El jefe de Gabinete argentino, Manuel Adorni, es el político con peor imagen de todo el país. Las aparentes inconsistencias entre sus gastos y sus ingresos derivaron en una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito que golpeó su figura. Después, la forma en la que mintió al Congreso al decir que no había ocultado nada en sus declaraciones patrimoniales —para, un mes después, rectificarlas y hacer aflorar medio millón de dólares— y su confesión televisiva de que evadió al fisco agrandaron el escándalo y han puesto en su contra a nueve de cada diez argentinos: sólo el 13% tiene una buena imagen de él, según los datos de la consultora D’Alessio IROL – Berensztein difundidos este viernes.
Una abrumadora mayoría de argentinos piensa que debería renunciar y entre ellos hay también votantes y altos cargos del partido gobernante, La Libertad Avanza. Pero Adorni mantiene la confianza del único que puede pedirle la cabeza: Javier Milei. Aunque acaba de reemplazarlo como portavoz, el presidente lo mantiene como jefe de ministros y este sábado lo invitó a participar en el acto por el Día de la Bandera con gran parte del Gabinete.
En la ciudad de Rosario, cuna de la bandera albiceleste creada por Manuel Belgrano en 1812, Adorni escuchó el discurso presidencial sentado al lado de Karina Milei, la hermana del mandatario y poderosa secretaria de Presidencia que es su principal sostén en el Gobierno. El apoyo cerrado de los Milei hace que las críticas desde dentro se formulen en voz baja. “Nos está costando carísimo”, admiten distintos integrantes de La Libertad Avanza al señalar que las sospechas que recaen sobre Adorni golpean el discurso contra los privilegios de la casta política con el que Milei llegó al poder en 2023.
En la primera mitad de mandato, con un sueldo equivalente a menos de 2.500 dólares mensuales, Adorni se compró dos propiedades, hizo reformas por 245.000 dólares en una de ellas, realizó viajes de lujo en familia y no reparó en gastos para amueblar los nuevos espacios. Esta semana salió a la luz una factura de junio de 2025 por 8,1 millones de dólares (unos 6.800 dólares en ese momento) por la compra de somieres y sábanas que desencadenó una nueva oleada de críticas y burlas en las redes.

La vicepresidenta, Victoria Villarruel, peleada con Milei desde hace tiempo, es una de las pocas figuras del Gobierno que critica sin tapujos en público al jefe de Gabinete. “No hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni”, declaró Villarruel al diario La Nación tras terminar el acto. Villarruel señaló que no era el lugar ni el día para volver a mostrar que goza del respaldo del presidente. “Hoy es recordar la bandera, darle marco a esta ciudad hermosa que es mi segunda casa y reconocer a los rosarinos, a la invencible provincia de Santa Fe, y recordar la figura del general Belgrano. Lo de Adorni está totalmente de más”, agregó Villarruel, en un dardo directo a la Casa Rosada.
Al frente judicial abierto tres meses atrás contra Adorni se le suma ahora el frente legislativo. El Senado sesionará el jueves y la oposición busca aprobar una interpelación al jefe de Gabinete sobre su crecimiento patrimonial para el 2 de julio. Ese día aparece en el horizonte como un ultimátum: si el Gobierno no lo echa antes, los legisladores opositores plantean presentar una moción de censura para expulsarlo, una medida inédita en la historia argentina.
El principal socio parlamentario de Milei, el Pro del expresidente Mauricio Macri, se ha mostrado a favor de apoyar la moción de censura. En el Gobierno, los desafían a darlo. Si lo hacen, advierten, los tildarán de golpistas. Creen que a última hora darán marcha atrás y Adorni se mantendrá en el cargo.

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