Una casa inspirada en Iron Man quiere llevar la robótica doméstica mucho más allá de los altavoces inteligentes y los electrodomésticos conectados. La startup japonesa MW trabaja en viviendas diseñadas desde su origen para incorporar brazos robóticos en el techo, una propuesta con la que pretende automatizar tareas cotidianas sin llenar las habitaciones de robots humanoides.
La compañía con sede en Tokio ha construido su concepto alrededor de tres piezas conectadas: una arquitectura residencial creada específicamente para la automatización, el MW bot como componente físico y MW Intelligence como sistema de software. Shuzo Narita, consejero delegado de MW, asegura que el proyecto ya ha superado la fase puramente conceptual: “Las primeras casas y el software están terminados, y ya hemos recibido más de 1.000 solicitudes y hemos comenzado las ventas. La primera generación (Gen1) del MW bot, un robot que hemos desarrollado junto con nuestra arquitectura y software, también está terminada”.
La diferencia respecto a buena parte de la actual carrera por la robótica doméstica está en la forma de moverse por la vivienda. MW considera que los hogares japoneses, habitualmente compactos, plantean dificultades para máquinas bípedas que tienen que sortear muebles, mascotas o personas mientras mantienen el equilibrio. Su alternativa coloca las máquinas directamente sobre raíles instalados en el techo, evitando que necesiten desplazarse por el suelo.
Brazos robóticos para las tareas domésticas
El sistema presentado emplea dos brazos robóticos equipados con pinzas capaces de recorrer esos raíles superiores y manipular objetos dentro de la vivienda. Durante una demostración realizada en el distrito de Toyosu, en Tokio, el robot clasificó productos de una despensa, diferenciando artículos como la salsa de soja de aquellos que debían guardarse refrigerados. También extrajo una toalla de mano de una secadora y consiguió doblarla correctamente.
La prueba dejó igualmente visibles las limitaciones actuales de la tecnología. El MW bot tuvo dificultades cuando intentó doblar una camiseta, una tarea que exige manipular un tejido flexible y controlar numerosos puntos de contacto al mismo tiempo. MW plantea el sistema como una alternativa a los robots humanoides móviles y confía en que una infraestructura construida alrededor de la máquina permita simplificar problemas como la navegación y el equilibrio.
La empresa quiere vender su primera vivienda completamente equipada con robots en 2028 y aspira a alcanzar una producción de 10.000 unidades anuales en 2035. MW ya ha vendido una casa de tres plantas en Meguro y ha construido viviendas adaptables en Yokohama y Fukuoka, con precios de entre 200 millones y 400 millones de yenes (1,12-2-25 millones de euros). Tras captar 3.000 millones de yenes (16,75 millones de euros) en capital semilla, la compañía también contempla iniciar su expansión internacional a partir de 2029. “Literalmente todavía no hemos conseguido ni el 1% de lo que queremos hacer, pero nuestra visión inicial está empezando a tomar forma, poco a poco”, escribió Narita.
Una casa inspirada en Iron Man quiere llevar la robótica doméstica mucho más allá de los altavoces inteligentes y los electrodomésticos conectados. La startup japonesa MW trabaja en viviendas diseñadas desde su origen para incorporar brazos robóticos en el techo, una propuesta con la que pretende automatizar tareas cotidianas sin llenar las habitaciones de robots humanoides.








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