La fiscalía federal de Texas presentó una denuncia penal contra Wilber Rafael Garcés Pérez, el venezolano de 28 años que recibió un disparo de un agente de ICE durante una persecución en Austin el pasado 20 de septiembre.
El documento, presentado ante el Tribunal Federal del Distrito Oeste de Texas, lo acusa de agredir, resistirse e impedir a un funcionario federal. La denuncia cita el artículo 18 U.S.C. §111 y señala que el caso se basa en un informe elaborado por un agente de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).
De acuerdo con la declaración de los registros judiciales, los agentes de ICE L.G. y D.F. seguían a Garcés Pérez después de identificar su vehículo en Austin. Los investigadores sostienen que ambos activaron las luces de emergencia y que el venezolano no se detuvo inmediatamente.

La versión de los agentes señala que finalmente se detuvo a un costado de la carretera y que ambos oficiales se acercaron a su vehículo. El documento afirma que L.G. se encontraba junto a la puerta del conductor cuando Garcés Pérez habría cerrado la ventana y arrancado.
Según la declaración, el espejo lateral del automóvil golpeó el torso del agente cuando el vehículo se puso en marcha. Después comenzó una persecución a alta velocidad por zonas comerciales y residenciales.
El documento también recoge la versión de Garcés Pérez
Un elemento relevante del expediente es que los investigadores también entrevistaron a Garcés Pérez después del tiroteo. Su relato difiere en algunos puntos del presentado por los agentes.
El venezolano dijo que inicialmente no sabía que el vehículo que lo seguía pertenecía a ICE y afirmó que el SUV se atravesó frente a su automóvil. También reconoció que, después de que el agente le ordenara salir, decidió conducir para intentar estacionarse en otro sitio.

El propio documento recoge que Garcés Pérez admitió haber ignorado la orden de salir del vehículo y haberse marchado. Posteriormente, según su relato, su automóvil fue obligado a detenerse y el agente disparó contra la parte trasera, alcanzándolo en la espalda.
La investigación cobra relevancia porque el agente que disparó, identificado como L.G., no llevaba cámara corporal durante el operativo. El segundo agente sí tenía una, aunque la declaración señala que la apagó durante la persecución después de perder de vista a sus compañeros.
Reuters informó días atrás que Garcés Pérez sostenía que los agentes habían chocado su vehículo y que posteriormente le dispararon.
Mientras tanto, Garcés Pérez permanece bajo custodia de ICE. Su defensa busca que sea liberado y una audiencia federal sobre su detención está prevista para el 30 de septiembre en San Antonio, según Texas Public Radio.

Sigue leyendo:

Leave a Reply