En la banda sonora de Abelardo de la Espriella, el candidato de ultraderecha en Colombia que ha hecho de su campaña con un elaborado show de luces en cada ciudad, están Joe Arroyo, Totó la Momposina, música cristiana, algo de hip-hop, y al menos una canción de Shakira. En su cierre de campaña en Barranquilla, en la noche del sábado, sonaron todos los colombianos en la historia musical del país, pero también hubo pólvora, drones que dibujaron un tigre en el cielo, y un barco sobre el río Magdalena que se plantó junto al icónico malecón de la ciudad cargando una enorme valla con la cara del candidato. Llegó a la tarima bailando el nuevo jingle de la campaña, que imita el acento argentino de las barras bravas al sur del continente: “¡Vamo’, vamo’ Abelardo! ¡Que en primera tenemos que ganar!”. De la Espriella arrancó su discurso con ese mismo optimismo: “¡Tengo la certeza de que ganaremos en primera vuelta!”
El candidato que aparece de segundo en todas las encuestas, se muestra ahora convencido de que puede ganar en primera vuelta, así las cifras no le den vuelo a ese pronóstico. De cualquier manera, lo esperan con ilusión varios de sus seguidores en la arenosa, la ciudad donde tiene su residencia desde hace varios años. “No vine a hacer la política de siempre, lo nuestro es un cambio estructural, un cambio de orden en todo sentido”, dice quien se ufana de ser un outsider de la política tradicional, el representante de “los nunca”, un eco a la campaña hace cuatro años que hacía la vicepresidenta Francia Márquez, pero desde la izquierda, apelando a “los nadie”.
“Acá no hay tamales, acá no está Pulgar, ni Name, ni Torres”, dijo entonces el candidato ultra, un claro ataque a sus dos contrincantes. El clan Torres, una familia de empresarios y políticos de Barranquilla, apoyó al hoy presidente Gustavo Petro en su campaña del 2022. Pulgar hace referencia al senador Yesid Pulgar, hermano de otro político condenado por corrupción, y quien un día antes acompañó en tarima a la candidata de la derecha establecida, Paloma Valencia.




Para De la Espriella, por eso ella representa la campaña de “los de siempre”. El penalista no menciona que también hay políticos tradicionales que lo apoyan a él. El líder del poderoso clan Char, por ejemplo, el grupo político y empresarial más poderoso en Barranquilla, cantó su apoyo por él hace unas semanas. “Esta es una campaña que no es de la clase política tradicional”, dijo en el evento su fórmula vicepresidencial, el economista José Manuel Restrepo, quien fue ministro de Comercio y de Hacienda del uribista Iván Duque.
De la Espriella también insistió que la suya no es una campaña de “salchipapa o periodicazo”, otro golpe a Valencia, o más bien a su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, quien ha hecho campaña bajo el lema de golpear con jn “periodicazo” para quienes no gobiernan bien.
Los golpes más duros, como era de esperarse, le cayeron al Gobierno de izquierda de Petro. “La supuesta potencia mundial de la vida se convirtió en la potencia de la muerte”, añadió, antes de mencionar la crisis de la salud y especialmente la de seguridad. “Este es un pueblo que confiaba en un cambio que no llegó”, añadió, reconociendo que Barranquilla ganó la izquierda hace cuatro años.

De la Espriella mencionó, por ejemplo, la extorsión, un crimen que agobia a muchos pequeños empresarios en esta capital del Caribe colombiano. “Yo voto por él porque tiene perrenque”, decía Raúl, un comerciante que hace campaña por ‘El Tigre’ en TikTok, y que asegura haber visto cómo varios negocios del centro de la ciudad cerraron por las extorsiones de los grupos criminales. Como muchos, lo que más le seduce del penalista es su discurso en seguridad. “No tiene miedo a cumplir la ley, perseguir a los criminales, no defenderlos como Iván Cepeda”, dice el barranquillero. Sobre su pasado como abogado defensor de personajes cuestionados responde: “Un abogado es como un médico, no niega un servicio, eso no quiere decir nada”.
El candidato, como ha hecho en otros discursos, se ufanó del tamaño de sus genitales, mencionó la voluntad de Dios y pidió una oración por Colombia. Con una bandera conservadora en una mano, en la otra dice que defenderá la Constitución de 1991, cuando Petro ha hablado de una constituyente. Pero sobre todo dice, en la arenosa, que será el barranquillero que le llevará el Caribe a la capital bogotana.
“Se acabaron los cien años de soledad”, clamó, citando la famosa novela que Petro menciona en tantos discursos, aludiendo al reclamo del Caribe de sumar un siglo sin un presidente propio. Como el mandatario, habló despectivamente del periodismo, “los medios prepagos”, que lo discriminan como un “corroncho indigno”, una forma despectiva de referirse a los colombianos del Caribe. “Volverán a volar las mariposas amarillas”, volvió a los símbolos de la novela de Gabo. Volaron sobre todo drones, por encima del público de miles que fue a ver su show, y que vuela en la imaginación de lo que promete: la “patria milagro”.

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