principalmente del Partido Comunista Chino, tomen la delantera”. Ante esto, Amodei pidió explícitamente “restringir la venta de chips potentes a China, evitar la ‘destilación’ de modelos (robos de propiedad intelectual) y fortalecer la ciberseguridad”.

    Estas palabras sentaron como una jarra de agua fría en Pekín y, por ello, el ministro chino de Exteriores, Guo Jiakun, ha sostenido durante este lunes que la difusión de narrativas de “amenaza” solo obstaculiza el proceso de gobernanza global de la IA: “Concierne al bienestar de toda la humanidad“.

    En este sentido, Yixin ha expuesto que las “prácticas monopolísticas exacerban el desequilibrio en el desarrollo” de la IA. Además, ha explicado que “algunos países” aprovechan sus ventajas para restringir la “introducción de tecnologías y equipos de vanguardia”.

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    Ante la visión de Amodei de castigar al mercado chino para salvaguardar la ventaja estadounidense en esta industria, Yixin lo tiene claro. Hay que apostar por la “cooperación internacional“, reforzando las contribuciones conjuntas a la industria y, con ello, los “beneficios compartidos“, sin olvidarse de un “sistema normativo internacional justo y abierto”.

    Las fichas del tablero global de la industria de la inteligencia artificial no dejan de cambiar de casilla. A pesar de los llamamientos de las empresas líderes en IA de Estados Unidos a pisar el ‘freno’ al desarrollo descontrolado de esta tecnología, la Casa Blanca abogó por continuar con los avances ante la necesidad de ganarle la carrera a China. Ahora, Pekín se ha pronunciado sobre el camino a seguir para llevarse el primer puesto y, al mismo tiempo, evitar las “amenazas” de la IA. El ministro chino de Seguridad, Chen Yixin, ha hecho hincapié en dar prioridad a la innovación y al marco normativo.

  • Ni volante ni pedales: los bomberos prueban el Tesla Cybercab y encuentran un nuevo motivo de preocupación

    Ni volante ni pedales: los bomberos prueban el Tesla Cybercab y encuentran un nuevo motivo de preocupación

    El Tesla Cybercab ya circula por Austin como parte de la nueva apuesta de la compañía de Elon Musk por los taxis completamente autónomos, pero su llegada ha abierto una incógnita inesperada entre quienes deben actuar cuando algo sale mal. Y es que, según NBC News, los bomberos de la ciudad han probado el vehículo y consideran que la ausencia de volante, pedal de freno y acelerador puede convertirse en un serio inconveniente durante una emergencia, especialmente si uno de estos coches queda detenido bloqueando el paso de los equipos de rescate.

    Tesla ha impartido formación a bomberos, policías y otros servicios de emergencia para enseñarles a desplazar el Cybercab sin recurrir a los mandos tradicionales. La alternativa se encuentra en la pantalla táctil del salpicadero, donde puede aparecer un control digital similar a un joystick que permite ordenar pequeños movimientos al vehículo. Sin embargo, el capitán de bomberos, Matthew McElearney, mantiene sus dudas sobre este sistema: “No creo que sea la solución definitiva para aliviar las preocupaciones que tienen los servicios de emergencia por no disponer de controles para el conductor”.


    El problema, según McElearney, aparece precisamente cuando se piensa en las condiciones reales de una intervención. Un bombero podría llevar guantes, tener las manos mojadas por el sudor o trabajar entre polvo y suciedad, mientras que la pantalla podría estar dañada o incluso quedarse sin alimentación eléctrica. “Obviamente, tiene algunos inconvenientes“, señaló el capitán, que también explicó que el sistema presenta limitaciones de velocidad y requiere cierta formación y precisión para poder utilizarlo correctamente.

    Una pantalla para mover el Cybercab

    La preocupación no significa que los servicios de emergencia de Austin carezcan de alternativas. Los bomberos disponen de gatos hidráulicos y plataformas con ruedas para desplazar vehículos cuando resulta necesario despejar una calle. Además, el plan de interacción con primeros intervinientes elaborado por Tesla contempla la posibilidad de solicitar asistencia a la propia compañía y utilizar los controles internos del automóvil. En determinados escenarios, la documentación de la empresa reconoce incluso que el Cybercab podría tener que ser empujado.

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    Las dificultades también pueden trasladarse a las operaciones de retirada mediante grúa. Según las instrucciones de Tesla, los operarios podrían verse obligados a girar manualmente las ruedas delanteras para colocar correctamente el coche antes de cargarlo. La ausencia de volante y pedales ha llamado además la atención de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de EEUU, que está examinando si el diseño del Cybercab cumple los requisitos federales de seguridad aplicables a este nuevo tipo de vehículo autónomo.

    Para McElearney, la cuestión va más allá del modelo de Tesla y afecta al despliegue generalizado de los robotaxis sin controles convencionales. El responsable de los bomberos de Austin también ha trasladado inquietudes similares sobre los vehículos de Zoox y ha reclamado estándares nacionales que definan cómo deben comportarse los coches autónomos ante policías, bomberos y sanitarios. Sobre la posibilidad de depender exclusivamente de una pantalla táctil para apartar un vehículo durante una emergencia, dejó clara su preocupación: “Lo que no querría es que alguien pusiera las yemas de los dedos sobre ella e intentara moverlo lentamente y entonces girase hacia un lado cuando debería hacerlo hacia el otro“.

    El Tesla Cybercab ya circula por Austin como parte de la nueva apuesta de la compañía de Elon Musk por los taxis completamente autónomos, pero su llegada ha abierto una incógnita inesperada entre quienes deben actuar cuando algo sale mal. Y es que, según NBC News, los bomberos de la ciudad han probado el vehículo y consideran que la ausencia de volante, pedal de freno y acelerador puede convertirse en un serio inconveniente durante una emergencia, especialmente si uno de estos coches queda detenido bloqueando el paso de los equipos de rescate.