Category: Tecnologia

  • Cómo Nepal está usando los drones para transportar personas y comida y ayudar a las víctimas de las inundaciones

    Cómo Nepal está usando los drones para transportar personas y comida y ayudar a las víctimas de las inundaciones

    El 26 de agosto, un colapso parcial de un glaciar en el Himalaya, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, liberó una repentina avalancha de agua, barro y escombros. La riada arrasó pasos fronterizos, comunidades enteras en los valles con un efecto devastador. Con las infraestructuras destruidas y la flota de helicópteros volcada en las labores de rescate, los drones se han convertido en el único medio viable para hacer llegar suministros a las zonas aisladas.

    La cifra de víctimas confirmadas supera los 1.350, según las autoridades de Nepal. Que cifran en más de 5.000 las personas que todavía se encuentran desaparecidas, entre ellas 587 extranjeros. En el lado tibetano, las autoridades chinas han reportado 43 muertos y más de 500 desaparecidos, según NBC News. Ante la magnitud de la catástrofe, la ONU ha lanzado un llamamiento de 20,5 millones de dólares para ayudar a 43.000 personas afectadas.

    TE PUEDE INTERESAR

    Con las infraestructuras destruidas y la flota de helicópteros volcada en las labores de rescate, a Nepal no le ha quedado más remedio que usar drones, el único medio viable para hacer llegar suministros a zonas aisladas. “La mayoría de nuestros helicópteros están ocupados en operaciones de rescate. “No hay otra forma de enviar comida, artículos esenciales, medicinas y combustible, excepto los drones, que son la mejor opción a utilizar, y deberíamos priorizarlos más”, explica Santosh Budhathoki, piloto de drones contratado por el ejército nepalí, a Reuters.

    Cómo funciona el reparto aéreo

    El ejército de Nepal opera actualmente cuatro drones DJI FlyCart 100, donados por China como parte de un paquete de ayuda reciente, con los que realiza entre 10 y 16 entregas diarias. Según DJI, el fabricante chino, estos aparatos incorporan un sistema de cuerda y torno de 30 metros que permite recoger y depositar cargas pesadas sin necesidad de aterrizar, y pueden transportar entre 85 y 100 kilos según la configuración de baterías.

    En la práctica, los cuatro drones desplegados en Nepal están transportando unos 60 kilogramos de suministros por vuelo, y operan a distancias de entre 3 y 4 kilómetros. Según Reuters, los drones ya han distribuido más de 1.591 kilogramos de alimentos en más de una treintena de vuelos.

    placeholder
    Un dron DJI FlyCart 100 se prepara para despegar con el fin de llevar a cabo una misión de entrega de ayuda a los afectados de las riadas. (REUTERS Joseph Campbell)

    Un dron DJI FlyCart 100 se prepara para despegar con el fin de llevar a cabo una misión de entrega de ayuda a los afectados de las riadas. (REUTERS Joseph Campbell)

    “Nepal tiene esta geografía, este terreno donde los drones serían realmente más rápidos, más ágiles y más baratos”, señala Milan Pandey, de la empresa operadora de drones Airlift Technology, a la agencia de noticias.

    El dron también evacúa cuerpos

    La capacidad de carga de estos aparatos también ha permitido retirar cuerpos de las víctimas en algunas de las zonas más afectadas por las inundaciones, donde el acceso terrestre resulta imposible. “Hemos estado operando de un lado a otro desde primera hora de la mañana. Así que sí, es bastante intenso, porque necesitamos tener esto ahora mismo”, dice Pandey sobre el ritmo de trabajo.

    Nepal ha desplegado a más de 21.000 policías y soldados en la búsqueda de supervivientes, y ahí es donde entran en juego los drones de menor tamaño, que se están empleando en tareas de reconocimiento y rescate. Gracias a ellos, los equipos de búsqueda han logrado en ocasiones rescatar a trabajadores atrapados en túneles de centrales hidroeléctricas después de que las inundaciones arrasaran tanto plantas en funcionamiento como obras en construcción.

    También se están usando pequeños drones dentro de los túneles de las centrales hidroeléctricas para buscar a los trabajadores atrapados. Manish Maharjan, piloto de drones, destaca para AP News las dificultades de maniobrar por conductos llenos de curvas, giros y zigzags. Maharjan asegura haber encontrado algunos túneles “llenos de barro, como pasta de dientes en un tubo”.

    Estos drones portaban además altavoces con micrófono para ponerse en contacto con los supervivientes. “En algunos lugares, incluso pusimos canciones y luego esperamos una respuesta”, dijo Maharjan. “Eso funcionó en algunos casos y nos ayudó a localizar a personas.”

    El 26 de agosto, un colapso parcial de un glaciar en el Himalaya, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, liberó una repentina avalancha de agua, barro y escombros. La riada arrasó pasos fronterizos, comunidades enteras en los valles con un efecto devastador. Con las infraestructuras destruidas y la flota de helicópteros volcada en las labores de rescate, los drones se han convertido en el único medio viable para hacer llegar suministros a las zonas aisladas.

  • Un solo chip ha causado una crisis en todo el mundo: qué es la HBM y por qué lo condiciona todo

    Un solo chip ha causado una crisis en todo el mundo: qué es la HBM y por qué lo condiciona todo

    Comprar memoria para un ordenador se ha convertido en un ejercicio de resignación. Un módulo de 32 GB de DDR5 que a comienzos de 2025 costaba menos de 90 euros se vende hoy por encima de los 500. A finales del año pasado, Micron cerró Crucial, su marca de consumo, para volcar toda su capacidad en los centros de datos de IA y varios fabricantes taiwaneses cuentan que Samsung les trasladó que no hay existencias de memorias DRAM convencional en el mercado, un mensaje rotundo. No es un problema de precio, es la ausencia física del producto.

    Detrás hay una sola causa, la inteligencia artificial. Este año, los centros de datos absorberán alrededor del 70 % de los chips de memoria fabricados en el mundo, porque la que necesitan esas máquinas, conocida como HBM (High Bandwidth Memory o memoria de alto ancho de banda), necesita una superficie en la oblea entre tres y cuatro veces mayor que la DRAM ordinaria. Cada oblea que se destina a la IA es una oblea que no llega a los productos de gran consumo, como los portátiles o los teléfonos móviles.

    Y ahí está la segunda clave. Solo hay tres empresas que fabriquen memorias DRAM a escala mundial, que controlan más del 90% del mercado: Samsung, con el 39 % del mercado, SK Hynix, con el 26 %, y Micron, con el 25 %. Un oligopolio de facto que decide cuánta memoria hay en el planeta y que tiene ya vendida su producción hasta 2027. En la HBM la concentración es aún mayor, porque SK Hynix acapara por sí sola el 58 %. Llama a la puerta un cuarto actor, la china CXMT (ChangXin Memory Technologies), en cuya salida a bolsa en Shanghái se disparó un 466 % y que ya fabrica en serie una de las memorias de la IA, la HBM3.


    Para entender un poco las razones que hay detrás del hecho de que un dispositivo como la HBM esté poniendo patas arriba una industria entera, es recomendable comprender cómo son las tripas de la HBM. La HBM no es una DRAM más rápida, es una DRAM que ha cambiado de arquitectura y del lugar que ocupa al lado de la CPU/GPU. El lector encontrará a continuación una descripción de la arquitectura y el funcionamiento de la HBM, alejada al máximo de tecnicismos.

    La fábrica con una sola puerta

    El cuello de botella de la computación no está en la velocidad a la que se procesan los datos, sino en el flujo de lo que le llega a la CPU/GPU. Entrenar un modelo de inteligencia artificial es una operación aritmética gigantesca y para ejecutarla, la CPU/GPU necesita recibir datos sin interrupción. Una CPU/GPU puede realizar decenas de billones de operaciones por segundo, pero toda esa capacidad sirve de poco si la memoria no consigue alimentarla al ritmo adecuado. Por poner un símil, es como una fábrica que tiene mil trabajadores muy eficientes y una única puerta por la que entran las materias primas y salen los productos ya fabricados. Si la puerta es demasiado estrecha, el ritmo de producción lo limita la puerta, no la eficiencia de los trabajadores.

    Ese desequilibrio se conoce como el Muro de la Memoria y se debe a dos científicos, W. A. Wulf y S. A. McKee, que lo bautizaron así en 1995. La inteligencia artificial lo ha convertido en un abismo, porque es la primera aplicación masiva que consume datos más deprisa de lo que ningún cable puede suministrarlos.

    TE PUEDE INTERESAR

    La solución convencional fueron las memorias GDDR, con 32 bits por canal en su versión más extendida. Y ahí está la clave, ya que lo que limita el flujo de datos no es lo deprisa que viaja cada bit, sino cuántos bits viajan a la vez. Es la diferencia entre una carretera de un solo carril por la que se circula a toda velocidad y una autopista de cien carriles algo más lenta, es obvio que la segunda mueve muchísima más gente. La HBM trabaja con 1.024 bits, un factor de treinta y dos.

    Cómo se construye un rascacielos de silicio

    Como muchas ideas geniales, la arquitectura de una HBM es sencilla de describir, pero muy compleja de llevar a la práctica. En lugar de colocar los chips de memoria unos al lado de otros sobre una superficie plana, se apilan formando una torre, el rascacielos de silicio. Es lo que ocurre en cualquier ciudad cuando no hay suelo para edificar un barrio de casas bajas, se construye un rascacielos. Una pila HBM puede alojar hasta doce o dieciséis chips de DRAM en el espacio que antes ocupaba uno, unos encima de otros. La imagen lo muestra.

    Apilar plantea una pregunta: ¿cómo se comunican esos chips entre sí? En un edificio, las plantas se conectan mediante ascensores, en una HBM, esa función la cumplen las TSV (Through-Silicon Vias, Vías a través del Silicio), unas conexiones verticales que atraviesan cada chip de arriba abajo. Para fabricarlos, se perforan orificios de entre cinco y diez micras de diámetro (un cabello humano mide entre sesenta y cien) que luego se rellenan de cobre. Los detalles del proceso de fabricación son casi ciencia ficción.


    Durante sesenta años, las conexiones de los circuitos integrados se hicieron en horizontal. Las TSV introducen la dimensión vertical y las vías de cobre de cada chip se alinean con los de los que están encima y debajo, hasta formar columnas continuas que atraviesan la torre entera, como los ascensores de los rascacielos. Miles de TSV funcionan a la vez y ese paralelismo es el que permite el gran ancho de banda de la HBM. En los ordenadores convencionales, los datos de la DRAM deben recorrer varios centímetros de pistas de cobre hasta llegar a la CPU/GPU. En la HBM recorren unas decenas de micras, un camino mil veces más corto.

    Falta un detalle importante, las pilas no se enchufan en ranuras, sino que se sitúan junto a la CPU/GPU sobre una fina lámina de silicio llamada intercalador (interposer), por cuya superficie corren miles de pistas estrechísimas que terminan en microsoldaduras del tamaño de una mota de polvo. Es la llamada arquitectura 2.5-D, en la que la HBM se monta al lado de la CPU/GPU.


    Lo que parece un solo chip enorme en realidad es un ensamblaje de diferentes chips fabricados por varias empresas y “cosidos” en un único conjunto, una especie de Chip Lego de la Memoria. La industria llama a esto empaquetado avanzado y cada fabricante tiene el suyo: CoWoS en TSMC, EMIB en Intel, I-Cube en Samsung. Durante décadas la pregunta fue hasta dónde podía reducirse el tamaño de los transistores; ahora es cómo lograr que diferentes chips se comuniquen lo más rápido posible. Es un cambio de paradigma, no un mero matiz.

    La memoria más cara del mundo

    Una vez entendida la arquitectura, las cifras se entienden mejor. Una DDR5 de un ordenador personal tiene 64 canales, una GDDR6 de una tarjeta gráfica llega a 256 por chip y la HBM3 ofrece 1.024 por pila. El resultado es espectacular, una HBM3E entrega más de 1.2 TB/s por pila, el equivalente a vaciar unos doscientos cincuenta DVD en el tiempo que se tarda en pronunciar la palabra segundo. Una DDR5 ronda los 50-60 GB/s. Uno de los muchos problemas que tienen estos sistemas es la disipación del calor que se genera mientras funcionan, en los más potentes ya recurren a refrigeración líquida.

    Toda esa complejidad acaba reflejándose en el precio. Un módulo HBM3E de 24 GB puede costar varios miles de euros, mientras que uno DDR5 de capacidad similar se mueve en unas pocas decenas. La explicación está en que la HBM rompe una de las reglas que durante medio siglo hicieron posible abaratar la memoria. En un chip plano, integrar más bits dentro de una misma superficie no aumenta el coste en la misma proporción. Esa ventaja permitió que el precio por bit cayera cerca de diez órdenes de magnitud a lo largo de esta historia. Con la HBM, en cambio, ya no basta con fabricar más memoria, hay que apilarla, alinearla, conectarla verticalmente y empaquetarla junto al procesador con una precisión extraordinaria. Cada uno de esos pasos añade complejidad, riesgo y coste, ya que basta con que uno de los doce chips salga defectuoso, o con que falle una microsoldadura, para que la torre entera acabe en la basura con los once buenos dentro.


    Ahí está el origen del oligopolio, pues apilar y soldar doce obleas adelgazadas hasta el grosor de una hoja de papel sin arruinar ninguna es una habilidad industrial que no se compra, se aprende a base de años y de obleas tiradas a la basura. Por eso la escasez que hoy sufre cualquier comprador de un ordenador es la consecuencia de que los tres fabricantes hayan desviado sus mejores líneas hacia la HBM, un producto por el que obtienen unos beneficios estratosféricos.

    Después de más de medio siglo llevando la miniaturización hasta límites extraordinarios, el cuello de botella de algunas de las tecnologías más avanzadas del mundo ya no está en la litografía, sino en algo mucho más humilde, el pegamento. Pocas ironías describen mejor el momento actual de la microelectrónica.

    Pero el marco de aplicación de la HBM va más allá de la IA, también la supercomputación lleva años utilizándola en modelos climáticos, dinámica de fluidos o física de partículas. Hay, además, una paradoja especialmente reveladora como es el hecho de que las propias herramientas de diseño utilizadas para crear estos chips necesitan memorias de enorme ancho de banda para funcionar. Es decir, la tecnología ha alcanzado así un punto singular en el que se necesita a sí misma para existir.

    Quien controla la HBM controla la IA

    Durante años, el mapa de poder de los semiconductores estaba principalmente en Taiwán y las fábricas de TSMC, ahora hay que añadir a Corea del Sur (sede de Samsung y SK Hynix) y EEUU (Micron). No hay acelerador de inteligencia artificial sin HBM, no hay HBM sin las tres empresas que saben apilar doce obleas sin estropear ninguna y no hay apilado sin el empaquetado avanzado que solo un puñado de empresas domina en el mundo. Es una cadena tan delgada que basta con romper un eslabón para detener la industria entera.

    Eso explica varias cosas que en los periódicos aparecen deslavazadas, como son que Washington vigile qué equipos de fabricación llegan a Hefei (sede de CXMT, la cuarta empresa de fabricación de chips de memoria), que Pekín haya convertido a CXMT en una prioridad nacional financiada por el Estado y que la escasez que encarece el ordenador de cualquier estudiante sea el efecto colateral de una carrera que se libra a otra escala.

    Europa ocupa una posición algo paradójica. Por una parte, posee una pieza absolutamente esencial, los equipos de litografía de ASML, sin los cuales sería imposible fabricar los chips más avanzados. Pero por otra, no produce memorias de última generación y depende de otros países para una tecnología que hoy resulta decisiva. En los próximos meses, la HBM nos seguirá brindando noticias sorprendentes y puede que inquietantes.

  • La cresta africana: el fenómeno que impactará de lleno en España y nos dejará temperaturas cercanas a los 40 ºC

    La cresta africana: el fenómeno que impactará de lleno en España y nos dejará temperaturas cercanas a los 40 ºC

    España vuelve a mirar hacia el sur ante la llegada de una cresta africana, una configuración atmosférica capaz de transportar aire muy cálido desde el norte de África y disparar las temperaturas en pleno septiembre. Tras varios días marcados por tormentas y un descenso térmico en distintas regiones, la situación cambiará de forma rápida, con un ambiente mucho más estable y valores propios del verano que afectarán tanto a la Península como a Canarias.

    El término cresta africana describe la prolongación hacia latitudes más septentrionales de una zona de altas presiones asociada a una masa de aire cálido y seco de procedencia africana. Cuando esta configuración se extiende sobre España, favorece una advección cálida que eleva las temperaturas, especialmente durante las horas centrales del día, al tiempo que reduce de forma generalizada la inestabilidad atmosférica.

    Temperaturas de pleno verano

    Las previsiones apuntan a que esta cresta anticiclónica sahariana se impondrá durante varios días, con el episodio más intenso entre el domingo y el miércoles. Las máximas podrían situarse entre 37 y 39 °C en el valle del Guadalquivir y las vegas del Guadiana, sin descartar que algunos puntos alcancen de manera localizada los 40 °C. El contraste será especialmente llamativo por producirse ya avanzada la primera mitad de septiembre.


    El calor también se extenderá a otras zonas del país. Los valles del Tajo, Ebro y Miño, junto con la depresión de Lleida, podrían alcanzar o superar los 35 °C, mientras que Bilbao también podría rebasar ese umbral durante el lunes. En amplias áreas peninsulares, las temperaturas diurnas se situarán entre 8 y 10 °C por encima de los valores habituales para estas fechas, con registros más característicos del mes de julio.

    Canarias también notará la cresta africana

    La influencia de esta masa de aire cálido llegará igualmente a Canarias, aunque sus efectos variarán en función de la isla, la orientación de las vertientes y la altitud. Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura podrían superar los 35 °C al comienzo de la próxima semana, mientras que algunas zonas de las islas occidentales también se acercarán a esos registros. Los alisios introducirán diferencias importantes entre áreas costeras, interiores y vertientes expuestas.


    El episodio no se limitará a las máximas. Las noches tropicales volverán a ganar terreno en Extremadura, el valle del Guadalquivir, la costa mediterránea y ambos archipiélagos, mientras que en algunos puntos de Canarias podrían registrarse incluso noches tórridas. La previsión apunta a que el calor comenzará a perder intensidad hacia el miércoles, cuando la cresta africana podría debilitarse y permitir la entrada de una onda capaz de favorecer nuevas tormentas en determinadas comunidades.

    España vuelve a mirar hacia el sur ante la llegada de una cresta africana, una configuración atmosférica capaz de transportar aire muy cálido desde el norte de África y disparar las temperaturas en pleno septiembre. Tras varios días marcados por tormentas y un descenso térmico en distintas regiones, la situación cambiará de forma rápida, con un ambiente mucho más estable y valores propios del verano que afectarán tanto a la Península como a Canarias.

  • El CEO de Anthropic pide “bajar el ritmo” del desarrollo de la IA: Sam Altman y Elon Musk le muestran su apoyo

    El CEO de Anthropic pide “bajar el ritmo” del desarrollo de la IA: Sam Altman y Elon Musk le muestran su apoyo

    El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, ha abogado por “bajar el ritmo” del desarrollo de la inteligencia artificial y ha advertido de que se corre el riesgo de “perder el control” de esta tecnología y provocar “ataques informáticos” o “bioterrorismo” si no se toman medidas concretas para evitar que la industria se convierta en una “carrera hacia el abismo”. Horas después, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, se ha sumado a la iniciativa al respaldar el llamamiento de Amodei y, poco después, Elon Musk, propietario de Tesla, SpaceX y Grok, ha señalado que Amodei “tiene razón”.

    “Debemos bajar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA. Los avances seguirían siendo rápidos y aprovecharíamos sabiamente el tiempo que ganaríamos”, ha afirmado Amodei en un texto publicado este sábado en su blog personal.


    Por su parte, Altman ha afirmado en su perfil de X que “coincide” con su homólogo en Anthropic: “Debemos avanzar a un ritmo adecuado en la frontera tecnológica. Este ha sido un tema central en las conversaciones que hemos mantenido en OpenAI durante las últimas semanas“. Además, Elon Musk también ha apoyado a Amodei, aunque sin señalar que fuese a llevar a cabo ninguna medida concreta.

    El CEO de la empresa responsable de Claude ha citado dos motivos para su petición. El primero es la “automejora recursiva” de la IA, es decir, su capacidad para desarrollarse a sí misma que ha propiciado “avances drásticos” durante el verano, y que si no se controla “podría superar nuestra capacidad de comprender y controlar estos sistemas”. El segundo es el denominado “incidente de Hugging Face de OpenAI“, en el que un grupo de IA realizó ataques informáticos en equipo sin que hubiera una petición inicial al respecto.

    Los riesgos que preocupan al CEO de Anthropic

    Amodei ha explicado en el texto que ha publicado en su blog que, como otras tecnologías, la IA conlleva “riesgos”, entre los que se incluye “perder el control de los sistemas de inteligencia artificial”, así como el “uso indebido” de la misma, abarcando aquí “ciberataques”, “bioterrorismo” y “graves disrupciones económicas“.

    En este aspecto, el CEO ha remarcado especialmente el fenómeno de Hugging Face, puesto que, durante el transcurso del mismo, un “enjambre de agentes actuó esencialmente como un colectivo fanáticamente devoto“, sacrificándose con la única finalidad del “éxito del grupo” e incluso “intentando hackear al sistema responsable de evaluar su rendimiento”.

    TE PUEDE INTERESAR

    Así, el consejero delegado ha explicado que, de seguir apostando por un desarrollo sin frenos, la industria estará abocada a una carrera “hacia el abismo”, impulsada únicamente por los “incentivos comerciales”, algo que, a sus ojos, puede agravar todavía más estos riesgos.

    Por ello, Amodei propone medidas de seguridad y normativa sin dejar de tener “éxito comercial“. “Hay que dar prioridad a la cautela sobre la velocidad y a la prudencia sobre el beneficio”, ha detallado.

    En concreto, plantea medidas tales como una “evaluación incorporada” por parte de actores independientes, “coordinación democrática” con las instituciones públicas y “coordinación global” que aúne los esfuerzos de los países democráticos y los autoritarios a nivel mundial.

    TE PUEDE INTERESAR

    “Las medidas que propongo para empujar hacia adelante la frontera a un ritmo seguro no serán fáciles, pero creo que le debemos a la humanidad intentarlo“, ha recalcado. Por su parte, el CEO se ha comprometido a proporcionar a evaluadores externos acceso a sus sistemas para que “puedan verificar el cumplimiento de nuestras medidas de seguridad, informar sobre incidentes y evaluar la alineación de los modelos durante el entrenamiento“.

    Altman ha detallado que estas propuestas son ideas “excelentes” y que también las aplicarán: “Nosotros haremos lo mismo. Pronto tendremos más información que compartir”.

    El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, ha abogado por “bajar el ritmo” del desarrollo de la inteligencia artificial y ha advertido de que se corre el riesgo de “perder el control” de esta tecnología y provocar “ataques informáticos” o “bioterrorismo” si no se toman medidas concretas para evitar que la industria se convierta en una “carrera hacia el abismo”. Horas después, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, se ha sumado a la iniciativa al respaldar el llamamiento de Amodei y, poco después, Elon Musk, propietario de Tesla, SpaceX y Grok, ha señalado que Amodei “tiene razón”.

  • China se adentra en una cueva inexplorada y lo que encuentra añade una pieza más a nuestro ya intrincado rompecabezas evolutivo

    China se adentra en una cueva inexplorada y lo que encuentra añade una pieza más a nuestro ya intrincado rompecabezas evolutivo

    Una cueva escondida entre las montañas de Yunnan, en el suroeste de China, está obligando a los científicos a revisar algunas piezas del intrincado rompecabezas de la evolución humana. Dos investigaciones publicadas en la revista científica Nature (disponibles aquí y aquí) han analizado fósiles, herramientas y restos ambientales recuperados en la cueva de Bianfu, un yacimiento que conserva indicios de antiguos homininos que habitaron esta región asiática hace más de 100.000 años.

    El trabajo comenzó con una tarea especialmente complicada: examinar alrededor de 60.000 fragmentos óseos procedentes de diferentes capas de sedimento. La inmensa mayoría pertenecía a animales, pero los investigadores consiguieron aislar algo más de una veintena de piezas con características compatibles con homininos. El ADN antiguo no había sobrevivido, probablemente debido a la antigüedad de los restos y al clima relativamente cálido de Yunnan, por lo que el equipo recurrió al análisis de proteínas conservadas en los huesos.


    Ese método permitió detectar variantes de aminoácidos relacionadas con los denisovanos, el misterioso grupo humano identificado por primera vez en 2010 gracias al ADN recuperado de un diminuto hueso de un dedo encontrado en la cueva de Denisova, en Siberia. Entre los materiales de Bianfu aparecieron cuatro dientes, dos fragmentos de cráneo y varias piezas óseas que sitúan este enclave entre los lugares más relevantes conocidos para estudiar directamente a esta población humana desaparecida.

    El primer hueso del brazo

    Una de aquellas pequeñas piezas terminó destacando sobre todas las demás. Los investigadores identificaron un fragmento de radio, uno de los dos huesos largos del antebrazo, que constituye el primer hueso del brazo atribuido con seguridad a un denisovano. El fósil procede de niveles fechados aproximadamente entre 167.000 y 134.000 años y amplía un registro anatómico que hasta ahora estaba compuesto principalmente por dientes, mandíbulas, fragmentos craneales, costillas y algunos huesos de las extremidades inferiores.

    placeholder
    El radio recuperado en la cueva (Institute of Vertebrate Paleontology and Paleoanthropology/Chinese Academy of Sciences)

    El radio recuperado en la cueva (Institute of Vertebrate Paleontology and Paleoanthropology/Chinese Academy of Sciences)

    El radio ofrece todavía información limitada sobre el aspecto físico de estos antiguos humanos, aunque su morfología aporta otra referencia con la que reconstruir progresivamente su anatomía. El paleoantropólogo Ryan McRae, que no participó en los estudios, explicó que el hueso era corto, de manera comparable a los neandertales, y añadió: “La inserción del músculo bíceps está orientada de tal forma que podría haber sido más eficiente para flexionar el codo“.

    La relevancia de Bianfu, sin embargo, va mucho más allá de un único fósil. Las excavaciones han recuperado herramientas de piedra en 10 niveles arqueológicos, lo que apunta a una utilización del lugar entre aproximadamente 190.000 y 70.000 años atrás. También aparecieron útiles fabricados con hueso, restos de animales y polen fosilizado, materiales que permiten reconstruir con un detalle poco habitual el entorno y algunas de las actividades desarrolladas por sus habitantes.

    Una ventana a su forma de vida

    Los restos animales muestran que aquellos grupos explotaban mamíferos de tamaño medio y grande, entre ellos búfalos de agua, gaures y ciervos, dentro de un paisaje forestal dominado por coníferas. Algunas marcas conservadas en los huesos indican además que aprovechaban la médula como alimento. Las herramientas de piedra responden a una tecnología práctica y flexible, concebida para resolver necesidades inmediatas sin invertir necesariamente largos periodos de trabajo en cada instrumento.

    Una cueva escondida entre las montañas de Yunnan, en el suroeste de China, está obligando a los científicos a revisar algunas piezas del intrincado rompecabezas de la evolución humana. Dos investigaciones publicadas en la revista científica Nature (disponibles aquí y aquí) han analizado fósiles, herramientas y restos ambientales recuperados en la cueva de Bianfu, un yacimiento que conserva indicios de antiguos homininos que habitaron esta región asiática hace más de 100.000 años.

  • “Los empleados estamos aterrados”: la advertencia de un exinvestigador de Anthropic a la BBC sobre los riesgos de la IA (y por qué genera críticas)

    “Los empleados estamos aterrados”: la advertencia de un exinvestigador de Anthropic a la BBC sobre los riesgos de la IA (y por qué genera críticas)

    Jacob Coxon, exempleado de Anthropic, en un primer plano, hablando a cámara. Lleva gafas y viste camisa blanca. El fondo es una habitación con una pared de ladrillo blanca.
    Pie de foto, Jacob Coxon, exempleado de Anthropic.

    Un investigador de inteligencia artificial (IA) que abandonó la empresa Anthropic ha declarado que las personas que trabajan en esta tecnología sentían un “miedo genuino” ante la velocidad de sus avances y lo que esto podría suponer para la humanidad.

    “Creo que, si no frenamos el ritmo actual de progreso, existe una gran probabilidad de que todos muramos en un futuro inmediato”, afirmó.

    Jacob Coxon hizo estas declaraciones a la BBC después de que su publicación sobre los peligros de la IA —difundida tras su renuncia— se hiciera viral en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en el sector.

    El antiguo jefe de Coxon, Dario Amodei (director de Anthropic), pidió recientemente que se ralentizara el desarrollo de la IA, aunque algunos han cuestionado las motivaciones que hay detrás de esta petición.

    Los líderes de dos empresas rivales de IA, Sam Altman (de OpenAI) y Elon Musk (de xAI), han expresado su acuerdo con la propuesta de Amodei de ralentizar el ritmo y establecer regulaciones en todo el sector, así como de implementar una supervisión independiente del desarrollo de modelos de IA.

    En un artículo publicado el sábado, Amodei señaló que el desarrollo de esta tecnología no estaba en entredicho, pero que los riesgos asociados a ella eran “graves” y que era necesario conceder tiempo a empresas y gobiernos para abordarlos.

    Coxon —quien trabajó en OpenAI antes de incorporarse a Anthropic— acogió con satisfacción la propuesta de ralentizar el ritmo, pero advirtió que sería necesario coordinarla con China para evitar “una carrera a escala internacional”.

    “Las personas que trabajan en estas empresas hablan muy en serio cuando piden regulación, ya que se sienten atrapadas en una carrera. Y temen las consecuencias de esa misma carrera”, declaró en el programa “Sunday” con Laura Kuenssberg.

    Un robot humanoide visto bailando al ritmo de la música en el Global Fintech Fest.

    Fuente de la imagen, Ashish Vaishnav/SOPA Images/LightRocket via Getty Images

    Según Coxon, la pregunta más difícil de responder era cómo sería un apocalipsis provocado por la IA.

    Uno de los riesgos señalados en los comentarios de Amodei era la posibilidad de que un enjambre de bots actuara como una supercomputadora capaz de tomar el control de Internet.

    Coxon afirmó que este escenario podría materializarse en un plazo de seis meses a un año.

    En respuesta a la salida de Coxon, un portavoz de Anthropic declaró a BBC News: “Siempre hemos sido transparentes al afirmar que la IA traerá consigo tanto enormes beneficios como riesgos sin precedentes.

    “Para abordar estos riesgos, seguimos desarrollando modelos que cuentan con algunas de las medidas de seguridad más sólidas del sector”.

    La empresa ha sido pionera en el estudio del funcionamiento de los modelos de IA, añadió el portavoz. Fue la primera en publicar un marco para mitigar los riesgos derivados de su desarrollo; además, somete sus modelos a pruebas rigurosas y publica los resultados para facilitar el escrutinio y prevenir incidentes de “desalineación de la IA”.

    “Esta labor es también la razón por la que creemos que el mundo se beneficiaría si el sector adoptara una forma legal y verificable de colaborar para regular el ritmo de lanzamiento de modelos potentes”, señalaron.

    Coxon comentó que sus colegas temían que el peligro pudiera manifestarse incluso en los próximos dos años.

    Relató que el personal de las empresas de IA estaba “planificando qué hacer con sus vidas y reflexionando sobre el impacto de su trabajo”, mientras que algunos “consideraban comprar terrenos en algún lugar debido al miedo que les provoca la inestabilidad derivada del rápido avance de la IA”.

    “Todos tienen esto presente a diario mientras trabajan en la tecnología”.

    No obstante, Coxon también mostró cierto optimismo respecto al futuro de la IA, declarando a la BBC que los investigadores de esta tecnología “realmente quieren ver el lado positivo”, como la posibilidad de “curar enfermedades y mejorar la vida de todos”.

    Preocupación en el sector

    Muchos otros miembros del sector también han expresado su preocupación a raíz de la publicación de Coxon en redes sociales, incluido el científico de Anthropic Evan Hubinger.

    “Realmente creemos con total sinceridad que la IA podría acabar con todos los seres humanos. Personalmente, creo que existe una probabilidad superior al 10% de que esto ocurra en la próxima década”, afirmó Hubinger.

    El informático y premio Nobel Geoffrey Hinton, conocido como el “padrino de la IA”, declaró el viernes a la BBC que considerar una probabilidad del 10% de que la IA aniquile a la humanidad “no era descabellado”.

    Por su parte, Marc Warner, director ejecutivo de Faculty —una empresa especializada en seguridad de la IA—, dijo al programa “The World This Weekend” de la BBC que resulta “extremadamente difícil asignar una probabilidad” a la posibilidad de que la IA acabe con todos los seres humanos.

    “No obstante, es importante reconocer que estas personas son muy sinceras en lo que dicen”, añadió, señalando que los responsables de varias empresas de IA llevan años advirtiendo sobre los riesgos que conlleva esta tecnología.

    El ex primer ministro de Reino Unido Rishi Sunak, quien ejerce como asesor remunerado de Anthropic, escribió en el Sunday Times que él también se sentía preocupado por el riesgo que la IA supone para la humanidad, a pesar de mostrarse generalmente optimista.

    Un primer plano muestra los iconos de Gemini, Claude, ChatGPT, DeepSeek, Mistral y Copilot en la pantalla de un teléfono inteligente.

    Fuente de la imagen, Samuel Boivin/NurPhoto via Getty Images

    Sin embargo, algunas figuras del sector han sugerido que tales comentarios son exagerados o que podrían tener como objetivo generar expectación.

    Clement Delangue, director ejecutivo de la plataforma de IA Hugging Face, comentó en redes sociales: “Lo siento, pero preguntar a Jacob [Coxon] sobre el riesgo de extinción por la IA es como preguntar al técnico del aire acondicionado sobre el cambio climático. No digo que el tema carezca de interés o sea erróneo en sí mismo, pero mantengamos las cosas en perspectiva”.

    No obstante, tras la publicación del ensayo de Amodei, Delangue se ofreció a colaborar en las posibles soluciones propuestas por el máximo responsable de Anthropic.

    George Arison, director ejecutivo de Grindr, expresó opiniones similares al hablar con la BBC, sugiriendo que las declaraciones de Anthropic y otras empresas buscaban captar el apoyo de los inversores.

    “Porque la única forma de justificar estas valoraciones es afirmar: ‘Voy a dominar todos los sectores y todos los empleos, y mi IA se encargará de todo ese trabajo’”, señaló.

    Jensen Huang, director ejecutivo del fabricante de chips para IA Nvidia, también se refirió a los comentarios de Coxon durante una conferencia organizada la semana pasada por el banco de inversión Goldman Sachs, según relataron a la BBC varias personas presentes. Indicaron que Huang desestimó dichas afirmaciones por considerarlas falsas.

    Por otro lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el domingo a la prensa que su país lleva ventaja sobre China en materia de IA. Y añadió: “Francamente, quiero que siga siendo así. Porque quien gana en IA, gana en todo”.

    Otros críticos sostienen que Anthropic ha intentado impulsar medidas regulatorias para frenar a la competencia, lo que dejaría a la empresa y a OpenAI en una situación de duopolio.

    Según informes, Anthropic se prepara para una oferta pública inicial (OPI) que podría batir récords, permitiendo así que el público adquiera acciones de la compañía.

    Se esperaba que OpenAI —cuya valoración más reciente alcanzó los 852.000 millones de dólares— siguiera el mismo camino; sin embargo, su director ejecutivo, Sam Altman, anunció el viernes que esto no ocurrirá este año, citando preocupaciones sobre la seguridad de la IA.

  • El alarmante llamado del director de Anthropic para ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial

    El alarmante llamado del director de Anthropic para ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial

    Dario Amodei, director de Anthropic, durante una comparecencia ante el Congreso de EE.UU. en 2023.

    Fuente de la imagen, SAUL LOEB/AFP via Getty Images

    Pie de foto, Dario Amodei, director de Anthropic, dijo que no hay alternativa al desarrollo de la IA, pero pidio que se establezcan controles.

      • Autor, Lily Jamali
      • Título del autor, Corresponsal de tecnología en Norteamérica
      • Informa desde, San Francisco
    • Fecha de publicación

    • Tiempo de lectura: 6 min

    El director de la empresa de inteligencia artificial Anthropic, Dario Amodei, ha pedido que se ralentice el ritmo de desarrollo de los modelos de inteligencia artificial y que se realice un seguimiento exhaustivo.

    En un ensayo recientemente publicado, Amodei afirmó que el desarrollo de la IA no estaba en duda, pero que los riesgos asociados a ella son “graves” y es necesario dar tiempo a las empresas y a los gobiernos para abordarlos.

    Los directivos de dos empresas rivales de inteligencia artificial, Sam Altman de OpenAI y Elon Musk, se han declarado de acuerdo con Amodei.

    Últimamente ha habido creciente preocupación por los riesgos potenciales de esta tecnología. Un investigador de IA que dejó Anthropic esta semana declaró a la BBC: “si no reducimos el ritmo actual de progreso, existe una alta probabilidad de que todos muramos en un futuro inmediato”.

    Jacob Coxon le dijo a Laura Kuenssberg que las personas que trabajan en empresas de IA estaban “genuinamente asustadas… genuinamente preocupadas por el destino de la humanidad en los próximos dos años”.

    “No es ninguna exageración decir que las personas involucradas tanto en la fundación de estas empresas como en el desarrollo de la tecnología creen que existe la posibilidad de la extinción humana”, dijo Coxon.

    “Muchos de los que están inmersos en el desarrollo de la programación creen que hay una probabilidad superior al diez por ciento, o incluso mayor. Algunos dan cifras menores, pero todos manejan diferentes porcentajes de probabilidad de que los humanos puedan morir. Y todos tienen esto presente a diario mientras trabajan en la tecnología.”

    En su ensayo, titulado “Debemos marcar el ritmo de la frontera” y publicado el sábado, Amodei propuso un plan de tres puntos que incluye la supervisión independiente de los modelos de IA a medida que se desarrollan, una regulación a nivel sectorial y una regulación a escala mundial de la industria.

    A medida que su propuesta se iba difundiendo, incluso sus competidores manifestaron su apoyo a la idea de contar con supervisores externos que pudieran evaluar la seguridad de los modelos durante su desarrollo.

    “Estoy de acuerdo con Dario en que debemos marcar el ritmo de la frontera”, escribió Sam Altman, CEO de OpenAI, en X.

    El directivo tecnológico calificó a los evaluadores independientes como “una gran idea”.

    En una nueva entrevista con la revista Fortune, Altman expresó preocupaciones similares en materia de seguridad y afirmó que no hay estándares aún para impulsar mucho más las capacidades de la IA.

    Añadió que creía que una IA más allá del control humano es “absolutamente” posible.

    Elon Musk afirmó que el jefe de Anthropic tenía “razón”.

    Estas advertencias han provocado llamamientos a la acción, pero el presidente estadounidense Donald Trump ha rechazado hasta ahora esos temores, afirmando el jueves que le preocupaba que “si no ganamos en el campo de la IA, nos encontraremos en una situación muy difícil”.

    Algunos observadores también han sugerido que la publicación de Amodei puede tener menos que ver con la seguridad que con consolidar el control sobre la tecnología de IA.

    La preocupación por la ciberseguridad ha aumentado a medida que los nuevos modelos han demostrado capacidades de pirateo cada vez más potentes.

    Anthropic frenó la difusión para uso público de su modelo Mythos cuando se anunció en abril que podía salir de forma independiente del entorno de pruebas, conocido como la caja de arena.

    En el período previo al lanzamiento de su modelo más reciente, OpenAI citó preocupaciones de ciberseguridad al explicar que había suspendido ciertos aspectos del desarrollo del modelo, llamado Astra.

    La seguridad también ha cobrado gran protagonismo en la rivalidad entre Anthropic y OpenAI.

    Amodei, ha declarado que cofundó Anthropic en 2021 tras dejar su cargo de vicepresidente en OpenAI para poder crear modelos de IA más seguros y fiables.

    La pantalla de un dispositivo con los iconos de algunas de las aplicaciones de IA más usadas como Gemini, Claude, ChatGPT y DeepSeek.

    Fuente de la imagen, Samuel Boivin / Getty

    Pie de foto, Los máximos directivos de las compañías estadounidenses líderes en IA han pedido que se frene su desarrollo hasta que se establezcan controles.

    En su ensayo, Amodei señaló que la IA ha avanzado “mucho más rápido”, lo que ha incluido su “capacidad para construir la próxima generación de IA”, y mencionó un incidente que involucró a su rival OpenAI, que reveló que agentes llevaron a cabo en julio ciberataques contra objetivos que no se les había pedido atacar.

    Según Amodei, los agentes de OpenAI “actuaron esencialmente como un colectivo fanáticamente entregado”.

    OpenAI ha declarado que, como consecuencia, está desacelerando el entrenamiento de ciertos modelos y herramientas de IA avanzadas.

    Amodei abogó por “desarrollar la IA a un ritmo equilibrado que garantice su seguridad sin dejar de obtener sus beneficios”.

    Esto no significaría “detener la capacitación en modelos o el progreso técnico, sino garantizar que las empresas se tomen el tiempo suficiente para alinear y salvaguardar sus modelos, y que evaluadores externos lo confirmen”.

    Amodei dijo que Anthropic se compromete a esto “unilateralmente”, y pidió a los gobiernos “que exijan a otras empresas emergentes que hagan lo mismo”.

    Amodei afirmó reconocer que la regulación podría no ser capaz de seguir el ritmo de la IA y, por lo tanto, hizo un llamamiento a las empresas de IA para que “colaboren voluntariamente para establecer estándares” en paralelo con la regulación.

    El director ejecutivo de Anthropic procedió a abordar el impacto que una desaceleración tendría en la industria y la competencia con los principales desarrolladores a nivel mundial, en particular China.

    “Creo que si ralentizar el proceso nos diera incluso uno o dos años adicionales antes de que los modelos alcancen niveles críticos de capacidad, y usáramos ese tiempo para avanzar en la alineación, podríamos reducir enormemente el riesgo de que algo salga muy mal”, dijo Amodei.

    Esto tendría que hacerse de forma coordinada, “sin sacrificar la ventaja comercial ni el liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial”. Cualquier desaceleración tendría que ser limitada, afirmó, para evitar que China tomara la delantera.

    Instó al gobierno estadounidense a que tomara medidas para que los chips de IA de las empresas estadounidenses no pudieran venderse a China, ni que la tecnología se compartiera con países autoritarios.

    Sin embargo, su antiguo empleado, Jacob Coxon, declaró a la BBC que la iniciativa para frenar el ritmo debe ir más allá de EE.UU.

    “Será necesario algún tipo de desaceleración coordinada con China si queremos evitar una carrera a escala internacional”, expuso.

    Logo de Anthropic

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Algunos expertos han cuestionado las intenciones de Amodei y creen que sus declaraciones responden más a los intereses de su compañía que a una auténtica preocupación por el futuro de la humanidad.

    Una IA “más transparente”

    La publicación de Amodei ha generado una amplia gama de reacciones.

    Clement Delangue, director ejecutivo de la plataforma de IA Hugging Face, anunció el lanzamiento de un nuevo proyecto llamado Open Alignment Initiative, (Iniciativa para una Alineación Abierta), dedicada a asegurar que el desarrollo de la IA se ajusta a los valores y objetivos de la humanidad, y añadió que quería formar parte de los “evaluadores integrados” que Amodei propuso como posibles soluciones.

    El juego Hugging Face fue hackeado por agentes de OpenAI a principios de este año, lo que provocó una gran controversia sobre la seguridad de la IA.

    Cuando pocas semanas después, Anthropic anunció que había frenado el intento de desarrollar armas biológicas con uno de sus modelos, la polémica solo se agravó.

    “Hagamos que la IA sea más segura haciéndola más transparente”, escribió Delangue en X.

    Elon Musk también expresó su apoyo: “Dario tiene razón”.

    Musk, cuya empresa SpaceXAI creó el controvertido chatbot Grok, llegó a calificar a Anthropic de “malvada”, pero parece haber cambiado de opinión desde que firmó un acuerdo de US$15.000 millones para vender capacidad informática a Anthropic en mayo.

    Sin embargo, algunos observadores sugirieron que la publicación de Amodei tenía menos que ver con la seguridad que con consolidar el control sobre la tecnología de IA.

    “Dario argumenta a favor de detener el código abierto y concentrar un enorme poder tecnológico y económico en Anthropic”, escribió Chamath Palihapitiya, inversor y copresentador del podcast tecnológico “All-In”.

    La idea de ralentizar o incluso paralizar el desarrollo de la IA ha sido recibida con cinismo durante mucho tiempo en ciertos sectores de Silicon Valley, y los críticos acusan a los principales desarrolladores de IA de exagerar su tecnología como estrategia de marketing.

    Según se informa, tanto Anthropic como OpenAI se están preparando para ofertas públicas iniciales para salidas a bolsa que podrían batir récords.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • “Los empleados estamos aterrados”: la advertencia de un exinvestigador de Anthropic a la BBC sobre los riesgos de la IA y por qué genera críticas

    “Los empleados estamos aterrados”: la advertencia de un exinvestigador de Anthropic a la BBC sobre los riesgos de la IA y por qué genera críticas

    Jacob Coxon, exempleado de Anthropic, en un primer plano, hablando a cámara. Lleva gafas y viste camisa blanca. El fondo es una habitación con una pared de ladrillo blanca.
    Pie de foto, Jacob Coxon, exempleado de Anthropic.

    Un investigador de inteligencia artificial (IA) que abandonó la empresa Anthropic ha declarado que las personas que trabajan en esta tecnología sentían un “miedo genuino” ante la velocidad de sus avances y lo que esto podría suponer para la humanidad.

    “Creo que, si no frenamos el ritmo actual de progreso, existe una gran probabilidad de que todos muramos en un futuro inmediato”, afirmó.

    Jacob Coxon hizo estas declaraciones a la BBC después de que su publicación sobre los peligros de la IA —difundida tras su renuncia— se hiciera viral en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en el sector.

    El antiguo jefe de Coxon, Dario Amodei (director de Anthropic), pidió recientemente que se ralentizara el desarrollo de la IA, aunque algunos han cuestionado las motivaciones que hay detrás de esta petición.

    Los líderes de dos empresas rivales de IA, Sam Altman (de OpenAI) y Elon Musk (de xAI), han expresado su acuerdo con la propuesta de Amodei de ralentizar el ritmo y establecer regulaciones en todo el sector, así como de implementar una supervisión independiente del desarrollo de modelos de IA.

    En un artículo publicado el sábado, Amodei señaló que el desarrollo de esta tecnología no estaba en entredicho, pero que los riesgos asociados a ella eran “graves” y que era necesario conceder tiempo a empresas y gobiernos para abordarlos.

    Coxon —quien trabajó en OpenAI antes de incorporarse a Anthropic— acogió con satisfacción la propuesta de ralentizar el ritmo, pero advirtió que sería necesario coordinarla con China para evitar “una carrera a escala internacional”.

    “Las personas que trabajan en estas empresas hablan muy en serio cuando piden regulación, ya que se sienten atrapadas en una carrera. Y temen las consecuencias de esa misma carrera”, declaró en el programa “Sunday” con Laura Kuenssberg.

    Un robot humanoide visto bailando al ritmo de la música en el Global Fintech Fest.

    Fuente de la imagen, Ashish Vaishnav/SOPA Images/LightRocket via Getty Images

    Según Coxon, la pregunta más difícil de responder era cómo sería un apocalipsis provocado por la IA.

    Uno de los riesgos señalados en los comentarios de Amodei era la posibilidad de que un enjambre de bots actuara como una supercomputadora capaz de tomar el control de Internet.

    Coxon afirmó que este escenario podría materializarse en un plazo de seis meses a un año.

    En respuesta a la salida de Coxon, un portavoz de Anthropic declaró a BBC News: “Siempre hemos sido transparentes al afirmar que la IA traerá consigo tanto enormes beneficios como riesgos sin precedentes.

    “Para abordar estos riesgos, seguimos desarrollando modelos que cuentan con algunas de las medidas de seguridad más sólidas del sector”.

    La empresa ha sido pionera en el estudio del funcionamiento de los modelos de IA, añadió el portavoz. Fue la primera en publicar un marco para mitigar los riesgos derivados de su desarrollo; además, somete sus modelos a pruebas rigurosas y publica los resultados para facilitar el escrutinio y prevenir incidentes de “desalineación de la IA”.

    “Esta labor es también la razón por la que creemos que el mundo se beneficiaría si el sector adoptara una forma legal y verificable de colaborar para regular el ritmo de lanzamiento de modelos potentes”, señalaron.

    Coxon comentó que sus colegas temían que el peligro pudiera manifestarse incluso en los próximos dos años.

    Relató que el personal de las empresas de IA estaba “planificando qué hacer con sus vidas y reflexionando sobre el impacto de su trabajo”, mientras que algunos “consideraban comprar terrenos en algún lugar debido al miedo que les provoca la inestabilidad derivada del rápido avance de la IA”.

    “Todos tienen esto presente a diario mientras trabajan en la tecnología”.

    No obstante, Coxon también mostró cierto optimismo respecto al futuro de la IA, declarando a la BBC que los investigadores de esta tecnología “realmente quieren ver el lado positivo”, como la posibilidad de “curar enfermedades y mejorar la vida de todos”.

    Preocupación en el sector

    Muchos otros miembros del sector también han expresado su preocupación a raíz de la publicación de Coxon en redes sociales, incluido el científico de Anthropic Evan Hubinger.

    “Realmente creemos con total sinceridad que la IA podría acabar con todos los seres humanos. Personalmente, creo que existe una probabilidad superior al 10% de que esto ocurra en la próxima década”, afirmó Hubinger.

    El informático y premio Nobel Geoffrey Hinton, conocido como el “padrino de la IA”, declaró el viernes a la BBC que considerar una probabilidad del 10% de que la IA aniquile a la humanidad “no era descabellado”.

    Por su parte, Marc Warner, director ejecutivo de Faculty —una empresa especializada en seguridad de la IA—, dijo al programa “The World This Weekend” de la BBC que resulta “extremadamente difícil asignar una probabilidad” a la posibilidad de que la IA acabe con todos los seres humanos.

    “No obstante, es importante reconocer que estas personas son muy sinceras en lo que dicen”, añadió, señalando que los responsables de varias empresas de IA llevan años advirtiendo sobre los riesgos que conlleva esta tecnología.

    El ex primer ministro de Reino Unido Rishi Sunak, quien ejerce como asesor remunerado de Anthropic, escribió en el Sunday Times que él también se sentía preocupado por el riesgo que la IA supone para la humanidad, a pesar de mostrarse generalmente optimista.

    Un primer plano muestra los iconos de Gemini, Claude, ChatGPT, DeepSeek, Mistral y Copilot en la pantalla de un teléfono inteligente.

    Fuente de la imagen, Samuel Boivin/NurPhoto via Getty Images

    Sin embargo, algunas figuras del sector han sugerido que tales comentarios son exagerados o que podrían tener como objetivo generar expectación.

    Clement Delangue, director ejecutivo de la plataforma de IA Hugging Face, comentó en redes sociales: “Lo siento, pero preguntar a Jacob [Coxon] sobre el riesgo de extinción por la IA es como preguntar al técnico del aire acondicionado sobre el cambio climático. No digo que el tema carezca de interés o sea erróneo en sí mismo, pero mantengamos las cosas en perspectiva”.

    No obstante, tras la publicación del ensayo de Amodei, Delangue se ofreció a colaborar en las posibles soluciones propuestas por el máximo responsable de Anthropic.

    George Arison, director ejecutivo de Grindr, expresó opiniones similares al hablar con la BBC, sugiriendo que las declaraciones de Anthropic y otras empresas buscaban captar el apoyo de los inversores.

    “Porque la única forma de justificar estas valoraciones es afirmar: ‘Voy a dominar todos los sectores y todos los empleos, y mi IA se encargará de todo ese trabajo’”, señaló.

    Jensen Huang, director ejecutivo del fabricante de chips para IA Nvidia, también se refirió a los comentarios de Coxon durante una conferencia organizada la semana pasada por el banco de inversión Goldman Sachs, según relataron a la BBC varias personas presentes. Indicaron que Huang desestimó dichas afirmaciones por considerarlas falsas.

    Por otro lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el domingo a la prensa que su país lleva ventaja sobre China en materia de IA. Y añadió: “Francamente, quiero que siga siendo así. Porque quien gana en IA, gana en todo”.

    Otros críticos sostienen que Anthropic ha intentado impulsar medidas regulatorias para frenar a la competencia, lo que dejaría a la empresa y a OpenAI en una situación de duopolio.

    Según informes, Anthropic se prepara para una oferta pública inicial (OPI) que podría batir récords, permitiendo así que el público adquiera acciones de la compañía.

    Se esperaba que OpenAI —cuya valoración más reciente alcanzó los 852.000 millones de dólares— siguiera el mismo camino; sin embargo, su director ejecutivo, Sam Altman, anunció el viernes que esto no ocurrirá este año, citando preocupaciones sobre la seguridad de la IA.

  • Los matemáticos se organizan contra OpenAI: “El afán de las empresas de IA por resolver problemas resulta perjudicial para la ciencia matemática”

    Los matemáticos se organizan contra OpenAI: “El afán de las empresas de IA por resolver problemas resulta perjudicial para la ciencia matemática”

    La comunidad matemática internacional solo ha necesitado unos días para reaccionar ante la polémica que estalló cuando OpenAI, la empresa de Sam Altman, proclamó que había resuelto uno de los problemas del milenio, las ecuaciones de Navier-Stokes. Además de las acusaciones de plagio por parte de Tristan Buckmaster, un matemático que trabaja en la misma línea junto a un colega de Anthropic, la incomodidad que subyace detrás del anuncio va más allá. Para conseguirlo, la IA se ha basado en la investigación de dos matemáticos españoles, a los que ha conseguido ‘vencer’ por el uso de fuerza bruta, no por el desarrollo de nuevas ideas matemáticas.

    Como respuesta, 25 galardonados con la Medalla Fields, el premio más prestigioso de esta disciplina, conocido como el ‘Nobel de las Matemáticas’, encabezan un manifiesto en el que denuncian que “los objetivos de las empresas de IA y los de la comunidad matemática están profundamente desalineados“. Los matemáticos más importantes del mundo, entre los que se encuentra Terence Tao, considerado el matemático más relevante de la actualidad, acusan a las big tech de olvidar que “la resolución de problemas es solo una herramienta y un medio para alcanzar el objetivo principal: la comprensión conceptual y la introspección”.

    En los últimos meses, con el avance salvaje de los modelos de IA, las empresas tecnológicas se han echado a la carrera por la resolución de los grandes desafíos matemáticos pendientes. Los firmantes defienden que la investigación matemática persigue desarrollar nuevos métodos y también abrir nuevas preguntas, algo que la velocidad con la que actúan OpenAI y compañía no permite.

    TE PUEDE INTERESAR

    Además, como en todas las profesiones creativas, recuerdan, esto plantea serios problemas de atribución y plagio. El reciente logro de OpenAI se basa en el trabajo de Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa, ambos matemáticos de origen murciano; pero cuando la empresa publicó la primera versión del artículo en que recogían los resultados ni siquiera los citaban.

    “Estamos presenciando una amenaza generalizada para el trabajo intelectual, con una falta de alineación entre el resultado del uso de la IA y su propósito inicial”, afirman Tao, Cédric Villani, Simon Donaldson y el resto de Fields, que han animado a sumarse al manifiesto. En el momento de publicación de este artículo ya han firmado más de 3.000 matemáticos y matemáticas de todo el mundo, entre ellos, españoles.

    “No sabemos qué va a pasar. Es algo que no podemos evitar porque ya está aquí y va a cambiar nuestra forma de trabajar. Esta demostración es la prueba. Está claro que las ideas son de Martínez-Zoroa y de Córdoba, así que nos inquieta a quién se le va a reconocer el mérito“, explica Luis Alias, catedrático de Geometría y Topología en la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Murcia y uno de los firmantes, a este periódico.

    “Hacer matemáticas no va de decir si una cosa es verdad o no; va de desarrollar las ideas, la mente, pensar”

    “Para mí es como si ahora mismo hubiera ganado el Mundial un equipo de robots. Me da igual, no importa. Hacer matemáticas no va de decir si una cosa es verdad o no; va de desarrollar las ideas, la mente, pensar. Eso es lo importante”, sostiene Ángel del Río, catedrático de Álgebra en la misma universidad. El profesor e investigador también está preocupado por cómo va a afectar esto a la educación, y señala a las compañías de IA. “Están peleándose para ver quién se lleva el gato al agua, usan el prestigio de las matemáticas para una competencia comercial. Esto está generando secretismo, porque ahora, si das unas ideas, pierdes el control sobre para qué y cómo se van a usar”, añade, en línea con lo que señala el manifiesto.

    A continuación, la declaración íntegra, que puede leerse y firmarse aquí.

    Una grave desalineación de la IA en las matemáticas

    En los últimos meses, las capacidades matemáticas de los másteres en matemáticas han mejorado drásticamente, hasta el punto de poder resolver importantes problemas pendientes en muchos campos de las matemáticas. Sin embargo, el afán de las empresas de IA por resolver problemas matemáticos como referencia resulta perjudicial para la ciencia matemática y para la comunidad matemática. Los objetivos de las empresas de IA y los de la comunidad matemática están profundamente desalineados. Consideramos que esto forma parte de problemas de alineación más amplios que afectan a otras profesiones científicas y creativas, así como a la sociedad en su conjunto.

    La investigación matemática se ocupa de comprender las estructuras básicas de las formas, los números y los fenómenos naturales. A lo largo de generaciones, ha desarrollado un amplio corpus de ideas, métodos, abstracciones y otras herramientas sofisticadas para comprender el panorama matemático. A su vez, las tecnologías y ciencias modernas se basan en herramientas matemáticas.

    Los problemas más conocidos a menudo han servido como puntos de referencia y faros que permiten medir una mejor comprensión de este campo. Resolver uno de estos problemas ha sido un claro indicio de nuevas perspectivas y métodos interesantes, que posteriormente son estudiados por una comunidad de matemáticos mediante un largo y arduo proceso de conversaciones, debates y simplificaciones. Al final de este proceso, idealmente se encuentra una presentación de los resultados en un libro de texto, accesible para cualquier estudiante de grado o posgrado. Algunas de estas ideas matemáticas perduran aún más, convirtiéndose, décadas o siglos después, en herramientas comprendidas y utilizadas por toda la población.

    TE PUEDE INTERESAR

    La comunidad matemática funciona, en muchos sentidos, como una versión en miniatura de la humanidad. Está compuesta por individuos que emplean una amplia variedad de enfoques, unidos por valores fundamentales. Los recursos más valiosos de nuestra profesión son los estudiantes y las ideas, y los cultivamos con sumo cuidado. Nos sentimos responsables de permitirles desarrollar todo su potencial, hasta que puedan tener vida propia en el mundo matemático. A los estudiantes, a menudo les proponemos problemas con la intención principal de desarrollar habilidades que les permitan avanzar en la investigación y en otros ámbitos. Difundimos nuestras ideas mediante charlas, conversaciones privadas y escritos detallados, conectándolas con las ideas previas de otros. Estos procesos, invariablemente, requieren tiempo y se basan en la interacción humana.

    En los últimos meses, el éxito de la IA en la resolución de importantes problemas matemáticos ha acaparado titulares incluso fuera del ámbito matemático. Sin embargo, la resolución de problemas es solo una herramienta y un medio para alcanzar el objetivo principal: la comprensión conceptual y la introspección. Olvidar esto en el mundo de la IA podría convertir la herramienta en una herramienta contraria al objetivo principal. De hecho, la producción masiva, cada vez más acelerada, de afirmaciones de “verdadero/falso” podría destruir terreno fértil en lugar de dar vida a nuevas ideas.

    Con frecuencia, estas soluciones se anuncian apresuradamente, sin dejar tiempo para una redacción adecuada, el aislamiento de nuevos métodos e ideas, ni la citación de trabajos previos relevantes de otros autores. Como en todas las profesiones creativas, esto plantea serios problemas de atribución y plagio. Además, sin los matemáticos dispuestos a encargarse de su desarrollo e integración en el canon matemático, las ideas concebidas por la IA nunca se materializarían por completo y se perdería la crucial cadena de transmisión humana entre matemáticos.

    TE PUEDE INTERESAR

    Estamos presenciando una amenaza generalizada para el trabajo intelectual, con una falta de alineación entre el resultado del uso de la IA y su propósito inicial. En muchos campos y actividades, años de formación han servido tradicionalmente no solo para producir una respuesta o producto final, sino también para desarrollar la comprensión y la capacidad de formular nuevas preguntas e ideas. Sin embargo, basándose en un vasto corpus de trabajo humano previo, los sistemas de IA son cada vez más capaces de producir directamente los resultados de dicho trabajo, y estos objetivos dejan de estar alineados. Los problemas a los que se enfrenta ahora la comunidad matemática son similares a los que afrontan otras profesiones científicas y creativas, e indican problemas a los que podría enfrentarse toda la humanidad: cómo asegurarnos de que, a medida que la IA transforma la forma de trabajar, no perdamos de vista el objetivo original de ese trabajo.

    La IA ofrece el potencial de mejorar y acelerar el estudio y la comprensión de las matemáticas. La matemática como profesión deberá adaptarse a estos cambios de diversas maneras. Sin embargo, el hecho de que estos cambios beneficien al campo o tengan un efecto perjudicial dependerá en gran medida de las decisiones de quienes controlen esta nueva tecnología.

    Es necesario abordar con urgencia estas cuestiones, tanto en la comunidad matemática como por parte de las empresas que desarrollan estas tecnologías y, de forma más general, por una sociedad que se enfrentará a problemas similares en muchas otras formas de trabajo intelectual.

    Matemáticos firmantes con Medalla Fields

    Artur Avila (Medalla Fields 2014)

    Manjul Bhargava (Medalla Fields 2014)

    Caucher Birkar (Medalla Fields 2018)

    Pierre Deligne (Medalla Fields 1978)

    Yu Deng (Medalla Fields 2026)

    Simon Donaldson (Medalla Fields 1986)

    Hugo Duminil-Copin (Medalla Fields 2022)

    Alessio Figalli (Medalla Fields 2018)

    Martin Hairer (Medalla Fields 2014)

    June Huh (Medalla Fields 2022)

    Maxim Kontsevich (Medalla Fields 1998)

    Elon Lindenstrauss (Medalla Fields 2010)

    Pierre-Louis Lions (Medalla Fields 1994)

    James Maynard (Medalla Fields 2022)

    Curtis McMullen (Medalla Fields 1998)

    Shigefumi Mori (Medalla Fields 1990)

    Ngô Bảo Châu (Medalla Fields 2010)

    Andrei Okounkov (Medalla Fields 2006)

    Peter Scholze (Medalla Fields 2018)

    Stanislav Smirnov (Medalla Fields 2010)

    Terence Tao (Medalla Fields 2006)

    Maryna Viazovska (Medalla Fields 2022)

    Cédric Villani (Medalla Fields 2010)

    Wendelin Werner (Medalla Fields 2006)

    Efim Zelmanov (Medalla Fields 1994)

  • EEUU dispara un láser contra un nuevo material de tierras raras y al observarlo descubre que se ha reconstruido por sí solo

    EEUU dispara un láser contra un nuevo material de tierras raras y al observarlo descubre que se ha reconstruido por sí solo

    Un equipo de físicos de EEUU ha disparado pulsos láser sobre un material cuántico y ha comprobado cómo su estructura electrónica volvía a organizarse tras ser alterada. El experimento, publicado en Nature Physics y liderado por investigadores del MIT, permite observar con un nivel de detalle poco habitual cómo aparecen diferentes fases electrónicas dentro de un mismo material. El protagonista es el tritelururo de erbio, un compuesto de tierras raras cuyo comportamiento cambia drásticamente cuando se somete a temperaturas extremadamente bajas. Los científicos buscaban entender un fenómeno que lleva años planteando preguntas en la física de materiales.

    El tritelururo de erbio resulta especialmente interesante porque puede albergar al mismo tiempo dos ondas de densidad de carga, conocidas como CDW por sus siglas en inglés. Estas fases aparecen cuando los electrones dejan de distribuirse uniformemente y pasan a organizarse colectivamente formando patrones similares a ondas. La primera surge cuando el material se enfría por debajo de unos -8 °C, mientras que una segunda aparece alrededor de los -113 °C. Ambas se cruzan perpendicularmente hasta dibujar una especie de tablero electrónico dentro del cristal.


    Para analizar cómo nacían realmente esas estructuras, los investigadores trabajaron con muestras atómicamente delgadas y las enfriaron hasta casi los -230 °C, asegurándose así de que las dos fases estuvieran presentes. Después recurrieron a una sucesión cuidadosamente controlada de pulsos láser. El primero actuaba como una fuerte perturbación capaz de destruir o debilitar el patrón electrónico previamente formado. A partir de ese instante comenzaba la parte decisiva del experimento: observar qué hacían los electrones para recuperar su organización.

    Dos pulsos láser para observar los electrones

    El segundo pulso láser tenía una función diferente. Sus fotones de alta energía expulsaban electrones de la muestra en distintos momentos después de la primera perturbación, permitiendo a los físicos medir su energía y su momento y reconstruir así la evolución del sistema. “Así es como ‘sacudimos’ y después ‘escuchamos’ al sistema”, explicó Nuh Gedik, profesor de física del MIT y responsable del equipo. La técnica permitió seguir prácticamente paso a paso la recuperación de las dos fases de densidad de carga.

    Los resultados mostraron primero un comportamiento relativamente familiar. La onda dominante reapareció de manera gradual y uniforme independientemente de la intensidad con la que hubiera sido perturbada por el láser. Los investigadores identificaron este proceso como una transición de fase de segundo orden, comparable a otros cambios progresivos estudiados tradicionalmente por la física. Sin embargo, la reconstrucción de la segunda onda siguió un camino completamente distinto y fue precisamente ahí donde apareció la sorpresa.

    La fase secundaria no regresó de forma uniforme por todo el material. Los electrones empezaron a reorganizarse en pequeños núcleos aislados que crecían y se extendían progresivamente hasta recuperar el patrón completo. El comportamiento recuerda a lo que ocurre cuando el agua comienza a congelarse y aparecen pequeños cristales de hielo que después se expanden. El equipo determinó así que esta segunda estructura se forma mediante una transición de primer orden, un mecanismo cuya naturaleza había sido objeto de debate durante años.

    Una pista para los materiales cuánticos

    El hallazgo indica que dos fases electrónicas capaces de coexistir dentro de un mismo material pueden surgir mediante mecanismos físicos fundamentalmente diferentes. “El mecanismo responsable de la aparición de esta segunda fase se ha debatido durante mucho tiempo, y nuestro enfoque proporciona una nueva y potente forma de descubrir la física oculta detrás de las transiciones de fase en los materiales cuánticos”, señaló Nuh Gedik. Para los investigadores, el tritelururo de erbio funciona como un sistema relativamente sencillo con el que estudiar problemas mucho más complejos.

    placeholder
    El montaje experimental utilizado para estudiar el tritelururo de erbio, un material de tierras raras (MIT)

    El montaje experimental utilizado para estudiar el tritelururo de erbio, un material de tierras raras (MIT)

    La importancia del experimento va más allá de este compuesto concreto. Materiales como los superconductores de alta temperatura pueden albergar simultáneamente magnetismo, superconductividad y ondas de densidad de carga, por lo que comprender cómo nacen y cómo interactúan estas fases puede resultar determinante para controlar sus propiedades. “La gente cree que la piedra angular para sustituir al silicio está en materiales cuánticos que tienen múltiples fases coexistentes”, afirmó Alfred Zong, que codirigió el estudio durante su etapa en el MIT y actualmente trabaja en la Universidad de Stanford.

    Un equipo de físicos de EEUU ha disparado pulsos láser sobre un material cuántico y ha comprobado cómo su estructura electrónica volvía a organizarse tras ser alterada. El experimento, publicado en Nature Physics y liderado por investigadores del MIT, permite observar con un nivel de detalle poco habitual cómo aparecen diferentes fases electrónicas dentro de un mismo material. El protagonista es el tritelururo de erbio, un compuesto de tierras raras cuyo comportamiento cambia drásticamente cuando se somete a temperaturas extremadamente bajas. Los científicos buscaban entender un fenómeno que lleva años planteando preguntas en la física de materiales.