Mientras el norte de México y el suroeste de EE. UU. intentan recuperarse de las severas inundaciones dejadas por Polo, un nuevo ciclón cobra fuerza de categoría 2 frente al Pacífico.
El huracán Rachel se ubicaba el jueves a unos 370 kilómetros de la punta sur de Baja California, avanzando 9 km/h como un poderoso huracán, según el Centro Nacional de Huracanes. El centro reportó vientos de 165 km/h. El pronóstico mantiene a Rachel en ruta paralela a las costas mexicanas, un paso previo a su paulatina desconexión del continente hacia el oeste.
A medida que Rachel se desplaza por las aguas del Pacífico, las autoridades mexicanas extienden la alerta preventiva a los estados de Jalisco, Sinaloa y Baja California Sur, pronosticando un severo temporal que amenaza con provocar el desbordamiento de ríos, deslizamientos de tierra e inundaciones en terrenos bajos.
Del impacto en el Pacífico al trasfondo climático de El Niño
La Embajada de EE.UU. en México instó a sus ciudadanos presentes en Cabo San Lucas a extremar precauciones tras decretarse el cierre de puertos y zonas playeras en este concurrido destino vacacional, donde se prevé un fuerte oleaje con corrientes de resaca potencialmente mortales.
La intensidad de la actual temporada ciclónica en el Pacífico encuentra su explicación climática en El Niño, un fenómeno que ha acentuado los contrastes en el continente al provocar sequías extremas en México y Centroamérica junto a graves inundaciones en otras latitudes.
La elevación de las temperaturas marinas y los vientos en el Pacífico han creado el caldo de cultivo ideal para el desarrollo de tempestades; prueba de ello es la tormenta tropical Nolo, que tras alejarse de Hawái rumbo al noroeste apunta a convertirse en huracán este fin de semana, mientras la estela de sus remanentes ya deja sentir sus efectos en el corazón del territorio estadounidense.
El embate de las tormentas moviliza al centro de Estados Unidos
El arrastre de los remanentes tormentosos continúa azotando severamente el corazón de Estados Unidos, dejando bajo amenaza de inundación un amplio eje que conecta a Colorado, Oklahoma, Texas e Illinois entre calles sumergidas y emergencias acuáticas.
La fuerza de las precipitaciones batió récords históricos el miércoles en Lincoln con 15.5 cm de lluvia acumulada, al tiempo que en Omaha la acumulación de 12 cm anegó zonas urbanas con hasta 2.4 metros de agua, desencadenando una intensa racha nocturna en la que los equipos de rescate auxiliaron a decenas de personas atrapadas.
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La amenaza de inundaciones obligó a los servicios de tratamiento de aguas residuales de Chicago a pedir a los residentes reducir el uso de agua, con el objetivo de ampliar el margen de contención del sistema ante las intensas precipitaciones.
Mientras tanto, en Kansas se declaró el estado de emergencia por parte de la gobernadora Laura Kelly, un paso crucial para canalizar asistencia y fondos del estado hacia los equipos de rescate y las comunidades golpeadas por el mal tiempo.

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