¿Es posible un Pearl Harbor marroquí? Rabat prepara su arsenal para una ‘guerra’ con drones kamikaze

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El interés de Marruecos por desarrollar y producir localmente drones kamikaze está creando un ecosistema de start-ups y una base industrial de empresas foráneas que debe ser tenido en cuenta. Significa que en Rabat están incorporando con velocidad las lecciones de las guerras recientes y siguiendo de cerca los últimos avances tecnológicos. Marruecos se prepara así para poder golpear masivamente con precisión a larga distancia.

Fahd Laamoumi, cofundador de la empresa marroquí Ballistic Defense System (BDS), anunció el pasado día 28 de septiembre que su primer “prototipo de dron autónomo” estaba “completo”. El anuncio fue acompañado de un vídeo que mostraba un ataque simulado contra un blanco hinchable con la forma de una lanzadera de misiles antiaéreos HQ-9, un diseño chino basado en el S-300 ruso que emplea Argelia.

El dron kamikaze marroquí era supuestamente capaz de navegar mediante un sistema de reconocimiento del terreno en el que una cámara retrata el paisaje y los perfiles de la orografía son cotejados en una base de datos cartográfica. Esto le permite prescindir de instrucciones por control remoto y de la necesidad de triangular las señales de radio llegadas de satélites de geoposicionamiento, siendo así inmune a interferencias en el espectro radioeléctrico. Según el fabricante, al llegar a las proximidades del blanco, un sistema de inteligencia artificial identifica el blanco y otro se encarga de lograr la máxima precisión.

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El anuncio del cofundador de BDS, que se presenta como “ex-NASA”, generó entusiasmo entre los medios y comentaristas marroquíes que tomaron los datos de los planes declarados por la empresa para anunciar que ya existía un dron marroquí capaz de alcanzar un blanco a 2.000 km con una cabeza de guerra de 250 kg. Sin embargo, la entrevista a Fahd Laamoumi nos da razones para poner freno a esa euforia inicial. La prueba mostrada en vídeo, grabada en la localidad belga de Chimay y no en Marruecos por restricciones legales, es de un dron demostrador tecnológico de 17 kilos. El hito de los 250 kg de carga útil transportada a 2.000 km es el siguiente objetivo.

Un sector en crecimiento

La aparición de una empresa start-up que afirma haber logrado un prototipo funcional en 18 meses por menos de 1,15 millones de dólares es reflejo del enorme interés que Marruecos tiene en el desarrollo de drones kamikaze. La prensa especializada francesa contaba el pasado mes de mayo los planes puestos en marcha para instalar en Marruecos factorías de drones de las empresas BluBird Aero Systems (Israel), Baykar (Turquía) y Delair (Francia).

Mientras tanto, la firma local Aerodrive Engineering Services (AES) habría firmado ya, según las mismas fuentes francesas, un contrato con las Fuerzas Armadas Reales para suministrar 500 unidades de un modelo de munición merodeadora. Posiblemente se trate del modelo Maverick, del que AES informó que “entraría en su fase de pruebas pronto” cuando anunció su participación en el Show Aéreo Internacional de Marrakesh de 2025. En el evento del año anterior había presentado un prototipo e informó de que cuenta con radio de acción de 25 km, 90 minutos de autonomía y una carga útil de 5 kg.

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La israelí BluBird Aero Systems ya tiene en marcha desde 2025 una fábrica en Benslimane que, según la prensa israelí, está dedicada a la producción de la munición merodeadora SpyX. Por su parte, la empresa israelí Elbit mostró en mayo de 2026 las pruebas del sistema SkyStriker en su variante lanzada desde el lanzacohetes PULS. En el vídeo promocional se ve el sistema PULS sobre camión Tatra, la configuración comprada por Marruecos. Así que en la prensa marroquí dan por hecho que sus fuerzas armadas han comprado el sistema SkyStriker.

Los primeros pasos en el campo de los drones marinos

Durante la edición de 2026 de los ejercicios multinacionales “African Lion” en mayo de 2026, la armada llevó a cabo una sesión de formación con el dron marino Iver3 580 frente a la costa de Agadir. El ejercicio se presentó como una oportunidad para la industria militar estadounidense para probar y exhibir ante las fuerzas armadas marroquíes nuevos sistemas y tecnologías. El interés de Marruecos por los drones marinos se hizo evidente sólo meses después.

En el verano de 2026, la prensa marroquí se hizo eco de la compra de dos drones marinos de origen neerlandés por valor de 13 millones de euros. La información aportada por el gobierno de Países Bajos sobre la licencia de exportación aprobada el 13 de julio no especificaba el fabricante y modelo, pero sí que el contrato incluía los dos aparatos, los sensores asociados, sistemas de control, repuestos, formación y apoyo técnico. Además, se informó que los aparatos estaban especializados en guerra antisubmarina y guerra de minas.

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El expediente de exportación neerlandés especifica que la licencia cubre dos drones marinos y una estación de control. Varias características y las misiones a cubrir por los drones comprados coinciden, según señala un medio marroquí, con las del modelo israelí Seagull de 12 metros de eslora que fabrica en Países Bajos la empresa De Haas bajo licencia cerca de Róterdam.

Lo que significa el arsenal marroquí de drones kamikaze

Durante décadas las únicas capacidades de ataque a larga distancia y con precisión de las fuerzas armadas marroquíes residían en la fuerza aérea. Para poder golpear objetivos de valor en el interior de la extensa Argelia los aviones marroquíes hubieran tenido que penetrar una red de sistemas de defensa antiaérea y patrullas de aviones capaces como los Sujoi Su-30MKA.

En el caso de un hipotético conflicto con España, para atacar objetivos sobre Ceuta y Melilla los aviones marroquíes habrían tenido que acercarse a tan sólo unas decenas de kilómetros de ambas ciudades. Los arsenales de la fuerza aérea marroquí incluían tan solo bombas guiadas por láser y misiles aire-tierra como el AGM-65 Maverick. Para lograr con los misiles Maverick un alcance máximo por encima de los 20 kilómetros los aviones marroquíes tienen que ganar altura y quedar a la vista de la red de radares de vigilancia aérea española.

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Ahora mismo, gracias a la combinación de artillería de cohetes de largo alcance y drones kamikaze, Marruecos puede golpear Ceuta y Melilla moviendo unos pocos vehículos para neutralizar objetivos clave como antenas de comunicaciones o los hangares del único escuadrón de caballería de carros Leopard 2A4 que hay en cada ciudad. En el caso del modelo israelí SkyStriker se comercializa un lanzador escondido en un contenedor estándar que puede moverse disimuladamente en un camión civil.

Un ataque por sorpresa requiere que la toma de decisiones se haga en un círculo muy cerrado y que las órdenes se transmitan de forma discreta y directa. Marruecos de sobra ha demostrado ser un país donde las decisiones clave se toman en el palacio real y donde crisis, como la reciente de Ceuta, reflejan que una rama de los aparatos del Estado puede operar a espaldas del resto.

La desventaja de lanzar un ataque por sorpresa es que pilla desprevenido también al propio bando. Algo que ya vimos en el caso de la invasión de Ucrania en febrero de 2022, cuando los militares rusos recibieron órdenes de última hora de avanzar al interior del país vecino y lo hicieron de forma torpe, con atascos de vehículos y sin suficiente preparación logística. Pero un ataque por sorpresa de Marruecos no tiene que ser necesariamente seguido de una ofensiva militar convencional.

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Lola García-Ajofrín. Base Aérea de la OTAN Mihail Kogălniceanu (Rumanía)
Victor Cozmei (Hotnews. Rumanía)
Gráficos: Ana Somavilla

Un primer golpe marroquí puede preparar el terreno para un asalto masivo de civiles como el vivido este verano, en una verdadera estrategia de guerra híbrida que combine guerra convencional y formas irregulares. Sin olvidar los planes del Ministerio de Defensa de concentrar todas las unidades militares de Ceuta y Melilla en un único acuartelamiento que libere espacio en ambas ciudades, lo que facilitará sin duda la neutralización de las guarniciones españolas.

La nueva era de la guerra de salvas

Las guerras de Ucrania y el conflicto en el Golfo Pérsico han mostrado cómo el umbral de tecnologías como los misiles de crucero, los cohetes de artillería de largo alcance o los drones kamikaze, que antes sólo estaban al alcance de muy pocos, se ha convertido en accesible para países no muy avanzados económicamente. Y esas guerras nos han enseñado cómo una enorme superioridad en capacidades convencionales no se traslada a una victoria estratégica. Ucrania logró que la flota rusa quedara amarrada en puerto e Irán ha golpeado bases estadounidenses por toda la región, causando pérdidas multimillonarias con la destrucción de aviones de alerta temprana y radares de largo alcance.

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Más allá del combate, las guerras se convierten en un intercambio de golpes con armamento de precisión de largo alcance. Y la proliferación de drones baratos tipo FPV le añade una tercera dimensión a cualquier campo de batalla. Lo deseable por tanto es que de la misma forma que emplear drones para la vigilancia del campo de batalla y el ataque ha de incorporarse en todos los niveles de las fuerzas armadas, desde el nivel táctico para saber lo que hay al otro lado de la colina al nivel estratégico para golpear las instalaciones críticas de la maquinaria de guerra enemiga, la defensa contra drones debe asumirse como un empeño donde se acumulan las capas.

La capacidad que está adquiriendo Marruecos para golpear con precisión a distancia le permitiría lanzar un ataque por sorpresa contra radares, sensores y antenas de comunicación vitales para las Fuerzas Armadas españolas. Ese primer golpe incapacitante, a modo de un Pearl Harbor, podría buscar neutralizar algunos de los medios que todavía otorgan a España una ventaja militar: buques con capacidad de proyección aeronaval, una brigada de Infantería de Marina y submarinos. Entre Tánger y Rota hay apenas cien kilómetros; entre Alhucemas o Nador y Cartagena, menos de 350. Son distancias ampliamente al alcance de los drones kamikaze actuales.

La defensa contra drones en Ucrania y el Golfo Pérsico ha seguido el mismo camino de emplear los medios disponibles al principio (un sistema de defensa antiaérea con misiles caros) para comprender luego que se requieren sistemas baratos de fabricación en serie. Defenderse de un dron que cuesta varios miles de euros con misiles que valen millones es inviable económicamente y pronto se vacían los arsenales de misiles. Se requiere capacidad de producción local. Y se requiere la superposición de diferentes sistemas de defensa: pequeños drones interceptores, cañones con munición especializada y cohetes guiados por láser.

Las fuerzas armadas españolas deben prepararse para un campo de batalla lleno de drones kamikazes. Y no sólo para la teórica defensa de Ceuta, Melilla o la Península frente a Marruecos. Sino pensando en cualquier despliegue en el marco OTAN y cerca de cualquier campo de batalla actual.

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