La Comisión Ambiental de la Megalópolis ha dado a conocer que suspende la Fase 1 de contingencia ambiental atmosférica por ozono a partir de las 19.00 de este domingo, así como la aplicación de medidas extraordinarias del programa Hoy no circula, que recuperará la normalidad a partir del lunes 27 de abril.
Las autoridades afirman que este cambio fue gracias a que “se presentó un incremento gradual en el contenido de humedad del ambiente sobre el Valle de México”, debido a la entrada de aire húmedo desde el océano Pacífico y el Golfo de México, por lo que se registró una concentración de ozono menor a lo que registra la norma de las estaciones de monitoreo.
De acuerdo con la Comisión Ambiental, los días entre el 27 de abril y el 1 de mayo se registrarán temperaturas superiores a los 30 grados en la región, que se acompañarán de vientos débiles, que favorecen las condiciones de concentración de ozono, por lo que se recomiendan actividades que reduzcan las emisiones, como un menor uso del automóvil, la recarga de gasolinas después de las 18 horas, minimizar el uso de gas doméstico, restringir el uso de aerosoles o pinturas y animan a revisar posibles fugas en los hogares.
La Fase 1 de contingencia se activó el sábado por la tarde, después de que se registraron concentraciones de ozono de 163 partes por billón (ppb) en el municipio de Naucalpan de Juárez, en el Estado de México, por lo que se calificó la calidad del aire como muy mala.
Esto provocó restricciones en las actividades al aire libre para este fin de semana, sobre todo para niños, mujeres embarazadas y adultos mayores, sobre todo entre las 13.00 y las 19.00, así como en la circulación de vehículos de engomado amarillo durante el domingo.
La altura del Valle de México, que se localiza a 2.200 metros sobre el nivel del mar, así como su localización en medio de una cuenca montañosa, genera las condiciones propicias para la dispersión de contaminantes. Estas circunstancias son más comunes entre los meses de febrero y junio, que forman parte de la denominada temporada seca-caliente, en la que la circulación del aire es menor y permite la concentración del ozono. De acuerdo con los datos históricos, la calidad del aire mala y muy mala suele presentarse en mayor medida entre los meses de abril y mayo.
Sin duda alguna, la cuarta transformación ha implementado cambios en las formas de la política nacional. En el fondo, es casi lo mismo que en los del años de oro del PRI: las decisiones del partidote, la presidencia decidiendo todo, la inexistente frontera entre partido y Gobierno, corrupción y voracidad rampante, mentiras descaradas, el Gobierno como agencia de colocación, cinismo desbordado.
El PAN o no tuvo tiempo, o no tuvo ganas o creatividad para cambiar las formas; se amoldó al priismo neoliberal y ahí se sintió cómodo, hasta que el electorado se dio cuenta de que estaba votando por una copia y prefirió el original y regresó al priismo.
Habrá que decir también que en aquellos años se hacían muchas tranzas, pero los políticos de altos vuelos no eran sorprendidos en ellas, salvo que el Gobierno quisiera revelarlas. Hacían cosas peores, probablemente, pero no se enorgullecían de ellas como sucede ahora. El caso de la embajada en Londres reducido a la preocupación de un padre es una muestra de desprecio a cualquier asidero con un mínimo de ética.
En mucho se repiten los modos del PRI porque en Morena dominan los priistas. Los izquierdistas, aunque tengan a la presidenta, son una minoría frente a las hordas de pasado tricolor. Ciertamente, el morenismo se despliega con una actitud más retadora y hostil a la vez que troglodita. No temen al castigo, pues les consta que no existe. Es una política mucho más rasposa que las anteriores. No se trata de un manejo abierto y sincero, sino de una falta de límites elemental en el comportamiento. Admitir la corrupción no te vuelve honesto, sino cínico.
Entre las supuestas nuevas formas está su idea de la comunicación democrática, asunto que se limita a la conferencia presidencial de las mañanas. Por tratar de encontrar alguna explicación lógica a ciertas palabras y desplantes presidenciales, podemos decir que la llamada “mañanera” se sale del control y la presidenta comete pifias, que suponemos involuntarias, pero de manera reiterada. Como tiene que contestar de todos los temas, hace anuncios de lo más variados. Lo mismo notifica una llamada con Trump que mantas en las gasolineras; responde sobre posibles delitos cometidos por colaboradores o comportamientos estrambóticos de sus compañeros. A todo le entra.
Se entiende que se quiera imitar el modelo López Obrador de comunicación, pero ese le funcionaba a él, no tiene por qué funcionar igual para otras personas. Contestar todas las preguntas no es apertura, es un error. Abarcar todos los temas es no abarcar ninguno. A fuerza de decir que no le informaron de distintos temas, va quedando la imagen de que a la presidenta nadie le informa nada, ¡porque ella misma lo dice!
La mañanera se ha convertido en una fuente inagotable de problemas generados en Palacio Nacional. ¿Era necesario que la presidenta anunciara que se abrió una investigación en contra de Marcelo Ebrard? No, pero sí revisitó un golpe para el principal negociador del gobierno ante Estados Unidos.
¿Era imperativo anunciar el cese fulminante de Luisa María Alcalde ofreciéndole otro puesto? Por supuesto que no. Peor aún ¿era necesario que la presidenta dijera que Alcalde no aceptó en un inicio lo ofrecido? En absoluto, solamente reflejó un distanciamiento. ¿Para qué informa la presidenta que la gobernadora de Chihuahua no le quiso tomar la llamada? Si no es cierto, muy mal, pero si es cierto, peor.
Entre las conclusiones que se pueden obtener del ejercicio matutino y las nuevas formas es que a Sheinbaum no le informan, no le dicen, no le avisan y no le contestan ni el teléfono. Si estas son las nuevas formas, suenan más bien a lo que antes se conocía como falta de respeto.
Elegiríamos la totalidad de la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, más de 2.000 alcaldías y casi 1.000 cargos del Poder Judicial. Para cualquier ciudadano, es un desafío deliberativo simplemente imposible; para la autoridad electoral, un suicidio logístico y financiero que echa por tierra el argumento de la austeridad.
Un grupo de diputados morenistas, cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum, ya puso la solución sobre la mesa: mover la elección judicial a 2028. Ellos mismos reconocen lo obvio: que la concurrencia es una invitación al desaseo y una carga que satura al votante hasta la parálisis. Nadie gana con elecciones así. Pero mover la fecha es apenas el control de daños. Como mínimo, la mandataria debe empujar este cambio constitucional para dar aire al sistema, pero eso no basta.
Resulta insuficiente —e incluso cínico— proponer un nuevo calendario sin establecer reglas que limpien el fondo. Si la intención es rescatar la seriedad del Poder Judicial, Sheinbaum está obligada a blindar el proceso para que nunca más se repitan episodios tan vergonzosos como el uso de acordeones para ganar espacios a la mala, incluyendo asientos en la Suprema Corte de Justicia. Es iluso pensar que el orden logístico traerá justicia si el origen del nombramiento sigue siendo la trampa.
No basta con cambiar el día de la votación si no se garantiza un proceso imparcial, técnico y no político. Mover la elección a 2028 es un paso lógico; pero sin garantías de autonomía e independencia, solo estaremos posponiendo el desastre. La pregunta para la presidenta es si quiere enmendar las violaciones a la ley cometidas en el proceso pasado o si solo busca ganar tiempo para perfeccionar el control. Sobra decir que una boleta sin “acordeones” debería ser el piso mínimo.
Su última aparición pública fue en 2024, cuando recibió la Medalla de Oro de la Academia de cine española
Adolfo Aristarain, director de cine argentino, posa durante una entrevista en 2024.Mariana Eliano
“Lo mío siempre fue divertirme haciendo cine”, contaba Adolfo Aristarain, uno de los más destacados directores argentinos, poco antes de recibir la Medalla de Oro de la Academia de cine española en 2024. Fue su última aparición pública. Aristarain murió este domingo, a los 82 años, según confirmaron a EL PAÍS fuentes de su entorno.
El director de clásicos comoTiempo de revancha (1981), filmada en plena dictadura militar argentina, Un lugar en el mundo (1992) y Martín (Hache) (1997) fue un puente cultural entre Argentina y España, que consideraba su país de formación, donde vivió entre 1967 y 1974 y con el que mantuvo un gran vínculo el resto de su vida.
Finalmente, ha concluido la construcción del Tren Suburbano que conecta a Ciudad de México con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), ubicado al norte, en el vecino Estado de México. La presidenta, Claudia Sheinbaum, ha inaugurado la obra desde la estación AIFA, tras haber hecho el primer recorrido, de alrededor de una hora, desde la estación Buenavista. “Hoy podemos decir: misión cumplida. Cumplimos con el pueblo de México”, ha dicho la mandataria durante el corte de listón inaugural.
La Línea 1 del Tren Suburbano llegaba hasta la estación Lechería. Hacía falta construir seis estaciones más para conectarlo con el aeropuerto que construyó el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La construcción del tramo faltante comenzó en 2021 y se esperaba originalmente entregarlo en 2023. Sin embargo, la obra, que primero estuvo a cargo de un concesionario privado, la constructora CAF, se retrasó, principalmente porque no se contaba con los derechos de vía para el paso del tren. En febrero del año pasado, Sheinbaum tomó la decisión de encargar la obra al Ejército, convertido en la constructora de mayor confianza de los gobiernos de Morena.
La plana mayor del gabinete federal acompañó a la presidenta Sheinbaum en el primer recorrido. También estuvieron presentes los mandatarios de Ciudad de México, Clara Brugada; Estado de México, Delfina Gómez, e Hidalgo, Julio Menchaca. El Gobierno federal planea que la Línea 1 se extienda en un futuro a Pachuca, la capital hidalguense.
Jesús María Tarriba y Claudia Sheinbaum saludan a usuarios del tren Felipe Ángeles-Buenavista desde el andén. Presidencia de México
Sheinbaum ha agradecido a los ingenieros militares por el trabajo terminado. “Como siempre, están al servicio de la patria”, ha afirmado. La falta de infraestructura para llegar al AIFA fue un problema que desincentivaba el uso del aeropuerto, que lucha por superar su subutilización. Por vías alternativas, la gente podía hacer hasta dos horas y media de trayecto, o pagar sumas elevadas por taxis de aplicación. Con el nuevo tramo, de 41 kilómetros, el viaje durará inicialmente una hora, y tras la adaptación podría reducirse a 45 minutos, según han anunciado las autoridades. El costo será de 45 pesos.
“El Tren Suburbano es el tren del pueblo de México”, ha dicho la presidenta, que ha destacado su plan gubernamental de rescate de trenes de pasajeros. Sheinbaum ha referido que su Administración busca garantizar derechos fundamentales como el de educación, alimentación, salud y a una movilidad digna. “Es la posibilidad de que los mexicanos, a precios accesibles y en el mejor transporte posible, puedan moverse por todo el país”, ha señalado.
El destino de unos cuantos fridas, riveras y orozcos tiene en vilo a México, hasta el punto de convertirse casi en una cuestión de Estado. Desde el anuncio al principio de año de la cesión de la colección Gelman al Banco Santander, se ha despertado una formidable polvareda que ha forzado la intervención de la presidenta, Claudia Sheinbaum, para intentar aclarar el embrollo. Parte del sector del arte mexicano acusa al Gobierno de trato de favor, opacidad y desprotección de una colección cuyo corazón está blindado por una estricta ley de patrimonio, que limita las salidas del país de las obras emblema en un delicado equilibrio con los negocios privados. EL PAÍS ha seguido los pasos de los últimos movimientos del conjunto, valorado en 356 millones de dólares. Esta es la historia de cómo un movimiento millonario y habitual en el mercado del arte ha acabado convirtiéndose en un fenomenal enredo con tres protagonistas: el propietario mexicano, el banco español y el Gobierno, encargado de supervisar las obras protegidas. Incluido un préstamo por 150 millones de dólares concedido por el Santander al coleccionista mexicano, por el cual el acervo (156 obras) aparece como garantía del crédito.
Los Zambrano son una poderosa familia de la burguesía industrial del norte de México. Son dueños de la mayor empresa cementera del país, Cemex, y también tienen, como casi todas las grandes fortunas, tradición en el coleccionismo de arte. Siguiendo esa estela, Marcelo Zambrano, tercera generación de la saga y directivo de Cemex, decide embarcarse en una operación de altos vuelos: hacerse con uno de los conjuntos más importantes del arte moderno mexicano, la colección Gelman, que arrastraba durante décadas una larga historia de intrigas y misterios. A finales de 2020, el empresario adquiere al menos una primera parte de esta. La transacción quedó registrada en la declaración fiscal anual de la Fundación Vergel, propiedad del albacea estadounidense que controló la colección tras la muerte de los propietarios originales.
Desde entonces, Zambrano comienza a mover discretamente la colección, buscando financiación para hacer frente a una operación millonaria. El 11 de octubre de 2023, logra un primer préstamo del brazo financiero de la casa de subastas Sotheby’s, como adelantó el medio especializado Arteinformado y ha podido constatar este diario con documentos públicos del Registro de la Propiedad del Distrito de Columbia. El préstamo se concede a favor de Arte Mexicano por el Mundo, LLC y Comercializadora de Arte del Noreste, las compañías constituidas por el empresario en Estados Unidos y México, respectivamente, para explotar la colección, que llevaba años en un limbo sin exponerse ni aparecer ante el ojo público.
Pasan los años y las obras siguen en la reserva. Hasta que a finales de 2024, cuando los Zambrano ya eran propietarios de la Gelman, la colección salta a los titulares por una subasta realizada por la casa Sotheby’s en Nueva York. Entonces, el Gobierno paraliza la venta de un maría izquierdo, una de las autoras protegidas por la ley de patrimonio y que no contaba con permiso para estar en Estados Unidos. Además, las autoridades mexicanas fuerzan la venta en México ―en lugar de en Nueva York― de un siqueiros, otro de los autores blindados. El resto de las obras, una treintena, fueron vendidas en lo que fue el primer contacto con el mercado del arte desde que los Zambrano entran en escena.
Otra pintura de Frida Kahlo de la colección Gelman.Roberto Serra (Iguana Press/Getty Images)
El siguiente movimiento público es del 21 de enero de este año. El Banco Santander anuncia un acuerdo con los Zambrano para la gestión de una parte de la colección —160 de unas 300 obras— y su exhibición como plato principal del nuevo centro cultural, Faro Santander, que el banco inaugurará en junio de este año en la capital de Cantabria. Aquel anuncio encendió la mecha de las críticas, que demandaban más claridad sobre los plazos del acuerdo y, sobre todo, el papel del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBAL), que debe autorizar y supervisar cualquier salida del corazón de la colección fuera de México.
No ayudaron las declaraciones aquel día de Daniel Vega Pérez, director del nuevo Faro Santander, apuntando que “es una legislación flexible”. Ni tampoco las cifras contradictorias que dieron las autoridades mexicanas mientras crecían las críticas. Primero dijeron cinco años, que en realidad es el plazo del acuerdo de gestión a favor del Santander, no de los acuerdos de exportación de las obras. Luego, dos años, el plazo habitual en estos casos, que tuvo que ser confirmado por la propia Sheinbaum, quien aseguró que regresarían a México en 2028.
El crédito del Santander
Un dato crucial y desconocido hasta ahora es que apenas una semana antes de aquella rueda de prensa en España, el 8 de enero, el Santander concedió un nuevo crédito a Marcelo Zambrano por 150 millones de dólares, que viene a refinanciar el anterior concedido por Sotheby’s Financial Services. Según el contrato inscrito en la Secretaría de Economía mexicana, consultado por este periódico, la colección —156 obras, valoradas en 356 millones de dólares— sirve como garantía del préstamo que tiene un plazo de 12 años y medio.
El acuerdo, también registrado en la base de datos del Distrito de Columbia de Estados Unidos, en ese caso sin cifras, detalla el funcionamiento de este tipo de operaciones, parecidas, por ejemplo, a la del crédito para comprar una casa, que queda como garantía en caso de impago. Esto abre una puerta teórica a que el Santander pueda pasar a ser el propietario de la colección, aunque fuentes cercanas a las negociaciones apuntan que “existen fórmulas para refinanciar los créditos y no llegar a ese escenario”. En el entorno de la familia de coleccionistas agregan que todo el andamiaje legal “está estrictamente apegado al cumplimiento de las leyes mexicanas”.
Retrato a Natasha a Gelman, de Diego Rivera.Banco Santander
La joya que sirve de respaldo al crédito, ya se sabía, es para la artista Frida Kahlo. Ella es también la bandera de las protestas del sector artístico mexicano, que, además de reclamar más transparencia al INBAL, observa con pesar cómo el patrimonio moderno del país se fragmenta en el extranjero, pese a los deseos expresos del matrimonio Gelman de que se mantuviera unido y dentro de México. Diego en mi pensamiento: 67,5 millones de dólares. Autorretrato con monos: 45 millones. Otros 45 millones avalados por El abrazo de amor del Universo… Oro, plata y bronce para el icono pop, que preside un nutrido inventario donde también se codean Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros o María Izquierdo. Solo una quincena de las obras de Frida y Diego representan el 97% de la cotización del conjunto, tal es el valor del imponente matrimonio de artistas. La lista es larga y confirma lo que han señalado al periódico fuentes del sector: que los préstamos bancarios, habituales en el mundo artístico, suelen sufragar aproximadamente la mitad del valor de los acervos.
La mayoría de los artistas que aparecen en el inventario cuentan con declaratorias de Monumento Artístico Nacional, y este es el punto más sensible y el que levanta mayor polvareda, pues los movimientos financieros realizados en esta operación son práctica común en el mercado. La normativa limita la salida de las obras amparadas bajo ese paraguas y, en el caso de Frida Kahlo, que cuenta con la declaratoria más severa, prohíbe su exportación definitiva y conmina a las autoridades a hacer todo lo posible para hacer efectiva su repatriación. Consultado por este diario, el INBAL no ha hecho comentarios.
Desde el Banco Santander subrayan que no hacen comentarios específicos sobre sus clientes, informa Manuel Morales. Y añaden que “en todo caso, la relación que Santander pueda tener con la familia Zambrano es accesoria a la gestión y preservación de la colección Gelman. En ninguna circunstancia la colección saldrá de México fuera del acuerdo en vigor, es decir, siempre en el marco de una exportación temporal autorizada por INBAL y conforme a la legislación mexicana”.
La exportación de las obras
Los coleccionistas y comisarios mexicanos más críticos señalan que, a pesar de quedar ya aclarado que el permiso de la exportación de las obras es el habitual, dos años, y no los cinco anunciados en un principio, el INBAL ha sido más laxo en este caso que en otros. “El INBAL había sido muy estricto con los permisos hasta ahora”, dice una profesional que participó en la carta pública del sector que pedía mayor transparencia al Gobierno en los acuerdos alcanzados.
Esa misma fuente señala que hay desde hace años a la venta en México cuatro óleos de Frida Kahlo, pero no se venden porque les han puesto precio del mercado internacional y nadie está dispuesto a pagarlo por unas obras que no pueden salir del país. “Esto del Santander ha sentado un precedente, ahora los coleccionistas van a empezar a pedir lo mismo”, añade.
El plan para sacarle rendimiento a la colección no termina en su venta fragmentada o en su gira internacional, como está prevista, con paradas cada dos años en México para reevaluar el estado de las obras. Entre diciembre del año pasado y enero de este se han presentado sendas solicitudes para registrar la marcaColección Gelman en la Unión Europea (UE), México y Estados Unidos. En la UE ha quedado definitivamente publicada este viernes, 24 de abril. Ese registro, realizado por la empresa de Zambrano, protege la marca de cualquier uso de tipo comercial, desde la impresión de láminas o libros hasta la descarga de archivos autenticados mediante tokens, pasando por eventos culturales o servicios educativos.
Mientras los propietarios avanzan en su plan de gestión de la colección, la polémica crece dentro del país. Los retornos bienales a México no satisfacen a los más críticos, que además temen que las obras no puedan soportar los traslados, y tampoco solucionan el problema de fondo: una política pública precaria a la hora de proteger el patrimonio moderno del país.
Este otoño, la colección Gelman será el plato fuerte en la inauguración del centro Faro Santander, el nuevo espacio cultural de la entidad financiera en la capital de Cantabria. Su apertura estaba prevista para este verano, pero la imagen de todos los fridas saliendo de México en plena euforia mundialista era un escenario que el Gobierno mexicano no podía permitirse. La actual exposición de parte del acervo en el Museo de Arte Moderno de la capital mexicana se extenderá finalmente hasta después de la competición de fútbol, y después volarán a España para regresar en 2028. Así terminará el penúltimo capítulo de una colección rodeada de polémica.
El número de fallecidos por el brutal atentado en el Cauca sigue ascendiendo. Según el último reporte del gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, publicado a las 11 de la mañana, hora local, ya son 20 los muertos tras la explosión en la Vía Panamericana; 15 mujeres y 5 hombres, todos mayores de edad. La institución ha trasladado a la escena del crimen seis equipos interdisciplinarios de médicos forenses, odontólogos y antropólogos, entre otros, para poder identificar lo antes posible a las víctimas y adelantar la entrega de los cadáveres a sus familiares. El mandatario regional informó de 36 personas heridas, de las cuales 3 permanecen en UCI, y 5 menores de edad que se encuentran fuera de peligro.
Una de las fallecidas es la reconocida activista social del Cauca, Patricia Mosquera, líder afrodescendiente, integrante del Consejo Comunitario del Puro y perteneciente al Mecanismo Especial de Consulta (MEC) de la subregión Alto Patía Norte del Cauca. Con ella, según Indepaz, el número de líderes asesinados en lo que va de 2026 asciende a 48.
En un tuit, Guzmán informó de que se encuentran en Consejo de Gobierno, definiendo medidas de seguridad, acompañamiento, auxilios humanitarios, atención psicosocial y apoyo integral a las víctimas, así como para restablecer la vía afectada. “El cráter, de aproximadamente 200 metros cúbicos, está siendo intervenido y se estima que en un lapso de seis horas se restablezca el paso”, explicó. También, afirmó haber avanzado en la atención de familias que requieren auxilio funerario, “especialmente en la vereda Pedregosa, Cajibío, donde residían 11 de las víctimas”. Guzmán declaró tres días de duelo en memoria de “la población civil a la que le fue arrebatada la vida a causa de la violencia”. Se espera que en próximos días se realice un acto simbólico por las víctimas.
Desde la tarde del sábado, cuando empezaron a conocerse las imágenes del ataque, orquestado por alias Marlon, uno de los jefes de la disidencia de las extintas FARC que comanda Iván Mordisco, los vecinos del municipio de Cajibío mantuvieron la respiración hasta saber que los suyos no estaban entre la lista de muertos o los casi 40 heridos. Las autoridades prohibieron a los vecinos el uso de motocicletas en la noche, las reuniones o aglomeraciones y la venta y el consumo de alcohol a partir de las 6 de la tarde, y se dispuso de un sistema de recompensas para quien suministre información sobre lo ocurrido.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció una recompensa de 5.000 millones de pesos, alrededor de 1,2 millones de euros, por información que lleve a la captura de Marlon.“Esta es una muestra cobarde de debilidad de una estructura criminal cuyo cabecilla principal es un peligroso delincuente”, dijo el sábado desde Palmira.
Para Mario Guerrero, agricultor de la vereda Quílamo, en el municipio de Piendamó, los recuerdos de la explosión aún son difusos y dolorosos. Él viajaba junto a un acompañante el sábado para recoger unos tanques para la recolección de café cuando de pronto, según contó a El Tiempo, sintió cómo el vehículo se levantó del suelo. “La camioneta salió volando. Yo caí golpeado contra la parte de arriba de la cabina. Pensé que era el final. Le pedí a Dios otra oportunidad”, cuenta. Sobrevivió con apenas un rasguño en la mano.
El gobernador Guzmán concedió una rueda de prensa a última hora del sábado para trasladar la información que se tenía de los hechos hasta el momento. “Gente pobre, gente humilde; campesinos, indígenas, comerciantes, transportadores… No tiene absolutamente ninguna interpretación que generen un retén y luego detonen una carga explosiva para matar a más de 13 inocentes”, explicó cuando aún no se conocían los últimos datos de Medicina Legal. “Es un alienado mental el que hace eso, alias Marlon, las estructuras de las disidencias de Iván Mordisco. Esos son los enemigos del pueblo”. El funcionario pidió a la población que identificaran a los miembros de esta organización que llevan años atemorizando a los vecinos del Cauca. “La paz la construimos entre todos, sin doblegarnos”.
El destino de unos cuantos fridas, riveras y orozcos tiene en vilo a México, hasta el punto de convertirse casi en una cuestión de Estado. Desde el anuncio al principio de año de la cesión de la colección Gelman al Banco Santander, se ha despertado una formidable polvareda que ha forzado la intervención de la presidenta, Claudia Sheinbaum, para intentar aclarar el embrollo. Parte del sector del arte mexicano acusa al Gobierno de trato de favor, opacidad y desprotección de una colección cuyo corazón está blindado por una estricta ley de patrimonio, que limita las salidas del país de las obras emblema en un delicado equilibrio con los negocios privados. EL PAÍS ha seguido los pasos de los últimos movimientos del acervo, valorado en 356 millones de dólares. Esta es la historia de cómo un movimiento millonario y habitual en el mercado del arte ha acabado convirtiéndose en un fenomenal enredo con tres protagonistas: el propietario mexicano, el banco español y el Gobierno, encargado de supervisar las obras protegidas. Incluido un préstamo por 150 millones de dólares concedido por el Santander al coleccionista mexicano, por el cual el acervo (156 obras) aparece como garantía del crédito.
Los Zambrano son una poderosa familia de la burguesía industrial del norte de México. Son dueños de la mayor empresa cementera del país, Cemex, y también tienen, como casi todas las grandes fortunas, tradición en el coleccionismo de arte. Siguiendo esa estela, Marcelo Zambrano, tercera generación de la saga y directivo de Cemex, decide embarcarse en una operación de altos vuelos: hacerse con uno de los conjuntos más importantes del arte moderno mexicano, la colección Gelman, que arrastraba durante décadas una larga historia de intrigas y misterios. A finales de 2020, el empresario adquiere al menos una primera parte de esta. La transacción quedó registrada en la declaración fiscal anual de la Fundación Vergel, propiedad del albacea estadounidense que controló la colección tras la muerte de los propietarios originales.
Desde entonces, Zambrano comienza a mover discretamente la colección, buscando financiación para hacer frente a una operación millonaria. El 11 de octubre de 2023, logra un primer préstamo del brazo financiero de la casa de subastas Sotheby’s, como adelantó el medio especializado Arteinformado y ha podido constatar este diario con documentos públicos del Registro de la Propiedad del Distrito de Columbia. El préstamo se concede a favor de Arte Mexicano por el Mundo, LLC y Comercializadora de Arte del Noreste, las compañías constituidas por el empresario en Estados Unidos y México, respectivamente, para explotar la colección, que llevaba años en un limbo sin exponerse ni aparecer ante el ojo público.
Pasan los años y las obras siguen en la reserva. Hasta que a finales de 2024, cuando los Zambrano ya eran propietarios de la Gelman, la colección salta a los titulares por una subasta realizada por la casa Sotheby’s en Nueva York. Entonces, el Gobierno paraliza la venta de un maría izquierdo, una de las autoras protegidas por la ley de patrimonio y que no contaba con permiso para estar en Estados Unidos. Además, las autoridades mexicanas fuerzan la venta en México ―en lugar de en Nueva York― de un siqueiros, otro de los autores blindados. El resto de las obras, una treintena, fueron vendidas en lo que fue el primer contacto con el mercado del arte desde que los Zambrano entran en escena.
Otra pintura de Frida Kahlo de la colección Gelman.Roberto Serra (Iguana Press/Getty Images)
El siguiente movimiento público es del 21 de enero de este año. El Banco Santander anuncia un acuerdo con los Zambrano para la gestión de una parte de la colección —160 de unas 300 obras— y su exhibición como plato principal del nuevo centro cultural, Faro Santander, que el banco inaugurará en junio de este año en la capital de Cantabria. Aquel anuncio encendió la mecha de las críticas, que demandaban más claridad sobre los plazos del acuerdo y, sobre todo, el papel del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBAL), que debe autorizar y supervisar cualquier salida del corazón de la colección fuera de México.
No ayudaron las declaraciones aquel día de Daniel Vega Pérez, director del nuevo Faro Santander, apuntando que “es una legislación flexible”. Ni tampoco las cifras contradictorias que dieron las autoridades mexicanas mientras crecían las críticas. Primero dijeron cinco años, que en realidad es el plazo del acuerdo de gestión a favor del Santander, no de los acuerdos de exportación de las obras. Luego, dos años, el plazo habitual en estos casos, que tuvo que ser confirmado por la propia Sheinbaum, quien aseguró que regresarían a México en 2028.
El crédito del Santander
Un dato crucial y desconocido hasta ahora es que apenas una semana antes de aquella rueda de prensa en España, el 8 de enero, el Santander concedió un nuevo crédito a Marcelo Zambrano por 150 millones de dólares, que viene a refinanciar el anterior concedido por Sotheby’s Financial Services. Según el contrato inscrito en la Secretaría de Economía mexicana, consultado por este periódico, la colección —156 obras, valoradas en 356 millones de dólares— sirve como garantía del préstamo que tiene un plazo de 12 años y medio.
El acuerdo, también registrado en la base de datos del Distrito de Columbia de Estados Unidos, en ese caso sin cifras, detalla el funcionamiento de este tipo de operaciones, parecidas, por ejemplo, a la del crédito para comprar una casa, que queda como garantía en caso de impago. Esto abre una puerta teórica a que el Santander pueda pasar a ser el propietario de la colección, aunque fuentes cercanas a las negociaciones apuntan que “existen fórmulas para refinanciar los créditos y no llegar a ese escenario”. En el entorno de la familia de coleccionistas agregan que todo el andamiaje legal “está estrictamente apegado al cumplimiento de las leyes mexicanas”.
Retrato a Natasha a Gelman, de Diego Rivera.Banco Santander
La joya que sirve de respaldo al crédito, ya se sabía, es para la artista Frida Kahlo. Ella es también la bandera de las protestas del sector artístico mexicano, que, además de reclamar más transparencia al INBAL, observa con pesar cómo el patrimonio moderno del país se fragmenta en el extranjero, pese a los deseos expresos del matrimonio Gelman de que se mantuviera unido y dentro de México. Diego en mi pensamiento: 67,5 millones de dólares. Autorretrato con monos: 45 millones. Otros 45 millones avalados por El abrazo de amor del Universo… Oro, plata y bronce para el icono pop, que preside un nutrido inventario donde también se codean Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros o María Izquierdo. Solo una quincena de las obras de Frida y Diego representan el 97% de la cotización del conjunto, tal es el valor del imponente matrimonio de artistas. La lista es larga y confirma lo que han señalado al periódico fuentes del sector: que los préstamos bancarios, habituales en el mundo artístico, suelen sufragar aproximadamente la mitad del valor de los acervos.
La mayoría de los artistas que aparecen en el inventario cuentan con declaratorias de Monumento Artístico Nacional, y este es el punto más sensible y el que levanta mayor polvareda, pues los movimientos financieros realizados en esta operación son práctica común en el mercado. La normativa limita la salida de las obras amparadas bajo ese paraguas y, en el caso de Frida Kahlo, que cuenta con la declaratoria más severa, prohíbe su exportación definitiva y conmina a las autoridades a hacer todo lo posible para hacer efectiva su repatriación. Consultado por este diario, el INBAL no ha hecho comentarios.
Desde el Banco Santander subrayan que no hacen comentarios específicos sobre sus clientes, informa Manuel Morales. Y añaden que “en todo caso, la relación que Santander pueda tener con la familia Zambrano es accesoria a la gestión y preservación de la colección Gelman. En ninguna circunstancia la colección saldrá de México fuera del acuerdo en vigor, es decir, siempre en el marco de una exportación temporal autorizada por INBAL y conforme a la legislación mexicana”.
La exportación de las obras
Los coleccionistas y comisarios mexicanos más críticos señalan que, a pesar de quedar ya aclarado que el permiso de la exportación de las obras es el habitual, dos años, y no los cinco anunciados en un principio, el INBAL ha sido más laxo en este caso que en otros. “El INBAL había sido muy estricto con los permisos hasta ahora”, dice una profesional que participó en la carta pública del sector que pedía mayor transparencia al Gobierno en los acuerdos alcanzados.
Esa misma fuente señala que hay desde hace años a la venta en México cuatro óleos de Frida Kahlo, pero no se venden porque les han puesto precio del mercado internacional y nadie está dispuesto a pagarlo por unas obras que no pueden salir del país. “Esto del Santander ha sentado un precedente, ahora los coleccionistas van a empezar a pedir lo mismo”, añade.
El plan para sacarle rendimiento a la colección no termina en su venta fragmentada o en su gira internacional, como está prevista, con paradas cada dos años en México para reevaluar el estado de las obras. Entre diciembre del año pasado y enero de este se han presentado sendas solicitudes para registrar la marcaColección Gelman en la Unión Europea (UE), México y Estados Unidos. En la UE ha quedado definitivamente publicada este viernes, 24 de abril. Ese registro, realizado por la empresa de Zambrano, protege la marca de cualquier uso de tipo comercial, desde la impresión de láminas o libros hasta la descarga de archivos autenticados mediante tokens, pasando por eventos culturales o servicios educativos.
Mientras los propietarios avanzan en su plan de gestión de la colección, la polémica crece dentro del país. Los retornos bienales a México no satisfacen a los más críticos, que además temen que las obras no puedan soportar los traslados, y tampoco solucionan el problema de fondo: una política pública precaria a la hora de proteger el patrimonio moderno del país.
Este otoño, la colección Gelman será el plato fuerte en la inauguración del centro Faro Santander, el nuevo espacio cultural de la entidad financiera en la capital de Cantabria. Su apertura estaba prevista para este verano, pero la imagen de todos los fridas saliendo de México en plena euforia mundialista era un escenario que el Gobierno mexicano no podía permitirse. La actual exposición de parte del acervo en el Museo de Arte Moderno de la capital mexicana se extenderá finalmente hasta después de la competición de fútbol, y después volarán a España para regresar en 2028. Así terminará el penúltimo capítulo de una colección rodeada de polémica.
Las muestras de que Brasil es un país brutalmente desigual son cotidianas. Esta misma semana quedó cruelmente expuesto. Mientras el porcentaje de familias brasileñas endeudadas bate un nuevo récord (el 80%) y entra con fuerza en el debate electoral, la reacción de una juez ante el temor de perder los extravagantes privilegios de la elite funcionarial ha causado estupefacción. Y escándalo. “Pronto no vamos a poder ni pagar las facturas”, se desahogó la magistrada durante una vista. Eva do Amaral Coelho, que es blanca, fue incluso más allá: “En breve, los jueces estaremos como esos funcionarios que trabajan en régimen de esclavitud”. La señora Coelho cobró en el mes pasado 91.211 reales entre salario y pluses (unos 18.000 dólares). Sus compatriotas lo saben gracias a las leyes de transparencia brasileñas.
Ocho de cada diez hogares deben dinero, según datos oficiales, sea al banco o a algún otro tipo de entidad financiera, a una empresa de telefonía o electricidad. Quizá a un pariente, o a un amigo.
Como tantos, Deborah Desa, de 21 años, hace malabarismos para pagarse la carrera de derecho y llegar a fin de mes. Trabaja de becaria en un bufete además de asesorar, por su cuenta, sobre derecho laboral. Y ya sabe lo que son los números rojos en la tarjeta de crédito, explicaba este viernes durante un descanso laboral en el centro de São Paulo. “Tuve que negociar un acuerdo con el banco”, dice. Lo habitual es, nuevos plazos, nuevos intereses a cambio de un perdón parcial.
Las deudas de las familias se han disparado en los últimos años y suman un volumen inédito. Un tercio de lo que ingresan va a pagar deudas. La causa es una tormenta perfecta con varios componentes. Y el resultado se traduce en situaciones dramáticas y nada excepcionales, como tener que pedir un crédito para pagar deudas pendientes.
También se puede resumir en un puñado de fríos datos: 81 millones de brasileños están en la lista oficial de morosos. La deuda personal acumulada supera los 900 billones de dólares (equivale al 35% del PIB de Brasil, según datos del Banco Central, frente a un 29% en Colombia o un 17% en México).
Ese endeudamiento masivo es uno de los motivos por los que los buenos números macroeconómicos no se notan en el bolsillo de buena parte de los brasileños de a pie. Y eso tiene de los nervios al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva a menos de seis meses de las elecciones presidenciales y parlamentarias. Cierto es que el desempleo está en mínimos históricos (5,8%), la renta media ha subido y la inflación estuvo bajo control hasta que Donald Trump y Benjamín Netanyahu decidieron enzarzarse en otra guerra con Irán. Pero los créditos siguen por las nubes, con el tipo de interés oficial al 15% para mantener la inflación domesticada.
Una mujer compra sandalias en Río de Janeiro.Dado Galdieri (Bloomberg)
Cualquier emergencia amenaza muchos presupuestos
Cualquier emergencia entraña el riesgo de que el presupuesto familiar salte por los aires, incluso entre quienes tienen empleo estable, como bien saben Carlos Rocha, de 38 años. Este empleado público explica que tuvo que pedir lo que aquí llaman un crédito consignado (que la entidad descuenta directamente del salario) para pagar una cirugía de emergencia para su esposa, la periodista freelance Paola Carvalho, de 36 años. “Fue muy rápido, hechas las comprobaciones, tenía el dinero en la misma semana”, explica Rocha. Juntos han venido desde Boa Vista, casi en la frontera con Venezuela, a São Paulo de turismo. De todos modos, apunta, es un recurso para casos excepcionales “porque llegas a pagar hasta el doble de la cantidad que pediste”.
Muchos en Brasil recurren a la tarjeta de crédito para pagar alimentos o las cuentas básicas. Es habitual pagar a plazos la entrada a un concierto o unas zapatillas. Una tienda ofrece unas Nike Air de 360 dólares en diez plazos sin intereses. Un caramelo para clientes impulsivos. Todo el sistema incentiva el pago a plazos con sistemas de acumulación de puntos a cambio de ventajas de todo tipo.
Para el presidente Lula y su equipo, la culpa de la monstruosa deuda que han acumulado las familias es de lo caro que está el dinero y… las apuestas por Internet. Brasil es un país donde durante décadas los juegos de azar estuvieron prohibidos, pero ahora “ha entrado un casino en cada casa por el móvil”, proclamó un exasperado Lula en su reciente visita a Barcelona.
Con su inofensiva apariencia, el atractivo inicial de las apuestas se convierte para muchos en adicción o en una ruleta rusa para conseguir con urgencia el dinero necesario para pagar una cuenta o devolver un préstamo. En nada, uno se puede encontrar hundido en un círculo vicioso que causa colosales destrozos en las precarias cuentas de millones de familias.
El Ministerio de Hacienda está al habla con los bancos y entidades financieras para lanzar un programa amplio de renegociación de impagos. Lula ya lanzó uno en 2023, nada más volver al poder y con la vista puesta en los más damnificados por la pandemia. El Gobierno confía en que los descuentos puedan alcanzar el 90% de la deuda.
Dinero inmediato, de la necesidad al impulso
El actual nivel de endeudamiento es el resultado de una nefasta tormenta perfecta. Un cóctel que incluye, los altos tipos de interés y las apuestas digitales, pero también la precariedad del empleo, la digitalización de las finanzas, las facilidades para acceder al crédito y el aumento del coste de la vida.
Unos 60 millones de brasileños se han bancarizado en la última década gracias a la expansión de Internet, a los teléfonos móviles y al pix, el popular método de pago instantáneo creado por el Banco Central de Brasil. Aquellos autobuses que eran sucursales bancarias itinerantes que circulaban entre ciudades del interior de este país continental compiten ahora con el celular. Para muchos, la vía más cómoda y barata de pagar, cobrar y también de pedir un crédito a golpe de click.
Un código QR del sistema de pago Pix se muestra en un puesto en la playa de Ipanema, en Río.Dado Galdieri (Bloomberg)
Si entender la letra pequeña de muchos productos financieros es a menudo un desafío hasta para los clientes mejor formados en casi todos los países, en uno con amplias capas de la población poco familiarizadas con los conceptos más básicos de las finanzas personales, es un reto descomunal.
Sistemas de puntos con ventajas
Fernando, de 23 años, atiende un puesto dentro de una tienda de electrodomésticos que promete “dinero al instante”. Trabaja para Ágil, una entidad financiera que vende préstamos personales. “Van de 200 a 13.000 reales [de 40 a 2.600 dólares] y solo empiezas a pagar dentro de con un interés de entre el 15% y el 18%”, explica. Poco sabe de quienes incumplen lo pactado, “de eso se encarga el departamento de recuperación financiera”.
En la caja de la tienda, un cartel con las normas para sacarse la tarjeta de fidelidad. Promete descuentos, pago a 12 plazos sin intereses y…. El gran gancho “aumento automático del límite [de crédito] con el pago de las facturas”.
Fernando, el vendedor de préstamos inmediatos, confiesa que entre la clientela a la que atiende desde que trabaja en el mundo de las finanzas calcula que como un tercio tiene educación financiera. “Muchos lo contratan por necesidad o por impulso, sin ser demasiado conscientes del riesgo”. Una de sus funciones, añade, es estar atento para evitar perjuicios a la empresa ante potenciales candidatos al impago.