Category: Actualidad

  • La UE aplaza a diciembre su decisión sobre los activos rusos congelados para rearmar a Ucrania

    La UE aplaza a diciembre su decisión sobre los activos rusos congelados para rearmar a Ucrania

    En un mismo día, ayer la Unión Europea aprobó su decimonoveno paquete de sanciones contra Rusia, esta vez con una mención expresa al fin de las compras de gas licuado con la esperanza de que eso produzca daños estructurales en la economía rusa, y en la reunión del Consejo Europeo -los jefes de estado o de Gobierno de la UE- dieron pasos para atreverse a utilizar la que sería la ‘bomba atómica’ de las medidas de represalia: autorizar la transferencia a Ucrania de los 140.000 millones de euros de reservas del Banco Central de Rusia que fueron congelados al inicio de la guerra.

    No cerraron el acuerdo, en parte porque en la discusión intervinieron la directora del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, y el del Eurogrupo, Paschal Donohoe, que al parecer señalaron distintas incongruencias legales en la propuesta que había puesto la Comisión sobre la mesa. El presidente del Consejo, Antonio Costa, se comprometió a que en la cumbre del mes de diciembre tendrán que optar forzosamente entre esta fórmula o la que se invente la Comisión en estas semanas.

    En la comparecencia final, los dos dirigentes europeos, Von der Leyen y Costa, querían asegurar a coro que pase lo que pase con los activos rusos, los ucranianos tienen asegurados dos años de asistencia financiera por el presupuesto europeo. Para Costa esto debería ser un gesto de firmeza «que Putin debería entender». Y si en este caso puede haber dudas sobre ese compromiso, lo único que quedó claro es que se comprometen a decidirlo en diciembre.

    Estos pasos coinciden con las nuevas sanciones por parte del Tesoro de EE.UU., que el miércoles anunció medidas contra el sector energético ruso.

    El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que participó en una parte de la reunión ayer en Bruselas, se mostró confiado en que los líderes europeos acaben de encontrar a través del mandato a la Comisión Europea un camino legal para hacerlo. Aunque esto lo dijo antes de saber que en esta ocasión no se cerraría el asunto, confía en que «esta decisión se acerca, gracias a Dios». Zelenski, que sabe que la cuestión más importante es garantizar que en caso de que Rusia pudiera reclamar en el futuro ese dinero, los demás países respaldarían a Bélgica, que es el país bajo cuya jurisdicción están resguardados esos haberes.

    Hasta ahora, la UE no ha tenido ningún problema para utilizar los intereses devengados por esa suma para financiar a Ucrania, pero incautar la suma que está congelada tiene dificultades legales mucho más importantes, porque pondría en duda la seguridad de las transferencias entre las reservas estratégicas de los bancos centrales de todo el mundo.

    El esquema en el que se basa esa gestión presupone que la Comisión lo utilizaría como base para conceder un crédito a Ucrania que formalmente estaría obligada a devolverlo, aunque todos confían en que en unas eventuales negociaciones de paz esa suma estará en el montante que Kiev podría exigir a Rusia como compensaciones por la destrucción causada durante la guerra.

    «En la guerra se necesita mucho más»

    Zelenski considera que ese dinero sería crucial para acelerar el fin de la guerra. «Durante mucho tiempo se ha hablado de los haberes congelados. Hasta ahora utilizamos los intereses, unos 3.000 millones al año, que están bien. Pero en la guerra se necesita mucho más y Rusia tiene que pagar por lo que ha destruido porque son ellos los que nos han atacado y nosotros nos estamos defendiendo».

    Ese dinero lo utilizaría Ucrania para construir misiles de largo alcance para lo que dice tener capacidad tecnológica, pero no suficientes recursos, aunque se mostró confiado en que Estados Unidos pudiera transferir algunos Tomahawk para los arsenales ucranianos.

    Respecto a las posibles negociaciones de paz, Zelenski expuso en Bruselas que «si los rusos quieren hablar está bien, pero eso empieza por tener la voluntad de sentarse en una mesa. Sin embargo, ayer atacaron una guardería, lo que demuestra que no quieren acabar con la guerra». A su juicio, el mejor camino para llevar a Moscú a la negociación «son las sanciones».

    Rearme de Europa

    Pero si no hay ni negociaciones ni paz, los europeos también ha acordado reforzar los esfuerzos conjuntos de los distintos países para a sus capacidades de defensa, empezando por el famoso ‘muro antidrones’ que había propuesto la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

    «Las amenazas inmediatas en el flanco oriental de la UE y el suministro de apoyo concreto a Estados miembros necesita abordarse con carácter prioritario» y por ello «el Consejo Europeo -se dice en el documento de conclusiones- considera que, para responder a las necesidades y amenazas más inmediatas, el trabajo se debería centrar en proyectos concretos para reforzar los esfuerzos conjuntos de los Estados miembros para mejorar sus capacidades antidrones y de defensa aérea». Ahí la Comisión esta dispuesta a movilizar hasta 150.000 millones en préstamos que salen del presupuesto comunitario para que los gobiernos hagan compras conjuntas de material militar.

    «En este contexto, mejorar la resiliencia, seguridad y protección de las infraestructuras críticas, incluidas la energética, digital y submarina, es también esencial», se dice en las conclusiones. Se pone así la mirada en la hoja de ruta que la Comisión presentó la semana pasada con el objetivo de que la UE alcance en 2030 la plena preparación militar incluyendo el objetivo de que ese muro de drones, para el que Ucrania ha ofrecido colaborar con su propia experiencia durante la guerra, esté plenamente operativo a finales de 2027, y el sistema de vigilancia del flanco oriental un año después.

    También se pide a los países que finalicen el proceso de establecer «coaliciones de capacidades en todas las áreas prioritarias para final del año» para desarrollar una tecnología militar propia y compatible, que permita a los europeos una capacidad de defensa suficiente para disuadir a Rusia. Según el canciller alemán, Friedrich Merz, la Unión tiene apenas diez años para ello, que es el tiempo que se prevé que el dictador ruso Vladímir Putin necesitaría para prepararse para lanzar otra guerra. Por ello, estos proyectos de defensa común deberían ponerse en marcha en la primera mitad de 2026.

  • EE.UU. también atacará al narco en suelo colombiano y venezolano

    EE.UU. también atacará al narco en suelo colombiano y venezolano

    Estados Unidos extenderá los ataques contra las redes de narcotráfico también en tierra firme tras una serie de operaciones letales contra lanchas en aguas del Caribe y el Pacífico. El presidente Donald Trump dijo el miércoles desde el Despacho Oval que los cárteles intentarán desplazar sus rutas por tierra tras el cerco naval y que «serán golpeados también en tierra». La Casa Blanca defiende el uso de fuerzas armadas para estas operaciones y afirmó que el presidente dispone de autoridad legal suficiente para actuar sin autorización previa del Congreso, aunque adelantó que más adelante informará al legislativo.

    Trump sostiene que cada ataque «salva 25.000 vidas» y enmarca la ofensiva en un «conflicto armado» contra organizaciones que califica como «narcoterroristas». El secretario de Guerra, Pete Hegseth, confirmó de hecho el mismo miércoles el octavo ataque de esta serie en pocas semanas.

    Esta ampliación del teatro de operaciones se produce tras el mayor despliegue de EE.UU. en el continente americano en décadas: decenas de buques, aeronaves y miles de efectivos en posición avanzada en el Caribe, incluidos destructores, patrulleros, helicópteros y fuerzas de operaciones especiales.

    Al menos ocho embarcaciones han sido destruidas desde septiembre en aguas internacionales salidas de la costa venezolana, con decenas de presuntos traficantes muertos. La ofensiva ha entrado ahora en el Pacífico, con el primer hundimiento frente a Colombia y otro en menos de 24 horas, señal de que las rutas empiezan a cambiar bajo la actual presión militar.

    La Casa Blanca notificó el 1 de octubre al Congreso que EE.UU. se considera en un «conflicto armado no internacional», lo que le permite tratar a estos grupos como fuerzas hostiles. Trump firmó además un memorando que autoriza a la CIA a actuar dentro de Venezuela. Ese documento no ordena explícitamente la extracción de Nicolás Maduro, pero permite operaciones que podrían desembocar en ese desenlace, forzando un cambio de régimen.

    Washington acusa a Maduro de haber sido elegido de forma ilegítima y de dirigir, a través del cártel de los Soles, una estructura estatal dedicada al narcotráfico. La CIA ha reforzado su presencia en el Caribe y ha enviado más personal de inteligencia humana y electrónica a la región.

    Los primeros serían golpes selectivos contra pistas clandestinas, enclaves logísticos o campamentos de grupos aliados del régimen, como la guerrilla del ELN. Esa presión persigue también fracturas internas en las Fuerzas Armadas venezolanas. La Administración considera que el negocio ilícito sostiene la permanencia de Maduro en el poder y opera como incentivo para un entorno militar que controla rutas y cobros.

    El Pentágono ha reforzado la operación con unidades de helicópteros y equipos especializados en incursiones marítimas y ribereñas. Paralelamente, la Casa Blanca elabora una nueva Estrategia de Defensa Nacional que coloca a América Latina y la defensa del «entorno inmediato» por encima de escenarios más lejanos. Este cambio se ha reflejado también en la política exterior, ya que Washington ha condicionado ayudas y beneficios económicos según el alineamiento político con EE.UU.

    Choques diplomáticos

    La dimensión diplomática se ha tensado así con Gustavo Petro. El presidente de Colombia ha protestado por la presencia de ciudadanos colombianos entre los fallecidos y acusa a Washington de ejecuciones extrajudiciales. Trump respondió suspendiendo la asistencia militar y amenazando con nuevos aranceles. Esa reacción ha puesto en riesgo una cooperación de inteligencia de décadas.

    En Venezuela, el régimen ha movilizado tropas y milicias civiles e insiste en que se prepara «ante una agresión extranjera». Maduro ha advertido a EE.UU. de que cuenta con «más de 5.000» misiles antiaéreos rusos en medio de las operaciones contra el narcotráfico en el Caribe»

    La Administración reconoce que la mayor parte de la droga que entra en EE.UU. no llega por el Caribe, sino por el Pacífico y por tierra desde México. Sin embargo, Venezuela es considerada un corredor clave de los grupos colombianos, especialmente el ELN, y un punto de control estratégico para redes asociadas a los generales venezolanos. Washington cree que la campaña naval está forzando el cambio de rutas, lo que anticipa una fase de ataques en el interior. Trump ya ha dado su propia señal de hasta dónde está dispuesto a llegar: «En mar o en tierra, donde estén, serán golpeados».

  • Zelenski confía en que la UE utilice los activos congelados rusos para que Ucrania fabrique sus propios misiles

    Zelenski confía en que la UE utilice los activos congelados rusos para que Ucrania fabrique sus propios misiles

    El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se ha mostrado confiado este jueves en que los líderes europeos reunidos en Bruselas acaben por aprobar la decisión de transferir los 140.000 de activos congelados rusos para financiar el esfuerzo de guerra de su país. Zelenski, que ha participado parcialmente de la reunión del Consejo Europeo, se ha mostrado optimista porque «esta decisión se acerca, gracias a Dios».

    Los dirigentes comunitarios están buscando soluciones jurídicas para dar ese paso, sobre todo para garantizar que en caso de que Rusia pudiera reclamarlo en el futuro ese dinero, los demás países respaldarían a Bélgica, que es donde están resguardados esos haberes.

    En una rueda de prensa, el ucraniano ha explicado que «durante mucho tiempo se ha hablado de los activos congelados. Hasta ahora utilizamos los intereses, unos 3.000 millones al año, que están bien. Pero en la guerra se necesita mucho más y Rusia tiene que pagar por lo que ha destruido porque son ellos los que nos han atacado y nosotros nos estamos defendiendo».

    Ese dinero lo utilizaría Ucrania para construir misiles de largo alcance, para lo que dice tener capacidad tecnológica, pero no suficientes recursos, aunque se mostró confiado en que Estados Unidos pudiera finalmente transferir algunos Tomahawk para los arsenales ucranianos.

    Respecto a las posibles negociaciones de paz, Zelenski ha asegurado que «si los rusos quieren hablar está bien, pero eso empieza por tener la voluntad de sentarse en una mesa de negociaciones. Sin embargo, ayer atacaron una guardería, lo que demuestra que no quieren acabar con la guerra».

    Nuevo paquete de sanciones

    A su juicio, el mejor camino para llevar a Moscú a la negociación «son las sanciones». La UE ha aprobado su décimo noveno paquete y Estados Unidos anunció anoche nuevas sanciones a Rusia. En cuanto a su posición, «no sé por qué se usan los términos de intercambio de territorios. Nosotros no podemos cambiar nada, es nuestro territorio».

    También respondió a preguntas sobre la posición de explicó que en sus encuentros con el presidente Xi Jinping «me ha dicho que no vendería armas a Rusia y eso no lo se. Lo que sí sé es que ayuda a Rusia y no a Ucrania porque no le interesa la victoria de Ucrania sobre Rusia».

  • El expresidente francés Sarkozy entra en prisión, recibido por otros reclusos entre gritos: «¡Estás en tu casa!»

    El expresidente francés Sarkozy entra en prisión, recibido por otros reclusos entre gritos: «¡Estás en tu casa!»

    El expresidente francés Nicolas Sarkozy ha entrado este martes por la mañana a la cárcel de La Santé para cumplir condena por un delito de asociación de malhechores tras haber aceptado dinero del tirano libio, Muamar el Gadafi, para financiar parte de su campaña electoral en 2007.

    Acontecimiento histórico y gran espectáculo, que su protagonista, Nicolas Sarkozy, resume de este modo: «Pensaban destruirme y hacerme desaparecer; y me han devuelto la vida, me han hecho renacer…».

    Acontecimiento histórico… el 25 de septiembre pasado, el Tribunal Correccional de París condenó a Sarkozy, expresidente de la República, a cinco años de cárcel firme, reconociéndolo culpable del delito de asociación de malhechores, entre el 2007 y 2012, aceptando que Muamar el Gadafi, el tirano libio, financiase parte de su campaña electoral del 2007.

    Antes de dirigirse a la cárcel de La Santé, Sarkozy difundió un texto muy personal donde hace estas afirmaciones: «En el momento que me dispongo a entrar en la cárcel mis pensamientos van para los franceses y franceses de todas las opiniones políticas. He sido condenado sin pruebas, según un documento cuya falsedad ha sido probada. No entra en la cárcel un antiguo presidente. Entra un inocente. Sufro una gran pena por Francia, humillada con la expresión de una venganza que lleva el odio a un nivel sin igual».

    Gran espectáculo… Veintiséis días después de su condena, la entrada de Sarkozy en la cárcel parisina de La Santé, inmortalizada por Pío Baroja hablando de anarquistas españoles, se convirtió la mañana del martes en un gran espectáculo con muchos flecos políticos, incluso empresariales.

    Desde las siete de la mañana, decenas de simpatizantes y decenas de gendarmes montaban guardia a la puerta del domicilio personal de Nicolas Sarkozy y Carla Bruni. Días antes el expresidente fue recibido en el Elíseo por Emmanuel Macron y celebró reuniones amistosas con buena parte de la elite política conservadora de las últimas décadas.

    Poco antes de las nueve de la mañana, la pareja Sarkozy – Bruni hizo su aparición en la puerta de su domicilio familiar. Estallaron vítores y gritos de solidaridad. Instalado en su automóvil presidencial, escoltado por una veintena de gendarmes, en moto, Sarkozy inició su travesía de París, para dirigirse a la presión de La Santé, donde lo esperaba una celda de nueve metros cuadrados, con teléfono personal.

    En la puerta de la cárcel y sus alrededores lo esperaban sus hijos, al frente de una multitud de simpatizantes y muchos amigos personales, políticos en su inmensa mayoría. Decenas de gendarmes armados montaron un «muro de seguridad», impidiendo que nadie se aproximase al expresidente, que entró en la cárcel con un bolso de mano para sus prendas íntimas.

    Ya en la cárcel, algunos detenidos saludaban al expresidente con gritos de este tipo: «¡Bienvenido Sarkozy!» !¡Estamos contigo, Sarko, estás en tu casa!».

    Los simpatizantes que han deseado acompañar a Sarkozy durante el más grave de sus procesos judiciales, son un reflejo sensible de una realidad profunda. A pesar de sus condenas judiciales, el expresidente sigue contando con la estima de una cierta élite empresarial francesa, como político y como abogado de negocios muy bien remunerado. No sin cierta ironía lacónica, el expresidente ha comentado esa realidad de ese modo: «La cárcel no es el fin de la historia».

    Los abogados de Sarkozy han presentado un recurso. Y esperan que el expresidente pueda salir de la cárcel «con relativa rapidez». Cuestión de semanas o meses. Se trata de una esperanza aparentemente fundada, aspirando a una revisión de la sentencia que lo condenó a cinco años de cárcel. Sarkozy ha sido condenado en otras ocasiones. Y tiene otros procesos pendientes.

  • Trump cancela su cumbre con Putin y enfría cualquier avance de paz en Ucrania

    Trump cancela su cumbre con Putin y enfría cualquier avance de paz en Ucrania

    Donald Trump ha suspendido el plan de reunirse con Vladímir Putin en Budapest, según confirmó un funcionario estadounidense a ABC. El encuentro había sido anunciado la semana pasada y debía celebrarse en breve, pero quedó en pausa tras una llamada este martes entre el secretario de Estado, Marco Rubio, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov.

    La decisión alivia a varios líderes europeos que rechazan cualquier negociación que implique ceder territorio ucraniano a cambio de paz, más cuando se celebraba en un país, como es Hungría, cuyo presidente, Viktor Orbán, es un firme aliado de Moscú. Estos gobiernos avanzan además en el uso de activos rusos congelados para financiar a Ucrania en la guerra.

    Trump no ha comentado públicamente el aplazamiento, sino que lo hizo un funcionario de la Casa Blanca que informó de que, tras el contacto entre Rubio y Lavrov, ya no es necesario avanzar en las negociaciones directas entre jefes de Estado, al menos de momento. «No está en la agenda», dijo sobre una reunión entre Trump y Putin.

    El Kremlin señaló que sería necesaria una «preparación seria» antes de otra reunión. Trump y Putin se vieron por última vez en Alaska en agosto. Aquello dio lugar a la propuesta de una cumbre entre Putin y el ucraniano Volodímir Zelenski, que no se llegó a materializar. Zelenski busca reforzar su posición pidiendo misiles Tomahawk. Afirma que solo la presión hará avanzar la negociación y que Moscú volvió al diálogo cuando creyó posible ese suministro. Así se lo expresó a Trump en una visita a la Casa Blanca, la tercera en lo que va de año. Tras aquel encuentro se ha filtrado que hubo tensión a puerta cerrada, después de que Zelenski le mostrara al presidente norteamericano mapas con qué objetivos rusos podría atacar con misiles de largo alcance Tomahawk. De momento, Trump se ha negado a autorizar la entrega.

    La postura de Trump ha fluctuado: primero presionó a Kiev para aceptar concesiones; después sugirió que Ucrania podía recuperar todo el territorio; y más recientemente pidió congelar la línea del frente «donde está». El domingo dijo que el Donbás debería «cortarse» dejando la mayor parte bajo control ruso.

    Ucrania y varios gobiernos europeos temen que un alto el fuego sobre la línea actual consolide la ocupación y facilite futuros ataques rusos. Esta semana continúan las gestiones diplomáticas y la UE prevé discutir nuevas sanciones. El viernes se reunirá en Londres la llamada Coalición de los Voluntarios, con 35 países.

    Una paz a medida

    En la Casa Blanca, los republicanos dijeron este martes, tras una comida con el presidente, que están dispuestos a aprobar nuevas sanciones al Kremlin cuando Trump se lo solicite. El líder de la mayoría, el senador John Thune, dejó claro que el calendario de sanciones está vinculado a la estrategia diplomática: «Queremos ponerlo en el pleno cuando la Casa Blanca crea que es útil para que se sienten a la mesa y afronten el tema». Añadió que el proyecto «tiene 85 copatrocinadores, republicanos y demócratas», y que su bancada quiere «hacer todo lo posible para apoyar al presidente, a su equipo y a nuestros aliados para poner fin al derramamiento de sangre y avanzar hacia la paz».

    Rusia ha dejado claro que no acepta un alto el fuego inmediato y que solo está dispuesta a una paz en sus propios términos. Lavrov dijo que «no hay marcha atrás», y rechazó detener los combates porque, según él, eso «solo significaría que una gran parte de Ucrania permanecería bajo el dominio del régimen nazi».

    Moscú sostiene que la cita aún no estaba formalmente cerrada y culpa a Occidente de filtrar que se posponía por su «intransigencia». El Kremlin hace ver que sigue comprometido con los entendimientos alcanzados en Alaska y en las conversaciones directas con Trump, pero rechaza cualquier gesto previo de desescalada. La tensión se agrava con Europa, donde Polonia ha advertido de que no puede garantizar el paso seguro del avión de Putin por su espacio aéreo, y Bruselas trabaja en un plan alternativo que contempla concesiones territoriales, levantamiento de sanciones y garantías de seguridad supervisadas.

  • El duelo sin cuerpo de 18 familias de rehenes asesinados por Hamás

    El duelo sin cuerpo de 18 familias de rehenes asesinados por Hamás

    En el lugar en el que hirieron a Tamir Adar en el estómago mientras defendía el kibutz Nir Oz de los terroristas de Hamás el 7 de octubre de 2023, sus familiares han colocado una piedra, dos sillones de madera y una hamaca bajo una pérgola. Es lo más cerca que pueden estar de él. «Allí nos reunimos su familia a recordarlo, a rezar por él», explica su tía, Adriana Adar. En mitad de la fiesta y el alivio que vive Israel por la paz y el regreso de los rehenes, 18 familias esperan aún el cuerpo de los secuestrados muertos en un extraño duelo sin tumba, un incierto proceso psicológico que tensa aún más las relaciones entre Tel Aviv y los terroristas.

    Tamir era uno de los cinco encargados de defender el kibutz Nir Oz, así que, cuando sonaron las alarmas la mañana del 7 de octubre, tomó su arma y se despidió de su familia con un «nos vemos en diez minutos». El combate duró dos horas. Cientos de terroristas entraron en esta comunidad, donde un cuarto de sus habitantes (un tercio de los que estaban allí ese día) resultaron muertos o secuestrados. Lucharon en la zona cero de la masacre: de las 400 personas que vivían en este kibutz, 64 fueron asesinadas y 76 raptadas por los terroristas de Hamás y los civiles que se colaron desde Gaza al caer las vallas fronterizas.

    «Pelearon duro –recuerda Adriana–, pero no tenían muchas armas y se fueron quedando sin munición». Suponiendo el desenlace, Tamir escribió a su mujer Hadas y le pidió que se encerrara a cal y canto en el refugio de la casa. Y que no abriera la puerta a nadie, aunque él se lo pidiera, pues temía que lo usaran para llegar a su familia. Dos años después, no tienen pruebas de que haya muerto.

    El camino al duelo resultó una odisea. Durante los primeros días, Tamir no regresaba, pero había tantos cadáveres que no sabían si estaba entre ellos. En el kibutz los metieron en la nevera de las cocinas, pero no había electricidad. Después de un mes, el Gobierno les dijo que Tamir estaba secuestrado a partir de imágenes que habían encontrado y por fuentes del Ejército hebreo en Gaza.

    La esperanza de la vida

    «Durante 90 días mantuvimos una lucha por que siguiera vivo. Intentábamos buscar, saber de él, hacerle llegar medicinas». Entonces, les dieron la casi noticia: creían que había muerto de una herida en el estómago por la cantidad de sangre que se había derramado en el lugar donde lo habían alcanzado.

    –¿Cómo vivieron el momento en el que supieron que había muerto?

    –Ese momento todavía no se ha dado. Lo sabremos cuando lo tengamos aquí. Soy incapaz de pronunciar la palabra «seguro», pues uno se agarra a la mínima probabilidad de que esté vivo. Eso mismo nos tortura aunque llevamos dos años luchando con ello toda su familia. Tiene que volver. Salió a defender su país, y ahora su país no puede dejarlo solo. No los pueden abandonar. Nos alegramos mucho por los rehenes que han regresado y estamos felices por los que están aquí, pero deben volver todos.

    Secuestrada y viuda

    «No podremos seguir adelante si no regresan todos», lamenta Karina Engel-Bert, otra de las vecinas del kibutz Nir Oz. La mañana del 7 de octubre escuchó disparos. Ella se metió en el refugio de su casa con Mika y Yuval, sus dos hijas, que entonces tenían 18 y 11 años respectivamente. Su marido, Ronen, paramédico y fotógrafo, salió con su bolsa y el arma. Desde dentro escucharon la batalla que los terroristas mantuvieron contra él: los gritos, los disparos, las granadas. Al salir, vieron mucha sangre y Ronen no estaba. «Era un guerrero. Si lo hubieras conocido, sabrías que no nos hubieran secuestrado si él hubiera estado vivo».

    Video.

    Testimonio de Karina Engel-Bert, que acaba de recuperar el cadáver de su esposo Ronen // Foto: Tamir Adar, con su familia


    ABC

    A ella se la llevaron terroristas civiles: la apalearon, la arrastraron por el suelo, la subieron a una moto. A sus hijas las secuestraron terroristas armados. Tuvieron un accidente y las dos resultaron heridas, una de ellas gravemente.

    A Karina la llevaron con ellas días después de ser secuestrada –una comida al día, algo de pan con queso, un pepino, manipulaciones, filmaciones, tortura psicológica–, y las encontró demacradas, con el pelo enmarañado y una de ellas, que había perdido parte de un pie, se sentaba en una silla de ruedas.

    En ese tiempo oscuro, se aferraron a la «luz pequeña» de que Ronen seguía vivo. A los 52 días, las liberaron a las tres y entonces el Ejército le dijo que tenía información de inteligencia que indicara que el padre de la familia había muerto. «No teníamos pruebas físicas, así que nos agarramos a eso durante estos dos años, tras los que estamos en el mismo lugar que aquel día en que todo empezó y terminó».

    El duelo no es algo que comienza y acaba: «El duelo se parece al caparazón de un caracol. Entras, giras, sales, vuelves a entrar y no se acaba nunca». A falta de sepultura y cadáver –«qué palabra tan fea»–, intentaron vivir como él: hacer chistes, reír de las cosas, bailar con la música alta y recibir gente en casa. «Necesitamos que vuelvan todos para volver a construir nuestra vida y nuestro mundo».

    Por ahora, lamenta que Hamás no haya cumplido su parte del acuerdo –devolver a los vivos, la mayor parte de los muertos y dar información sobre ellos–, y estén «jugando para ganar tiempo». Horas después de esta entrevista, Hamás entregó el cuerpo de Ronen Engel.

    El ritual judío del entierro

    La relación cultural de los judíos con los cadáveres de los fallecidos es especial. El deber sagrado consiste en enterrarlos en las primeras 24 horas y en Israel funciona incluso la Zaka, una organización de voluntarios encargados de limpiar y obtener cualquier resto humano para enterrarlo según la manera ritual convenida.

    Imagen principal - Una roca conmemorativa, dos sillones y una hamaca recuerdan el lugar donde cayó abatido Tamir Adar. Todo el kibutz de Nir Oz, asaltado por los terroristas de Hamás y los civiles de Gaza el 7 de octubre de 2023, es un mausoleo del horror, como se ve en sus casas destrozadas y en los altares hebreos por las familias asesinadas
    Imagen secundaria 1 - Una roca conmemorativa, dos sillones y una hamaca recuerdan el lugar donde cayó abatido Tamir Adar. Todo el kibutz de Nir Oz, asaltado por los terroristas de Hamás y los civiles de Gaza el 7 de octubre de 2023, es un mausoleo del horror, como se ve en sus casas destrozadas y en los altares hebreos por las familias asesinadas
    Imagen secundaria 2 - Una roca conmemorativa, dos sillones y una hamaca recuerdan el lugar donde cayó abatido Tamir Adar. Todo el kibutz de Nir Oz, asaltado por los terroristas de Hamás y los civiles de Gaza el 7 de octubre de 2023, es un mausoleo del horror, como se ve en sus casas destrozadas y en los altares hebreos por las familias asesinadas
    Nir Oz, el kibutz del horror
    Una roca conmemorativa, dos sillones y una hamaca recuerdan el lugar donde cayó abatido Tamir Adar. Todo el kibutz de Nir Oz, asaltado por los terroristas de Hamás y los civiles de Gaza el 7 de octubre de 2023, es un mausoleo del horror, como se ve en sus casas destrozadas y en los altares hebreos por las familias asesinadas
    ABC / PABLO M. DÍEZ

    Después del 7 de octubre, peinaron los escenarios de la matanza e identificaron a algunos muertos por piezas dentales que encontraron entre las cenizas. Ahora no trabajan en Gaza y tienen pocas esperanzas de encontrar más cuerpos por la destrucción de la zona, la pérdida de referencias y, en general, la falta de información de dónde fueron escondidos por Hamás.

    Israel, que también conserva cadáveres de palestinos, denuncia que Hamás no cumple su parte del tratado de paz por el cual debía entregar todos los rehenes, vivos o muertos. La organización terrorista se excusa en que muchos de ellos se han perdido, fueron enterrados en túneles o zonas destruidas o, sencillamente, desconocen su paradero pues las personas encargadas de custodiarlos están muertas.

    Adriana Adar asegura que entre las familias existen tres grupos: aquellos de los que el Ejército conoce la localización de su pariente, de los que no saben nada y de los que tienen una idea de la zona en la que se puede encontrar. Ellos se encuentran en el tercer grupo.

    Tamir, profesor en el kibutz que fundó con otros su abuelo y agricultor, era un amante «de las cosas sencillas», según su tía. Tenía –¿tiene?– dos hijos de cuatro y ocho años, una mujer, una abuela que fue secuestrada a la que sacaron de la cama y que devolvieron a los 49 días. Las matemáticas funcionan tan en su contra que solamente su familia puede agarrarse a la posibilidad, existente aunque descabellada, de que siga con vida.

    Ayuda psicológica

    «Sin un cuerpo es casi imposible comenzar un duelo», explica la doctora Einat Kauffman, quien trabaja con familiares de los rehenes de Hamás desde hace dos años. En este caso, lo razonable y lo emocional no caminan de la mano. «Las personas que se encuentran en esta situación piensan que ha habido algún error, que alguien mintió, que Hamás les engañó o que se equivocaron y que la persona sigue viva por ahí, quizás sufriendo, y que un día puede volver. Necesitan el cuerpo para saber que la persona ya no está».

  • Ofensiva diplomática de EE.UU. en Israel para apuntalar el acuerdo de paz de Trump

    Ofensiva diplomática de EE.UU. en Israel para apuntalar el acuerdo de paz de Trump

    La violencia en Gaza de este fin de semana, con Israel y Hamás acusándose mutuamente de vulnerar sus compromisos para acabar con la guerra en la Franja, ha hecho temer que el proceso impulsado por Donald Trump acabe en el cementerio de acuerdos rotos en intentos de llegar a la paz en Oriente Próximo. Este lunes, los enviados de Trump para liderar las negociaciones entre Israel y Hamás -su amigo Steve Witkoff, su yerno Jared Kushner– han regresado a territorio israelí, después de la fragilidad mostrada por el cese de las hostilidades en los últimos días: choques violentos de Hamás contra clanes rivales, con decenas de muertos; dos soldados israelíes fallecidos en un incidente del que Israel acusa al grupo terrorista palestino, lo que motivó una respuesta contundente del Ejército de Israel, con una treintena de víctimas palestinas; y el anuncio del corte del envío de ayuda humanitaria.

    Este era un viaje para el seguimiento de los acuerdos que ya estaba agendado, pero que cobra más relevancia ante lo ocurrido durante el fin de semana. Witkoff y Kushner mantuvieron el lunes una reunión con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en la que hablaron sobre «desarrollos y actualizaciones de la situación en la región», según dijo su portavoz, Shosh Bedrosian.

    La ofensiva diplomática se completa esta semana con el viaje a Israel del vicepresidente de EE.UU., J. D. Vance, que se espera que llegue este martes a Tel Aviv y que pasará varios días en el país.

    La visita del segundo de Trump fue anunciada por el propio Netanyahu durante un discurso este lunes ante la Knéset, el parlamento israelí. En él, el primer ministro israelí defendió que su Gobierno seguirá adelante con operaciones militares contra Hamás hasta desarmar y desmantelar a la organización terrorista, aunque esas operaciones estén ahora detenidas.

    También detalló que el domingo Israel lanzó 153 toneladas de bombas sobre Gaza como respuesta al ataque a sus soldados. «Una de nuestras manos empuña un arma, la otra está extendida para la paz», aseguró, en una imagen que recordaba a aquel discurso en 1974 del líder palestino Yasser Arafat ante el pleno de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, en el que dijo que venía «con una rama de oliva y con una pistola».

    Tras la violencia grave del fin de semana, este lunes la situación se había estabilizado en Gaza. Tanto Israel como Hamás aseguraban que estaban cumpliendo los acuerdos y que no estaban violando el alto el fuego. El Gobierno israelí defendió que no impediría la entrada de ayuda humanitaria en la Franja.

    El retorno de los cuerpos

    La presencia de los enviados de Trump a Israel servirá para apuntar esos acuerdos y supervisar los puntos que provocan mayores fricciones. Por un lado, la indignación israelí sobre el retorno de los cadáveres de rehenes que siguen en manos de Hamás. Las dificultades para localizar y extraer los cuerpos ha supuesto un retraso en este proceso, que prevé la devolución de la totalidad –28– de esos cadáveres. Estaba previsto que la noche del lunes se produjera la entrega de uno de ellos a las autoridades israelíes. Pero, también, para mantener a Netanyahu dentro del acuerdo y que no lo ponga en peligro con operaciones militares en la Franja.

    De forma paralela, Egipto, que ha sido otro de los mediadores de los acuerdos, inició este lunes con el mismo objetivo conversaciones con Hamás, a través de su líder negociador, Khalil al Hayya.

    Desde Washington, Trump confiaba de nuevo en que la organización terrorista palestina cumplirá con su parte para que no se descarrile su proceso de paz.

    «Por primera vez hemos llegado a un acuerdo con Hamás. Y van a ser muy buenos, se van a portar bien, van a ser amables», dijo en la resaca de esos episodios de violencia. «Si no se comportan, vamos a entrar y erradicarlos», agregó Trump.

    Visita de Vance

    Aunque Trump lleva hablando así, en primera persona del plural, en referencia a EE.UU., sobre cómo responder a Hamás si el acuerdo decae por su culpa, volvió a dejar claro que no será su ejército quien ponga firme al grupo terrorista.

    «No, no mandaremos soldados al terreno. No lo necesitamos. Hay muchos otros países que han firmado el acuerdo, son 59 países», dijo sobre los países que se adhirieron, según su versión, al acuerdo. «Además, Israel podría entrar ahí en dos minutos. Yo podría decirles ‘entrad ahí y arreglad eso’. Pero por ahora no lo hemos dicho. Vamos a darles una pequeña oportunidad y esperemos que haya menos violencia».

    La presencia en Israel de Vance –que hasta ahora ha tenido un papel secundario en el gran logro diplomático del presidente de EE.UU. en lo que va de segundo mandato– tiene que ver más con la siguiente fase del proceso de paz, mucho más compleja: el establecimiento de un Gobierno de transición en Gaza liderado por tecnócratas palestinos -algo de lo que Hamás también iba a discutir con Egipto-, el desarme y desmantelamiento de la organización terrorista palestina o el establecimiento de una fuerza de estabilización internacional.

    En este último punto, ya se dan los primeros pasos: Egipto apunta a ser quien lidere esa fuerza de seguridad en Gaza, que se impulsará a través de una moción de la ONU apoyada por los países europeos y por EE.UU., según ‘The Guardian’. No será una fuerza de paz propia de la ONU, sino un contingente internacional con poderes similares a las tropas internacionales en Haití para hacer frente a las bandas criminales. En un principio, no se espera que participen soldados europeos ni estadounidenses, más allá de efectivos para supervisión del proceso, pero no operando en el terreno, como se ha hecho con los 200 soldados enviados por EE.UU. a Israel con ese propósito.

  • María Corina Machado: «Sólo espero que Zapatero se haga a un lado y nos permita liberar con dignidad a todos nuestros presos políticos»

    María Corina Machado: «Sólo espero que Zapatero se haga a un lado y nos permita liberar con dignidad a todos nuestros presos políticos»

    Son las cuatro y media de la tarde en Madrid; las diez y media de la mañana, en Caracas. Días después del anuncio del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, la líder opositora contesta vía Zoom a las preguntas de ABC. Habla desde la clandestinidad. Al otro lado de la pantalla, se la ve impecable, a pesar de los meses de aislamiento y de la constante ofensiva del régimen de Nicolás Maduro en su contra. Tras inhabilitarla políticamente, desconocer los resultados de las elecciones de 2024 y poner en marcha una maquinaria de persecución y represión contra los opositores, el gobierno venezolano intenta llegar a acuerdos en secreto con el gobierno de Estados Unidos, cuya administración lo acusa de narcoterrorismo. Al ser preguntada por el escenario más próximo en su país o sobre si irá a recoger el Nobel de la Paz a Oslo, Machado contesta prestando atención a un único tema: la transición pacífica hacia la democracia en Venezuela. Sólo eso le importa.

    ¿Este Nobel de la Paz es una enmienda a la tibieza de países como Noruega en los intentos de paz?

    Los venezolanos hemos recorrido todas las etapas. Hemos protestado de forma pacífica. Fuimos a procesos electorales, todos fraudulentos, pero en las elecciones del 28 de julio de 2024 demostramos nuestra victoria. La respuesta del régimen fue violencia y represión. Hemos acudido a 17 episodios de diálogo, en los cuales, las fuerzas democráticas nos hemos comprometido a buscar acuerdos para una transición ordenada. Todas las veces, el régimen ha violado su palabra. Se ha burlado del país y de la comunidad internacional. Ahora estamos en un momento decisivo. Maduro tiene que entender que, con o sin negociación, el tiempo se les acabó.

    ¿Cuál es el escenario próximo en Venezuela?

    La situación se está acelerando. Maduro es la cabeza y el prisionero de una estructura criminal: narcoterrorismo, tráfico de oro, minerales, armas y personas, además de un mercado negro de petróleo. Venezuela se ha convertido en el centro del crimen mundial. Durante muchos años pedimos que el abordaje hacia el régimen fuese la aplicación de la ley, ‘law forcement’. A partir de este año estamos viendo que Estados Unidos ha adoptado esta posición. La información de los crímenes de Maduro y su entorno empieza a salir a flote y serán juzgados.

    Ha dedicado el Nobel de la Paz a Venezuela. También a Donald Trump. ¿Cuál es su relación con el presidente de Estados Unidos?

    Los venezolanos hemos hecho de todo y estamos dispuestos a entregarlo todo para que Venezuela sea libre. Pero esto es una estructura trasnacional del crimen. Necesitamos que nuestros aliados actúen y que el régimen tenga una amenaza real. Necesitamos a los verdaderos aliados de la comunidad internacional, empezando por el gobierno de los Estados Unidos y el presidente Donald Trump. Pero como bien ha dicho Marco Rubio, secretario de Estado, también se ha configurado una coalición donde participan gobiernos de América Latina, del Caribe y Europa, incluyendo el Reino Unido, los Países Bajos y Francia.

    La izquierda española la acusa de golpismo, pero tampoco condenan la violación a los derechos humanos por parte del régimen de Maduro.

    Cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a la que no creo que se pueda acusar de ser de derechas, dice que en Venezuela hay terrorismo de Estado; cuando el Consejo de Derechos Humanos, con el Alto Comisionado en Ginebra, lo confirma; cuando estamos hablando de más de 20.000 ejecuciones extrajudiciales y de que Maduro metió presos a jóvenes, ancianos y niños, queda claro que quien no denuncia este horror es porque tiene otros intereses y no hay nada que tú puedas decir para convencerlos.

    Esa misma izquierda la acusa de promover una invasión.

    En Venezuela ya hay una invasión: los cubanos, que manejan hasta nuestro sistema de identidad; los rusos y los iraníes, que han entrado en las fuerzas armadas, entrenando e ideologizado a militares venezolanos; los cárteles de la droga y la guerrilla colombiana. Esto no es una dictadura más, esto es narcoterrorismo y es una de las cosas más importantes que ha ocurrido en estos últimos meses: el mundo ha llamado a las cosas por su nombre.

    ¿Alguien del gobierno español se ha comunicado con usted para felicitarla por el Nobel de la Paz 2025?

    Se han puesto en contacto con nuestro presidente electo, Edmundo González, conmigo no.

    ¿Sabe si lo han llamado desde Moncloa? ¿Acaso lo ha hecho el ministro de Relaciones Exteriores?

    Prefiero que esa información la pueda dar a conocer el propio presidente Edmundo González.


    Edmundo González viven el exilio; confirma las llamadas de los ministros Albares y Robles para mostrar su «simpatía» por la noticia del Nobel concedido a María Corina Machado


    afp

    Una hora más tarde, también por conexión telemática, el presidente Edmundo González Urrutia atiende al diario ABC. Elegido en los comicios de 2024 y forzado al exilio luego de que Nicolás Maduro desconociera el resultado, Edmundo González se mantiene fuera de su país. Incluso aunque el régimen haya apresado a parte de su familia, no hay acritud en sus palabras. Reconoce la intervención del Ministerio de Relaciones Exteriores de España en su asilo español y habla con total naturalidad de la actitud del gobierno de Pedro Sánchez.

    María Corina Machado nos ha dicho que miembros del gobierno de España le han llamado con ocasión del Nobel. ¿Puede confirmarlo?

    [Edmundo responde] Llamó el propio ministro de Relaciones Exteriores, Albares. Me transmitió la simpatía con la que recibieron la noticia. Nos dieron felicitaciones para transmitírselas a María Corina, cosa que hice enseguida. Se veía que era un mensaje genuino. También me llamó la ministra de la Defensa.

    ¿Margarita Robles, personalmente?

    [Edmundo] Sí, ambos. Lo valoramos. Más allá de sus simpatías y sus conexiones, ha sido un gesto importante.

    Imagen - «Llamó el ministro de Relaciones Exteriores y la ministra de Defensa, ambos personalmente y lo valoramos. Ha sido un gesto importante»

    «Llamó el ministro de Relaciones Exteriores y la ministra de Defensa, ambos personalmente y lo valoramos. Ha sido un gesto importante»

    Oficialmente, el gobierno de España no ha dado la enhorabuena por el Nobel de la Paz.

    [Edmundo] Pienso que puede haber algún comunicado oficial próximamente.

    ¿España ha dado la espalda a Venezuela?

    [Edmundo] Confío en que pronto habrá un comunicado oficial de algún tipo.

    La prudencia de Edmundo González Urrutia al momento de referirse a España es clarísima. Insiste en señalar las violaciones a los derechos humanos por parte del régimen de Nicolás Maduro, quien además mantiene en prisión desde hace un año a su yerno Rafael Tudares. «Aquí tiene que haber verdad y justicia para todos. Son muchos los que han sufrido vejámenes, yo mismo estoy siendo víctima de uno. El año de secuestro a mi yerno Rafael es algo que hacen contra mí», comenta.

    Mientras el líder venezolano espera un posicionamiento del gobierno de Pedro Sánchez, María Corina Machado se muestra más directa en sus expectativas, sobre todo en lo que a España respecta.

    ¿Qué espera María Corina Machado de José Luis Rodríguez Zapatero?

    [Sigue respondiendo María Corina] A estas alturas solamente espero que se haga a un lado y que permita que los venezolanos podamos liberar con dignidad a todos nuestros presos políticos y liberar a 30 millones de venezolanos, para que aquellos que se han ido puedan regresar.

    ¿España ha dado la espalda a Venezuela?

    Lo que siento hacia España y hacia los españoles es un profundo agradecimiento, por la forma como nos han recibido a tantos compatriotas. Hay algunos silencios que duelen y hay ataques que enaltecen. Lo que pasa es que, en el caso específico de Pablo Iglesias y Podemos, ellos son actores políticos y operan con el gobierno de Nicolás Maduro, tienen una relación directa y lo enaltecen sus ataques.

    ¿Acudirá a recibir el premio Nobel?

    Estamos haciendo todo para que eso ocurra, porque, al final, solamente será posible si Venezuela es libre y Venezuela será libre. Nosotros vivimos un día a la vez. Este es un tema existencial y moral: liberar a Venezuela y no habría mayor honor que poder estar allí, rodeada de venezolanos, en Oslo, haciendo un homenaje al pueblo que se ha ganado este reconocimiento.

    Imagen - «Nosotros fuimos a una elección en unas condiciones que jamás habría aceptado nadie. Entendimos que aquello no era una elección más. Era, es, una lucha existencial por la vida, la libertad y la verdad»

    «Nosotros fuimos a una elección en unas condiciones que jamás habría aceptado nadie. Entendimos que aquello no era una elección más. Era, es, una lucha existencial por la vida, la libertad y la verdad»

    María Corina Machado

    Premio Nobel de la Paz 2025

    ¿Cuál es el desenlace posible? ¿El reconocimiento de los resultados electorales? ¿La salida del régimen?

    Los resultados electorales van a ser reconocidos. Nosotros fuimos a una elección en unas condiciones que jamás habría aceptado nadie. Nos decían ‘¿tú estás loca?’, ‘¿cómo se te ocurre ir a ese proceso, tan injusto, tan desigual?’. Entendimos que aquello no era una elección más. Era, es, una lucha existencial por la vida, la libertad y la verdad. Así lo asumimos, con una legión de más de un millón de voluntarios: recogimos las actas, las publicamos y logramos sacarlas a escondidas de Venezuela. Hoy están protegidas en el Banco Central de Panamá. En este momento depende de lo que Maduro haga hoy. Desde el día uno le ofrecimos una salida negociada. Y lo repito ya por tercera vez: con o sin negociación, ellos van a salir del poder.

    ¿Cómo es su día a día en la clandestinidad?

    Confieso que ha sido una experiencia desafiante. He estado todo el tiempo rodeada de gente, abrazando, escuchando a miles y miles de personas, mirando a los ojos. Son cosas que yo asumía como intrínsecas y ya no están. Ahora vivo con una maleta. Esto ha sido un viaje espiritual. Me he vuelto mucho más reflexiva. Rezar me da mucha paz y me ayuda a mantener los pies en la tierra. Ahora tengo mucho más trabajo. Dese cuenta de que, justo gracias a la tecnología, todos los días puedo reunirme con más personas.

    Está en la clandestinidad, pero volcada.

    Así como montamos una estructura inédita para ganar una elección fraudulenta, hemos montado una estructura clandestina aprovechando también la tecnología y cuidándonos unos a otros.

    Su liderazgo no tiene precedentes: mujer, en un país machista; civil, en un país militarista …

    ‘Eso es imposible’, ‘¿cómo se te ocurre?’; ‘¿estás loca?’. Son frases que estoy costumbrada a escuchar. Yo tenía todas las opciones para fracasar, porque soy mujer, porque soy divorciada, porque mi familia tenía dinero, porque no soy de izquierdas, porque soy liberal en un país que solo conoció el socialismo, porque no tenía experiencia política, porque no tenía partido… Vamos, todas las papeletas. Y la verdad es que yo siento que también ha habido una confluencia de realidades en la propia sociedad venezolana, tan desgarrada, tan golpeada, donde la mujer ha tenido un rol primordial. Como dice el padre Alejandro Moreno: ‘Tenemos una sociedad matricéntrica’, sobre todo en los sectores más vulnerables económicamente, pero también porque desde la llegada de Chávez las mujeres asumimos la primera línea. ¿Te acuerdas de cuál fue ese primer grito de protesta? ‘Con mis hijos No te metas’. Y ese ha sido el hilo conductor del chavismo. Como todo sistema totalitario, buscó dividirnos y enfrentarnos: ricos y pobres, blancos y negros, izquierda y derecha, los de las zonas rurales, los de las zonas urbanas… Nosotros nos propusimos unir a nuestra nación derribando esas barreras. Esa es la clave sobre por qué hemos llegado hasta aquí. Y ahí está la garantía de una transición ordenada y pacífica.

    ¿Realmente cree que eso será posible?

    Hay algunos que quieren disuadir la idea de la transición diciendo que si se va Maduro, vendrá el caos. El caos es Maduro. Sé que cuando salga, cientos de miles de venezolanos que ya están haciendo sus maletas, van a regresar. Ese día voy a estar ahí, en el puente Simón Bolívar y en el aeropuerto, recibiéndolos. Es ahí cuando nos va a tocar un trabajo profundo de reconstrucción.

  • Las evasivas de Trump sobre el suministro de misiles no sorprenden en Kiev: «El día de la marmota»

    Las evasivas de Trump sobre el suministro de misiles no sorprenden en Kiev: «El día de la marmota»

    Una sensación agria se impuso en la sociedad ucraniana tras el anuncio de la cumbre bilateral entre Estados Unidos y Rusia en Hungría un día antes del encuentro con Zelenski. Muchos en Ucrania ya anticipaban los resultados de la reunión entre Trump y Zelenski. El mandatario estadounidense, durante la parte pública del encuentro, elogió en varias ocasiones a su homólogo ucraniano. Pero «una palabra amable y un arma siempre pueden lograr más que una simple palabra amable», escribió el periodista y bloguero ucraniano Yan Valentov.

    La negativa sobre el suministro de los Tomahawk no sorprendió en el país en guerra. Tampoco sorprendió el comentario posterior del presidente norteamericano llamando a ambos mandatarios «a detener la matanza y llegar a un acuerdo». Las palabras de Trump suenan como un viejo capítulo repetido que el país invadido está obligado a ver.

    Después de la reunión a la que asistieron los periodistas, ambos mandatarios continuaron las discusiones en privado. Acto seguido, Zelenski mantuvo una conversación con varios líderes europeos.

    La cuestión de los Tomahawks fue central debido a las expectativas generadas por el propio Trump. Sin embargo, no se concretó ningún compromiso. El mandatario ucraniano aseguro que las negociaciones sobre las capacidades de largo alcance de Ucrania, incluidos los misiles Tomahawks, quedarán en el ámbito privado. «Estados Unidos no quería una escalada», manifestó el mandatario en la rueda de prensa posterior al encuentro.

    Trump está dispuesto confiar en las supuestas intenciones de Putin de poner fin a la guerra. Y para ello le ha concedido más tiempo. Pero desde el país invadido consideran que la falta de presión sobre Rusia llevará a una prolongación del conflicto. «La única señal real de progreso después de la llamada del presidente Trump a Putin sería que Rusia aceptara un alto el fuego, pero nunca lo hará mientras siga siendo apaciguada», manifestó la diputada Kira Rudik, líder del partido opositor Golos.

    Zelenski trató de navegar entre preguntas incómodas, y antes de la reunión a puerta cerrada propuso a Trump un trato: drones ucranianos a cambio de los misiles Tomahawk. La respuesta del mandatario estadounidense alabó los aparatos voladores creados por los ucranianos, pero sin comprometerse a nada.

    «La llamada entre Trump y Putin demuestra que los misiles Tomahawk han obligado a Putin a volver al diálogo con Estados Unidos»

    Andrii Sybiha

    Ministro de Exteriores de Ucrania

    Las teorías sobre la estrategia del mandatario estadounidense al apostar por un segundo cara a cara con Putin comenzaron a rodar en Ucrania tras el anuncio del encuentro en Budapest. Políticos como el diputado opositor de Solidaridad Europea, Oleksii Goncharenko, hicieron una lectura positiva. En un artículo de opinión publicado en el medio digital Glavkom, Goncharenko señala que el líder estadounidense no querrá otra repetición de los pobres resultados de Alaska. Y «el Kremlin también lo entiende perfectamente. Será difícil rechazar a Trump. Lo que significa que existe la oportunidad de presionar a Putin. Y, quizás, finalmente abrir el camino a la paz», manifestó el legislador.

    El periodista ucraniano Vitali Portnikov aseguró en una entrevista en el canal Expresso que «Trump aceptará ir a Budapest solo si los funcionarios estadounidenses y rusos se ponen de acuerdo sobre algunos puntos específicos que puedan anunciar».

    A la espera de la reunión de alto nivel en Washington, el editorial del rotativo ‘The Kyiv Independent’ resumía las sensaciones en el país ante la nueva cumbre. «Ya hemos estado aquí antes. Varias veces. Ni siquiera hace tanto tiempo». El medio califica de «día de la marmota» el resultado del último intercambio verbal entre la Casa Blanca y el Kremlin. Pero destaca también el poder de Trump para poner fin a la invasión rusa: «Lo único que tiene que hacer [Trump] es no caer en las tonterías de Putin».

    Una paz lejana

    La reunión entre Trump y Zelenski adquirió un tono agrio incluso antes de comenzar. La conclusión de la conversación con Putin causó «sorpresa» a Zelenski cuando aterrizaba en EE.UU. Según la publicación estadounidense Axios, el líder ucraniano hasta ese momento se mostraba optimista sobre la posible entrega de los misiles estadounidenses Tomahawk.

    La diplomacia ucraniana trató de mostrar una visión positiva de lo acontecido. «La llamada entre el presidente de EE.UU., Donald Trump, y Putin demuestra cómo incluso la discusión sobre los misiles Tomahawk ya había obligado a Putin a volver al diálogo con Estados Unidos», destacó el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha.

    Trump aspira a lograr resultados en la guerra de Ucrania tras el acuerdo que puso fin al conflicto en Israel, pero alcanzar esta meta en podría ser mucho más complicado y el propio entorno del republicano así lo ha manifestado.

    El vicepresidente norteamericano, J. D. Vance, avanzó en una entrevista que ni Moscú ni Kiev «están listas» para la paz. «Creo que hay una falta de alineación fundamental de expectativas, donde los rusos tienden a pensar que lo están haciendo mejor en el campo de batalla de lo que realmente lo están haciendo», manifestó el número dos de Trump.

  • Trump se resiste ahora a dar Tomahawks a Zelenski y pide que la guerra «pare donde está»

    Trump se resiste ahora a dar Tomahawks a Zelenski y pide que la guerra «pare donde está»

    «Esta es la número nueve», dijo Donald Trump, con cierta satisfacción, este viernes desde la Sala del Gabinete de la Casa Blanca. Estaba rodeado por miembros destacados de su Gobierno. Tenía enfrente al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, una vez más de visita en Washington. Se refería, claro, a la guerra entre Rusia y Ucrania, la novena, en la propia cuenta del presidente de EE.UU., a la que va a poner fin desde su regreso al poder el pasado enero.

    «Creo que podemos ser capaces de llegar a un acuerdo y creo que vamos a ser capaces de llegar a un acuerdo», confió Trump, siempre optimista, sobre el final de esta guerra, que solo le ha deparado frustración desde que volvió a jurar su cargo. Prometió en campaña que acabaría con ella «en 24 horas» y la realidad no ha dejado de golpearle desde entonces.

    Trump se vio con Zelenski, con quien mantiene una relación turbulenta, en medio de una nueva ofensiva diplomática para llevar al ucraniano y a su homólogo ruso, Vladimir Putin, a una mesa de negociación que consiga un acuerdo de paz. El presidente de EE.UU. quiere utilizar el impulso de su éxito formidable en Oriente Próximo, con el acuerdo que medió entre Israel y Hamás para la liberación de rehenes y parar la guerra en Gaza, para trasladar esa tónica al teatro del este de Europa.

    Nada más tomar la palabra, Zelenski felicitó a Trump por su logro en Oriente Próximo y, de hecho, le pidió aprovechar esa carrerilla diplomática para «acabar la guerra de Rusia contra Ucrania».

    El encuentro fue correcto, pero tenso, con los dos líderes con gesto serio y sin caer en las adulaciones que suelen protagonizar las reuniones de Trump con mandatarios de todo el mundo, pero no derivó en las explosiones de otros episodios, como la bronca en el Despacho Oval del pasado febrero -azuzada por el vicepresidente de EE.UU. J.D. Vance, también presente en la reunión de este viernes- que puso en peligro el juego de alianzas de EE.UU. en Europa.

    Putin y la paz

    En la reunión ambos líderes no subrayaron sus diferencias, pero es evidente que las hay. Zelenski dejó claro desde el primer momento que Putin «no está listo para la paz» y que la única forma de que acabe la guerra es que Trump le «fuerce» a la mesa de negociación.

    El presidente de EE.UU. opinó lo contrario: «Yo creo que el presidente Putin quiere acabar la guerra. Si no, no estaría yo hablando así». Es la posición que Trump ha mantenido en todos estos últimos meses, pese a las evidencias de las tácticas dilatorias de Putin para seguir golpeando a Ucrania en el frente y pese a las muestras de su homólogo ruso.

    Trump lo justificó en la llamada que mantuvo en la víspera con Putin, el punto de inicio de esta nueva ofensiva diplomática. «Hablé con él durante más de dos horas», dijo este viernes. «Nos detuvimos en muchos detalles. Quiere que esto acabe. El presidente Zelenski también quiere que esto acabe. Ahora tenemos que conseguirlo».


    Trump respondió preguntas a los periodistas antes de la reunión bilateral


    EFE

    En esa llamada, Trump acordó con Putin que la semana que viene se celebrarán reuniones de alto nivel entre los máximos responsables de la diplomacia de EE.UU. y de Rusia: el secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov. Esos encuentros servirán para preparar una cumbre entre él y Putin en Budapest, con el presidente de Hungría, Viktor Órban, que tiene afinidad con ambos líderes, como anfitrión. Eso debería ocurrir en un plazo de «unas dos semanas».

    Posible «encuentro doble»

    Trump dijo que la reunión en Hungría podría ser un «encuentro doble» en el que él se citaría de forma separada tanto con Putin como con Zelenski, una indicación de algo que es realidad: como reconoció Trump, el ucraniano y el ruso no se pueden ver, «y eso dificulta mucho las cosas».

    «Estos dos líderes no se llevan bien, y queremos que esto sea algo cómodo para todo el mundo», dijo.

    El objetivo de Zelenski era menos confiar en que Putin se avenga a un acuerdo de paz mediado por Trump y más apuntalar apoyo estadounidense para presionar de verdad a Putin para que acepte poner fin a la guerra. Para él, las prioridades eran negociar las eventuales garantías de seguridad por parte de EE.UU. para un escenario posterior a la tregua con Rusia y, de forma inmediata, obtener armamento poderoso con capacidad de cambiar la dinámica en el frente y forzar al presidente ruso a la mesa de negociación. Según fuentes ucranianas, durante el encuentro Zelenski llegó a mostrar a Trump un mapa con posibles objetivos en territorio ruso.

    «Tengo confianza en que, con su ayuda, podemos parar esta guerra, realmente la necesitamos», le dijo a Trump. En los últimos días, el presidente de EE.UU. ha hablado de la posibilidad de enviar misiles Tomahawk a Ucrania, un arma ofensiva poderosa, que daría capacidad al ejército ucraniano de atacar objetivos a mucha distancia en Rusia.

    Pero la reunión de ayer evidenció que esto ha podido ser solo una amenaza de Trump a Putin para tratar de impulsar su ofensiva diplomática. En la víspera de la reunión con Zelenski, Trump empezó a dudar de esa posibilidad. Y, por sus palabras delante del presidente ucraniano, parecía todavía más lejana.

    «Preferiríamos mucho más que ellos no necesitaran los Tomahawk», dijo Trump, que añadió que es preferible «acabar con la guerra». El presidente de EE.UU. deslizó que desprenderse de parte de su arsenal de Tomahawks «es un problema».

    «Necesitamos los Tomahawks, y necesitamos muchas de las otras armas que estamos enviando a Ucrania», añadió. «Esperemos que no los necesiten. Esperemos que seamos capaces de acabar la guerra sin tener que pensar en los Tomahawks. Y estamos cerca de ello», confió, en una muestra más de que la amenaza a Rusia con el envío de esos misiles pierde peso por el momento.

    Preguntado por si le preocupaba que Putin, que fue quien solicitó la llamada de la víspera que ha dado lugar a las negociaciones de la semana que viene, esté tratando de ganar tiempo, Trump contestó: «Lo estoy. Pero me la han tratado de jugar toda la vida los mejores y he salido bastante bien».

    «Deben parar donde están»

    Tras la reunión, Trump se subió al avión presidencial, rumbo a Mar-a-Lago, su mansión en la costa de Florida. En el trayecto, compartió un mensaje en redes sociales en el que definió la reunión con Zelenski como «interesante» y «cordial», pero aseguró que le dijo que «es hora de acabar con la matanza y llegar al acuerdo».

    «Se ha derramado suficiente sangre, con los límites de propiedad definidos por la guerra y el coraje», aseguró sobre las líneas del frente, donde Rusia controla cerca del 20% del territorio de Ucrania. «Deben parar donde están», añadió, en una referencia que podría entenderse como una asunción por parte de Ucrania de que debe ceder territorio a Rusia. Ello a pesar de que hace unas semanas Trump cambió de forma radical su posición sobre la guerra en Ucrania y defendió que Kiev debía pelear para recuperar su territorio por completo. «¡Que los dos declaren victoria, que decida la historia! No más disparos, no más guerra, no más gasto de cantidades enormes e insostenibles de dinero», ha dicho ahora.

    Esta es una posición difícilmente asumible por el Gobierno de Kiev, que rechaza la renuncia a su integridad territorial. Pero Zelenski, en rueda de prensa, buscó interpretarlo de otra forma. «El presidente tiene razón. Tenemos que parar donde estamos», dijo. «Y después tenemos que hablar», añadió en referencia a «dar los pasos verdaderos hacia una paz real, duradera y justa». Es decir, que mantiene su posición: arrancar un alto el fuego a Putin y después negociar sobre un acuerdo duradero.

    «El presidente Trump entiende que la cuestión más difícil en cualquier tipo de negociación, en cualquier formato de negociación, será la del territorio», dijo Zelenski.