Lo que solía ser un espectáculo poco común que adornaba el cielo crepuscular se está convirtiendo ahora en algo extrañamente habitual. Si vive en cualquiera de las dos costas de Estados Unidos, tiene muchas probabilidades de presenciar lo que se ha convertido en una estampa celeste habitual en nuestra era tecnocena moderna: una ‘medusa’ de lanzamiento espacial o sencillamente ‘medusa espacial’.
Por qué se producen las medusas espaciales
Todo radica en la geometría de observación. Una columna de lanzamiento iridiscente se produce cerca del anochecer o del amanecer, alrededor de una hora antes del orto local o después del ocaso local. Estas pueden resultar especialmente espectaculares, a medida que la estela plumosa de escape se eleva sobre la curvatura de la Tierra y recibe la luz solar, todo mientras usted la contempla evolucionar desde los cielos oscuros situados abajo. Estas pueden adoptar formas con un aspecto ciertamente asombroso (y, para el desprevenido, sobrecogedor), desde una medusa bulbosa con tentáculos hasta un ‘cometa’ luminoso que se desplaza lentamente.
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El ritmo creciente de lanzamientos ha hecho que este panorama, otrora infrecuente, resulte cotidiano, aunque eso siempre está en continuo cambio. El último lustro batió el récord absoluto en número de lanzamientos en todo el mundo. El año 2026 parece continuar con esta tendencia, con 203 lanzamientos orbitales exitosos hasta el momento.
Irónicamente, SpaceX acaba de anunciar que el lanzamiento de Starlink Grupo 10-49 desde el Cabo el 25 de agosto podría ser el último desde la Costa Espacial de Florida, dado que la compañía se encuentra en transición para lanzar Starlinks de forma masiva a bordo de su enorme cohete Starship desde Boca Chica, Texas, y desde unas futuras instalaciones radicadas en Luisiana.
SpaceX podría incluso acometer un primer lanzamiento orbital histórico de Starship muy pronto, el 15 de septiembre. Un aumento en los lanzamientos a lo largo del litoral del golfo de México podría convertir las medusas espaciales en una estampa habitual por toda la región del golfo y del Caribe.
Aunque esto restará frecuencia a los lanzamientos de la costa este, todavía queda mucho más por contemplar, especialmente las misiones de Crew Dragon y Cargo Dragon que persiguen a la Estación Espacial Internacional subiendo por la costa atlántica de Estados Unidos. El prometido cohete Neutron de Rocket Lab también podría comenzar a lanzarse en breve desde la isla Wallops, en Virginia, a partir de principios de 2027.
Cualquier lanzamiento crepuscular puede producir una medusa. La mayoría se deben a SpaceX y a los esfuerzos de la empresa para completar su megaconstelación Starlink. Asimismo, puede observar este extraño fenómeno cerca de cualquier base de lanzamiento de todo el orbe, aunque las plataformas de lanzamiento de Estados Unidos siguen siendo territorio predilecto para las medusas. Para la costa oeste estadounidense, esto se traduce en lanzamientos al anochecer desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en el sur de California, y en el litoral este de Estados Unidos, desde Wallops en Virginia y la Costa Espacial de Florida al alba.
Los lanzamientos efectuados desde el Centro Espacial Kennedy y la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral a menudo envían misiones en trayectoria ascendente en línea recta frente al litoral este de Estados Unidos y frente a las costas de las provincias marítimas de Canadá. He visto medusas de lanzamiento tan al interior como en Asheville, Carolina del Norte. El reciente lanzamiento orbital de Isar Spectrum desde Andøya, en el norte de Noruega, este pasado fin de semana, el 6 de septiembre, también produjo una inusual medusa ártica: este fue el primer lanzamiento orbital fructífero realizado desde Europa continental.
Dónde y cómo observar el fenómeno
Y a propósito de Andøya, los lanzamientos suborbitales desde este enclave y desde Wallops de la NASA pueden crear de forma deliberada una estampa celeste singularmente deslumbrante, a medida que liberan trazadores con el fin de estudiar la atmósfera superior de la Tierra. Vale la pena vigilar los portales web de Andøya y de Wallops para futuros lanzamientos de experimentos.
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Vi mi primera medusa en Florida, con el despegue de la misión STS-131 el 5 de abril de 2010. Hay que reconocer que los lanzamientos constituían un espectáculo habitual en el centro de Florida, aun antes de la llegada de SpaceX.
Como sucede con la mayor parte de la observación astronómica, el éxito a la hora de predecir y avistar una medusa de lanzamiento radica en saber cuándo y hacia dónde dirigir la mirada, sumando un poco de paciencia y fortuna (léase: cielos despejados).
Podría hallarse más cerca en el tiempo y en el espacio de contemplar una medusa de lanzamiento de lo que pudiera imaginar. Por lo general, suelo examinar las programaciones de los lanzamientos con una semana de antelación aproximadamente. Next SpaceFlight constituye un recurso extraordinario, y en él parecen hallarse verdaderamente al corriente de las actualizaciones y de este calendario de lanzamientos en perpetua alteración, lo cual no es en absoluto tarea sencilla. Un lanzamiento previsto dentro de un intervalo de dos horas respecto al orto o al ocaso local despertará nuestro interés y bien merece ponerse el despertador. Preste atención al azimut de lanzamiento, o el rumbo (dirección hacia la órbita) que seguirá el cohete tras el despegue. Seguir la línea costera (pongamos por caso un despegue desde el Cabo con rumbo noreste) supone un indicio favorable en lo tocante a expectativas de visibilidad.
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Preste minuciosa atención a la ventana de lanzamiento. Un despegue a las 2:00 de la madrugada que muchas otras predicciones descartarían podría contar asimismo con una ventana de lanzamiento de seis horas de duración, y deslizarse a lo largo del crepúsculo hasta rebasar con holgura el amanecer local.
Permanezca en el lugar tras el espectáculo y apreciará otro fenómeno habitual posterior al lanzamiento denominado nubes noctilucentes. Estas nubes persistentes de tonalidad neón son un espectáculo digno de admirar por derecho propio, y pueden perdurar hasta una hora tras el despegue.
Las espirales de lanzamiento son más complejas de vislumbrar. Están provocadas por la purga de gases de la etapa superior, por lo general después de que una etapa vacía se desprenda y la misión se incorpore a una órbita de transferencia en su periplo hacia la órbita geoestacionaria. Las cámaras automáticas de meteoros que vigilan toda la bóveda celeste las capturan de forma ocasional: permanezca atento a estos prodigios celestes de la era espacial contemporánea. Contemplar una medusa de lanzamiento espacial serpenteando por el firmamento puede ser una experiencia verdaderamente insólita.
Lo que solía ser un espectáculo poco común que adornaba el cielo crepuscular se está convirtiendo ahora en algo extrañamente habitual. Si vive en cualquiera de las dos costas de Estados Unidos, tiene muchas probabilidades de presenciar lo que se ha convertido en una estampa celeste habitual en nuestra era tecnocena moderna: una ‘medusa’ de lanzamiento espacial o sencillamente ‘medusa espacial’.

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