Un atentado fallido contra instalaciones militares ha sembrado de nuevo zozobra en Cali. Dos cilindros de gas acondicionados con explosivos fueron lanzados al interior del batallón Pichincha, donde opera la Tercera Brigada del Ejército de Colombia, en el sur de la ciudad, aunque no detonaron. En las inmediaciones, la explosión de un autobús hizo eco en toda la zona y desató un incendio. La acción frustrada, de la que aún no se conocen los responsables. El Ejército ha informado de que ya tiene el control del área y atiende la situación.
El alcalde de Cali, Alejandro Éder, ha dicho que los responsables del atentado acercaron un autobús pequeño al costado del batallón para usarlo como lanzadera. Además, ha indicado que al menos una persona ha resultado herida, aunque no ha detallado su estado ni la gravedad de las lesiones. El mandatario local ha añadido que la persona que debía perpetrar el ataque, dejó el vehículo en la carrera 80 con calle 5 y huyó del lugar a pie, por detrás del Hospital Psiquiátrico, ubicado cerca del batallón.
La explosión de este viernes ocurre ocho meses después del atentado contra la base aérea de Cali perpetrado por integrantes del frente Jaime Martínez de las disidencias de las FARC. Aquel día, 21 de agosto, siete personas murieron y otras 70 quedaron heridas después de que una carga explosiva que estaba destinada a atacar a la base fuera activada en la calle de manera accidental antes de tiempo. Eso causó que varias viviendas y construcciones alrededor del lugar terminaran gravemente afectadas.
Cali, la tercera ciudad de Colombia, se encuentra muy cerca de la frontera norte del departamento del Cauca, una región de una alta agitación por la presencia de grupos armados ilegales, como las disidencias de las FARC, y también por ser una zona con grandes extensiones de cultivos de hoja de coca.
[Noticia en desarrollo. Habrá actualización.]

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