El frío volverá a poner a prueba el consumo energético de los hogares españoles el próximo invierno, pero calentar una casa no cuesta lo mismo con todos los sistemas disponibles. Frente a los radiadores eléctricos, las calderas de gas y los equipos de aire acondicionado, una tecnología que aprovecha la energía presente en el aire puede reducir considerablemente el gasto mensual, aunque exige una inversión inicial más elevada.
Se trata de la aerotermia, una solución basada en una bomba de calor aire-agua que utiliza energía termodinámica del exterior para producir calefacción. El mismo equipo puede encargarse también del agua caliente sanitaria y de la refrigeración durante los meses cálidos. Su ventaja frente a sistemas que generan calor mediante resistencias eléctricas está precisamente en que n.
Hasta 4,5 kW de calor
La diferencia se aprecia al observar el coeficiente de rendimiento (COP). En este sentido, la aerotermia puede alcanzar un COP de 4,5, lo que supone obtener hasta 4,5 kW de potencia térmica por cada kilovatio de electricidad consumido. Como comparación, una bomba de calor aire-aire utilizada habitualmente en equipos de aire acondicionado presenta un COP medio de 3.
Esa eficiencia tiene consecuencias directas sobre la factura doméstica. Las estimaciones recogidas sitúan el coste mensual de la aerotermia entre 40 y 60 euros, frente a los 50-75 euros atribuidos al aire acondicionado. La distancia aumenta respecto a una caldera de gas, con unos 130 euros mensuales, y especialmente frente a los radiadores eléctricos, cuyo gasto puede alcanzar los 240 euros al mes.
La inversión inicial
El principal obstáculo está antes de comenzar a ahorrar. Instalar aerotermia requiere un desembolso superior al necesario para colocar una caldera de gas o varios equipos de aire acondicionado. La reducción posterior del consumo permitiría amortizar esa inversión en un periodo aproximado de cinco a siete años. Las ayudas públicas y subvenciones autonómicas vinculadas a la transición energética pueden reducir ese plazo.
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La comparación económica tampoco depende exclusivamente del aparato instalado. El aislamiento térmico de la vivienda influye directamente en la cantidad de energía necesaria para mantener una temperatura confortable. En una casa adecuadamente aislada, combinar esta característica con la aerotermia permite aprovechar mejor su rendimiento y utilizar una única instalación para calefacción, agua caliente y refrigeración, reduciendo así el consumo asociado a varios equipos independientes.
El frío volverá a poner a prueba el consumo energético de los hogares españoles el próximo invierno, pero calentar una casa no cuesta lo mismo con todos los sistemas disponibles. Frente a los radiadores eléctricos, las calderas de gas y los equipos de aire acondicionado, una tecnología que aprovecha la energía presente en el aire puede reducir considerablemente el gasto mensual, aunque exige una inversión inicial más elevada.

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