El 26 de agosto, un colapso parcial de un glaciar en el Himalaya, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, liberó una repentina avalancha de agua, barro y escombros. La riada arrasó pasos fronterizos, comunidades enteras en los valles con un efecto devastador. Con las infraestructuras destruidas y la flota de helicópteros volcada en las labores de rescate, los drones se han convertido en el único medio viable para hacer llegar suministros a las zonas aisladas.
La cifra de víctimas confirmadas supera los 1.350, según las autoridades de Nepal. Que cifran en más de 5.000 las personas que todavía se encuentran desaparecidas, entre ellas 587 extranjeros. En el lado tibetano, las autoridades chinas han reportado 43 muertos y más de 500 desaparecidos, según NBC News. Ante la magnitud de la catástrofe, la ONU ha lanzado un llamamiento de 20,5 millones de dólares para ayudar a 43.000 personas afectadas.
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Con las infraestructuras destruidas y la flota de helicópteros volcada en las labores de rescate, a Nepal no le ha quedado más remedio que usar drones, el único medio viable para hacer llegar suministros a zonas aisladas. “La mayoría de nuestros helicópteros están ocupados en operaciones de rescate. “No hay otra forma de enviar comida, artículos esenciales, medicinas y combustible, excepto los drones, que son la mejor opción a utilizar, y deberíamos priorizarlos más”, explica Santosh Budhathoki, piloto de drones contratado por el ejército nepalí, a Reuters.
Cómo funciona el reparto aéreo
El ejército de Nepal opera actualmente cuatro drones DJI FlyCart 100, donados por China como parte de un paquete de ayuda reciente, con los que realiza entre 10 y 16 entregas diarias. Según DJI, el fabricante chino, estos aparatos incorporan un sistema de cuerda y torno de 30 metros que permite recoger y depositar cargas pesadas sin necesidad de aterrizar, y pueden transportar entre 85 y 100 kilos según la configuración de baterías.
En la práctica, los cuatro drones desplegados en Nepal están transportando unos 60 kilogramos de suministros por vuelo, y operan a distancias de entre 3 y 4 kilómetros. Según Reuters, los drones ya han distribuido más de 1.591 kilogramos de alimentos en más de una treintena de vuelos.
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“Nepal tiene esta geografía, este terreno donde los drones serían realmente más rápidos, más ágiles y más baratos”, señala Milan Pandey, de la empresa operadora de drones Airlift Technology, a la agencia de noticias.
El dron también evacúa cuerpos
La capacidad de carga de estos aparatos también ha permitido retirar cuerpos de las víctimas en algunas de las zonas más afectadas por las inundaciones, donde el acceso terrestre resulta imposible. “Hemos estado operando de un lado a otro desde primera hora de la mañana. Así que sí, es bastante intenso, porque necesitamos tener esto ahora mismo”, dice Pandey sobre el ritmo de trabajo.
Nepal ha desplegado a más de 21.000 policías y soldados en la búsqueda de supervivientes, y ahí es donde entran en juego los drones de menor tamaño, que se están empleando en tareas de reconocimiento y rescate. Gracias a ellos, los equipos de búsqueda han logrado en ocasiones rescatar a trabajadores atrapados en túneles de centrales hidroeléctricas después de que las inundaciones arrasaran tanto plantas en funcionamiento como obras en construcción.
También se están usando pequeños drones dentro de los túneles de las centrales hidroeléctricas para buscar a los trabajadores atrapados. Manish Maharjan, piloto de drones, destaca para AP News las dificultades de maniobrar por conductos llenos de curvas, giros y zigzags. Maharjan asegura haber encontrado algunos túneles “llenos de barro, como pasta de dientes en un tubo”.
Estos drones portaban además altavoces con micrófono para ponerse en contacto con los supervivientes. “En algunos lugares, incluso pusimos canciones y luego esperamos una respuesta”, dijo Maharjan. “Eso funcionó en algunos casos y nos ayudó a localizar a personas.”
El 26 de agosto, un colapso parcial de un glaciar en el Himalaya, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, liberó una repentina avalancha de agua, barro y escombros. La riada arrasó pasos fronterizos, comunidades enteras en los valles con un efecto devastador. Con las infraestructuras destruidas y la flota de helicópteros volcada en las labores de rescate, los drones se han convertido en el único medio viable para hacer llegar suministros a las zonas aisladas.

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