Hawái lanza cientos de bloques gigantes de hormigón al mar: el objetivo es recuperar lo que ha perdido durante años

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Hawái ha comenzado a instalar 60 grandes estructuras porosas de hormigón frente a Kalaeloa, en Oʻahu, con una idea poco habitual: convertir una defensa costera en un arrecife vivo capaz de frenar el oleaje y favorecer el regreso del coral. El proyecto, impulsado por la University of Hawaiʻi at Mānoa, el Departamento de Transporte de Hawái y DARPA, llega después de cuatro años de desarrollo dentro del programa Reefense. Parte de las soluciones biológicas empleadas se apoyan también en investigaciones sobre el asentamiento de corales publicadas en Biological Conservation en 2025.

La iniciativa, bautizada como Kalaeloa Hybrid Reef Project, pretende responder a un problema doble: la erosión y el deterioro de los ecosistemas coralinos próximos a la costa. En lugar de levantar únicamente un muro rígido frente al océano, los investigadores quieren que las piezas de hormigón empiecen a disipar la fuerza de las olas desde su instalación y que, con el paso del tiempo, sean colonizadas por organismos marinos. El emplazamiento elegido presenta un fondo rocoso degradado y una presencia mínima de coral vivo.


Las estructuras han sido diseñadas con numerosos huecos y superficies irregulares para imitar determinadas funciones físicas de un arrecife natural. Los ensayos realizados en canales de oleaje a gran escala redujeron más del 80% de la energía de las olas, mientras los modelos permanecían estables bajo condiciones extremas. La prueba frente a Kalaeloa permitirá comprobar ahora si ese comportamiento se mantiene en mar abierto, donde intervienen corrientes, temporales y cambios ambientales que no pueden reproducirse completamente en laboratorio.

Un arrecife diseñado para crecer

El hormigón constituye solo la base del sistema. Sobre las piezas se instalarán módulos cerámicos impresos en 3D desarrollados por el Hawaiʻi Institute of Marine Biology, con pequeñas cavidades en espiral concebidas como refugios para corales juveniles. Las pruebas realizadas en la bahía de Kāneʻohe registraron hasta 80 veces más asentamientos de nuevos corales que sobre superficies planas y tasas de supervivencia que llegaron a ser hasta 50 veces superiores en determinados experimentos.

El proyecto también incorporará biomateriales desarrollados por investigadores de la Universidad de California en San Diego para reducir la competencia de las algas y facilitar el desarrollo del coral durante sus primeras fases de vida. Antes de colocar las estructuras se retirarán cuidadosamente los fragmentos coralinos existentes en la zona, que serán conservados en mesas de crecimiento cercanas. Parte de ellos se fijará después al nuevo arrecife, mientras se espera que otros corales lleguen y se establezcan de forma natural.

La estrategia incluye también el sonido. Investigadores de la Scripps Institution of Oceanography han registrado el paisaje acústico de arrecifes saludables y prevén reproducirlo cerca de las estructuras para atraer peces herbívoros. Estos animales consumen algas que pueden competir con los corales por el espacio, por lo que su presencia forma parte del intento de reconstruir un ecosistema funcional y no simplemente de cubrir bloques artificiales con organismos marinos.

Una defensa frente al oleaje

La instalación también ha sido diseñada para reducir el impacto de las propias obras. Makai Ocean Engineering ha desarrollado un catamarán de poco calado que permite transportar y colocar los bloques sin recurrir a grandes barcazas con grúas. Las piezas quedarán sujetas mediante un sistema de micropilotes rotatorios, una técnica concebida para ocupar menos superficie del fondo marino y producir menos ruido submarino que los métodos tradicionales de hincado.

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Una vez desplegado, el arrecife híbrido quedará bajo la propiedad del Departamento de Transporte de Hawái y funcionará como un laboratorio a escala real para estudiar su evolución. El objetivo es determinar si una infraestructura capaz de reducir el oleaje, limitar la erosión y ofrecer hábitat a corales, peces e invertebrados puede convertirse en una alternativa viable a determinadas defensas costeras convencionales. Los resultados servirán para decidir si este modelo puede reproducirse en otros puntos vulnerables de Hawái y en otras costas expuestas a la subida del nivel del mar y a los temporales.

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