El crimen organizado teje una nueva red de tráfico por altamar entre México y Guatemala

El crimen organizado ha vuelto a tomar la ruta del Pacífico para el tráfico de drogas. Desde inicios de 2026, al menos ocho embarcaciones han sido detectadas en el “puente marítimo” entre Guatemala y Chiapas, con decenas de detenidos e incautadas varias toneladas de cocaína. La detección y aseguramiento de estas lanchas en altamar es una muestra más de la presión que Estados Unidos ejercer sobre los Gobiernos de México y Centroamérica.

El pasado 2 de enero, el presidente colombiano Gustavo Petro denunció que tropas estadounidenses atacaron y hundieron una supuesta narcolancha en los límites de Chiapas y Oaxaca. “Aviso a todos los gobiernos de la zona. Esta parece ser la zona exacta donde cayeron los lancheros que se arrojaron de embarcaciones que fueron bombardeadas”, publicó en la red social X. Petro señaló que la información fue conseguida por la armada colombiana y compartida con la comunidad internacional. Además, precisó que se tenía conocimiento de que tres personas murieron y algunos sobrevivientes se arrojaron al mar.

Después de las declaraciones del mandatario, hubo silencio en el mar y en las autoridades, aunque también fue el devenir de una serie de decomisos que han golpeado a los grupos delincuenciales, en medio del evidente aumento de su actividad por mar para evitar ser objetivos visibles por tierra.

Los dos principales grupos criminales en México, el Cartel de Sinaloa y el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), han abierto y mantenido rutas para el trasiego marítimo desde hace décadas. Unos caminos escondidos a los que el Gobierno trata de ganarles terreno. Esta misma semana, la Secretaría de la Marina informaba sobre un decomiso de droga en la bahía chiapaneca de Paredón, en la zona limítrofe con Oaxaca. En ese punto, se aseguraron 50 paquetes de cocaína y más de 60 bidones con capacidad de 50 litros abastecidos con gasolina. El hallazgo se da en el radio marítimo donde el presidente Gustavo Petro denunció el hundimiento de la embarcación a manos de Estados Unidos.

Corredor Ecuador-Guatemala-México

Cerca de las siete de la noche del 25 de enero, la policía antinarcóticos de Guatemala desplegó un fuerte operativo en Puerto Quetzal, situado en el departamento de Escuintla, donde decomisó 4.927 kilos de cocaína ocultos en siete contenedores cargados con sacos de harina, con un valor estimado de 85 millones de dólares en el mercado, según información del Ministerio de Gobernación.

El aseguramiento fue catalogado por el Gobierno guatemalteco como “histórico” y las investigaciones arrojaron otros indicios: el cargamento provenía de Sudamérica y había hecho una escala en Costa Rica, con la intención final de llegar a México. Guatemala no pudo detectar otras embarcaciones más pequeñas, pero México sí.

El pasado 27 de abril, la Secretaría de Marina interceptó una lancha rápida 65 millas (120 kilómetros) al noroeste de Puerto Chiapas. A bordo viajaban seis personas de nacionalidad extranjera y durante la inspección se localizaron 18 bultos con un peso estimado de 904 kilos de cocaína, con un valor aproximado a los 349 millones de pesos.

Otro decomiso importante se dio en aguas guatemaltecas este 17 de mayo, cuando la fuerza naval detectó una embarcación con movimientos no habituales a 600 millas náuticas del puerto San José. Por aire y mar, la lancha fue rodeada y capturaron a seis tripulantes, entre ellos tres ecuatorianos y un mexicano que llevaban consigo tonelada y media de cocaína dentro de sacos.

Un día después, el 18 de mayo, la Marina mexicana dio con la ubicación de otra lancha en aguas de Puerto Chiapas. En este operativo, que también incluyó un helicóptero, detuvieron a cinco hombres y aseguraron 50 bultos con tonelada y media de cocaína, con un valor aproximado de 612 millones de pesos.

La Marina ha señalado que este es el sexto decomiso que se realiza en aguas del Pacífico en lo que va del año dentro de la jurisdicción de Chiapas, aunque no detalló sobre los otros operativos en que se han detectado cargamentos de droga y detenidos.

En todos los decomisos realizados en el corredor marítimo de Chiapas y Guatemala, las investigaciones de las autoridades han arrojado que las embarcaciones han tenido como punto de partida o carga el litoral ecuatoriano, un itinerario relativamente nuevo para las organizaciones criminales.

Un sello que conecta América con Asia

Una calcomanía, un sello único, algo tan diminuto plasmado en un “ladrillo” de cocaína que desvela la enormidad de la red de tráfico de drogas. Los decomisos realizados en Guatemala y Chiapas tienen algo característico: paquetes protegidos en envoltorios con la palabra Dior, quizá en alusión a la marca de moda. Pero esta conexión va más allá de una simple etiqueta encontrada en los mares de México y Guatemala: llega a Corea del Sur.

A inicios de abril de 2025, la Guardia Costera surcoreana decomisó cerca de dos toneladas de cocaína pura a bordo de un buque con bandera noruega que partió desde México. La autoridad marina del país asiático no explicó de qué puerto mexicano zarpó.

Al cargamento, que fue localizado tras una inspección en un puerto de la costa este, se llegó gracias a información proporcionada por agencias estadounidenses, según el propio Gobierno surcoreano. Lo asegurado fue estimado en 697 millones de dólares, uno de los golpes al narcotráfico más importantes en la nación coreana. A decir de las autoridades, el barco realizó escalas en Ecuador, Panamá y China, por eso desde entonces existe una investigación que involucra a Estados Unidos para detectar el origen de esta gran “telaraña delincuencial”.

Los ladrillos de cocaína decomisados en Corea del Sur, a miles de kilómetros de Puerto Chiapas, Puerto Quetzal y Puerto San José, llevaban también la misma insignia que ha alertado a las agencias estadounidenses: Dior.

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