La detención del contraalmirante mexicano Fernando Farías Laguna en Argentina revela un nuevo obstáculo en el cauce de la justicia de la gigantesca trama de contrabando de combustible en México que se destapó en 2025. La presidenta, Claudia Sheinbaum, ha asegurado este viernes en rueda de prensa que se están haciendo todos los esfuerzos para hacer que Farías Laguna regrese al país para poder sentarse en los tribunales. “Se está solicitando la deportación y, en caso de que no fuera así, pues ya se establecerían las condiciones de extradición, pero estamos esperando que haya deportación dado que entró de manera ilegal a Argentina”, ha indicado la mandataria sobre el proceso, sin establecer los plazos de espera para que el contraalmirante pise suelo mexicano.
Fernando Farías Laguna, junto a su hermano Manuel Roberto, son los arquitectos y principales protagonistas de una de las mayores tramas de corrupción en México de los últimos años. Los dos sobrinos políticos de Rafael Ojeda Durán, secretario de la Marina durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, están acusados de delincuencia organizada y blanqueo de activos por capitanear un esquema de contrabando a través de las aduanas para dejar pasar combustible sin pagar impuestos. El caso, una mancha en la reputación del Ejército en la custodia de las fronteras, ha obligado al Gobierno de Sheinbaum a impulsar una reforma aduanal y revisar toda la vigilancia para evitar más agujeros negros fiscales. “Esta carpeta de investigación ha dado con una red que existía, pero que ya no existe”, ha zanjado la presidenta. Las pérdidas para el erario mexicano por el tráfico ilegal de diésel y gasolina se estiman en al menos 9.200 millones de dólares al año.
El vicealmirante Manuel Roberto Farias Laguna fue detenido el pasado septiembre, seis meses después de que el Gobierno descubriera un buque que llegó al puerto de Tampico (Tamaulipas) con más de 10 millones de litros de diésel de contrabando. Desde prisión ha pedido reiteradas veces a través de cartas a la presidenta que intervenga en su caso. Sin embargo, su hermano consiguió escapar después de ausentarse de su audiencia ante el tribunal en octubre. El Gobierno de México ha detallado en un comunicado que el marino llevaba fuera del país desde agosto de 2024, cuando voló a Florida, Estados Unidos. Finalmente, las autoridades emitieron una ficha roja de la Interpol con su nombre y consiguieron su captura en Buenos Aires, donde llegó desde Colombia con pasaporte falso de Guatemala. Ahora el siguiente paso es traerlo de vuelta a México para que enfrente su proceso.
La presidenta ha confirmado que de momento el detenido se encuentra en Argentina y que se están haciendo “todas las gestiones necesarias” con ese Gobierno y la Fiscalía General de la República junto con la Secretaría de Relaciones Exteriores para conseguir su deportación, ya que su ingreso al país sudamericano fue con documentación apócrifa. “En caso de que no fuera así, pues ya se establecerían las condiciones de extradición, pero estamos esperando que haya deportación, dado que entró de manera ilegal”, ha señalado.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, lo intentarán por segunda vez. Los dos mandatarios tienen previsto verse este viernes, al mediodía local, en Caracas, según anunció el propio mandatario colombiano. Este será el primer encuentro oficial de un jefe de Estado en la Venezuela sin Nicolás Maduro y un paso más en la consolidación de Rodríguez en el poder.
Delegaciones de alto nivel de los dos países están reunidas desde la mañana de este jueves, y Miraflores confirmó la cita presidencial esa misma noche. Hasta entonces había dudas, pues un antecedente pesaba: en marzo, el encuentro entre ambos pactado en Cúcuta, del lado colombiano de la frontera, se canceló a última hora por decisión de Caracas, que invocó motivos de “fuerza mayor” mientras la prensa aguardaba en la frontera.
Colombia ha manifestado su interés en entrar al negocio eléctrico venezolano —pieza clave para la reactivación petrolera que Estados Unidos quiere apuntalar— y también ha insistido en la reapertura del gasoducto binacional Antonio Ricaurte, con el trasfondo de la rápida disminución de la producción de gas natural en el país. Las relaciones económicas entre los dos países, suspendidas por el antecesor de Petro y reactivadas con su llegada en 2022, aún palidecen frente a la importancia que tuvieron a fines del siglo pasado, pero de ambos lados hay intereses en revivirlas para empujar las economías de los dos países.
Pese a ello, en la agenda del viernes, Petro adelantó que el foco será otro: la seguridad. La frontera entre los dos países se extiende por más de 2.000 kilómetros, y la mirada está puesta, en particular, en la zona montañosa y selvática del Catatumbo: tiene una de las mayores extensiones de cultivos de coca en Colombia y es escenario de un conflicto armado entre las guerrillas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las extintas FARC, que ha desplazado a decenas de miles de personas. “El tema es de seguridad y de un plan conjunto”, afirmó el presidente colombiano. Y anticipó el pilar sobre el que pretende construirlo: el fortalecimiento de la inteligencia binacional. “Si no hay inteligencia, las bombas caen donde no es; si los disparos se dan sin inteligencia, terminan matando a la gente, como ya ha pasado en Colombia”.
Del lado venezolano, el ministro de Interior, Diosdado Cabello, desplegó a finales de 2024 la Operación Relámpago del Catatumbo contra bandas de narcotraficantes. En las redadas policiales y militares fueron apresados alcaldes opositores, jueces y fiscales supuestamente involucrados en actividades ilegales. Entonces, el dirigente chavista vinculó las agrupaciones criminales instaladas en la zona con la “derecha colombo-venezolana”. “Están implicados Iván Duque y Álvaro Uribe Vélez [expresidentes colombianos de derecha] con María Corina Machado [opositora venezolana] a través del financiamiento de campañas electorales por recursos del narcotráfico”, dijo Cabello sin ninguna prueba.
Aun con el tropiezo de Cúcuta, las relaciones —rotas durante los años más duros del madurismo— no se resintieron. Al día siguiente, varios funcionarios de Petro viajaron a Venezuela, entre ellos la canciller y los ministros de Defensa, Comercio y Minas y Energía. De esa cita salió el anuncio de que la comisión binacional se reuniría este jueves y viernes, inicialmente en Maracaibo. Después, la sede cambió a Caracas, como contó el propio Petro la semana pasada en España. “Si Mahoma no viene a mí, yo voy a la montaña. Y entonces voy a Caracas”, dijo a este diario.
En ese mismo viaje, durante una entrevista con RTVE y la agencia EFE, el mandatario colombiano dejó sobre la mesa su receta para destrabar el futuro de Venezuela: un cogobierno entre el chavismo y la oposición durante “uno o dos años” que, a su juicio, abriría paso a unas “elecciones libres de verdad”. “Tienen que cogobernar un tiempo para darse confianza”, dijo. Esa propuesta no figura en los planes de Miraflores y el Gobierno de Delcy Rodríguez la recibió con silencio. Petro marcó distancia con el Gobierno Maduro luego de las elecciones de julio de 2024, cuando el opositor Edmundo López se declaró ganador y reveló las actas que demostraban las votaciones a su favor. Maduro negó ese resultado, pero nunca mostró documentos similares, como los que pidió, entre otros, Petro.
En la misma conversación en Barcelona, Petro deslizó otro de sus posicionamientos, que incomodó a la opositora Machado, también de gira en España esos días. Existe, aseguró Petro, “un gran temor” en el pueblo venezolano ante la posibilidad de una “vendetta política” si regresa la opositora y premio Nobel de la Paz.
La delegación colombiana ha comenzado a llegar a Venezuela a principios de esta semana. Viajaron 83 miembros del Gobierno Petro, que se han reunido en comisiones técnicas con cerca de un centenar de funcionarios venezolanos. Los temas prioritarios han sido fronterizos, migratorios y consulares; educación y cultura; cooperación energética y de riesgos, seguridad alimentaria; y comercio, industria y turismo.
Ceñirse una camiseta de fútbol es un acto de rebeldía. Es estar a contracorriente de lo gris, de lo habitual, de lo formal. Vestir una camiseta de un club, a veces plagada de marcas comerciales, o de una selección a veces ajena, es una forma de mostrar parte de la felicidad a través de la ropa. Y el fútbol es alegría. Esa idea romantizada se quiebra cuando el mercado aprovecha la nostalgia para montar un negocio que parece que nunca se agotará.
En año mundialista, los colosos de la indumentaria deportiva han apostado fuerte para registrar beneficios brutales con toda una serie de productos. Adidas, por ejemplo, ha reconocido públicamente que México es uno de sus mejores clientes en todo el mundo. Es la firma que viste a la selección mexicana desde 2007. Sus diseños de camisetas terminan convirtiéndose en objetos de culto para los más aficionados. Para el Mundial de 2026 han montado toda una estrategia que apuntala a lo retro con una colección que es un calco idéntico al uniforme que utilizó la selección en el Mundial de 1986. Esa camiseta luce el nueve icónico de Hugo Sánchez. ¿Quién no quisiera tener algo de Hugol en este tiempo?
La Federación Mexicana de Fútbol lanzó antes del Mundial de 2022 su nueva identidad, un escudo que enterró el Sol Azteca para dar paso a un águila estilizada. El emblema fue todo un debate, donde los aficionados echaron de menos el logotipo que hacía referencia a su cultura prehispánica. Adidas leyó bien la jugada y sacó más camisetas y chamarras con escudos de antaño.
También han sido relanzadas las primeras camisetas que Messi usó con la selección argentina en un Mundial, las de 2006. La estadounidense Nike aprovechó para lanzar una línea de remeras de portero con aires noventeros y diseños estrafalarios. Desde hace meses volvió a producir los botines de fútbol Total90, una línea que entró de lleno a cada liga y cada partido de barrio en México y Latinoamérica. Otras marcas de ropa ajenas a este deporte, como American Eagle, hasta desembolsaron los ahorros para fichar al colorido Jorge Campos para crear una línea de ropa.
El problema no es la cantidad de ropa retro, ni las ganas de comprarla, es el precio. “Son costos altos, costos que se convierten en un lujo. No es lo mismo tener un sueldo de 5.000 pesos al mes y te quieras comprar la chamarra retro de la selección mexicana que cuesta 4.000. No es viable. Hace 10 años, las playeras estaban en 1.200 pesos”, opina Alex Morci, uno de los grandes coleccionistas de camisetas de fútbol en México. Hoy, el precio de los jerseys se ha duplicado. Ni hablar de las prendas edición especial.
Eso ha orillado a algunos aficionados a buscar alternativas. En internet pululan los sitios de páginas que ofrecen clones de las camisetas de fútbol, con un diseño muy similar aunque con un cambio en los materiales y, claro, en el costo. En el mercado ambulante más grande de Latinoamérica, Tepito, se han caracterizado por siempre tener las camisetas de fútbol incluso meses antes de su estreno. La mercancía, según cuentan algunos vendedores, proviene de Asia. Así, comprar la camiseta retro de la selección mexicana puede salir a la mitad de su costo. Se necesitan ocho salarios mínimos para pagar la camiseta de Hugo Sánchez y 12 para la chamarra más ochentera.
El problema de la piratería ha acompañado a México desde hace décadas. A meses del inicio de la Copa del Mundo, las autoridades han decomisado toneladas y toneladas de este tipo de productos. Estas líneas ni promueven ni satanizan estas prácticas. “Hubo un momento cuando encontré una aplicación de venta de ropa de China. Hice un video para mostrarle a la gente de que se podían encontrar jerseys de época. Yo soy fan del Manchester United, siempre quise algunas playeras, pero me era imposible encontrarlas en original. Lo que entendí del coleccionismo es: estas reproducciones no son coleccionables porque no tienen un valor social, pero sí un valor personal. Solo tienen valor para mí”, cuenta Morci, de 38 años y con casi 200 camisetas compradas.
El amor al fútbol no se agota, tampoco su negocio, ni se limita a una prenda. Eso sí,
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, lo intentarán por segunda vez. Los dos mandatarios tienen previsto verse este viernes, al mediodía local, en Caracas, según anunció el propio mandatario colombiano. Este será el primer encuentro oficial de un jefe de Estado en la Venezuela sin Nicolás Maduro y un paso más en la consolidación de Rodríguez en el poder.
Delegaciones de alto nivel de los dos países están reunidas desde la mañana de este jueves, y Miraflores confirmó la cita presidencial esa misma noche. Hasta entonces había dudas, pues un antecedente pesaba: en marzo, el encuentro entre ambos pactado en Cúcuta, del lado colombiano de la frontera, se canceló a última hora por decisión de Caracas, que invocó motivos de “fuerza mayor” mientras la prensa aguardaba en la frontera.
Colombia ha manifestado su interés en entrar al negocio eléctrico venezolano —pieza clave para la reactivación petrolera que Estados Unidos quiere apuntalar— y también ha insistido en la reapertura del gasoducto binacional Antonio Ricaurte, con el trasfondo de la rápida disminución de la producción de gas natural en el país. Las relaciones económicas entre los dos países, suspendidas por el antecesor de Petro y reactivadas con su llegada en 2022, aún palidecen frente a la importancia que tuvieron a fines del siglo pasado, pero de ambos lados hay intereses en revivirlas para empujar las economías de los dos países.
Pese a ello, en la agenda del viernes, Petro adelantó que el foco será otro: la seguridad. La frontera entre los dos países se extiende por más de 2.000 kilómetros, y la mirada está puesta, en particular, en la zona montañosa y selvática del Catatumbo: tiene una de las mayores extensiones de cultivos de coca en Colombia y es escenario de un conflicto armado entre las guerrillas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las extintas FARC, que ha desplazado a decenas de miles de personas. “El tema es de seguridad y de un plan conjunto”, afirmó el presidente colombiano. Y anticipó el pilar sobre el que pretende construirlo: el fortalecimiento de la inteligencia binacional. “Si no hay inteligencia, las bombas caen donde no es; si los disparos se dan sin inteligencia, terminan matando a la gente, como ya ha pasado en Colombia”.
Del lado venezolano, el ministro de Interior, Diosdado Cabello, desplegó a finales de 2024 la Operación Relámpago del Catatumbo contra bandas de narcotraficantes. En las redadas policiales y militares fueron apresados alcaldes opositores, jueces y fiscales supuestamente involucrados en actividades ilegales. Entonces, el dirigente chavista vinculó las agrupaciones criminales instaladas en la zona con la “derecha colombo-venezolana”. “Están implicados Iván Duque y Álvaro Uribe Vélez [expresidentes colombianos de derecha] con María Corina Machado [opositora venezolana] a través del financiamiento de campañas electorales por recursos del narcotráfico”, dijo Cabello sin ninguna prueba.
Aun con el tropiezo de Cúcuta, las relaciones —rotas durante los años más duros del madurismo— no se resintieron. Al día siguiente, varios funcionarios de Petro viajaron a Venezuela, entre ellos la canciller y los ministros de Defensa, Comercio y Minas y Energía. De esa cita salió el anuncio de que la comisión binacional se reuniría este jueves y viernes, inicialmente en Maracaibo. Después, la sede cambió a Caracas, como contó el propio Petro la semana pasada en España. “Si Mahoma no viene a mí, yo voy a la montaña. Y entonces voy a Caracas”, dijo a este diario.
En ese mismo viaje, durante una entrevista con RTVE y la agencia EFE, el mandatario colombiano dejó sobre la mesa su receta para destrabar el futuro de Venezuela: un cogobierno entre el chavismo y la oposición durante “uno o dos años” que, a su juicio, abriría paso a unas “elecciones libres de verdad”. “Tienen que cogobernar un tiempo para darse confianza”, dijo. Esa propuesta no figura en los planes de Miraflores y el Gobierno de Delcy Rodríguez la recibió con silencio. Petro marcó distancia con el Gobierno Maduro luego de las elecciones de julio de 2024, cuando el opositor Edmundo López se declaró ganador y reveló las actas que demostraban las votaciones a su favor. Maduro negó ese resultado, pero nunca mostró documentos similares, como los que pidió, entre otros, Petro.
En la misma conversación en Barcelona, Petro deslizó otro de sus posicionamientos, que incomodó a la opositora Machado, también de gira en España esos días. Existe, aseguró Petro, “un gran temor” en el pueblo venezolano ante la posibilidad de una “vendetta política” si regresa la opositora y premio Nobel de la Paz.
La delegación colombiana ha comenzado a llegar a Venezuela a principios de esta semana. Viajaron 83 miembros del Gobierno Petro, que se han reunido en comisiones técnicas con cerca de un centenar de funcionarios venezolanos. Los temas prioritarios han sido fronterizos, migratorios y consulares; educación y cultura; cooperación energética y de riesgos, seguridad alimentaria; y comercio, industria y turismo.
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado
Se acerca el Día del niño y es una buena oportunidad para hablar de dulces, mejor si son dulces mexicanos
03:06
Una guía de dulcerías para celebrar el Día del Niño
Foto: RODRIGO OROPEZA | Vídeo: EPV
Se acerca el Día del niño y es el mejor pretexto para hablar de dulces. Y es mejor si hablamos de dulces mexicanos. De las palanquetas, los turrones, los rollos de frutas, las cocadas a los mazapanes. Muchos de los dulces son herencia colonial, esa época en que se mezclaron ingredientes y técnicas locales y extranjeras. Algunas preparaciones utilizan alimentos endémicos como las alegrías hechas con amaranto; o las palanquetas hechas de cacahuate, con miel o azúcar, un producto que no existía en América. Y fue en el Porfiriato cuando se pusieron de moda las dulcerías. En cualquier tianguis, mercado de barrio o incluso en muchas calles es posible encontrar carritos con golosinas, porque los dulces también son una parte importante de nuestras tradiciones gastronómicas.
El próximo Gobierno de Colombia, que asumirá el cargo el 7 de agosto, deberá hacer frente a una serie de retos formidables. Si bien algunos de ellos son comunes a otros países latinoamericanos, otros —como un grave desequilibrio fiscal, una producción récord de cocaína y una situación de seguridad muy deteriorada— son más propios de Colombia.
En este contexto, podría resultar tentador centrarse en los problemas internos y relegar la política exterior a un segundo plano. Colombia Global (Planeta) sirve como un correctivo a ese tipo de pensamiento. Argumenta de forma convincente por qué eso sería un grave error. De hecho, esta publicación, que llega en el momento justo, comienza con un diagnóstico sólido y aleccionador de la situación nacional, combinado con un llamamiento urgente a centrarse en lo que denomina la «pentacrisis», que abarca salud, energía, seguridad, política fiscal y relaciones internacionales.
A los autores principales del volumen, el exministro de Asuntos Exteriores de Colombia Guillermo Fernández de Soto y el experimentado diplomático, agudo analista y autor del aclamado América Latina: La visión de sus líderes (Planeta, 2024), Andrés Rugeles, se suman los colaboradores más jóvenes y especialistas en política exterior Tatiana Dangond A. y Mario Carvajal Cabal.
Su análisis exhaustivo y sus propuestas políticas se inscriben en el marco general de la consecución de los objetivos de una mayor seguridad y desarrollo. Para abordar con éxito la agenda nacional es necesario perseguir un conjunto de prioridades coherentes en materia de política exterior, basadas en una serie de principios fundamentales. Entre dichos principios se incluyen la defensa de la democracia, el derecho internacional y un multilateralismo renovado.
Las valoraciones y recomendaciones del libro son notablemente realistas y pragmáticas. Abogan por que Colombia desempeñe un papel más vigoroso en la configuración de los asuntos regionales, hemisféricos y globales. El país cuenta con activos y recursos considerables que, empleados con acierto, lo situarían en una posición más sólida para llevar a cabo una política exterior más acorde con intereses nacionales.
Portada del libro Colombia Global.Planeta
Como señalan los autores, Colombia tiene “un capital valioso que aportar en talento humano, recursos naturales, materias primas, cambio climático, energías limpias y seguridad alimentaria. En pocas palabras, el país posee lo que otras naciones y bloques necesitan y anhelan para competir eficazmente en el marco de la triple transición verde, digital y energética”.
Al mismo tiempo, Colombia Global reconoce los numerosos obstáculos que se interponen en el camino hacia la consecución de los ambiciosos objetivos que plantea. El entorno internacional es, al fin y al cabo, “frágil, polarizado y fragmentado”. Además, varias de las tendencias globales analizadas —la expansión de la delincuencia organizada transnacional, el profundo debilitamiento de las instituciones multilaterales, las democracias en peligro y las crecientes desigualdades— son motivo de preocupación.
Sin embargo, hay que reconocer que los autores van más allá del diagnóstico y las recomendaciones. Ofrecen una orientación constructiva y establecen los pasos que deben darse para abordar y superar los obstáculos. Las diversas hojas de ruta que contiene este magnífico volumen se refieren a cómo Colombia puede mejorar las relaciones bilaterales con países de todo el mundo y reforzar su participación en organizaciones multilaterales regionales y globales.
El libro dedica una atención prioritaria al mantenimiento de relaciones productivas con Estados Unidos, llegando incluso a proponer un Plan Colombia 2.0 para ayudar a abordar la grave crisis de seguridad de Colombia y otros problemas relacionados en los países vecinos. Para Colombia, la situación en Venezuela, tanto a corto como a largo plazo, reviste una importancia crítica. El libro es inequívoco sobre la necesidad de una transición democrática y un eventual esfuerzo colectivo de reconstrucción.
Nadie discute que, dado el actual entorno mundial, la integración regional es más crucial que nunca. Los avances en este frente han sido decepcionantes. Colombia Global propone excelentes ideas sobre cómo reformar y revitalizar diversos organismos regionales y hemisféricos, entre ellos la Organización de los Estados Americanos (fundada en Bogotá en 1948) y la Cumbre de las Américas. El próximo Gobierno colombiano haría bien en seguir sus consejos.
Diego Andrés López, alcalde de Mesitas del Colegio, un municipio a 50 kilómetros de Bogotá, está marcado por la historia de las mujeres de su familia. Primero fue su madre, Lucila Suárez. Palomo, como es conocido, cuenta que creció viéndola sostener el hogar mientras criaba seis hijos. Eran los años ochenta y noventa y, aunque dedicó buena parte de su vida a cuidar de su familia, nunca logró completar las semanas exigidas para pensionarse. Años después, López vio otra brecha, ahora cuando sus hermanas tuvieron que interrumpir la lactancia materna exclusiva cuando, tras 18 semanas, terminaron sus licencias de maternidad. Las luchas de esas mujeres se convirtieron en suyas, y el administrador público las llevó hasta la Corte Constitucional.
Ganó la primera demanda en 2023, cuando los magistrados le dieron la razón y ordenaron reducir de 1.300 a 1.000 las semanas de cotización requeridas para que una mujer pueda pensionarse en Colombia. La decisión, que se aplicará de manera paulatina hasta 2036, fue producto de la acción legal que López emprendió en homenaje a su madre. La segunda es una demanda que presentó a comienzos de abril y busca que el alto tribunal amplíe la licencia para las mujeres lactantes durante los primeros seis meses de vida del bebé.
Las 18 semanas remuneradas de licencia de maternidad colombianas superan la de otros países de la región como Perú y Uruguay (14 semanas), Argentina (13) o México (12). Sin embargo, sigue siendo menor al tiempo de lactancia materna mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, de cerca de 27 semanas. Con esos argumentos de salud, López enfocó la demanda que busca acercar a Colombia a Chile, que otorga 30 semanas. “Lo que se busca garantizar es que, a futuro, tengamos niños mucho más sanos y saludables, porque está demostrado que, al tener en esa primera etapa una lactancia materna segura y continua, se evitan muchos problemas de salud”, cuenta en medio de sus ocupaciones como alcalde.
López Suárez, de 43 años, cuenta que ya lleva más de una década intentando entender las dificultades que enfrentan las mujeres en una sociedad tan desigual como la colombiana. Empezó en 2014, cuando vio a sus hermanas integrar el colectivo Mujeres en Red, una fundación que busca acoger a mujeres sin respaldo económico, casi todas cabeza de familia. Él ya era político local -llegó al concejo de su pueblo de más de 20.000 habitantes en 2008- y tras renunciar como coordinador de la oficina local de vivienda, en 2018 se sumó a la organización como el primer gestor de proyectos de esta iniciativa. “Yo les digo a las mujeres que ahí las entendí a ellas porque también sufrí discriminación”, dice y se ríe. “Me decían que no podía ocupar ese cargo por ser hombre, y las entiendo, lo decían con toda razón”, reconoce.
Diego Andres López, en La Victoria, Cundinamarca, en abril de 2025.Alcaldía de Mesitas de El Colegio
Permaneció allí hasta 2019, y dos años más tarde, por su trayectoria en la búsqueda de soluciones para las mujeres precarizadas, la secretaria de la Mujer de la Gobernación de Cundinamarca lo llamó a gerenciar varios proyectos allí. “Hay muchos debates que en Colombia todavía son incipientes, como el del aporte de las mujeres dan al PIB a través de la economía del cuidado”, explica, y cuenta una anécdota. “Hace poco, en un colegio le pregunté a los niños qué hacía su papá, y contestaron en qué trabajaba. Y cuando les preguntaba qué hacía la mamá, decían que nada, porque estaba en la casa”. Con ese ejemplo, pone sobre la mesa la necesidad de que el trabajo en casa, ejercido predominantemente por mujeres, también tenga un valor y un reconocimiento social y económico.
El alcalde de Mesitas del Colegio cuenta que ha enfrentado la estigmatización que suele provocar quien reclama la ampliación de derechos consolidados. “Muchos hombres me preguntan por qué no impulso causas para que ellos también se pensionen con 1.000 semanas. Otros dicen que debo ser gay y que por eso defiendo estos temas, pero no es así”, comenta. Y añade: “Claro que pensionarse es difícil para cualquier trabajador, pero a nosotros no nos despiden por tener hijos”.
Esas objeciones, en su mayoría provenientes de otros hombres, son el terreno en el que con frecuencia se desdibuja su propuesta. Esta semana, por ejemplo, discutió en una emisora radial con un periodista que citaba la ausencia de licencia de maternidad remunerada en Estados Unidos como argumento para restarle peso a su demanda. López prefiere comparar a Colombia con los países que más se acercan a las recomendaciones de la OMS en materia de licencias para la maternidad, y advierte que, aunque pueda implicar un mayor costo fiscal en el corto plazo, la ampliación es una inversión en salud pública y bienestar que reduce cargas sociales a futuro.
Ahora, la Corte Constitucional deberá decidir si admite su demanda y la estudia a fondo, como ocurrió hace tres años. Es uno de las decenas de acciones que llegan al tribunal, pero López parte con el antecedente de haber ganado una primera batalla constitucional en favor de las mujeres. Repite que su motivación principal está en sus hermanas, a quienes ha visto reorganizar sus proyectos de vida en función de la maternidad. Aun así, cuida la forma en que se define: “No soy feminista. Veo una situación que es injusta y que necesita solución. Prefiero decir que soy, quizás, un hombre pragmático”.
La bióloga y difusora científica María Teresa Barbato lleva más de una década investigando la neurobiología del amor, integrando biología y economía conductual para entender el emparejamiento humano. La autora del libro La biología del match (2025) estará este fin de semana en el Festival de Ciencia de Puerto de Ideas, celebrado en la ciudad norteña de Antofagasta, para exponer sobre cómo eligen pareja las personas, y la ciencia y el amor en tiempos digitales. Sobre el amor, la conocida en redes sociales como “doctrina Oxitocina”, dice que no lo puede todo. “Estamos buscando amor constantemente, pero no está resolviendo nuestros problemas sociales. El amor te permite elegir pareja, cuidar la descendencia y punto”, plantea este martes en una cafetería en Providencia.
Pregunta. ¿Es difícil estudiar el amor desde la biología?
Respuesta. Existe una complejidad respecto a cómo ver datos que muchas veces tienen que ver con un pasado evolutivo y a que por mucho tiempo hemos puesto a la conducta humana en un pedestal antropocéntrico, lo que nos ha impedido llegar a información valiosa. Si estoy todo el rato pensando que el amor es solamente una experiencia humana, me pierdo estudiar muchos mecanismos que quizás estaban en los animales. Y ese cambio de paradigma es lo que trae la biología a todas las disciplinas. Decir ‘un animal no es más ni menos que tú, es distinto a ti, y preguntarse: ¿qué problemas tenemos en común? ¿Y cuáles solamente tiene el humano? ¿Qué nos hace especiales? Y eso es lo complejo y el desafío.
P. En el amor, ¿qué es lo especial en el humano?
R. El deseo, la excitación y el apego la tienen prácticamente todos los animales sociales. Pero la atracción romántica tiene un gasto de energía que tiene que ver solo con el tipo de relaciones que nosotros tenemos. Eso tiene de especial el amor romántico humano, que se compone de tres etapas: el impulso sexual; la atracción romántica, donde aparece una obsesión narcótica; y el apego, donde aparece la cooperación para criar la descendencia.
María Teresa Barbato.SOFIA YANJARI
P. La obsesión narcótica suena a algo negativo ¿Lo es?
R. Cuando uno piensa en lo caro que es dejar descendencia en la especie humana -fecundación interna, nueve meses de embarazo, el parto, tres años de lactancia-, el que tú fueras capaz de obsesionarte con una persona para quedarte, es algo que uno podría considerar positivo. Pero hoy, con la tecnología y el whatsapp 24/7, no tiene mucho sentido estar pensando todo el rato en esa persona y que actives sistemas de recompensa constantemente dopaminérgico -mucha oxitocina, baja serotonina-, para afiliarte. Las mujeres, por ejemplo, están dejando esta institucionalidad que las obligaba a emparejarse y tener descendencia. Ahora tienen más libertad y no lo quieren. En vez de juzgar tanto y decir que todo está cambiando, quizá la pregunta es si siempre fue más selectiva y antes no tenía esa libertad.
P. ¿En qué consiste la obsesión narcótica?
R. Cuando la persona concentra la energía para conquistar a otra, deja sus necesidades de lado. Sufres insomnio y activas este sistema de recompensa -que unos llaman narcótico porque la persona está un poco maníaca-. De hecho, la segunda etapa del amor se compara sobre todo con etapas de la hipomanía, donde hay mucha cantidad de oxitocina, de dopamina. Eso me permite olvidarme de todas mis necesidades básicas y concentrarme en ti hasta obtener una conexión emocional. Yo puedo dormir y comer si tú me contestas el WhatsApp. Hay gente adicta -no clínicamente- a este sistema de recompensa, lo que las lleva a entrar a un bucle de atracón y abstinencia. Pero esta etapa acaba cuando la persona ya tiene la conquista y está tranquila.
P. Y ahí comienza la tercera etapa, la del apego.
R. Claro. El apego está prácticamente en todos nuestros vínculos y se empieza a forjar desde las niñez. Ahora, con el apego tú no aseguras la elección de pareja. Tú aseguras, en términos emocionales, el cuidado de la descendencia y al otro. El amor se acaba, pero el apego es una formación vincular que puede durar toda la vida.
P. ¿Esto ha cambiado en los últimos 50 años?
R. Lo que se activa en tu cerebro sigue siendo igual. Lo que ocurre es que ahora uno elige de manera diferente. Antes, el amor se iniciaba con el matrimonio, ahora las personas se toman una etapa de pre-compromiso antes de incursionar en el amor. Dicen que los millennials no se toman en serio el amor, pero yo defiendo lo contrario. Los millennials plantean: ‘tenemos mucho más tiempo, para qué lo queremos hacer rápido, probemos, aumentemos nuestra socio-sexualidad, veamos si hay compatibilidad, si quiero tener un tipo de vínculo solamente sexual’. Eso es muy positivo porque antes quizás tu cerebro tenía que tomar una elección muy rápido.
P. ¿Y cómo elegimos pareja?
R. Hay una universalidad en cómo elegimos pareja. En toda cultura, industrializada o no, se ve que nos gusta alguien amable, inteligente, que tenga un cierto atractivo físico y que sea prosociable (empatizar con los sentimientos de otros). También elegimos distinto a largo que a corto plazo. A corto plazo, ponderamos más el atractivo físico, contamos más la cantidad que la calidad, pero a largo plazo, nos fijamos en las otras cosas. Ahora, el aprendizaje emocional influye en las diferencias individuales. Si a ti te tapan el ojo desde chica, tú no vas a tener una buena visión, aunque toda tu genética esté preparada para eso. Lo mismo pasa con las intuiciones para elegir parejas.
P. ¿Qué pasa cuando una relación amorosa termina?
R. Lo que más se ve afectado es la figura de apego y que no tiene muchas lógicas en nuestro cerebro. Cuando esa persona se va, es como sentir un vacío, muy relacionado con la oxitocina. Esa pareja es parte de tu cotidianidad, de tu familia, tiene que ver con romper una red que construiste. Es muy parecido a la teoría del niño malcriado en economía: tú vas a invertir todo en tu hijo y es muy probable que dentro de toda la vida, ese niño no te lo pueda devolver. Con las parejas va pasando un poco lo mismo y de manera casi exponencial a medida que pasa el tiempo.
María Teresa Barbato en Santiago (Chile).SOFIA YANJARI
P. Usted, además de académicas y divulgadora, ayuda a la gente a encontrar pareja. ¿Qué le dicen?
R. Los hombres, generalmente sobre la problemática que no pueden encontrar pareja, y las mujeres tienen mucha curiosidad sobre sus patrones y generalmente son muy juzgadoras consigo mismas. Creen que siempre están mal en las relaciones y la verdad es que cuando uno empieza a hablar con ellas se da cuenta que les va súper en el amor, lo que pasa es que hay una mirada cultural donde se entiende que que te vaya bien en el amor es terminar con alguien para toda la vida. Yo no le puedo decir eso a todo el mundo. Alguien con un apego muy ansioso, por ejemplo, con alta oxitocina y dopamina, lo va a pasar mal en una relación para toda la vida y esa persona tiene que saberlo.
P. El compromiso en las relaciones amorosas parece estar cotizando a la baja, según los datos.
R. El ambiente afecta la manera en que nos emparejamos. Sí estás en una guerra, en una incertidumbre económica, no tienes ganas de aportar en un compromiso con una pareja, ni menos en una descendencia. En pandemia investigamos qué le motivaba a los adultos al salir y al entrar en la etapa de los confinamientos por fase. Cuando salían, tenían el impulso sexual sumamente alto y la lógica te diría que querían emparejarse, pero no. Querían tener más sexo y eso se da en todo fenómeno de incertidumbre. El ambiente afecta a tu biología. No es que nos transformemos en polígamos después de una crisis, pero somos más promiscuos porque el sexo baja el cortisol.
P. ¿Y la tecnología ha afectado al compromiso?
R. Sí, porque ahora percibo que tengo un mercado biológico mucho más amplio del que tenía antes, por lo que a mi mente le llega la idea de que me puedo emparejar con todas estas personas de Tinder, entonces… ¿para qué me voy a comprometer? Antes tú te acoplabas a grupos más pequeños. Los contextos de emparejamiento, sobre todo en Chile, eran reducidos: la fiesta, el asado con amigos. En Chile no se conquista en la calle como en otros países. Ahora, la incursión de la mujer en el trabajo fue un cambio mucho más radical que las aplicaciones de citas en la manera en que los humanos se empezaron a emparejar.
P. ¿Por qué?
R. Las mujeres se volvieron más selectivas. Hubo un decrecimiento en las tasas de matrimonio, se volvió un poco más difícil para el sexo masculino. Ellas querían explorar otras cosas, y ya no les producía placer solamente su pareja. Y eso nos vuelve a que quizás la hembra de la especie humana si fue más selectiva de lo que pensábamos y ahora que tiene más libertad, también. Y no es que una ideología o una cultura o un momento determinado esté cambiando.
La supuesta trama de fraude desplegada por Metaxchange Capital ha dejado tras de sí más de un millar de clientes afectados, unos 2.000 millones de pesos en depósitos y más de un centenar de denuncias. El caso cobró relevancia a fines de febrero pasado cuando la actriz y cantante Sandra Echeverría denunció en sus redes sociales el quebranto económico que sufrió a manos de la empresa. Tras meses del rastreo de cuentas y análisis de testimonios y pruebas, la directora de la firma, Nazaret Rodríguez, fue detenida la semana pasada en un exclusivo barrio de Ciudad de México y este jueves ha sido vinculada a proceso. “Todos los discursos que la señora ha sustentado sobre su inocencia y sobre tratar de culpar a gente que fue inversionista son completamente falsos”, indicó la intérprete después de acudir a la segunda audiencia sobre el caso en Ciudad de México.
Rodríguez es señalada por su participación en un esquema de fraude piramidal que ofrecía a sus clientes un atractivo esquema de inversión, con rendimientos de hasta un 15% mensual, para después desaparecer sin dejar rastro. Tras su detención, la firma publicó un vídeo, grabado previamente, en el que su directora se defiende enérgicamente y asegura que emprenderá acciones legales contra Echeverría por daño moral. La actriz ha negado cualquier denuncia en su contra. “No me sorprende que haya grabado un video antes de su arresto, haciendo creerle a la gente que todo está bien, culpando a los inversionistas, culpándolos a todos ellos de las pérdidas de su dinero. Sin embargo, no ha procedido nada porque no tiene evidencia”, refiere.
La intérprete, reconocida por sus papeles en telenovelas y portadas de revistas de papel couché, llegó a Metaxchange Capital en 2023 por la recomendación de una amiga. Decidió invertir, pero tras un par de meses de recibir el retorno de sus inversiones comenzaron las excusas, los aplazamientos y luego, el silencio. Lo que inició como una promesa de inversión y crecimiento patrimonial se convirtió en un agujero negro para miles de personas, con amenazas de por medio. En su caso, tras hacer pública su denuncia, Echeverría afirma que ha recibido correos intimidantes por parte de la ahora acusada donde le lanzan calificativos como “hola marrana”. Pese a estos correos intimidatorios, la también cantante decidió proseguir en su batalla legal: “Yo no estoy aquí peleando para recuperar algo de dinero, estoy aquí peleando para que se haga justicia y para romper esta estructura de fraude”, defiende.
El gancho de la supuesta estafa tenía como punto de partida un esquema de compraventa de divisas con el que generaban atractivas ganancias para sus inversionistas, operaciones respaldadas por contratos y cuentas bancarias. Bajo este andamiaje, la firma captó recursos de múltiples personas bajo la promesa de invertirlos en operaciones financieras. Sin embargo, la investigación realizada por la Fiscalía señala que tras los primeros pagos a sus clientes las retribuciones se suspendían abruptamente, dejando a los afectados en vilo. “Los análisis financieros han permitido establecer que los pagos realizados no provenían de actividades económicas reales, sino de dinero aportado por nuevas víctimas, configurando un esquema tipo Ponzi o piramidal”, detalló la dependencia, por escrito.
Metaxchange Capital es una sociedad anónima de capital variable y, por ende, no requiere supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). La empresa fue creada en 2012 con una aportación de 50.000 pesos. Hasta el momento, la firma suma, al menos, unas 147 denuncias. Sin embargo, Echeverría afirma que aún existen muchas víctimas que no se han atrevido a denunciar porque también han recibido amenazas y temen represalias. Aunque se solicitó a la empresa su versión sobre el caso, al cierre de la edición no se obtuvo respuesta.
“Te decimos cómo hacer crecer tu patrimonio”, promete desde el primer vistazo la página de Metaxchange Capital. Tanto en su web como en sus redes sociales, la compañía presume una imagen de solidez financiera y un amplio abanico de consultorías que van desde las claves de la inflación hasta los efectos de la revisión del TMEC. Ahora, esta apariencia de “experiencia internacional” comienza a desmoronarse: la directivo ha sido llevada ante la justicia y las denuncias en su contra se acumulan.
La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires abrió este jueves su 50ª edición y lo hizo respetando el lema que eligió para este año: “La feria de siempre, como nunca la viste”. Así, contra toda tradición, el acto de apertura comenzó con un recital sorpresa, a cargo del músico Fito Páez y un piano de cola. Luego, en lugar del habitual discurso pronunciado por un renombrado escritor, por primera vez la inauguración consistió en un diálogo entre tres escritoras: las argentinas Leila Guerriero, Gabriela Cabezón Cámara y Selva Almada. Al igual que en los últimos dos años, el inicio de la feria, una de las principales actividades culturales de Argentina y América Latina, puso en escena el rechazo al Gobierno de Javier Milei que prima en buena parte de la comunidad de escritores, artistas e intelectuales.
“Es difícil hablar de celebración cuando el sector lleva años estancado”, fueron casi las primeras palabras de Christian Rainone, presidente de la Fundación El Libro, cuando terminaron las canciones de Fito Páez. Rainone pintó un panorama muy complejo para la industria editorial del país. En 2025, la Cámara Argentina del Libro registró un récord de publicaciones, con casi 37.000 títulos, pero la tirada total cayó a su nivel más bajo en una década: 34,6 millones de ejemplares frente a los 52,6 millones del año previo. “La tirada promedio fue de 1.000 ejemplares”, dijo Rainone y agregó que se produjo “una caída brutal de las compras estatales”, que pasaron de llevarse el 29% de la tirada total a solo el 5% en el último año.
Cada vez que mencionaba al Gobierno ultraderechista o a sus altos funcionarios, desde el público surgían abucheos y chiflas. Fue el prólogo de lo que sucedería cuando subió al escenario el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli. Entre gritos cada vez más estridentes, defendió la gestión del Ejecutivo: “No vinimos a realizar marketing cultural”, dijo, sino a “dejar atrás décadas de desorden”. El clímax del alboroto se produjo cuando agradeció al presidente y a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia. Cifelli, que contó también con algunos militantes ultra entre el público, desafió a sus detractores y repitió los nombres de Milei y su hermana. Varias veces interrumpió su discurso para responder las pullas: “dejá de gritar”, “son cuatro nada más”. “Chorro” (ladrón), “caradura”, le respondieron.
La relación entre la Feria del Libro y el presidente Milei fue tensa desde un principio. En 2024, a pocos meses de asumir, el Gobierno le retiró su apoyo y denunció a la Feria como un espacio opositor al presidente. El año pasado, la Fundación El Libro buscó una tregua y el Ejecutivo volvió a participar, pero sus representantes debieron escuchar el mismo repudio que este jueves, tras la instrumentación de diversas medidas que han retirado financiamiento y programas de apoyo al sector.
Después del griterío, el diálogo entre las tres escritoras, moderado por la periodista María O’Donnell, fue escuchado en calma y con aplausos. Comenzó con Gabriela Cabezón Cámara mostrando una inscripción que llevaba su camisa: “El agua vale más que todo”. Con carteles y una lectura compartida, las protagonistas y parte del público se expresaron contra la modificación de la ley de protección de los glaciares, aprobada por el Congreso e impulsada por el Gobierno para propiciar el desarrollo de la minería.
Gabriela Cabezón, Selva Almada y Leila Guerriero en su participación, este jueves.Juan Ignacio Roncoroni (EFE)
“La literatura femenina no existe”, abrió el juego Leila Guerriero y destacó la diversidad de estilos e intereses que obtura esa definición. “Que seamos concebidas como mujeres que escriben es poner una etiqueta, achatar la cuestión, meterla en un frasquito”, dijo la autora de La llamada. Sí valoró que actualmente “hay más mujeres en el primer plano de la industria editorial” que años atrás. Selva Almada celebró que la literatura escrita por mujeres “llegó para quedarse”. Pero destacó: “Hacemos cosas bien diferentes”.
Además de reflexionar sobre sus distintos modos de escribir y elaborar sus obras, las tres coincidieron en valorar a la lectura como un derecho fundamental y lamentaron el desmantelamiento que está sufriendo la educación pública en el país. Sobre el final del diálogo, ante una pregunta de O’Donnell, se ocuparon de la degradación de la palabra en el debate público. Guerriero comparó a la agresividad discursiva con “un hongo venenoso” y advirtió: “Promover esos discursos desde el poder me parece una irresponsabilidad gigantesca”. Cabezón Cámara, autora de Las aventuras de la China Iron, propuso el género “necrogrotesco” para describir a esta época. “¿Qué le vas a contestar a alguien que habla de nenes violados, de mandriles? Nada”, dijo, en alusión a frases pronunciadas por Milei. Para Almada, que escribió El viento que arrasa, “cuando desde el poder se es tan descuidado con el lenguaje, el resto de la sociedad se siente habilitado a hablar con desprecio”.
La jornada dejó inauguradas las múltiples actividades que cobijará la Feria del Libro hasta el 11 de mayo. Esta edición aniversario tendrá, por primera vez, a un país —ya no a una ciudad— como invitado de honor: será Perú, que contará con una amplia delegación de escritores, un stand de 500 metros cuadrados, una muestra literaria titulada Vanguardias del sur y homenajes a Alfredo Bryce Echenique y Mario Vargas Llosa.
Entre los invitados destacados para el 50º aniversario de la Feria estarán dos premios Nobel de Literatura: el sudafricano John Maxwell Coetzee y el chino Mo Yan. Además, está prevista la presencia de escritores como Arturo Pérez-Reverte, Leonardo Padura, Benoît Coquil, Kim Ho-yeon, María Fernanda Ampuero y Nona Fernández, entre muchos otros. Habrá, también, propuestas para conmemorar los 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges y una exposición sobre los libros prohibidos durante la última dictadura que sufrió Argentina.