Villar sacó las uñas

Leonardo Villar, el prudente conocedor de la economía en general como pocos, ha tenido que “sacar las uñas” para atender los insultos venenosos que le han lanzado tanto el jefe del Estado, Gustavo Petro, como el ministro exguerrillero de Hacienda Germán Ávila, en el sentido de mostrar un carácter defensivo y firme que no se manifestaba anteriormente en la historia de los gerentes del banco central.

Leonardo Villar es un intelectual de “racamandaca”. Y, como si fuera poco, un virtuoso flautista de música barroca. Las diferencias de los dos altos funcionarios se basa en la autonomía del emisor y las decisiones sobre las tasas de interés en contradicción con las metas económicas del Gobierno. El ministro exguerrillero abandonó la sesión de la Junta Directiva del emisor como protesta por el aumento de cien puntos básicos en la tasa de interés, que se fijó en 11,25%. Esta medida le pareció irresponsable y alejada de la realidad social del país.

El gerente Villar reaccionó levantando la voz para pedir sensatez en el lenguaje y no caer en las exageraciones falsas e irresponsable, estas si, de llamar genocidio a las decisiones de la máxima autoridad monetaria del país. Yo “quiero señor ministro, pedir al Gobierno Nacional, bajar los ánimos y bajar el lenguaje con el cual se está manejando la relación con el Banco de la República, y lo quiero pedir porque le conviene al país, le conviene frenar la campaña abierta de descrédito contra el Banco que está en este momento adelantando el Gobierno. Una campaña que perjudica, no al Banco, porque tiene su credibilidad bastante sólida, sino que perjudica al país en cuanto la confianza internacional sí se deteriora cuando se insiste en atacar persistentemente al Banco y de formas que degradan el debate”.

También le mandó una carta al ministro exguerrillero rechazando participar en un foro económico del Gobierno el 21 de abril de 2026 y en el que denunció una campaña de descrédito y ataques que, según Villar, afectan el diálogo técnico e institucional. El ministro exguerrillero le respondió señalando que las decisiones del Banco tienen implicaciones para las próximas elecciones y cuestionó la legitimidad de la junta, advirtiendo que sus posturas favorecen al sector bancario.

Villar ha defendido la autonomía técnica del Banco y ha insistido en que su mandato constitucional es proteger el poder adquisitivo de la moneda y no seguir órdenes del Ejecutivo. En todo caso, y a pesar de la temperatura, el ministro exguerrillero anunció que retornaría a las sesiones de la Junta Directiva del Banco con el fin de resolver las diferencias, aunque mantiene su postura crítica frente al nivel actual de las tasas de interés. Su regreso viene con amenaza: el presidente Petro notificó al pais que si el Banco sube la tasa de interés, él “reaumenta” el salario mínimo. Petro agregó que es una tontería que la política del Banco frene la economía. La pelea va para largo. Villar está limando las uñas.

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