Category: Actualidad

  • Robert de Niro como intelectual público

    Robert de Niro como intelectual público

    Desde hace años se viene observando en todas partes una crisis del intelectual público, esa crisis que afecta a los agentes que han hecho del trabajo intelectual un oficio y se afanan en divulgarlo, poniendo a prueba su propia reputación en público al involucrarse en las causas de nuestro tiempo. Hace tiempo que no vemos a los intelectuales chilenos, tampoco españoles y en algunos pocos casos estadounidenses (Judith Butler, Angela Davis o Noam Chomsky, por ejemplo) involucrándose de modo público, corriendo riesgos, asumiendo costos. Lo normal de los intelectuales, y qué decir de la academia, es refugiarse en su torre de marfil, publicando papers para mini-públicos, y rara vez libros para lectores no especializados: de modo excepcional, y con pudor, incursionan en la esfera pública, mediante una columna de opinión o un ensayo, cuya existencia desprecian. Es el signo de estos tiempos aciagos, tecnológicos y violentos. Hace pocos días partió a los 96 años Jurgen Habermas, ese último gran filósofo defensor de la ilustración, quien también ofició como intelectual público: aun tengo en la retina su disputa en la década del ochenta con los historiadores revisionistas alemanes (Ernst Nolte y Klaus Hildebrand) obsesionados por hacer del episodio nazi una excepción (exculpatoria) de la historia alemana. Al saber de su muerte, solté una lágrima: junto a él partía un gran defensor de la ilustración y de la emancipación en nombre de la razón. Su partida es aun más chocante en la medida en que nos vemos expuestos a ingenieros (Marc Andreesen), blogueros (Curtis Yarvin), oligarcas (Peter Thiel) y un filósofo (Nick Land) que promueven la anti-ilustración, eso que se conoce como la “ilustración oscura”, una corriente tan influyente por estos días en la Casa Blanca. Los “académicos” no tienen idea de esto, y si algo saben de esta anti-ilustración, la desprecian por inculta: estrictamente hablando, tienen razón, es la ignorancia en el pináculo del pensamiento de internet, popular en ese sentido. Pero están profundamente equivocados al no tomar en serio un mundo que se propone destruir la “catedral”, ese conjunto de instituciones en las que se produce conocimiento sofisticado (las universidades), se difunde a través de los medios de comunicación también ellos sofisticados (desde el New York Times hasta Le Monde, pasando por EL PAÍS), pero que no captura la atención popular.

    Lo sabemos. Los partidos de izquierda y progresistas ya no son lo que fueron: defensores de las causas emancipadoras con fundamentos y justificaciones. Sus programas suelen ser eslóganes. En el mundo de derechas también: solo tienen a su favor el orden establecido, reformable, modificable para restaurar sus fundamentos originarios. Tampoco cumplen esa función los intelectuales de izquierdas o progresistas (que de “orgánicos” no tienen nada, salvo una vaga y obligada referencia a Gramsci)… cuando existen. Pero allí están: ensayando lo que cada vez más se parece a una lengua muerta, como el latín. Su lenguaje políticamente correcto, a veces teñido por esa corriente extraña que es el movimiento woke que no promueve el universalismo sino la gloria de causas particulares, ha generado un hastío generalizado. La hiper-corrección política, esa que se expresa en cosas tan absurdas como hablar de “las y los medicamentos”, o del abuso del “les” y de los X para reunir al mundo entero en un gran acto comunicativo (que es mi crítica a Judith Butler) no solo movilizó a los segmentos más conservadores que rápidamente transitaron a lo reaccionario, sino también a los grupos moderados, patriarcales pasivos o feministas renegados, que terminaron en la derecha más extrema, sin percatarse ni tomar conciencia de ese tránsito. Ante este estado de cosas, los intelectuales de izquierdas y universalistas tienen poco que hacer: el daño es enorme, y su incursión en el espacio público tardará muchos años en producir efectos en algún tipo de modo sartreano.

    Pues bien, esa función que era cumplida por los intelectuales públicos está siendo desempeñada por los artistas, especialmente por uno de ellos, proveniente del corazón de Hollywood: Robert de Niro. El papel que este actor de cine viene jugando desde hace años es notable, y está cumpliendo una función supletoria a lo que los intelectuales públicos de izquierdas, progresistas y universalistas no pueden hacer: movilizar a las masas, al electorado o derechamente al pueblo. Hace pocos días atrás, el 28 de marzo, de Niro encabezó una de las tantas marchas en contra del Gobierno de Trump: No Kings se les llamaba, y reunieron a varios millones de personas en más de 3 mil ciudades de los Estados Unidos. Es cierto, también participaron del llamado a movilizarse el cantante popular Bruce Springsteen y la actriz Jane Fonda. Pero hay algo singular en Robert de Niro que lo coloca aparte. En primer lugar, lleva años desafiando a Trump, desde su primer mandato: el presidente republicano le resulta insoportable, y ha argumentado sobre su antipatía en innumerables ocasiones (últimamente en defensa de los buenos vecinos de origen inmigrante). En segundo lugar, porque de Niro ha utilizado un lenguaje práctico, ofreciendo combos y una paliza al inquilino de la Casa Blanca, es decir un idioma que puede conectar con lo que personas comunes y corrientes pueden experimentar como agravio generado por el gobierno de Trump. No es mi idioma, pero convengamos que tiene más chances de conectar con la opinión popular que lo que yo pueda opinar en el mismo sentido que de Niro. En tercer lugar, involucrándose en cuerpo y alma en las movilizaciones, marchando en primera fila.

    Todas estas cosas configuran una definición de la autenticidad del intelectual público: Robert de Niro no es un productor de ideas, tampoco reivindica ese rol, pero cumple esa misma función. Su pasión es evidente: no tiene nada que ganar en estas luchas, algo muy relevante para formar la autenticidad y no ser acusado de cinismo interesado.

    Los productores de ideas deben tener a la vista que su producción necesita trascender el grupo enano de especialistas: en tal sentido, se les debe exigir transitar a la esfera pública, asumiendo costos que ponen en entredicho su reputación. Desde mi punto de vista, son los riesgos del oficio. Las ideas deben importar y generar consecuencias. Para que esto ocurra, los intelectuales públicos deben utilizar todos los soportes que se encuentran a su disposición, incluso los más vulgares, esos que no pasan por el juicio de pares: desde blogs a posteos, con textos cortos redactados en lenguaje humano e imágenes que facilitan la difusión por la vía de la simplicidad, tomando posición, luchando.

    Las ideas no circulan a partir de su propia fuerza: no hay en ellas una fuerza intrínseca que, por sí sola, dinamiza el debate político, social e intelectual. Es lo que Habermas hubiese deseado. Cuando las ideas tienen éxito, es porque se produjeron las condiciones de fuerza, forma y contenido, las que convergieron en una coyuntura. Esto quiere entonces decir que el poder de las ideas no solo reside en ellas.

    De Niro dio una muestra de lo que se debe hacer: ofició como intelectual público de modo fantástico, en una coyuntura en la que los intelectuales públicos se encontraban notoriamente ausentes.

    Ahora, los intelectuales públicos deben ocupar la esfera pública: tienen todo por ganar, cuando la opinión de los partidos políticos y de quienes hablan en nombre de ellos es cada vez más irrelevante.

  • Los cubanos en Miami y el regreso a la tierra prometida

    Los cubanos en Miami y el regreso a la tierra prometida

    Durante 67 años se ha sedimentado en Estados Unidos, y específicamente al sur de Florida, una comunidad de cubanos marcada por el signo político del exilio. Como todo pueblo encerrado en sí mismo y obligado a sobrevivir en otro país, los “cubanoamericanos” tienen en su imaginario su propio mito fundacional, que no es más que el sueño americano aderezado con cierta camaradería de gueto. Y tienen, por supuesto, una promesa postergada, también fundacional: la del regreso a la tierra prometida, es decir, la tierra libre.

    Las expresiones de esa promesa acercan su cumplimiento en el tiempo y hablan de una restauración rápida de Cuba. Así sucedió a inicios de la década de 1990 con “Nuestro día (Ya viene llegando)”, la canción de Willy Chirino que vaticinaba el fin del castrismo tras la caída del muro de Berlín y que se convirtió en un himno del exilio cubanoamericano. O con los videos hechos con IA que muchos cubanos comparten ahora en redes sociales, donde el desvencijado Malecón de La Habana se convierte en una copia caribeña del paseo marítimo de Miami Beach y el Teatro Karl Marx es rebautizado como Teatro Celia Cruz. O con las gorras de Make Cuba Great Again que muchos anticastristas usan, en un claro juego con el lema del MAGA.

    Pero ahora que las viejas crisis que Cuba arrastraba han implosionado, el fin del castrismo parece más cercano que nunca. El tutelaje estadounidense sobre el gobierno y el petróleo venezolanos y el bloqueo energético impuesto por Washington a la isla desde enero de 2026 plantean un contexto desfavorable que sirve de catalizador del colapso.

    Donald Trump, quien se ha propuesto “tomar” Cuba (lo que sea que eso signifique), no parece saber mucho del nuevo país que busca someter. Ha dicho, por ejemplo, que no está en zona de huracanes, cuando es precisamente lo contrario, y que los cubanos necesitan calefacción para vivir, cuando se trata de una isla caribeña donde el calor húmedo alcanza niveles infernales. No obstante, sí tiene algo muy claro: que en Estados Unidos existe una amplia y antigua comunidad de cubanos que comparten un mito fundacional y una promesa.

    “Conozco a mucha gente de Cuba que fue tratada muy mal y que vino aquí [a Estados Unidos] y se hizo rica. Son personas muy emprendedoras y muy inteligentes”, dijo el presidente estadounidense durante una conferencia de prensa a inicios de marzo de 2026. A lo largo de ese mismo mes, mencionó en sus declaraciones a algunos cubanoamericanos que cumplían con estos criterios: la familia Fanjul, dueña de uno de los emporios azucareros más grandes del mundo; Jorge Mas Santos, hijo del fallecido líder histórico del exilio cubano (Jorge Mas Canosa), empresario próspero y dueño de la franquicia del Inter de Miami; y un cubano que llegó a Estados Unidos “con nada” y ahora es “el mayor propietario de estaciones de gas en el país”, quien seguramente es Máximo Álvarez, presidente de la Sunchine Gasoline Distributor y trumpista devoto. “Ustedes van a regresar. Será un gran día”, remató Trump.

    Cabe preguntarse si, en el hipotético caso de que el castrismo cayera, estos millonarios serían la avanzadilla de una comunidad ávida de invertir en la isla y desarrollarla, cumpliendo así la vieja promesa del exilio cubanoamericano. “Tenemos decenas de miles de personas que fueron expulsadas de allí. Quizás quieran regresar”, dijo Trump en febrero de este año. Por su parte, desde La Habana, el régimen parece apostar por lo mismo sin que ello no solo no comprometa su supervivencia, sino que la garantice. A mediados de marzo, tras reconocer que sostenía un diálogo con la Casa Blanca, el Gobierno cubano anunció que estaba abierto a “mantener una relación comercial fluida con las empresas estadounidenses” y “con los cubanos residentes en Estados Unidos y sus descendientes”.

    Según Jorge Duany, exdirector del Instituto de Investigaciones Cubanas y catedrático emérito de Antropología en la Universidad Internacional de Florida (FIU), aunque los cubanoamericanos mantienen un interés sustancial en relacionarse con Cuba, este tiende a disminuir entre los miembros de segunda generación nacidos en Estados Unidos y los que llevan más tiempo residiendo fuera de la isla. Para entender este fenómeno, escribe mediante correo electrónico desde Florida, es necesario remitirse a una encuesta de la FIU realizada desde 1991 a cubanoamericanos de Miami, ciudad que durante más de sesenta años ha concentrado buena parte de esta comunidad.

    “Entre 1991 y 2007, entre el 27% y el 38% de los encuestados manifestó interés en regresar a vivir a Cuba si se restableciera un gobierno democrático. Lamentablemente, no se han reportado resultados para los años subsiguientes”, dice Duany. Sin embargo, atendiendo a la fórmula que plantea un mayor interés en quienes llevan menos tiempo como migrantes, estima que hoy deben ser más los que volverían a la isla. Solo entre 2022 y 2023 la población cubana cayó en un 18%, en gran medida por el éxodo masivo hacia Estados Unidos.

    Aunque a ambos lados del estrecho de Florida los relatos defiendan una separación infranqueable entre el exilio y la isla, la realidad es muy distinta. “La encuesta de 2024 reveló que el 42% de los cubanoamericanos en el sur de Florida enviaban remesas a familiares en Cuba, y que el 52% había visitado la isla, sobre todo quienes emigraron más recientemente”, explica Duany. Seis años antes, durante el segundo mandato de Obama, cuando las relaciones entre Cuba y Estados Unidos mejoraron, y se abrió cierta esperanza de un cambio económico y político, la mitad de los cubanoamericanos apoyaba la inversión de residentes estadounidenses en la isla (no se les preguntó si ellos mismos lo harían). Pero en 2024, tras el congelamiento de las relaciones y el freno impuesto por el régimen a sus propias reformas, solo lo hacía el 34%.

    “No obstante, muchos cubanoamericanos ya invierten de manera informal en pequeños negocios independientes en Cuba para apoyar a sus familiares. En estos momentos, es difícil medir el deseo y la disponibilidad de los grandes empresarios cubanoamericanos para invertir en Cuba. Este asunto probablemente dependerá del levantamiento del embargo comercial de Estados Unidos y de la apertura al capital extranjero en condiciones favorables. En todo caso, la mayoría de los cubanos residentes en Estados Unidos visitaría la isla, pero no se mudaría allí de manera definitiva”, afirma Duany.

    Respecto a Cuba hay dos asuntos tan poco probables a corto y mediano plazo que resultan difíciles de imaginar objetivamente: un relevo democrático para el castrismo y un país próspero económicamente. Frente a la ausencia de una oposición organizada y de estructuras estatales y de la sociedad civil funcionales, el primero parece imposible. El segundo, para muchos, descansa en la posibilidad de que las grandes y pequeñas fortunas cubanoamericanas decidan invertir su capital en la isla. Sin embargo, para Elías Amor, economista cubano y profesor universitario radicado en España, no tiene sentido pensar en estos “salvadores”.

    “Lo que hace falta es que en la isla se produzca realmente un cambio de modelo económico y del sistema de economía de mercado y derechos de propiedad en línea con lo que existe en el mundo”, explica a través de un mensaje telefónico desde Valencia.

    Sin embargo, aclara Amor, este cambio dista mucho de la apertura a la inversión extranjera recientemente anunciada por el régimen cubano. Para ser realmente efectiva, la transformación económica debería ir acompañada de un cambio político que lleve al establecimiento de una democracia:

    “Transición económica y política deben ir cogidas de la mano en Cuba. Una vez logrados estos objetivos, la economía cubana se abrirá naturalmente al capital extranjero. Estados Unidos puede ser un participante destacado, pero igual otros muchos países interesados en apostar por una economía que podrá funcionar sin ataduras. Para el gobierno democrático cubano dará igual que inviertan los magnates cubanos del exilio o los de Brasil, Argentina, México, España, Italia o de donde sea. La salvación de Cuba dependerá de que en esta etapa democrática se acierte con el diseño de las instituciones, la estabilidad social y el modelo económico y político. Con ello, la aportación de capital extranjero o de cubanos exiliados puede estar garantizada, como ha ocurrido en otros procesos de transición”.

    De momento, el castrismo apunta hacia otra dirección: transformar la economía sin afectar el sistema político, una apuesta que en cierto modo fracasó durante el llamado “deshielo” de las relaciones con Estados Unidos entre 2015 y 2017. En aquel entonces, las reformas no solo se estancaron, sino que muchas de ellas retrocedieron.

    Ahora, ante el asedio de Trump, el régimen cubano ha vuelto a poner sobre la mesa la carta de una apertura económica. A finales del pasado mes de marzo, en una entrevista ofrecida al diario mexicano La Jornada, el presidente Miguel Díaz-Canel insinuó que la isla avanzaba hacia un modelo económico con “elementos de los modelos chino y vietnamita”. Es decir, capitalismo sin democracia. El anuncio ha incomodado a parte de la oposición cubana, que teme la posibilidad de que, en las negociaciones en curso Estados Unidos, Washington termine aceptando una variante del tutelaje aplicado en Venezuela, en el que la élite castrista se mantenga en el poder.

    El economista Elías Amor, sin embargo, opina que un cambio así estaría condenado al fracaso de antemano. “El modelo vietnamita (Doi Moi), por ejemplo, no se puede aplicar en Cuba porque el régimen político ha fracasado y no tiene continuidad ni solvencia. Aunque el castrismo busca una transformación económica sin cambios políticos, que deje inalterado el sistema, eso en la isla es imposible porque la democracia y la libertad son innegociables y forman parte de las demandas sociales. Además, Estados Unidos no puede aceptar este tipo de contexto dictatorial desde que se firmó la Ley Helms Burton, a mediados de los años noventa del siglo pasado. En la ‘época Obama’, el castrismo jugó muy bien sus cartas con la complacencia del entonces presidente de Estados Unidos, pero todo salió mal. Democracia y libertad política en Cuba no se puede separar de economía de mercado y derechos de propiedad. Los maquillajes estéticos no sirven”.

  • La nadadora de 95 años que batió decenas de récords y sigue sumando más

    La nadadora de 95 años que batió decenas de récords y sigue sumando más

    Retrato de Jane Asher sonriendo en una piscina
    Pie de foto, La trayectoria de Jane Asher ha sido reconocida por las autoridades británicas con condecoraciones como la Medalla del Imperio Británico, una de las más importantes del país.

      • Autor, Redacción*
      • Título del autor, BBC News Mundo
    • Tiempo de lectura: 5 min

    A sus 95 años, Jane Asher no es una abuela a la usanza.

    Además de estar atenta a sus cuatro hijos y a sus 11 nietos, de practicar taichi, pilates y pintar, la británica no para de acumular medallas y galardones en natación.

    “Este deporte simplemente te hace sentir bien y te mantiene saludable”, afirmó a la BBC.

    Tras haber conseguido en marzo su quinto récord mundial en las piscinas, Asher no parece tener intención de colgar la toalla.

    Ni siquiera el hecho de haber pasado por quirófano en los últimos años —y haber visto cómo le reemplazaban ambas caderas— ha logrado hacerle vislumbrar el final de su trayectoria deportiva.

    “Voy a seguir nadando todo el tiempo que pueda”, le dijo a Marathon Swims, el sitio web del maratón de natación que se celebra en Londres cada año.

    “Después de nadar, sales del agua y sientes que puedes ir a cualquier parte”, subrayó la atleta, quien forma parte del Salón de la Fama Internacional de la Natación y ha recibido la Medalla del Imperio Británico por su dedicación a este deporte.

    La nonagenaria nadadora tiene ahora en la mira intentar batir otro récord mundial en el próximo campeonato de Budapest (Hungría) y para ello sigue una rutina de entrenamientos que incluye sesiones de nado cuatro veces por semana.

    Una carrera inusual

    La carrera deportiva de Asher resulta cuando menos sorprendente, porque nada indicaba que la natación terminaría ocupando gran parte de su vida.

    “Nací en Rodesia del Norte (actual Zambia) y el agua de los ríos estaba llena de cocodrilos e hipopótamos, así que no nadé hasta que cumplí 7 años”, declaró a TNT Sports, un canal especializado en deportes hace unos años.

    Su primer encuentro con una piscina ocurrió cuando su familia se trasladó a Johannesburgo (Sudáfrica), luego de que la futura nadadora contrajera la malaria.

    Jane Asher dentro de su casa, junto a una escalera en la que se ven medallas colgadas
    Pie de foto, La nonagenaria nadadora lejos de pensar en retirarse está preparándose para una competencia en Budapest (Hungría).

    La familia materna de Asher tenía una especial relación con el agua por tener raíces en Cornualles, la famosa región costera inglesa.

    “A mi madre le encantaba nadar. Su madre le enseñó a nadar en Cornualles, en el mar. El amor por el agua fría lo llevo en la sangre”, contó.

    Con 22 años, la mujer se mudó a Reino Unido, donde comenzó a incursionar poco a poco en el mundo de los deportes.

    En la Universidad de Mánchester formó parte del equipo de natación, pero al graduarse y casarse dejó las competencias, aunque no se separó totalmente de las piscinas.

    “Empecé a competir porque enseñaba natación a niños de primaria y como algunos eran muy buenos pues dije: ‘deberíamos hacer algunas competencias’, pero algunos de ellos tenían miedo”, relató a BBC Sports en 2015.

    “‘Vengan y vamos a competir’”, les dijo a sus estudiantes para quitarles el temor y darles confianza.

    “Y resultó que lo hice muy bien, pese a tener 40 años y ser ellos unos niños. Alguien que me vio me dijo: ‘Sabes que hay competencias para adultos’”, evocó.

    Asher sostiene una medalla durante unos campeonatos en 2022

    Fuente de la imagen, Mondadori Portfolio via Getty Images

    Pie de foto, Asher asegura que nada por placer y no por las medallas ni reconocimientos.

    “No es por las medallas”

    Sin embargo, Asher no comenzó a competir profesionalmente hasta la década de 1990, luego de que falleciera su esposo.

    “Cuando enseñas a otros a nadar en realidad no puedes entrenar mucho”, dijo.

    “Pero antes de morir mi esposo me dijo: ‘Ahora sí vas a poder hacer lo que te gusta’”, agregó.

    Poco después, Asher viajó a Estados Unidos y batió su primer récord máster —para nadadores mayores de 25 años— en estilo libre dentro de su categoría de edad.

    Desde entonces no ha dejado de acumular galardones, dando la sensación de que está intentando recuperar el tiempo perdido.

    Sin embargo, Asher aseguró que subirse a los podios y recibir reconocimientos no es lo que la impulsa.

    “No es por las medallas, ya no las colecciono porque no tengo dónde guardarlas”, declaró al canal TNT Sports hace cuatro años.

    Momento en que Asher se lanza a la piscina en una competencia.

    Fuente de la imagen, Mondadori Portfolio via Getty Images

    Pie de foto, La nadadora nacida en África espera que otros adultos mayores sigan sus pasos y vean que nunca es tarde para comenzar a practicar su pasión.

    En la revista Swimming World se lee que ha ganado preseas doradas en los campeonatos nacionales de Reino Unido, Francia y los Países Bajos, al tiempo que ha establecido 52 récords mundiales en cuatro categorías de edad diferentes.

    “La natación es un mundo maravilloso. Los nadadores formamos una gran familia: puedes tener 18 años o 90, y en un minuto y 21 segundos ya hablas el mismo idioma”, explicó.

    Y tras asegurar que le avergüenza que la consideren una inspiración, Asher dijo que prefiere ser vista como una “persuasora”.

    “Espero que otros digan: ‘Bueno, si ella puede, yo también lo haré, lo intentaré’”, remató.

    * Con información de Gem O’Reilly.

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  • Cómo el suministro de alimentos a Irán se ve afectado por el cierre del estrecho de Ormuz

    Cómo el suministro de alimentos a Irán se ve afectado por el cierre del estrecho de Ormuz

    Una mujer compra frutas y verduras en Teherán.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El primer impacto de la guerra en los alimentos no es la escasez, sino el aumento de precios.

    Con la escalada del conflicto militar de Estados Unidos e Israel con la República Islámica de Irán, parece que el pueblo iraní debe prepararse para afrontar una nueva forma de presión, una que no se sentirá a través de medios militares directos, sino a través de interrupciones en la cadena de suministro de alimentos.

    El cierre de las rutas marítimas, el aumento de los riesgos para el transporte marítimo y los daños a la infraestructura portuaria han generado preocupación sobre cómo será la situación del suministro de alimentos en las próximas semanas y meses.

    La estructura de suministro de alimentos de Irán depende en gran medida de las importaciones marítimas. Se estima que anualmente ingresan al país alrededor de 25 millones de toneladas de productos básicos como trigo, maíz, cebada, soja, aceite y azúcar, de las cuales más del 90% se transporta a través de puertos del sur, incluidos Imam Jomeini, Bandar Abbás, Bushehr y Chabahar.

    Esta concentración ha convertido a estos puertos en cuellos de botella vitales. Ahora, debido a los daños en la infraestructura, el aumento de los costos de los seguros y la cobertura limitada de los mismos, la eficiencia de estas rutas ha disminuido.

    Ante esta situación, puertos del norte como Anzali y Amirabad han sido usados para intentar paliar parte de la escasez, pero debido al ataque militar al puerto de Anzali y a la limitada capacidad y acceso, no pueden sustituir por completo la ruta del sur. Por consiguiente, se ha debatido más que antes el uso de rutas terrestres.

    Por supuesto, algunas evaluaciones indican que la situación aún no se ha vuelto crítica.

    Ishan Banu, experto del Instituto Kpler, declaró al servicio persa de la BBC que, a pesar de la interrupción en la cadena de suministro, Irán cuenta con reservas para varios meses gracias a las grandes importaciones de los últimos meses, y que la descarga de algunos cargamentos en el Golfo Pérsico continúa.

    Añadió que, con el fin de la temporada de exportación de maíz de Brasil, las importaciones de este producto han disminuido, pero Irán ha importado un gran volumen en los últimos seis meses.

    Samer Abdul Jabbar, director regional de la Organización Mundial de la Alimentación, también declaró a la BBC: “Debido a problemas con sus propios puertos y con Pakistán, Irán ha importado mercancías a través de Turquía, el Mar Caspio, la ruta del Cáucaso y por tierra, pero a largo plazo esto no satisface las necesidades del país”.

    Así pues, parece que la situación alimentaria en Irán no es crítica, al menos por ahora.

    El peso de las importaciones

    Un vendedor ambulante de comida en Irán.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    En circunstancias normales, el suministro de bienes básicos en Irán se basa en una combinación de producción nacional e importaciones.

    Según datos oficiales de 2025, la producción de trigo superó los 12 millones de toneladas, mientras que el consumo anual se sitúa entre 15 y 16 millones de toneladas. Por este motivo, para compensar el déficit y mantener las reservas, se importaron aproximadamente 2,7 millones de toneladas, y se estima que la dependencia en este sector oscila entre el 20% y el 30%.

    Sin embargo, la dependencia en el ámbito de los insumos para la ganadería es mucho mayor. La producción interna de maíz es de menos de un millón de toneladas, mientras que la demanda del país se sitúa entre 8 y 10 millones de toneladas; es decir, existe una dependencia cercana al 90%.

    Esta situación es aún más grave en el caso de la soja y la harina de soja; la producción interna es insignificante y el consumo anual se sitúa entre 2 y 3,5 millones de toneladas, por lo que prácticamente toda la demanda se cubre mediante importaciones.

    En el sector del aceite comestible también existe una brecha considerable entre la producción y el consumo. La producción interna ronda el medio millón de toneladas, mientras que el consumo supera los 2 millones de toneladas, y esta diferencia se compensa mediante la importación de semillas oleaginosas; de modo que la dependencia en este ámbito se estima en alrededor de entre 80% y el 90%.

    En el caso del arroz, la situación es más equilibrada. La producción interna se sitúa entre 2,5 y 3,8 millones de toneladas y el consumo ronda entre 3 y 4 millones de toneladas; por lo tanto, las importaciones de alrededor de 1,25 millones de toneladas han mantenido la dependencia en el rango del 20% al 30%.

    La cebada también presenta una situación intermedia; la producción interna se sitúa entre 1,5 y 2 millones de toneladas y el consumo ronda entre 3 y 4 millones de toneladas, por lo que la dependencia de las importaciones se ubica entre el 50% y el 70%.

    Finalmente, en el sector del azúcar, la producción interna se sitúa entre 1,5 y 2 millones de toneladas y el consumo ronda entre 2,5 y 3 millones de toneladas. Esta diferencia se compensa mediante la importación de entre medio y un millón de toneladas, y la dependencia en este ámbito se estima en alrededor del 20% al 40%.

    Cómo el tráfico de barcos en el Golfo Pérsico afecta el suministro de alimentos

    Una embarcación con bandera iraní que transporta mercancías navega por el río Arvand en Jorramshahr el 17 de marzo de 2014; un río que marca la frontera entre Irán e Irak.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Con la intensificación de los ataques, el patrón de tránsito de los barcos en el golfo Pérsico ha cambiado de manera notable y esta ruta vital del comercio mundial se ha visto seriamente perturbada; una perturbación que algunos consideran cercana al punto de ‘parálisis’.

    Las grandes compañías de seguros marítimos, incluida Lloyd’s, han clasificado esta zona como de alto riesgo. Como resultado, los costos de seguro y transporte se han incrementado drásticamente, y en algunos casos el costo de trasladar cereales se ha triplicado.

    Mientras tanto, los puertos del sur de Irán -en especial Imam Jomeini y Bandar Abbás-, que desempeñan un papel fundamental en la importación de bienes esenciales, han perdido parte de su capacidad operativa debido a las amenazas de seguridad y al riesgo operativo. Algunas grandes navieras, como Maersk, también han limitado o suspendido sus actividades en estas rutas.

    Ishan Banu, experto del Instituto Kpler, dice que el puerto Imam Jomeini, como principal punto de entrada de cereales y de insumos para la ganadería, “se ha visto gravemente afectado y el paso de barcos por el estrecho de Ormuz se ha reducido al mínimo; tanto así que, la semana pasada, solo un barco logró cruzar y atracar en este puerto, mientras que muchas navieras, debido al alto riesgo y a los elevados costos del seguro, evitan entrar en la zona”.

    Banu advierte que incluso los puertos del norte, como Anzali, podrían verse afectados por estas condiciones.

    El experto considera que si los ataques se prolongan, las presiones aumentarán y el incremento múltiple de los costos del seguro -en algunos casos hasta diez veces- junto con los riesgos de seguridad, no solo disuadirán a las empresas, sino también a las tripulaciones de los barcos, de entrar en la zona.

    “Además, la interrupción del transporte de contenedores debido a la limitada accesibilidad a los puertos clave de la región ha complicado aún más la situación”, señala.

    Aunque se están utilizando rutas alternativas como Chabahar o algunos puertos de la región, su capacidad es limitada y no pueden sustituir rápidamente a las rutas principales. Aun así, en el corto plazo todavía no se observan señales de una crisis inmediata, pero la continuación de los enfrentamientos podría plantear un serio desafío para el suministro de alimentos.

    ¿Un cerco económico?

    Petroleros y embarcaciones rápidas que han echado anclas cerca del estrecho de Ormuz.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Petroleros y embarcaciones rápidas que han echado anclas cerca del estrecho de Ormuz.

    No se ha formado un cerco completo, pero han ocurrido dos desarrollos importantes:

    En primer lugar, la interrupción del papel de los Emiratos Árabes Unidos como principal centro de comercio con Irán; de hecho, una parte considerable de las importaciones iraníes se realiza a través de los Emiratos, y con el inicio de los enfrentamientos, esta ruta se ha visto afectada.

    El segundo problema es la interrupción del transporte marítimo. El aumento del riesgo en el golfo Pérsico, los ataques a las infraestructuras portuarias y la retirada de las navieras y aseguradoras han provocado que, incluso sin un anuncio oficial, el flujo normal de importaciones se haya reducido drásticamente.

    Al mismo tiempo, las rutas alternativas no se han cerrado por completo, pero tienen una capacidad limitada. Parte de las importaciones puede realizarse por vías terrestres a través de Rusia y Turquía, o mediante rutas indirectas desde países vecinos. Además, en algunos casos, las redes no oficiales y la llamada ‘flota en la sombra’ pueden mantener parte del flujo de mercancías.

    Aun así, incluso estas opciones limitadas enfrentan obstáculos serios. Los puertos del norte, en el mar Caspio, aunque pueden absorber parte de las importaciones, no tienen la capacidad de sustituir a los puertos del sur debido a sus limitaciones de infraestructura, su escasa profundidad y su baja capacidad operativa. En consecuencia, cualquier interrupción en estas rutas puede poner bajo presión incluso este corredor ya de por sí limitado.

    En conjunto, aunque técnicamente existen vías para la entrada de mercancías, desde el punto de vista operativo -en términos de costos, capacidad y riesgo- estas rutas no pueden compensar la interrupción en el golfo Pérsico.

    Samer Abdul Jabbar también considera que, debido a la interrupción de las rutas marítimas y a la limitación del acceso a los puertos, ha aumentado el uso de largas rutas terrestres a través de Turquía, el Cáucaso Sur, el mar Caspio y Asia Central.

    Según él, aunque estas rutas son utilizables, son “lentas, complejas y limitadas”, y debido al cruce de múltiples fronteras y a su baja capacidad, no pueden sustituir plenamente a las rutas marítimas. Además, el aumento de los costos de transporte, del seguro y del combustible ya ha hecho que el proceso de abastecimiento y de reposición de reservas estratégicas sea más lento y más caro, reduciendo la capacidad de los países para enfrentar futuros shocks.

    De este modo, si esta situación continúa, no sería sorprendente un aumento en los precios de los alimentos, una reducción del poder adquisitivo y una mayor presión sobre los hogares más vulnerables.

    Una mujer camina por la acera llevando bolsas de la compra.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    ¿Está en riesgo el suministro de alimentos en Irán?

    La perspectiva de la seguridad alimentaria de Irán, en caso de que la guerra continúe -especialmente a medio y largo plazo-, resulta preocupante. Las experiencias internacionales muestran que los conflictos prolongados van deteriorando las cadenas de suministro de alimentos de forma gradual pero profunda. En esta línea, el Programa Mundial de Alimentos también ha advertido que estos enfrentamientos, al agravar la pobreza y la inseguridad alimentaria, pueden tener consecuencias que trasciendan la región.

    Aun así, algunos responsables gubernamentales no consideran que la situación actual sea especialmente preocupante. El presidente de la Unión de Mayoristas de Alimentos de Teherán afirma que, por el momento, no existe escasez y que las reservas para los próximos meses ya están previstas.

    Por su parte, Mohammad Lahouti, miembro de la Cámara de Comercio de Irán, ha informado de medidas del gobierno para facilitar el comercio exterior y la liberación de mercancías, calificando estas acciones como pasos destinados a reducir la inquietud de los actores económicos y satisfacer las necesidades del mercado.

    Akbar Fathi, viceministro de Agricultura, también ha señalado que en los últimos meses se han realizado esfuerzos para reforzar las reservas estratégicas, y que parte de las necesidades alimentarias del país -especialmente en el ámbito de los productos proteicos y lácteos- se cubre mediante la producción interna. Según él, el apoyo a los productores y agricultores, incluso en condiciones de guerra, es una de las principales prioridades de las políticas públicas.

    Un hombre carga bolsas en ambas manos mientras camina dentro de un mercado de alimentos.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Con todo, la principal preocupación no está tanto en la “escasez material” como en el “aumento de los precios”.

    Los informes muestran que el precio de los alimentos ha crecido en promedio más de un 40%, y en productos como el arroz, el aceite y las legumbres este incremento ha sido aún mayor. Una de las causas principales es la interrupción en la importación de insumos como el maíz y la soja, que desempeñan un papel clave en la producción de carne y pollo.

    Sin embargo, a largo plazo, las preocupaciones parecen más serias.

    Según Samer Abdul Jabbar, las reservas estratégicas de cereales en muchos países son limitadas y suelen cubrir desde unos pocos meses hasta, como máximo, un año.

    “Al mismo tiempo, la interrupción de las rutas de transporte y el aumento de los costos de seguros y combustible han hecho que la reposición de estas reservas sea más lenta y más costosa”, dice.

    Por otro lado, la limitación en el acceso a fertilizantes químicos incrementa los costos de producción agrícola y puede afectar negativamente las cosechas futuras; un factor que, en última instancia, conduce a un aumento aún mayor en los precios de los alimentos.

    En tales condiciones, la presión económica y social va creciendo de forma gradual, y el riesgo de desigualdad en el acceso a los alimentos se intensifica. Este problema no se limita únicamente a Irán, pues los países con mayor dependencia de las importaciones son los más vulnerables.

    En conjunto, la amenaza que se perfila no es una crisis repentina, sino una especie de “erosión gradual” de la seguridad alimentaria; un proceso que comienza con el aumento de los precios, reduce progresivamente el acceso de distintos grupos sociales y, si continúa, puede acarrear consecuencias como desnutrición, descontento social y una mayor presión sobre la economía del país.

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  • México no debe desperdiciar la oportunidad para tomarse en serio la crisis de personas desaparecidas

    México no debe desperdiciar la oportunidad para tomarse en serio la crisis de personas desaparecidas

    México es el país con el marco jurídico e institucional más completo que existe en materia de desaparición forzada y es parte en los tratados que se refieren a las desapariciones forzadas. Al haber sido ratificados por el Senado, son ley suprema.

    Otros países no tienen el gran número de normas e instituciones que tiene México, por la sencilla razón de que no se han visto en la necesidad de crear un aparato para dar solución a un problema que vergonzosamente se presenta en México, pero del que carecen esas naciones.

    México se distingue, desde tiempo atrás, en participar en los mecanismos previstos en los tratados sobre derechos humanos universales y regionales, de manera casi siempre puntual, además de mostrar disposición de colaboración cada vez que es llamado a comparecer ante ellos.

    En el caso del Comité contra las desapariciones forzadas (CED), el órgano vigilante de la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas (Convención), México cumplió con la presentación del informe sobre la implementación de la Convención, por lo que el CED lo llamó a sustentar dicho informe en febrero de 2015. Al final, el CED concluyó que en México existía un contexto de desapariciones generalizadas en gran parte del territorio, muchas de las cuales podían caracterizarse como desapariciones forzadas.

    La desaparición forzada requiere que en su comisión hayan participado directa o indirectamente agentes del Estado. Por directamente se entiende que la privación de la libertad la cometan agentes del Estado, de cualquier sector o nivel, es decir, no importa si son federales, estatales o municipales, y no importa el rango que el servidor público tenga, ni a cuál de los tres poderes federales o locales pertenezca. Por indirectamente se entiende que la desaparición forzada ha sido cometida por agentes no estatales, por ejemplo, por integrantes de organizaciones criminales, pero que han recibido autorización, apoyo o aquiescencia de agentes estatales de cualquier sector o nivel.

    En 2018, ya siendo presidente electo Andrés Manuel López Obrador, México compareció nuevamente ante el CED, donde presentó significativos avances, especialmente legislativos. El CED elogió tales avances, pero le dijo que en el país todavía existía un contexto de desapariciones generalizadas.

    López Obrador tomó la acertada decisión de extender una invitación al CED para que visitara México, lo que sucedió en 2021. Un año más tarde se emitió un extenso informe en el que el CED reiteró que en México existe un contexto de desapariciones generalizadas. Las cosas no mejoraron con el Gobierno de López Obrador.

    El CED volvió a llamar al Estado mexicano en 2023 para revisar los avances respecto a las recomendaciones que había realizado en 2022. El Estado mexicano acudió al llamado.

    El CED se percató de que, no obstante el colosal aparato legislativo e institucional existente en México (recientemente robustecido con más reformas legales, protocolos, instituciones, etc.), sus recomendaciones relacionadas con el establecimiento de una política de prevención de las desapariciones, que incluya el abandono del modelo militar de seguridad, la impunidad casi absoluta prevaleciente en México en materia de desapariciones y la crisis forense, con más de 70.000 cuerpos sin identificar, y otras recomendaciones de diversa índole, no habían sido debidamente instrumentadas. Por todo esto, las desapariciones no se habían prevenido, sino que habían aumentado. La impunidad seguía siendo casi absoluta y la crisis forense estaba peor que cuando el CED visitó México.

    Ante tal situación, el CED decidió hace un año abrir el procedimiento para considerar si sometería la situación a la atención de la Asamblea General (AG) de la Organización de Naciones Unidas (ONU). El jueves hizo pública su decisión. El caso de México irá a la AG. El CED propone al máximo órgano de la ONU que adopte medidas para dar solución a la crisis. Además, recomienda establecer mecanismos con apoyo internacional, incluyendo financiamiento y asistencia técnica.

    El Gobierno mexicano, en lugar de interpretar la decisión del CED como una oportunidad dorada para intentar remediar una tragedia humanitaria que no muestra mejoría significativa, tomó la decisión del CED como un ataque que fue respondido con agresiones e insultos, muy semejante a la manera como solían reaccionar los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

    El Gobierno niega que hoy se cometan desapariciones forzadas “desde el Estado”, que haya aquiescencia de agentes estatales en muchísimos casos (porque no está de acuerdo en la definición de ‘aquiescencia’ establecida por el CED), que la magnitud de las desapariciones en México sea tal como para haber llegado ya a un nivel en el que existan indicios bien fundados de que estas constituyan crímenes de lesa humanidad. El Ejecutivo dice que el CED es tendencioso, sesgado, ligero en sus premisas y que no se condujo con rigor jurídico al llegar a sus conclusiones.

    Cuando se niega un problema, no se adoptan las medidas para corregirlo. ¡Qué medidas, ni qué medidas! ¡Si no tenemos el problema que esos “expertos” sesgados, ligeros, tendenciosos y carentes de rigor jurídico dicen que tenemos! Entonces… ¡ni pa’ que preocuparnos!

    Como era de esperarse, diversos colectivos de familias han deplorado la respuesta del Gobierno, pues consideran que no conduce a solucionar los problemas que padecen. Les indigna que las autoridades golpeen a un aliado internacional de las víctimas y rechacen un diagnóstico que ellas respaldan y con el que están de acuerdo.

    Al margen de las improductivas discrepancias que pudiera tener el Gobierno con el CED (que si la definición de aquiescencia se extralimita, que si la aplicación del artículo 5 de la Convención y su relación con el artículo 7 del estatuto de Roma está mal en el caso de México, etc.), hagamos votos porque esta Administración enmiende su actitud y la reconduzca hacia la aceptación y solución de los problemas que no ha podido resolver, pese a la extraordinaria cantidad de leyes, protocolos, instituciones y demás cosas que el Estado presume haber construido y que dice que el CED no tomó en cuenta. Todo este entramado, en la realidad, no ha solucionado los problemas que viven, día a día, las víctimas de desaparición de nuestro México lindo y herido.

  • Cómo Irán está usando a niños en tareas de seguridad en la guerra

    Cómo Irán está usando a niños en tareas de seguridad en la guerra

    Un joven que lleva un pasamontañas, uniforme de fatiga y un casco con una bandera iraní mira fuera de cámara, con figuras militares borrosas en el fondo.

    Fuente de la imagen, Majid Asgaripour/WANA/Reuters

    Pie de foto, Un miembro de la milicia voluntaria iraní (Basij) asiste a una marcha en Teherán en enero de 2025, antes de la guerra actual.

      • Autor, Ghoncheh Habibiazad
      • Título del autor, Servicio Persa de la BBC
    • Tiempo de lectura: 7 min

    La muerte de un niño iraní de 11 años, presuntamente en un ataque aéreo mientras atendía un puesto de control de seguridad junto a su padre en Teherán, ha puesto el foco en una nueva iniciativa para reclutar a menores en los servicios de seguridad.

    La madre de Alireza Jafari, Sadaf Monfared, le dijo al periódico de su municipalidad, Hamshahri, que ambos habían estado ayudando a las patrullas y puestos de control de la milicia voluntaria Basij para “mantener la seguridad de Teherán y su gente” cuando fueron asesinados el 11 de marzo.

    La semana pasada, un funcionario del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en Teherán declaró a la agencia de noticias Fars, afiliada al CGRI, que la organización inscribiría a “voluntarios” de 12 años en adelante.

    Testigos presenciales han dicho a la BBC que han visto a niños, incluidos algunos armados, desempeñando funciones de seguridad en la capital y otras ciudades.

    Organizaciones de derechos humanos con sede en el extranjero también han informado sobre la muerte de Alireza. El grupo kurdo Hengaw dijo que era un “estudiante de quinto grado” que falleció mientras se encontraba en un puesto de control en Teherán.

    La madre de Alireza dijo que su esposo le había comentado que no había suficiente personal en el puesto de control, con “solo cuatro personas” presentes. Explicó que se llevó a Alireza con él y dijo que el niño necesitaba estar “preparado para los días que vienen”.

    Ella citó a su hijo diciendo: “Mamá, o ganamos esta guerra o nos convertimos en mártires. Si Dios quiere, ganaremos, pero me gustaría ser mártir”.

    El periódico Hamshahri afirmó que fueron alcanzados por un “ataque con dron israelí”.

    Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) le dijeron a la BBC que no podían verificar esta información a menos que se les proporcionaran las coordenadas del presunto ataque.

    “Siento lástima y, al mismo tiempo, me asusto”

    Escolares iraníes visten uniformes militares del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y corean consignas antiestadounidenses y antiisraelíes durante una ceremonia conmemorativa del 47.º aniversario de la victoria de la Revolución Islámica de Irán, celebrada en el santuario del ayatolá Ruhollah Jomeini.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Escolares iraníes visten uniformes militares del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y corean consignas antiestadounidenses y antiisraelíes como parte de una ceremonia en febrero para conmemorar el 47º aniversario de la victoria de la Revolución Islámica de Irán, celebrada en el santuario del ayatolá Ruhollah Jomeini.

    Rahim Nadali, del Cuerpo de Muhammad Rasulollah del Gran Teherán, perteneciente a la Guardia Revolucionaria, afirmó que el nuevo programa, conocido como Defensores de la Patria para Irán, asignaría a los niños diversas tareas, incluidas patrullas y despliegues en puestos de control.

    Agregó que el reclutamiento podría llevarse a cabo en mezquitas vinculadas a la milicia Basij en Teherán y en plazas de la ciudad donde se han celebrado manifestaciones a favor del régimen.

    La Basij es una milicia voluntaria controlada por la IRGC, con un estimado de un millón de miembros. A menudo se despliega en las calles para reprimir a la disidencia. Israel ha dicho que recientemente atacó varios puestos de control de la Basij.

    A pesar de un corte de internet impuesto por el gobierno en Irán, la BBC ha hablado con cuatro testigos presenciales que dijeron haber visto a menores de 18 años en puestos de control en Teherán, la ciudad cercana de Karaj y la ciudad norteña de Rasht.

    Los nombres han sido cambiados por razones de seguridad.

    Golnaz, una mujer de unos 20 años en el este de Teherán, le dijo a la BBC que había visto a adolescentes armados participando en las fuerzas Basij cuando salió a la calle después de un ataque aéreo el 9 de marzo para ver qué estaba ocurriendo.

    Sara, también de 20 años y residente del oeste de Teherán, le exolicó a la BBC que vio a un adolescente en un puesto de control el 25 de marzo.

    “Estaba apuntando con un arma a los coches. Él y los demás detenían los vehículos y los registraban. Era bajo y delgado”.

    El mes pasado, iraníes comunes le contaron a la BBC que había puestos de control de seguridad alrededor de la capital, donde dijeron que los residentes eran detenidos y registrados.

    Quienes han logrado conectarse a internet le han dicho a la BBC que esta práctica continúa, y que algunas patrullas recorren las calles durante la noche con la bandera de la República Islámica y altavoces.

    Algunos también le han dicho a la BBC que han visto a adolescentes en puestos de control en ciudades distintas a Teherán.

    Peyman, un hombre de unos veinte años que vive en Karaj, le contó a la BBC que vio lo que él describió como un “adolescente” con un Kaláshnikov en un puesto de control el 30 de marzo. “Ni siquiera le había crecido bien el bigote”, afirmó.

    Tina, también en sus veinte años y procedente de Rasht, le dijo a la BBC que vio a jóvenes de guardia en una plaza de la ciudad el 14 de marzo.

    “Llevaban mascarillas, así que sus rostros estaban cubiertos. Pero es evidente que son niños; puedo verlo en sus ojos. También son bajos. Se colocan delante de los milicianos adultos. Siento lástima por ellos y, al mismo tiempo, me asusto”.

    Posible crimen de guerra

    Niños iraníes se ponen de pie sobre ataúdes que simbolizan los de soldados estadounidenses e israelíes, mientras participan en una manifestación para conmemorar el Día Internacional de Al-Quds —también conocido como el Día de Jerusalén— en Teherán, Irán, el 13 de marzo de 2026.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Históricamente, los niños han participado en manifestaciones en Irán contra EE.UU. e Israel.

    En un informe sobre la campaña de reclutamiento, Human Rights Watch (HRW) dijo que se trataba de una “grave violación de los derechos de los niños y un crimen de guerra cuando los menores tienen menos de 15 años”.

    “No hay excusa para llevar a cabo una campaña de reclutamiento militar que tenga como objetivo a niños, y mucho menos a menores de 12 años”, afirmó Bill Van Esveld, de HRW.

    “En esencia, esto significa que las autoridades iraníes aparentemente están dispuestas a poner en riesgo la vida de los niños para obtener algo de mano de obra adicional”.

    En un comunicado publicado el 2 de abril, Amnistía Internacional informó que había analizado 16 fotos y videos aparecidos en línea desde el 21 de marzo de 2026, que muestran a niños portando armas como rifles de asalto del tipo AK o de pie junto a personal del CGRI y otras fuerzas en puestos de control, en patrullas y durante manifestaciones militarizadas organizadas por el Estado en Teherán, Mashhad y Kermanshah.

    “A medida que los ataques estadounidenses e israelíes alcanzan miles de sitios de la Guardia Revolucionaria iraní, incluidas instalaciones de la Basij, en todo el país -entre ellos ataques con drones dirigidos a patrullas de seguridad y puestos de control-, el despliegue de niños soldados junto al personal del CGRI o en sus instalaciones los pone en grave riesgo de muerte y lesiones”, dijo en un comunicado Erika Guevara-Rosas, directora general de Investigación, Incidencia, Política y Campañas de Amnistía Internacional.

    Pegah Banihashemi, experta en derecho constitucional y derechos humanos en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago, le dijo a la BBC: “Según el derecho internacional, el uso de niños en funciones de seguridad o militares está estrictamente limitado y, en muchos contextos, es ilegal”.

    También señaló que su despliegue “introduce riesgos más amplios para la sociedad: menores sin entrenamiento, operando bajo presión, a menudo con una estructura de mando limitada y una comprensión insuficiente del uso de la fuerza, pueden escalar la violencia de manera involuntaria y poner en peligro a civiles”.

    Holly Dagres, especialista en Irán del centro de estudios The Washington Institute for Near East Policy, le dijo a la BBC que el uso de niños en puestos de control de seguridad “subraya la desesperación de la República Islámica”.

    Afirmó que esto demuestra “lo profundamente impopulares que son entre su propia población, al punto de que tienen dificultades para reclutar adultos para ocupar los puestos de control y están recurriendo a utilizar niños en funciones de apoyo durante tiempos de guerra”.

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  • El presidente que no quería a Colombia

    El presidente que no quería a Colombia

    Gustavo Petro cada día se parece más a Mao Tse Tung y no por lo que él quisiera –hecho que demuestra su ignorancia sobre la historia de los movimientos de izquierda–, sino por lo malos líderes que resultaron. Así como a Mao no se le puede negar haber sido el líder de un ejército revolucionario que llevó a China a abrazar el comunismo, a Petro nunca se le negará que fue quien logró que la izquierda lograra llegar a la presidencia de la República tras casi 90 años de sequía. Empero ni el uno ni el otro fueron buenos para sus países.

    Mao fue responsable de decenas de millones de muertes por dos programas absurdos que no fueron más que el reflejo de su ignorancia, su incapacidad de dejarse guiar por personas más educadas que él y un profundo sectarismo que disfrazaba de una supuesta defensa de los intereses del “pueblo”. Los ejemplos más dramáticos están en “El Gran Salto Adelante” y “La Revolución cultural”.

    El primero fue una campaña de Mao para industrializar a la China a las malas, poniendo a los campesinos a producir acero – que resultó de pésima calidad – destruyendo a su paso la producción agrícola, hecho que llevó a una terrible hambruna que mató a entre 15 y 55 millones de personas. El segundo fue una campaña para purgar a sus rivales políticos y radicalizar a la sociedad china movilizando a jóvenes en las llamadas “Guardias Rojas” que sembraron una década de terror, destrucción del patrimonio, persecución a los intelectuales y cientos de miles de muertos en juicios populares donde la justicia no era la prioridad.z

    A la muerte de Mao, la China en vez de ser un país modelo era uno de los países más pobres del mundo, con un aparato estatal, universitario y científico desmantelados, una sociedad rota y traumatizada por décadas de delatores, persecuciones y castigos con trabajos forzados a aquellos que no se alineaban con el líder. En pocas palabras, las tres décadas de Mao en el poder fueron un absoluto desastre para los chinos y el hecho de que aún hoy le rindan homenaje en la China está más relacionado con la necesidad de mantener la ficción de un “padre de la patria” antes que la admiración por tanta cosa que hizo mal.

    Mao desconfiaba de los técnicos e intelectuales porque ellos le decían verdades incómodas, por ejemplo, durante “El Gran Salto Adelante” silenció y persiguió a aquellos que le señalaban que su proyecto de acero era un fracaso. Mao no quería una clase técnica competente acompañándolo en el gobierno pues esta hacía contrapeso a su autoridad. Al final terminó rodeado de personas sin experiencia, altamente ideologizadas, que tomaban decisiones claves para el país sin conocimiento real de lo que hacían. Mao prefería rodearse de aduladores. Mao y su ego dejaron a la China sumida en un desastre.

    Petro detesta a los técnicos y menosprecia a las universidades que gradúan a los mejores profesionales del país. Petro se rodea de aduladores y estos saben que por esa vía consiguen manipular las decisiones del presidente. Petro vive hablando del “pueblo” como si este fuera rector de su visión de país, pero no piensa en el “pueblo” cuando sin acompañamiento técnico o sin argumentos concretos y responsables decide avanzar en absurdas decisiones como la de ahogar el sistema de salud, cuestionar el trabajo del Banco de la República, destrozar la diplomacia o radicalizar a los jóvenes para llevarlos a promover una guerra civil.

    Petro quiere convertir a Colombia en China, pero en la China de Mao, muy diferente de la de Deng Xiao Ping, quien fue censurado por Mao por decir la verdad. Otro parecido con Petro a quien le encanta señalar y condenar sin pruebas, criticar a empresarios e industriales por igual, potencializando el dogmatismo, condenando a los más capaces de sus colaboradores. Mao no quiso a los chinos. Quiso a su sueño de la China. Un sueño que con él jamás se habría alcanzado. No fue Mao quien hizo de China la segunda economía del mundo, ni quien acabó con la pobreza. Pero Petro no lo sabe porque su sueño es ser grande como Mao.

  • La edad de la demencia

    La edad de la demencia

    Alcanzar el poder, bajo el paraguas institucional de la democracia, presupone que la voluntad popular de una manera o de otra está presente. El sufragio universal valida el proceso de (s)elección de gobernantes en cualquier nivel, sea de forma directa o indirecta, a través de candidaturas uninominales o plurinominales, con una sola vuelta o a doble vuelta, con criterios de representación mayoritaria o proporcional. Si el condicionante del origen procedimental es claro dentro de esa variada casuística no lo es tanto en lo atinente a las condiciones de la persona que quiere acceder al usufructo del poder sea en el ámbito que sea. Hoy, solo la edad mínima y la nacionalidad constituyen una traba universal, además de la condena que prive del ejercicio de derechos políticos, pues otras limitaciones derivadas de la incompatibilidad por poseer un fuero militar o eclesiástico solo se dan en un escaso número de constituciones.

    El ejercicio de la política requiere, por tanto, de candidaturas listas para competir en un determinado marco institucional que habitualmente están ungidas por una mezcla de ambición y de vocación y que resultan electas gracias al apoyo popular. La legislación puede incorporar limitaciones referidas a su inclusión en formaciones políticas con personería jurídica determinada prohibiendo expresamente las fórmulas independientes o no. Puede asimismo obligar a que, en su caso, la configuración de las listas sea paritaria. También puede prohibir la reelección inmediata o incluso la alterna. La vieja consideración del sufragio censitario que influyó en las condiciones letradas ya desapareció. Por otra parte, la profesionalización de la política hizo que las campañas electorales se nutrieran de flujos de capital insólito a pesar de que algunas legislaciones imponen controles severos a los gastos.

    Sin embargo, se omitió cualquier tipo de disposición sobre el tope de edad y no se consideró regular la salud de quienes estaban en la liza democrática por el poder. En algunas ocasiones, como ocurrió en Ecuador en 1997, la Constitución al uso permitió al Congreso destituir al presidente en ejercicio bajo la figura de incapacidad mental sin que recabara intervención de especialista alguno que lo certificara. La puerta de entrada en la política estuvo siempre abierta a prácticamente todo el mundo al ignorarse el nivel de la condición física o psicológica de quienes aspiraban a un cargo. Lo que se da como mecanismos de control en otras profesiones cuya responsabilidad es significativa, piénsese en los pilotos de avión, no existe en la política, aunque la persona concernida pueda llegar a tener en sus manos el botón nuclear.

    Ahora bien, al tratarse del manejo del poder requiere siempre de instituciones que lo frenen para evitar su discrecionalidad y la tentación de perpetuarse indefinidamente. Más aún por el hecho de gestarse en la era digital, un escenario donde lo que impulsa el interés y la participación son los algoritmos y el entretenimiento, no la experiencia validada constantemente, ni la deliberación. Una dislocación social que parece no tener límite en la que, además, se cree que el poder no debiera residir en instituciones —que pueden violentarse a voluntad—, colectivos —que se pervierten en una confrontación agónica amigo-enemigo—, ni iguales —al triunfar la lógica de la exclusión—; todo el poder tiene que emanar y girar en torno al propio individuo que lo alcanza por un mecanismo u otro.

    Este escenario se ve matizado en la actualidad por dos aspectos que no son nuevos en la historia, pero que en la política espectáculo de hoy en día cobran un significado dramático por tratarse de fenómenos que afectan a cierto número de países cuya relevancia en el panorama mundial de uno de ellos es mucha. Son la enfermedad y la edad. La actividad política requiere de energía y de unas capacidades de atención, discernimiento y equilibrio que disminuyen cuando el sujeto está afectado por ambas. De hecho, su habitual correlación puede llegar a ser una combinación nefasta.

    No se trata del complejo asunto de la calidad de los políticos cuya determinación es siempre complicada y sobre la que no hay un consenso determinado ni por la academia ni por la opinión pública. Es algo que desde el nivel de la capacidad se liga a la responsabilidad en base a unos principios éticos que respetan la legalidad y que asumen las consecuencias de los actos en un ejercicio permanente de rendición de cuentas.

    La enfermedad, sobre todo la que tiene un componente neurológico, no es fácil de diagnosticar y más si no hay contacto físico con la presunta persona afectada que debe examinarse para determinar su estado. Además, aspectos habituales en la política como el narcisismo, la inconsistencia, la paranoia, la bipolaridad, la falta de autocontrol, la amnesia, el delirio, las alucinaciones, las manías y las obsesiones configuran una frontera nebulosa entre el individuo sano y aquel que ha rebasado todos los límites. El ejercicio del poder bajo esas circunstancias de prepotencia conduce al caos, al triunfo del capricho y al descrédito. Los casos actuales son de sobra conocidos y no se libra el juicio de su deterioro mental por el hecho de que algunos cuenten con tasas elevadas de aprobación y simpatía popular.

    Por su parte, la edad acompaña en una clara correlación al desgaste neurológico. El Alzheimer, la demencia senil, el Parkinson, la psicosis y los trastornos disociativos son una prueba de ello. Sin caer en la fijación de un tope preciso y habida cuenta de las numerosas excepciones de personas de edad avanzada que gozan de una salud mental impecable es siempre un elemento para tener en cuenta en la consideración de la carrera política.

    Dentro de los numerosos factores que irrumpen en la política, la salud mental de quienes la ejercen en su más alto nivel, como cada día hay una clara evidencia de ello, es uno que no debiera soslayarse. Es un imperativo abordar esta traba en el marco de sociedades que deben tomar conciencia del riesgo que supone estar gobernadas por individuos enfermos cuyas decisiones megalomaníacas sin cortapisa alguna pueden generar desastres inconmensurables.

  • Sheinbaum apuesta por la inversión mixta en infraestructura para empujar el crecimiento

    Sheinbaum apuesta por la inversión mixta en infraestructura para empujar el crecimiento

    Todas las cartas del Gobierno mexicano para impulsar el crecimiento del país están en invertir en infraestructura. La presidenta Claudia Sheinbaum ha enviado en las últimas semanas al Congreso la iniciativa para la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, con ella busca empujar la inversión pública y privada en los próximos cuatro años. La propuesta define un marco legal para que las empresas colaboren con el Gobierno como socios en proyectos en el sector energético, el ferroviario, las carreteras y los puertos. Durante 2025, el PIB de México creció un 0,8%, lo que mostró un importante rezago en el impulso de la inversión. Con la nueva ley, la Administración de Sheinbaum busca elevar la inversión y empujar el crecimiento nacional, sin aumentar los impuestos y sin afectar las finanzas públicas.

    La relación entre la iniciativa privada y el Gobierno mexicano sufrió una importante ruptura durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). El entonces presidente canceló en el arranque de su administración la construcción del aeropuerto de Texcoco, que ya se encontraba en construcción, por lo que los empresarios comenzaron a ser escépticos sobre la certeza jurídica y financiera que podrían tener sus proyectos en México. Sheinbaum, con esta nueva ley, busca restablecer la confianza del sector privado y acelerar la inyección de capital. El objetivo es que de 2026 a 2030 la inversión sume 5,6 billones de pesos a través de contratos mixtos, contratos a largo plazo y esquemas de partición con instrumentos financieros.

    En todos los casos el Estado sería un socio más para las empresas privadas. “La inversión privada es el principal motor de formación de capital, por lo que fortalecer la certeza jurídica es fundamental para evitar que se desincentive”, señalan desde el think tank México ¿cómo vamos? La iniciativa ya ha sido aprobada por la Cámara de Diputados, pero está pendiente del visto bueno del Senado, que retomará sus actividades la próxima semana. “Lo que estamos buscando es movilizar miles y miles de millones de pesos que están inactivos en fondos, en fideicomisos, en ahorros, en bancos, para trasladarlos de manera directa a los privados”, ha explicado Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador de los diputados de Morena, el partido en el Gobierno.

    Mientras la legislación queda resuelta, el Gobierno ha adelantado que la distribución de la inversión estará enfocada en 54,15% al sector energético, 15,63% a trenes, 13,94% a carreteras y 6,48% a puertos. La Secretaría de Hacienda publicó esta semana su estimación macroeconómica para los meses por venir, en ella mostró un panorama optimista para el crecimiento de la economía y colocó su estimación del crecimiento del PIB mexicano entre 1,8% y 2.8% para 2026 y entre 1,9% y 2,9%, en 2027. “La inversión será uno de los principales motores del crecimiento. La participación privada repuntará conforme las empresas se adapten al nuevo entorno regulatorio y avance el proceso de revisión del TMEC. A su vez, la inversión pública y mixta contribuirá a ampliar la capacidad productiva, mejorar la conectividad y reducir cuellos de botella en sectores estratégicos, a través del Plan México y del Plan de Inversión”, ha argumentado la dependencia.

    En la práctica el Gobierno mexicano ya utiliza estos esquemas para financiar infraestructura. Petróleos Mexicanos (Pemex) cerró recientemente siete contratos mixtos para la exploración y explotación de yacimientos de hidrocarburos, en ellos actúa como socio y posee una participación por encima del 40%. En otro caso, Hacienda participó a través de un fideicomiso privado en la adquisición de activos de la firma española Iberdrola en 2023. La inversión al cierre de 2025 se ubicó en 22,9% del PIB, de esta un 19,5% es privada y el 3,4% restante es pública.

    Aunque la propuesta fortalece el marco legal y establece condiciones financieras para que las empresas participen, algunos sectores dudan sobre aquellos resquicios que la ley no cubre y que serán decididos por el Gobierno sobre la marcha. “El principal riesgo de la iniciativa no radica en la estructura financiera, sino en la falta de claridad respecto a aspectos clave: deja margen para la discrecionalidad en la determinación de qué proyectos son estratégicos, no ofrece protección jurídica ante actos de autoridad, ni establece cómo se deducen los costos operativos antes de distribuir beneficios”, apunta un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

    La iniciativa privada ha comenzado el análisis sobre los sectores en los que el Gobierno emprenderá los proyectos y le ha pedido a la Administración de Sheinbaum ser parte de la toma de decisiones. “Los constructores queremos participar más para apoyar. Existe la comunicación con el Gobierno y podemos pasar la información de los proyectos en diferentes sectores que hemos definido. Queremos estar adentro con voz y voto”, ha manifestado el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Luis Méndez Jaled.

    Diversos organismos multilaterales han advertido al Gobierno mexicano sobre la necesidad de una reforma fiscal que le puede permitir al Estado ampliar su base de recaudación. Sheinbaum ha buscado el espacio fiscal en otros rincones y, por ahora, ha apostado toda la baraja a la inversión privada. “El plan [de inversiones] busca que no pasemos a grandes endeudamientos que afecten a la economía o al presupuesto nacional o a la situación financiera del país y, al mismo tiempo, que haya participación privada en algunas áreas. También garantizaría, por ejemplo, que no hubiera aumentos desmedidos en las tarifas de luz o abusos por parte de empresas privadas”, ha mencionado la presidenta sobre su plan de inversión.

  • “Van a vivir en el infierno”: Trump amenaza de nuevo con destruir infraestructura civil si Irán no reabre el estrecho de Ormuz en las próximas horas

    “Van a vivir en el infierno”: Trump amenaza de nuevo con destruir infraestructura civil si Irán no reabre el estrecho de Ormuz en las próximas horas

    Donald Trump junto al avión presidencial mientras habla con periodistas.

    Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

    Pie de foto, Trump asegura que hay posibilidades de llegar a un acuerdo, pero al tiempo amenaza a Irán con una gran destrucción.

      • Autor, Redacción
      • Título del autor, BBC News Mundo
    • Tiempo de lectura: 6 min

    El presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró este domingo la amenaza de que destruiría infraestructura civil, como puentes y centrales eléctricas, en Irán si no se reabre el estrecho de Ormuz a más tardar este martes.

    “El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán”, escribió en una publicación cargada de groserías en su red social Truth Social.

    “Van a vivir en el infierno” si se niegan a reabrir el estrecho, agregó Trump.

    El estrecho de Ormuz es un angosto canal marítimo entre Irán y Omán por el que pasa cerca del 20% del petróleo crudo del mundo.

    Desde hace semanas, Irán mantiene restringido el tránsito por el estrecho, lo cual se ha convertido en el principal punto de tensión en la guerra contra EE.UU. e Israel que comenzó hace cinco semanas.

    El gobierno iraní ha dejado abierta la posibilidad de levantar el bloqueo del estrecho de Ormuz, siempre y cuando sea reparado económicamente.

    Mahdi Tabatabaei, asesor del presidente iraní, Masoud Pezeshkian anunció que los buques cargueros volverán a transitar por la ruta una vez que se “compensen todos los daños causados” durante la guerra.

    En entrevistas con varios medios estadounidenses este domingo, Trump señaló que había un “buen chance” de alcanzar un acuerdo con Irán, pero que “destruiría todo” si este no se da.

    Otra publicación más del expresidente parece ser el plazo límite para ese acuerdo. “Martes, 8:00 PM. Hora del este”, escribió.

    El gobierno de Omán, por su parte, aseguró que está en contacto con las autoridades iraníes para buscar ideas que permitan “garantizar la fluidez del tránsito” por el estrecho de Ormuz.

    Desde Emiratos Árabes Unidos, en cambio, afirmaron estar dispuestos a sumarse a cualquier operación liderada por EE.UU. para reabrir la ruta, declaró el asesor presidencial Anwar Gargash.

    Una pancarta instalada en la plaza de la Revolución de Irán que avisa que el estrecho de Ormuz será zona para cazar a estadounidenses.

    Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

    Pie de foto, Las autoridades iraníes han dicho que reabrirán el estrecho de Ormuz después de ser compensadas por los daños sufridos por los ataques de EE.UU. e Israel.

    Avanza el nuevo peaje

    El funcionario iraní Mahdi Tabatabaei anunció que fue presentado ante el Parlamento iraní un proyecto de ley que busca establecer tasas a las embarcaciones que deseen cruzar el estrecho de Ormuz, como forma de reparación por los daños sufridos en las últimas semanas.

    “El estrecho será reabierto cuando todos los daños causados por la guerra sean compensados mediante un nuevo régimen jurídico en el estrecho de Ormuz, con una parte de los ingresos procedentes de las tasas de tránsito”, afirmó el funcionario, según reportó el servicio persa de la BBC.

    Esta iniciativa ya había sido adelantada en días pasados por otras autoridades iraníes, quienes aseguraron que la época de “la hospitalidad” había terminado para siempre.

    “El estrecho de Ormuz se reabrirá, sin duda, pero no para usted; se abrirá para quienes cumplan con las nuevas leyes de Irán”, dijo refiriéndose a Trump el jefe del Comité de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, en un mensaje publicado en X (antes Twitter).

    “Trump finalmente ha logrado su sueño de ‘cambio de régimen’, pero en el ámbito marítimo de la región”, añadió.

    Medios estatales iraníes habían informado que el Comité de Seguridad Nacional aprobó un plan para cobrar peaje a los buques que transiten por el estrecho de Ormuz. Actualmente, Irán cobra a ciertos buques unos US$2 millones por cruzar la vía marítima.

    Pese a la disposición de reabrir el estrecho, previo pago, este domingo las autoridades iraníes instalaron en la céntrica plaza de la Revolución de Irán una enorme pancarta que advierte a EE.UU. que el estrecho de Ormuz “seguirá cerrado” y que “todo el Golfo se convertirá en zona para cazar a estadounidenses”.

    Por su parte, organizaciones internacionales de derechos humanos han condenado las amenazas que Trump ha lanzado contra Irán.

    “Los civiles iraníes serán los primeros en sufrir las consecuencias de la destrucción de centrales eléctricas y puentes. Sin electricidad, calefacción ni agua; sin posibilidad de huir de los ataques. Posibles crímenes de guerra en cadena”, advirtió Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.

    Una señora pasa cerca de una gasolinera en Francia

    Fuente de la imagen, Lionel BONAVENTURE / AFP via Getty Images

    Pie de foto, Los precios internacionales de los combustibles se han disparado debido al cierre del estrecho de Ormuz.

    Continúan los ataques

    El paso por el estrecho sigue prácticamente cerrado, y los buques que se atreven a cruzarlo —o incluso a acercarse a sus inmediaciones— se arriesgan a ser blanco de ataques.

    Un portacontenedores de los Emiratos Árabes Unidos informó de “múltiples salpicaduras procedentes de proyectiles desconocidos”, reportó la Oficina de Operaciones Marítimas Comerciales del Reino Unido (UKMTO, por sus siglas en inglés).

    El incidente ocurrió en el puerto de Khor Fakkan, en los Emiratos, mientras se realizaban labores de carga.

    Irán ha declarado que los “buques no hostiles” pueden utilizar el estrecho de Ormuz, pero como varios barcos han sido atacados durante el conflicto, la actividad normal del transporte marítimo se ha visto paralizada.

    Unos 2.000 barcos se encuentran varados en la zona, reportó la corresponsal de la BBC en la zona, Orla Guerin.

    Hasta el 2 de abril, la UKMTO había registrado 26 incidentes contra embarcaciones en el estrecho, el Golfo Pérsico/Arábigo y el Golfo de Omán.

    La semana pasada, buques mercantes anclados frente a las costas de los Emiratos Árabes Unidos y Qatar fueron alcanzados por proyectiles.

    Rusia y China, aliados de Irán, han vuelto a pedir a EE.UU. cambiar de estrategia.

    El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, afirmó que Washington debería abandonar sus constantes “plazos” y retomar las negociaciones con Irán.

    Por su parte, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, afirmó que “la forma fundamental de resolver los problemas de navegación” en el estrecho de Ormuz es alcanzar un alto el fuego.

    El cierre del estrecho —por el cual transitaron en 2025 unos 20 millones de barriles de petróleo diarios, según las autoridades de EE.UU.— ha provocado un alza en los precios internacionales del crudo, que han llegado a superar los 100 dólares por barril.

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