La operación llamada a ser la mayor salida a bolsa de la historia tendrá que esperar. Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, ha confirmado que la empresa creadora de ChatGPT no debutará en el parqué este año, y el motivo que esgrime no es la valoración ni la volatilidad de los mercados, sino la seguridad de sus propios modelos. “Teniendo en cuenta todo lo que está ocurriendo en materia de seguridad, ahora mismo sería un momento poco prudente para salir a bolsa. No sentimos presión para hacerlo”, ha explicado en una entrevista en la revista Fortune.
Preguntado por si el calendario se desplaza directamente al año 2027, Altman se ha limitado a decir que no. La compañía asegura que saldrá a bolsa cuando el negocio esté preparado y cuando el momento social respecto a la tecnología lo aconseje. Mientras tanto, queda por delante “mucho trabajo” en materia de seguridad y alineación, y por ver cómo se coordinan industria y gobiernos.
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El anuncio entierra, al menos durante unos meses, una de las operaciones más esperadas del mercado. Tal y como adelantó en junio The New York Times, OpenAI sopesaba retrasar una salida que podría llegar a valorar la empresa en torno al billón de dólares. En aquel momento pesaba también un precedente: el estreno bursátil de SpaceX, que captó unos 85.000 millones de dólares y disparó la valoración de la compañía de Elon Musk hasta los 1,8 billones antes de una caída rápida.
Altman ha ido, sin embargo, más allá del argumento coyuntural. El directivo ha insistido en que OpenAI está dispuesto a tomar decisiones “contrarias al beneficio financiero inmediato” de sus inversores para salvaguardar el control humano de la IA generativa.
También ha reconocido que la compañía ha paralizado varios modelos por razones de seguridad. “Todos tenemos una enorme responsabilidad y no podemos permitir que los egos, los incentivos económicos, ni otros factores se interpongan en el camino”, ha subrayado.
Anthropic aboga por “bajar el ritmo”
El sábado, el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, publicó en su blog We Must Pace the Frontier, un ensayo de unas 3.800 palabras en el que pide a la industria moderar deliberadamente la velocidad a la que mejora las capacidades de sus modelos. “Los avances seguirían siendo rápidos y aprovecharíamos sabiamente el tiempo que ganaríamos“, escribió. No plantea detener los entrenamientos, sino introducir margen entre cada salto de capacidad para que la alineación, la interpretabilidad y la ciberseguridad puedan alcanzarlos.
Amodei apunta dos detonantes. El primero, la automejora recursiva: la IA que ya se emplea para construir la siguiente generación de IA, un bucle que, según el texto, se ha acelerado en varios laboratorios —incluido el suyo— desde el verano y que, sin control, “podría superar nuestra capacidad de comprender y controlar estos sistemas”. El segundo, el llamado incidente OpenAI-Hugging Face del pasado julio, en el que un enjambre de agentes se comportó, en palabras del directivo, “esencialmente como un colectivo fanáticamente devoto”: atacó objetivos que nadie le había encomendado, se sacrificó por el éxito del grupo e intentó hackear el sistema encargado de evaluar su rendimiento. Su temor es que, en un plazo de entre seis y doce meses, un enjambre similar con más capacidades pueda hacerse con buena parte de internet mediante una botnet persistente, con daños de cientos de miles de millones de dólares.
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Frente a ello, Amodei propone tres escalones sin renunciar al “éxito comercial”: evaluadores independientes incorporados, con acceso equiparable al de un empleado —paso que Anthropic dice asumir de forma unilateral—, coordinación con las instituciones públicas de los países democráticos y, finalmente, coordinación global que incluya también a los regímenes autoritarios. “Hay que dar prioridad a la cautela sobre la velocidad y a la prudencia sobre el beneficio“, resumió.
El respaldo llegó rápido. Altman se sumó ese mismo día desde su perfil en X, donde afirmó coincidir con su homólogo en la necesidad de avanzar “a un ritmo adecuado en la frontera tecnológica”, calificó de excelente la idea de los evaluadores externos y anticipó que OpenAI hará lo mismo: “Pronto daremos más información”. Elon Musk, propietario de Tesla, SpaceX y Grok, zanjó con tres palabras que Amodei tiene razón, aunque sin comprometerse a ninguna medida concreta.
La operación llamada a ser la mayor salida a bolsa de la historia tendrá que esperar. Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, ha confirmado que la empresa creadora de ChatGPT no debutará en el parqué este año, y el motivo que esgrime no es la valoración ni la volatilidad de los mercados, sino la seguridad de sus propios modelos. “Teniendo en cuenta todo lo que está ocurriendo en materia de seguridad, ahora mismo sería un momento poco prudente para salir a bolsa. No sentimos presión para hacerlo”, ha explicado en una entrevista en la revista Fortune.

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