Wilfredo, niño venezolano enfrenta solo proceso de deportación en Houston

En un sistema migratorio que a menudo parece carecer de rostro humano, el caso de Wilfredo, un niño venezolano de apenas 10 años ha encendido las alarmas sobre la vulnerabilidad de los menores no acompañados en las cortes de Estados Unidos.

Sin la presencia de su madre y sin el respaldo de un abogado, el pequeño enfrenta hoy un proceso de deportación que busca enviarlo a un país donde no tiene absolutamente a nadie.

La tragedia de Wilfredo comenzó hace cuatro meses, cuando una parada de tráfico rutinaria en Houston cambió su vida para siempre. Su madre, Nexoli Gómez, fue detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), dejando al menor en un limbo legal y emocional.

Aunque ambos mantenían un caso de asilo pendiente, la detención de Gómez provocó que el sistema judicial segregara el expediente del niño, obligándolo a comparecer de manera independiente.

Recientemente, Wilfredo tuvo que presentarse ante un juez de inmigración completamente solo, según relató el pequeño a la cadena Univisión. La experiencia fue tan abrumadora que el menor, presa del pánico, perdió el control de sus esfínteres y se orinó encima.

Según reportes, permaneció con la ropa mojada durante horas sin que ninguna autoridad le ofreciera asistencia o una prenda limpia. “Tenía miedo porque era mi primera vez en una corte”, relató el pequeño, reflejando el trauma de verse frente a un estrado sin una mano amiga.

La detención de Gómez durante esa parada de tráfico en Houston derivó en que el proceso migratorio del niño se separara y avanzara de manera independiente. Desde entonces, Wilfredo permanece bajo el cuidado de Marife Mosquera, exjefa de su madre, quien asumió su tutela.

Mosquera señaló que recientemente recibieron una notificación en la que se plantea la posible deportación del menor a Ecuador, un país donde no tiene familiares ni vínculos. “Trataron de darle deportación a Ecuador y él no tiene ninguna familia allá. Él solamente cuenta con su mamá”, afirmó.

Crecen preocupaciones por niños sin representación legal

La tutora también expresó temor ante la posibilidad de que el menor sea detenido por autoridades migratorias o trasladado a un centro de detención para menores. “Uno de los miedos es que lo absorban y lo pongan en detención o que ejecuten una deportación”, advirtió.

Especialistas en derecho migratorio señalan que el caso de Wilfredo no es aislado. En distintas jurisdicciones del país, niños de corta edad, algunos de apenas cuatro años, son citados repetidamente ante tribunales de inmigración para actualizar su estatus, en ocasiones sin contar con abogados que los representen.

El impacto emocional en el menor también ha sido evidente. De acuerdo con su entorno cercano, Wilfredo ha mostrado cambios en su comportamiento, incluyendo pérdida de peso y dificultades escolares, mientras enfrenta la separación de su madre.

“Ella me animaba mucho… todavía me sigue animando, pero no es lo mismo”, expresó el niño con la voz entrecortada.

Mosquera indicó que han solicitado información adicional al Departamento de Seguridad Nacional sobre la intención de deportar al menor, sin recibir respuesta hasta el momento.

El caso vuelve a poner en el centro del debate las condiciones en las que menores migrantes enfrentan procesos judiciales en Estados Unidos, especialmente cuando lo hacen solos y sin acceso garantizado a defensa legal.

Sigue leyendo:

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *