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  • De actriz infantil a estrella en Scream y “Héroes”: la vida en imágenes de Hayden Panettiere

    De actriz infantil a estrella en Scream y “Héroes”: la vida en imágenes de Hayden Panettiere

    Hayden Panettiere, rodeada de fotógrafos, lleva el pelo recogido, pintalabios rojo y un vestido verde con una chaqueta de cuero negra encima.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    La actriz estadounidense Hayden Panettiere, conocida sobre todo por sus papeles en las series de televisión “Héroes” y “Nashville”, ha fallecido a los 36 años.

    En un comunicado, su padre, Skip, la describió como una “luz increíble y una fuerza de la naturaleza”.

    La carrera de Panettiere abarcó tres décadas con una serie de papeles en exitosas series de televisión y películas, incluyendo la franquicia de películas de terror Scream y la comedia romántica Raising Helen (“Educando a Helen”).

    Lesley Panettiere, su hija, la actriz Hayden Panettiere, su hermano, el actor Jansen Panettiere, y su padre, Skip Panettiere, en la 20.ª edición de los Kid's Choice Awards en California en 2007.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Panettiere con sus padres y su hermano menor en 2007.

    Nacida en agosto de 1989, Panettiere creció en Palisades, Nueva York, hija de Lesley Vogel, actriz y productora, y Skip, un exbombero.

    Tenía un hermano, Jansen Panettiere, que falleció a los 28 años en 2023.

    Panettiere comenzó su carrera como actriz infantil. Con apenas 4 años fue elegida para participar en la popular telenovela estadounidense One Life to Live (“Solo se vive una vez”, en España).

    La actriz Hayden Panettiere, que tiene el pelo rubio rizado y lleva una chaqueta negra brillante, durante una entrevista con el presentador Jay Leno el 3 de octubre de 1996.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, En el programa “The Tonight Show” con Jay Leno cuando tenía 7 años.

    Entre sus trabajos de finales de la década de 1990 y principios de los 2000 también se incluyen papeles en la película de animación de Disney Pixar, “Bichos: Una aventura en miniatura”, así como en las series de televisión Ally McBeal y Malcolm in the Middle.

    En 2006, fue adorada por una generación de fanáticos por su interpretación de Britney Allen en la película sobre animadoras adolescentes Bring It On: All or Nothing (“Triunfos robados 3: Todo o nada”, en América Latina y “A por todas: Todo o nada”, en España).

    En 2004, se ve a Panettiere con el pelo rubio rizado y un vestido rosa de seda de largo medio, sonriendo en la alfombra roja junto a Kate Hudson. Ambas están abrazadas.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La fallecida actriz junto a Kate Hudson en la alfombra roja en 2004.
    Hayden Panettiere, con una diadema y sonriendo, posa para un retrato con su perra en 2006.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El gran salto a la fama de Panettiere se produjo en 2006.
    Hayden Panettiere durante la fiesta de Teen Vogue Young Hollywood en la alfombra roja firmando autógrafos. Lleva un vestido rojo y sonríe a la cámara.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Hayden Panettiere, luciendo un largo vestido rosa pálido, asiste a la gala del Costume Institute "Charles James: Beyond Fashion" en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York el 5 de mayo de 2014.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Su gran salto a la fama llegó ese mismo año, cuando fue elegida para encarnar a otra animadora, esta vez con el poder de la regeneración celular rápida, en la popularísima serie de ciencia ficción “Héroes”.

    La serie se emitió hasta 2010 y obtuvo numerosos galardones y nominaciones, incluidos los premios Emmy y los Globos de Oro.

    Hayden Panettiere como Claire Bennet en Héroes con un uniforme de animadora.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Panettiere interpretó a Claire Bennet, una animadora con poderes curativos, en “Héroes”.
    Panettiere, con el pelo largo, liso y rubio, y una expresión neutra, vestida con un uniforme de animadora azul y azul marino, en el centro del reparto de "Héroes".

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Hayden Panettiere interviene en una rueda de prensa para la campaña "Salvemos a las ballenas de nuevo" el 26 de octubre de 2008 en Washington, D.C.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Panettiere encabezó protestas de gran repercusión contra la caza de delfines y ballenas.
    Charles Esten y Hayden Panettiere en un evento de prensa con un cartel de "Nashville" detrás.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Panettiere fotografiada con Charles Esten, su coprotagonista en “Nashville”, serie que le valió un gran reconocimiento entre 2012 y 2018.
    Hayden Panettiere embarazada en los premios Emmy de 2014 luciendo un vestido plateado.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, En 2014, la actriz tuvo una hija a la que llamó Kaya.
    Una pantalla dividida muestra a Hayden Panettiere: a la derecha, con un abrigo de piel de oveja con forro de piel, saludando a las cámaras en Nueva York en 2023; y a la izquierda, con un blazer gris y pantalones anchos color crema, también en Nueva York en 2024.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Panettiere habló recientemente sobre las dificultades que hay detrás de su éxito.

    Panettiere también protagonizó el papel de la prometedora cantante de música country Juliette Barnes durante seis temporadas del drama televisivo “Nashville”, que se emitió desde 2012 hasta 2018.

    Y a lo largo de su carrera obtuvo dos nominaciones a los Globos de Oro como mejor actriz de reparto y 11 entradas en la lista Billboard Hot Country Songs de Estados Unidos.

    También participó en la franquicia cinematográfica de terror Scream, donde interpretó a Kirby Reed en la cuarta y y en la sexta entregas, estrenadas en 2011 y 2023, respectivamente.

    Hayden Panettiere, con un vestido rojo de largo medio y el pelo recogido, sonríe mientras su compañera de reparto, Emma Roberts, le da un beso en la mejilla en la fiesta posterior al estreno de Scream 4.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Fotografiada junto a la actriz Emma Roberts en 2011.

    Panettiere comenzó a salir con el exboxeador profesional ucraniano Wladimir Klitschko a finales de la década de 2000. Tuvieron una hija, Kaya, en 2014, antes de separarse en 2018.

    Panettiere reveló que había ingresado en un centro de tratamiento para recibir ayuda contra la depresión posparto tras el nacimiento de la niña.

    “Es algo que muchas mujeres experimentan”, declaró en el programa de entrevistas estadounidense Live With Kelly And Michael en 2015.

    En la fotografía, Wladimir Klitschko, vestido con un traje gris, aparece sonriendo con el brazo alrededor de Panettiere, quien también sonríe durante la recepción de los premios Emmy en 2013.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Panettiere y Klitschko tuvieron una hija en 2014.

    A principios de este año, Panettiere publicó unas memorias tituladas This Is Me: A Reckoning (“Así soy yo: un balance”), en las que relató las dificultades de crecer como actriz infantil y sus experiencias con la adicción, el abuso y su posterior recuperación.

    En mayo, Panettiere habló con CBS News, socio estadounidense de la BBC, sobre cómo su madre la llevaba, con tan solo 8 meses de edad, a las salas de audiciones.

    “A partir de ahí, la cosa fue creciendo hasta llegar a los 50 anuncios cuando tenía 5 años… Y nunca se detuvo”, reveló.

    Hayden Panettiere, vista el 19 de mayo, sonriendo mientras hace el signo de la paz con los dedos en una calle de la ciudad de Nueva York.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Panettiere fue fotografiada en Nueva York en mayo pasado durante el lanzamiento de sus memorias.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

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  • Tuve la regla a los 6 años y los médicos no tenían ni idea de por qué

    Tuve la regla a los 6 años y los médicos no tenían ni idea de por qué

    En una foto familiar, la pequeña Gabby, de unos seis años, sonríe a la cámara sentada en un sofá verde. Tiene el pelo largo y castaño con flequillo y un hueco en la parte superior de la boca donde se le han caído los dientes de leche delanteros.

    Fuente de la imagen, Gabby

    Pie de foto, Gabby, que ahora tiene 26 años, dice que no recuerda mucho sobre el inicio de la pubertad porque era muy joven.

    A los seis años, Gabby tuvo su primera menstruación y le empezó a crecer vello corporal.

    Su madre, alarmada por lo que le estaba sucediendo a su primogénita, la llevó al médico.

    “Los miembros del equipo de pediatría tuvieron que investigar porque nunca habían oído hablar de un caso como este”, cuenta Gabby al Servicio Mundial de la BBC.

    “Tuvieron que contactar con otros hospitales del Reino Unido para encontrar más información sobre cómo tratar mis síntomas”.

    Gabby, que ahora tiene 26 años, fue diagnosticada con pubertad precoz central (PPC), que se produce cuando un niño comienza la pubertad antes de los ocho años en las niñas o antes de los nueve en los niños.

    Las estimaciones sobre cuántas personas padecen esta afección varían significativamente entre países.

    Las niñas tienen más probabilidades de verse afectadas: a nivel mundial, el número de casos nuevos cada año oscila entre 0,2 y 26 por cada 10.000 niñas y entre 0,02 y 0,9 por cada 10.000 niños.

    Y quienes experimentan una pubertad precoz no solo sufren los efectos inmediatos, sino que también se enfrentan a un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares más adelante en la vida.

    Gabby se toma una selfie sonriendo. Lleva una camiseta negra y tiene el pelo castaño hasta los hombros.

    Fuente de la imagen, Gabby

    Pie de foto, Gabby dice que quiere romper el estigma que rodea a la pubertad precoz.

    Gabby era tan pequeña cuando empezó la pubertad que no tiene muchos recuerdos. Pero los momentos que sí recuerda fueron dolorosos y perturbadores.

    “Tengo recuerdos de mí misma en posición fetal en el suelo, sufriendo muchísimo dolor”, dice.

    Tras casi un año de pruebas y derivaciones a especialistas, y después de que una resonancia magnética de su cerebro no revelara lesiones evidentes que pudieran haberla desencadenado, a Gabby se le diagnosticó pubertad precoz central y comenzó a tomar bloqueadores hormonales, conocidos como agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH).

    “Me sentía como una extraña porque me estaban haciendo todas esas pruebas y me ponían inyecciones cada tres semanas para frenar mis hormonas”, dice.

    Gabby mira una torta de cumpleaños de chocolate con el número 13. Lleva una blusa morada y un chaleco azul marino.

    Fuente de la imagen, Gabby

    Pie de foto, Gabby dice que, cuando era adolescente, parecía mayor que sus amigas.

    Las inyecciones regulares de GnRH detienen el avance de la pubertad, permitiendo que el niño crezca a un ritmo normal para su edad. La medicación se interrumpe generalmente entre los 11 y los 12 años, y la pubertad se reanuda con normalidad.

    Aunque los medicamentos fueron efectivos para frenar el desarrollo de Gabby, ella ya había pasado un año experimentando los cambios corporales propios de la pubertad.

    “Al mirarme en el espejo, no lograba entender quién era, porque aparentaba más edad de la que sentía. Creo que eso me hizo sentir que tenía que ser más madura de lo que probablemente debería haber sido para mi edad”, comenta.

    ¿Qué causa la pubertad precoz?

    Existen dos tipos de esta afección:

    • La pubertad precoz periférica (PPP) se produce cuando los ovarios y los testículos comienzan a liberar hormonas sexuales demasiado pronto, sin la intervención del hipotálamo, una zona del cerebro que actúa como centro de control de las hormonas del cuerpo. Generalmente, esto se debe a una afección subyacente, como tumores ováricos o testiculares, trastornos suprarrenales o la exposición a fuentes externas de esteroides sexuales.
    • La pubertad precoz central (PPC) se produce cuando el cuerpo inicia la pubertad demasiado pronto, pero progresa con normalidad. Es la forma más común de pubertad precoz y, por lo general, no tiene una causa identificable.

    Un estudio de 2020 con 8.596 niños en Dinamarca y realizado entre 1998 y 2017 reveló que, en promedio, 9,2 niñas por cada 10.000 y 0,9 niños por cada 10.000 fueron diagnosticados con pubertad precoz central cada año.

    También descubrieron un aumento del triple en las tasas de incidencia en las niñas y del doble en los niños a lo largo del período de 20 años.

    En Corea del Sur, un análisis de las reclamaciones al seguro nacional entre 2008 y 2014 estimó que 26,28 niñas por cada 10.000 tenían PPC, en comparación con solo 0,7 niños por cada 10.000.

    Los investigadores no comprenden del todo por qué las niñas se ven afectadas de forma desproporcionada, pero sugieren que podría deberse a una combinación de factores ambientales y biológicos. También podría ser indicativo de una tendencia más generalizada hacia una pubertad más temprana en las niñas de la población general.

    Un metaanálisis de 44 estudios realizado en 2025 reveló que la edad promedio a la que las niñas comenzaban a desarrollar los senos disminuyó aproximadamente tres meses cada década entre 1977 y 2013.

    Los estudios han demostrado que los chicos también podrían estar comenzando la pubertad antes, aunque el cambio es menos drástico.

    La infografía muestra cómo el cerebro desencadena la pubertad, lo que conlleva una mayor producción de hormonas sexuales y el desarrollo de las características sexuales.

    Ana Pinheiro Machado Canton, endocrinóloga de la Universidad de São Paulo en Brasil, afirma haber tratado a niños de tan solo un año de edad que presentaban esta afección.

    En casos tan extremos, la causa más probable son las lesiones en el hipotálamo. También se ha observado que los tumores cerebrales pueden desencadenar una aparición temprana.

    Canton y su grupo de investigación plantean la hipótesis de que existen factores externos que influyen en la situación, como la dieta y el medio ambiente.

    “La elevada proporción de obesidad infantil es un factor que debemos tener muy en cuenta, porque cuando el niño tiene obesidad, la pubertad se acelera”, afirma.

    Se ha descubierto que el tejido adiposo aumenta los niveles de hormonas sexuales, incluido el estrógeno, así como de una hormona llamada luptina, que contribuye al crecimiento óseo. Los investigadores creen que esto podría estar desencadenando la pubertad precoz en algunos niños.

    La familia Bernardi aparece sentada en un sofá, sonriendo a la cámara. De izquierda a derecha: Bruno Bernardi (padre), Beatriz Bernardi (8), Lara Bernardi (10) y Léia Bernardi (madre).

    Fuente de la imagen, Bruno Bernardi

    Pie de foto, La familia Bernardi descubrió que porta una mutación que predispone a sus hijas a la pubertad precoz central.

    La genética también puede influir. En 2013, un trabajo pionero del equipo que lidera la profesora Anna Claudia Latronic, y la Universidad de Harvard, identificó que una mutación en un gen llamado MKRN3, entre otros, podría desencadenar una pubertad precoz central.

    Las hermanas Lara, de 10 años, y Beatriz, de ocho, son portadoras de la mutación, que solo se descubrió cuando Lara comenzó a mostrar signos de desarrollo mamario a una edad temprana.

    “La situación me asustó mucho, porque solo tenía cinco años y diez meses; era demasiado pequeña para estar pasando por esto”, dice su madre, Léia Bernardi.

    Mediante pruebas genéticas, Canton y su equipo pudieron identificar que la mutación se había transmitido por vía paterna y que la hermana menor, Beatriz, tenía una probabilidad casi segura de desarrollar también PPC.

    Esto significaba que, cuando empezara a mostrar signos de desarrollo a los siete años, el tratamiento podría comenzar de inmediato.

    “Me puse muy nerviosa, porque sentía que habíamos perdido una parte de su infancia”, dice Léia.

    Riesgos de cáncer y enfermedades cardiovasculares

    Canton advierte que el impacto de la pubertad precoz central no tratada supone un riesgo significativo para la salud, tanto mental como física.

    “Imagínate a una niña que empieza a desarrollar los senos a los seis o siete años: se vuelve muy diferente de sus amigas y de otras niñas de su misma edad en la escuela, lo cual es bastante difícil”, dice.

    Biológicamente, los niños que comienzan la pubertad precozmente tienden a desarrollar una estatura baja.

    “Las hormonas sexuales son responsables de la maduración ósea, por lo que si la pubertad llega antes, la maduración ósea se acelera demasiado y se detiene prematuramente el crecimiento”, explica Canton.

    Una ilustración gráfica de un cuerpo masculino y uno femenino señala los signos de pubertad precoz en los niños.

    Grandes estudios poblacionales también han encontrado una asociación entre el inicio temprano de la pubertad y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y cánceres relacionados con las hormonas sexuales, incluidos el cáncer de mama y el de endometrio.

    Sin embargo, estos riesgos pueden mitigarse mediante un diagnóstico precoz y la intervención médica lo antes posible, afirma Canton.

    “Hemos estado utilizando el tipo de tratamiento que tenemos hoy en día durante las últimas tres o cuatro décadas, y es muy eficaz”, añade.

    Beatriz y Lara Bernardi están de espaldas una detrás de una tarta de cumpleaños dorada. Al fondo se ven adornos plateados para la fiesta y dos globos dorados: uno con el número 8 y el otro con el número 10.

    Fuente de la imagen, Bruno Bernardi

    Pie de foto, Beatriz (izquierda) y Lara (derecha) continuarán tomando bloqueadores hormonales hasta que tengan alrededor de 11 años.

    A pesar de sus temores iniciales, los padres Léia y Bruno se sienten aliviados al ver que sus hijas disfrutan de una infancia más normal.

    “Cuando Lara empezó [la pubertad], se preguntaba por qué solo le pasaba a ella. ¿Por qué era diferente? ¿Por qué tenía que tomar esa medicación?”, dice Léia.

    Esperan que, al compartir su experiencia, puedan concienciar a otros padres y animarlos a buscar ayuda cuanto antes.

    A Gabby también le apasiona hablar abiertamente sobre el tema y utiliza sus plataformas de redes sociales para ayudar a otros a sentir menos vergüenza en torno a esta afección.

    “Me enfadaba un poco lo poco que había disponible”, dice. “Al ver que tanta gente se ponía en contacto conmigo, supe que había hecho lo correcto al contarle al mundo lo que había pasado”.

    *Con información adicional de Paula Adamo Idoeta.

    Línea gris de separación

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

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  • “La culpa del sobreviviente”: los retos de dar ayuda psicológica a las víctimas de los terremotos de Colombia y Venezuela

    “La culpa del sobreviviente”: los retos de dar ayuda psicológica a las víctimas de los terremotos de Colombia y Venezuela

    Dos mujeres se abrazan, una lleva una mascarilla y lentes. Están en una zona devastada. Detrás de ellas hay una maquinaría y varias personas, entre ellas un sacerdote

    Fuente de la imagen, Juan BARRETO / AFP vía Getty Images

    Pie de foto, Familiares junto a los escombros de un edificio en La Guaira, Venezuela, el 24 de julio.

    • Fecha de publicación

    • Tiempo de lectura: 16 min

    La señora María estaba en la planta baja del edificio en el que vivía.

    Su hermana estaba arriba, en el apartamento.

    En ese instante, a las 6:04 de la tarde, dos terremotos sacudieron el norte de Venezuela con una diferencia de 39 segundos.

    María se salvó, pero su hermana murió.

    “Ella siente culpa porque salió y porque cuando estaba en la planta baja no apuró a su hermana lo suficiente para que bajara”, me cuenta la doctora Francis Bell, psicóloga especializada en neurodesarrollo.

    Bell me habla de “la culpa del sobreviviente” y de cuán común puede llegar a ser en catástrofes como la que vivió Venezuela el 24 de junio, cuando dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 devastaron zonas del país.

    Es una reacción que el psicólogo Hamilton Lizcano también ha observado tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia este 10 de agosto.

    “Yo te pude haber rescatado, hija, pasaron muchas horas, yo te pude haber rescatado”, le escuchó decir a un padre que abrazaba el cuerpo sin vida de su pequeña en Cali.

    “Ese papá siente una culpa por no haberla sacado de los escombros”, le dice el especialista a BBC Mundo.

    Bell, con su experiencia en Venezuela, señala que hay gente que, por ejemplo, siente culpa por haberse quedado en la casa mientras su pariente, que había salido, murió.

    “Tiene culpa por lo que hizo o dejó de hacer”.

    “Son patrones de pensamiento que son comunes, ver la ilusión de que pudo haber controlado la situación o que tuvo responsabilidad en algo que sucedió”.

    “Sentir la culpa por haber quedado vivo y la culpa por lo que le pasó a su ser querido”.

    Ayudar a aquellas víctimas que tienen esos pensamientos a dejar de experimentarlos es uno de los muchos desafíos de los especialistas en salud mental en Colombia y en Venezuela.

    Un mecanismo en el caos

    En Colombia, el terremoto dejó más de 280 muertos y 140 desaparecidos, según reportes oficiales.

    En Venezuela, más de 6.000 personas murieron en el doblete sísmico, según información gubernamental. Y, pese a que no hay certeza, otras fuentes estiman decenas de miles de desaparecidos.

    Dos mujeres paradas se abrazan en medio de los escombros y frente a un edificio gravemente afectado.

    Fuente de la imagen, Bloomberg vía Getty Images

    Pie de foto, Más de 6.000 personas murieron en el “doblete sísmico” que sacudió a Venezuela, según información gubernamental.

    Bell es jefa de la unidad de neurodesarrollo en el Hospital Ciudad Caribia, ubicado muy cerca de la zona devastada por los terremotos, en el estado La Guaira, en Venezuela.

    Allí, ha atendido a víctimas de los sismos.

    Vía telefónica, me cuenta el caso de la señora que no tuvo hijos y que perdió a su hermana, pero no me da su nombre y tampoco se lo pregunto. Para proteger su privacidad la llamo María.

    “Ya no tiene casa, siente el abandono total de su existencia porque perdió lo que para ella era su esencia: la otra persona”.

    “Ahora, normaliza un estado de depresión, desesperanza, como si fuera parte de su vida porque ya no está su alma gemela, que era su hermana”.

    Bell explica que, desde la perspectiva clínica y neuropsicológica, la culpa del sobreviviente surge como un mecanismo de defensa para contrarrestar el caos.

    “Ya sea por lazos de empatía, el sobreviviente siente que seguir adelante o estar bien equivale a traicionar el dolor y la memoria de quienes murieron”.

    Hay personas que se minimizan, que sienten que no merecen haber sobrevivido en la tragedia que los dejó sin su ser querido.

    Y ese fenómeno no solo se da entre familiares.

    “Le ocurre con frecuencia a los rescatistas y al personal de salud, personas que hicieron todo lo que pudieron por salvar a alguien y no pudieron. Piensan: ‘yo estoy aquí, viva, y no pude salvar a esa persona’”.

    “Eso no te hace injusto”

    De acuerdo con la experta, la culpa del sobreviviente se puede manifestar con síntomas que incluyen insomnio, pesadillas recurrentes, tensión muscular, ataques de pánico.

    Dos personas están sentadas frente a los edificios de un edificio que quedó destruido

    Fuente de la imagen, Raúl ARBOLEDA / AFP vía Getty Images

    Pie de foto, Sobrevivientes en Colombia y Venezuela han perdido seres queridos y sus viviendas y con sus casas también quedaron destruidos objetos que formaban parte de su historia personal y familiar. (Foto tomada en Venezuela)

    Y también con el autocastigo, con privarse de momentos de descanso, de alegrías, de pensamientos positivos.

    “Es como vivir el luto en sí mismo, no el de vestirse de negro, sino el de no disfrutar absolutamente nada porque creen que es un irrespeto al que no sobrevivió”.

    Algunas personas pueden tender a aislarse y a no reconectarse con otros familiares por temor a ser juzgados.

    “La persona falleció, pero tú quedaste vivo”, señala Bell. “Y eso no te hace injusto, el tema es cómo abordas esa situación”.

    Y en ese sentido, es fundamental contar con ayuda profesional especializada.

    María Teresa Cuervo, directora del programa de Psicología de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, en Colombia, le indica a BBC Mundo que en esos momentos no sirve simplemente decirle a la persona “no tienes la culpa”.

    “Hay que ayudarla progresivamente a revisar qué estaba realmente bajo su control y qué no”.

    El acompañamiento adecuado, señala, puede convertir esa culpa en otras maneras de conectarse con su pérdida, como la gratitud, la solidaridad, el propósito.

    “La meta no es olvidar a quien murió, sino poder continuar viviendo sin sentir que hacerlo constituye una traición”.

    Clara Astorga, presidenta Federación de Psicólogos de Venezuela (FPV), le dice a BBC Mundo que la culpa del sobreviviente, aunque es una respuesta natural, es una distorsión cognitiva que no se apega a la realidad.

    “La realidad es que los seres humanos enfrentamos la adversidad de la vida y tenemos poco control sobre muchas cosas que ocurren”.

    Las preguntas

    Lizcano es uno de los psicólogos del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) que participó en la ayuda humanitaria desplegada en Cali, una de las zonas más afectadas por el terremoto en Colombia.

    Allí, colapsó el edificio en donde vivía el padre que perdió a su hija.

    “El señor no se movía del lugar, ni de noche, ni de día. Ayudaba a los rescatistas a sacar rocas y rocas y rocas”.

    Varios hombres vestidos de civil, algunos con cascos, levantan sus brazos en una montaña de escombros

    Fuente de la imagen, Joaquin SARMIENTO / AFP via Getty Images

    Pie de foto, Un grupo de voluntarios pedía silencio, el 11 de agosto, durante la búsqueda de sobrevivientes en un edificio que se cayó por el terremoto en Cali, Colombia.

    Con el paso de las horas y al no encontrar a la niña en los lugares de donde habían salido algunos sobrevivientes, los especialistas, guiados por los protocolos de intervención en crisis, dieron un paso muy difícil.

    “En un punto empezamos a decirle que era posible que, de encontrarla, ya no estuviera con vida. Decirle eso a un papá que lucha y lucha es muy duro, pero había que hacerlo, había que hablarle de las posibilidades, del sentido de realidad”.

    El padre siguió ayudando a excavar y Lizcano y los otros miembros del grupo lo apoyaron.

    En la madrugada del viernes hallaron a la niña.

    “Ese llanto, ese desplome de ese padre nos conmovió. Se me vinieron las lágrimas, todos queríamos encontrarla con vida”.

    Sin embargo, el experto plantea que el hecho de que pudiera hacer una parte del duelo en el lugar de la tragedia “es un avance significativo para su salud”.

    Hamilton Lizcano con una camisa blanca y una chaqueta negra

    Fuente de la imagen, Cortesía de Hamilton Lizcano

    Pie de foto, A Lizcano le emociona el altruismo de los colombianos en medio de tragedias y los invita a que tomen cursos de primeros auxilios psicológicos para ser voluntarios en situaciones de crisis.

    “Le surgieron preguntas: ‘¿por qué no pude llegar antes? ¿por qué tuvimos que esperar horas?’ Y es cuando el médico rescatista se acerca, lo sienta en una silla y le dice: “No, papá, es que ella murió porque le cayó una pared, no porque pasaron horas y no la pudimos rescatar”.

    “Ese papá necesita una red de apoyo”, indica el psicólogo. Ya se localizaron a sus familiares en pueblos cercanos a Cali y la madre de la niña, que vive en el exterior, ya había vuelto a Colombia. Para ellos, es fundamental la atención emocional especializada.

    Lizcano ahora está en Neiva, en el suroccidente de Colombia.

    “Recordar esa imagen es muy, muy doloroso”, me dice sobre el padre y su hija.

    “El rincón del fuego”

    Bell recuerda esos primeros días tras el doble terremoto y a los sobrevivientes de diferentes edades que llegaron al hospital en el que trabaja en Venezuela.

    “Mi mayor reto fue el caos emocional, fue silencioso, desgarrador, no tenía palabras para describir el sentimiento de cada una de las personas que trabajamos y apoyamos a este tipo de personas”.

    “Me quedé en el hospital, día y noche, por unas semanas”.

    Imagen aérea que muestra edificios totalmente colapsados

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Áreas del estado La Guaira, en Venezuela, quedaron desoladas.

    “La noche y la mañana era la misma, la única diferencia era el cambio de color del cielo. Cuando estás en un hospital ante una crisis, el día se convierte en noche y la noche en tarde, sin una zona de seguridad psíquica para quienes trabajamos en ese espacio”.

    Muchos de sus compañeros empezaron a buscarla y ella los apoyó con diferentes técnicas.

    “Fue un doble trabajo: acompañar a estas personas vulnerables por el terremoto y también acompañar a mis compañeros, enfermeros, rescatistas, que venían con ataques de pánico, que nunca habían enfrentado una situación de este tipo y que necesitaban atención”.

    Y, así, le surgió una idea inspirada en lo que en algunas escuelas se conoce como “el rincón de la calma”.

    Bell instaló en su consultorio “el rincón del fuego” para sus compañeros.

    “Ahí es donde tienes que botar el fuego, donde tienes que botar todo lo que sientes, puedes darte el permiso, estás solo, puedes gritar, llorar, hablar contigo mismo. De alguna manera, drenar lo que sientes”.

    “Y, después de que se sentían listos, venían y hablaban conmigo”.

    Ese retiro, esas pausas escalonadas, dice, les permitieron de alguna manera continuar “porque no teníamos posibilidad de flaquear”.

    “Fue un espacio para autorregularse durante 10, 15 minutos. En las guardias, era la oportunidad para tratar de desconectarse por un momento de la situación crítica y de emergencia. Eso era importantísimo”.

    “Nosotros perdimos compañeros de trabajo, perdimos familiares de compañeros de trabajo, perdimos pacientes que veíamos desde hacía mucho tiempo”.

    “Lágrimas de amor”

    Bell explica que, en la emergencia, se implementaron los primeros auxilios psicológicos para estabilizar los niveles de ansiedad y desesperanza de los sobrevivientes que llegaban al hospital.

    Pero además de las técnicas de contención emocional, para ella era clave brindarles “herramientas fundamentales para continuar”.

    “Hay que tener una metodología para poder hacer que la persona identifique su propia valía y sepa cómo avanzar”.

    Un hombre con una chaqueta con los colores de la bandera de Venezuela abraza a una mujer. A unos cuantos metros, una mujer abraza a un hombre que está de rodillas. Todos están entre los escombros frente a un edificio en ruinas. Hay un colchón

    Fuente de la imagen, Fedérico PARRA / AFP vía Getty Images

    Pie de foto, Las innumerables muestras de afecto y solidaridad entre los venezolanos también han cobijado a muchos de los sobrevivientes.
    Un grupo de personas se abraza en lo que parece ser una plaza. Una de ellas tiene un cartel negro con letras en blanco que dice: ANIMO.

    Fuente de la imagen, Raúl ARBOLEDA / AFP vía Getty Images

    Pie de foto, Y lo mismo ha ocurrido en Colombia, donde la comunidad se ha movilizado y ha apoyado de muchísimas maneras a los sobrevivientes.

    En sus recorridos por las habitaciones, por las salas del hospital, la psicóloga no solo escuchó las historias desgarradoras de los pacientes, sino que los invitó a ver “la posibilidad de un futuro”.

    Y también vivió experiencias que la hicieron sonreír y derramar “lágrimas de amor”, como el niño que le pidió a su tía que lo llevara a verla. “Me abrazó y me dio un beso”. Ese niño estuvo cinco días atrapado con su familia y fue el único que sobrevivió.

    Recuerda a una muchacha que, tras perder a su mamá y a su hermano, quedó sola.

    “Yo hablaba con ella, la visitaba en la mañana, en la tarde, volvía otro día a medio día, y, después, en la noche. Iba intercambiando”.

    “Pero ella casi no hablaba, casi no me decía nada, solo me miraba”.

    Fracis Bell, vestida con una blusa blanca, ve a la cámara mientras se sostiene el mentón con una de sus manos.

    Fuente de la imagen, Cortesía de Francis Bell

    Pie de foto, En medio de la tragedia, ha habido experiencias que le han sacado sonrisas a la doctora Bell. “Los dos señores que lloraban de alegría porque uno no perdió su mano y el otro no perdió su pierna”.

    La joven de 21 años había tenido problemas con su madre. “Su temor o culpa era que no había resuelto cosas con su mamá”.

    Un día le dijo a Bell: “A mí me hubiera gustado que tú hubieses sido mi mamá, pero, a través de ti, veo que mi mamá me está hablando porque me está diciendo que me perdonó”.

    Con la voz emocionada, la doctora me cuenta el impacto que esas palabras tuvieron en ella, el sentir que, de alguna manera, estaba ayudando a esa joven a liberarse de la culpa y a darse cuenta de que podía tener apoyo para enfrentar su dolor.

    También me relata la historia de un señor que había perdido a su esposa, a sus dos hijas y su casa en el deslave, también en La Guaira, de 1999.

    “Se vuelve a casar, tiene dos niños pequeños y vuelve a perder a su familia y su casa en los terremotos”.

    “Hablo con él y me dice que ya no tiene esperanza, que no tiene fuerza ni ánimos de tener pareja, ni hijos, porque se dio cuenta de que eso no es para él”.

    “Y resulta que en el mismo hospital se encontró con quien fue su primera novia, su primer amor. La señora le dijo: ‘Vente conmigo, nos vamos a Barinas, allá está mi papá’. Ese caso me sacó lágrimas”.

    Astorga, como muchos psicólogos, ha ido a La Guaira a brindar apoyo.

    “Es como cualquier película que hayas visto del apocalipsis por kilómetros y kilómetros y kilómetros. Es una imagen para la que ningún cerebro, ningún ser humano está preparado”.

    Clara Astorga, de cabello marrón, ve a la cámara. Lleva una camisa azul que dice: "Soy psicólogo y estoy en la FPV".

    Fuente de la imagen, Cortesía de Clara Astorga

    Pie de foto, Para Astorga, uno de los roles de los psicólogos en Venezuela es apoyar a los sobrevivientes a “hacer las despedidas, los cierres, para poder pensar en el futuro” y ayudarlos a ver sus potencialidades.

    Cuenta que tres días después de los terremotos, la FPV abrió una formación especializada porque “ser psicólogo no basta para atender algo así”.

    El curso se concentra en áreas como los primeros auxilios psicológicos, la psicología del trauma y la psicología de la emergencia.

    “Se inscribieron 700 psicólogos”, cuenta. “Tenemos un ejército de psicólogos preparados para, de forma continua, acompañar a la población, pero sabemos que el reto es un muy grande”.

    Duelo entre los escombros

    Muchas personas, tanto en Colombia como en Venezuela, no pierden la esperanza de que sus seres queridos puedan ser encontrados entre los escombros.

    Un grupo de rescatistas con cascos en una montaña de escombros. Se ve una maquinaría

    Fuente de la imagen, Alexis Munera/Anadolu vía Getty Images

    Pie de foto, Las labores de rescate continúan en varios lugares de Pereira, Colombia. Esta foto es del 14 de agosto.

    “El duelo ante la muerte de un ser querido siempre va a ser duro”, indica Astorga. “Pero cuando tienes que hacer el duelo de un cuerpo que no viste, del que no tienes cómo despedirte, se hace muy complicado”, dice en referencia a la situación en Venezuela.

    Y hay personas que están viviendo ese duelo de una manera múltiple porque fueron las únicas sobrevivientes de sus familias.

    “Es prioritario para una persona que necesita hacer el cierre, la despedida, recuperar al ser querido para darle la sepultura, pero también es importante que coma, tome agua, trate de dormir, que se cuide”.

    Con herramientas de la psicología, señala, es fundamental acompañar y comprender a ese sobreviviente en ese proceso emocional, pero “es la persona la que da la pauta, no el especialista”.

    “Te vine a contar”

    Anicarmen Chirinos es una psicóloga del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU) que, tras los terremotos, fue asignada a un campamento transitorio que la misma comunidad conformó en un estadio de béisbol en La Guaira.

    Anicarmen Chirinos con una gorra negra con el emblema de la UNFPA, una camisa anaranjada que dice "Fin de la violencia de género" y un chaleco azul con el símbolo de las Naciones Unidas. Habla con una colega que tiene una camisa azul con el emblema de ACNUR.

    Fuente de la imagen, © UNFPA Venezuela / Mauro Medina

    Pie de foto, Anicarmen Chirinos brindó apoyo psicológico en un campamento de damnificados en el estadio de beisbol César Nieves de Catia La Mar, en Venezuela.

    Junto a tres psicólogas de otras agencias de las Naciones Unidas y de un hospital dominicano, le ofreció apoyo a damnificados en el campamento y en las zonas aledañas.

    El rol de las líderes comunitarias fue clave para llegar a ellos. “Pese a sufrir sus propias tragedias y duelos, siguieron asumiendo el liderazgo”.

    Chirinos atendió a varias adolescentes y mujeres en sesiones individuales de emergencia para la contención emocional.

    En la cuarta sesión de una de ellas, algo la marcó.

    “Te vine a contar que me acabo de bañar y que me tardé 40 minutos”, le dijo con una sonrisa. “Desde el terremoto no me había lavado el cabello. Además, me eché un gel. Me sentí tan bien”.

    Esa mujer treintañera y muchas otras le habían expresado el miedo que les generaba que otro terremoto ocurriera y ellas tuvieran que correr desnudas.

    Pero, las sesiones con Chirinos le ayudaron “a sentirse más tranquila” y a recordar la importancia del autocuidado.

    Sobrevivió junto a su madre, pero perdieron seres queridos y su vivienda.

    Una joven de cabello oscuro largo se echa agua con una jarra blanca

    Fuente de la imagen, Raúl ARBOLEDA / AFP vía Getty Images

    Pie de foto, Una joven damnificada en “Ciudad Carpita”, un refugio improvisado que se levantó en Mare Abajo, en Venezuela.

    Ese detalle de contarle que se había bañado en la casa de una vecina es algo que Chirinos agradece mucho.

    “Me permite encontrar la belleza dentro de toda esta catástrofe”.

    También me cuenta cuánto le impactó el deseo de vivir de una joven de 19 años que fue la única sobreviviente de su familia y que perdió su casa.

    Además de un trabajo psicológico individual, la especialista abordó con ella los riesgos de estar sola y mecanismos para protegerse “porque la violencia basada en género era algo real”.

    Para Chirinos era fundamental que las sobrevivientes comprendieran que el apoyo psicosocial es como un bastón que te ayuda a agarrar impulso.

    Cuando la FPNU configuró el equipo que se quedaría en el campamento por los siguientes seis meses, Chirinos se despidió. Regresó a Maracaibo, desde donde me habló a través de una videollamada.

    Aquí y ahora

    Para Astorga, en estos momentos lo más importante para los profesionales de la psicología y la psiquiatría en Venezuela es que muchas personas están saliendo del shock inicial para comenzar a procesar los duelos y ver cómo seguirán con sus vidas.

    “No podemos banalizar o solo distraer. El mensaje es que tienes el derecho de llorar, este es el momento, y te acompañamos”.

    Lo que se busca es evitar que se desarrolle un trastorno postraumático.

    “Es importante recordarle que es un sobreviviente, que está aquí y ahora y que hay otras redes sociales que crecieron en su vida, otras cosas que todavía están en su vida, un talento, unos estudios, unos intereses”.

    Cuando se reconoce el dolor, indica, las personas pueden desarrollar la capacidad de continuar y llevar una vida con sentido, sin olvidar lo sucedido.

    “Tenemos un trabajo largo también para acompañar a los profesionales de primera línea que han sido víctimas casi directas, es un personal que ha estado sometido a situaciones extremas”, indica Astorga.

    Un rescatista se asoma entre los escombros. Lleva un casco blanco con la bandera de Venezuela y un uniforme anaranjado. Afuera otras personas ayudan, una de ellas tiene un martillo

    Fuente de la imagen, Julio Urribarri/Anadolu vía Getty Images

    Pie de foto, Es clave “acompañar”, desde la psicología, a los profesionales de primera línea, como médicos, enfermeros, rescatistas, que han estado sometidos a “situaciones extremas”, dice Astorga. (Foto del 26 de junio, en Venezuela)

    En seis semanas, dice, los diversos programas de la FPV han hecho más de 2.160 consultas, de ellas más de 1.400 en el terreno.

    Cientos de atenciones se han realizado a través de su línea telefónica de emergencia Lapsi y plataformas digitales.

    Unos 200 psicólogos voluntarios se rotan en horarios diferentes para asistir, en el terreno, a los sobrevivientes.

    “Una luz al final del túnel”

    Cuervo plantea varios retos de dar ayuda psicológica a las víctimas del terremoto en Colombia, entre ellos está que el apoyo no acabe cuando disminuya la atención mediática.

    “Algunas consecuencias psicológicas pueden aparecer semanas o meses después, cuando la persona empieza a procesar lo ocurrido”.

    Otro desafío es que no se trata únicamente de atender a individuos y sus necesidades específicas.

    “La recuperación psicológica también pasa por reconstruir la confianza, la cooperación y la sensación de pertenencia”.

    María Teresa Cuervo vestida con un pantalón negro, una camisa blanca y una chaqueta amarilla

    Fuente de la imagen, Cortesía de María Teresa Cuervo

    Pie de foto, Tras una tragedia, señala Cuervo, “no solo debemos preguntarnos ‘¿qué síntomas tiene esta persona?’, sino también ‘¿qué necesita para volver a sentirse segura, conectada y capaz de continuar?’”.

    En el caso de Venezuela, plantea Bell, es fundamental concebir programas de atención a la salud mental, a través de políticas públicas, que den herramientas para seguir adelante en caso de trauma, crisis, situaciones inesperadas, y que abarque todos los niveles, desde la escuela.

    “Ir más allá discurso del auxilio, que es necesario, e implementar la pedagogía de la emergencia: que tengas una esperanza, opciones, que pises tierra y veas la realidad, que no veas el mundo más oscuro, sino que veas una luz al final del túnel”.

    Despojar a la ayuda psicológica de cualquier estigma es clave para Chirinos, así como entender que cada sobreviviente tiene sus prioridades y su realidad.

    “Ellos también tienen sus tiempos”.

    De ahí, la importancia de las redes de apoyo que se han tejido para llegar a las víctimas.

    “Solo nos salvamos juntos, no hay otra forma”, reflexiona Astorga.

    Raya gris

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  • Menstrué a los 6 años y los médicos no sabían por qué

    Menstrué a los 6 años y los médicos no sabían por qué

    Menstrué a los 6 años y los médicos no sabían por qué

    Fecha de publicación

    La mayoría de las niñas comienzan la pubertad entre los 8 y los 14 años, pero hay casos muy extremos donde la edad puede bajar significativamente.

    Se llama pubertad precoz central, una afección rara y alarmante que hace que la pubertad comience demasiado pronto.

    Las niñas tienen entre 10 y 20 veces más probabilidades que los niños de que les ocurra.

    A quienes la padecen no solo sufren los efectos inmediatos, sino que también tienen un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares en el futuro.

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  • “Me hice un escáner que tomó 2.000 fotos de mi cuerpo y aprendí una inesperada lección sobre mi piel”

    “Me hice un escáner que tomó 2.000 fotos de mi cuerpo y aprendí una inesperada lección sobre mi piel”

    Tres imágenes de una mujer tomándose un escáner corporal total. En el centro, la visualización digital de su cuerpo

    Fuente de la imagen, BBC and Neko Health

    Pie de foto, El escáner tomó más de 2.000 imágenes de la piel de Ruth.

    No me molesta que me tomen una foto, que se revise tres veces y le pongan filtros para Instagram, pero tener 70 cámaras apuntadas a mi cuerpo cuando estoy solo en ropa interior es un poco intimidante.

    Una voz robótica me ordena que me quede quieta y cierre los ojos mientras estoy parada dentro de un escáner curvo y en el fondo suena música clásica.

    Con un destello de luz, se toman 2.000 fotografías de mi cuerpo, con la esperanza de captar cada mancha, peca y lunar para analizarlos contra diferentes tipos de cáncer de la piel.

    Este escáner total de cuerpo está teniendo lugar en una clínica de estilo futurista en el centro de la ciudad de Mánchester, donde estoy arropada en una bata y calzando pantuflas de caucho en forma de hexágonos. Los millones de puntos en datos recopilados crearán un avatar de mi cuerpo en 3D usando la IA.

    En los últimos dos años, el mercado de lo que se podría llamar una inspección completa de la salud (aludiendo a la llamada Inspección Técnica de Vehículos, ITV) ha experimentado un boom en Reino Unido, con clientes dispuestos a pagar cientos o hasta miles por ellos, y las compañías como Prenuvo, Ezra y Neko Health están atrayendo millones en capital de inversión.

    Mientras empresas como Prenuvo y Ezra ofrecen escáneres de IRM de cuerpo completo, yo opté por Neko Health, que no hurga tan profundamente, y tiene un precio más modesto, de unos US$400. Actualmente hay 100.000 personas en su lista de espera.

    Ruth, vestida en una bata blanca, consulta con una asistente durante el proceso de escáner en la clínica de NEKO
    Pie de foto, La industria de escáneres corporales considera este tipo de tratamiento como la nueva frontera en el cuidado de la salud.

    Me harán un control para una gama de condiciones distintas, incluyendo cáncer de la piel, enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, problemas oculares como glaucoma, así como desórdenes de los riñones y de la sangre.

    No tengo ningún síntoma, pero ¿qué pasa si encuentran algo? Eso lo discuto más adelante.

    La industria de los escáneres corporales se ve a sí misma como la nueva frontera en el cuidado de la salud, previniendo enfermedades antes de que tengan la oportunidad de manifestarse completamente. Pero hay escepticismo sobre qué tan beneficiosos son realmente estos escáneres para pacientes que, por lo demás, son saludables.

    Mis redes sociales están inundadas con videos de clientes entusiasmados que se filman mientras están dentro de las máquinas de escáner, cuando les sacan sangre y les miden la fuerza de su agarre.

    Hjalmar Nilsonne, uno de los fundadores de Neko Health, quiere que este tratamiento preventivo esté disponible para cada individuo, no solo para los que puedan pagar.

    “Aunque la medicina ha progresado mucho en el último siglo, el cuidado primario sigue siendo muy básico. ¿Por qué esperar a que veamos síntomas?”, expresa Nilsonne. “Los datos son súper claros; la prevención es preferible a la cura”.

    Sin embargo, los médicos generales y los doctores dentro del NHS (el sistema de salud pública de Reino Unido) son más escépticos, con el NHS de Inglaterra advirtiendo que la popularidad de estos escáneres está generando un “exceso de diagnósticos, investigaciones innecesarias y ansiedad que se pueden evitar”.

    Además de someterme a un escáner, he conversado con dos mujeres que tuvieron experiencias muy diferentes.

    “Mis manchas cancerosas no se detectaron”

    Una foto de Annabel, una imagen del escáner de su piel y una foto de ella de espaldas mostrando una cicatriz postoperatoria

    Fuente de la imagen, Annabel

    Pie de foto, A Annabel le extirparon cuatro manchas cancerosas.

    Annabel Mason-Thompson tuvo un escáner con Neko Health en septiembre del año pasado, sabiendo que tenía una mancha sospechosa en la espalda, pero que no fue advertida por la tecnología.

    “Me sentí un poco defraudada para ser honesta”, expresó la paciente de 50 años. “Su escáner de IA no detectó mis cuatro lesiones cancerosas”.

    “Fue solo cuando fui a la sala del doctor después del escáner y les señalé mi mancha roja que la examinaron”.

    Un examen posterior confirmó que la mancha era sospechosa, así que Neko Health contactó a Annabel para informarle que necesitaría tratamiento y le escribió una carta a su dermatólogo privado para indicar que “la lesión requiere evaluación con miras a una posible extirpación”.

    Su dermatólogo encontró tres manchas cancerosas más que requerían tratamiento urgente.

    “Afortunadamente”, cuenta, “todos eran carcinomas de células basales de crecimiento lento. Tuve dos extirpados con corte y dos removidos con crioterapia”.

    Neko Health afirma que “la seguridad de los miembros y la excelencia clínica está en el centro de todo” lo que hace. La compañía asegura que su equipo clínico identificó una “lesión preocupante” y fue revisada por dos de sus dermatólogos antes de referirla para un posible tratamiento.

    “Sabemos que no hay un sistema único que esté a prueba de fallas”, manifiesta Nilsonne, “razón por la cual tenemos lentes múltiples, es crucial que la tecnología y la experiencia humana trabajen juntas”.

    Los más recientes datos de su empresa muestran que de 4.362 escáneres realizados a clientes que visitaron la clínica central de Neko Health en Estocolmo el año pasado, 1,2% descubrieron condiciones de riesgo mortal como melanoma y leucemia. Otro 4% detectaron condiciones de salud significativas que requirieron tratamiento adicional, y 1,2% advirtieron sobre condiciones que podían ser revertidas como niveles de azúcar prediabéticos.

    Aunque las cifras no son representativas de la población y solo tienen en cuenta aquellos que pueden pagar por este tipo de salud preventiva, Nilsonne dice que esto es un indicador de cómo debería verse la medicina en el futuro.

    Pero los médicos generales no están de acuerdo. La profesora Victoria Tzortziou Brown, presidente del Real Colegio de Médicos Generales en Reino Unido (RCGP), señala que no han visto “pruebas convincentes” de que los exámenes de detección amplia del sistema privado “mejoran los resultados de la salud”.

    Afirma que los resultados de estos escáneres privados también pueden generar una carga adicional al NHS con clientes que regresan para hacerse más pruebas y posibles tratamientos, aun “cuando los resultados prueban ser clínicamente insignificantes”.

    “Me salvó la vida”

    Un retrato de Mehvish, junto a una imagen que muestra los resultados de sus niveles de azúcar en la sangre, y otra que muestra su brazo con detectores de glucosa pegados

    Fuente de la imagen, Mehvish

    Pie de foto, Los niveles de azucar en la sangre prolongados de Mehvish registraron excesivamente altos y fue diagnosticada con diabetes autoinmune latente.

    Mehvish cuenta que nada pudo haberla preparado para lo que escuchó después de su escáner corporal total. Salió de la clínica Neko Health en la ciudad de Birmingham, con un diagnóstico que le cambió la vida.

    “Esperaba sentir alivio”, dice la mujer de 33 años. “En cambio, me informaron que sufría de una forma rara de diabetes”.

    Después de que sus niveles de azúcar en la sangre a largo plazo registraron estar excesivamente altos, se sometió a otra prueba de sangre que confirmó las sospechas de diabetes.

    Fue referida de vuelta a su médico general, que la envió a una cita urgente en el hospital ese mismo día, y fue diagnosticada con diabetes autoinmune latente del adulto (LADA, por sus siglas en inglés), un tipo de diabetes que abarca los tipos 1 y tipo 2 de la enfermedad.

    Al igual que el tipo 1, es una condición autoinmune que ataca las células pancreáticas del cuerpo, pero también comparte características con el tipo 2 porque puede progresar lentamente y, dependiendo del estadio de la condición, se puede controlar inicialmente con dieta y ejercicio.

    “No tenía ninguno de los síntomas”, afirma Mehvish, “me resultó difícil entenderlo, ¿cómo podía tener esta condición sin darme cuenta?”.

    Pero asegura que la intervención temprana e inesperada “me salvó la vida”.

    Ahora se inyecta con insulina dos veces al día, controla lo que come y, a pesar de echar de menos la espontaneidad de su vida pasada, está aprendiendo a adaptarse a la nueva.

    “Me siento mucho mejor, mayor claridad, menos confusión mental y me siento mucho más equilibrada”.

    Yo, después de mi escáner, me siento un poco desequilibrada. Me han dicho que tengo 3.311 manchas en la piel, comparadas al promedio de los clientes de Neko Health de 845. Tres necesitan una mayor inspección por el dermatólogo de la compañía en Suecia.

    “Pero yo no tengo lunares grandes ni marcas”, respondo durante una consulta con un doctor después del escáner. Son mis pecas, me indican, y tener pecas me pone en un riesgo más alto de desarrollar cáncer de la piel.

    Una imágen del escáner NEKO de Ruth que muestra una marca en su espalda

    Fuente de la imagen, NEKO

    Pie de foto, Uno de los lunares fue señalado para un estudio más extenso por el dermatólogo en Suecia.

    Después de sentirme confiada en que recibiría un certificado de buena salud, especialmente cuando se trata de mi piel, me sentí un poco perturbada al descubrir que necesitaría hacerme exámenes adicionales.

    Además de los tres lunares sospechosos que demandaban atención extra, también descubrí que tengo un ritmo cardíaco irregular. El registro del electrocardiograma (ECG) resaltó una onda adicional, conocida como una onda P bífida, que fue referida internamente al cardiólogo de Neko Health para su análisis. Por suerte, devolvió un visto bueno.

    Unos días después, recibí un texto de seguimiento que señaló que no tenía cambios anormales en la piel que requirieran tratamiento.

    Soy una de miles de clientes que han sido alertadas sobre algún problema potencial, para luego descubrir que no se necesita tratamiento adicional. Algunos doctores consideran que esto causa ansiedad innecesaria y que los pacientes solo deberían confiar en los programas de control nacionales a través del NHS.

    El doctor Stephen Harden, presidente del Real Colegio de Radiólogos, resalta la tecnología usada por el NHS, que se enfoca en “áreas específicas” como los senos, intestinos o cuello uterino, y que señala que podría ser más confiable que un escáner corporal completo.

    Pero el exministro de Salud británico Steve Brine, que funge como asesor de una empresa de salud preventiva, opina que los escáneres precautorios como el que tuve “encajan con la dirección que la gente está tomando respecto a su salud”.

    “El cambio se avecina por todo el NHS; la prevención es un ámbito de políticas de gran envergadura”, asegura Brine. “Queremos identificar los problemas de las personas antes de que se vuelvan pacientes, así que estos escáneres bien podrían convertirse en parte de nuestro cuidado de la salud futuro y el cuidado primario tiene que adaptarse”.

    En cuanto a mí, me dijeron que la edad de mi corazón era cuatro años menor que mi edad actual y, en términos generales, estaba en excelente salud. Pero también aprendí una lección valiosa; que podría tener mayor riesgo de cáncer de la piel debido a mis pecas.

    Así que, gracias al tiempo que pasé en el escáner, tengo mucho más interés en echarme mucho protector solar por todo el cuerpo, en lugar de solo en la cara.

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  • Cómo el GPS ha dado forma al mundo moderno

    Cómo el GPS ha dado forma al mundo moderno

    Mujer mirando al GPS en un carro.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    En 2017, las tripulaciones de varios buques tanqueros vivieron una experiencia desconcertante. Al aproximarse a su destino, descubrieron que estaban en dos lugares distintos a la vez.

    Sus ojos les decían que estaban llegando al puerto ruso de Novorossiysk, en la costa norte del mar Negro.

    Pero su sistema de posicionamiento global les mostraba que en lugar de navegar sobre el agua, parecía que volaban por los aires.

    Cuando atracaron, el GPS seguía insistiendo en que sus barcos habían aterrizado en tierra firme, en un aeropuerto cercano.

    Esa historia fue la chispa que llevó a la periodista económica Katherine Dunn a explorar GPS, esa tecnología que nos sitúa en un mapa y crea una representación del mundo completamente centrada en nosotros.

    Nos dio, además, una forma nueva de identificarnos: un pequeño punto azul que, sin instrucciones ni manuales, aprendimos a reconocer como un yo.

    Pronto se convirtió en cotidianidad, no sólo como una herramienta para saber dónde queda un lugar y cómo llegar allá, sino también cuánto tiempo tomará.

    Si nos ponemos a pensar, rápidamente nos damos cuenta de que también sirve para que el taxi llegue a recogernos o para hacer compras online, y si ampliamos el foco, visualizamos su rol en la logística global, particularmente en el transporte de personas y bienes.

    Pero quizás pasemos por alto su rol en sistemas como la sincronización de vastas redes -torres de telefonía móvil, sistemas bancarios y redes eléctricas-, en los que ayuda a crear el tipo de comunicación fluida que hoy damos por sentada.

    Su omnipresencia se extiende a ámbitos que quizás no asociemos con el GPS, desde aplicaciones de alto riesgo relacionadas con redes financieras y misiles, hasta la agricultura de precisión, e incluso la coordinación de los semáforos.

    Todo eso gracias a la constelación de satélites que orbitan la Tierra, y a la resolución simultánea y ultraprecisa de cuatro incógnitas.

    Eso le contó a BBC Mundo Dunn, a quien la curiosidad que le despertó el episodio de los buques, la llevó a investigar y escribir Little Blue Dot: How GPS Shaped the Modern World (El pequeño punto azul: cómo GPS le dio forma al mundo moderno).

    línea

    Empecemos por lo básico. ¿Cómo funciona realmente el GPS?

    La idea central es que estés donde estés, necesitas contar con la señal de cuatro satélites, porque en conjunto están resolviendo cuatro ecuaciones: tu longitud, tu latitud, tu altitud -algo que solemos olvidar, pero que importa si estás, por ejemplo, en el sexto piso de un edificio- y una cuarta variable que es el tiempo, medido con una precisión de mil millonésimas de segundo.

    Todo el sistema depende de una exactitud horaria perfecta. Y como subproducto de usar el tiempo para calcular tu ubicación, el GPS termina regalándote un reloj atómico de bolsillo: toma la hora de los relojes atómicos que viajan en los satélites y te la entrega, sin que lo notes, en el teléfono o en el auto.

    En el fondo es una computadora en el espacio hablándole a una computadora en el receptor, que a su vez habla con una computadora en una estación terrestre.

    La física detrás es complejísima, pero la idea general es tan elegante que probablemente por eso el sistema resistió el paso del tiempo y se volvió tan exitoso.

    ¿Por qué necesita saber algo tan específico como en qué piso de un edificio estás?

    Porque el GPS se diseñó para aviones, como herramienta para bombardear con exactitud.

    Tiene antecedentes -muchos ligados también a campañas de bombardeo-, pero nace directamente de la guerra de Vietnam, cuando la fuerza aérea estadounidense fracasó una y otra vez en atacar con precisión el sendero Ho Chi Minh y los puentes que se usaban para mover tropas y suministros.

    Ahí estaba la poderosísima aviación de Estados Unidos, incapaz de acertarle a un puente en Vietnam del Norte. Necesitaban una precisión extrema, y en tres dimensiones, además de una velocidad de cálculo altísima, porque un avión se mueve rapidísimo y necesita su ubicación casi en tiempo real mientras cruza el cielo.

    De ahí que el tiempo sea un factor tan crítico.

    Exacto, y es la parte más difícil de entender para cualquiera que no sea físico.

    La gente suele decir “el GPS funciona por triangulación”, pero no: la triangulación son ángulos, esto es pura velocidad. El sistema calcula cuánto tarda una señal de radio en salir del satélite y llegar al receptor, y necesita medir ese lapso con una precisión de mil millonésimas de segundo, porque las diferencias que hay que detectar son minúsculas.

    Mujer joven rubia sosteniendo libro con manos con guantes rojos y con chaqueta de piel vinotinto

    Fuente de la imagen, Cortesía de Katherine Dunn

    Pie de foto, Katherine Dunn, en el meridiano de Greenwich, feliz con su libro.

    Desarrollar el GPS requirió la tecnología más avanzada, desde esos relojes atómicos hasta cohetes, baterías y computadoras. Para mantenerlo, se necesitan millones de dólares al año… y, sin embargo, es gratis: una rareza, sobre todo si pensamos que nació en Estados Unidos, el bastión del capitalismo.

    Sí, hay algo casi irónico en que los archicapitalistas estadounidenses jamás soñaron con cobrar por el acceso al GPS.

    Y tiene su gracia porque durante años el propio Pentágono no lo valoró mucho. Recién cuando otros países empezaron a adoptarlo, se dieron cuenta de que tenían entre manos no solo una herramienta militar poderosísima, sino también una herramienta industrial, comercial y de poder blando.

    A finales de los 90, tras un incidente casual que amenazó el espacio de frecuencias que usa el GPS, el gobierno estadounidense entendió dos cosas: que si todo el mundo dependía de este sistema, iba a estar más protegido, y que se estaban construyendo industrias enteras alrededor de él, con Estados Unidos fabricando los receptores.

    En parte, recuperaron esa inversión de otras formas: el sistema impulsó industrias gigantescas, muchas encabezadas por empresas estadounidenses. Las grandes tecnológicas, sin ir más lejos, dependen enormemente de los datos de ubicación, y están construidas sobre un producto del gobierno, pagado con los impuestos de los contribuyentes.

    Promovieron activamente que otros gobiernos lo adoptaran, y muchos lo hicieron con gusto, pero hubo algunos que no tanto, ¿cierto?

    A los europeos les empezó a incomodar la idea de que tanta infraestructura dependiera de un solo producto estadounidense, y de ahí surgió, en buena parte Galileo (el sistema europeo de autonomía estratégica).

    Hoy está más diversificado, aunque el GPS sigue siendo el sistema dominante en muchas industrias, aun cuando ya no es el mejor de los cinco que existen -el chino, dicen, es por lejos el más avanzado- simplemente porque es el más viejo y muchos receptores se fabricando pensando solo en él.

    La aviación, por ejemplo, tiende a usar únicamente GPS, mientras que el chip de un teléfono suele aprovechar todas las constelaciones disponibles al mismo tiempo.

    Photo de iPhone con íconos de apps en la pantalla, incluido el de mapas

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El segundo modelo de iPhone fue la presentación en sociedad de GPS, y marcó el momento en el que empezó a a convertirse en algo cotidiano para millones de personas.

    ¿Quiénes fueron los primeros en usar GPS por fuera del ámbito militar?

    Los primeros usuarios fueron nerds: agrimensores e investigadores universitarios. Después vinieron especialistas muy específicos, y luego un puñado de nerds adinerados que buscaban fósiles de dinosaurios, o que eran fanáticos de la navegación a vela, cierto tipo de aventureros de elite, capaces de pagar receptores que al principio costaban cerca de US$100.000.

    Recién en los 80 aparece el primer auto con GPS, y fueron los japoneses los que vieron el potencial para la industria automotriz, en parte porque Japón había sido durante la posguerra una especie de taller estadounidense, y terminó perfeccionando esa tecnología incluso más que su creador.

    Para el resto del mundo, si no eras fanático de la tecnología, ni de los motores, ni del montañismo o la navegación, el primer salto fue tener un TomTom o un Garmin en el auto.

    Pero el gran salto llegó con el iPhone 3G, el primero en incorporar GPS, y Google Maps como aplicación de mapas: ya no era algo que se quedaba en el auto, sino algo que llevabas contigo todo el tiempo.

    El GPS empezó a usarse muchísimo, y a reemplazar los mapas que solían decirnos dónde estaban las cosas, pero resultó que algunas no estaban exactamente donde creíamos.

    Es una idea loca, ¿no? Hoy estamos acostumbrados a que la información coincida con la realidad: si está en el mapa, tiene que estar ahí.

    Pero no siempre era así. El GPS puso esas discrepancias en evidencia y obligó a corregirlas.

    La Estatua de la Libertad es un ejemplo famoso, pero se descubrió que había muchas otras cosas así, incluso pistas de aterrizaje desplazadas varios metros respecto de sus coordenadas oficiales.

    Lo que entendí es que la precisión absoluta no existe: siempre se trata de acercarse lo más posible y seguir ajustando.

    Pero si en esos casos el GPS ayudó a reconciliar los mapas con la realidad, hay otros en los que sucede exactamente al revés, como les pasó a las tripulaciones de esos buques en el puerto ruso de Novorossiysk: sus GPS les mostraban que estaban sobre la pista de un aeropuerto situado a decenas de kilómetros de distancia.

    Es el primer gran episodio de este tipo que se conoce públicamente.

    Investigadores empezaron a notar que estas interferencias ocurrían dondequiera que estuviera Putin -de hecho, estaba cerca durante el incidente de Novorossiysk- y también alrededor de edificios del gobierno ruso, como el Kremlin o el llamado Palacio de Putin en el Mar Negro.

    Y luego, en un documental sobre el opositor ruso Alexéi Navalni, que investiga precisamente ese palacio, vieron una escena en la que intentan sobrevolarlo con drones, pero no consiguen acercarse.

    Así vieron la conexión: la maniobra buscaba impedir que drones se acercaran, ya sea para espiar o para atacar a figuras del poder.

    Vladimir Putin, mirando hacia arriba.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La contrainteligencia rusa usaba potentes equipos de interferencia electrónica y transmitía coordenadas falsas preprogramadas para crear un escudo móvil invisible a su alrededor.

    ¿Cómo se logra eso, técnicamente?

    Ahí entra la diferencia entre interferir y suplantar.

    Interferir es simplemente ahogar la señal: es como si mientras estás diciendo algo yo empiezo a gritar: sigues hablando, pero nadie te escucha. Es pura potencia sobre la misma frecuencia.

    Suplantar es más taimado: es secuestrar la señal, como si de repente yo tomara tu voz y dijera cosas que jamás dijiste.

    En estos casos hubo algo de interferencia pura, pero lo de los barcos “apareciendo” en aeropuertos era suplantación. Y la razón por la que elegían justamente coordenadas de aeropuertos es que, por entonces, la mayoría de los drones comerciales venía configurado de fábrica para girar o caer si detectaba que estaba cerca de un aeropuerto, por razones de seguridad.

    Si lograban hacerle creer al dron que la ubicación de Putin era la de un aeropuerto, el dron no podía acercarse.

    Hoy, para cualquier profesional, es muy sencillo esquivar esa restricción; en Ucrania, con el uso actual de drones, esa limitación quedó completamente superada.

    ¿Y se puede simplemente “apagar” el GPS?

    Se podría, sí. El chiste que hago últimamente es que ojalá Donald Trump nunca se entere, porque es justo el tipo de cosa que podría intentar cortar.

    Sería enormemente disruptivo, pero la buena noticia es que hoy existen otros sistemas alternativos, así que probablemente el teléfono ni se vería afectado.

    Lo que despierta más temor no es tanto que el GPS desaparezca, sino que sea manipulado sin que nadie lo note. Eso sí da miedo, porque tenemos mucha menos idea de cómo reaccionarían los sistemas en ese escenario. Es parecido a un ciberataque, pero analógico.

    ¿Hay zonas del mundo donde esto ya está pasando en serio?

    Si has seguido los conflictos recientes, desde la guerra con drones y las líneas del frente en Ucrania hasta lo ocurrido en el estrecho de Ormuz, quizá hayas visto algunos de estos efectos: barcos que trazan recorridos extraños, dando vueltas sin sentido, o incluso misiles estadounidenses de alta precisión que llegan a Ucrania y, de repente, no funcionan como deberían.

    La manipulación del GPS se ha convertido en una característica cada vez más habitual de los conflictos desde que existe esta tecnología

    Para cerrar: me encanta esa imagen que evoca el título de tu libro, la de convertirnos en un pequeño punto azul en una pantalla.

    Ese título conecta con algo que pensé mucho mientras escribía: existía esta idea de la exploración espacial, de mirar hacia los cielos, hacia el cosmos. Y sin embargo buena parte de lo que hicimos fue salir apenas un poco al espacio y dar vuelta las cámaras hacia nosotros mismos.

    Hay algo contradictorio en que gran parte de esa ciencia y esa física terminaron puestas al servicio de la guerra -y también, en lo cotidiano, de vendernos cosas y hacernos gastar dinero-.

    Aunque también está el lado positivo: buena parte de la ciencia del clima, por ejemplo, surgió de estos mismos descubrimientos.

    La tecnología no es buena ni mala en sí misma; puede ser ambas cosas a la vez.

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  • La mujer con una prótesis de nariz para cada ocasión

    La mujer con una prótesis de nariz para cada ocasión

    Fecha de publicación

    A Jayne Hardman, una mujer de 48 años de Reino Unido, le diagnosticaron una enfermedad autoinmune poco común llamada vasculitis ANCA-positiva.

    Eso provocó que le extirparan la nariz en 2017.

    Ahora cuenta con más de 10 narices diferentes, incluida la que ella llama su “nariz de borracha”, la cual coincide con el tono rosado que adquiere su piel después de tomar una bebida alcohólica.

    Jayne contó a la BBC que comparte su historia en las redes sociales para concientizar sobre esta afección y apoyar a otras personas que viven con una diferencia facial.

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  • Las preocupantes condiciones a bordo del portaaviones de EE.UU. que lleva más de 250 días en el mar por la guerra de Irán

    Las preocupantes condiciones a bordo del portaaviones de EE.UU. que lleva más de 250 días en el mar por la guerra de Irán

    Vista lateral del USS Abraham Lincoln mientras un pequeño avión aterriza sobre él.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Miles de militares de Estados Unidos que llevan más de 250 días viviendo a bordo de un portaaviones están sufriendo escasez de alimentos, averías en las tuberías, agotamiento y otras dificultades.

    La situación ha llevado a los congresistas a exigir explicaciones al Pentágono y a presionar al gobierno de Donald Trump por la guerra contra Irán.

    Varios medios que cubren el sector militar informaron que personal naval a bordo del USS Abraham Lincoln también ha considerado saltar por la borda.

    El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, calificó el jueves de “completamente tergiversadas” las informaciones sobre las malas condiciones.

    El portaaviones zarpó de California en noviembre de 2025 con destino al mar de China Meridional y fue enviado a Medio Oriente antes de los ataques contra Irán en febrero.

    El despliegue, que originalmente debía finalizar en mayo, se ha prorrogado en repetidas ocasiones. No se ha anunciado una fecha de regreso.

    Pero este jueves, varios medios informaron que Estados Unidos se está preparando para reemplazar el portaaviones con otro, el USS George Washington, como parte de un plan de rotación previamente programado.

    El senador demócrata Richard Blumenthal enumeró las dificultades que se reportan en el portaaviones USS Abraham Lincoln, con unas 5.000 personas a bordo, en una carta dirigida a Hegseth.

    “Escasez de suministros básicos, contaminación del agua, problemas de plomería, deterioro de la salud mental, preocupaciones sobre la seguridad en cubierta e interrupciones en el sistema postal, que han provocado que muchos paquetes de ayuda destinados al barco se pierdan en tránsito durante meses”, detalló.

    “Estos informes merecen atención inmediata”, escribió Blumenthal, quien es miembro del Comité de Servicios Armados, “pero también plantean una cuestión más amplia: si la Armada puede mantener el ritmo operativo que ahora se exige a su flota de portaaviones”.

    El también senador demócrata Ruben Gallego pidió a las fuerzas armadas que permitan a una delegación del Congreso visitar el barco y “realizar una investigación de supervisión sobre esta horrible situación”, publicó en X, añadiendo: “No hay razón para negar el acceso”.

    Personal del USS Abraham Lincoln frente a un jet militar

    Fuente de la imagen, Reuters

    Pie de foto, El portaaviones USS Abraham Lincoln ha sido pieza clave en la ofensiva de EE.UU. contra Irán.

    Afectaciones a la salud mental

    Citando a dos funcionarios anónimos, la cadena CBS News, socia de la BBC en EE.UU., informó que a principios de este mes un marino cayó por la borda y fue rescatado por un helicóptero, atendido por el departamento médico y trasladado fuera del barco para recibir atención médica adicional.

    Las circunstancias del incidente están siendo investigadas.

    Los periódicos Military Times y Stars and Stripes también informaron a principios de esta semana que varios militares habían considerado suicidarse saltando por la borda, según sus familiares.

    Aseguraron que permanecer en el mar durante largos periodos y las condiciones a bordo estaban afectando la salud mental de algunos.

    Según los reportes, esas condiciones también incluyen no poder lavar la ropa durante más de una semana y no poder comer alimentos frescos debido a las visitas poco frecuentes a los puertos, cuando a las tropas no siempre se les permite abandonar el barco.

    Un familiar de uno de los marineros a bordo del barco declaró a BBC News que su familiar ha perdido 29 kg desde que comenzó su despliegue.

    La persona, que habló bajo condición de anonimato por temor a represalias, dijo que su pariente confirmó que los marinos intentaron saltar del barco.

    En conversaciones recientes de WhatsApp, expresó: “Estoy muerto de cansancio. Muerto”.

    Dos tripulantes del USS Abraham Lincoln trabajando con una lámpara de luz verde en la noche

    Fuente de la imagen, Reuters

    Pie de foto, Lo prolongado de los despliegues ha tenido un peso en el ánimo a bordo del USS Abraham Lincoln, según diversos reportes.

    El marinero describió el ruido y las vibraciones constantes, procedentes del motor del barco y de los aviones que despegan y aterrizan.

    “Él conoce la misión y sabe que esta no va a ser la situación ideal. No son vacaciones. Y él sabe lo que tiene que hacer”, señaló el familiar.

    “Pero es como estar sin puerto, sin pisar tierra firme, sin ningún tipo de respiro. Es una vibración constante. Mañana, tarde y noche, cuando duermes, cuando comes, cuando te duchas. No hay ni un momento de paz mental”, añadió.

    El representante demócrata Mike Levin resumió los problemas en X de la siguiente manera: “duchas con moho, inodoros rotos, lavandería sin funcionar durante semanas, largos periodos sin agua caliente, una comida que se redujo a media taza de arroz y dos tortillas. Sin jabón, desodorante ni pasta de dientes”.

    Tras esos reportes, un oficial de la Armada declaró a la BBC que no han detectado un aumento en los casos de pensamientos suicidas o intentos de suicidio a bordo del buque y que los “centros de suministro tradicionales” se han visto “interrumpidos por las acciones de combate”.

    La Armada está dando prioridad al suministro de “materiales esenciales para la misión” al buque.

    “Primero la comida, luego los artículos de higiene y después el correo”, declaró el funcionario el miércoles.

    “Los reportes actuales del barco confirman el acceso continuo a agua potable, aire acondicionado en funcionamiento y opciones de comidas saludables”.

    El secretario Pete Hegseth habla ante periodistas y camarógrafos

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El secretario de Defensa, Pete Hegseth, rechazó que haya una mala situación.

    La respuesta del gobierno

    En declaraciones a la prensa en Panamá este jueves, el secretario Hegseth afirmó que el gobierno se asegura de que “cada barco, cada tripulación, cada capitán tenga todo lo que podamos proporcionarle en cada momento”.

    “Algunos despliegues son más largos que otros, y siento más respeto y gratitud por esos marineros que por nadie”, dijo.

    “Lo que hacen en alta mar, en esas condiciones tan adversas y con tan pocas escalas en puerto, es increíble”.

    A las preguntas sobre las condiciones a bordo, Olivia Wales, portavoz de Trump, declaró a los periodistas que tanto Hegseth como el presidente están comprometidos con garantizar que el ejército estadounidense cuente con los recursos necesarios para contrarrestar cualquier amenaza a Estados Unidos.

    Durante otros despliegues prolongados, la Armada tomó medidas para proporcionar entretenimiento a las tropas, según la publicación militar Stars & Stripes, incluyendo bingo, talleres de arte y un concurso de canto.

    Un estudio realizado con 956 marineros y publicado en enero de 2025 reveló que las tropas a bordo de los buques de la Armada estadounidense sufren los índices más altos de “angustia psicológica grave” en comparación con otras ramas de las fuerzas armadas estadounidenses.

    El estudio citó “factores estresantes únicos, como la mala habitabilidad, el ruido y los horarios exigentes que dejan poco tiempo para dormir y descansar”.

    Mientras tanto, el suicidio sigue siendo una de las principales causas de muerte en la Armada y la Infantería de Marina de Estados Unidos, según un análisis de datos militares realizado por USNI News.

    Los veteranos tienen tasas de suicidio más altas que los estadounidenses que no han servido en el ejército, según la Administración de Veteranos.

    * Con información de Cai Pigliucci

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

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  • El estremecedor caso de la joven mexicana que fingió un embarazo y acabó secuestrando a una bebé recién nacida

    El estremecedor caso de la joven mexicana que fingió un embarazo y acabó secuestrando a una bebé recién nacida

    Eleonor Alejandra Marín Mendoza embarazada ante un espejo

    Fuente de la imagen, Netflix

      • Autor, Emma Jones
      • Título del autor, BBC Culture
    • Fecha de publicación

    • Tiempo de lectura: 8 min

    El nuevo docudrama basado en hechos reales “Un hijo propio” explora el sonado caso de una joven mexicana que recurrió a medidas desesperadas para cumplir su sueño de ser madre.

    El 17 de junio de 2009, una mujer de 26 años salió de un hospital de Ciudad de México cargando una bolsa de regalo. En su interior llevaba una recién nacida.

    La mujer, Eleonor Alejandra Marín Mendoza, no era su madre.

    Advertencia: este artículo contiene múltiples referencias a abortos espontáneos y revela partes de la trama del filme.

    Horas más tarde, ella y su esposo, Arturo, fueron detenidos en un motel y la bebé, Katya Valentina, devuelta ilesa a sus padres.

    Marín Mendoza fue condenada a 13 años de prisión por secuestro.

    Su caso acaparó una enorme atención mediática en México, ya que había fingido un embarazo a término con el que engañó a su marido, a su familia y a los médicos.

    La presión social y psicológica que sintió para ser madre se detalla en el nuevo filme “Un hijo propio”, que llega a Netflix este jueves.

    Esta impactante historia no se narra bajo el formato convencional del género true crime, sino como un docudrama cinematográfico.

    La primera mitad consiste en una recreación muy estilizada de la versión de los hechos de Marín Mendoza.

    Posteriormente, conocemos a la verdadera Eleonor Alejandra Marín Mendoza —a quien llaman “Ale”— en prisión, así como a otras personas involucradas en el caso, y vemos imágenes de archivo de la época.

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    “Sentía que vivía en otra dimensión. Muchas veces quería decir: ‘Esto no es real’ o ‘Esto no está pasando’. Pero no podía”, le cuenta Marín Mendoza a la directora de la película, Maite Alberdi.

    Marín Mendoza comenta una escena que recrea su baby shower de 2009, en la que es interpretada por la actriz mexicana Ana Celeste Montalvo: amigos y familiares agasajan a la supuesta embarazada —que luce un avanzado estado de gestación— con pastel, regalos y globos.

    Fue una situación que, según admite, le generó sentimientos encontrados.

    Por un lado, afirma, “me sentía muy especial”; por otro, “quería que alguien reventara ese globo de mentiras”.

    Una fantasía delirante

    La directora chilena Maite Alberdi, dos veces nominada al Oscar en la categoría de mejor documental, narra la versión de los hechos como si se tratara de un cuento de hadas dramatizado, comenzando con la boda de Ale y Arturo en el año 2000.

    La paleta cromática se compone de suaves tonos pastel: rosas, amarillos y azules, mientras la cámara se mueve con un enfoque difuso.

    Una alegre fotografía de una madre con su bebé preside la sala de espera de la maternidad. Marín Mendoza viste siempre en tonos rosados y esta parte de la historia se cuenta desde su perspectiva, con una voz en off.

    “He hecho que (estas escenas) parezcan un cuento de hadas porque es el sueño de la protagonista sobre cómo quería que fuera la experiencia, o bien la forma en que ella misma se cuenta la historia”, le explica Alberdi a la BBC.

    Y agrega: “Es su perspectiva subjetiva de la realidad. Llevamos este mundo rosa al extremo, en parte porque su mundo en la vida real también es muy rosa. Como descubrirán en la película, a ella le encanta ese color. Está hecho para representar fielmente su sueño del matrimonio y del bebé”.

    Lo que queda claro es que, desde joven, el deseo de ser madre causaba una gran presión sobre Marín Mendoza.

    Se casó a los 17 años, cuando ya estaba embarazada, pero sufrió un aborto espontáneo, al igual que en su siguiente embarazo.

    Mantuvo en secreto su tercer aborto por temor a la reacción de su marido y de su familia política.

    Marín Mendoza

    Fuente de la imagen, Netflix

    Pie de foto, Más conocida como “Ale”, la propia Marín Mendoza aparece en “Un hijo propio” tras haber cumplido su condena de 13 años de prisión (Crédito: Netflix).

    Según declaró a la policía, conoció entonces en la maternidad a una mujer embarazada llamada Mayra que no quería a su bebé.

    Marín Mendoza asegura que la convenció de llevar el embarazo a término y entregarle a ella el bebé.

    Mientras tanto, consumía comida basura para simular una barriga de embarazada.

    Su peso pasó de 54 kg a más de 89 kg y, como trabajaba en el departamento de obstetricia y ginecología del hospital, manipuló sus propios historiales médicos.

    Según Marín Mendoza, tras dar a luz, Mayra abandonó a su recién nacida diciendo que se marchaba del hospital.

    Presa del pánico, Marín Mendoza metió a la bebé en el bolso y se la llevó para presentársela a su atónito esposo, Arturo, quien siempre sostuvo —algo que ella también corrobora— que solo se enteró de que el embarazo era falso después de que ella le entregara a la bebé robada.

    La cineasta Alberdi cuenta que conoció a Marín Mendoza en una cárcel de México.

    Allí es también donde el espectador la conoce: en una celda decorada en tonos rosas, mientras cumple las últimas semanas de su condena de 13 años de prisión.

    La directora también habla con Arturo, quien estuvo detenido durante dos años mientras la policía investigaba el secuestro, pero finalmente fue absuelto de cualquier implicación.

    Para conocer la otra versión de la historia, Alberdi entrevista a la madre de la bebé secuestrada, Mayra Navarro Vega, quien refuta categóricamente la versión de los hechos de Marín Mendoza.

    En sus declaraciones judiciales, Mayra describió cómo fue al baño del hospital y, al regresar, descubrió que se habían llevado a su bebé.

    Niega que hubiera existido jamás un “trato” y señala que acudió a una maternidad distinta y que nunca conoció a Marín Mendoza hasta que ésta apareció en su habitación haciéndose pasar por trabajadora social.

    “No siento compasión por ella”, dice Mayra sobre Marín Mendoza en la película.

    “Ella no sintió compasión cuando me robó a mi bebé”.

    Los grandes interrogantes de la película

    Imagen de Mendoza supuestamente embarazada con su marido

    Fuente de la imagen, Netflix

    Pie de foto, En la primera mitad de la película, la directora chilena Maite Alberdi crea una dramatización de cuento de hadas de la versión de los hechos de Marín Mendoza (Crédito: Netflix).

    Alberdi comenta que, al explorar el caso, quiso examinar las presiones sociales más amplias en torno a la maternidad.

    “¿Por qué alguien sentiría la necesidad de fingir un embarazo?”, se pregunta.

    “Por supuesto, Alejandra cometió un delito; por supuesto, tuvo que ir a la cárcel. Pero, al mismo tiempo, es víctima del sistema. Es víctima de su familia. Para mí está claro que hubo años de presión en esa situación”.

    En el relato de los hechos que ofrece Marín Mendoza, sus suegros y su marido la culpan de sus abortos espontáneos, alegando que siguió trabajando durante el embarazo, algo que ellos consideraban una falta de “cuidado”.

    Es evidente que su marido deseaba no solo tener un hijo biológico, sino específicamente un varón.

    Por su parte, la jueza del caso comenta en su entrevista con Alberdi que el testimonio de Marín Mendoza incluía recuerdos de sus suegros “diciendo cosas como: ‘No vales nada como mujer si no puedes tener hijos’”.

    “Me sentía presionada para complacer a la familia de él”, afirma Marín Mendoza en la película.

    Y sentencia: “El deseo de ser madre era tan intenso que me vi envuelta en problemas que fueron creciendo, y empecé a tomar decisiones y a realizar acciones cada vez más complicadas. Hasta que ya no hubo salida ni vuelta atrás”.

    Sorprendentemente, la dramatización muestra a un médico del hospital autorizando su baja por maternidad tras detectar el latido del corazón de un bebé, algo que realmente sucedió.

    En la película, esta situación deja a una angustiada Marín Mendoza preguntándose: “¿Me he quedado embarazada otra vez?”.

    “Realmente, creo que Alejandra se metió en una mentira, pero nunca pensó hasta dónde llegaría con ella”, afirma Alberdi.

    “Creo que pensaba: ‘Vale, en algún momento diré que sufrí un aborto espontáneo’ o ‘El médico (que autoriza la baja) se dará cuenta y todo se parará’”.

    “Pero la propia jueza del caso dijo que ‘el sistema le falló’. Ella sufrió tres abortos espontáneos y no recibió ayuda para su salud mental. Ha pagado su deuda con la sociedad en la cárcel y entendía que debía estar allí”, dice.

    Y plantea: “La pregunta para mí es: ¿pagó la sociedad su deuda con ella? ¿Funcionó realmente el sistema para atender la salud mental de esta mujer? Más que el sistema judicial, creo que es la sociedad la que no está prestando atención”.

    La psicóloga forense que evaluó a Marín Mendoza tras su detención, la doctora Norma Romero Sánchez, también es entrevistada en el documental.

    Ella concluye que la presión por tener un hijo contribuyó a la fantasía de la protagonista.

    “Creía que, para sentirse realizada como mujer, necesitaba ser madre”, comenta a la BBC.

    Una mujer embarazada se somete a una ecografía

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, “En México y América Latina existe una enorme presión para que las mujeres sean madres”, dice la psicóloga Norma Romero Sánchez.

    “Psicológicamente, en México y América Latina existe una enorme presión para que las mujeres sean madres. Además, padecía una afección física que le provocaba abortos espontáneos recurrentes, pero no contó con una valoración médica experta que explicara la causa. Vivía una fantasía como mecanismo de defensa ante una realidad muy dolorosa”, alega.

    Sin embargo, Romero Sánchez añade que fue el perfil psicológico único de Marín Mendoza lo que permitió que el engaño llegara tan lejos.

    “Tenía muy pocos recursos para afrontar situaciones conflictivas, en parte debido a su edad y a sus rasgos de personalidad, lo que le impedía defenderse”, apunta.

    Y concluye que la mujer “tendía a disociarse, no solo de la realidad, sino de su propia identidad. Esto se aprecia en el documental cuando el médico dice detectar el latido de un bebé: ella realmente llega a cuestionarse después si está embarazada o no”.

    Romero Sánchez opina que un mayor apoyo profesional en salud habría marcado la diferencia para Marín Mendoza, pero sostiene que también es necesario cambiar las expectativas culturales.

    “Creo que hace falta mucho apoyo, específicamente para romper los estereotipos que rodean a la maternidad y lo que significa ser mujer”, señala.

    “A las mujeres se les pregunta si tienen hijos, cuántos tienen o por qué aún no los han tenido. Necesitamos educación para acabar con estos estigmas de género”, añade.

    Tras su salida de prisión en 2023, queda claro que Marín Mendoza tiene ahora una visión distinta de su identidad.

    Ante las cámaras, cuenta que ha pasado años en la cárcel “asumiendo el hecho de no ser madre”.

    “Mi deseo tenía más que ver con complacer a los demás”, asegura.

    “Pensaba: ¿qué más hay aparte de ser madre?, pero finalmente me di cuenta de que hay mucho más por lo que vivir”.

    *”Un hijo propio” se estrena en Netflix este jueves 13 de agosto de 2026.

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  • Qué es el “eustrés” y cómo se relaciona con el estrés que conocemos

    Qué es el “eustrés” y cómo se relaciona con el estrés que conocemos

    Una mujer reacciona estresada frente a las exigencias de su trabajo.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La forma en la que percibimos el estrés tiene un impacto directo en cómo nos afecta física y emocionalmente.

    ¡No te estreses! Un consejo muy fácil de dar, pero difícil de ejecutar.

    La vida moderna –con sus exigencias laborales, familiares, sociales, etc.- está estructurada de forma tal que el estrés parece ser un factor inevitable.

    Pero aunque muchos de nosotros tratamos de evitar a toda costa las situaciones estresantes, por el impacto negativo que pueden tener en nuestra salud física y mental, el estrés, en sí mismo, no siempre es nocivo.

    Dependiendo de cómo percibamos el estrés, cómo valoremos nuestra capacidad para afrontar una situación desafiante y cuál sea la naturaleza del factor estresante (no es lo mismo el estrés frente a una competencia deportiva que el estrés financiero, por ejemplo), este puede tener un impacto positivo.

    Y aquí es donde entra en juego el llamado eustrés, un término acuñado a mediados de los años 70 por el endocrinólogo húngaro Hans Selye para diferenciar el estrés positivo –aquel que nos motiva y nos lleva a mejorar nuestro rendimiento- del distrés, el estrés que nos provoca ansiedad, tristeza, además de otros síntomas físicos y emocionales.

    “La palabra estrés era en principio un término neutro, pero con el tiempo la gente empezó a usarlo con una connotación más negativa”, le explica a BBC Mundo Sarah Williams, psicóloga del deporte y del rendimiento y profesora asociada de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

    “Sabemos por la literatura científica que el estrés está vinculado a problemas como enfermedades, una mala salud mental y un bienestar deficiente, entre otras cosas. Y los mensajes de salud pública suelen centrarse en gran medida en ese tipo de riesgos.

    “Y creo que, por cada estudio que demuestra sus beneficios, probablemente existan diez veces más investigaciones centradas en comprender los efectos negativos del estrés”, añade Williams.

    Dr. Jekyll y Mr. Hide

    Para entender mejor las diferencias entre ambos tipos de estrés y el impacto en nuestro organismo, Anne Laure Le Cunff, neurocientífica del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres, los compara con Dr. Jekyll y Mr. Hyde: Jekyll representa el lado positivo y controlado del estrés (eustrés), mientras que Hyde representa el lado negativo (distrés).

    “Cuando experimentas distrés, se activa la amígdala; esta activación es una respuesta evolutiva ante amenazas percibidas que prepara al cuerpo para una posible reacción de lucha o huida”, dice Le Cunff en uno de sus videos de divulgación científica.

    “Esto estimula la liberación de hormonas del estrés, en particular el cortisol, lo que desencadena síntomas como taquicardia, respiración acelerada y tensión muscular”.

    Ilustración que muestra la amígdala en el cerebro

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Cuando experimentamos distrés se activa la amígdala en el cerebro.

    En ese estado, el cerebro entra en un estado de sobreexcitación, lo que dificulta la concentración y el desempeño en actividades que nos resultan importantes.

    En cambio, cuando experimentamos eustrés, una emoción vinculada a sentimientos de entusiasmo y expectación, “el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor que desempeña un papel clave en el sistema de recompensa cerebral”, explica Le Cunff.

    “Esta liberación de dopamina potencia la concentración, la motivación y el impulso, agudizando las funciones cognitivas y permitiéndote afrontar los desafíos con mayor claridad y determinación”.

    Por esta razón, bajo una situación de eustrés, nuestra productividad y creatividad aumentan.

    En resumen: el distrés tiene lugar cuando percibimos el estrés como una amenaza negativa, mientras que el eustrés surge cuando lo percibimos como un desafío positivo.

    Cuestión de percepción

    No es entonces necesariamente la situación en sí la que nos genera eustrés o distrés sino cómo nosotros mismos la percibamos.

    Si bien hay ciertos tipos de factores estresantes que pueden tener una naturaleza más positiva o negativa (como mencionamos anteriormente, no es lo mismo el estrés financiero que el de una competencia deportiva), el impacto que el estrés pueda tener sobre nosotros se basa en nuestra perspectiva sobre él: en si creemos que el estrés puede tener un efecto positivo o debilitante.

    “Si alguien percibe que el estrés le aporta beneficios, es probable que afronte una situación estresante de manera mucho más adaptativa”, señala Williams.

    Cinco atletas participan en una carrera

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Es mucho más probable que un atleta obtenga mejores resultados en una competencia que durante el entrenamiento.

    Como ejemplo de esos beneficios, Williams menciona cómo una competencia deportiva puede empujar a un atleta a conseguir mejores resultados que los que logra en una sesión de entrenamiento, donde no está sujeto al mismo tipo de presión.

    Otro factor que influyen en nuestra experiencia positiva o negativa del estrés es nuestra valoración de él.

    ¿Qué tan exigente creemos que es la situación que tenemos enfrente? ¿Creemos contar con los recursos necesarios para afrontar esas exigencias?

    “Si percibimos que sí —es decir, si sentimos que tenemos lo necesario para responder a las demandas, aun cuando la situación sea muy exigente—, se considera que tenderemos a ver la situación como un desafío, experimentando así una valoración positiva y respuestas favorables asociadas al estrés”, comenta Williams.

    “En cambio, si sentimos que carecemos de los recursos para afrontar dichas exigencias, se cree que entramos en un estado en el que nos sentimos amenazados y experimentamos consecuencias negativas”.

    Cambios

    Mientras que la valoración del estrés fluctúa de acuerdo a la situación, nuestra percepción del estrés está “moldeada en gran medida por nuestra crianza, nuestras experiencias con él, el contexto familiar y ese tipo de cosas”, comenta William.

    No obstante, ambas son maleables.

    Por lo tanto, para mejorar nuestro rendimiento, concentración, motivación y bienestar en general, no tenemos que evitar el estrés, sino cambiar la forma en la que nos vinculamos con él ¿Cómo?

    Mujer sonriendo en un estudio de pintura

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Realizar actividades nuevas que nos gusten nos da la posibilidad de cambiar nuestra percepción del estrés.

    “La evidencia demuestra que es posible intervenir mediante la educación sobre el estrés, logrando cambios iniciales en un periodo de tiempo bastante breve. No obstante, aún se desconoce hasta qué punto perduran dichos cambios y cuál es su impacto real en la forma en que la persona responde al estrés”, dice Williams.

    Además de la educación (es decir, la enseñanza sobre los efectos positivos del estrés), el uso de la visualización -el tratar de imaginarnos desempeñándonos exitosamente en una situación que representa un desafío- es útil para responder de forma positiva al estrés.

    Williams pone el ejemplo de una entrevista laboral.

    “Uno pueden imaginarse a sí mismo en esa entrevista —sintiendo la adrenalina y experimentando los síntomas habituales—, pero desenvolviéndose muy bien, estando a la altura de las circunstancias, sintiéndose seguro y con el control de la situación.

    “Esto puede entrenar al cerebro para asociar esas respuestas de estrés con resultados positivos y con una sensación de control, de modo que, cuando la persona se enfrente a la situación real, es como si ya lo hubiera hecho antes.

    “El cerebro asocia esas respuestas con la confianza y el control. Y, como se ha demostrado, esto conduce a mejores respuestas —respuestas más positivas— ante situaciones estresantes”.

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