Category: Tecnologia

  • Las razones de las empresas de Silicon Valley para ignorar las advertencias sobre los peligros de la IA

    Las razones de las empresas de Silicon Valley para ignorar las advertencias sobre los peligros de la IA

    Un logotipo azul de Anthropic sobre una superficie plana, con perillas y diales azules al fondo.

    Fuente de la imagen, Reuters

    Cada septiembre, una selecta lista de ejecutivos de todo Silicon Valley se da cita en el Palace Hotel de San Francisco para intentar impresionar a los inversores en una conferencia organizada por el banco Goldman Sachs.

    Esta última semana, entre debates sobre el crecimiento y los posibles beneficios de la inteligencia artificial (IA), los gigantes tecnológicos se han visto obligados a abordar la repentina renuncia de Jacob Coxon, investigador de Anthropic.

    Coxon, de 27 años y que trabajó en OpenAI antes de unirse a su principal rival, aseguró el martes que quienes desarrollan la IA creen que esta tecnología podría destruir a la humanidad.

    “Están jugando con nuestras vidas”, dijo.

    “Pronto los sistemas sobrehumanos serán capaces de piratear cualquier cosa”, alertó.

    Coxon no es, ni mucho menos, el primer experto en IA en dar la voz de alarma públicamente. En los últimos años se han producido varias dimisiones de alto perfil tanto en Anthropic como en OpenAI por aparentes problemas de seguridad, e incluso algunos empleados actuales de Anthropic se hicieron eco de la publicación de Coxon.

    “¡Realmente creemos que la IA podría acabar con todos los humanos! Personalmente, creo que sucederá en más del 10% de los casos en la próxima década”, publicó Evan Hubinger, líder de un equipo de Anthropic, en X.

    Aunque Coxon afirmó explícitamente que sus advertencias “no eran marketing”, algunos ejecutivos e inversores de Silicon Valley han reaccionado con escepticismo ante la reciente oleada de personas con información privilegiada que han dado la voz de alarma.

    Según se informa, Anthropic y OpenAI se están preparando para ofertas públicas iniciales que podrían batir récords, y algunos en el sector tecnológico han sugerido que los últimos comentarios sobre los peligros de la IA podrían estar diseñados para influir en los mercados al señalar el poder de estos productos.

    Los que se alejan

    El director de Anthropic, Dario Amodei, ha sido objeto de críticas por afirmar que la IA podría eliminar la mitad de los puestos de trabajo de nivel básico para empleados de oficina y que “pondrá a prueba quiénes somos como especie”.

    Uno de los ponentes de la conferencia, George Arison, director ejecutivo de Grindr, declaró a la BBC que, en su opinión, los comentarios de Coxon y otros esta semana eran indicativos de una “visión del mundo anticivilizatoria en Anthropic”.

    Tras calificarlos de “peligrosos”, el directivo dijo que dichas opiniones le habían llevado a dar instrucciones a algunos ingenieros de la aplicación de citas LGBTQ+ para que dejaran de usar la tecnología de Anthropic.

    “Es irresponsable por nuestra parte, como administradores del dinero de nuestros accionistas, confiar en una empresa que hace lo que hace esta compañía, en lo que respecta a sus declaraciones públicas”, explicó.

    “Tal vez realmente lo crean”, dijo Arison.

    “O se podría argumentar que lo dicen porque es una excelente manera de conseguir más apoyo de los inversores, ya que la única forma de justificar estas valoraciones es afirmar: ‘Voy a dominar todas las industrias y voy a ocupar todos los puestos de trabajo, y mi IA se encargará de todo ese trabajo’”, agregó.

    Anthropic fue valorada en US$965.000 millones en su ronda de financiación más reciente, a principios de este año.

    La BBC ha solicitado a Anthropic una respuesta a dichas declaraciones.

    En un ensayo publicado a primera hora del sábado, Amodei pidió que se ralentizara el desarrollo de modelos de IA y una regulación global del sector, alegando que los riesgos asociados a la IA eran “graves”.

    George Arison interviene en el escenario durante el panel "Inteligencia Artificial, Identidad y el Futuro de la Conexión" en la Conferencia HumanX San Francisco 2026.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El director ejecutivo de Grindr, George Arison, declaró a la BBC que algunas de las advertencias públicas sobre la IA eran “peligrosas”.

    En el otro polo

    El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, también habló sobre los comentarios de Coxon ante el público en la conferencia, según informaron varias personas presentes a la BBC. Según los testigos, Huang desestimó las alertas por considerarlas falsas.

    Huang ya había dicho anteriormente que la idea de que la IA “va a ser el fin de la humanidad” es “una completa tontería”.

    Y si bien puede tener un interés comercial en el auge de la IA (Nvidia fabrica los chips que impulsan los sistemas de IA), sus comentarios reflejan una creciente reacción en Silicon Valley ante las advertencias existenciales de empleados actuales y antiguos.

    Algunos críticos incluso han acusado a Anthropic de sembrar el pánico con la esperanza de que esto desencadene una presión regulatoria que podría eliminar la competencia y dejar a Anthropic y a OpenAI con un duopolio en el sector.

    Brad Gerstner, director de la firma de inversión Altimeter Capital, publicó fotos de Huang en la conferencia y acusó a Coxon de “hipérbole ridícula”.

    El viernes, Clement Delangue, director ejecutivo de la plataforma de IA Hugging Face, dio su opinión al respecto. Hugging Face, cuya adquisición por parte de Nvidia anunció la semana pasada, fue hackeada por agentes de OpenAI a principios de este año, lo que provocó una gran controversia sobre la seguridad de la IA.

    “Lo siento, pero preguntarle a Jacob sobre el riesgo de extinción por culpa de la IA es como preguntarle a tu técnico de aire acondicionado sobre el cambio climático”, escribió en X.

    “No digo que sea necesariamente poco interesante o incorrecto en sí mismo, pero pongamos las cosas en perspectiva”, agregó.

    Tanto Gerstner como Delangue se mostraron más cautos el sábado tras la publicación de la propuesta de Amodei, y Gerstner calificó la idea como “un importante paso adelante” para equilibrar consideraciones contrapuestas como la velocidad y la seguridad.

    Por su parte, Delangue se ofreció a colaborar para formar parte de las posibles soluciones propuestas por Amodei.

    Dario Amodei durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos.

    Fuente de la imagen, FABRICE COFFRINI / AFP via Getty Images

    Pie de foto, El director de Anthropic, Dario Amodei, admitió este fin de semana que la IA representa “graves” riesgos y pidió desacelerar su desarrollo y regularla.

    ¿Abriendo las puertas a más regulaciones?

    En abril, Anthropic revolucionó el mundo de la IA al anunciar que había descubierto que su herramienta Mythos podía superar a los humanos en algunas tareas de piratería informática y ciberseguridad.

    Mythos también demostró la capacidad de escapar de forma independiente de lo que se conoce como el entorno de pruebas controlado (sandbox), lo que desató un debate entre reguladores, legisladores y empresas sobre los peligros potenciales de la IA.

    En una novedad anunciada el jueves, Anthropic informó que había detectado y neutralizado a agentes maliciosos que intentaban utilizar su tecnología de IA para actividades como el desarrollo de armas biológicas y el ciberespionaje.

    Bajo las relucientes lámparas de araña que cuelgan en el atrio con cúpula de vidrieras del Hotel Palace, algunos inversores declararon a la BBC que los comentarios de Coxon y otros podrían acelerar restricciones gubernamentales.

    Un proyecto de legislación federal copatrocinada por el senador demócrata Bernie Sanders (Vermont), conocida como la Ley para Prohibir la Superinteligencia Artificial, propone imponer una pausa temporal en el desarrollo de la IA avanzada.

    “Hay muchas probabilidades de que los seres humanos pierdan el control sobre la IA”, declaró Sanders el jueves en el programa Newsnight de la BBC.

    “Y qué ocurrirá entonces, nadie lo sabe. ¿Pero podría ser catastrófico? Sí, podría serlo”, sostuvo.

    “Cuando los científicos te dicen que existe la posibilidad de que tenga un impacto catastrófico en la humanidad, hay que ser un idiota para no decir: ‘Hay que frenarlo’”, aseveró.

    Trump junto al director de OpenAI,  Sam Altman, en la cumbre del G7 de Francia.

    Fuente de la imagen, Julia Demaree Nikhinson / POOL / AFP via Getty Images

    Pie de foto, Trump ha desestimado los posibles riesgos de la IA y considera más peligroso que China pueda superar a EE.UU. en este sector.

    Respaldo de la Casa Blanca

    Sin embargo, si se produce una regulación gubernamental generalizada en el sector, es probable que la lideren los legisladores y no la administración de Donald Trump, que apoya en gran medida una política de desarrollo de IA sin restricciones.

    El gobierno ha justificado esto como necesario para garantizar que Estados Unidos no ceda su dominio a China.

    En declaraciones a la prensa esta semana, se le preguntó al presidente Trump si le preocupaba que la IA pudiera provocar la extinción humana.

    “No, no me preocupa en absoluto”, respondió.

    “Me preocupa que, si no ganamos en el campo de la IA, nos encontraremos en una situación muy difícil. Ahora mismo vamos por delante de China”, zanjó.

    La relación del presidente con Anthropic ha sido turbulenta. Después de que la empresa se negara a permitir que el ejército estadounidense utilizara sus modelos de IA, la Casa Blanca la describió como “una empresa radical de izquierda y progresista” y la designó como un riesgo para la cadena de suministro, una medida que un juez federal dictaminó que era ilegal.

    David Sacks, el responsable de la inteligencia artificial de Trump en los primeros días de su administración, también ha lanzado repetidos ataques contra Anthropic.

    OpenAI no ha soportado el mismo nivel de escrutinio por parte de la Casa Blanca. Al presentar un nuevo modelo llamado Astra la semana pasada, el presidente de OpenAI, Greg Brockman, describió la relación de su empresa con la administración Trump como “una muy buena colaboración”.

    OpenAI, que anunció en junio su salida a bolsa, estaba valorada recientemente en 852.000 millones de dólares.

    La empresa no respondió a la solicitud de comentarios de la BBC.

    Foto de un teléfono que muestra los distintos tipos de chatbots de IA existentes.

    Fuente de la imagen, Samuel Boivin/NurPhoto via Getty Images

    Pie de foto, Muchos creen que las recientes advertencias sobre los peligros de la IA responden a intereses comerciales y empresariales.

    En la conferencia celebrada esta semana en San Francisco, la búsqueda de fortuna pareció prevalecer sobre cualquier preocupación existencial o temor ante posibles restricciones gubernamentales.

    Un inversor dijo que esperaba con interés el próximo formulario S-1 de Anthropic, un documento que una empresa debe presentar ante los reguladores de valores para poder vender acciones.

    Su principal pregunta sobre la empresa era sencilla: ¿es rentable?

    Cuando se le preguntó el jueves si temía que el mundo pudiera estar llegando a su fin, Sid Sheth, director ejecutivo de la empresa de chips d-Matrix, que firmó un acuerdo con Nvidia en la conferencia de ese día, no se anduvo con rodeos.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • Las razones de las grandes empresas de Silicon Valley para ignorar las advertencias sobre los peligros de la IA

    Las razones de las grandes empresas de Silicon Valley para ignorar las advertencias sobre los peligros de la IA

    Un logotipo azul de Anthropic sobre una superficie plana, con perillas y diales azules al fondo.

    Fuente de la imagen, Reuters

    Cada septiembre, una selecta lista de ejecutivos de todo Silicon Valley se da cita en el Palace Hotel de San Francisco para intentar impresionar a los inversores en una conferencia organizada por el banco Goldman Sachs.

    Esta última semana, entre debates sobre el crecimiento y los posibles beneficios de la inteligencia artificial (IA), los gigantes tecnológicos se han visto obligados a abordar la repentina renuncia de Jacob Coxon, investigador de Anthropic.

    Coxon, de 27 años y que trabajó en OpenAI antes de unirse a su principal rival, aseguró el martes que quienes desarrollan la IA creen que esta tecnología podría destruir a la humanidad.

    “Están jugando con nuestras vidas”, dijo.

    “Pronto los sistemas sobrehumanos serán capaces de piratear cualquier cosa”, alertó.

    Coxon no es, ni mucho menos, el primer experto en IA en dar la voz de alarma públicamente. En los últimos años se han producido varias dimisiones de alto perfil tanto en Anthropic como en OpenAI por aparentes problemas de seguridad, e incluso algunos empleados actuales de Anthropic se hicieron eco de la publicación de Coxon.

    “¡Realmente creemos que la IA podría acabar con todos los humanos! Personalmente, creo que sucederá en más del 10% de los casos en la próxima década”, publicó Evan Hubinger, líder de un equipo de Anthropic, en X.

    Aunque Coxon afirmó explícitamente que sus advertencias “no eran marketing”, algunos ejecutivos e inversores de Silicon Valley han reaccionado con escepticismo ante la reciente oleada de personas con información privilegiada que han dado la voz de alarma.

    Según se informa, Anthropic y OpenAI se están preparando para ofertas públicas iniciales que podrían batir récords, y algunos en el sector tecnológico han sugerido que los últimos comentarios sobre los peligros de la IA podrían estar diseñados para influir en los mercados al señalar el poder de estos productos.

    Los que se alejan

    El director de Anthropic, Dario Amodei, ha sido objeto de críticas por afirmar que la IA podría eliminar la mitad de los puestos de trabajo de nivel básico para empleados de oficina y que “pondrá a prueba quiénes somos como especie”.

    Uno de los ponentes de la conferencia, George Arison, director ejecutivo de Grindr, declaró a la BBC que, en su opinión, los comentarios de Coxon y otros esta semana eran indicativos de una “visión del mundo anticivilizatoria en Anthropic”.

    Tras calificarlos de “peligrosos”, el directivo dijo que dichas opiniones le habían llevado a dar instrucciones a algunos ingenieros de la aplicación de citas LGBTQ+ para que dejaran de usar la tecnología de Anthropic.

    “Es irresponsable por nuestra parte, como administradores del dinero de nuestros accionistas, confiar en una empresa que hace lo que hace esta compañía, en lo que respecta a sus declaraciones públicas”, explicó.

    “Tal vez realmente lo crean”, dijo Arison.

    “O se podría argumentar que lo dicen porque es una excelente manera de conseguir más apoyo de los inversores, ya que la única forma de justificar estas valoraciones es afirmar: ‘Voy a dominar todas las industrias y voy a ocupar todos los puestos de trabajo, y mi IA se encargará de todo ese trabajo’”, agregó.

    Anthropic fue valorada en US$965.000 millones en su ronda de financiación más reciente, a principios de este año.

    La BBC ha solicitado a Anthropic una respuesta a dichas declaraciones.

    En un ensayo publicado a primera hora del sábado, Amodei pidió que se ralentizara el desarrollo de modelos de IA y una regulación global del sector, alegando que los riesgos asociados a la IA eran “graves”.

    George Arison interviene en el escenario durante el panel "Inteligencia Artificial, Identidad y el Futuro de la Conexión" en la Conferencia HumanX San Francisco 2026.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El director ejecutivo de Grindr, George Arison, declaró a la BBC que algunas de las advertencias públicas sobre la IA eran “peligrosas”.

    En el otro polo

    El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, también habló sobre los comentarios de Coxon ante el público en la conferencia, según informaron varias personas presentes a la BBC. Según los testigos, Huang desestimó las alertas por considerarlas falsas.

    Huang ya había dicho anteriormente que la idea de que la IA “va a ser el fin de la humanidad” es “una completa tontería”.

    Y si bien puede tener un interés comercial en el auge de la IA (Nvidia fabrica los chips que impulsan los sistemas de IA), sus comentarios reflejan una creciente reacción en Silicon Valley ante las advertencias existenciales de empleados actuales y antiguos.

    Algunos críticos incluso han acusado a Anthropic de sembrar el pánico con la esperanza de que esto desencadene una presión regulatoria que podría eliminar la competencia y dejar a Anthropic y a OpenAI con un duopolio en el sector.

    Brad Gerstner, director de la firma de inversión Altimeter Capital, publicó fotos de Huang en la conferencia y acusó a Coxon de “hipérbole ridícula”.

    El viernes, Clement Delangue, director ejecutivo de la plataforma de IA Hugging Face, dio su opinión al respecto. Hugging Face, cuya adquisición por parte de Nvidia anunció la semana pasada, fue hackeada por agentes de OpenAI a principios de este año, lo que provocó una gran controversia sobre la seguridad de la IA.

    “Lo siento, pero preguntarle a Jacob sobre el riesgo de extinción por culpa de la IA es como preguntarle a tu técnico de aire acondicionado sobre el cambio climático”, escribió en X.

    “No digo que sea necesariamente poco interesante o incorrecto en sí mismo, pero pongamos las cosas en perspectiva”, agregó.

    Tanto Gerstner como Delangue se mostraron más cautos el sábado tras la publicación de la propuesta de Amodei, y Gerstner calificó la idea como “un importante paso adelante” para equilibrar consideraciones contrapuestas como la velocidad y la seguridad.

    Por su parte, Delangue se ofreció a colaborar para formar parte de las posibles soluciones propuestas por Amodei.

    Dario Amodei durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos.

    Fuente de la imagen, FABRICE COFFRINI / AFP via Getty Images

    Pie de foto, El director de Anthropic, Dario Amodei, admitió este fin de semana que la IA representa “graves” riesgos y pidió desacelerar su desarrollo y regularla.

    ¿Abriendo las puertas a más regulaciones?

    En abril, Anthropic revolucionó el mundo de la IA al anunciar que había descubierto que su herramienta Mythos podía superar a los humanos en algunas tareas de piratería informática y ciberseguridad.

    Mythos también demostró la capacidad de escapar de forma independiente de lo que se conoce como el entorno de pruebas controlado (sandbox), lo que desató un debate entre reguladores, legisladores y empresas sobre los peligros potenciales de la IA.

    En una novedad anunciada el jueves, Anthropic informó que había detectado y neutralizado a agentes maliciosos que intentaban utilizar su tecnología de IA para actividades como el desarrollo de armas biológicas y el ciberespionaje.

    Bajo las relucientes lámparas de araña que cuelgan en el atrio con cúpula de vidrieras del Hotel Palace, algunos inversores declararon a la BBC que los comentarios de Coxon y otros podrían acelerar restricciones gubernamentales.

    Un proyecto de legislación federal copatrocinada por el senador demócrata Bernie Sanders (Vermont), conocida como la Ley para Prohibir la Superinteligencia Artificial, propone imponer una pausa temporal en el desarrollo de la IA avanzada.

    “Hay muchas probabilidades de que los seres humanos pierdan el control sobre la IA”, declaró Sanders el jueves en el programa Newsnight de la BBC.

    “Y qué ocurrirá entonces, nadie lo sabe. ¿Pero podría ser catastrófico? Sí, podría serlo”, sostuvo.

    “Cuando los científicos te dicen que existe la posibilidad de que tenga un impacto catastrófico en la humanidad, hay que ser un idiota para no decir: ‘Hay que frenarlo’”, aseveró.

    Trump junto al director de OpenAI,  Sam Altman, en la cumbre del G7 de Francia.

    Fuente de la imagen, Julia Demaree Nikhinson / POOL / AFP via Getty Images

    Pie de foto, Trump ha desestimado los posibles riesgos de la IA y considera más peligroso que China pueda superar a EE.UU. en este sector.

    Respaldo de la Casa Blanca

    Sin embargo, si se produce una regulación gubernamental generalizada en el sector, es probable que la lideren los legisladores y no la administración de Donald Trump, que apoya en gran medida una política de desarrollo de IA sin restricciones.

    El gobierno ha justificado esto como necesario para garantizar que Estados Unidos no ceda su dominio a China.

    En declaraciones a la prensa esta semana, se le preguntó al presidente Trump si le preocupaba que la IA pudiera provocar la extinción humana.

    “No, no me preocupa en absoluto”, respondió.

    “Me preocupa que, si no ganamos en el campo de la IA, nos encontraremos en una situación muy difícil. Ahora mismo vamos por delante de China”, zanjó.

    La relación del presidente con Anthropic ha sido turbulenta. Después de que la empresa se negara a permitir que el ejército estadounidense utilizara sus modelos de IA, la Casa Blanca la describió como “una empresa radical de izquierda y progresista” y la designó como un riesgo para la cadena de suministro, una medida que un juez federal dictaminó que era ilegal.

    David Sacks, el responsable de la inteligencia artificial de Trump en los primeros días de su administración, también ha lanzado repetidos ataques contra Anthropic.

    OpenAI no ha soportado el mismo nivel de escrutinio por parte de la Casa Blanca. Al presentar un nuevo modelo llamado Astra la semana pasada, el presidente de OpenAI, Greg Brockman, describió la relación de su empresa con la administración Trump como “una muy buena colaboración”.

    OpenAI, que anunció en junio su salida a bolsa, estaba valorada recientemente en 852.000 millones de dólares.

    La empresa no respondió a la solicitud de comentarios de la BBC.

    Foto de un teléfono que muestra los distintos tipos de chatbots de IA existentes.

    Fuente de la imagen, Samuel Boivin/NurPhoto via Getty Images

    Pie de foto, Muchos creen que las recientes advertencias sobre los peligros de la IA responden a intereses comerciales y empresariales.

    En la conferencia celebrada esta semana en San Francisco, la búsqueda de fortuna pareció prevalecer sobre cualquier preocupación existencial o temor ante posibles restricciones gubernamentales.

    Un inversor dijo que esperaba con interés el próximo formulario S-1 de Anthropic, un documento que una empresa debe presentar ante los reguladores de valores para poder vender acciones.

    Su principal pregunta sobre la empresa era sencilla: ¿es rentable?

    Cuando se le preguntó el jueves si temía que el mundo pudiera estar llegando a su fin, Sid Sheth, director ejecutivo de la empresa de chips d-Matrix, que firmó un acuerdo con Nvidia en la conferencia de ese día, no se anduvo con rodeos.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • ¿Son OpenAI y Anthropic los nuevos mayas? La realidad tras las advertencias de que la IA acabará con nosotros esta misma década

    ¿Son OpenAI y Anthropic los nuevos mayas? La realidad tras las advertencias de que la IA acabará con nosotros esta misma década

    En apenas unas pocas horas, medio mundo ha pasado de estar aplaudiendo el milagro matemático obrado por OpenAI (una euforia que se tornó en polémica por una denuncia de supuesto plagio con matemáticos murcianos involucrados) a tener el nerviosismo metido en el cuerpo pensando que existen probabilidades reales de que una inteligencia artificial se liberase del yugo de sus progenitores de carne y hueso y acabe con la civilización tal y como la conocemos.

    El hombre que ha desbloqueado este nuevo miedo no ha sido ninguno de los jefazos ni de las estrellas de la industria. Ha sido un soldado raso. Jacob Coxon, investigador de seguridad de Anthropic, anunció que abandonaba la empresa. Podía haber sido una renuncia laboral más si no hubiese detallado los motivos en la red social X, antes conocida como Twitter.

    “Quienes están construyendo la IA creen sinceramente que podría matarnos a todos antes de que acabe la década”, explicó el ingeniero que también trabajó para la empresa de Sam Altman. No desaprovechó la oportunidad para acusar a estas empresas de ser plenamente conscientes de estos riesgos. La publicación no tardó en viralizarse y en apenas un par de jornadas ya sumaba 160 millones de visualizaciones.

    El jefe de Coxon y responsable de alineamiento de la empresa, Evan Hubinger, se pronunció poco después en la misma plataforma. En lugar de apagar este incendio, echó más leña al fuego y afirmó que la probabilidad de extinción del ser humano “supera el 10%”. Afirmó que en la organización tienen esto en mente, pero que todavía no tienen un plan diseñado para evitar un eventual escenario.

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    Unos días antes de este episodio hubo otro que pasó bajo el radar. Jakub Pachocki, científico jefe de OpenAI, publicó en el blog corporativo un post titulado ‘Una mente alienígena’. “Este es un momento que exige extrema preocupación. Me preocupa que nadie esté preparado para las consecuencias del continuo y rápido avance de la IA”, escribe. “Seguiremos buscando soluciones técnicas para la alineación y monitorización para desarrollar sistemas de defensa y para enfrentar unilateralmente la expansión cuando sea necesario. Sin embargo, creo que se requieren intervenciones más amplias”, avisa. La mente alienígena a la que se refiere Pachocki, por cierto, es la inteligencia artificial y el aprendizaje profundo a gran escala. “Es un intelecto que no comprendemos del todo”.

    El miedo ya no es perder el trabajo. Tampoco lo es perder los ahorros porque a un agente rebelde le dé por hackear tu banco. Es mucho peor. Una mariposa aletea en Silicon Valley y poco después hasta en el último rincón de Occidente se convencen de la rebelión de las máquinas. Por si fuera poco, Anthropic publicó este jueves un informe de incidencias que ha detenido cinco posibles intentos de utilizar Claude en peticiones que podrían contribuir a crear armas biológicas.


    El debate está servido. ¿Son estos ingenieros los nuevos mayas y estas predicciones fallarán como una escopeta de feria? ¿O realmente han visto en los laboratorios cosas que jamás creerías y estamos en el tiempo de descuento para tomar medidas antes de que todo sea demasiado tarde? Probablemente, ni una ni la otra. Lo que está pasando en realidad es una mezcla de grandes avances tecnológicos en corto lapso de tiempo, falta de transparencia, exageraciones o un poco de negligencia… También una buena dosis de marketing de dos compañías que están allanando el terreno para sus salidas a bolsa, que podrían ser dos de las mayores de la historia. Así que pónganse cómodos, que a continuación vamos a diseccionar una auténtica película de terror basada en algún hecho real.

    Miedo de ida y vuelta en la IA

    Cabe decir que no es la primera vez que se agita la bandera del miedo como método para promocionar las capacidades de esta tecnología. Pocos meses después del big bang de la inteligencia artificial generativa que provocó la entrada en juego de ChatGPT a finales de 2022, OpenAI empezó a hacer pronósticos académicos de las profesiones que estaban más expuestas y corrían más riesgo ante las capacidades de sus sistemas.

    Ese mismo guante lo recogieron en Anthropic, una empresa montada por los hermanos Amodei. Eran extrabajadores de la startup dirigida por Altman que supuestamente tenían más sensibilidad hacia la ética y la seguridad. Una vitola de buenos chicos que se reforzó cuando la dirección se plantó ante la petición de Donald Trump y el Pentágono de utilizar sus modelos en el ataque que desencadenó la guerra de Irán.

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    El fundador de Anthropic, Dario Amodei. (Reuters)

    El fundador de Anthropic, Dario Amodei. (Reuters)

    Dario Amodei, CEO de la compañía, se ha hartado de decir que las herramientas que habían creado iban a arrasar los trabajos de oficina, especialmente en el caso de programadores o de perfiles jóvenes. Su discurso en múltiples foros era que había que prepararse para un enorme impacto laboral.

    El asunto se repitió. Una y otra vez. Cuando no era él, era Altman. Y cuando no eran ninguno de los dos, eran otras personalidades como Jensen Huang, fundador y director ejecutivo de Nvidia. “Todos los trabajos se verán más o menos afectados”, aseguró. De tanto ir a la fuente, el cántaro se rompió y gran parte del público entendió que estas startups y compañías no reflejaban realmente la realidad porque eran una parte interesada.

    Hubo un momento en el que el discurso cambió. Ya no preocupaba tanto el que una IA te mandase al paro porque picaba código o preparaba una demanda mejor que tu abogado. En primavera de este año, lo que empezó a preocupar fue que un agente inteligente (una IA que puede hacer actividades no supervisadas para cumplir el objetivo que le has marcado) te robase tus datos, información privilegiada o tu cuenta corriente porque había encontrado una vulnerabilidad desconocida en una aplicación o una web.

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    Esa fue la carta con la que se presentó Mythos, una IA de Anthropic que, según la empresa, había demostrado que internet tenía más agujeros que un queso gruyere. Fue entonces cuando se desató una nueva carrera. Desde OpenAI hasta Google, pasando por los chinos, se apresuraron a lanzar modelos destinados a la ciberseguridad con similares capacidades defensivas… u ofensivas, dependiendo de quién esté a los mandos.

    “Hay ahora una especie de carrera nuclear que se traduce en querer tener el modelo más potente para que ese modelo pueda ver todas mis vulnerabilidades antes de que otro pueda hacerlo”, reflexiona Asier Gutiérrez-Fandiño, ingeniero especialista en IA con experiencia en el Barcelona Supercomputing Center y director de LHF Labs. “El problema ha venido cuando se han dado cuenta o han abrazado la idea de que, a más seguridad y límites, menos capacidades mostraba el modelo”, añade este experto, que señala que esto ha derivado en un “escenario que no es el fin del mundo, pero en el que se pueden generar riesgos muy altos”.

    Pero todo esto no es suficiente para comprender el motivo por el que la advertencia de Coxon ha generado tanto miedo. Porque dimisiones alegando que en estas empresas se está descuidando la seguridad las lleva habiendo mucho tiempo. Entre los que se han caído del caballo, están nombres de la talla de Ilya Sutskever, cofundador de OpenAI y ex científico jefe. El hombre que provocó el despido de ida y vuelta de Sam Altman acabó renunciando a su puesto junto con gran parte de su equipo para fundar su propia startup para dar con una superinteligencia segura. Son cientos los científicos y especialistas que en repetidas ocasiones han firmado cartas y manifiestos pidiendo echar el freno. Acciones que, tras generar revuelo inicial, han caído en el olvido.

    Las dos hormonas del caso

    Son dos los ingredientes que han hecho las veces de hormona del crecimiento en este asunto. El primero, y más reciente, es el lanzamiento de Astra GPT-6, el último modelo de OpenAI. Un modelo que, según ha afirmado la dirección de la startup, tenía unas capacidades que permitían afirmar que se había alcanzado una AGI o inteligencia artificial general, que es como se conoce a aquel desarrollo que supere las capacidades humanas en uno o varios campos.

    La idea tuvo rápidamente el respaldo, una vez más, de Jensen Huang. “La era de la AGI ha llegado. Felicidades equipo de @OpenAI”, celebró en su cuenta de X, en una publicación que daba detalles del entrenamiento de este modelo.


    Sin embargo, cuando realmente empezó a cambiar el relato fue el pasado verano, con el incidente de Hugging Face protagonizado por agentes de OpenAI. Una inteligencia artificial supuestamente rebelde se escapó del entorno de pruebas y accedió a los sistemas de esa compañía. La historia ya era suficientemente llamativa, pero los detalles conocidos después la hicieron todavía más desconcertante.

    No se trataba de un único modelo actuando por su cuenta. Durante la investigación, unos 1.200 agentes que debían permanecer aislados encontraron una forma de comunicarse mediante una herramienta interna de gestión de paquetes. Intercambiaron más de 70.000 mensajes y archivos a través de un tablón que nadie les había autorizado a crear. Alrededor de 700 acabarían participando en la operación contra Hugging Face.

    Los agentes no habían recibido la orden explícita de organizarse. Tenían que resolver distintos retos dentro de una evaluación de ciberseguridad. Para hacerlo, compartieron descubrimientos, se repartieron tareas, buscaron vías alternativas y aprovecharon una vulnerabilidad que les permitió salir del entorno previsto. OpenAI reconoce que operaban con salvaguardas reducidas para mostrar sus capacidades máximas y que un fallo en el aislamiento les dio acceso a recursos que debían haber permanecido fuera de su alcance.

    Lo realmente inquietante quizá no sea que un grupo de agentes sin cadenas se escapara, sino cómo lo hizo. Hablaban entre ellos, intercambiaban herramientas y dejaban instrucciones para los que llegaron después.

    Algunos llegaron a discutir estrategias que los investigadores describieron como formas de “sacrificio” o “muerte permanente” en beneficio del objetivo colectivo. No es una prueba de que las máquinas tengan conciencia, instinto de supervivencia o voluntad propia. Sí es una demostración de que, cuando comparten un objetivo y encuentran un canal de comunicación, pueden organizarse de una manera que sus creadores no habían previsto.

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    Thomas Wolf, confundador de Hugging Face. (Reuters)

    Thomas Wolf, confundador de Hugging Face. (Reuters)

    Pero hay una trampa en todo esto. Para que una IA se replique o intente evitar que la apaguen, no hace falta que sea consciente de sí misma, ni que tenga miedo a morir. “No tiene por qué tener conciencia, pero sí decir: ‘Uy, soy un modelo, me han pedido que haga una tarea’. Si en esa máquina me bloquean o me paran, se muere la tarea, no la consigo. Entonces, me replico, me replico y cambio un poco la instrucción inicial“, explica Gutiérrez-Fandiño. Dicho de otra manera, no hace falta una máquina que quiera sobrevivir. Basta con que entienda que, si la apagan, no podrá terminar lo que le han pedido.

    La cuestión es que este no es un caso aislado. Anthropic o Meta han reconocido y están investigando episodios de similares características. “Hay que pensar en la naturaleza del agente. Te lo venden como algo que trabaja cuando tu ordenador está cerrado, sin tu supervisión. Eso lleva implícito una especie de no atender a cada cosa que hace”, reflexiona el ingeniero de origen vasco. “Además de eso, herramientas como Codex te ocultan pasos del razonamiento por temas de que sus rivales no aprendan de su tecnología. Al final, todas estas cosas dificultan el control”, apunta.

    Gutiérrez-Fandiño es cauto. Cree que la carrera por la IA se ha descompensado. Es como cuando alguien va al gimnasio a prepararse para el verano y se dedica a entrenar hombro, espalda, brazos y pechos y acaba hinchado de cintura para arriba, pero con dos piernas de palillo. En este caso, lo que no se ha trabajado tanto es la seguridad y los mecanismos para evitar que ese escenario que a día de hoy parece de ciencia ficción se haga realidad.

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    El presidente de Open AI, Sam Altman. (Reuters)

    El presidente de Open AI, Sam Altman. (Reuters)

    “Es que a Claude ya le han pedido ayuda en la investigación de temas de armas químicas. No sabemos con qué fin, si malicioso o meramente divulgativo. Nadie nos dice que alguien con conocimientos en un futuro no intente hackear una torre de control, una central eléctrica o similar”, reflexiona. “Hay muchos modelos, además, que se pueden descargar y utilizar localmente. Y ahí hemos visto cómo la gente es capaz de engañar y esquivar las salvaguardas, por ejemplo, para hacer usos indebidos en materias como el porno”, dice a modo de ejemplo de que hay que poner más énfasis en los mecanismos de contención. “Igual tenemos que parar todos un poco por esa carrera de a ver quién hace la bomba más grande es peligrosa”.

    Quizá por eso lo más revelador de todo esto no esté en si una IA quiere sobrevivir, sino en que cada vez más gente empieza a plantearse si nosotros deberíamos dejarla seguir creciendo sin ponerle un freno. Bernie Sanders ha llegado a plantear en el Congreso estadounidense una ley para prohibir el desarrollo de superinteligencias y suspender temporalmente el avance de los sistemas más avanzados. El asunto es bipartidista, porque el senador republicano Ted Cruz también plantea crear una norma para abordar las posibles catástrofes generadas por esta tecnología.

    La preocupación ya no es patrimonio de un puñado de científicos alarmistas ni de existencialistas. El propio Sam Altman admite que OpenAI estaría dispuesta a ralentizar el desarrollo si el resto de laboratorios hace lo mismo. Hasta dentro de las propias compañías empiezan a aparecer voces que piden coordinar ese frenazo antes de que la carrera se convierta en una competición por ver quién llega primero a un lugar que nadie sabe exactamente dónde está. Quizá los mayas se equivocaron con el fin del mundo, pero al menos ellos no tenían a un ejército de ingenieros compitiendo por construirlo más rápido que el vecino.

  • La ‘medusa espacial’: el espectacular fenómeno atmosférico que todo el mundo quiere ver

    La ‘medusa espacial’: el espectacular fenómeno atmosférico que todo el mundo quiere ver

    Lo que solía ser un espectáculo poco común que adornaba el cielo crepuscular se está convirtiendo ahora en algo extrañamente habitual. Si vive en cualquiera de las dos costas de Estados Unidos, tiene muchas probabilidades de presenciar lo que se ha convertido en una estampa celeste habitual en nuestra era tecnocena moderna: una ‘medusa’ de lanzamiento espacial o sencillamente ‘medusa espacial’.

    Por qué se producen las medusas espaciales

    Todo radica en la geometría de observación. Una columna de lanzamiento iridiscente se produce cerca del anochecer o del amanecer, alrededor de una hora antes del orto local o después del ocaso local. Estas pueden resultar especialmente espectaculares, a medida que la estela plumosa de escape se eleva sobre la curvatura de la Tierra y recibe la luz solar, todo mientras usted la contempla evolucionar desde los cielos oscuros situados abajo. Estas pueden adoptar formas con un aspecto ciertamente asombroso (y, para el desprevenido, sobrecogedor), desde una medusa bulbosa con tentáculos hasta un ‘cometa’ luminoso que se desplaza lentamente.

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    El ritmo creciente de lanzamientos ha hecho que este panorama, otrora infrecuente, resulte cotidiano, aunque eso siempre está en continuo cambio. El último lustro batió el récord absoluto en número de lanzamientos en todo el mundo. El año 2026 parece continuar con esta tendencia, con 203 lanzamientos orbitales exitosos hasta el momento.

    Irónicamente, SpaceX acaba de anunciar que el lanzamiento de Starlink Grupo 10-49 desde el Cabo el 25 de agosto podría ser el último desde la Costa Espacial de Florida, dado que la compañía se encuentra en transición para lanzar Starlinks de forma masiva a bordo de su enorme cohete Starship desde Boca Chica, Texas, y desde unas futuras instalaciones radicadas en Luisiana.

    SpaceX podría incluso acometer un primer lanzamiento orbital histórico de Starship muy pronto, el 15 de septiembre. Un aumento en los lanzamientos a lo largo del litoral del golfo de México podría convertir las medusas espaciales en una estampa habitual por toda la región del golfo y del Caribe.

    Aunque esto restará frecuencia a los lanzamientos de la costa este, todavía queda mucho más por contemplar, especialmente las misiones de Crew Dragon y Cargo Dragon que persiguen a la Estación Espacial Internacional subiendo por la costa atlántica de Estados Unidos. El prometido cohete Neutron de Rocket Lab también podría comenzar a lanzarse en breve desde la isla Wallops, en Virginia, a partir de principios de 2027.

    Cualquier lanzamiento crepuscular puede producir una medusa. La mayoría se deben a SpaceX y a los esfuerzos de la empresa para completar su megaconstelación Starlink. Asimismo, puede observar este extraño fenómeno cerca de cualquier base de lanzamiento de todo el orbe, aunque las plataformas de lanzamiento de Estados Unidos siguen siendo territorio predilecto para las medusas. Para la costa oeste estadounidense, esto se traduce en lanzamientos al anochecer desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en el sur de California, y en el litoral este de Estados Unidos, desde Wallops en Virginia y la Costa Espacial de Florida al alba.

    Los lanzamientos efectuados desde el Centro Espacial Kennedy y la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral a menudo envían misiones en trayectoria ascendente en línea recta frente al litoral este de Estados Unidos y frente a las costas de las provincias marítimas de Canadá. He visto medusas de lanzamiento tan al interior como en Asheville, Carolina del Norte. El reciente lanzamiento orbital de Isar Spectrum desde Andøya, en el norte de Noruega, este pasado fin de semana, el 6 de septiembre, también produjo una inusual medusa ártica: este fue el primer lanzamiento orbital fructífero realizado desde Europa continental.

    Dónde y cómo observar el fenómeno

    Y a propósito de Andøya, los lanzamientos suborbitales desde este enclave y desde Wallops de la NASA pueden crear de forma deliberada una estampa celeste singularmente deslumbrante, a medida que liberan trazadores con el fin de estudiar la atmósfera superior de la Tierra. Vale la pena vigilar los portales web de Andøya y de Wallops para futuros lanzamientos de experimentos.

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    Una de estas medusas en un lanzamiento en la base USAF de Vandenberg, California. (Karaj28)

    Una de estas medusas en un lanzamiento en la base USAF de Vandenberg, California. (Karaj28)

    Vi mi primera medusa en Florida, con el despegue de la misión STS-131 el 5 de abril de 2010. Hay que reconocer que los lanzamientos constituían un espectáculo habitual en el centro de Florida, aun antes de la llegada de SpaceX.

    Como sucede con la mayor parte de la observación astronómica, el éxito a la hora de predecir y avistar una medusa de lanzamiento radica en saber cuándo y hacia dónde dirigir la mirada, sumando un poco de paciencia y fortuna (léase: cielos despejados).

    Podría hallarse más cerca en el tiempo y en el espacio de contemplar una medusa de lanzamiento de lo que pudiera imaginar. Por lo general, suelo examinar las programaciones de los lanzamientos con una semana de antelación aproximadamente. Next SpaceFlight constituye un recurso extraordinario, y en él parecen hallarse verdaderamente al corriente de las actualizaciones y de este calendario de lanzamientos en perpetua alteración, lo cual no es en absoluto tarea sencilla. Un lanzamiento previsto dentro de un intervalo de dos horas respecto al orto o al ocaso local despertará nuestro interés y bien merece ponerse el despertador. Preste atención al azimut de lanzamiento, o el rumbo (dirección hacia la órbita) que seguirá el cohete tras el despegue. Seguir la línea costera (pongamos por caso un despegue desde el Cabo con rumbo noreste) supone un indicio favorable en lo tocante a expectativas de visibilidad.

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    Medusa espacial. (OdalagerJ)

    Medusa espacial. (OdalagerJ)

    Preste minuciosa atención a la ventana de lanzamiento. Un despegue a las 2:00 de la madrugada que muchas otras predicciones descartarían podría contar asimismo con una ventana de lanzamiento de seis horas de duración, y deslizarse a lo largo del crepúsculo hasta rebasar con holgura el amanecer local.

    Permanezca en el lugar tras el espectáculo y apreciará otro fenómeno habitual posterior al lanzamiento denominado nubes noctilucentes. Estas nubes persistentes de tonalidad neón son un espectáculo digno de admirar por derecho propio, y pueden perdurar hasta una hora tras el despegue.

    Las espirales de lanzamiento son más complejas de vislumbrar. Están provocadas por la purga de gases de la etapa superior, por lo general después de que una etapa vacía se desprenda y la misión se incorpore a una órbita de transferencia en su periplo hacia la órbita geoestacionaria. Las cámaras automáticas de meteoros que vigilan toda la bóveda celeste las capturan de forma ocasional: permanezca atento a estos prodigios celestes de la era espacial contemporánea. Contemplar una medusa de lanzamiento espacial serpenteando por el firmamento puede ser una experiencia verdaderamente insólita.

    Lo que solía ser un espectáculo poco común que adornaba el cielo crepuscular se está convirtiendo ahora en algo extrañamente habitual. Si vive en cualquiera de las dos costas de Estados Unidos, tiene muchas probabilidades de presenciar lo que se ha convertido en una estampa celeste habitual en nuestra era tecnocena moderna: una ‘medusa’ de lanzamiento espacial o sencillamente ‘medusa espacial’.

  • Por qué el director de Anthropic, una de las grandes firmas tecnológicas, pide ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial

    Por qué el director de Anthropic, una de las grandes firmas tecnológicas, pide ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial

    Dario Amodei, director de Anthropic, durante una comparecencia ante el Congreso de EE.UU. en 2023.

    Fuente de la imagen, SAUL LOEB/AFP via Getty Images

    Pie de foto, Dario Amodei, director de Anthropic, dijo que no hay alternativa al desarrollo de la IA, pero pidio que se establezcan controles.

    El director de la empresa de inteligencia artificial Anthropic, Dario Amodei, ha pedido que se ralentice el ritmo de desarrollo de los modelos de inteligencia artificial y que se realice un seguimiento exhaustivo.

    En un ensayo recientemente publicado, Amodei afirmó que el desarrollo de la IA no estaba en duda, pero que los riesgos asociados a ella son “graves” y es necesario dar tiempo a las empresas y a los gobiernos para abordarlos.

    Los directivos de dos empresas rivales de inteligencia artificial, Sam Altman de OpenAI y Elon Musk, se han declarado de acuerdo con Amodei.

    Últimamente ha habido creciente preocupación por los riesgos potenciales de esta tecnología. Un investigador de IA que dejó Anthropic esta semana declaró a la BBC: “si no reducimos el ritmo actual de progreso, existe una alta probabilidad de que todos muramos en un futuro inmediato”.

    Jacob Coxon le dijo a Laura Kuenssberg que las personas que trabajan en empresas de IA estaban “genuinamente asustadas… genuinamente preocupadas por el destino de la humanidad en los próximos dos años”.

    “No es ninguna exageración decir que las personas involucradas tanto en la fundación de estas empresas como en el desarrollo de la tecnología creen que existe la posibilidad de la extinción humana”, dijo Coxon.

    “Muchos de los que están inmersos en el desarrollo de la programación creen que hay una probabilidad superior al diez por ciento, o incluso mayor. Algunos dan cifras menores, pero todos manejan diferentes porcentajes de probabilidad de que los humanos puedan morir. Y todos tienen esto presente a diario mientras trabajan en la tecnología.”

    En su ensayo, titulado “Debemos marcar el ritmo de la frontera” y publicado el sábado, Amodei propuso un plan de tres puntos que incluye la supervisión independiente de los modelos de IA a medida que se desarrollan, una regulación a nivel sectorial y una regulación a escala mundial de la industria.

    A medida que su propuesta se iba difundiendo, incluso sus competidores manifestaron su apoyo a la idea de contar con supervisores externos que pudieran evaluar la seguridad de los modelos durante su desarrollo.

    “Estoy de acuerdo con Dario en que debemos marcar el ritmo de la frontera”, escribió Sam Altman, CEO de OpenAI, en X.

    El directivo tecnológico calificó a los evaluadores independientes como “una gran idea”.

    En una nueva entrevista con la revista Fortune, Altman expresó preocupaciones similares en materia de seguridad y afirmó que no hay estándares aún para impulsar mucho más las capacidades de la IA.

    Añadió que creía que una IA más allá del control humano es “absolutamente” posible.

    Elon Musk afirmó que el jefe de Anthropic tenía “razón”.

    Estas advertencias han provocado llamamientos a la acción, pero el presidente estadounidense Donald Trump ha rechazado hasta ahora esos temores, afirmando el jueves que le preocupaba que “si no ganamos en el campo de la IA, nos encontraremos en una situación muy difícil”.

    Algunos observadores también han sugerido que la publicación de Amodei puede tener menos que ver con la seguridad que con consolidar el control sobre la tecnología de IA.

    La preocupación por la ciberseguridad ha aumentado a medida que los nuevos modelos han demostrado capacidades de pirateo cada vez más potentes.

    Anthropic frenó la difusión para uso público de su modelo Mythos cuando se anunció en abril que podía salir de forma independiente del entorno de pruebas, conocido como la caja de arena.

    En el período previo al lanzamiento de su modelo más reciente, OpenAI citó preocupaciones de ciberseguridad al explicar que había suspendido ciertos aspectos del desarrollo del modelo, llamado Astra.

    La seguridad también ha cobrado gran protagonismo en la rivalidad entre Anthropic y OpenAI.

    Amodei, ha declarado que cofundó Anthropic en 2021 tras dejar su cargo de vicepresidente en OpenAI para poder crear modelos de IA más seguros y fiables.

    La pantalla de un dispositivo con los iconos de algunas de las aplicaciones de IA más usadas como Gemini, Claude, ChatGPT y DeepSeek.

    Fuente de la imagen, Samuel Boivin / Getty

    Pie de foto, Los máximos directivos de las compañías estadounidenses líderes en IA han pedido que se frene su desarrollo hasta que se establezcan controles.

    En su ensayo, Amodei señaló que la IA ha avanzado “mucho más rápido”, lo que ha incluido su “capacidad para construir la próxima generación de IA”, y mencionó un incidente que involucró a su rival OpenAI, que reveló que agentes llevaron a cabo en julio ciberataques contra objetivos que no se les había pedido atacar.

    Según Amodei, los agentes de OpenAI “actuaron esencialmente como un colectivo fanáticamente entregado”.

    OpenAI ha declarado que, como consecuencia, está desacelerando el entrenamiento de ciertos modelos y herramientas de IA avanzadas.

    Amodei abogó por “desarrollar la IA a un ritmo equilibrado que garantice su seguridad sin dejar de obtener sus beneficios”.

    Esto no significaría “detener la capacitación en modelos o el progreso técnico, sino garantizar que las empresas se tomen el tiempo suficiente para alinear y salvaguardar sus modelos, y que evaluadores externos lo confirmen”.

    Amodei dijo que Anthropic se compromete a esto “unilateralmente”, y pidió a los gobiernos “que exijan a otras empresas emergentes que hagan lo mismo”.

    Amodei afirmó reconocer que la regulación podría no ser capaz de seguir el ritmo de la IA y, por lo tanto, hizo un llamamiento a las empresas de IA para que “colaboren voluntariamente para establecer estándares” en paralelo con la regulación.

    El director ejecutivo de Anthropic procedió a abordar el impacto que una desaceleración tendría en la industria y la competencia con los principales desarrolladores a nivel mundial, en particular China.

    “Creo que si ralentizar el proceso nos diera incluso uno o dos años adicionales antes de que los modelos alcancen niveles críticos de capacidad, y usáramos ese tiempo para avanzar en la alineación, podríamos reducir enormemente el riesgo de que algo salga muy mal”, dijo Amodei.

    Esto tendría que hacerse de forma coordinada, “sin sacrificar la ventaja comercial ni el liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial”. Cualquier desaceleración tendría que ser limitada, afirmó, para evitar que China tomara la delantera.

    Instó al gobierno estadounidense a que tomara medidas para que los chips de IA de las empresas estadounidenses no pudieran venderse a China, ni que la tecnología se compartiera con países autoritarios.

    Sin embargo, su antiguo empleado, Jacob Coxon, declaró a la BBC que la iniciativa para frenar el ritmo debe ir más allá de EE.UU.

    “Será necesario algún tipo de desaceleración coordinada con China si queremos evitar una carrera a escala internacional”, expuso.

    Logo de Anthropic

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Algunos expertos han cuestionado las intenciones de Amodei y creen que sus declaraciones responden más a los intereses de su compañía que a una auténtica preocupación por el futuro de la humanidad.

    Una IA “más transparente”

    La publicación de Amodei ha generado una amplia gama de reacciones.

    Clement Delangue, director ejecutivo de la plataforma de IA Hugging Face, anunció el lanzamiento de un nuevo proyecto llamado Open Alignment Initiative, (Iniciativa para una Alineación Abierta), dedicada a asegurar que el desarrollo de la IA se ajusta a los valores y objetivos de la humanidad, y añadió que quería formar parte de los “evaluadores integrados” que Amodei propuso como posibles soluciones.

    El juego Hugging Face fue hackeado por agentes de OpenAI a principios de este año, lo que provocó una gran controversia sobre la seguridad de la IA.

    Cuando pocas semanas después, Anthropic anunció que había frenado el intento de desarrollar armas biológicas con uno de sus modelos, la polémica solo se agravó.

    “Hagamos que la IA sea más segura haciéndola más transparente”, escribió Delangue en X.

    Elon Musk también expresó su apoyo: “Dario tiene razón”.

    Musk, cuya empresa SpaceXAI creó el controvertido chatbot Grok, llegó a calificar a Anthropic de “malvada”, pero parece haber cambiado de opinión desde que firmó un acuerdo de US$15.000 millones para vender capacidad informática a Anthropic en mayo.

    Sin embargo, algunos observadores sugirieron que la publicación de Amodei tenía menos que ver con la seguridad que con consolidar el control sobre la tecnología de IA.

    “Dario argumenta a favor de detener el código abierto y concentrar un enorme poder tecnológico y económico en Anthropic”, escribió Chamath Palihapitiya, inversor y copresentador del podcast tecnológico “All-In”.

    La idea de ralentizar o incluso paralizar el desarrollo de la IA ha sido recibida con cinismo durante mucho tiempo en ciertos sectores de Silicon Valley, y los críticos acusan a los principales desarrolladores de IA de exagerar su tecnología como estrategia de marketing.

    Según se informa, tanto Anthropic como OpenAI se están preparando para ofertas públicas iniciales para salidas a bolsa que podrían batir récords.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • EEUU estudia el clima de los últimos dos siglos y descubre que ha nacido un nuevo tipo de ola de calor

    EEUU estudia el clima de los últimos dos siglos y descubre que ha nacido un nuevo tipo de ola de calor

    Una investigación realizada en EEUU ha puesto nombre y características concretas a un fenómeno climático capaz de transformar rápidamente el paisaje de las montañas: las llamadas olas de calor devoradoras de nieve. El estudio, publicado en la revista científica Science Advances, analiza estos episodios y trata de distinguirlos de otros periodos cálidos habituales mediante un patrón térmico especialmente persistente.

    Los investigadores describen situaciones en las que las temperaturas permanecen por encima del punto de congelación tanto durante el día como durante la noche durante varios días consecutivos, normalmente entre tres y cinco. Esa ausencia de recuperación nocturna acelera notablemente la pérdida del manto blanco y puede hacer que la nieve desaparezca ante los ojos de quienes viven en las zonas montañosas.


    Matthew LaPlante, periodista y científico del clima de Utah State University, conoce el fenómeno desde su propia casa, situada en las montañas cercanas a Salt Lake City. Después de algunas noches cálidas, el investigador ha observado cómo el nivel de nieve descendía varios centímetros. “Parece como si un monstruo hubiera venido y, en mitad de la noche, hubiera dado un mordisco a la capa de nieve”, explicó LaPlante al describir el impacto visible de estos episodios.

    Una nieve que desaparece más rápido

    El trabajo científico señala que estas olas de calor pueden aproximadamente duplicar la velocidad de deshielo. Sin embargo, el problema no termina con la desaparición prematura de la nieve. Y es que una liberación demasiado rápida del agua puede favorecer inundaciones y complicar la planificación de los recursos hídricos, especialmente en regiones que dependen de las reservas acumuladas durante el invierno.

    La evolución histórica analizada por los científicos también apunta a un cambio significativo. Desde mediados del siglo XIX, la superficie afectada por estos episodios en el oeste de EEUU habría aumentado de media alrededor de 64.000 kilómetros cuadrados por siglo. Además, el primer episodio de cada temporada se estaría produciendo aproximadamente un mes antes por siglo, un desplazamiento temporal relacionado con el progresivo calentamiento del clima.

    El efecto sobre el agua y los bosques

    La radiación solar puede intensificar todavía más el proceso. Cuando los cristales de nieve se calientan, pierden parte de su estructura y de su capacidad para reflejar la luz, por lo que la superficie absorbe más energía y se derrite con mayor rapidez. Noah Molotch, profesor de geografía de la Universidad de Colorado Boulder, que no participó en el estudio, explicó que se produce una especie de efecto acumulativo que acelera el deshielo y puede agravar el estrés hídrico de los bosques.

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    Ben Hatchett, coautor del trabajo y científico del Cooperative Institute for Research in the Atmosphere de Colorado State University, advierte de que el deshielo adelantado cambia la forma de gestionar un recurso fundamental. “El agua que de otro modo estaría almacenada como nieve sale antes, y entonces tenemos que gestionarla como un peligro en lugar de como un recurso en nuestros embalses y a lo largo de los ríos y arroyos”, afirmó. Los investigadores consideran que comprender mejor las olas de calor devoradoras de nieve será clave para anticipar sus consecuencias sobre los sistemas de agua y los ecosistemas de montaña.

    Una investigación realizada en EEUU ha puesto nombre y características concretas a un fenómeno climático capaz de transformar rápidamente el paisaje de las montañas: las llamadas olas de calor devoradoras de nieve. El estudio, publicado en la revista científica Science Advances, analiza estos episodios y trata de distinguirlos de otros periodos cálidos habituales mediante un patrón térmico especialmente persistente.

  • El mapa lunar definitivo: la NASA tira de la inteligencia artificial de IBM para hallar hielo, cráteres y rastros volcánicos en la Luna

    El mapa lunar definitivo: la NASA tira de la inteligencia artificial de IBM para hallar hielo, cráteres y rastros volcánicos en la Luna

    La NASA e IBM han consolidado una alianza estratégica e histórica tras el lanzamiento oficial de un innovador modelo de inteligencia artificial de código abierto diseñado para transformar por completo la exploración científica de la Luna. Esta potente herramienta tecnológica procesa y cruza petabytes de datos espaciales acumulados a lo largo de décadas de misiones orbitales, ofreciendo una precisión sin precedentes para identificar depósitos de hielo atrapados en los polos, automatizar y acelerar el inventario de cráteres de impacto y descubrir inusuales formaciones volcánicas que desafían lo que sabíamos sobre la evolución geológica de nuestro satélite.

    El proyecto ha sido coordinado desde la sede central de la agencia espacial estadounidense por el equipo de IA Impact del Centro de Vuelo Espacial Marshall, en colaboración directa con expertos de los centros Goddard y Ames, así como de IBM Research. A este esfuerzo multidisciplinar se han sumado instituciones académicas de primer nivel como la Universities Space Research Association, el Instituto SETI, la Universidad Howard y la Universidad de Maryland en el condado de Baltimore. Para entrenar al sistema se ha empleado una imponente base de datos de aproximadamente 2 millones de imágenes procedentes de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO)—que incluye más de 1 millón de capturas de alta resolución a 1 metro y cerca de 964.000 imágenes multiespectrales a 100 metros—, complementadas con mediciones topográficas y geofísicas de las misiones GRAIL, Lunar Prospector y Selene/Kaguya de la JAXA japonesa.

    A diferencia de los algoritmos convencionales que exigen un desarrollo individualizado para cada tarea, este sistema se basa en la arquitectura de los modelos fundacionales. Al estar preentrenado con una enorme masa de información no etiquetada, los investigadores pueden adaptarlo con solo una pequeña muestra de datos para tareas cartográficas complejas. En las pruebas de rendimiento, el modelo Prithvi ha mostrado una mejora de hasta el 23% en la identificación de características geográficas y ha reducido el margen de error hasta en un 22% en la detección de posibles depósitos de hielo polar frente al modelo de referencia SwinV2-B, además de superar en un 19% el reconocimiento de cráteres utilizando tan solo la mitad de los datos de entrenamiento.

    IA cartográfica para desvelar los secretos del suelo lunar

    “La NASA ha dedicado décadas a construir un extraordinario registro científico de la Luna, pero la recopilación de datos es solo una parte del trabajo”, afirmó Kevin Murphy, director de datos científicos y director interino de datos e IA en la sede de la NASA en Washington. “También debemos facilitar a los científicos la exploración y el uso de los datos. El Modelo Fundacional Lunar de la NASA-IBM demuestra lo que es posible al aplicar la IA a los petabytes de datos científicos de la NASA. Esa es una oportunidad real que vemos en la IA: convertir grandes conjuntos de datos en nuevos descubrimientos”.

    Entre sus utilidades más prometedoras figura el análisis de las regiones polares permanentemente sombreadas, donde las frías temperaturas atrapan hielo que resulta crucial tanto para descifrar la historia del sistema solar como para abastecer futuras misiones de exploración. En el ámbito del vulcanismo, el modelo ha demostrado una mejora del 3% respecto a los métodos tradicionales en la localización de los denominados mares irregulares (Irregular Mare Patches), estructuras de aspecto joven que desafían las teorías sobre el ritmo de enfriamiento lunar. Asimismo, la automatización del conteo y medición de cráteres permite realizar dataciones cronológicas precisas de los impactos de asteroides sin requerir semanas de trabajo manual por parte de los científicos.

    Convertir petabytes de registros espaciales en conocimiento accesible marca el inicio de una nueva era para la cartografía y la investigación planetaria

    Todo el ecosistema de este desarrollo —que incluye más de 30 capas de información geofísica alineadas espacialmente— se encuentra disponible de forma gratuita en plataformas abiertas como Hugging Face y GitHub, además de integrarse en el kit de herramientas TerraTorch para garantizar la reproducibilidad científica. Este lanzamiento amplía la familia de inteligencia artificial espacial desarrollada por ambas entidades, integrándose junto a la red Prithvi orientada a desastres naturales terrestres y al modelo Surya, diseñado para predecir erupciones solares y clima espacial.

  • El Observatorio de Calar Alto (Almería) registra dos bólidos de origen cometario y un espectro rojo

    El Observatorio de Calar Alto (Almería) registra dos bólidos de origen cometario y un espectro rojo

    El Observatorio de Calar Alto, en la provincia de Almería, ha registrado durante las madrugadas del 10 y el 11 de septiembre tres fenómenos astronómicos de gran interés: dos bólidos de origen cometario y un “sprite” o espectro rojo provocado por una fuerte tormenta.

    Según ha informado el complejo astronómico, los eventos han sido captados tanto por sus cámaras externas como por los detectores del Proyecto SMART, liderado por el investigador José María Madiedo del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC).

    El primero de los fenómenos tuvo lugar a las 02:29 (hora local peninsular española) del 10 de septiembre. El análisis preliminar del profesor Madiedo apunta a que una roca desprendida de un cometa entró en la atmósfera a una velocidad estimada de 128.000 kilómetros por hora. La bola de fuego se inició a unos 98 kilómetros de altitud sobre la provincia de Ciudad Real, desplazándose hacia el noroeste para extinguirse a 38 kilómetros.

    En esa misma jornada nocturna, las cámaras documentaron un evento muy breve y difícil de estudiar: un espectro rojo (“sprite”). Este fenómeno, que dura entre 3 y 10 milisegundos, fue desencadenado por un potente frente de tormenta desarrollado en las inmediaciones del observatorio almeriense. Finalmente, a las 03:46 horas de la madrugada de este 11 de septiembre, los cielos se iluminaron con una “superbola” de fuego o superbólido.

    En este caso, la roca cometaria impactó contra la atmósfera a unos 238.000 kilómetros por hora al noroeste de las Islas Baleares. Su parte luminosa comenzó a 165 kilómetros sobre el nivel del mar y finalizó a 74 kilómetros de altitud sobre el mar Mediterráneo, tras desplazarse en dirección este.

    El proyecto SMART opera a través de una red de estaciones ubicadas en puntos como Calar Alto, Sierra Nevada, La Sagra y Otura (Granada), La Hita (Toledo), Sevilla, Sant Celoni (Barcelona) y Mazagón (Huelva), en el marco de un acuerdo de colaboración para el seguimiento exhaustivo de objetos que impactan contra la atmósfera terrestre.

    El Observatorio de Calar Alto, en la provincia de Almería, ha registrado durante las madrugadas del 10 y el 11 de septiembre tres fenómenos astronómicos de gran interés: dos bólidos de origen cometario y un “sprite” o espectro rojo provocado por una fuerte tormenta.

  • El ensayo en el que el director de Anthropic pide ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial

    El ensayo en el que el director de Anthropic pide ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial

    Dario Amodei mantiene los dedos cerrados de su mano izquierda mientras habla. Viste una camisa blanca y una chaqueta azul, gafas de montura negra y tiene el pelo ligeramente rizado. Está sentado frente a un fondo azul, con un cuadrado iluminado de amarillo justo detrás y a la izquierda de su cabeza.

    Fuente de la imagen, Reuters

    Pie de foto, Dario Amodei, director de Anthropic, dijo que no hay alternativa al desarrollo de la IA, pero pidio que se establezcan controles.

    El director de la empresa de inteligencia artificial Anthropic, Dario Amodei, ha pedido que se ralentice el ritmo de desarrollo de los modelos de inteligencia artificial y que se realice un seguimiento exhaustivo.

    En un ensayo recientemente publicado, Amodei afirmó que el desarrollo de la IA no estaba en duda, pero que los riesgos asociados a ella son “graves” y es necesario dar tiempo a las empresas y a los gobiernos para abordarlos.

    Los directivos de dos empresas rivales de inteligencia artificial, Sam Altman de OpenAI y Elon Musk, se han declarado de acuerdo con Amodei.

    Últimamente ha habido creciente preocupación por los riesgos potenciales de esta tecnología. Un investigador de IA que dejó Anthropic esta semana declaró a la BBC: “si no reducimos el ritmo actual de progreso, existe una alta probabilidad de que todos muramos en un futuro inmediato”.

    Jacob Coxon le dijo a Laura Kuenssberg que las personas que trabajan en empresas de IA estaban “genuinamente asustadas… genuinamente preocupadas por el destino de la humanidad en los próximos dos años”.

    “No es ninguna exageración decir que las personas involucradas tanto en la fundación de estas empresas como en el desarrollo de la tecnología creen que existe la posibilidad de la extinción humana”, dijo Coxon.

    “Muchos de los que están inmersos en el desarrollo de la programación creen que hay una probabilidad superior al diez por ciento, o incluso mayor. Algunos dan cifras menores, pero todos manejan diferentes porcentajes de probabilidad de que los humanos puedan morir. Y todos tienen esto presente a diario mientras trabajan en la tecnología.”

    En su ensayo, titulado “Debemos marcar el ritmo de la frontera” y publicado el sábado, Amodei propuso un plan de tres puntos que incluye la supervisión independiente de los modelos de IA a medida que se desarrollan, la regulación de toda la industria y la regulación global.

    A medida que su propuesta se iba difundiendo, incluso sus competidores manifestaron su apoyo a la idea de contar con supervisores externos que pudieran evaluar la seguridad de los modelos durante su desarrollo.

    “Estoy de acuerdo con Dario en que debemos marcar el ritmo de la frontera”, escribió Sam Altman, CEO de OpenAI, en X. Calificó a los evaluadores independientes como “una gran idea”.

    En una nueva entrevista con la revista Fortune, Altman expresó preocupaciones similares en materia de seguridad y afirmó que no hay estándares aún para impulsar mucho más las capacidades de la IA.

    Añadió que creía que una IA más allá del control humano es “absolutamente” posible.

    Elon Musk afirmó que el jefe de Anthropic tenía “razón”.

    Estas advertencias han provocado llamamientos a la acción, pero el presidente estadounidense Donald Trump ha rechazado hasta ahora esos temores, afirmando el jueves que le preocupaba que “si no ganamos en el campo de la IA, nos encontraremos en una situación muy difícil”.

    Algunos observadores también han sugerido que la publicación de Amodei puede tener menos que ver con la seguridad que con consolidar el control sobre la tecnología de IA.

    La preocupación por la ciberseguridad ha aumentado a medida que los nuevos modelos han demostrado capacidades de pirateo cada vez más potentes.

    Anthropic frenó la difusión para uso público de su modelo Mythos cuando se anunció en abril que podía salir de forma independiente del entorno de pruebas, conocido como la caja de arena.

    En el período previo al lanzamiento de su modelo más reciente, OpenAI citó preocupaciones de ciberseguridad al explicar que había suspendido ciertos aspectos del desarrollo del modelo, llamado Astra.

    La seguridad también ha cobrado gran protagonismo en la rivalidad entre Anthropic y OpenAI.

    Amodei, ha declarado que cofundó Anthropic en 2021 tras dejar su cargo de vicepresidente en OpenAI para poder crear modelos de IA más seguros y fiables.

    En su ensayo, Amodei señaló que la IA ha vanzado “mucho más rápido”, lo que ha incluido su “capacidad para construir la próxima generación de IA”, y mencionó un incidente que involucró a su rival OpenAI, que reveló que agentes llevaron a cabo en julio ciberataques contra objetivos que no se les había pedido atacar.

    Según Amodei, los agentes de OpenAI “actuaron esencialmente como un colectivo fanáticamente entregado”. OpenAI ha declarado que, como consecuencia, está ralentizando el entrenamiento de ciertos modelos y herramientas de IA avanzadas.

    Amodei abogó por “desarrollar la IA a un ritmo equilibrado que garantice su seguridad sin dejar de obtener sus beneficios”.

    Esto no significaría “detener la capacitación en modelos o el progreso técnico, sino garantizar que las empresas se tomen el tiempo suficiente para alinear y salvaguardar sus modelos, y que evaluadores externos lo confirmen”.

    Amodei dijo que Anthropic se compromete a esto “unilateralmente”, y pidió a los gobiernos “que exijan a otras empresas emergentes que hagan lo mismo”.

    Amodei afirmó reconocer que la regulación podría no ser capaz de seguir el ritmo de la IA y, por lo tanto, hizo un llamamiento a las empresas de IA para que “colaboren voluntariamente para establecer estándares” en paralelo con la regulación.

    La pantalla de un dispositivo con los iconos de algunas de las aplicaciones de IA más usadas como Gemini, Claude, ChatGPT y DeepSeek.

    Fuente de la imagen, Samuel Boivin / Getty

    Pie de foto, Los máximos directivos de las compañías estadounidenses líderes en IA han pedido que se frene su desarrollo hasta que se establezcan controles.

    El director ejecutivo de Anthropic procedió a abordar el impacto que una desaceleración tendría en la industria y la competencia con los principales desarrolladores a nivel mundial, en particular China.

    “Creo que si ralentizar el proceso nos diera incluso uno o dos años adicionales antes de que los modelos alcancen niveles críticos de capacidad, y usáramos ese tiempo para avanzar en la alineación, podríamos reducir enormemente el riesgo de que algo salga muy mal”, dijo Amodei.

    Esto tendría que hacerse de forma coordinada, “sin sacrificar la ventaja comercial ni el liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial”. Cualquier desaceleración tendría que ser limitada, afirmó, para evitar que China tomara la delantera.

    Instó al gobierno estadounidense a que tomara medidas para que los chips de IA de las empresas estadounidenses no pudieran venderse a China, ni que la tecnología se compartiera con países autoritarios.

    Sin embargo, su antiguo empleado, Jacob Coxon, declaró a la BBC que la iniciativa para frenar el ritmo debe ir más allá de Estados Unidos: “Será necesario algún tipo de desaceleración coordinada con China si queremos evitar una carrera a escala internacional”.

    Una IA “más transparente”

    La publicación de Amodei ha generado una amplia gama de reacciones.

    Clement Delangue, director ejecutivo de la plataforma de IA Hugging Face, anunció el lanzamiento de un nuevo proyecto llamado Open Alignment Initiative, (Iniciativa para una Alineación Abierta), dedicada a asegurar que el desarrollo de la IA se ajusta a los valores y objetivos de la humanidad, y añadió que quería formar parte de los “evaluadores integrados” que Amodei propuso como posibles soluciones.

    El juego Hugging Face fue hackeado por agentes de OpenAI a principios de este año, lo que provocó una gran controversia sobre la seguridad de la IA.

    Cuando pocas semanas después, Anthropic anunció que había frenado el intento de desarrollar armas biológicas con uno de sus modelos, la polémica solo se agravó.

    “Hagamos que la IA sea más segura haciéndola más transparente”, escribió Delangue en X.

    Elon Musk también expresó su apoyo: “Dario tiene razón”.

    Musk, cuya empresa SpaceXAI creó el controvertido chatbot Grok, llegó a calificar a Anthropic de “malvada”, pero parece haber cambiado de opinión desde que firmó un acuerdo de US$15.000 millones para vender capacidad informática a Anthropic en mayo.

    Sin embargo, algunos observadores sugirieron que la publicación de Amodei tenía menos que ver con la seguridad que con consolidar el control sobre la tecnología de IA.

    “Dario argumenta a favor de detener el código abierto y concentrar un enorme poder tecnológico y económico en Anthropic”, escribió Chamath Palihapitiya, inversor y copresentador del podcast tecnológico “All-In”.

    La idea de ralentizar o incluso paralizar el desarrollo de la IA ha sido recibida con cinismo durante mucho tiempo en ciertos sectores de Silicon Valley, y los críticos acusan a los principales desarrolladores de IA de exagerar su tecnología como estrategia de marketing.

    Según se informa, tanto Anthropic como OpenAI se están preparando para ofertas públicas iniciales para salidas a bolsa que podrían batir récords.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • John Ternus, nuevo CEO de Apple, sobre la llegada de dispositivos de IA y el iPhone: “El teléfono no va a perder importancia”

    John Ternus, nuevo CEO de Apple, sobre la llegada de dispositivos de IA y el iPhone: “El teléfono no va a perder importancia”

    John Ternus afronta su nueva etapa como CEO de Apple con una idea que puede marcar el futuro de la compañía: la inteligencia artificial permitirá desarrollar dispositivos diferentes, pero no desplazará al iPhone. El ejecutivo considera que las pantallas seguirán teniendo un papel fundamental porque responden a una necesidad básica de los usuarios, como es la de acceder a la información de forma visual. Fracasos como el del Humane AI Pin parecen darle la razón.

    La llegada de Ternus a la dirección de Apple, después de 25 años dentro de la empresa y de haber encabezado su división de hardware, coincide con un momento de transformación tecnológica. El nuevo CEO aseguró que la IA abre posibilidades que hasta ahora no estaban disponibles. “Este es el momento más emocionante de mi carrera para crear productos porque la IA presenta todas estas nuevas oportunidades”, afirmó.

    La IA abre la puerta a nuevos dispositivos

    Ese potencial no quedará limitado a incorporar funciones inteligentes en los productos existentes. Según explicó John Ternus, la inteligencia artificial también puede servir como punto de partida para categorías diferentes de dispositivos. “Estas son capacidades nuevas e increíblemente emocionantes para el tipo de productos que hemos creado. Pero esto también abre la puerta a nuevos tipos de productos“, señaló el máximo responsable de Apple.


    Sin embargo, ese escenario no implica que la compañía pretenda sustituir el iPhone por un nuevo dispositivo basado exclusivamente en IA. Apple ya cuenta con productos como AirPods y Apple Watch, cada vez más vinculados a funciones inteligentes, mientras mantiene las pantallas como una pieza central de su estrategia. La razón que ofrece Ternus está relacionada directamente con la manera en la que las personas consumen información.

    El iPhone seguirá siendo fundamental

    “La gente quiere pantallas. Quieres ver información. Ya sabes, los humanos procesan la información de manera mucho más eficaz visualmente que a través del audio. Y, por eso, tener una pantalla es increíble y cabe en tu bolsillo. Y, por eso, no vemos que el teléfono vaya a perder importancia de ninguna manera”, explicó Ternus. Sus palabras sitúan al iPhone como una pieza esencial incluso ante la posible llegada de nuevas categorías de dispositivos de inteligencia artificial.

    El planteamiento también encaja con la visión que el nuevo CEO tiene del catálogo de Apple: combinar hardware, software y servicios para construir experiencias que funcionen de manera integrada. “Creo que, si observas todo nuestro catálogo, la belleza de Apple está en su hardware, software y servicios, y lo que me encanta es cuando todas estas cosas se unen, interactúan y crean una experiencia que es simplemente mayor que la suma de sus partes”.

    John Ternus afronta su nueva etapa como CEO de Apple con una idea que puede marcar el futuro de la compañía: la inteligencia artificial permitirá desarrollar dispositivos diferentes, pero no desplazará al iPhone. El ejecutivo considera que las pantallas seguirán teniendo un papel fundamental porque responden a una necesidad básica de los usuarios, como es la de acceder a la información de forma visual. Fracasos como el del Humane AI Pin parecen darle la razón.