Según explican en The Guardian, una curiosa araña está ampliando su presencia hacia el norte de Europa a medida que cambian las condiciones climáticas. La especie, llamada Argiope bruennichi, pero más conocida popularmente como araña tigre o araña avispa por sus rayas amarillas y negras, es habitual en España, el norte de África y Asia. Sin embargo, acaba de protagonizar un encuentro bastante raro en Cheshire, Inglaterra. Y es que los especialistas del Chester Zoo localizaron una hembra adulta reproductora durante un seguimiento de biodiversidad realizado en terrenos destinados a la recuperación de la naturaleza.
Su abdomen amarillo y negro explica que sea conocida como araña avispa, aunque detrás de ese llamativo patrón existe una estrategia defensiva: su apariencia imita a estos insectos y puede disuadir a determinados depredadores. Las hembras alcanzan alrededor de 2 cm de longitud corporal y, desde ahora, se sitúan entre las arañas de mayor tamaño presentes en el Reino Unido. Pese a su aspecto y a que posee veneno, los expertos recalcan que no representa un peligro significativo para las personas.
El ejemplar descubierto fue encontrado durante un bioblitz, es decir, una prospección destinada a registrar las especies presentes en unas 80 hectáreas del entorno del zoo. Posteriormente, un especialista de la British Arachnological Society confirmó que se trataba del primer registro conocido de esta especie en Cheshire. Su aparición refuerza una tendencia observada durante los últimos años: la araña avispa está avanzando progresivamente hacia zonas situadas más al norte y al oeste.
Una araña que devora a sus parejas
El comportamiento reproductivo de Argiope bruennichi resulta especialmente llamativo. Los machos son mucho más pequeños, con aproximadamente una cuarta parte del tamaño de las hembras, y suelen ser atacados y devorados durante o después de la cópula. De hecho, hasta el 80% de los machos muere después de su primer intento de apareamiento, mientras que el 100% de los supervivientes termina muriendo en el segundo. El cuerpo del macho aporta posteriormente proteínas que la hembra puede utilizar durante la producción de huevos.
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Scott Wilson, responsable de programas de campo del Chester Zoo, explicó que resulta difícil pasar por alto a esta especie por su tamaño, sus colores y la particular arquitectura de su tela. “Es una araña realmente grande y colorida y las telas son enormes y distintivas“, señaló. Uno de sus rasgos más reconocibles es una franja gruesa en zigzag tejida sobre la red, cuya función todavía no está clara, aunque se ha planteado que podría reflejar luz ultravioleta y facilitar la atracción de insectos.
El clima empuja su expansión hacia el norte
La araña avispa suele ocupar pastizales abiertos, soleados y cálidos de Europa, Especialmente, en países del sur como España, donde no tiene consideración de especie invasora. Es más, se la considera fundamental para combatir otras especies que sí lo son, como la avispa asiática. Sin embargo, su distribución está cambiando. Esto es posible debido a que sus crías pueden recorrer distancias considerables mediante ballooning, una técnica por la que utilizan hilos de seda para dejarse transportar por el viento, lo que facilita la colonización de nuevos territorios cuando las condiciones ambientales resultan adecuadas.
Ruby Merriman, responsable de biodiversidad del Chester Zoo, relaciona este desplazamiento con el calentamiento de las áreas meridionales de Europa, que estaría obligando a determinadas especies a buscar condiciones más favorables hacia el norte. Los conservacionistas utilizan en ocasiones el término “refugiados climáticos” para describir estos movimientos. El fenómeno también plantea interrogantes ecológicos, ya que todavía se desconoce cómo afectará la llegada de Argiope bruennichi a los ecosistemas del norte de Reino Unido y qué otras especies podrían modificar su distribución conforme continúe cambiando el clima.
Según explican en The Guardian, una curiosa araña está ampliando su presencia hacia el norte de Europa a medida que cambian las condiciones climáticas. La especie, llamada Argiope bruennichi, pero más conocida popularmente como araña tigre o araña avispa por sus rayas amarillas y negras, es habitual en España, el norte de África y Asia. Sin embargo, acaba de protagonizar un encuentro bastante raro en Cheshire, Inglaterra. Y es que los especialistas del Chester Zoo localizaron una hembra adulta reproductora durante un seguimiento de biodiversidad realizado en terrenos destinados a la recuperación de la naturaleza.

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