Tres personas murieron tras un presunto brote de hantavirus en un crucero que navegaba entre Argentina y Cabo Verde, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Se ha confirmado un caso de hantavirus y se están investigando otros cinco casos sospechosos.
La OMS declaró a la BBC que las investigaciones sobre los presuntos casos de hantavirus continúan, y se están realizando pruebas de laboratorio adicionales.
El brote se registró a bordo del crucero MV Hondius, que partió de la ciudad argentina de Ushuaia, en la provincia de Tierra del Fuego.
Se trata de un crucero polar -gestionado por la empresa turística Oceanwide Expeditions, con sede en los Países Bajos- de 107,6 metros de eslora, con capacidad para 170 pasajeros distribuidos en 80 camarotes, además de 57 tripulantes, 13 guías y un médico.
Esto es lo que sabemos sobre el hantavirus:
¿Qué es el hantavirus?
El hantavirus es una cepa de virus transmitida por roedores.
Los humanos se contagian, principalmente, por inhalación de partículas en suspensión procedentes de excrementos secos de estos animales.
Las infecciones suelen producirse cuando el virus se transmite por el aire a través de la orina, los excrementos o la saliva de un roedor, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
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Pie de foto, Cartel de alerta contra el hantavirus en un parque natural en Estados Unidos.
Aunque es poco frecuente, también puede transmitirse a través de mordeduras o arañazos de roedores.
El virus puede causar dos enfermedades graves.
La primera, el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), suele comenzar con fatiga, fiebre y dolores musculares, seguidos de dolor de cabeza, mareos, escalofríos y problemas abdominales.
Si se desarrollan síntomas respiratorios, la tasa de mortalidad es de aproximadamente el 38%, según los CDC.
La segunda enfermedad, la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR), es más grave y afecta principalmente a los riñones.
Los síntomas posteriores pueden incluir hipotensión, hemorragia interna e insuficiencia renal aguda.
¿Cuántos casos de hantavirus se registran a nivel mundial?
Se estima que hay 150.000 casos de fiebre hemorrágica con síndrome renal en todo el mundo cada año, principalmente en Europa y Asia, según un informe de los Institutos Nacionales de la Salud.
Más de la mitad de los casos suelen producirse en China.
Los datos más recientes de Estados Unidos muestran que, entre 1993, cuando comenzó la vigilancia del hantavirus, y 2023, se registraron 890 casos en el país.
Sin embargo, el virus de Seúl, una de las principales cepas de hantavirus transmitida por ratas noruegas (también conocidas como ratas pardas), se encuentra en todo el mundo, incluyendo Estados Unidos.
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Pie de foto, El crucero MV Hondius frente a las costas de Praia, la capital de Cabo Verde, este domingo 3 de mayo.
¿Cómo se trata?
No existe un tratamiento específico para las infecciones por hantavirus.
Los CDC recomiendan cuidados de apoyo para tratar los síntomas, que pueden incluir oxigenoterapia, ventilación mecánica, medicamentos antivirales e incluso diálisis.
Los pacientes con síntomas graves pueden necesitar ser ingresados en unidades de cuidados intensivos. En casos graves, algunos pueden necesitar ser intubados.
Los CDC recomiendan evitar el contacto con roedores en hogares o lugares de trabajo para reducir la exposición al virus.
La agencia también recomienda sellar los puntos de entrada en sótanos o áticos por donde los roedores puedan entrar a las viviendas.
Se sugiere usar equipo de protección al limpiar excrementos de roedores para evitar inhalar aire contaminado.
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Pie de foto, Los roedores son transmisores de este virus.
¿Cuán común es el hantavirus en Argentina?
En Argentina circulan dos especies del virus hanta, Andes y Laguna Negra, con una decena de variantes.
En el sur del país predomina la cepa Andes, que posee una característica única y preocupante a diferencia de otras variantes del virus: la capacidad de transmisión de persona a persona.
Según el Boletín Epidemiológico Nacional argentino, entre mediados de 2025 y comienzos de 2026 se habían registrado más de 50 casos.
La mayor proporción de casos se encuentra en la región central del país, con el 62% de los casos, seguida por el nororeste , que concentra el 29%, y la región Sur, con el 8%.
El año pasado, el Ministerio de Salud emitió una alerta por el aumento del 17% en los casos registrados en Argentina con respecto a períodos anteriores.
Lo que más preocupó a las autoridades sanitarias del país sudamericno fue la mayor letalidad del virus. Mientras que, a partir del año 2019, la mortalidad asociada al hantavirus no superaba el 17% anual, en 2025 trepó al 33,6%, con 28 muertes.
Este lunes, el diario argentino “La Nación” informó que el hecho de que el crucero haya iniciado su itinerario en Ushuaia “pone el foco de la investigación epidemiológica en la región patagónica, donde el hantavirus es una enfermedad zoonótica transmitida principalmente por el roedor colilargo (Oligoryzomys longicaudatus)”.
Sin embargo, las autoridades sanitarias de Tierra del Fuego indicaron que no existen casos de hantavirus identificados en la provincia desde que hay registros de esta enfermedad y remarcaron que la zona endémica del virus en el sur argentino se ubica principalmente en áreas cordilleranas de las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut.
Tierra del Fuego no forma parte de los territorios donde habitualmente circula el virus.
¿Ha habido casos recientes de hantavirus?
En febrero de 2025, Betsy Arakawa, esposa del actor ganador del Oscar Gene Hackman, falleció a causa de una enfermedad respiratoria relacionada con el hantavirus.
Los investigadores médicos creen que Arakawa contrajo el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), la cepa más común en Estados Unidos.
Se encontraron nidos y algunos roedores muertos en las dependencias anexas a la casa donde fue hallada.
Los registros policiales indicaron que Arakawa buscó información en internet sobre los síntomas de la gripe y la COVID-19 en los días previos a su muerte.
*Con información de Yang Tian Tinshui Yeung.
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Pie de foto, La mayoría de los expertos coinciden en que los síntomas probablemente surgen debido al estrés que unoexperimenta al convertirse en padre o madre, incluso si no está gestando.Información del artículo
Autor, Sandy Ong
Título del autor, BBC Family Tree*
Tiempo de lectura: 9 min
Los síntomas pueden aparecer inesperadamente. Náuseas, fatiga intensa, entumecimiento en los brazos, sensibilidad en la piel de brazos y pecho, o una sensación general de malestar o rareza. Es una lista que muchas mujeres embarazadas reconocerán.
Sin embargo, estos síntomas los experimentan también los futuros padres o miembros de la pareja que no están embarazados mientras esperan un bebé, aunque no sean ellos quienes lo gestan. ¿A qué se debe? A una afección poco conocida llamada síndrome de Couvade.
“La mejor manera de describirlo es embarazo por empatía”, dice Catherine Caponero, obstetra-ginecóloga de la Clínica Cleveland en Ohio, Estados Unidos, quien ha visto algunos casos.
“Básicamente, se da cuando uno de los miembros de la pareja experimenta síntomas de embarazo a pesar de no estar biológicamente en cinta”.
Un creciente número de investigaciones revela que el síndrome es más común de lo que se pensaba, y algunos científicos se preguntan si sus extraños síntomas justifican una reconsideración de cómo la gestación afecta a ambos padres.
Generalizado pero sin clasificar
sEl síndrome de Couvade puede afectar a futuros padres, parejas del mismo sexo e incluso a futuras abuelas que conviven con la persona embarazada y participan activamente en su cuidado, según Caponero.
Los síntomas abarcan desde náuseas y fatiga hasta dolores de espalda y dentales, cambios de humor, antojos y aumento de peso. Su inicio se asemeja al de un embarazo físico y suele alcanzar su punto máximo durante el primer y tercer trimestre, antes de desaparecer en el posparto.
Dado que el síndrome de Couvade puede manifestarse de muchas maneras y tiene una definición imprecisa, las estimaciones de su prevalencia varían drásticamente. Un estudio, por ejemplo, reveló que hasta el 52% de los padres estadounidenses afirmaron haber experimentado algunos síntomas del síndrome durante el embarazo de sus esposas, con cifras similares en Jordania (59%) y Tailandia (61%).
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Pie de foto, El síndrome de Couvade está poco estudiado, pese a ser sorprendentemente frecuente.
Otros estudios han encontrado cifras más altas en Polonia y China, donde siete de cada diez futuros padres declararon haber experimentado síntomas de Couvade. Otras investigaciones indican que la prevalencia podría ser menor en Suecia (20%) y Rusia (35%).
A pesar de que esta investigación indica que es bastante común, el síndrome de Couvade no está clasificado oficialmente como un trastorno médico, afirma Ronald Levant, profesor emérito de psicología de la Universidad de Akron en Ohio, EE.UU.
Ni la Clasificación Internacional de Enfermedades ni el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de Estados Unidos —dos herramientas de referencia utilizadas por clínicos de todo el mundo— reconocen el síndrome de Couvade. Pocos libros de texto de medicina lo mencionan.
“Creo que aprendí una frase al respecto [en la facultad de medicina]”, dice Caponero. “Incluso entre nuestros recursos como clínicos, no hay mucha información”.
Hoy en día, gran parte de este síndrome poco estudiado sigue siendo un misterio. “Su mecanismo no se comprende bien”, afirma Daniel Singley, psicólogo y director del Centro para la Excelencia Masculina en San Diego, EE.UU. “Quizás sea una forma de intentar sublimar y lidiar con problemas emocionales, quizás haya una base neurobiológica. No creo que se sepa”.
Sin embargo, la mayoría de los investigadores coincide en que el síndrome de Couvade es “multifactorial”, e involucra componentes tanto biológicos como psicológicos, afirma Levant.
Rituales
La palabra “couvade” deriva del verbo francés “couver”, que significa incubar o criar. El antropólogo inglés Edward Burnett Tylor popularizó el término en 1865 para describir una escena peculiar que presenció durante un viaje por el País Vasco: campesinos acostados en la cama con sus recién nacidos.
Según Richard Powis, antropólogo médico de la Universidad del Sur de Florida, en EE.UU., la expresión despectiva pretendía ridiculizar a los hombres. “Se trata de la idea generalizada de que los hombres se comportan como mujeres”, explica Powis.
Sin embargo, el origen de la práctica de la “couvade” se remonta al año 50 a.C., cuando los futuros padres en Córcega, Chipre e Iberia se acostaban en la cama y expresaban dolores de parto o imitaban aspectos del alumbramiento, a veces vistiendo la ropa de su pareja.
Posteriormente, los antropólogos describieron rituales similares practicados por grupos en todo el mundo, en las Indias Occidentales, Sudamérica y Asia Oriental.
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Pie de foto, Algunos investigadores consideran el síndrome de Couvade como una forma subconsciente de apoyo a una pareja embarazada.
Estos ritos se realizaban como ceremonias de adopción, escribió Tylor en 1889, señalando que “entre ciertas tribus, la Couvade es la forma legal mediante la cual el padre reconoce a un hijo como suyo”. En otros casos, se creía que desviaba la atención de los espíritus malignos de la madre hacia el padre.
En ese sentido, explica Powis, la Couvade era vista por los académicos de la época —en su mayoría hombres adinerados, de la élite victoriana y varones— como un conjunto intencional de rituales practicados por los padres primerizos en “lugares exóticos” para mantener a su pareja embarazada y al feto en buen estado de salud y ánimo.
Pero cuando la perspectiva cambió a sus propias sociedades occidentales industrializadas a mediados y finales del siglo XX, la Couvade comenzó a adquirir un matiz diferente, “como una patología psicológica”, afirma Powis: una experiencia involuntaria de síndromes del embarazo con bases biológicas y psicosomáticas.
Por ejemplo, Sigmund Freud, la antropóloga Mary Douglas y otros propusieron diversas teorías psicoanalíticas. “Una de ellas sostenía que los hombres imitaban el embarazo a propósito para robarle la atención a su pareja”, dice Powis, o que los síntomas de la Couvade tenían su origen en la envidia subconsciente, y que los futuros padres percibían al feto como un rival por la atención de su pareja.
Emociones complejas
Hoy en día, la mayoría de los expertos coinciden en que el síndrome de Couvade tiene un componente psicológico y que los síntomas probablemente surgen debido al estrés que se experimenta al convertirse en padre o madre, incluso si no está gestando.
“Tener un bebé es uno de los hitos más importantes del desarrollo en la vida adulta”, afirma el psicólogo clínico Kevin Gruenberg, fundador de la organización sin fines de lucro Love, Dad en California. “A veces puede resultar muy estresante y abrumador, por lo que el síndrome de Couvade podría ser una forma de reflejar esta gran transformación”.
El periodo de posparto introduce nuevas tensiones para ambos padres, como la falta de sueño y las constantes exigencias del cuidado de un recién nacido. “También hay diferentes aspectos relacionados con la identidad sexual, la intimidad física o la logística familiar”, añade Singley.
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Pie de foto, El síndrome es más común de lo que se pensaba, según revelan investigaciones recientes.
Aproximadamente uno de cada diez padres primerizos desarrolla depresión prenatal o posparto, mientras que hasta el 18% de los hombres reportan altos niveles de ansiedad durante ese período, y el 7% presenta síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT). Los estudios demuestran que si una madre primeriza sufre depresión posparto, su pareja tiene al menos el doble de probabilidades de desarrollarla también.
Parte de estos cambios psicológicos podrían tener un trasfondo freudiano. “Veo a muchos padres que acuden a consulta y hablan de aspectos de su experiencia, como los celos hacia un recién nacido, el duelo por la vida que tenían antes o tener que compartir a su pareja”, afirma Singley.
Muestra de apoyo
Algunos expertos sugieren que los futuros padres experimentan involuntariamente síntomas similares a los del embarazo como una forma profunda y subconsciente de empatía hacia sus parejas embarazadas. Es un reflejo de “la profunda implicación emocional y la identificación con la pareja embarazada”, afirma Levant.
De hecho, a menudo va acompañado de acciones intencionadas de apoyo. Si una futura madre desarrolla una aversión repentina a la vista y al olor de la carne, su pareja podría optar por hacerse vegetariana como muestra de apoyo. Si la embarazada reduce su actividad física para pasar más tiempo descansando en el sofá, su pareja podría hacer lo mismo para hacerle compañía.
Powis, por ejemplo, lo compara con los rituales de Couvade que se practicaban históricamente. “Mi definición de Couvade es cuando alguien hace algo durante el embarazo o el posparto para contribuir al apoyo de las mujeres embarazadas”, explica Powis. “Cuando lo llamamos síndrome, lo patologizamos. Pero no tiene nada de malo ni de particularmente único. Es simplemente empatía humana.
“En definitiva, de lo que hablamos es de cómo las personas se cuidan entre sí y qué sucede cuando lo hacen”.
Cambios hormonales
No obstante, la evidencia también sugiere que el síndrome de Couvade podría tener una base biológica que impulse los factores psicológicos e intencionales posteriores. En una serie de experimentos —una de las investigaciones más extensas hasta la fecha— Robin Edelstein, psicóloga de la Universidad de Michigan, en EE.UU., examinó cómo cambiaban los niveles hormonales de parejas primerizas, tanto heterosexuales como homosexuales, durante el embarazo.
Mientras que las mujeres embarazadas mostraron grandes aumentos prenatales de cortisol, progesterona, estradiol y testosterona, los hombres experimentaron descensos notables en las dos últimas hormonas. Esto no es sorprendente, afirma Edelstein. “Se cree que la disminución de testosterona orienta a los hombres hacia el cuidado del bebé y la inversión en la familia, en lugar de buscar nuevas parejas o ser agresivos. Y los niveles más bajos de estradiol pueden facilitar el cuidado”, explica Edelstein.
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Pie de foto, Los hombres experimentan un descenso de estradiol y testosterona. Se cree que esto contribuye orientarlos hacia el cuidado del bebé y la inversión en la familia.
Al ser encuestados a los tres y seis meses tras el parto, los padres que mostraron mayores descensos prenatales informaron contribuir más tanto a las tareas domésticas como al cuidado del bebé, lo cual fue confirmado por sus parejas al ser consultadas por separado. “Los cambios hormonales parecen ser lo primero, lo que predice una mayor inversión [en la atención posparto]”, afirma Edelstein.
Por eso, los cambios hormonales podrían explicar algunos síntomas del síndrome de Couvade, afirma Edelstein. Por ejemplo, los niveles bajos de testosterona y estradiol se asocian con el aumento de peso en los hombres, mientras que este último se ha relacionado con la depresión. Sin embargo, se desconoce qué desencadena estos cambios.
Esto coincide con numerosos estudios neurológicos que demuestran que el cerebro de los padres cambia tras el nacimiento de un hijo. Un estudio de 2024, por ejemplo, reveló que el volumen de materia gris se reduce en los padres después del parto, al igual que en las madres, como una forma de poda sináptica, lo que potencia las áreas cerebrales relevantes para interpretar las señales del bebé, el vínculo afectivo y el cuidado.
Los hombres con mayores reducciones informaron pasar más tiempo con sus recién nacidos y experimentar un mayor vínculo, lo que refleja una adaptación exitosa a la paternidad.
Dados todos los factores implicados, Singley rechaza la idea común de que el síndrome de Couvade sea simplemente un reflejo, consciente o subconsciente, de los síntomas de la pareja embarazada. “Es una forma bastante tradicional de ver la experiencia de la paternidad”, dice Singley. La pareja, explica, “también está pasando por diversos ajustes psicológicos, sociales, neurológicos, endocrinos e interpersonales, porque es una persona independiente”.
Para los futuros padres, puede resultar más difícil de aceptar, dadas las expectativas sociales sobre cómo deben comportarse los hombres. “Los hombres pueden pensar: ‘Soy un tipo duro, no puedo estar deprimido; no, eso es de débiles. Soy padre, tengo que estar al pie del cañón y mantener a mi familia’”, dice Singley.
En cambio, argumenta que deberíamos permitirles decir: “Puedo tener migraña, puedo tener tensión muscular, puedo tener problemas gastrointestinales. Puedo sentir que llevo una gran responsabilidad encima”.
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Pie de foto, Venter falleció a los 79 años. Recientemente había sido hospitalizado por los efectos colaterales de un tratamiento contra el cáncer.Información del artículo
Autor, Redacción
Título del autor, BBC News Mundo
Tiempo de lectura: 5 min
Posiblemente la mejor palabra para definir a Craig Venter, el científico estadounidense que ayudó a descifrar el genoma humano fallecido este miércoles, sea maverick, un término en inglés que podría traducirse al español como inconformista, rebelde. Alguien que piensa y actúa diferente a los demás, pasándose por alto las normas, o las reglas establecidas por un grupo.
Esa actitud irreverente fue la que ha hizo que muchos lo consideraran como uno de los científicos más importantes del siglo por sus invaluables contribuciones a la investigación genómica y al avance de la biología sintética.
Pero también hizo que otros lo despreciaran por haber comercializado los resultados de su investigación y promovido la idea de la ciencia como una competencia.
Opiniones a un lado, lo cierto es que su carrera y su legado han estado desde un inicio rodeados de controversia.
Genoma humano
La primera vez que el mundo escuchó hablar de él fue cuando, en los años 80, Venter decidió renunciar al proyecto del genoma humano financiado por fondos públicos para establecer un programa financiado de forma privada que competiría directamente con la iniciativa del gobierno estadounidense.
Para Venter, los métodos que utilizaba el oficial Proyecto Genoma Humano (PGH) eran demasiado lentos, por eso decidió acelerar el proceso fundado la compañía comercial Celera con el mismo fin: secuenciar el genoma completo del ser humano (la extensa secuencia de cerca de 3.000 millones de letras de ADN que contiene el manual de instrucciones necesarias para la vida).
Su apuesta dio resultados. El investigador logró diseñar un método mucho menos preciso, pero mucho más rápido para secuenciar el ADN.
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Pie de foto, Venter renunció al Proyecto Genoma Humano para realizar la misma investigación por su cuenta.
En el año 2000, Celera hizo un anuncio conjunto con el proyecto gubernamental diciendo que ambos habían obtenido el primer borrador del genoma humano, un paso crucial para descubrir las bases genéticas de las enfermedades y los orígenes del ser humano.
Al año siguiente, el PGH publicó sus resultados en la revista Nature. El equipo de Venter hizo lo propio en la revista Science. Sin embargo, mientras que el proyecto oficial puso todos sus datos a disposición del público, Venter retuvo inicialmente parte de los suyos para que Celera pudiera sacarle provecho económico.
Sus esfuerzos en el campo de la genómica aceleraron todo el proceso del genoma humano, a la vez que lo convirtieron en un científico acaudalado que se movía cómodamente por el mundo en jets y yates privados.
No faltaron ocasiones en las que Venter tuvo que salir a defenderse ante los medios de comunicación que lo acusaban de estar más interesado en las ganancias financieras que en extender los límites del conocimiento científico.
Su falta de modestia tampoco contribuyó a su reputación. Venter no solo comentaba que su nivel acádémico era similar al de cualquier premio Nobel, sino que también dejó escapar más adelante que el donante anónimo cuyo genoma había secuenciado Celera no era otro que el propio.
Aun así, su talento y pasión por lo que hacía hizo posible que se rodeara de científicos brillantes que, trabajando en equipo, obtuvieron un logro tras otro.
Vida sintética
Tras la publicación del genoma, el investigador centró su atención en otro gran proyecto: la creación de formas de vida sintética.
Con ese objetivo estableció el Instituto J Craig Venter, en Maryland, donde unos 400 científicos se abocaron afanosamente a esa empresa.
Su primer gran “logro” en este campo fue cuando el equipo de científicos produjo el genoma completo de una bacteria.
El resultado de esta investigación -publicado en la revista Science– fue un organismo, una “célula sintética”, controlado totalmente por ese genoma artificial.
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Pie de foto, Venter no siempre hacía públicos los datos de sus investigaciones.
Nuevamente, esta investigación se vio envuelta en polémica. Algunos biólogos especializados en el mismo campo no estaban seguros de cuál era el objetivo del estudio, aparte de servir como prueba de concepto, y argumentaron que unos experimentos menos llamativos probablemente reportarían más beneficios.
Por otro lado, desde una perspectiva ética, a muchos siempre les inquietó que las innovaciones científicas de Venter han ocurrido bajo un manto de confidencialidad comercial.
Algunos científicos lo acusaron de llevar a cabo sus investigaciones de forma muy poco democrática, de forma opuesta a la apertura y transparencia que subyace a la “buena ciencia”.
Joven rebelde
Nacido en 1946 en Salt Lake City, Utah, Venter no mostró ninguna aptitud particular de niño por los estudios o la ciencia.
Su juventud la dedicó más bien a las chicas, la bebida y el surf en las playas de California, como comentó en su autobiografía publicada en 2007 A Life Decoded — My Genome: My Life (Una vida descodificada, mi genoma, mi vida).
Pero su despreocupada vida en las soleadas playas californianas se vio abruptamente interrumpida en 1967, cuando fue llamado a las filas para combatir en la guerra de Vietnam, donde trabajó como ayudante en un hospital naval.
Esa experiencia le hizo dar cuenta de que, si sobrevivía la guerra, quería convertirse en médico.
Venter se graduó de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, en San Diego, prefirió la investigación a la práctica y comenzó a dar clases en la Universidad de Nueva York.
En los Institutos Nacionales de Salud, donde comenzó a trabajar en 1984, se dio cuenta de la importancia de la descodificación de los genes y, frustrado por el lento progreso del proyecto gubernamental, comenzó a diseñar su propia técnica para acelerar este proceso, como mencionamos antes.
Por sus contribuciones a la secuenciación del genoma humano, Venter recibió el Premio Nierenberg a la Ciencia en el Interés Público, otorgado por el Instituto Scripps de Oceanografía, en 2007. En 2009, el entonces presidente Barack Obama le entregó la Medalla Nacional de la Ciencia.
Tomará tiempo analizar el legado completo las investigaciones de Venter, pero es evidente que más allá de la controversia, su impacto en la ciencia ha sido enorme.
Pie de foto, Desconocidos… hasta que se sientan a charlar.Información del artículo
Autor, BBC News
Título del autor, Redacción
Tiempo de lectura: 7 min
En noviembre de 2025, el mejor amigo del británico Dean Perryman se suicidó. El dolor de la pérdida, cuenta, se mezcló con la culpa: “Rob era mi mejor amigo y no tenía ni idea de lo triste que estaba”.
Abrumado, sintió la necesidad de hacer algo.
“No sabía qué, pero todo el tiempo me rondaba en la cabeza la sensación de que, dondequiera que fuera, siempre habría una silla vacía en la que Rob se habría sentado”.
De ahí nació la idea con la que convirtió su dolor en una campaña para ayudar a otros a sentirse menos solos.
“Pensé: ‘No soy bueno para hacer bien muchas cosas, pero soy bueno charlando y tomando cerveza, así que puedo ir al pub y ver si hay alguien allí que quiera charlar”.
El concepto era sencillo: reservaría mesas en pubs y aunque, según dice, normalmente era “superalérgico” a las redes sociales, compartiría videos para que la gente supiera que podía acudir a la cita si quería compañía.
Luciendo siempre una sudadera naranja muy llamativa para que lo encontraran fácilmente, se sentaría rodeado de sillas vacías, listo para pasar un rato agradable con desconocidos.
Empezó a hacerlo todos los días de diciembre, un mes que suele estar lleno de celebraciones festivas, pero que para algunos representa un momento del año de una soledad brutal, un problema que puede afectar a personas de todas las edades y es “amenaza urgente para la salud”, según la Organización Mundial de la Salud.
La iniciativa, que Dean llamó Empty Chairs o Sillas Vacías, en español, fue exitosa y no sólo se propagó por todo Reino Unido sino que se empezó a replicar en varios países del mundo.
“Realmente no tenía un plan cuando empecé a hacer esto. Y creo que si hubiera dedicado tiempo a averiguar qué era lo que intentaba hacer, nunca lo habría hecho”, confiesa Dean.
“Pero cuando empecé a hacerlo, después del tercer fin de semana, un hombre de unos 40 años vino por primera vez, pensando que era una forma de conocer gente en un ambiente cómodo, solo para tomar una cerveza y charlar. Luego volvió una segunda y tercera vez y cada vez se abrió un poco más sobre la verdadera razón por la que quería venir.
“Cuando lo volví a ver, me dijo: ‘Gracias a que pude hablar en Sillas Vacías, pude buscar ayuda profesional’.
“Fue realmente inspirador porque para mí, eso es lo que hubiera querido que Rob hubiera hecho. No era era el tipo de persona que habría acudido a un profesional de salud mental, pero sí habría ido al pub y charlado con un desconocido y, con suerte, habría ganado la confianza para hablar de cómo se sentía. Así que eso para mí fue increíble”.
Pie de foto, Dean Perryman (al frente a la derecha) suele vestir de naranja brillante para que la gente pueda reconocerlo fácilmente.
A Dean le sorprende en lo que se ha convertido Sillas Vacías y la cantidad de personas a las que ha ayudado.
Pero también es consciente de cuán beneficioso ha sido también para él, ayudándolo a procesar su dolor.
“Rob falleció, y yo no era el tipo de persona que hablara de mis sentimientos ni alguien que animara a la gente a conversar de su salud mental. No sé qué habría hecho sin Empty Chairs porque me obligó a hablar y me mostró cuán dispuesta está la gente a ayudar si les das la oportunidad.
“Los desconocidos suelen ser increíbles. Así que ha sido una experiencia realmente agradable para mí”, le dice Dean al programa The Happy Pod de la BBC.
“Me sorprendió mucho”
Desde que Dean creó su página web Empty Chairs cientos de personas se han inscrito para organizar encuentros en diversas partes del mundo.
“Sinceramente, todavía me parece surrealista”, exclama.
“Ver que ha tenido eco en otras personas ha sido simplemente increíble”.
Belén Luna Sanz, de 32 años y originaria de Bolivia, es una de las que se ha vestido de naranja brillante -“aunque no me gusta mucho”- para que la gente la ubique fácilmente en los eventos de Sillas Vacías que organiza en la capital belga, Bruselas.
“Vi toda la historia en TikTok y me conmovió ver cómo él convirtió su duelo en algo que hace que todos se sientan mucho mejor.
“A mí, en ese momento, me costaba mucho encontrar una comunidad, especialmente en Bruselas, donde hay tanta gente yendo y viniendo.
“Soy muy orientada a la comunidad y eso es algo muy difícil de construir cuando eres migrante”.
Pie de foto, Al igual que Dean, Belén Luna Sanz usa una blusa de color naranja brillante para ser reconocida en sus pubs en Bélgica.
Belén no se contentó con mirar de lejos; decidió unirse a la campaña.
“Me ha ido bien. Solo voy a un bar y es una maravilla. La primera noche me sorprendió mucho que la gente realmente se sentara a hablar conmigo.
“Me di cuenta de que la gente se sentía muy sola, a pesar de que teníamos mucho contacto social”, cuenta.
“Para mí, eso fue clave. Darme cuenta de que no bastaba con hablar con la gente, sino que se trataba de las conexiones que estábamos creando”.
En Noruega, Thale Kalbakk, de 48 años, se puso su propio suéter naranja y se sentó rodeada de sillas vacías pues, según le contó a la BBC, sus inviernos podían ser deprimentemente oscuros y fríos.
“La gente fue muy amable. Estoy abrumada”, dijo.
“Espero haber desempeñado un papel importante. Espero haber marcado la diferencia, porque [las mujeres que conocí], sin duda, marcaron la diferencia para mí”.
A kilómetros de distancia, Jill McFarland se convirtió en anfitriona en Canadá, y bautizó su iniciativa como Andrew’s Empty Chair (La silla vacía de Andrew), en honor a su esposo, quien se quitó la vida en 2020.
“He buscado alguna manera de honrar a mi esposo y el algoritmo me trajo a Dean”, dijo.
“La soledad es una epidemia en nuestra sociedad que afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales.
“Si puedo ir y crear un espacio para aunque sea una sola persona, y hacerle saber que le he guardado una silla para que pueda charlar, entonces tal vez se sienta animada a hablar de nuevo”.
“Una de las asistentes de esta semana tenía 79 años… nunca sale de casa, pero estaba encantada de haberlo hecho. Eso me alegró la noche”.
Otros más están creando espacio para las personas de su comunidad que podrían necesitarlo en lugares como Australia, Suiza, Países Bajos, España y Estados Unidos. Y en Reino Unido, cada vez son más.
“Lo pasarás bien”
Pie de foto, Para Jill McFarland, lo más difícil de ser anfitriona fue “encontrar una sudadera con capucha naranja”.
Empty Chairs “no es un club, ni una sesión de terapia, ni un evento para hacer contactos. Es simplemente una mesa donde puedes sentarte, pedir algo de beber si te apetece y charlar con alguien”, señala su sitio web.
Añade que “existe para crear espacios relajados donde se puedan dar conexiones humanas auténticas. Sin grandes discursos. Sin incómodos rompehielos”, y que “la conexión no necesita un plan perfecto, solo necesita un punto de partida”.
Advierte que no son profesionales capacitados, ni pueden dar asistencia en situaciones de crisis: “Está diseñado para ser un espacio relajado. Siempre puedes alejarte, tomar un descanso o irte. Si algo no te parece bien, confía en tu intuición”.
Tanto a través de redes sociales como en el sitio web, la gente puede enterarse de dónde y cuándo serán los próximos encuentros.
Pero, ¿qué le diría Dean a alguien a quien le atrae la idea pero duda de que sea capaz de organizar un evento o sentarse a su lado en una de las sillas vacías?
“Es totalmente comprensible. No es fácil: se necesita valor para ponerse la sudadera naranja y también para sentarse con un desconocido.
“Por mi propia experiencia, lo único que realmente quiero recalcar es que he sido anfitrión incontables veces y ha habido días en los que simplemente no me daban ganas de ir. Pero siempre me he sentido mucho mejor por haber ido.
“Nunca sé quién va a venir. Nunca sé qué temas van a surgir. Nunca sé si voy a decir lo correcto. Pero nunca me he ido arrepentiéndome de haber asistido.
“Si haces algo sencillo para otros, honestamente es lo mejor que puedes hacer. Y estoy seguro de que si te expones, lo pasarás bien”.
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Pie de foto, Es un compuesto químico simple. ¿Por qué se nos antoja su sabor?Información del artículo
Autor, Anand Jagatia y Robbie Wojciechowski
Título del autor, BBC World Service, Serie “CrowdScience”
Tiempo de lectura: 9 min
¿Por qué nos gusta tanto la sal? ¿Y cómo hace que la comida sepa tan bien?
Está en casi todas las cocinas del mundo, ya sea en la forma de diminutos granos o como parte de condimentos básicos de algunas regiones (la salsa de soja, por ejemplo, puede tener entre 14%–18% de sal).
Químicamente, es cloruro de sodio. Está formado por iones, átomos cargados, de sodio y cloro.
¿Qué pasa cuando uno de esos pequeños cristales toca nuestra lengua?
“El gusto es un sentido que nos permite detectar sustancias químicas en nuestro entorno que pueden ser beneficiosas o peligrosas, a través de las papilas gustativas”, explica la experta en gusto Courtney Wilson, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado en Estados Unidos.
“Esas papilas gustativas son pequeños racimos de células en forma de diente de ajo que están dispersas por toda la lengua. Esas células tienen receptores que evolucionaron para reaccionar a ciertos tipos de sustancias químicas”, añade.
En cuanto a la sal, tenemos receptores que reaccionan específicamente al sodio.
“Son esencialmente pequeños poros en la superficie de la célula que solo permiten pasar determinados iones. Así que cuando hay iones de sodio presentes, pueden fluir a través de ese pequeño canal; esa célula se alerta de la presencia de sodio y envía esa señal eléctrica hacia el nervio y a lo largo de todo el proceso hasta tu cerebro”, dice Wilson.
Pero, ¿por qué nos sabe tan rico?
“¡No siempre! Básicamente tenemos dos sistemas: uno que nos dice cuando el sabor es sabroso, y otro que avisa que es demasiado y probablemente deberías escupir”, afirma la experta.
“Si tienes la concentración adecuada de sal, la cantidad que mantendrá tu cuerpo en ese punto justo de suficiente sal, va a saber realmente delicioso”.
Eso, explica Wilson, es porque tu cuerpo siempre intenta mantener el contenido de sal en un margen estrecho pues, si bien la presencia de sal es indispensable para que el cuerpo funcione, en exceso puede ser dañina.
“Mantener la cantidad adecuada de sodio en nuestro cuerpo es súper importante. Las señales eléctricas que tus células cerebrales envían entre sí y a los músculos y reciben de tus sistemas sensoriales, incluso tus pensamientos, todo eso depende del sodio”.
Y para lograrlo, se vale del sabor: la cantidad puede deleitarnos o desagradarnos.
Pero la sal hace más que “salar”: puede realzar otros sabores. ¿Sabemos cómo funciona ese mecanismo?
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Pie de foto, De lo insulso a lo sublime, con sólo unos granos de sal.
“La respuesta sencilla es no”, confiesa Wilson.
“La respuesta más complicada es que hay alguna evidencia de que las células del gusto se comunican entre sí, lo que afectaría cuánto responden a un determinado estímulo en la boca, ya sea dulce, amargo o salado. Así que la adición de sal podría afectar la respuesta de la papilla gustativa a otra cualidad”, dice.
“Pero también podría estar ocurriendo más allá en esa vía de información. Podría estar ocurriendo a nivel del tronco encefálico o en tu corteza gustativa, donde la información llega y las células pueden estar interactuando para modular nuestra percepción”.
Así que el poder mágico y transformador de la sal, aquel que hace que el caramelo con un poquito de ella sea más sabroso, sigue siendo un misterio. Quizás cambia el comportamiento de nuestras células gustativas, o tal vez, la forma en que percibimos sus señales en el cerebro.
Pero la sal no es solo un condimento. Como dice Wilson, es vital para que nuestro cuerpo funcione correctamente. ¿Podría ser eso parte de la razón por la que nos parece tan apetecible?
Sin sal, no hay vida
“Los animales, nosotros incluidos, usan sodio para diversos fines. Es fundamental para la vida”, asegura Joel Geerling, profesor asociado de neurología en la Universidad de Iowa, EE.UU.
“Alrededor de un tercio de nuestro gasto energético diario se dedica a bombear sodio desde el interior de una célula hacia el exterior”, subraya.
“Cada célula de tu cuerpo tiene una bomba de sodio-potasio en su revestimiento externo, que funciona todo el día, bombeando iones de sodio desde el interior”.
Cuando ese sodio está fuera de nuestras células, intenta volver a entrar rápidamente, un poco como el agua que se retiene detrás de una presa.
Nuestras células controlan el movimiento del sodio a través de canales especiales. Cuando se abren, el sodio entra con fuerza y nuestras células aprovechan la energía de ese movimiento para todo tipo de procesos, entre ellos el que describe Geerling.
“Los iones de sodio irrumpen en la célula y provocan un cambio rápido y marcado en el voltaje de la membrana, conocido como un pico o potencial de acción en la neurona, no solo en el cerebro, sino también en las células musculares del corazón, las que te mantienen con vida, latido a latido”, dice el experto.
Si no tuviéramos sodio, nuestras células simplemente no funcionarían.
¿Habremos evolucionado para desearlo porque es tan fundamental que realmente necesitamos asegurarnos de tener suficiente?
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Pie de foto, Los animales herbívoros necesitan fuentes de sal, por eso en las granjas hay bloques disponibles.
“Es una pregunta muy interesante”, responde Geerling, quien ha estado investigando el cerebro para intentar comprender por qué anhelamos la sal.
“Los animales que viven en el mar tienen mucho sodio a su alrededor y, de hecho, tienen el problema opuesto al de los terrestres: necesitan mantener parte del sodio fuera y mantener un equilibrio interno”.
Con los animales terrestres, la situación es la opuesta.
“El sodio es muy escaso en tierra. Si vives lejos del mar, y especialmente si no comes carne, tendrás muy poco sodio en tu dieta”, afirma.
Y explica: “Los carnívoros comen otros tejidos animales, que tiene alrededor del 0,9% de cloruro de sodio, así que suelen consumir suficiente sal. Pero los herbívoros, si solo comen plantas, tendrán un contenido muy alto en potasio y prácticamente nada de sodio”.
“Los elefantes son un ejemplo famoso. Hay manadas de elefantes en África que recuerdan la ubicación de cuevas con sal en las paredes, donde la procuran con sus colmillos, prosigue.
“Los ciervos buscan lamederos de sal, y los cazadores, para atraerlos, usan bloques de sal similares a los que mantienen quienes crían caballos, para que estén saludables, y así sucesivamente”.
“Los animales cuya dieta es puramente vegetariana necesitan tener una fuente de sal, y tienden a mostrar un apetito de sal más fuerte incluso en estado salvaje”, completa Geerling.
Los seres humanos somos omnívoros, así que tenemos que asegurarnos de obtener suficiente sal de nuestra dieta y quizás por eso se nos antoja tanto.
Como elefantes
Hoy en día, la mayoría de la gente obtiene suficiente en su dieta, pero para nuestros antepasados, encontrarla habría sido vital. Y, así como los elefantes, los antiguos humanos habrían sido atraídos fuentes naturales de este precioso mineral.
Lugares como la mina de sal en funcionamiento más antigua del mundo, situada en una montaña en Hallstatt, Austria.
Hay pruebas de que la gente empezó a excavar sal ahí en el 5000 a.C. y sorprendentemente, aún hoy se extrae sal comercialmente.
“Hace 250 millones de años, este lugar era la parte poco profunda de un gran mar, que luego quedó desconectada. El agua empezó a evaporarse, y durante miles de años, grandes capas de sal gema se acumularon. Cuando los Alpes se formaron la roca caliza se desplazó por encima de esas capas de sal”, cuenta Daniel Bradner, arqueólogo del Museo de Historia Natural de Viena.
La mina de Hallstatt quedó a 200 kilómetros del mar, así que sus vastos depósitos naturales de sal han sido un recurso increíblemente valioso para la gente durante miles de años.
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Pie de foto, Galería de sal en la mina de sal de Hallstatt. Salzkammergut. Alta Austria. Diapositiva de linterna coloreada a mano de alrededor de 1910.
“La minería comenzó aquí hace 7.000 años, en el Neolítico. Los primeros agricultores y colonos descubrieron el depósito de sal por manantiales naturales de salmuera en la superficie, y luego empezaron a excavar”, explica Bradner.
“En la Edad de Bronce, hace unos 3.500 años, ya había una minería profunda completamente evolucionada, que se extiende a más de 250 metros bajo la superficie, con estructuras organizativas, inventos especiales para sus herramientas y un sistema de transporte”.
“Se dedicaban a la minería de sal gema a gran escala y eran el principal proveedor de gran parte de Europa Central”, añade. “La sal es una necesidad para sobrevivir en un lugar a largo plazo, así que era indispensable para poder asentarse en los Alpes”.
Las neuronas de la sal
Las personas prehistóricas que vivían en los Alpes y más allá usaban la sal para conservar sus alimentos y mantener vivos a sus animales durante el invierno.
De no tener suficiente, las consecuencias eran nefastas.
“Los órganos, todas las células se hinchan”, describe el neurólogo Geerling.
“Eso es un grave problema principalmente en el cerebro, pues si se hincha demasiado, empieza a salirse por el agujero en la parte inferior del cráneo llamado foramen magnum, lo que es muy peligroso. Así que no puedes dejar que la concentración de sodio baje demasiado”.
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Pie de foto, Cristales de NaCl… preciosos y preciados.
Parte de la investigación de Geerling sobre cómo regulamos la concentración de sal tiene que ver con el control del contenido de agua del cuerpo, y la encargada es la hormona antidiurética.
“Le indica a los riñones cuánta agua deben retener, y eso está muy estrictamente regulado minuto a minuto, a lo largo del día”.
Pero esa no es la única forma en que nuestro cuerpo puede controlar los niveles de sal. De hecho, en su trabajo, Geerling ha descubierto mecanismos dentro del cerebro que impulsan el comportamiento de búsqueda de preciado mineral.
“En mi laboratorio, estudiamos un grupo particular de neuronas -las HSD2- que detectan los niveles de una hormona llamada aldosterona. Se produce en las glándulas suprarrenales cuando el volumen de sal y agua en el cuerpo es no es suficiente y el corazón empieza a tener dificultad para mantener la presión arterial”, explica.
“En esos casos, la aldosterona aumenta, y eso desencadena que las neuronas impulsen al animal a buscar y consumir más sal”, completa.
“Hasta ahora los hemos identificado en ratones, ratas, cerdos y humanos. No hemos hecho un estudio deliberado y cuidadoso de otras especies, pero parece que están en mamíferos en general”.
Así que tenemos neuronas en nuestro cerebro que no sólo están dedicadas a monitorizar cuánta sal tenemos, sino también a impulsarnos a buscarla.
“Sí, es fascinante. Es un comportamiento muy específico. No hemos encontrado nada más que hagan estas neuronas. Seguimos investigando pero parece que lo que provocan específicamente es que los animales consuman más sal”.
Entonces, ¿por qué nos gusta tanto la sal?
Por un lado, porque cambia el sabor de las cosas, aunque no sabemos exactamente cómo.
Por otro, porque es vital para nuestras células, así que hemos evolucionado para desearla y que nos parezca sabrosa en las cantidades adecuadas.
De hecho, hasta tenemos neuronas sintonizadas en el cerebro que nos impulsan a buscarla, un sistema increíble, diseñado con gran precisión para generar nuestro apetito por la sal.
* Este articulo es una adaptación del episodio “Why does salt taste so good?” de la serie de la BBC CrowdScience, disponible donde escuches tus podcasts.
CrowdScience responde preguntas enviadas por personas de todo el mundo, consultando a especialistas que están en la vanguardia del conocimiento. Si deseas contactarnos, haz clic aquí
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Un cartel hecho con rotulador y pegado a la puerta de una sala privada anuncia “SOLO CHICAS”, “¡Los chicos no entran!” [sic] y, a modo de guiño travieso, “¡no se preocupen chicos!”.
El cartel está cubierto de corazones y estrellas de colores.
Un grupo de alrededor de una decena de chicas del club juvenil DRMZ, en Gales (Reino Unido), ya está inmerso en un competitivo juego de cartas cuando me uno a ellas en una gran mesa redonda.
La conversación fluye con facilidad mientras charlamos y, como es debido, se pide pizza.
Esta visita forma parte de mi serie de About The Girls (“Acerca de las niñas”), de Radio BBC 4, para la que hablé con aproximadamente 150 chicas, la gran mayoría de entre 13 y 17 años.
Lo que comentamos alrededor de esa mesa reflejó tantas de esas conversaciones.
Listas, habladoras, divertidas y brillantes, las niñas fueron una compañía estimulante y magnífica.
Llenas de ambición y planes para su futuro (“Me gustaría tener un refrigerador en el que puedas poner un jarrón… ¡Y ser médica!”), de amor por sus amigas (“Puedo contarle cualquier cosa”) y de una gran conciencia del valor de cuidar a los miembros de la familia (“Voy al centro a recargar la electricidad de mi abuela. Me encanta cuidarla”).
Pie de foto, Catherine Carr habló con un grupo de alrededor de una decena de chicas en el club juvenil DRMZ de Gales.
La conversación iba saltando entre el juego de cartas en curso, dramas escolares, profesores que les gustan (y los que no), cosas que habían visto en redes sociales y el debate sobre si había suficientes porciones de pizza de queso para todas. Las había.
Este proyecto sigue a mi serie About The Boys, para la que también hablé con chicos adolescentes de todo Reino Unido.
A raíz de la covid‑19, el #MeToo y todo el ruido en torno al influencer machista Andrew Tate, tenía curiosidad por saber qué estaban pensando.
También los encontré una compañía excelente: reflexivos, elocuentes y valientes.
Repetir el experimento con chicas parecía lógico y justo.
Casualmente, los archivos Epstein se publicaron justo cuando partí hacia Carmarthen, la ciudad donde se encontraban, y el trabajo de pronto se sintió aún más urgente.
Lo que no esperaba era que, a lo largo de todas las conversaciones, un tema reaparecería una y otra vez: las adolescentes aún tienden a verse a sí mismas a través de la mirada de los chicos.
Y, lo que es importante, parece haber una comprensión aguda de esto.
Cuando hice mi pregunta inicial —”¿Cómo es realmente ser chica en 2025/26? ¡Díganme la verdad, no sean educadas!”—, la respuesta casi invariablemente empezaba con las palabras: “Bueno, los chicos piensan/dicen/quieren/sienten…”.
Estas conversaciones parecían una versión extraña y real de la prueba de Bechdel, que, por si no la conoces, ofrece una métrica para evaluar la representación femenina en el cine.
Para aprobarla, una película (1) tiene que tener al menos dos mujeres con nombre, que (2) hablen entre sí, sobre (3) algo que no sea un hombre.
Ninguna de mis entrevistas la aprobaría.
Fuente de la imagen, Getty Images
Pie de foto, About The Boys se realizó a raíz de la covid‑19, el #MeToo y todo el ruido en torno al influencer machista Andrew Tate (en la imagen).
“Al crecer como chica”, dijo una, “gran parte de eso tiene que ver con cómo se están comportando los chicos a tu alrededor y lo que te están haciendo. Así que no hay realmente una manera de hablar de eso sin mencionar a los chicos… y es frustrante”.
Entonces, ¿por qué persiste esta dinámica?
Las chicas que conocí hablaron con fluidez sobre el peso de las expectativas sociales basadas en el género, la influencia de los chicos en los entornos escolares, versiones de la “perfección” femenina vistas sin descanso en las redes sociales, y describieron algo más profundo sobre cómo las chicas aprenden a comportarse mientras intentan navegar el mundo de forma segura.
“No hacer ruido”
Después de que todas las chicas de Carmarthen se fueron a casa, hablé con Alison Harbor, gerenta del centro juvenil.
Estaba encantada de que todas hubieran hablado con tanta libertad.
“Los chicos del club son bastante vocales”, me dijo, “y bastante seguros a la hora de decirte todas sus opiniones y pensamientos. ¡Bueno, hoy las chicas han sido iguales! Mi preocupación es que normalmente internalizan muchos de sus problemas”.
Aunque las chicas no se contuvieron, la ironía era que casi todas dijeron que su comportamiento es diferente cuando hay chicos cerca.
Las chicas me contaron que no quieren que los chicos las vean como “demasiado intensas”, “demasiado ruidosas”, “raras”, “molestas”, “elígeme” o “una pesada” (alguien que busca atención).
Dijeron que los chicos pueden ser ruidosos y graciosos, pero que las chicas no.
Describieron que no quieren “ocupar espacio” y que intentan ser “más pequeñas y más silenciosas” en grupos mixtos.
Profesores de chicas hablaron de que ellas “mantienen la cabeza gacha” y “no hacen ruido” o “pasan por debajo del radar”.
En su propia investigación, la doctora Ola Demkowicz, profesora titular de psicología de la educación en el Manchester Institute of Education, ha hablado con mujeres jóvenes sobre los problemas que afectan su salud mental.
“Sin duda, escuchamos de jóvenes mujeres una presión en torno a eso, que realmente se traduce en que necesitan ser educadas y respetuosas, y que sentían que las expectativas de comportamiento sobre ellas eran mayores. Así que los chicos podían ser ruidosos en clase y eso no es un problema. Son chicos siendo chicos. Ellas sentían que eso no se les concedía”, dice Demkowicz.
La doctora sostiene que la sociedad espera una “adultificación”, es decir, que las chicas se presenten de maneras más maduras.
“Se supone que debes comportarte como una persona adulta y no necesariamente ser juguetona o expresar cosas en voz alta, o mostrar que luchas con algo”.
En otros lugares, las chicas hablaron de su miedo y de sus experiencias de acoso y violencia por razones de sexo.
La investigación más reciente de Girlguidingsugirió que el 68% de las chicas cambia su comportamiento cotidiano para evitar el acoso sexual, y prácticamente todas las chicas con las que hablé describieron una experiencia de haber recibido comentarios sexuales en la calle.
La doctora Hannah Yelin, de la Universidad Oxford Brookes, dice que en sus conversaciones de investigación con chicas ha descubierto que son “devastadoramente, pero también brillantemente, muy conscientes” de que el escrutinio al que se enfrentan a menudo está sexualizado.
La experta explica que las chicas reconocen con qué rapidez su posición se vincula a ideas sobre lo atractivas que parecen para los hombres, y que también son conscientes de que esto puede poner en riesgo su seguridad.
El entorno escolar
La mayoría de mis 150 entrevistas se realizaron en escuelas, donde los datos sobre el aumento del comportamiento misógino no sorprendieron a las chicas.
Un sindicato docente advirtió recientemente que se está gestando una “crisis de masculinidad” en las escuelas de Reino Unido, después de que casi una cuarta parte de las profesoras encuestadas dijera haber sido objeto de abusos misóginos por parte de un alumno en el último año.
Las chicas me dijeron que a veces los chicos las menosprecian, diciéndoles “hazme un sándwich” o “vuelve a la cocina”.
Tenían una visión clara de la raíz del problema, y al mismo tiempo sentían miedo.
“Siento que el miedo viene de estar en internet”, explicó una alumna de secundaria, “y ver que la razón por la que los chicos atacan mucho a las chicas es porque quieren a alguien a quien culpar de sus problemas. Creo que la salud mental de los hombres es un problema, pero con internet siento que la solución principal para eso es simplemente culpar a una mujer”.
Así que, al tiempo que se preocupan por que sus compañeros varones “se guarden las cosas”, las chicas también sienten miedo por cómo algunos chicos y hombres —imitando comportamientos de la machosfera— podrían actuar.
Yelin dice: “Su comprensión de la misoginia y la cultura de la violación era tan sofisticada y tan devastadora, porque lo viven todo el tiempo, todos los días”.
Fuente de la imagen, PA Media
Pie de foto, Un sindicato de docentes advirtió recientemente que se está gestando una “crisis de masculinidad” en las escuelas de Reino Unido.
Las mismas chicas dijeron querer proteger a las más jóvenes que ven publicar en internet sobre “querer una relación tóxica con un chico” en la que se les “dice que vigilen su comportamiento o cambien su actitud”.
Podían ver las formas en que las chicas estaban interpretando una especie extraña de rol femenino para complacer a chicos que, a su vez, están interpretando una versión desagradable de la masculinidad.
Su solución: organizarse.
En una escuela que visité en Rochdale, Inglaterra, estaban empezando un club de chicas en el que discutirían de todo: desde la desigualdad de género, la violencia doméstica y la vergüenza corporal, hasta la menstruación, la sexualidad y los grupos de amistad.
Pero líderes de la fundación de una escuela con sede en Birmingham plantearon una preocupación adicional: las chicas en la escuela pueden estar inquietantemente calladas en clase, pero eso es si llegan a la escuela.
El ausentismo crónico (faltar al 50% o más de las clases) va en aumento.
En 2017/18, solo el 6% de las chicas afectadas por el ausentismo estaban gravemente ausentes.
En 2024/25, esa proporción se más que duplicó hasta el 13%.
Las tasas de ausencia eran más altas para grupos particulares de alumnos, incluidos aquellos con derecho a comidas escolares gratuitas.
Problemas de salud mental como la ansiedad fueron la preocupación más común planteada por los padres de chicas a una línea de ayuda gestionada por la organización benéfica Young Minds.
Y también están las responsabilidades de cuidado.
Me hablaron de chicas tan jóvenes como de finales de la primaria, encargadas de cuidar a hermanos menores y que, como resultado de ello, faltan a clases.
En una ciudad hablé con una adolescente que había pasado un año fuera de la escuela “ayudando a su mamá” con el bebé más pequeño.
Tom Campbell, quien dirige el ACT Academy Trust, que gestiona 38 escuelas en Inglaterra y Gales, me dijo: “El declive [para las chicas] es real. Y los datos están parpadeando en rojo”.
Los aprobados en las pruebas de inglés y matemáticas han bajado un 7%.
Progreso “frenado”
Sin embargo, todas y cada una de las chicas que conocí tenían sueños para su futuro: desde ser microbióloga hasta seguir una carrera como actriz o jugar para la selección femenina de fútbol inglesa.
Me impresionó mucho lo conscientes que eran todas las chicas de las opciones que tienen y de cómo se comparan con las disponibles para generaciones anteriores.
“¡Estoy tan agradecida por las oportunidades que tenemos hoy en día las chicas!”, me dijo una alegre adolescente de 15 años.
De hecho, en casi todos los lugares a los que fui, las chicas que conocí hablaron (sin que se les preguntara) sobre su lugar en la historia: lo reciente que es que las mujeres tengan derecho a votar, trabajar y ser independientes.
También describieron cómo entendían los retos a los que se habían enfrentado sus madres, hermanas, tías, madrinas y abuelas, y cómo todavía se topan con algunos de ellos, porque incluso cuando las leyes cambian, las actitudes no necesariamente se alinean con ellas.
Las chicas describieron las formas en que creían que el progreso de las mujeres, “que llegó hasta cierto punto”, está siendo “frenado” o revertido en algunos aspectos por las redes sociales y las opiniones que generan tracción en ellas.
Citaron el retroceso del fallo Roe vs Wade sobre el aborto en Estados Unidos y mencionaron el movimiento de ideas antiwoke, el contenido en internet de tradwife y la tracción de las posturas pronatalistas de Elon Musk.
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Pie de foto, Algunas chicas hablaron de las posturas pronatalistas de Elon Musk.
A su vez, dijeron ver a “hombres mayores… de veintitantos años” compartiendo libremente sus opiniones en internet sobre “cómo deberían verse las mujeres”.
Me impactó lo conscientes que son del negocio del contenido en internet, lo claramente que las chicas pueden ver las formas poco saludables en las que se les venden estilos de vida y estándares de belleza, y aun así sentir que necesitan interpretar versiones de ello.
Su frustración por estar atrapadas en la maquinaria de todo esto a veces era palpable.
Por ejemplo, estaban indignadas por sus “primas de 8 años recibiendo productos de cuidado de la piel en Navidad”, mientras que ellas mismas ya llevaban una cara completa de maquillaje a los 12 años.
Saben que les están vendiendo cosas, pero al mismo tiempo esos videos son entretenimiento y a menudo forman la base de sus conversaciones con amigas.
Espacios para sustituir a las redes sociales
Después de todo, sus amistades se desarrollan —en gran medida— a través de las redes sociales.
Las chicas dijeron que temían que quedarse fuera de la charla vertiginosa en internet pudiera significar ser excluidas en la escuela.
Hablaron del peso de gestionar estas amistades híbridas “todos los días, todo el tiempo” y de lidiar con incidentes de acoso en internet por parte de compañeras, y con comportamientos peores por parte de desconocidos.
Una chica dijo que cree que, a medida que niños cada vez más pequeños usan redes sociales, su generación será la última en tener una infancia real.
Las chicas comentaron que sus padres decían que “estaban creciendo al doble de velocidad”, pero afirmaron que chicas aún más jóvenes están creciendo “al triple de velocidad”, “actuando como si estuvieran en la secundaria cuando tienen 10 años”.
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Pie de foto, Una chica dice que cree que su generación será la última en tener una infancia real debido a las redes sociales.
Pero la idea de agitar una varita mágica y hacer que todo desaparezca generó reacciones mixtas.
Las chicas adolescentes mayores —hartas de la norma de “romance vía Snapchat” y conmocionadas por imágenes no solicitadas de genitales y por interacciones sexuales pornificadas— expresaron una especie de falsa nostalgia, un anhelo por un encuentro romántico sin teléfonos al estilo de los años noventa.
Pero reconocen, asimismo, lo estrechamente entrelazadas que están ahora sus realidades en internet y fuera de la red.
Chicas de todas las edades se apresuraron a señalar los beneficios de encontrar a personas afines que podrían vivir lejos, y el consuelo que eso puede ofrecer. Pero algunas se aventuraron a decir que, si las redes sociales desaparecieran mágicamente (para todo el mundo), serían más felices.
Después de todas las horas de entrevistas, me quedo pensando en los clubes juveniles que visité.
Su número se redujo considerablemente en los años previos a la pandemia. En particular, el club de netball y la compañía de danza se me quedaron grabados.
Son “terceros espacios”, con comunidad en la vida real y mucha actividad.
En estos clubes, las chicas con las que hablé tenían algo más, que diferenciaba sus entrevistas; lugares donde ser ruidosas y físicas, sin miedo a hacer ruido, a ocupar espacio o a ser objeto del juicio de chicos o de críticos en internet.
Un informe publicado en 2025 por OnSide, una organización benéfica nacional para jóvenes, concluye que el 76% de los jóvenes pasa la mayor parte de su tiempo libre frente a pantallas y casi la mitad (48%) pasa la mayor parte de su tiempo libre en sus dormitorios.
Y entonces me pregunto: en toda la charla sobre intentar sacar a nuestros adolescentes de las pantallas, prohibiendo las redes sociales —donde los adolescentes sienten que ahora se encuentran y “comulgan”—, ¿no habremos dejado de pensar adecuadamente en qué lugares mejores deben reemplazarlas en la vida real de las chicas adolescentes?
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Pie de foto, “Los demás niños no juegan conmigo desde que me infectaron con VIH”, dice Asma. El estigma puede hacerles la vida difícil a quienes están contagiados.Información del artículo
Advertencia: este artículo contiene detalles que pueden resultar perturbadores para algunos lectores.
Mohammed Amin tenía ocho años cuando falleció poco después de dar positivo en el test del VIH.
Tenía tanta fiebre que insistía en dormir bajo la lluvia y se retorcía de dolor “como si lo hubieran echado en aceite hirviendo”, cuenta su madre, Sughra.
“Solía pelearse conmigo, pero también me quería”, dice Asma, de 10 años, mientras se arrodilla junto a la tumba de su hermano pequeño.
Poco después de que su hermano contrajera el virus, a Asma también le diagnosticaron el VIH. Su familia cree que ambos niños lo contrajeron a través de inyecciones con agujas contaminadas durante un tratamiento médico rutinario en un hospital público de Taunsa, en la provincia de Punyab, Pakistán.
Son dos de los 331 niños que BBC Eye ha identificado que dieron positivo en las pruebas del VIH en la ciudad entre noviembre de 2024 y octubre de 2025.
Después de que un médico de una clínica privada relacionara el brote con el hospital, conocido como THQ Taunsa, a finales de 2024, las autoridades locales prometieron una “medidas drásticas” y suspendieron al director médico del hospital en marzo de 2025; sin embargo, una investigación de BBC Eye revela ahora que las peligrosas prácticas de inyección continuaron meses después.
Durante 32 horas de grabación encubierta en el THQ Taunsa a finales de 2025, fuimos testigos de cómo se reutilizaban jeringuillas en viales multidosis de medicamentos en 10 ocasiones distintas, lo que podría haber contaminado los fármacos que contenían.
En cuatro de estos casos, vimos cómo se administraba a un niño diferente el medicamento del mismo vial. No sabemos si alguno de los niños era seropositivo, pero esta práctica supone un claro riesgo de transmisión viral.
Pie de foto, A Asma, de 10 años, le diagnosticaron el VIH a pesar de que su madre, Sughra, había dado negativo en la prueba.
“Aunque hayan colocado una aguja nueva, la parte trasera, lo que llamamos el cuerpo de la jeringuilla, contiene el virus, por lo que este se transmitirá incluso con una aguja nueva”, afirmó el Dr. Altaf Ahmed, microbiólogo consultor y uno de los principales expertos en enfermedades infecciosas de Pakistán, tras ver nuestras imágenes grabadas de forma encubierta.
A pesar de los carteles en las paredes del hospital que indican las prácticas de inyección seguras, filmamos al personal —incluido un médico— inyectando a pacientes sin guantes estériles en 66 ocasiones, y otro experto nos dijo que nuestras imágenes ponían de manifiesto deficiencias más generales en la formación sobre control de infecciones en Pakistán.
También vimos a una enfermera rebuscar en un contenedor de residuos sanitarios sin guantes estériles. “Está infringiendo todos los principios de la administración de medicamentos inyectables”, afirmó Ahmed.
Pero cuando mostramos nuestras imágenes al nuevo director médico del hospital, el Dr. Qasim Buzdar, se negó a reconocer que fueran auténticas. Afirmó que podrían haber sido grabadas antes de que él asumiera el cargo o que “estas imágenes también podrían ser un montaje”, e insistió en que su hospital era seguro para los niños.
Pie de foto, El Dr. Gul Qaisrani, un médico privado de la zona, dio la voz de alarma a finales de 2024.
El Dr. Gul Qaisrani, médico de una clínica privada local, fue el primero en detectar el brote a finales de 2024, tras observar un aumento en el número de niños que acudían a su clínica y daban positivo en las pruebas del VIH.
Según afirma, casi todos los 65 o 70 niños a los que diagnosticó habían sido tratados en el THQ Taunsa.
Recuerda que una madre le contó que a su hija le habían inyectado con la misma jeringuilla que a una prima que vivía con el VIH, y que esa jeringuilla se había utilizado después con varios niños más. Qaisrani cuenta que un padre le dijo que había protestado por la reutilización de jeringuillas en el THQ Taunsa, pero que las enfermeras le hicieron caso omiso.
BBC Eye ha recopilado datos del programa provincial de detección del sida de Punyab, de clínicas privadas y de un conjunto de datos filtrados por la policía para identificar a 331 niños que dieron positivo en las pruebas del VIH en la ciudad de Taunsa entre noviembre de 2024 y octubre de 2025.
De una muestra de 97 niños con VIH cuyas familias también se sometieron a pruebas, solo cuatro de sus madres dieron positivo. Esto sugiere que muy pocos de estos casos se debieron a la transmisión de madre a hijo. La madre de Mohammed Amin y Asma, Sughra, dio negativo en la prueba del VIH; su marido falleció hace dos años en un accidente de tráfico.
Los datos del programa provincial de detección del sida indican que la “aguja contaminada” fue la vía de transmisión en más de la mitad de estos 331 casos, incluido el de Asma; en los demás, la vía no se especifica.
El Gobierno de Punyab intervino en marzo de 2025, cuando afirmó que el número de casos era de 106. El director médico del Hospital THQ de Taunsa, el Dr. Tayyab Farooq Chandio, fue suspendido, pero BBC Eye puede revelar que, en menos de tres meses, ya estaba trabajando de nuevo con niños como médico jefe en un centro de salud rural en las afueras de Taunsa.
Pie de foto, Chandio afirma que, tan pronto como se enteró de un caso de VIH, tomó “todas las medidas necesarias”.
En una entrevista con BBC Eye, afirmó que tomó medidas “inmediatas” tras ser informado de un caso de VIH en el THQ Taunsa, pero señaló que el hospital no era el origen del brote.
Chandio fue sustituido por Buzdar, quien declaró a la BBC que el VIH era su “prioridad principal” cuando asumió el cargo en marzo de 2025 y que aplicaba una política de “tolerancia cero” ante cualquier falta de seguridad en el control de infecciones.
“Llevamos a cabo programas de formación para los paramédicos y el personal de enfermería sobre cómo prevenir y combatir el VIH. La parte más importante es nuestra sección sobre control y prevención de infecciones. Han recibido la formación adecuada al respecto”, afirmó.
Sin embargo, las pruebas de BBC Eye demuestran que las prácticas inseguras continuaban ocho meses después.
Pie de foto, Las imágenes de la BBC muestran agujas desechadas junto a jeringuillas y envases abiertos.
Las imágenes que grabamos entre noviembre y diciembre de 2025, a lo largo de varias semanas, mostraban jeringuillas y viales que a menudo se dejaban abiertos junto a agujas desechadas sobre encimeras que deberían mantenerse estériles.
A la mayoría de los niños que vimos recibir tratamiento en el THQ Taunsa se les administraban inyecciones mediante una cánula —un tubo que se inserta en una vena—, lo que aumenta aún más el riesgo de infección. Al entrar directamente en el torrente sanguíneo, los medicamentos contaminados pueden eludir las defensas naturales del organismo.
También filmamos a una enfermera sacando de debajo de una encimera una jeringuilla usada que aún contenía líquido del último paciente. En lugar de desecharla, se la entrega a su compañera, aparentemente lista para ser reutilizada en otro niño.
Cuando le mostramos a Buzdar nuestras imágenes grabadas de forma encubierta, insistió en que habían sido filmadas antes de su nombramiento o que habían sido montadas.
Cuando se le preguntó qué les diría a los padres de la zona que estuvieran viendo estas imágenes, respondió: “Puedo decirles con certeza, con confianza, que deben acudir a THQ Taunsa para recibir tratamiento”.
En un comunicado, el gobierno local afirmó que “ninguna prueba epidemiológica validada” había “establecido de forma concluyente que THQ fuera el origen” del brote.
Añadió que una misión conjunta entre la organización benéfica infantil Unicef, la Organización Mundial de la Salud y el departamento regional de salud había puesto de relieve “el papel de las clínicas privadas no reguladas” y “la contribución de las transfusiones de sangre no controladas”.
Sin embargo, BBC Eye ha tenido acceso al informe de inspección de abril de 2025 de la misión conjunta sobre el brote en la ciudad, en el que se detectaron muchos de los mismos problemas que en nuestra investigación sobre THQ Taunsa.
“Las condiciones eran especialmente preocupantes en la sala de urgencias pediátricas”, señala el informe; este es uno de los departamentos en los que BBC Eye realizó sus grabaciones.
“Faltaban medicamentos pediátricos esenciales y eran habituales las prácticas de inyección inseguras. Se reutilizaban los fluidos intravenosos, las cánulas no estaban etiquetadas y los equipos intravenosos usados se dejaban colgados en los soportes. Se descuidaba la higiene de las manos: los lavabos estaban atascados y no había desinfectantes disponibles”.
Pie de foto, Nuestras imágenes grabadas de forma encubierta muestran a una enfermera hurgando con las manos desnudas en un contenedor de residuos sanitarios.
La Dra. Fatima Mir, profesora de medicina pediátrica en el Hospital Universitario Aga Khan de Karachi, afirma que nuestras imágenes ponen de manifiesto las deficiencias en la formación sobre control de infecciones en Pakistán. “Debemos advertir a quienes administran las inyecciones: se han convertido en un vehículo activo de transmisión de enfermedades”.
Nuestra investigación sugiere que las prácticas inseguras se deben, en parte, a presiones sistémicas, entre ellas la dependencia de las inyecciones como tratamiento y la preferencia cultural por este método.
Pakistán tiene una de las tasas más altas de inyecciones terapéuticas del mundo, muchas de ellas médicamente innecesarias. La población en general las solicita, incluso para sus hijos, y los médicos las administran de buen grado, afirma Mir.
“Deberían mantener el umbral para la práctica de las inyecciones muy alto. Solo deben administrarse inyecciones para enfermedades que pongan en peligro la vida. Para enfermedades leves o moderadas, deben utilizarse medicamentos orales”.
La escasez de medicamentos y suministros también alimenta las prácticas inseguras. La demanda de inyecciones puede suponer una carga para los recursos, que se asignan en los hospitales públicos mediante sistemas de cuotas supervisados por sus directores.
“Tienen una cantidad fija de suministros y se les dice que deben hacer que duren todo el mes”, afirma Mir. “¿Se dan cuenta de dónde es peligroso recortar gastos? ¿Y dónde debería gastarse el dinero?”.
Durante nuestra filmación encubierta descubrimos que a menudo faltaban suministros en las salas y que a los pacientes que podían permitirse el paracetamol líquido se les decía que lo trajeran de su cuenta. “Nos hacen rendir cuentas de cada gota de medicamento”, dijo una enfermera.
Pie de foto, Grabamos a miembros del personal que no llevaban guantes e inyectaban a los pacientes a través de la ropa.
Las prácticas documentadas en THQ Taunsa se asemejan a las observadas en brotes anteriores en otras partes de Pakistán.
En 2019, cientos de niños de la localidad de Ratodero, en la provincia de Sindh, dieron positivo en las pruebas del VIH, la mayoría de ellos con padres que dieron negativo.
El pediatra local, el Dr. Imran Arbani, declaró a la BBC que había detectado visitas repetidas a la clínica y múltiples inyecciones en sus historiales médicos, “por lo que la transmisión debió de producirse en alguno de estos entornos médicos”. En 2021, el número de niños locales seropositivos había aumentado a 1.500, y aún hoy siguen produciéndose nuevas infecciones.
Mientras rodábamos en Taunsa, se notificó un brote de casos en Karachi. En la zona de SITE Town, varios niños tratados en un hospital público local, el Kulsoom Bai Valika Hospital, dieron posteriormente positivo en las pruebas del VIH.
Entre ellos se encontraba Mikasha, de dos años.
Pie de foto, Mikasha, de dos años, es una de las niñas de Karachi que ha dado positivo en la prueba del VIH, a pesar de que sus padres han dado negativo.
Un familiar afirmó que el personal del hospital utilizó la misma jeringuilla en varios niños: “Llenaban la misma jeringuilla y se la ponían a un niño, luego la volvían a llenar y se la ponían a otro”, declaró a BBC Eye.
El director médico del hospital, el Dr. Mumtaz Shaikh, afirmó en una entrevista que “los médicos cualificados nunca reutilizan” las jeringuillas, “por lo que no concebimos que sucedan cosas así en los hospitales públicos”.
El ministro federal de Sanidad, sin embargo, ha confirmado públicamente que el brote de 84 casos se desencadenó por la reutilización de jeringuillas contaminadas en el hospital.
Cuando presentamos las conclusiones de nuestra investigación al Gobierno nacional, un portavoz afirmó que este había “actuado con prontitud, dentro de su mandato, para investigar las preocupaciones [y] aplicar medidas de control y prevención de infecciones”, con directrices enviadas a los centros sanitarios en marzo de 2025.
De vuelta en Taunsa, la familia de Asma dice que está perdiendo peso y que ahora se enfrenta a un tratamiento de por vida para un virus al que nunca debería haber estado expuesta.
El estigma asociado al VIH hace que los vecinos a menudo impidan que sus hijos jueguen con ella, lo que la deja aislada además de enferma, según cuenta su familia. Ella le pregunta a su madre: “¿Qué me pasa?”.
De pie junto a la tumba de su hermano, Asma dice que lo echa de menos. “Ahora está con Dios”.
Le cuenta a BBC Eye que se esfuerza mucho en el colegio.
“Cuando sea mayor”, dice, “quiero ser médica”.
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Varios investigadores advierten que a medida que los grandes modelos de lenguaje asuman más tareas cognitivas, habrá un costo que pagar por esta externalización mental.
Cuando la investigadora Nataliya Kosmyna estuvo buscando pasantes, notó que las cartas de presentación que estaba recibiendo eran sospechosamente similares. Eran extensas, pulidas y, tras las presentaciones iniciales, a menudo saltaban a establecer una conexión abstracta y arbitraria con su trabajo.
Le resultó evidente que los candidatos estaban utilizando grandes modelos de lenguaje (LLM) -una forma de inteligencia artificial que impulsa a chatbots como ChatGPT, Google Gemini y Claude- para redactar sus cartas.
Al mismo tiempo, durante las clases en el campus del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Kosmyna -quien estudia la interacción entre los humanos y los computadores- empezó a observar que varios estudiantes estaban olvidando los contenidos más fácilmente de lo que ocurría hace unos años atrás.
Ante la creciente dependencia que hay de los LLM, la profesora tuvo la intuición de que podrían estar afectando la cognición de sus estudiantes y decidió profundizar en el asunto para entenderlo mejor.
La preocupación
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La preocupación de investigadores como Kosmyna es que, si llegamos a depender de la IA en exceso, se podría afectar el lenguaje que utilizamos e incluso nuestra capacidad para realizar tareas cognitivas básicas.
Actualmente existe un creciente conjunto de investigaciones que sugieren que esta “descarga cognitiva” hacia la IA puede tener un efecto corrosivo en nuestras capacidades mentales. Las consecuencias podrían ser alarmantes e incluso contribuir al deterioro cognitivo.
Es bien sabido que las herramientas que utilizamos pueden modificar nuestra forma de pensar.
Con la llegada de Internet, por ejemplo, tareas que antaño requerían una investigación exhaustiva podían resolverse simplemente introduciendo una consulta sencilla en un cuadro de búsqueda.
A medida que se intensificó el uso de los motores de búsqueda, diversas investigaciones revelaron que nuestra propensión a recordar detalles disminuía; un fenómeno que se ha bautizado como “el efecto Google”. (Algunos, no obstante, sostienen que Internet actúa también como un sistema de memoria externa que libera a nuestro cerebro para dedicarse a otras tareas).
Sin embargo, actualmente hay una creciente inquietud ante la posibilidad de que, a medida que delegamos una parte cada vez mayor de nuestro pensamiento a los grandes modelos lingüísticos (LLM) y otras formas de inteligencia artificial, los efectos sobre nuestra memoria y nuestra capacidad para resolver problemas puedan agravarse.
Las herramientas de inteligencia artificial son capaces de componer poesía convincente, ofrecer asesoramiento financiero e incluso brindar compañía.
Asimismo, los estudiantes están delegando cada vez más sus propias tareas a estas herramientas de IA.
Diversos estudios han demostrado ya que los jóvenes podrían ser especialmente vulnerables a los efectos negativos que el uso de la IA puede ejercer sobre habilidades cognitivas fundamentales, tales como el pensamiento crítico.
Kosmyna, sin embargo, quiso profundizar aún más en el análisis de estos posibles efectos.
Esfuerzo mental reducido
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Pie de foto, Los estudiantes están delegando muchas de sus actividades a la IA.
Ella y sus colegas del MIT Media Lab reclutaron a 54 estudiantes para redactar ensayos breves y los dividieron en tres grupos.
A uno se le indicó que utilizara ChatGPT. Un segundo grupo podía usar el buscador de Google, con los resúmenes generados por IA desactivados. El tercero no utilizó tecnología alguna. Se midieron las ondas cerebrales de cada estudiante mientras realizaban la tarea.
Los temas de los ensayos se plantearon deliberadamente de forma abierta, lo que significaba que la tarea requería muy poca investigación; las consignas incluían preguntas relacionadas con la lealtad, la felicidad o las decisiones que tomamos en nuestra vida cotidiana.
Los resultados aún no se han publicado en una revista científica, pero, no obstante, resultaron reveladores, según Kosmyna.
Aquellos que recurrieron únicamente a su propia mente mostraron un cerebro que estaba “en llamas”, evidenciando una actividad generalizada en muchas de sus áreas, según dijo la experta.
El grupo que solo utilizó el buscador mostró una actividad intensa en las zonas visuales del cerebro; sin embargo, el grupo que empleó ChatGPT presentó una actividad cerebral notablemente inferior: se redujo hasta en un 55 %.
“El cerebro no se quedó dormido, pero hubo mucha menos activación en las áreas correspondientes a la creatividad y al procesamiento de la información”, señala Kosmyna.
ChatGPT también afectó la memoria de los participantes. Tras entregar sus ensayos, los integrantes del grupo que utilizó la IA fueron incapaces de citar fragmentos de sus propios textos, y varios de ellos sintieron que no tenían ningún sentido de autoría sobre el trabajo realizado.
Otros estudios también han demostrado que las personas pierden capacidad para retener y recordar información cuando utilizan herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT.
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Pie de foto, Los investigadores tienen cada vez más inquietudes sobre los daños que la rápida adopción de la IA podría estar causando.
Si bien los hallazgos aún se encuentran en fase de revisión por pares, guardan similitud con los de otros estudios.
Una investigación realizada por expertos de la Universidad de Pensilvania sugiere que algunas personas experimentan lo que denominan “rendición cognitiva” al utilizar chatbots de inteligencia artificial generativa.
Esto implica que tienden a aceptar lo que la IA les dice con un escrutinio mínimo, e incluso permiten que esta interpretación prevalezca sobre su propia intuición.
Es posible observar efectos similares fuera del ámbito de los chatbots de IA, incluso en situaciones de vida o muerte.
Un equipo de investigación multinacional descubrió recientemente que los profesionales médicos que utilizaron una herramienta de IA para el cribado del cáncer de colon durante tres meses mostraron, posteriormente, una menor capacidad para detectar tumores sin la ayuda de la herramienta.
Delegar el trabajo a la IA conlleva también el riesgo de perder gran parte de la creatividad que genera obras originales, advierte Kosmyna.
Los ensayos que los estudiantes de su estudio redactaron con ChatGPT resultaron ser muy similares entre sí y fueron calificados por los profesores que los evaluaron como “carentes de alma”, al carecer de originalidad y profundidad, señala Kosmyna.
“Uno de los profesores llegó a preguntar si los estudiantes se habían sentado uno al lado del otro, dado lo sumamente parecidos que eran los ensayos”.
Si bien estudios como este ilustran los efectos a corto plazo que los modelos lingüísticos grandes (LLM) pueden tener en el cerebro, sus repercusiones a largo plazo resultan mucho menos claras.
El estudio realizado por Kosmyna y sus colegas ofrece un primer atisbo al respecto.
Cuatro meses después del estudio inicial, pidieron a los estudiantes que redactaran otro ensayo; sin embargo, en esta ocasión, se indicó a aquellos que habían utilizado ChatGPT que trabajaran sin el apoyo de un LLM.
La conectividad neuronal en sus cerebros resultó ser inferior a la de aquellos que habían realizado la transición en sentido inverso, lo cual podría sugerir que, en un primer momento, no se habían involucrado adecuadamente con los temas tratados.
Deterioro cognitivo
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Pie de foto, Se desconoce cuáles puedan ser los efectos que pueda tener el uso excesivo de LLM a largo plazo en las capacidades cognitivas.
Los grandes modelos de lenguaje (LLM) pueden ser una herramienta positiva para estimular el pensamiento, pero solo si no dependemos de ellos delegando nuestras tareas mentales en el proceso, asegura la neurocientífica computacional Vivienne Ming, autora de “Robot Proof“.
No obstante, le preocupa que esta no sea la forma en que la mayoría de las personas interactúa con esta tecnología.
Su razonamiento se basa en una investigación que llevó a cabo para su libro, durante la cual Ming le pidió a un grupo de estudiantes de la Universidad de Berkeley que predijeran resultados del mundo real, como el precio del petróleo.
Descubrió que la mayoría de los participantes simplemente había acudido a la IA y copiado la respuesta.
Midió la actividad de las ondas gamma en sus cerebros -un indicador del esfuerzo cognitivo- y se dio cuenta que mostraba una activación muy escasa.
Vale la pena reiterar que su investigación aún no ha sido publicada; sin embargo, a Ming le inquieta que, si sus hallazgos se ven confirmados por estudios posteriores, esto podría tener implicaciones a largo plazo.
Otras investigaciones, por ejemplo, han vinculado una actividad débil de las ondas gamma con el deterioro cognitivo en etapas avanzadas de la vida.
“Eso es realmente preocupante”, afirma Ming. “Si ese se convierte en el modo natural en que las personas interactúan con estos sistemas -y estamos hablando de chicos inteligentes-, es algo negativo”.
El pensamiento profundo, sostiene, es nuestro superpoder.
“Si no lo ejercitamos, las implicaciones a largo plazo para la salud cognitiva son sumamente significativas”.
Esto se debe a que, cuando dependemos de los LLM, se requiere muy poco esfuerzo cognitivo, pero Ming añade que precisamente lo que un cerebro sano necesita es esfuerzo cognitivo.
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Pie de foto, Los expertos dicen que se puede moderar la manera en la que usamos la IA para evitar que afecte nuestra cognición.
Sin embargo, un pequeño subconjunto de participantes -menos del 10 %- trabajó de manera diferente y utilizó la IA como herramienta para recopilar datos que luego ellos mismos analizaron.
Estos individuos realizaron predicciones más precisas que los demás participantes y mostraron también una mayor activación cerebral.
Hace casi dos décadas, Ming predijo que, en un plazo de 20 a 30 años, íbamos a poder ver un aumento estadísticamente significativo en las tasas de demencia, directamente relacionado con nuestra excesiva dependencia de Google Maps.
“Mi intención era ser provocadora”, afirma Ming. “Si no tienes que pensar en cómo orientarte, entonces se producirá algún efecto detectable”.
Si bien no disponemos de datos sobre esta predicción exacta, el uso cada vez mayor del GPS se ha vinculado con un deterioro de la memoria espacial a lo largo del tiempo, según un estudio realizado con 13 personas a lo largo de tres años.
Además, una deficiente navegación espacial podría ser un posible predictor de la enfermedad de Alzheimer, de acuerdo con otro estudio.
Resulta evidente que, cuanto más activo se mantiene nuestro cerebro, mayor es su protección frente al deterioro cognitivo.
Por consiguiente -señala Ming-, los grandes modelos de lenguaje (LLM) no solo podrían mermar la creatividad, sino también perjudicar la cognición y, potencialmente, aumentar el riesgo de padecer demencia.
A medida que aumenta el uso de herramientas de IA, debemos trabajar con ellas de una manera que nos beneficie en lugar de perjudicarnos.
Ming sugiere que, en última instancia, el objetivo podría ser una forma de “inteligencia híbrida” en la que humanos y máquinas “aborden las tareas difíciles” de manera conjunta.
Con esto, ella quiere decir que primero debemos pensar por nuestra cuenta y utilizar las herramientas posteriormente para que nos desafíen, en lugar de simplemente permitir que respondan a nuestras preguntas.
Kosmyna coincide con este planteamiento y sugiere aprender las distintas materias sin recurrir a herramientas de IA en una primera etapa -a fin de sentar unas bases sólidas- para, solo entonces, considerar el uso de los grandes modelos de lenguaje (LLM).
Ming recomienda emplear lo que ella denomina la “instrucción némesis” para poner a prueba el razonamiento propio.
Este método consiste en pedirle a la IA que asuma el rol de un “enemigo acérrimo” o némesis y, a continuación, pedirle que explique detalladamente por qué nuestras ideas son erróneas y cómo podríamos corregirlas; de este modo, nos vemos obligados a defender y perfeccionar nuestros argumentos, en lugar de limitarnos a aceptar las respuestas que la herramienta nos ofrece.
Otra técnica que ella propone consiste en priorizar la “fricción productiva”, solicitando a la IA que se limite a proporcionar contexto y plantearnos preguntas, en lugar de facilitarnos las respuestas directamente.
Al poner a prueba este método -mediante la configuración de un bot de IA para que se abstuviera de dar soluciones-, observó que los usuarios mostraban un mayor grado de implicación y participación.
En definitiva, todos deberíamos mantenernos alerta ante los atajos cognitivos, algo que -tal como señala Kosmyna- “a nuestro cerebro le encanta”.
Evidentemente, para garantizar la salud cerebral a largo plazo, resulta indispensable que sigamos planteándonos desafíos constantes.
En este proceso, nuestra mente, nuestra creatividad y nuestra salud cognitiva saldrán beneficiadas.
Esta es una adaptación al español de una historia publicada originalmente por BBC Culture. Para leer la versión en inglés, haz clic aquí.
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Pie de foto, “Los demás niños no juegan conmigo desde que me infectaron con VIH”, dice Asma. El estigma puede hacerles la vida difícil a quienes están contagiados.Información del artículo
Advertencia: este artículo contiene detalles que pueden resultar perturbadores para algunos lectores.
Mohammed Amin tenía ocho años cuando falleció poco después de dar positivo en el test del VIH.
Tenía tanta fiebre que insistía en dormir bajo la lluvia y se retorcía de dolor “como si lo hubieran echado en aceite hirviendo”, cuenta su madre, Sughra.
“Solía pelearse conmigo, pero también me quería”, dice Asma, de 10 años, mientras se arrodilla junto a la tumba de su hermano pequeño.
Poco después de que su hermano contrajera el virus, a Asma también le diagnosticaron el VIH. Su familia cree que ambos niños lo contrajeron a través de inyecciones con agujas contaminadas durante un tratamiento médico rutinario en un hospital público de Taunsa, en la provincia de Punyab, Pakistán.
Son dos de los 331 niños que BBC Eye ha identificado que dieron positivo en las pruebas del VIH en la ciudad entre noviembre de 2024 y octubre de 2025.
Después de que un médico de una clínica privada relacionara el brote con el hospital, conocido como THQ Taunsa, a finales de 2024, las autoridades locales prometieron una “medidas drásticas” y suspendieron al director médico del hospital en marzo de 2025; sin embargo, una investigación de BBC Eye revela ahora que las peligrosas prácticas de inyección continuaron meses después.
Durante 32 horas de grabación encubierta en el THQ Taunsa a finales de 2025, fuimos testigos de cómo se reutilizaban jeringuillas en viales multidosis de medicamentos en 10 ocasiones distintas, lo que podría haber contaminado los fármacos que contenían.
En cuatro de estos casos, vimos cómo se administraba a un niño diferente el medicamento del mismo vial. No sabemos si alguno de los niños era seropositivo, pero esta práctica supone un claro riesgo de transmisión viral.
Pie de foto, A Asma, de 10 años, le diagnosticaron el VIH a pesar de que su madre, Sughra, había dado negativo en la prueba.
“Aunque hayan colocado una aguja nueva, la parte trasera, lo que llamamos el cuerpo de la jeringuilla, contiene el virus, por lo que este se transmitirá incluso con una aguja nueva”, afirmó el Dr. Altaf Ahmed, microbiólogo consultor y uno de los principales expertos en enfermedades infecciosas de Pakistán, tras ver nuestras imágenes grabadas de forma encubierta.
A pesar de los carteles en las paredes del hospital que indican las prácticas de inyección seguras, filmamos al personal —incluido un médico— inyectando a pacientes sin guantes estériles en 66 ocasiones, y otro experto nos dijo que nuestras imágenes ponían de manifiesto deficiencias más generales en la formación sobre control de infecciones en Pakistán.
También vimos a una enfermera rebuscar en un contenedor de residuos sanitarios sin guantes estériles. “Está infringiendo todos los principios de la administración de medicamentos inyectables”, afirmó Ahmed.
Pero cuando mostramos nuestras imágenes al nuevo director médico del hospital, el Dr. Qasim Buzdar, se negó a reconocer que fueran auténticas. Afirmó que podrían haber sido grabadas antes de que él asumiera el cargo o que “estas imágenes también podrían ser un montaje”, e insistió en que su hospital era seguro para los niños.
Pie de foto, El Dr. Gul Qaisrani, un médico privado de la zona, dio la voz de alarma a finales de 2024.
El Dr. Gul Qaisrani, médico de una clínica privada local, fue el primero en detectar el brote a finales de 2024, tras observar un aumento en el número de niños que acudían a su clínica y daban positivo en las pruebas del VIH.
Según afirma, casi todos los 65 o 70 niños a los que diagnosticó habían sido tratados en el THQ Taunsa.
Recuerda que una madre le contó que a su hija le habían inyectado con la misma jeringuilla que a una prima que vivía con el VIH, y que esa jeringuilla se había utilizado después con varios niños más. Qaisrani cuenta que un padre le dijo que había protestado por la reutilización de jeringuillas en el THQ Taunsa, pero que las enfermeras le hicieron caso omiso.
BBC Eye ha recopilado datos del programa provincial de detección del sida de Punyab, de clínicas privadas y de un conjunto de datos filtrados por la policía para identificar a 331 niños que dieron positivo en las pruebas del VIH en la ciudad de Taunsa entre noviembre de 2024 y octubre de 2025.
De una muestra de 97 niños con VIH cuyas familias también se sometieron a pruebas, solo cuatro de sus madres dieron positivo. Esto sugiere que muy pocos de estos casos se debieron a la transmisión de madre a hijo. La madre de Mohammed Amin y Asma, Sughra, dio negativo en la prueba del VIH; su marido falleció hace dos años en un accidente de tráfico.
Los datos del programa provincial de detección del sida indican que la “aguja contaminada” fue la vía de transmisión en más de la mitad de estos 331 casos, incluido el de Asma; en los demás, la vía no se especifica.
El Gobierno de Punyab intervino en marzo de 2025, cuando afirmó que el número de casos era de 106. El director médico del Hospital THQ de Taunsa, el Dr. Tayyab Farooq Chandio, fue suspendido, pero BBC Eye puede revelar que, en menos de tres meses, ya estaba trabajando de nuevo con niños como médico jefe en un centro de salud rural en las afueras de Taunsa.
Pie de foto, Chandio afirma que, tan pronto como se enteró de un caso de VIH, tomó “todas las medidas necesarias”.
En una entrevista con BBC Eye, afirmó que tomó medidas “inmediatas” tras ser informado de un caso de VIH en el THQ Taunsa, pero señaló que el hospital no era el origen del brote.
Chandio fue sustituido por Buzdar, quien declaró a la BBC que el VIH era su “prioridad principal” cuando asumió el cargo en marzo de 2025 y que aplicaba una política de “tolerancia cero” ante cualquier falta de seguridad en el control de infecciones.
“Llevamos a cabo programas de formación para los paramédicos y el personal de enfermería sobre cómo prevenir y combatir el VIH. La parte más importante es nuestra sección sobre control y prevención de infecciones. Han recibido la formación adecuada al respecto”, afirmó.
Sin embargo, las pruebas de BBC Eye demuestran que las prácticas inseguras continuaban ocho meses después.
Pie de foto, Las imágenes de la BBC muestran agujas desechadas junto a jeringuillas y envases abiertos.
Las imágenes que grabamos entre noviembre y diciembre de 2025, a lo largo de varias semanas, mostraban jeringuillas y viales que a menudo se dejaban abiertos junto a agujas desechadas sobre encimeras que deberían mantenerse estériles.
A la mayoría de los niños que vimos recibir tratamiento en el THQ Taunsa se les administraban inyecciones mediante una cánula —un tubo que se inserta en una vena—, lo que aumenta aún más el riesgo de infección. Al entrar directamente en el torrente sanguíneo, los medicamentos contaminados pueden eludir las defensas naturales del organismo.
También filmamos a una enfermera sacando de debajo de una encimera una jeringuilla usada que aún contenía líquido del último paciente. En lugar de desecharla, se la entrega a su compañera, aparentemente lista para ser reutilizada en otro niño.
Cuando le mostramos a Buzdar nuestras imágenes grabadas de forma encubierta, insistió en que habían sido filmadas antes de su nombramiento o que habían sido montadas.
Cuando se le preguntó qué les diría a los padres de la zona que estuvieran viendo estas imágenes, respondió: “Puedo decirles con certeza, con confianza, que deben acudir a THQ Taunsa para recibir tratamiento”.
En un comunicado, el gobierno local afirmó que “ninguna prueba epidemiológica validada” había “establecido de forma concluyente que THQ fuera el origen” del brote.
Añadió que una misión conjunta entre la organización benéfica infantil Unicef, la Organización Mundial de la Salud y el departamento regional de salud había puesto de relieve “el papel de las clínicas privadas no reguladas” y “la contribución de las transfusiones de sangre no controladas”.
Sin embargo, BBC Eye ha tenido acceso al informe de inspección de abril de 2025 de la misión conjunta sobre el brote en la ciudad, en el que se detectaron muchos de los mismos problemas que en nuestra investigación sobre THQ Taunsa.
“Las condiciones eran especialmente preocupantes en la sala de urgencias pediátricas”, señala el informe; este es uno de los departamentos en los que BBC Eye realizó sus grabaciones.
“Faltaban medicamentos pediátricos esenciales y eran habituales las prácticas de inyección inseguras. Se reutilizaban los fluidos intravenosos, las cánulas no estaban etiquetadas y los equipos intravenosos usados se dejaban colgados en los soportes. Se descuidaba la higiene de las manos: los lavabos estaban atascados y no había desinfectantes disponibles”.
Pie de foto, Nuestras imágenes grabadas de forma encubierta muestran a una enfermera hurgando con las manos desnudas en un contenedor de residuos sanitarios.
La Dra. Fatima Mir, profesora de medicina pediátrica en el Hospital Universitario Aga Khan de Karachi, afirma que nuestras imágenes ponen de manifiesto las deficiencias en la formación sobre control de infecciones en Pakistán. “Debemos advertir a quienes administran las inyecciones: se han convertido en un vehículo activo de transmisión de enfermedades”.
Nuestra investigación sugiere que las prácticas inseguras se deben, en parte, a presiones sistémicas, entre ellas la dependencia de las inyecciones como tratamiento y la preferencia cultural por este método.
Pakistán tiene una de las tasas más altas de inyecciones terapéuticas del mundo, muchas de ellas médicamente innecesarias. La población en general las solicita, incluso para sus hijos, y los médicos las administran de buen grado, afirma Mir.
“Deberían mantener el umbral para la práctica de las inyecciones muy alto. Solo deben administrarse inyecciones para enfermedades que pongan en peligro la vida. Para enfermedades leves o moderadas, deben utilizarse medicamentos orales”.
La escasez de medicamentos y suministros también alimenta las prácticas inseguras. La demanda de inyecciones puede suponer una carga para los recursos, que se asignan en los hospitales públicos mediante sistemas de cuotas supervisados por sus directores.
“Tienen una cantidad fija de suministros y se les dice que deben hacer que duren todo el mes”, afirma Mir. “¿Se dan cuenta de dónde es peligroso recortar gastos? ¿Y dónde debería gastarse el dinero?”.
Durante nuestra filmación encubierta descubrimos que a menudo faltaban suministros en las salas y que a los pacientes que podían permitirse el paracetamol líquido se les decía que lo trajeran de su cuenta. “Nos hacen rendir cuentas de cada gota de medicamento”, dijo una enfermera.
Pie de foto, Grabamos a miembros del personal que no llevaban guantes e inyectaban a los pacientes a través de la ropa.
Las prácticas documentadas en THQ Taunsa se asemejan a las observadas en brotes anteriores en otras partes de Pakistán.
En 2019, cientos de niños de la localidad de Ratodero, en la provincia de Sindh, dieron positivo en las pruebas del VIH, la mayoría de ellos con padres que dieron negativo.
El pediatra local, el Dr. Imran Arbani, declaró a la BBC que había detectado visitas repetidas a la clínica y múltiples inyecciones en sus historiales médicos, “por lo que la transmisión debió de producirse en alguno de estos entornos médicos”. En 2021, el número de niños locales seropositivos había aumentado a 1.500, y aún hoy siguen produciéndose nuevas infecciones.
Mientras rodábamos en Taunsa, se notificó un brote de casos en Karachi. En la zona de SITE Town, varios niños tratados en un hospital público local, el Kulsoom Bai Valika Hospital, dieron posteriormente positivo en las pruebas del VIH.
Entre ellos se encontraba Mikasha, de dos años.
Pie de foto, Mikasha, de dos años, es una de las niñas de Karachi que ha dado positivo en la prueba del VIH, a pesar de que sus padres han dado negativo.
Un familiar afirmó que el personal del hospital utilizó la misma jeringuilla en varios niños: “Llenaban la misma jeringuilla y se la ponían a un niño, luego la volvían a llenar y se la ponían a otro”, declaró a BBC Eye.
El director médico del hospital, el Dr. Mumtaz Shaikh, afirmó en una entrevista que “los médicos cualificados nunca reutilizan” las jeringuillas, “por lo que no concebimos que sucedan cosas así en los hospitales públicos”.
El ministro federal de Sanidad, sin embargo, ha confirmado públicamente que el brote de 84 casos se desencadenó por la reutilización de jeringuillas contaminadas en el hospital.
Cuando presentamos las conclusiones de nuestra investigación al Gobierno nacional, un portavoz afirmó que este había “actuado con prontitud, dentro de su mandato, para investigar las preocupaciones [y] aplicar medidas de control y prevención de infecciones”, con directrices enviadas a los centros sanitarios en marzo de 2025.
De vuelta en Taunsa, la familia de Asma dice que está perdiendo peso y que ahora se enfrenta a un tratamiento de por vida para un virus al que nunca debería haber estado expuesta.
El estigma asociado al VIH hace que los vecinos a menudo impidan que sus hijos jueguen con ella, lo que la deja aislada además de enferma, según cuenta su familia. Ella le pregunta a su madre: “¿Qué me pasa?”.
De pie junto a la tumba de su hermano, Asma dice que lo echa de menos. “Ahora está con Dios”.
Le cuenta a BBC Eye que se esfuerza mucho en el colegio.
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Pie de foto, Los instructores impidieron que los participantes del campamento introdujeran comida basura a escondidas, relata TL Huang.Información del artículo
Autor, Sarah Bell
Título del autor, Global Digital Health
Tiempo de lectura: 6 min
En redes sociales circulan videos que muestran a personas haciendo ejercicio en un gran gimnasio, haciendo cola para la comida y durmiendo en dormitorios con múltiples camas.
Este nuevo centro para adelgazar no es un lujoso spa, sino un campamento militar para perder peso en China. Descritos por algunos como “cárceles de la obesidad”, estos campamentos establecen una estricta prohibición de comer entre horas y requieren dos visitas obligatorias a la báscula al día.
De acuerdo con medios chinos existen alrededor de 1.000 campamentos de estos en todo el país, que también padece la crisis mundial de obesidad. Por US$600 se puede reservar una estancia de un mes con alojamiento, comidas y clases de ejercicio diarias.
La creadora de contenido TL Huang, que publicó su experiencia en Instagram, dijo al podcast del Servicio Mundial de la BBC “What in the World” (Qué pasa en el mundo), que “definitivamente se sintió como en una prisión” porque no salió del recinto durante 28 días y tuvo que controlar su peso.
“Nuestros entrenadores estaban allí para supervisarnos, asegurarse de que no ingiriéramos comida chatarra a escondidas y de que asistiéramos a todas las clases. No se nos permitía faltar a clase ni abandonar el campamento sin una razón válida”, relata.
Si bien Huang afirma que el campamento le resultó efectivo, los expertos en nutrición advierten que los métodos extremos conllevan graves riesgos físicos y psicológicos.
“Algunos campamentos buscan una pérdida de peso de un kilo al día, según informes. Esto supera con creces lo que se considera seguro incluso para adultos bajo supervisión médica”, afirma el entrenador personal y nutricionista Luke Hanna.
¿Cómo funcionan estos campamentos y por qué se hicieron tan populares?
“Hora de hacer cambios”
Fuente de la imagen, TL Huang
Pie de foto, Cada día había que hacer cuatro horas de ejercicio, afirma TL Huang.
Huang cuenta que supo de los campamentos por primera vez a través de su madre, que es china. La joven relata que se sentía “muy mal” después de viajar sola por China: había perdido su rutina y hacía muchos pedidos de comida a domicilio.
Huang dice que en tres años había engordado unos 20 kilos. Esto provocaba comentarios de sus familiares que la hacían sentir que “era hora de hacer cambios”.
“Me hacían sentir avergonzada por mi peso. Pero al mismo tiempo supongo que querían ayudarme”, dice.
Asistir al campamento fue un “enorme choque cultural”, pero Huang relata que había una fuerte camaradería entre los participantes, unidos por el deseo de perder peso juntos.
Cada día comenzaba a las 7:30 de la mañana con un pesaje. La jornada incluía cuatro horas de ejercicio, con clases de spinning (sesiones de alta intensidad en bicicletas estáticas), trampolín, entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT en inglés, un entrenamiento de fuerza-resistencia, que combina ejercicios anaeróbicos y aeróbicos), tabata (una forma más intensa de HIIT) y pesas.
El desayuno podía consistir en cuatro huevos duros, medio tomate y dos rodajas de pepino. En un video, Huang califica sus almuerzos, que incluían gambas, verduras al vapor y tofu o pescado al vapor, apio, verduras de hoja al vapor y coliflor.
Las comidas eran “buenas, equilibradas y diseñadas para imitar la comida china cotidiana”.
Se esperaba que todos los participantes asistieran a una clase de spinning de una hora después de la cena, antes de un segundo pesaje a las 19:30. Luego podían ducharse y descansar.
Huang dice que el régimen le pareció “muy novedoso” durante la primera semana, pero luego se dio cuenta de que necesitaba mantenerlo durante tres semanas más. Enviar mensajes a sus amigos la ayudó a seguir adelante.
A pesar de describir las instalaciones como parecidas a una prisión, Huang cree que la experiencia valió la pena: perdió 6 kg en 28 días.
“Me dio un reinicio completo y la estructura que necesitaba”, dice.
“Puede perjudicar el desarrollo normal”
Fuente de la imagen, Getty Images
Pie de foto, Los regímenes extremos de adelgazamiento a menudo no abordan las causas fundamentales del aumento de peso.
Pero los expertos recomiendan precaución. El enfoque de estos campamentos es especialmente preocupante porque al perder peso se pierde tanto masa muscular como grasa, explica Luke Hanna, entrenador personal que vive en Londres. Por lo tanto, si se utilizan métodos extremos como el ejercicio excesivo, aumentan las probabilidades de perder masa muscular.
Esto es especialmente problemático si los que pierden peso de esta manera son niños o jóvenes
“También se puede perjudicar el desarrollo normal, lo que puede afectar a la estatura final y a la salud ósea”, afirma.
Además, podrían generarse problemas psicológicos, como un aumento significativo del riesgo de desarrollar un trastorno alimentario.
“Si bien algunas personas pierden mucho peso, lo que puede resultar atractivo, muchas lo recuperan rápidamente al retomar su vida normal porque no se han abordado las causas o problemas subyacentes”, añade Hanna.
El Servicio Nacional de Salud de Reino Unido recomienda una pérdida de peso gradual de entre 0,5 y 1 kg.
Hanna afirma que la gente debería centrarse en cambios graduales de hábitos dentro de su entorno habitual: disfrutar de comidas nutritivas con regularidad, ingerir suficiente proteína y hacer ejercicio como disfrute, no como castigo.
De hecho, en un video posterior de Instagram, TL Huang comenta que lo más difícil fue volver a casa, porque su cuerpo ya no reconocía la sensación de comer “normalmente”.
Una dieta saludable también debería incluir al menos cinco porciones de frutas y verduras al día, además de ejercicio durante 150 minutos a la semana.
Beber agua en lugar de refrescos azucarados y reducir el consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares también puede ser beneficioso.
Discriminación
Fuente de la imagen, TL Huang
Pie de foto, Las personas con sobrepeso en China tienen más probabilidades de sufrir discriminación, afirma Wanqing Zhang.
Los campamentos de adelgazamiento se popularizaron en China a principios de la década de 2000, tras un programa de televisión que mostraba el funcionamiento interno de estas organizaciones, según Wanqing Zhang, periodista de la unidad Global China de la BBC.
Los entrenadores de estos programas decidieron abrir sus propios campamentos. Pero el verdadero auge se ha producido en los últimos diez años, con las redes sociales.
“Si navegas por redes sociales chinas, encontrarás muchísimo contenido publicado tanto por los organizadores de los campamentos como por los propios participantes”, afirma Zhang.
Estos campamentos pueden variar desde los típicos y estrictos, como el centro al que asistió Huang, hasta opciones tan extremas como la instalación de cámaras de vigilancia fuera de los dormitorios para evitar que la gente intente pedir comida a domicilio, explica Zhang.
En el otro extremo se encuentran “retiros de lujo donde puedes correr en una cinta con vistas a un hermoso lago”.
La principal motivación de este auge es la creciente obesidad a nivel mundial: en aproximadamente dos tercios de los países, más del 50% de los adultos tienen sobrepeso u obesidad. Las autoridades sanitarias chinas estiman que el 34% de los adultos en el país tienen sobrepeso, mientras que el 16% son obesos.
También existe un problema cultural, como señala Zhang. “China es un país con una aceptación y tolerancia relativamente bajas en cuanto a la diversidad de peso, lo que significa que si tienes sobrepeso, es probable que sufras más discriminación en el trabajo o en tus relaciones sentimentales”.
Los carbohidratos refinados presentes en el arroz, los fideos y los típicos dumplings (trozos de masa que pueden tener relleno) son un problema. Otro es que la gente, no solo en China sino a nivel mundial, pasa su tiempo libre en casa usando sus teléfonos o tabletas en lugar de salir al aire libre.
Mientras tanto, la cuenta de Instagram de Huang muestra que la joven se encuentra ahora en Tailandia, participando en otro reto de pérdida de peso de 30 días que incluye hacer ejercicio durante dos horas diarias bajo un calor extremo.
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