Category: Tecnologia

  • El gran parón de la IA: por qué casi nadie se fía de Amodei y Altman, pero tampoco saben qué hacer

    El gran parón de la IA: por qué casi nadie se fía de Amodei y Altman, pero tampoco saben qué hacer

    La carrera de la IA tiene tanto de competencia tecnológica como de drama y enfrentamiento personal. Anthropic, la empresa liderada por Dario Amodei, fue fundada hace un lustro por un grupo de exempleados de OpenAI con la creencia de que Sam Altman era un tipo demasiado irresponsable para regir los designios de una tecnología que prometía tener un impacto mayúsculo en la historia de la humanidad. Pero si hay una relación tortuosa es la que mantiene con Elon Musk, que otrora colaboró con él para fundar la compañía que daría a luz a ChatGPT. Se han picado, han discutido y se han insultado en público e incluso han acabado en los tribunales. 

    Por eso sorprende tanto el rápido consenso, casi instantáneo, que alcanzaron los tres líderes una vez que Amodei movió pieza y llamó a establecer un gran pacto para ralentizar los avances desbocados de la inteligencia artificial. Demis Hassabis, cofundador de DeepMind y el hombre fuerte en la materia de Google, se unió a esta corriente y dijo que era el “camino correcto” a seguir. Microsoft hizo tres cuartos de lo mismo. 

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    El debate y el miedo a que esta tecnología se saliera de control se precipitaron a mediados de la pasada semana después de que un investigador de Anthropic abandonase la empresa afirmando que esta y otras compañías eran conscientes de que lo que tenían entre manos podía salirse de madre y “podría matarnos antes de que acabe la década”. Aquello provocó un efecto dominó donde muchos colegas de profesión le apoyaron. 

    Hay varias cosas que han acelerado esta situación. Todo empezó con el ataque a Hugging Face por parte de agentes inteligentes de OpenAI que consiguieron hackear y escaparse de un entorno seguro.  Episodios similares fueron reconocidos por Meta y Anthropic. A esto hay que sumar el aviso de Amodei de que habían tenido que bloquear varias peticiones a Claude porque corrían riesgo de ser posibles intentos de crear armas biológicas. La guinda ha sido el avance en materia de IA recursivas o autorreflexivas, esas que son capaces de analizar su propio código o arquitectura, identificar fallos o ineficiencias y modificarlas para hacerse más inteligentes sin supervisión humana. La sensación que existe, tras el lanzamiento de Astra y otros modelos de frontera recientemente, es que la monitorabilidad (vigilar y comprender qué hacen) de estos desarrollos se ha complicado un poco a los tutores y carne y hueso.

    Una vez la propuesta estaba sobre la mesa, no tardó en recibir un primer y sonoro portazo. El del presidente estadounidense, Donald Trump. Con un argumento que podía haber salido del Despacho Oval o de un parroquiano de barra de bar. Y China, ¿qué? “Estamos por delante de China. Somos el país más avanzado del mundo y, francamente, quiero que siga siendo así, porque quien gane en IA, gana”, afirmó el mandatario, que criticó las “fuerzas negativas” que están sacando el tema “cuando no toca hacerlo”. Este lunes ya se supo a quién se refería. Concretamente a Amodei, al que acusó de querer ser “un angelito perfecto” con toda esta polémica. 

    Por su parte, Pekín también ha rebajado las expectativas de un acuerdo entre las dos potencias al señalar el movimiento como parte de una “agenda oculta” de Washington para estrangular su tecnología. Una tecnología que en los últimos meses ha demostrado estar más cerca de lo que se podía suponer hace un año. El portavoz de Exteriores, Guo Jiaku, explicó que el régimen de Xi Jinping aboga por no levantar el pie del acelerador y continuar desarrollando una “IA abierta y transparente” que beneficie a toda la humanidad.

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    Tanto Jinping como Trump no quieren meter mano a la IA. (Reuters)

    Tanto Jinping como Trump no quieren meter mano a la IA. (Reuters)

    El propio Amodei afirmaba en una entrevista que era “extraño” que la creación de una tecnología así “estuviera en manos de una empresa privada” y que el Gobierno debería tener “algún tipo de participación”. Pero, preguntado por el tipo de participación, el directivo también se mostraba incómodo con que esta dependiera de un solo Gobierno. En su opinión, deberían ser “un grupo de gobiernos democráticos” los que ejercieran el control. El dilema es similar al que planteó Jack Clark, uno de los siete cofundadores de Anthropic, que abogó por “un interruptor general” para la IA. Pero, ¿quién lo controlaría? ¿La empresa, un consejo independiente, el Gobierno de EEUU, los gobiernos de medio Occidente…?

    Descartada la vía gubernamental de los países que lideran la carrera de la IA, las miradas se dirigen hacia la autorregulación y que sean las propias empresas implicadas las que se ajusten la correa. Una idea que quedaba perfectamente resumida en la publicación de X de David Sacks, asesor del Gobierno y mano derecha de Trump en temas de ciencia y tecnología.

    “Dejen de fingir”

    “Dario ha escrito que necesitamos ‘pausar el ritmo de frontera’, y Sam ha estado de acuerdo. La gente puede sorprenderse por mi respuesta: adelante”, escribió en su cuenta de la red social. “Pero deja de fingir que necesitas el permiso de alguien más”, añadió. Sacks además dejó un recado adicional al decir que si esta desaceleración sucede, estarán “ganando crédito” de cara a futuras conversaciones con las autoridades. Si no lo hacen, para él será una prueba de que solo pretenden manipular a los reguladores o influir en las promesas electorales en Estados Unidos.

    Esa idea de que estos gigantes se controlen a sí mismos parece también más un brindis al sol que una promesa desinteresada. Es cierto que Anthropic y OpenAI han asegurado que darán acceso a nivel de empleados a investigadores externos para que puedan realizar las auditorías necesarias. Pero a la hora de la verdad, esto parece un apósito temporal que puede colocarse y retirarse a discreción en función de las urgencias y problemas del negocio. 

    Un buen termómetro de cómo los intereses particulares están por encima de esta alerta general es lo que pretende hacer cada empresa con su salida a bolsa. Sam Altman descartó la oferta pública de venta de OpenAI en 2026. “Dado el actual escenario en materia de seguridad, no sería el momento adecuado”, apuntó el directivo. Anthropic, en cambio, sigue con sus planes intactos y en las últimas horas se ha sabido que ha escogido el Nasdaq como pista de despegue para su lanzamiento bursátil. 

    OpenAI ha detenido su salida a Bolsa. Anthropic no. ¿El motivo? Sale mucho mejor en la foto que su rival como para retrasarlo

    ¿Por qué no ha seguido el mismo camino? Porque, básicamente, sale mucho mejor en la foto que muchos rivales. Según adelanta el Financial Times, la compañía asegura que volverá a ser rentable por segundo trimestre consecutivo. Teniendo en cuenta que aspira a igualar o superar los casi 87.000 millones de dólares que consiguió SpaceX en su salida a bolsa, es hasta comprensible que Amodei no quiera jugársela. Retrasar la operación podría significar que, cuando llegue el momento, la euforia se haya reducido, esté en otra parte o que incluso haya reventado la burbuja que muchos temen. 

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    El CEO de OpenAI, Sam Altman. (EFE)

    El CEO de OpenAI, Sam Altman. (EFE)

    Otro buen ejemplo es lo ocurrido durante la operación militar que dio pie a la guerra de Irán. Anthropic se opuso a que el Pentágono utilizase sus modelos para aplicaciones militares, como armas letales autónomas o vigilancia masiva. El discurso que defendía la empresa era que la tecnología no estaba madura para cargar su responsabilidad sobre los hombros sin el riesgo de que fallase. 

    Eso desató una tormenta. Donald Trump cortó los lazos con Anthropic, al que metió en el listado de proveedores de riesgo, una decisión que fue impugnada ante la justicia. No hicieron falta más que unas pocas horas para que OpenAI pescase en aguas revueltas y firmase un acuerdo propio con las autoridades militares de EEUU para ocupar su lugar. Cuando tuvo que salir a defender el movimiento, alegó que había negociado sus salvaguardas de forma independiente. Google siguió su ejemplo. 

    La gran contradicción de Anthropic

    Hay otro episodio extra para entender que existen intereses ocultos y contradicciones. En febrero de este mismo año, Anthropic cambió sus ‘textos sagrados’ y abandonó su compromiso central de seguridad. Los documentos que regían esto se engloban en la Política de Escalado Responsable que, tanto en su edición de 2024 como de 2025, recogían explícitamente que se retrasaría el despliegue o se detendría el entrenamiento si las capacidades superaban los medios de la empresa para controlarlos. 

    Pero en la edición lanzada a principios de año, introdujo una serie de cambios. Eliminó esa promesa de pausa obligatoria y convirtió sus compromisos de prevención en “objetivos públicos no vinculantes”. Además, separó sus planes internos de lo que a partir de ese momento pasaron a ser recomendaciones generales para todo el mundo. La justificación oficial ya dejaba intuir los barros que han dado pie a los lodos en los que esta industria ha metido los pies en los últimos días. Un negocio en el que los rivales no se autoponen límites y quien frena puede quedar en desventaja. 

    Es precisamente esa pirueta la que alimenta la tesis de que las grandes tecnológicas están instrumentalizando una preocupación real y evidente, llevándola a terror existencial. Para una buena parte del gremio, el patrón resulta previsible. Agitar el fantasma del apocalipsis justo ahora podría conducir a una regulación de hierro. Una regulación que buscaría salvaguardar a la humanidad sobre el papel, pero que en la práctica puede traducirse en unas medidas de seguridad con unos inmensos costes de cumplimiento, unas auditorías permanentes y una burocracia tan asfixiante que dejaría fuera de juego a los competidores más pequeños. Por supuesto, supondría un disparo directo a la línea de flotación del movimiento del código abierto, que tantos dolores de cabeza están provocando a empresas como Anthropic u OpenAI últimamente. 

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    Logo de Deepseek. (Reuters)

    Logo de Deepseek. (Reuters)

    Los modelos abiertos que más destacan son chinos. Es el caso de DeepSeek o Kimi, que están consiguiendo un rendimiento cercano a los modelos de frontera, pero a costes muy inferiores y ofreciendo disponibilidad global. Eso erosiona los márgenes de negocio y, por tanto, su capacidad para justificar valoraciones multimillonarias. En este punto se entiende mejor la negativa de Pekín, pero también se comprende el discurso de Amodei atacando los modelos open source, especialmente los chinos, en los últimos meses. 

    Según el CEO y fundador de Anthropic, el problema que existe con este tipo de desarrollos es que cualquiera puede descargarlos libremente y manipularlos, lo que dificulta el control. En el otro lado del ring, muchos recuerdan lo ocurrido con Hugging Face. Cuando la plataforma empezó a recibir el ataque coordinado de más de mil agentes de OpenAI, intentó protegerse con un modelo comercial estadounidense.  

    El problema fue que no pudo hacer nada, porque las limitaciones impuestas por la empresa propietaria no le permitían realizar determinadas acciones. La solución pasó por un modelo chino de pesos abiertos. Por eso, los defensores de esta corriente aseguran que, si la IA queda en manos de unas pocas empresas, faltará transparencia para conocer estos incidentes o el criterio con el que se establecen las limitaciones y las normas.

    Cada uno defiende lo suyo

    “Hagamos que la IA sea más segura haciéndola más transparente”, ha asegurado en su cuenta de X Clément Delangue, consejero delegado de Hugging Face. “No vayas llorando al gobierno y rogándole que ralentice los modelos de código abierto”, afirmaba Jason Calacanis en una publicación en la que no mencionaba explícitamente a nadie, pero etiquetaba a Amodei. 

    La lista de declaraciones similares es larga. “Se puede distribuir la IA de forma amplia y segura sin tener que centralizar en unas pocas compañías”, dijo Gavin Baker, inversor de riesgo, en su cuenta de X. Es por esto que muchos miran con recelo el organismo de control que están intentando montar Anthropic, OpenAI y Google. Según The Information representantes de las tres empresas se están viendo regularmente desde el pasado verano.

    La que ha subido el tono fue Timnit Gebru, exingeniera de Google, donde llegó a ocupar el cargo de jefa de ética de IA. Fue, precisamente, despedida por alertar de los peligros de esta tecnología. “Esta narrativa del dios-máquina tiene como objetivo desviarnos de lo realmente importante”, aseguró en una entrevista con el medio especializado Wired. 

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    Timnit Gebru. (Archivo)

    Timnit Gebru. (Archivo)

    Gebru avisa de que centrar el debate en la extinción humana a años vista lo que hace es funcionar como cortina de humo sobre el uso militar de esta tecnología, el despido de miles de personas en su nombre o el consumo de agua y electricidad desproporcionado que requiere. “¿Puede un puente decidir derrumbarse? (…) Cuando un puente se derrumba, no estudias si era un ser ético o consciente. Estudias quién lo construyó de forma tan endeble. Hay permisos que obtener y hay pruebas que hacer”, afirmaba Gebru en referencia a lo de las inteligencias artificiales que se han vendido como rebeldes. “Cuando te preguntas si el puente decidió derribarse por sí solo, has perdido el hilo”. 

    No todo el mundo fue tan crítico con las dos empresas de moda de la IA. Hay una tercera vía que defiende que es necesario poner medidas, pero que el verdadero problema está en que no se sabe cómo hacerlo de forma correcta. “El término ‘ritmo’ puede resultar algo polémico, ya que suena a ralentizaciones arbitrarias o una forma de poner obstáculos a la competencia gracias a una regulación excesiva”, explicaba también en internet Aaron Levy, CEO de la startup de IA, Box.com. Este emprendedor afirmaba que lo que sugiere Amodei “es absolutamente necesario”. Medicina, gobierno, ejército… Son muchos los campos en los que impactará esta tecnología y, por eso, cree necesario establecer formas de que la IA sea segura y esté “alineada”. “Cómo lograrlo sin ralentizar la innovación ni la competencia es una de las preguntas más complejas del siglo XXI”. 

    Quizá la pregunta ya no sea si la IA necesita límites, sino quién está en condiciones de decidir dónde ponerlos. Porque en una carrera en la que cada avance puede convertirse en una ventaja difícil de recuperar, pedir que todos levanten el pie al mismo tiempo parece mucho más sencillo sobre el papel que en la realidad. Y mientras nadie quiera ser el primero en hacerlo, la carrera seguirá.

  • Así ha sido el despegue histórico de una misión clave para observar la Tierra como nunca antes

    Así ha sido el despegue histórico de una misión clave para observar la Tierra como nunca antes

    Después de años de trabajo, semanas de preparativos y dos últimas horas de infarto, dos nuevos satélites europeos ya orbitan a unos 820 kilómetros de altitud, preparados para empezar a tomar datos que nos ayuden a vigilar la salud del planeta Tierra y nuestra seguridad alimentaria. Sentinel-3C, el tercero de los Sentinel-3 de Copernicus, y FLEX se han lanzado a las 03:21 CEST del 15 de septiembre (14 de septiembre a las 22:21 hora local) desde el Puerto Espacial Europeo de la Guayana Francesa, en Kurú (Kourou, en francés). Esta misión conjunta es uno de los hitos más complejos del año y más esperados para la Agencia Espacial Europea (ESA).

    “Go Vega-C, go Sentinel-3C, go FLEX!”, era la frase que Géraldine Naja, directora de Transporte Espacial de la ESA, adelantaba que sería la más repetida durante las etapas del lanzamiento. Este se ha realizado a bordo de un Vega-C, operado por la empresa italiana Avio, en el vuelo VV30. Todo un reto técnico porque el cohete, de unos 35 metros de altura y 210 toneladas, tenía que acomodar a los dos satélites en un único viaje.

    Para conseguirlo se ha utilizado un adaptador de carga útil especial llamado Vespa, fabricado en España, en las instalaciones de Airbus Madrid. Dentro de la cofia, Sentinel-3C viajaba en la parte superior y ha sido el primero en ser inyectado en órbita. FLEX, que iba encapsulado abajo, se liberó casi una hora después. Una coreografía milimétrica, tan milimétrica como lo será el resto de su vida útil. Ambos trabajarán en tándem en la misma órbita, con FLEX entre seis y quince segundos adelantado a Sentinel-3C. Con la información que recogerán los instrumentos tecnológicos de ambos se podrá medir la temperatura de océanos, suelo y atmósfera, y monitorizar la altura del nivel del mar, el estrés hídrico y la salud de las cosechas.

    “Son cientos los científicos, ingenieros y tecnólogos que llevan años trabajando para que llegue este momento. Imagina colocar años de esfuerzo encima de 190 toneladas de combustible y confiar en que todo salga bien. Es asombroso”, valoraba Phil Evans, director general de la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (EUMETSAT), en conversación con este periódico minutos después del lanzamiento.

    Tras una cuenta atrás en francés, el idioma oficial en este territorio de ultramar, el despegue ha roto el horizonte negro de la noche francoguayanesa con una luz que ha cegado a los presentes. El cohete Vega-C abandonaba la plataforma de Kurú impulsado por su colosal motor de combustible sólido P120C. En una ascensión perfecta se ha alejado entre las nubes, hasta que la luz se perdió por completo cuando, dos minutos después, el motor principal se ha separado para caer de forma segura al océano. “Ha sido tan rápido como contemplar un eclipse“, comentaban algunas espectadoras. Se encendía entonces la segunda etapa, Zefiro-40 y, a unos 110 kilómetros de altura, se ha expulsado la cofia protectora (la ‘punta’ del cohete), dejando a los satélites expuestos al vacío. Posteriormente, se encendió la tercera etapa, Zefiro-9, que se separó aproximadamente a los siete minutos.

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    Despegue del vuelo VV30 de la Agencia Espacial Europea. (ESA/S. Corvaja)

    Despegue del vuelo VV30 de la Agencia Espacial Europea. (ESA/S. Corvaja)

    Tras estos encendidos y separaciones, llegaba el turno del módulo AVUM+, una etapa que funciona con combustible líquido. En varias fases de inyección que han durado casi una hora, se ha colocado al conjunto primero en una órbita de transferencia elíptica, después una fase de “vuelo libre” y por último, en órbita circular, a unos 814 kilómetros de altitud.

    “En este caso el despegue del cohete no es lo más importante. La misión no se completa con éxito hasta que hayan pasado dos horas y se hayan liberado ambos satélites”, comentaban varios expertos de la ESA y de Avio en las horas previas. En efecto, a la hora y 51 segundos, una vez estabilizado en la posición, velocidad y ángulos exactos se ha liberado el primero, Sentinel-3C, y 57 minutos después, FLEX. En la primera separación, la emoción era contenida en el centro espacial de Kurú. Con la liberación de su pareja de baile, los vítores y los abrazos llegaban a la sala de control. Tanto Evans como Simonetta Cheli, directora de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA, se mostraban emocionados ante las cámaras por disponer ahora de “una herramienta mucho más poderosa para estudiar el cambio climático“.

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    Momento de celebración en la sala de control tras la separación de ambos satélites. (P.R.G.)

    Momento de celebración en la sala de control tras la separación de ambos satélites. (P.R.G.)

    La misión marca un punto de inflexión para la observación terrestre de la Unión Europea. Sentinel-3C llega para garantizar la continuidad de la serie Sentinel-3, cuyos modelos 3A y 3B llevan activos desde 2016 y 2018, respectivamente. Desde entonces han procurado datos topográficos y técnicos de océanos, tierra, hielo y atmósfera a los gobiernos europeos y la comunidad científica. Este año, ayudaron a analizar el episodio de calima en las Islas Canarias y la medición en Francia de la superficie terrestre durante la ola de calor que afectó a Europa.

    Lanzar el satélite 3C mientras los otros dos siguen orbitando ayudará a calibrar bien el nuevo y a evitar un escalón de datos. Además, “los anteriores se lanzaron a bordo de cohetes rusos, pero hoy tenemos una misión 100 % de la Unión Europea”, ha subrayado Mauro Facchini, jefe de la Unidad de Observación de la Tierra en la DG-DEFIS, durante la rueda de prensa previa al lanzamiento. Por su parte, FLEX (FLuorescence Explorer) supone un verdadero cambio de paradigma. Esta misión científica se dedicará a medir la salud vegetal con información que nunca se ha recogido hasta ahora sobre la fotosíntesis.

    El constructor principal de los satélites ha sido la compañía francesa Thales Alenia Space, pero el proyecto también tiene parte de ADN patrio, pues la industria aeroespacial española, agrupada bajo la asociación TEDAE, ha sido la responsable de diseñar y fabricar software crítico y sistemas mecánicos para ambos. Ambos desarrollos han reunido a 14 países europeos, en el caso de FLEX con la participación de 33 empresas durante nueve años de desarrollo, y para Sentinel-3C más de 80 durante siete años. Ahora les toca a ellos, los dos nuevos miembros de la familia satelital europea, recabar datos y demostrar que todo este esfuerzo conjunto ha merecido la pena.

    Después de años de trabajo, semanas de preparativos y dos últimas horas de infarto, dos nuevos satélites europeos ya orbitan a unos 820 kilómetros de altitud, preparados para empezar a tomar datos que nos ayuden a vigilar la salud del planeta Tierra y nuestra seguridad alimentaria. Sentinel-3C, el tercero de los Sentinel-3 de Copernicus, y FLEX se han lanzado a las 03:21 CEST del 15 de septiembre (14 de septiembre a las 22:21 hora local) desde el Puerto Espacial Europeo de la Guayana Francesa, en Kurú (Kourou, en francés). Esta misión conjunta es uno de los hitos más complejos del año y más esperados para la Agencia Espacial Europea (ESA).

  • Ni para regar ni para la cisterna: descubren cómo usar el agua residual del aire acondicionado para bajar la factura de la luz

    Ni para regar ni para la cisterna: descubren cómo usar el agua residual del aire acondicionado para bajar la factura de la luz

    El agua que expulsan los aparatos de aire acondicionado podría tener un uso muy distinto al habitual. Un proyecto denominado Urban Dew plantea recuperar ese condensado y devolverlo a la fachada del edificio para aprovechar su baja temperatura y su posterior evaporación. La propuesta busca reducir la carga térmica de las paredes exteriores, de modo que el sistema de climatización tenga que combatir menos calor procedente del exterior. Su desarrollo figura entre los proyectos presentados al James Dyson Award 2026.

    La idea parte de una escena habitual durante los meses más cálidos: mientras el aire acondicionado funciona, el agua generada por condensación termina normalmente en un desagüe o cayendo al exterior. Urban Dew no pretende almacenarla para regar ni reutilizarla en una cisterna, sino emplearla directamente como recurso de refrigeración pasiva. El agua se recoge desde el tubo de drenaje del equipo, atraviesa un filtro y después circula por conducciones verticales instaladas detrás de unos paneles incorporados a la fachada.


    El elemento decisivo se encuentra dentro de esos módulos. Cada panel integra una estructura geométrica de tipo giroide, diseñada para distribuir el líquido por una superficie curva y continua en lugar de permitir que se acumule en un único punto. De esta manera se forma una fina película de agua que permanece expuesta al aire exterior. Cuando comienza a evaporarse, absorbe calor y puede disminuir la temperatura superficial del revestimiento, reduciendo así la transferencia térmica hacia el muro original del edificio.

    Una fachada que utiliza la evaporación

    El funcionamiento aprovecha un principio físico conocido sin añadir un sistema de refrigeración mecánica específico. Tras recoger el condensado del aire acondicionado, el agua llega al núcleo del panel y se distribuye por su amplia superficie interna. La evaporación necesita energía y la obtiene en forma de calor del entorno inmediato, provocando un efecto de refrigeración sobre la fachada. A su vez, una cámara de aire trasera de 90 mm favorece una corriente ascendente natural que permite evacuar el aire húmedo y mantener el proceso.

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    Ilustración que muestra cómo funciona el sistema (Urban Dew)

    Ilustración que muestra cómo funciona el sistema (Urban Dew)

    La propuesta ha sido concebida además como una solución modular para edificios existentes. Los módulos descritos alcanzan unas dimensiones de 900 × 735 × 50 mm e incorporan juntas abiertas de 10 mm destinadas a facilitar la ventilación, el drenaje, la expansión y las tolerancias de montaje. Las conexiones rápidas permiten retirar individualmente cada panel para limpiarlo o sustituirlo sin tener que desmontar toda la instalación. Las tuberías y los elementos de fijación quedan ocultos mediante remates laterales.

    El ahorro energético aún debe probarse

    La posibilidad de rebajar la factura de la luz procede de la lógica térmica del sistema: si la superficie exterior recibe menos calor y transmite una menor carga térmica hacia el interior, el aire acondicionado podría necesitar menos energía para mantener la temperatura. No obstante, el propio proyecto deja claro que esta fase todavía debe validarse mediante ensayos. Urban Dew es por ahora una propuesta en desarrollo y no aporta resultados que permitan cuantificar cuánto podría disminuir el consumo eléctrico de un edificio.

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    La fachada de un pequeño edificio en el con los paneles (Urban Dew)

    La fachada de un pequeño edificio en el con los paneles (Urban Dew)

    Los siguientes pasos contemplan fabricar un modelo a escala y un prototipo de un solo panel para comparar su comportamiento con el de una fachada convencional mediante cámaras térmicas y sensores. Las pruebas deberán estudiar también la estabilidad del suministro de agua, la filtración, el riesgo de obstrucciones, el drenaje, la resistencia a los rayos ultravioleta y el comportamiento del material en condiciones húmedas. Una instalación piloto en un edificio antiguo serviría finalmente para comprobar si reutilizar el agua residual del aire acondicionado puede convertirse en una herramienta práctica para reducir el calentamiento de las fachadas y, con ello, la demanda de refrigeración.

    El agua que expulsan los aparatos de aire acondicionado podría tener un uso muy distinto al habitual. Un proyecto denominado Urban Dew plantea recuperar ese condensado y devolverlo a la fachada del edificio para aprovechar su baja temperatura y su posterior evaporación. La propuesta busca reducir la carga térmica de las paredes exteriores, de modo que el sistema de climatización tenga que combatir menos calor procedente del exterior. Su desarrollo figura entre los proyectos presentados al James Dyson Award 2026.

  • China tiene un plan para ganar la carrera mundial de la IA (y el jefe de sus espías avisa de los riesgos)

    China tiene un plan para ganar la carrera mundial de la IA (y el jefe de sus espías avisa de los riesgos)

    Las fichas del tablero global de la industria de la inteligencia artificial no dejan de cambiar de casilla. A pesar de los llamamientos de las empresas líderes en IA de Estados Unidos a pisar el ‘freno’ al desarrollo descontrolado de esta tecnología, la Casa Blanca abogó por continuar con los avances ante la necesidad de ganarle la carrera a China. Ahora, Pekín se ha pronunciado sobre el camino a seguir para llevarse el primer puesto y, al mismo tiempo, evitar las “amenazas” de la IA. El ministro chino de Seguridad, Chen Yixin, ha hecho hincapié en dar prioridad a la innovación y al marco normativo.

    Yixin, que es también jefe de los servicios de inteligencia del país, ha explicado que el comité central del Partido Comunista Chino (PCCh) otorga una “gran importancia” al desarrollo de la IA y que para conseguir una innovación adecuada es necesario seguir las “instrucciones” del líder del país, Xi Jinping. Entre estas, el ministro ha remarcado la puesta en práctica de una serie de “mecanismos regulatorios para la IA” y “acelerar la construcción de un sistema de prevención y control de riesgos de seguridad para la IA”, tal y como ha detallado en un artículo publicado en la revista Ciberespacio.

    El líder de la inteligencia china ha detallado que, para ganar la partida mundial de la IA, hay que “considerar la innovación como el principal motor y la seguridad como requisito fundamental”. Por otro lado, Yixin ha mencionado la necesidad de “mejorar el diseño estratégico” de esta herramienta y de “promover un avance integral y sistemático en la capacidad general de Pekín en inteligencia artificial”, entre otros aspectos.

    Además, el ministro chino ha hablado de un “plan de acción IA+”, que consiste en apostar por la integración de la IA en el desarrollo industrial de su país, pero también en la “construcción cultural” y la “gobernanza social”. En cuanto al ámbito de la tecnología pura, el plan de Yixin pasa por “superar barreras tecnológicas fundamentales” como los “chips de alta gama”, así como por la construcción de un sistema de “hardware y software de IA básico, independiente y controlable”.

    Amenazas a la seguridad nacional e “ideológica”

    El máximo responsable de la seguridad china también ha expuesto con claridad la otra cara de la moneda: los riesgos que tiene para Pekín esta tecnología. Ha sido claro. Los chinos no conciben el desarrollo de la IA sin fortalecer antes tanto las “leyes y reglamentos” como la “prevención de riesgos potenciales” en la inteligencia artificial y en la “seguridad nacional”.

    Un punto que choca frontalmente con la visión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insistido durante este lunes en que, para regular correctamente esta tecnología, basta con él mismo: “Solo hace falta un presidente fuerte e inteligente (¡con un coeficiente intelectual alto!) y EEUU lo tiene, ¡y de sobra!”.

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    En el plano político, el ministro chino ha subrayado que existen “diversas fuerzas e individuos hostiles con segundas intenciones” que abusan de la IA para hacer ‘deepfakes’, así como para fabricar “trolls” encargados de esparcir rumores. Además, Yixin ha dicho que estas personas se aprovechan para “difundir información dañina e incitar a la confrontación” librando una “guerra cognitiva” contra China, amenazando así a la “seguridad política, institucional e ideológica“.

    Aunque entre los “riesgos” para China Yixin no cita a su rival más directo en el desarrollo de la IA, Washington, sí detalla que la evolución de esta tecnología está transformando radicalmente la forma de “lucha militar”, llevando la guerra hacia una era “inteligente“. Se trata de algo a lo que deberían adaptarse, puesto que “quien logre una percepción más refinada, un juicio más preciso y ataques más certeros mediante algoritmos, obtendrá la iniciativa”. Es en este apartado cuando se menciona a Estados Unidos, al señalar su “aplicación militarizada de la IA” en la guerra contra Irán.

    China también fija en su mira a las “agencias de inteligencia extranjera”, puesto que, según Yixin, se valen de la “minería de datos inteligente” para recopilar información confidencial, como “datos nacionales clave” o “secretos comerciales“. En este campo apunta directamente a los usuarios que “carecen de suficiente conocimiento de seguridad” y, sin quererlo, exportarían estos datos al extranjero, provocando “filtraciones”.

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    Las palabras del ministro de Seguridad chino llegan después de que durante el pasado fin de semana, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, pidiese “bajar el ritmo” en el desarrollo sin frenos de la industria de la IA, aludiendo a varios “riesgos”. Sin embargo, el dueño de Claude también insistió en que las empresas de EEUU no podían desacelerar la industria tanto como para permitir “que proyectos autoritarios, principalmente del Partido Comunista Chino, tomen la delantera”. Ante esto, Amodei pidió explícitamente “restringir la venta de chips potentes a China, evitar la ‘destilación’ de modelos (robos de propiedad intelectual) y fortalecer la ciberseguridad”.

    Estas palabras sentaron como una jarra de agua fría en Pekín y, por ello, el ministro chino de Exteriores, Guo Jiakun, ha sostenido durante este lunes que la difusión de narrativas de “amenaza” solo obstaculiza el proceso de gobernanza global de la IA: “Concierne al bienestar de toda la humanidad“.

    En este sentido, Yixin ha expuesto que las “prácticas monopolísticas exacerban el desequilibrio en el desarrollo” de la IA. Además, ha explicado que “algunos países” aprovechan sus ventajas para restringir la “introducción de tecnologías y equipos de vanguardia”.

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    Ante la visión de Amodei de castigar al mercado chino para salvaguardar la ventaja estadounidense en esta industria, Yixin lo tiene claro. Hay que apostar por la “cooperación internacional“, reforzando las contribuciones conjuntas a la industria y, con ello, los “beneficios compartidos“, sin olvidarse de un “sistema normativo internacional justo y abierto”.

    Las fichas del tablero global de la industria de la inteligencia artificial no dejan de cambiar de casilla. A pesar de los llamamientos de las empresas líderes en IA de Estados Unidos a pisar el ‘freno’ al desarrollo descontrolado de esta tecnología, la Casa Blanca abogó por continuar con los avances ante la necesidad de ganarle la carrera a China. Ahora, Pekín se ha pronunciado sobre el camino a seguir para llevarse el primer puesto y, al mismo tiempo, evitar las “amenazas” de la IA. El ministro chino de Seguridad, Chen Yixin, ha hecho hincapié en dar prioridad a la innovación y al marco normativo.

  • Ni volante ni pedales: los bomberos prueban el Tesla Cybercab y encuentran un nuevo motivo de preocupación

    Ni volante ni pedales: los bomberos prueban el Tesla Cybercab y encuentran un nuevo motivo de preocupación

    El Tesla Cybercab ya circula por Austin como parte de la nueva apuesta de la compañía de Elon Musk por los taxis completamente autónomos, pero su llegada ha abierto una incógnita inesperada entre quienes deben actuar cuando algo sale mal. Y es que, según NBC News, los bomberos de la ciudad han probado el vehículo y consideran que la ausencia de volante, pedal de freno y acelerador puede convertirse en un serio inconveniente durante una emergencia, especialmente si uno de estos coches queda detenido bloqueando el paso de los equipos de rescate.

    Tesla ha impartido formación a bomberos, policías y otros servicios de emergencia para enseñarles a desplazar el Cybercab sin recurrir a los mandos tradicionales. La alternativa se encuentra en la pantalla táctil del salpicadero, donde puede aparecer un control digital similar a un joystick que permite ordenar pequeños movimientos al vehículo. Sin embargo, el capitán de bomberos, Matthew McElearney, mantiene sus dudas sobre este sistema: “No creo que sea la solución definitiva para aliviar las preocupaciones que tienen los servicios de emergencia por no disponer de controles para el conductor”.


    El problema, según McElearney, aparece precisamente cuando se piensa en las condiciones reales de una intervención. Un bombero podría llevar guantes, tener las manos mojadas por el sudor o trabajar entre polvo y suciedad, mientras que la pantalla podría estar dañada o incluso quedarse sin alimentación eléctrica. “Obviamente, tiene algunos inconvenientes“, señaló el capitán, que también explicó que el sistema presenta limitaciones de velocidad y requiere cierta formación y precisión para poder utilizarlo correctamente.

    Una pantalla para mover el Cybercab

    La preocupación no significa que los servicios de emergencia de Austin carezcan de alternativas. Los bomberos disponen de gatos hidráulicos y plataformas con ruedas para desplazar vehículos cuando resulta necesario despejar una calle. Además, el plan de interacción con primeros intervinientes elaborado por Tesla contempla la posibilidad de solicitar asistencia a la propia compañía y utilizar los controles internos del automóvil. En determinados escenarios, la documentación de la empresa reconoce incluso que el Cybercab podría tener que ser empujado.

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    Las dificultades también pueden trasladarse a las operaciones de retirada mediante grúa. Según las instrucciones de Tesla, los operarios podrían verse obligados a girar manualmente las ruedas delanteras para colocar correctamente el coche antes de cargarlo. La ausencia de volante y pedales ha llamado además la atención de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de EEUU, que está examinando si el diseño del Cybercab cumple los requisitos federales de seguridad aplicables a este nuevo tipo de vehículo autónomo.

    Para McElearney, la cuestión va más allá del modelo de Tesla y afecta al despliegue generalizado de los robotaxis sin controles convencionales. El responsable de los bomberos de Austin también ha trasladado inquietudes similares sobre los vehículos de Zoox y ha reclamado estándares nacionales que definan cómo deben comportarse los coches autónomos ante policías, bomberos y sanitarios. Sobre la posibilidad de depender exclusivamente de una pantalla táctil para apartar un vehículo durante una emergencia, dejó clara su preocupación: “Lo que no querría es que alguien pusiera las yemas de los dedos sobre ella e intentara moverlo lentamente y entonces girase hacia un lado cuando debería hacerlo hacia el otro“.

    El Tesla Cybercab ya circula por Austin como parte de la nueva apuesta de la compañía de Elon Musk por los taxis completamente autónomos, pero su llegada ha abierto una incógnita inesperada entre quienes deben actuar cuando algo sale mal. Y es que, según NBC News, los bomberos de la ciudad han probado el vehículo y consideran que la ausencia de volante, pedal de freno y acelerador puede convertirse en un serio inconveniente durante una emergencia, especialmente si uno de estos coches queda detenido bloqueando el paso de los equipos de rescate.

  • Lagarde urge a Europa invertir en IA para salvar su modelo social ante el envejecimiento

    Lagarde urge a Europa invertir en IA para salvar su modelo social ante el envejecimiento

    La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, advirtió este lunes DE que Europa debe acelerar urgentemente su inversión y desarrollo en Inteligencia Artificial (IA) para incrementar su productividad y su autonomía frente a China y EEUU para proteger su modelo social en medio del envejecimiento de la población. Durante un discurso en el antiguo Palacio Imperial de Viena (Hofburg), Lagarde señaló que la sociedad europea está envejeciendo, lo que pone a prueba el modelo social del continente y suma nuevas necesidades de inversión estratégica.

    Los presupuestos e instrumentos actuales de la UE dejan un déficit anual de más de 100.000 millones de euros en la parte pública de estas inversiones, señaló la presidenta del BCE. Ante una fuerza laboral que tiene previsto reducirse en más de un millón de personas al año durante los próximos 25 años, la única forma de hacer frente a estos costes es mediante un crecimiento más rápido de la productividad, destacó Lagarde. Su intervención se produjo en el marco de un debate público titulado ‘Hofburg en Diálogo’, al que asistió también el presidente federal de Austria, Alexander Van der Bellen, así como decenas de empresarios y responsables políticos austríacos.

    “La IA llega en el momento justo”, afirmó Lagarde, al destacar que su rápida adopción podría elevar la productividad hasta un 4 % en una década, un cambio que calificó de “transformador” para las finanzas públicas. Esta cifra supera las estimaciones del llamado ‘informe Draghi’ (2024), que calculaba que un aumento de la productividad del 2 % cubriría hasta un tercio del coste fiscal de las inversiones estratégicas de Europa.

    Sin embargo, la presidenta del BCE alertó sobre la dependencia tecnológica de Europa, donde apenas se desarrollan dos modelos de IA (uno en Francia y otro en el Reino Unido), frente a los 59 en EEUU y los 35 en China. Además, destacó Lagarde, Estados Unidos concentra el 75 % de la capacidad mundial de computación de IA, frente a un mero 5 % en Europa.

    Privacidad, acceso a infraestructura crítica y competitividad

    Lagarde expuso tres motivos críticos por los que Europa no puede limitarse a importar IA y debe desarrollar alternativas nacionales: Privacidad de los datos: Adoptar IA extranjera implica procesar información bajo la jurisdicción de terceros, lo que permite a los proveedores aprender de la industria europea y genera riesgos de competencia, hackeos o destrucción de datos. Acceso a infraestructura crítica: En pocos años, la IA gestionará fronteras, trenes, hospitales y pagos bancarios, por lo que un corte de acceso causaría estragos generalizados y otorgaría a los proveedores un poder de negociación sin precedentes sobre Europa.

    Competitividad en la frontera tecnológica: En sectores innovadores (farmacéutica, finanzas y defensa), una pequeña ventaja en IA genera una dinámica donde el ganador se lo lleva todo, consolidando su liderazgo de forma permanente. Para unir crecimiento y soberanía, Lagarde propuso aumentar la capacidad de computación europea, lo que, según estimaciones del BCE, requiere una inversión de unos 600.000 millones de euros en la próxima década para cerrar la brecha con EEUU y China.

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    Asimismo, instó a impulsar modelos europeos propios —como los de la empresa francesa Mistral— y a mantener la innovación para que Europa sea un “eslabón indispensable” en la cadena de suministro global, tal como ocurre actualmente con la empresa de microchips neerlandesa ASML. Para lograrlo, Europa necesita una movilización masiva de capital, que en opinión de Lagarde no puede financiarse únicamente con deuda bancaria, sino que requiere capital de riesgo (equity) dispuesto a soportar años de pérdidas iniciales.

    La presidenta del BCE apeló a canalizar los 1,4 billones de euros que ahorran anualmente los hogares europeos mediante la creación de una “Unión de Ahorro e Inversión”. La financiación de la IA debe ser el proyecto que justifique avanzar rápidamente en esta unión, eliminando las preferencias nacionales para mejorar la productividad y proteger el modelo social europeo, concluyó Lagarde en su discurso.

    La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, advirtió este lunes DE que Europa debe acelerar urgentemente su inversión y desarrollo en Inteligencia Artificial (IA) para incrementar su productividad y su autonomía frente a China y EEUU para proteger su modelo social en medio del envejecimiento de la población. Durante un discurso en el antiguo Palacio Imperial de Viena (Hofburg), Lagarde señaló que la sociedad europea está envejeciendo, lo que pone a prueba el modelo social del continente y suma nuevas necesidades de inversión estratégica.

  • El tocadiscos ultrasilencioso (y ultracaro) que usa el magnetismo para mover el plato sin tocarlo

    El tocadiscos ultrasilencioso (y ultracaro) que usa el magnetismo para mover el plato sin tocarlo

    La compañía japonesa Esoteric acaba de lanzar la segunda generación de tocadiscos con su tecnología MagneDrive. El sistema sustituye la correa o el eje mecánico por un campo magnético que mueve el plato sin tocarlo, evitando cualquier vibración y ruido, y prometiendo a los audiófilos una experiencia de sonido indistinguible del máster original que salió del estudio de grabación.

    La firma lleva más de cinco años desarrollando el MagneDrive, según me explica Hiroyuki Machida, director de marca de Esoteric. El sistema debutó hace cuatro años en el Grandioso T1, un tocadiscos que ronda los 80.000 euros. Ahora, su nuevo modelo, el T-01, ha simplificado la idea, la forma de instalación y lo ha hecho más económico, unos 48.000.

    La razón por la que estos tocadiscos cuestan el equivalente de un coche de alta gama es, según Machida, que evita uno de los problemas más comunes que afectan a este tipo de aparatos. Una cápsula de un tocadiscos, dice, actúa como un sensor extremadamente sensible, cuya señal se amplifica con una ganancia muy alta antes de llegar a los oídos del oyente. “Incluso a niveles muy débiles, si el ronroneo generado por el motor de accionamiento se mezcla con la señal musical, reduce la resolución de la reproducción del disco”, dice el ejecutivo.

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    Machida sostiene que eliminar ese ruido de fondo —aunque sea de magnitud microscópica y en condiciones normales resulte inaudible— mejora la resolución y el realismo de la música, acercando los detalles sonoros al oyente. El objetivo declarado de la empresa es que el oyente no perciba diferencia alguna entre escuchar un disco de vinilo o una fuente digital de alta resolución, algo que hoy en día es una aspiración de la marca más que un resultado medido de forma independiente.

    Como un tren de levitación magnética

    En un tocadiscos convencional, una correa o un eje conectan el motor con el plato. En el MagneDrive, no hay contacto mecánico entre ambos. Encima del motor se monta un rotor con forma de cúpula rodeado en sus laterales por imanes que alternan polos norte y sur, como franjas magnéticas dispuestas alrededor de la cúpula.

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    La cúpula magnética del tocadiscos T-01. (Esoteric)

    La cúpula magnética del tocadiscos T-01. (Esoteric)

    El plato, de aluminio no magnético, incorpora en su parte inferior una rueda de hierro blando —un metal que se magnetiza con facilidad pero no retiene el magnetismo— que rodea ese driver sin tocarlo. Al girar el driver, el campo magnético inducido arrastra la rueda y, con ella, todo el plato, sin transmitir vibración entre el motor y el disco. El resultado, según Esoteric, es una rotación sin ningún ruido de fondo.

    A esto se suma Magne-Float, un sistema de imanes de neodimio que sostiene parte del peso del plato mediante levitación magnética, el mismo principio que emplean los trenes maglev para desplazarse a toda velocidad sin tocar la vía. En estos sistemas, los campos magnéticos opuestos se repelen o atraen para sostener un objeto en el aire y reducir así el rozamiento con la superficie de apoyo.

    En el T-01, ese principio se usa para aliviar la carga que soporta el rodamiento central del plato (el eje o spindle), reduciendo la fricción en ese punto de contacto. El plato pesa 13 kg, pero gracias a este sistema solo una fracción de ese peso llega a apoyarse físicamente sobre el eje. Según Machida, la carga efectiva se fijó en 5,5 kg, frente a los 4 kg óptimos en el Grandioso T1.

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    El plato pesa 13kg, pero gracias a los imanes, se reduce el peso a 5,5 kg. (Esoteric)

    El plato pesa 13kg, pero gracias a los imanes, se reduce el peso a 5,5 kg. (Esoteric)

    ¿Por qué no aplicar una levitación total, técnicamente posible con la potencia de esos mismos imanes? Por geometría. “En un tocadiscos, es crucial mantener la geometría de los tres puntos —el pivote del brazo, el eje central y la aguja— para reproducir con precisión la fuente musical. Con una levitación magnética del 100%, la geometría del eje respecto a esos tres puntos podría volverse inestable”, explica Machida. Por eso el plato mantiene contacto controlado con el eje, aumentar la flotación, dice, “crea un sonido más abierto, pero también tiende a hacerse ligeramente más ligero”.

    El conjunto —una unidad principal más una fuente de alimentación aparte— pesa unos 42 kg en total y permite instalar un segundo brazo tonal mediante un accesorio opcional, por si el usuario quiere alternar entre dos cápsulas, la pieza con la aguja que lee el surco del disco.

    Dónde va realmente el dinero

    El T-01 incluye una entrada BNC para conectar un reloj externo de altísima precisión, algo habitual en estudios de grabación digital, pero raro en un tocadiscos mecánico. La razón está en cómo gira el motor. En vez de recibir la corriente a golpes, como hacen la mayoría de motores, el del T-01 recibe una corriente que sube y baja de forma progresiva y continua, como una onda. Con el sistema a golpes, el motor avanza a tirones, “como un reloj de cuarzo”; con la corriente en forma de onda, gira de manera fluida, “como un reloj mecánico”, explica Machida, evitando esos pequeños tirones al pasar de un imán a otro.

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    El tocadiscos admite dos brazos tonales. (Esoteric)

    El tocadiscos admite dos brazos tonales. (Esoteric)

    La otra capa que asegura que el sistema es silencioso y suena bien es su chasis. Combina tres capas de aluminio y fibra de madera prensada (MDF), con el chasis central en lacado de piano de alto brillo. Aunque se suelen usar materiales más económicos para componer el chasis, como la fibra de carbono o las cerámicas técnicas,

    Machida defiende esta elección: “Combinar aluminio, que produce un tono natural, con madera, rica en frecuencias medias y bajas, da como resultado una calidad de sonido neutra con medios y bajos sólidos, que recuerda a una cinta máster”. Los materiales de alta tecnología, según él, son difíciles de controlar en su carácter tonal, como comprobó Esoteric con su altavoz de magnesio —premiado en los CES Innovation Award de 2009—, que exigió más desarrollo que los diseños de cono de papel para sonar neutro. El aluminio y el MDF, en cambio, garantizan un resultado sonoro previsible y estabilidad de coste y suministro, asegura.

    “Gracias al gran éxito de nuestro primer modelo, el Grandioso T1, hemos recuperado los costes de desarrollo para la obtención de la patente. Por lo tanto, estos costes no están incluidos en el precio del T-01”. La mayor parte procede del acabado —mecanizado y lacado tipo piano—, con trabajo manual considerable. El propio MagneDrive añade complejidad: al ser ferromagnético, la posición del motor respecto al plato debe calcularse con precisión, y se aloja en una funda amortiguadora de vibraciones de latón hecha a mano, que permanece oculta por el chasis.

    El T-01 llegará al mercado internacional a finales de septiembre en dos versiones. La estándar incluye de fábrica el brazo tonal —el brazo articulado que sostiene la aguja y se desliza sobre el disco mientras gira—, en este caso el modelo TA-9S. La otra versión, la T-01 AL, se vende sin ese brazo, pensada para quien ya tiene uno propio o prefiere instalar uno distinto. Ninguna de las dos versiones incluye la cápsula.

  • Japón mezcla sodio y calcio y consigue que el agua se convierta en gel al tocar el fuego

    Japón mezcla sodio y calcio y consigue que el agua se convierta en gel al tocar el fuego

    Un equipo de la Tokyo University of Agriculture and Technology, en Japón, ha desarrollado una tecnología contra los incendios forestales que modifica el comportamiento del agua justo cuando alcanza la superficie que se quiere proteger. El sistema, denominado Dual-React Extinguisher, mantiene separados un compuesto de sodio y una sal de calcio durante su transporte por mangueras convencionales. Solo cuando ambos chorros coinciden comienza una reacción capaz de crear un hidrogel adherente. La propuesta busca resolver uno de los problemas habituales del agua sobre árboles, madera y terrenos inclinados: buena parte termina escurriéndose o evaporándose antes de permanecer suficiente tiempo sobre el combustible.

    La clave química está en el alginato de sodio, un polisacárido que los responsables del proyecto relacionan con el aprovechamiento de algas, y en los iones de calcio aportados mediante cloruro de calcio. Los investigadores trabajan con una disolución de alginato al 1% y otra de cloruro de calcio a 0,5 mol/l. Mientras permanecen aisladas, las dos mezclas conservan una viscosidad suficientemente baja para desplazarse de forma similar al agua. El cambio aparece al juntarlas: el calcio enlaza las cadenas del alginato y genera una red que atrapa el líquido hasta formar un gel compacto.


    Ese proceso permite evitar uno de los principales inconvenientes de los agentes extintores viscosos. Un gel preparado de antemano puede adherirse mejor que el agua, pero resulta más difícil de bombear mediante equipos diseñados para líquidos poco densos. Dual-React Extinguisher retrasa la gelificación hasta el último instante, de modo que las mangueras transportan dos soluciones fluidas y el material sólido aparece sobre el árbol, el suelo o los restos vegetales. Según la documentación presentada por sus creadores al James Dyson Award, la reacción se produce aproximadamente en un segundo.

    Un gel que permanece sobre el combustible

    Para incorporar los compuestos sin instalar bombas adicionales, el prototipo utiliza accesorios Venturi conectados a mangueras convencionales. El paso del agua por un estrechamiento genera una caída de presión que permite aspirar cada concentrado desde su correspondiente depósito. Dos bomberos pueden dirigir después sendos chorros hacia el mismo punto y hacer que se mezclen directamente sobre la zona tratada. El hidrogel resultante queda adherido a pendientes, troncos y residuos vegetales, donde conserva humedad y crea una cobertura que limita temporalmente la exposición del combustible al oxígeno.

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    Ilustración que muestra cómo funciona el sistema Dual-React Extinguisher (Tokyo University of Agriculture and Technology)

    Ilustración que muestra cómo funciona el sistema Dual-React Extinguisher (Tokyo University of Agriculture and Technology)

    Las pruebas realizadas durante el desarrollo apuntan a una mejora frente al agua sola y frente a algunas formulaciones sensibles al calor. El equipo asegura haber efectuado cientos de ensayos sobre madera y más de 30 pruebas por condición experimental, apoyándose en análisis de imagen para medir la superficie carbonizada y la cobertura obtenida. Frente a geles que necesitan altas temperaturas para solidificarse, su formulación retrasó 1,7 veces la ignición y redujo un 15% la propagación del fuego. En pruebas normalizadas citadas por el proyecto, el sistema logró asimismo un rendimiento de extinción tres veces superior al del agua.

    La tecnología todavía se encuentra en fase de desarrollo y su siguiente reto será abandonar las condiciones controladas. Los responsables del proyecto prevén realizar una prueba de concepto junto a un servicio local de bomberos para comprobar su comportamiento operativo. El sistema ha recibido el Premio del Comisionado de la Oficina Japonesa de Patentes y un premio especial dentro del Patent Contest correspondiente al ejercicio 2025, mientras su tecnología principal permanece pendiente de patente. Los investigadores también estudian sustituir determinadas sales y aprovechar alginato procedente de algas residuales, pero será la validación sobre incendios reales la que determine si este gel puede integrarse en los protocolos habituales de extinción.

    Un equipo de la Tokyo University of Agriculture and Technology, en Japón, ha desarrollado una tecnología contra los incendios forestales que modifica el comportamiento del agua justo cuando alcanza la superficie que se quiere proteger. El sistema, denominado Dual-React Extinguisher, mantiene separados un compuesto de sodio y una sal de calcio durante su transporte por mangueras convencionales. Solo cuando ambos chorros coinciden comienza una reacción capaz de crear un hidrogel adherente. La propuesta busca resolver uno de los problemas habituales del agua sobre árboles, madera y terrenos inclinados: buena parte termina escurriéndose o evaporándose antes de permanecer suficiente tiempo sobre el combustible.

  • Trump rechaza desacelerar el desarrollo de la IA: “Hay una conspiración enfermiza”

    Trump rechaza desacelerar el desarrollo de la IA: “Hay una conspiración enfermiza”

    El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, ha rechazado durante este lunes las iniciativas relacionadas con desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial y ha hecho hincapié en que “se está gestando una conspiración enfermiza contra la IA” y también contra los “centros de datos”.

    El mandatario responde así a la petición del CEO de Anthropic, Dario Amodei, quien había hecho un llamamiento durante el pasado sábado para frenar el avance sin frenos del desarrollo de la inteligencia artificial para evitar posibles “riesgos”. Ante esto, el líder republicano ha insistido en que el único control o barreras de seguridad que necesita la IA es “un presidente fuerte e inteligente (¡con un coeficiente intelectual alto!)”, en referencia a él mismo. “EEUU lo tiene, ¡y de sobra!”, ha dicho en un mensaje en su perfil de Truth Social.

    Además, Trump se ha referido directamente a Amodel al decir que su Administración ha impedido que los líderes de las empresas tecnológicas de la IA “hagan cosas malas, o potencialmente malas, como Dario (¡de Anthropic!), que ahora finge ser un ‘angelito perfecto’”. También ha remarcado que su Gobierno ya tiene un “enorme poder penal y regulador sobre estas empresas”, por lo que, a su juicio, no hace falta llevar a cabo más medidas.

    Así, para el presidente estadounidense, la petición de Amodei —que también había sido apoyada por el CEO de OpenAI, Sam Altman, y el fundador de xAI y dueño de X, Elon Musk— se corresponde con una “conspiración” y que “el único que se alegra de ello es China. ¡Quién gane en IA, Gana!”. “¡Teóricos de la conspiración, traidores y filtradores, tened cuidado!”, ha avisado.

    El llamamiento de Amodei

    Durante este fin de semana, el CEO de Anthropic publicó en su blog personal un texto llamando a la industria a “bajar el ritmo” del desarrollo de la industria de la IA, incluyendo un plan de tres pasos para hacerlo de la forma más eficaz.


    Amodei advirtió además de que existe un riesgo real de “perder el control” de esta tecnología y que un mal uso podría provocar “ataques informáticos” o “bioterrorismo” si no se tomaban medidas concretas para evitar que la industria protagonizase lo que calificó como una “carrera hacia el abismo”. Horas después, Sam Altman le mostró su apoyo, al igual que Elon Musk.

    El máximo responsable de la empresa responsable de Claude citó en aquel entonces dos motivos para sumarse al ‘frenazo’ en la industria de la IA. El primero fue un fenómeno que denominó “automejora recursiva” de la inteligencia artificial: su capacidad para desarrollarse a sí misma, algo que “podría superar nuestra capacidad de comprender y controlar estos sistemas“.

    El segundo lo relacionó con el “incidente de Hugging Face de OpenAI”, puesto que, durante el transcurso del mismo, un “enjambre de agentes actuó esencialmente como un colectivo fanáticamente devoto“, sacrificándose con la única finalidad del “éxito del grupo” e incluso “intentando hackear al sistema responsable de evaluar su rendimiento”.

    El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, ha rechazado durante este lunes las iniciativas relacionadas con desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial y ha hecho hincapié en que “se está gestando una conspiración enfermiza contra la IA” y también contra los “centros de datos”.

  • El ADN resuelve el misterio de los cuatro cuerpos atrapados en el hielo del Ártico durante 178 años

    El ADN resuelve el misterio de los cuatro cuerpos atrapados en el hielo del Ártico durante 178 años

    Durante casi dos siglos, los restos humanos vinculados a la expedición perdida de John Franklin en el Ártico han alimentado uno de los grandes enigmas de la exploración polar. Ahora, investigaciones recogidas en Journal of Archaeological Science: Reports y Polar Record han permitido avanzar de forma decisiva gracias al análisis de ADN antiguo y a la colaboración de descendientes vivos de los tripulantes.

    La historia comenzó con los buques británicos HMS Erebus y HMS Terror, que quedaron atrapados por el hielo durante la expedición comandada por Sir John Franklin. Para abril de 1848, las embarcaciones llevaban cerca de dos años inmovilizadas y los 105 supervivientes, de los 129 hombres que habían partido originalmente, decidieron abandonarlas y continuar a pie cargando botes, trineos y provisiones. Ninguno consiguió regresar a casa.


    Desde entonces, los restos encontrados a lo largo de las rutas seguidas por la tripulación han proporcionado pistas sobre aquella tragedia. Hipotermia, hambre, enfermedades, exposición al frío y posible intoxicación por plomo figuran entre las explicaciones planteadas para comprender la desaparición del grupo. Sin embargo, poner nombre a muchos de aquellos restos humanos seguía siendo una tarea pendiente para arqueólogos y antropólogos.

    El ADN pone nombre a cuatro marineros

    El equipo de antropólogos de la Universidad de Waterloo recurrió al ADN extraído de los esqueletos y lo comparó con muestras aportadas por familiares vivos de miembros de la expedición. Este procedimiento ha permitido identificar a cuatro hombres que permanecían sin nombre desde hace 178 años: William Orren, David Young, John Bridgens y Harry Peglar, vinculados a los dos barcos de la expedición Franklin.

    Tres de ellos pertenecían al HMS Erebus y murieron en la Bahía Erebus. Se trata del marinero William Orren, el joven marinero de primera clase David Young y John Bridgens, asistente de los oficiales subalternos. Así lo explicó Douglas Stenton, profesor adjunto de antropología de la Universidad de Waterloo, en un artículo publicado en The Conversation.

    Una identificación a 130 kilómetros

    El cuarto caso ha resultado especialmente relevante para reconstruir el recorrido de la expedición. Harry Peglar, capitán de masteleros del HMS Terror, fue encontrado a unos 130 kilómetros de los otros tres hombres y se convirtió en el único tripulante de ese barco identificado de forma definitiva mediante ADN. “Fue interesante identificar de forma concluyente a este marinero porque el cuerpo fue encontrado con casi los únicos documentos escritos de la expedición que se han hallado”, señaló Robert Park, profesor de antropología de Waterloo.

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    Las nuevas identificaciones amplían un trabajo que ya había permitido reconocer al ingeniero del HMS Erebus John Gregory y, posteriormente, al capitán James Fitzjames, cuyos restos mostraron indicios relacionados con episodios de canibalismo. Para los familiares actuales, los análisis aportan además información que permanecía perdida desde el siglo XIX. “Para los descendientes vivos, estos hallazgos proporcionan detalles hasta ahora desconocidos sobre las circunstancias y los lugares de la muerte de sus familiares, así como las identidades de algunos de los compañeros de barco que murieron con ellos”, afirmó Stenton.