Category: Actualidad

  • La única verdad

    La única verdad

    En mayo de 2022, justo al año de la caída de la Línea 12, donde murieron 26 personas, la entonces jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, descalificó el peritaje, solicitado por ella misma, donde se señalaba que una de las causas de la tragedia había sido falta de mantenimiento.

    “No cumple con ningún criterio técnico”, dijo Sheinbaum el 4 de mayo de ese año, un día después del aniversario. “Es un informe deficiente, mal ejecutado, tendencioso”, agregó. Anunció que su equipo entregaría “un reporte muy minucioso de todos los errores que tiene el informe”.

    El percance más grave en la historia del Metro mexicano ocurrió el 3 de mayo de 2021, en plena campaña electoral para renovar alcaldes y congreso capitalino. La imagen fue sobrecogedora a nivel nacional e internacional. Además de los muertos, hubo un centenar de heridos.

    Sheinbaum se apersonó en el lugar de los hechos. Y en medio de una crisis política sin precedente —la línea la hizo el entonces secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard cuando fue jefe de Gobierno (2006-2012)—, para ganar credibilidad anunció un peritaje externo.

    Esa auditoría fue encargada a DNV, empresa noruega de la que la propia autoridad capitalina presumía una experiencia centenaria en análisis de gestión de riesgos y estructuras. Meses después, al recibir el peritaje de la “causa raíz”, Sheinbaum tronó contra sus resultados.

    “Convirtió un informe técnico en algo político”, dijo la gobernante al no aceptar el mantenimiento como una de las causas de la caída. “¿Cómo vamos a permitir nosotros eso? Imagínense, o sea, va totalmente contra nuestra moral, nuestra ética; hemos estado –en mi caso personal– visitando a las víctimas”.

    Cuatro años después, resulta obligado analizar la forma en que la ahora presidenta de la República reacciona en coyunturas en las que su gestión, o su diagnóstico incluso, de una problemática choca con lo que otro colectivo plantea. Porque lo de DNV no es un caso aislado.

    En marzo de 2024, para citar otro ejemplo y en otra campaña electoral, Sheinbaum no dudaría en condicionar su respaldo público a colaborar con el Episcopado mexicano en la búsqueda de la paz, a que el diagnóstico elaborado por la Iglesia católica incluyera seis páginas con sus reservas.

    Esas reservas de la candidata oficial eran de forma y fondo.

    Para empezar, no compartía, dijo, la “evaluación pesimista del momento actual”, que no era otro sino el cierre del sexenio con más asesinatos en la historia moderna; y luego llegaba a señalar detalles concretos como no coincidir “con algunas propuestas que suponen que no hay ‘datos confiables’ en el Sistema Nacional de Seguridad”.

    Decir que es lógico que la candidata de Andrés Manuel López Obrador iba a poner peros a un documento de medio centenar de páginas que dibujaba el sombrío país donde, tras seis años de Morena en el poder, eran asesinados lo mismo sacerdotes que jóvenes y defensores de derechos, es quedarse corto.

    Porque tanto en el caso de DNV como en el del Episcopado surgen pistas de la forma en que procede Sheinbaum ante cuestionamientos, trazos que ahora son muy consistentes con su abrasiva forma de rechazar el informe de la ONU sobre desaparición forzada en México.

    Al obligar al Episcopado a aceptar su adenda, no defendió al entonces presidente, también dejó claro que asume la autoridad para definir cuanto ocurre como una prerrogativa gubernamental que ni ha de ser compartida, ni se expone a diagnósticos con los que discrepa.

    Porque en uno de los párrafos de su documento, en el que además se colgó de la encíclica “Fratelli Tutti” del Papa Francisco, la candidata presidencial que siempre fue arriba en las encuestas de esa elección advirtió que “si bien la construcción de la paz requiere de la participación de toda la sociedad, hay responsabilidades que el Gobierno no puede, en tanto que depositario de la soberanía popular, compartir o delegar, empezando por las de la seguridad pública, la seguridad interior, la seguridad nacional y la gobernabilidad”. En lo de gobernabilidad cabe prácticamente todo.

    Así, no es sorpresa el actuar del Gobierno de Claudia Sheinbaum desde que el jueves 2 de abril ventiló su rechazo al informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, que ese día reveló su intención de pedir a la Asamblea General de Naciones Unidas que considere apoyar a México, dado que encontró indicios de crímenes de lesa humanidad.

    Desde ese mismo día, tanto Gobernación como Relaciones Exteriores rechazaron el contenido del informe, al que calificaron de “tendencioso”.

    Y si el término es el mismo al utilizado por Sheinbaum en 2022 con respecto al de DNV, ¿quién puede sorprenderse de que en el tema de la Línea 12 una de las cosas que entonces dijo el Gobierno capitalino fue que los técnicos que hicieron la tercera y más importante conclusión del peritaje eran mexicanos y no extranjeros, es decir, poniendo en duda su imparcialidad e incluso autoridad? El mismo argumento ha usado la presidenta, y otros voceros de su partido, con respecto a que el Comité contra la Desaparición Forzada son unos expertos independientes que en realidad no son la ONU.

    La presidencia lleva toda la semana en plan de guerra con ese reporte, que llegó días después de que su Gobierno activara otra polémica sobre la misma tragedia de las desapariciones, esta por un nuevo esquema de conteo de los desaparecidos que ha sido acusado de pretender reducir a solo un tercio de los que desde hace años se conocen, los registros de desapariciones en los que se va a trabajar.

    En todo caso, Sheinbaum está decidida a no dejar que la ONU diga qué son o qué no son las desapariciones en México. Por su contenido y tono, vale mucho la pena ver la mañanera del martes 7, cuando en más de veinte ocasiones hizo preguntas al aire sobre el documento:

    “La manera en que estructuran el informe tiene muchas debilidades”, dijo en un momento la presidenta.

    “No se niega el delito, y se atiende, y claro que queremos erradicar el delito de desaparición en nuestro país, por supuesto; y estamos trabajando con los colectivos y estamos haciendo las búsquedas y dando recursos”.

    “Pero la orientación de este documento es otra”.

    “De que rechazamos el documento, lo rechazamos”.

    “¿Por qué no hay un reconocimiento de este comité de expertos de lo que ha venido haciendo el Gobierno de México?”

    “¿Por qué no hay un reconocimiento de que, por primera vez, se instaló una Comisión de Búsqueda, cuando en los gobiernos, hasta el 2017, no lo había?

    “¿Por qué no dice que algunos de esos gobernadores de esos estados incluso están detenidos? Uno de ellos acusado de desaparición forzada, ya en la Fiscalía actual”.

    “¿Por qué no dice las sanciones, que haya elementos, por alguna prueba, vinculada con algún delito?”

    “O sea, ¿por qué no reconoce todo eso que ha hecho el Gobierno de México y un compromiso firme para seguir avanzando en este tema?”

    “¿Por qué? ¿Por qué no lo quiere hacer? ¿Por qué no hay un reconocimiento? ¿Por qué no se tomaron en cuenta las observaciones?”

    “¿Por qué quieren llevarlo a la Asamblea de Naciones Unidas? ¿Por qué no se reconoce la diferencia entre uno y otra forma de desaparición?”

    “¿Por qué? ¿Por qué?”.

    Además de esa retahíla de preguntas, de las que aquí solo se citan algunas, Sheinbaum no se guardó una acusación: “En particular, este comité de expertos —que no es precisamente una de las organizaciones de Naciones Unidas—, emite un documento que, cuando uno lo lee, es evidente que tiene otra orientación, que es criticar al Gobierno de México, esencialmente; y llevar una posición a la Asamblea General de Naciones Unidas que nosotros consideramos que, dado que estamos atendiendo el tema, pues no tiene cabida”.

    El episodio ilustra de cuerpo entero la forma de pensar de la presidenta y lo que vendrá no solo con respecto a su relación con la ONU, sino con cualquier entidad —política, ciudadana, local o internacional— ajena a su movimiento.

    Contrató a un perito internacional en medio del peor percance del Metro en su medio siglo de historia, y no dudó en descalificarlo tanto por sus credenciales técnicas como por la nacionalidad de algunos de sus integrantes, cuando no le agradaron sus resultados.

    Forzó al Episcopado a incluir seis páginas con puntos de vista que no solo eran distintos, sino que descalificaban o cuestionaban los de la Iglesia católica porque negaba que en 2024 prevalecieran “el miedo, la impotencia, la desconfianza y la incertidumbre”.

    Y ahora le dice a la ONU que su comité no es suyo y que en una rueda de prensa su Gobierno, la semana próxima, enmendará todas las fallas e insuficiencias, “jurídicas, académicas y técnicas”, y que por eso “lo estamos rechazando”.

    Lo que hace con la ONU es consistente con lo que ha hecho antes, y con lo que hará después. Nadie, ni técnicos en Noruega, ni pastores en iglesia alguna, sabe más que ella y su gobierno. Nadie.

  • Magnífica desolación

    En 1969 los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin alunizaron en el arenoso mar de la Tranquilidad en la Luna. Sigue pendiente el merecido homenaje que le debemos a Mike Collins, el tercero en el cartel lunar que como fiel taxista o primer Über rodeó la Luna mientras sus compañeros descendieron en el Águila que parecía Araña para dejar sus huellas y su historia sobre la superficie cacariza del satélite de queso.

    Tres siglos antes, al pie de la Sierra Morena, Sancho y Quijote se encuentran con la mochila de Cardenio que entre otras deshilachadas magias contiene un llamado Libro de Memoria, que sería justo describir como el remoto antecedente de un iPad de pantalla táctil -no de pixeles, sino de cera lisa. Cuando el Caballero de la Triste Figura decide quedarse en esa sierra para martirizarse por las cuitas y pendencias de su amor por Dulcinea, Sancho se compromete a llevarle una misiva a la Musa en su palacio de El Toboso, mas por un despiste olvida la memoria tallada en la tablet y tanto su señor Don Quijote como él mismo quedan expuestos a un vacío desolador.

    Ayer mismo los tripulantes de otro Orión, en nave nodriza llamada Artemisa en español, han vuelto a rodear la Luna y desde su órbita alucinante han vuelto a ver la Bahía de la Tranquilidad, las huellas de los pioneros y los restos del Águila que quedaron como nido en el silencio más inmenso. Han ido y vuelto sin más cordón umbilical que la mejoradísima tecnología que seguirá conquistando el espacio, por lo pronto con mayor espacio para los astronautas dentro de la nuez levitante en la que viajan. Han ido y vuelto llevando consigo teléfonos móviles, no por la utópica cobertura universal, sino por las cámaras a la mano que garantizan el millar de fotografías, tal y como hacemos millones de usuarios sin red que no soltamos el celular por si acaso podemos filmar o fotografiar esa selfie invaluable donde posamos con un amigo al pie de la Sierra Morena.

    Han ido y vuelto desde 1969 las frases e imágenes invaluables de una huella en la polvosa arena gris y a mí me dolía el divorcio de John, Paul, George y Ringo. Ayer como hoy. Han ido y vuelto, pero nunca antes el tiempo enrevesado de las mentiras donde todo parece falso, salvo los muertos en las guerras y los desaparecidos diario; falsa la retórica triunfalista del fascismo resucitado y contundente verdad en las virtudes simples que perviven en el silencio de un paisaje cacarizado por cráteres como cicatrices del sarampión como bombardeo estelar sobre las millones de biografías que se detienen de pronto ante el paisaje infinito del negro telón moteado por millones de estrellas como diamantes para murmurar en voz baja la frase célebre de los pasos agigantados que pronunció Armstrong como profeta con casco, pero olvidando la definición entrañable de Buzz Aldrin que al plasmar las segundas huellas sobre la arena de la Tranqulildad dijo que todo eso (y quizá todo lo demás) es no más que “Una magnífica desolación”.

  • ‘El Hijo del Hombre’: el nuevo salto al abismo de Juan Esteban Constaín por descubrir y narrar la historia del niño que con su luz nos salvaría

    ‘El Hijo del Hombre’: el nuevo salto al abismo de Juan Esteban Constaín por descubrir y narrar la historia del niño que con su luz nos salvaría

    Juan Esteban Constaín (Popayán, 1979) explica que, después de años confinado por la pandemia y liberado con un viaje a Roma, voltearía su mirada hacia atrás, fascinado por la figura del bardo y semidiós del paganismo, Orfeo, quien lo cautivaría y obsesionaría por la fuerza con la que fue representado en las catacumbas romanas. La historia también cuenta que Orfeo se enamoró de una mujer bellísima llamada Eurídice quien le prometió fidelidad y que, al cumplirla, fue atacada por una serpiente. Para salvarla, Orfeo se adentra en el inframundo bajo una condición: no mirar atrás o Eurídice volverá a morir.

    En El Hijo del Hombre (Penguin Random House, 2026) se intenta responder de manera poética, profunda y reflexiva cómo es la historia de Jesucristo y encontrar y enumerar las razones que hacen que quien mire su imagen encuentre su propio rostro. Como lo afirma el mismo Constaín, esta búsqueda y todas las preguntas que suscita no es una sola porque ninguna pregunta relevante, a menos de que se sea un imbécil, como asevera el autor, puede responderse con facilidad.

    Es por esta misma dificultad, que es parte inherente de las indagaciones que se plantea Constaín, que su libro vale la pena. El Hijo del Hombre: Grecia, Roma y el Nacimiento del Cristianismo no es un libro fácil; al contrario, es un libro cuyo peso no es solo metafórico sino físico pues su autor logra, como afirmaba Aristóteles que debían hacer los poetas, no solo contar la historia como fue sino como debería haber sido. Para esto, entrelaza los hechos históricos con los hechos literarios porque afirma que la literatura siempre suele ser más profética que la misma profecía.

    De ahí que se detenga en la Cuarta Égloga de Virgilio, el poeta oficial del emperador Augusto, poema en el que se expone que hay unos textos oraculares, de la Sibila de Cumas del sur de Italia, en los que se vaticina la venida de un niño quien con su luz iba a salvar al mundo. Niño y Luz que el apologista Lactancio sostuvo que todos comprendían ya a quién se refería. Por eso, Constaín también se arropa con el canto XXII del Purgatorio de la Divina Comedia en el que otro poeta latino, Estacio, le dice a Virgilio que por él y su escrito se hizo cristiano. Asimismo, visita y se arropa con las letras de escritores del siglo XIX que contaban historias sobre señoras que, inspiradas por la humildad de sus sirvientas cristianas, se transformaban también.

    “Pero la historia, por lo menos el relato histórico, también es un acto de fe: contamos lo que más o menos creemos que pasó”, asevera Constaín en la página 96, a la que le sigue una anécdota del navegante sir Walter Raleigh quien, por no poder encontrar la razón de una disputa debajo de su celda, decidió borrar la historia que había escrito de la humanidad. Al contrario de este navegante que en la duda encontró la razón para desconfiar y parar, desde la primera página de sus 539, Constaín se refuerza entre el amor que siente por la oscilación entre la razón y la fe para dudar con sus lectores. Porque sí, esta es una muy larga carta de amor a un misterio que comenzó en Roma, como también comienza este libro, pero que se ha expandido hasta, como con orgullo lo defiende Constaín, un viaje de un escritor desde Bogotá a Popayán y viceversa.

    Cuando Orfeo, ese bardo semidiós que fascinó a Constaín, ha recuperado a Eurídice, mira hacia atrás y con su mirada condena por su segunda y definitiva vez a su amada. En el inicio de El Hijo del Hombre se explica que Tertuliano, el padre de la Iglesia, en el siglo II después de Cristo explicó que, antes de la llegada de ese niño que con su luz nos salvaría, los héroes después de su victoria iban acompañados por un “don nadie” que les decía: “Mira hacia atrás, recuerda que eres mortal…”. Como amorosamente lo explica Constaín, en la muy bien curada edición de Penguin Random House, desde el misterio que sigue siendo el Nacimiento del Cristianismo, con independencia de la fe, ya podemos mirar hacia atrás.

  • El astrofísico mexicano José Eduardo Méndez, detective de nebulosas y premio Princesa de Girona a sus 31 años

    El astrofísico mexicano José Eduardo Méndez, detective de nebulosas y premio Princesa de Girona a sus 31 años

    De niño, José Eduardo Méndez Delgado iba por las noches a un campo abierto detrás de un cerro en las afueras de Morelia, la ciudad michoacana donde nació, para ver las estrellas. No tenía equipo ni telescopios, pero sí el cielo y una incontenible curiosidad de entender qué había más allá. “Desde pequeño tuve esa relación con la naturaleza y esas ganas de ir aprendiendo”, recuerda. Años después, su afán lo ha convertido en detective de nebulosas, las inmensas nubes de gas donde nacen o mueren las estrellas. La investigación que hace sobre ellas le ha valido, a los 31 años, el Premio Princesa de Girona Internacional 2026 en la categoría de Investigación, uno de los galardones más prestigiosos para jóvenes que entrega España.

    El astrofísico describe emocionado las estampas que ha podido ver en algunos de los telescopios más importantes del mundo, como el del Instituto de Astrofísica de Canarias. “La semilla del astrónomo nace cuando uno ve las imágenes espectaculares del cielo nocturno. Todas esas paletas de colores, esas estructuras difusas que uno logra observar, las estrellas, las distintas galaxias… Te ponen en perspectiva y te maravillan. Además de que te sientes un poco intimidado, te sientes atraído”, comparte en entrevista con EL PAÍS desde el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

    “Le dedico esencialmente casi todas mis tardes a entender la naturaleza”, explica. Méndez busca reconstruir la historia de las galaxias a partir de la composición de las nebulosas. Para explicarlo lo compara con la arqueología. “Uno reconstruye el pasado a partir de los vestigios que encuentra en un sitio. Generalmente no te encuentras un carro de guerra completo, sino una pieza que se le cayó. Nosotros, como astrónomos, hacemos exactamente lo mismo, pero esas huellas o vestigios son esencialmente la química”, comparte. Los resultados de su tesis doctoral aportaron indicios indirectos de creación planetaria en la Nebulosa de Orión. Más tarde impulsó el proyecto internacional DESIRED, una base de datos que ha permitido analizar la física de las líneas de emisión más débiles de nebulosas ionizadas.

    Su enfoque le ha permitido participar en proyectos internacionales. “Un artículo mencionado en el premio fue uno de 2024, donde hablamos de la composición y destrucción de polvo en nebulosas”. Ese estudio lo llevó a comprender procesos que antes estaban más difusos. “Analizamos la relación entre el polvo, la abundancia de elementos pesados y la radiación ionizante en muchas galaxias. Eso permitió conectar información de estrellas y nebulosas que antes parecía desconectada”, explica. Para el científico, comprender la evolución química de las galaxias es también una forma de comprender la historia del universo y del propio ser humano. “A final de cuentas, los elementos químicos que nos constituyen son también parte del cosmos”, reflexiona.

    El premio Princesa de Girona, el más reciente reconocimiento por su trabajo consiste en una estatuilla, reproducción de una obra del artista Juan Zamora y una dotación de 20.000 euros, unos 400.000 pesos mexicanos: “Todavía no he pensado en qué los voy a invertir, pero se les dará buen uso”. El galardón será entregado en un evento encabezado por la familia real de España el próximo 14 de julio. El anuncio, sin embargo, fue hace unas semanas en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, con la presencia del Jefe de Estado de ese país. “La astronomía te lleva a lugares que uno no imagina, como conocer al Rey de España”, afirma.

    “Le debo prácticamente todo a la educación pública”.

    José Eduardo Méndez, astrofísico premio Princesa de Girona

    Su camino empezó en el sistema público mexicano: “En la escuela aprendí las cosas básicas. Ya cuando estuve en la prepa en la Universidad Michoacana fue que me adentré un poco más en las ciencias formales, la física y las matemáticas”. Esos años marcaron la decisión de buscar un lugar en la UNAM, un cambio que implicaba dejar Morelia y mudarse a la capital. “Le debo prácticamente todo a la educación pública”, asegura. Su formación continuó fuera de México, con una primera parada en el Máster en Astrofísica en la Universidad de La Laguna, gracias a una beca de la Fundación Carolina, y otro posgrado en la Universidad de Heidelberg, la más antigua de Alemania.

    Más de 1,3 millones de mexicanos altamente calificados viven en el extranjero, en un fenómeno conocido como fuga de cerebros. Jóvenes que, como Méndez, ven fuera mejores posibilidades de formación y empleo. Para el científico, sin embargo, un “sentimiento de responsabilidad” lo llevó de vuelta a sus orígenes. “Desde que me fui de México quería regresar para contribuir a la sociedad que apostó por mí”, asegura. Ahora, con una visión más amplia, pone sobre la mesa las condiciones para hacer ciencia en el país. “México y la UNAM están involucrados en proyectos de frontera y consorcios internacionales. Sin embargo, siempre hay incertidumbre porque dependemos mucho de cambios políticos”, lamenta. Funcionarios que entran y salen, barriendo los proyectos y el financiamiento. “Ese impacto se siente especialmente entre los investigadores más jóvenes. No solo importa cuánto se invierte, sino cómo se distribuyen esos recursos”, zanja.

    Su “arqueología del universo”, como la describe, conecta la investigación básica con preguntas fundamentales: ¿de dónde venimos?, ¿cómo se formaron las galaxias?, y ¿qué procesos dieron origen a los elementos que componen la vida?. “La ciencia no está separada de la sociedad, todo parte del pensamiento crítico”, asegura. Méndez insiste en la necesidad de acercar la investigación al público. “Es importante que la gente se involucre”.

  • Con la puerta cerrada a Cepeda y el rechazo de De la Espriella, los partidos tradicionales se inclinan hacia Paloma Valencia

    Con la puerta cerrada a Cepeda y el rechazo de De la Espriella, los partidos tradicionales se inclinan hacia Paloma Valencia

    Los partidos tradicionales de Colombia aún no deciden a cuál candidato apoyarán en las elecciones presidenciales, pero todos los caminos parecen apuntar hacia la uribista Paloma Valencia. Tras unos comicios legislativos que dejaron a las estructuras partidistas de muchas regiones muy maltrechas —con pérdidas de votos y escaños—, varias formaciones políticas buscan al mejor postor para no perder poder en el próximo Gobierno. Varios partidos se reunieron esta semana para fijar un camino claro de cara a la primera vuelta, y tres de sus directivas apuntan hacia la candidata, pero disidencias internas hacen cada vez más difícil encontrar una respuesta.

    Los pocos acuerdos que han hecho públicos algunos partidos ha sido a quién no apoyarán. El Partido Conservador, La U y el Cambio Radical han publicado que no respaldarán la candidatura del petrista Iván Cepeda. Los conservadores reafirmaron el miércoles que en “ningún escenario” apoyarán al izquierdista, y que su apoyo “estará entre los dos candidatos que representan la centroderecha”: la uribista Paloma Valencia y el ultra Abelardo de la Espriella. En el mismo sentido, los de La U anunciaron que la próxima semana tomarán una decisión definitiva la cual, en todo caso, no será en favor de Cepeda.

    Aunque en teoría esto aún deja a los partidos en una bifurcación entre Valencia y De la Espriella, el aspirante ultraderechista quien ha rechazado cualquier tipo de apoyo partidista, antes incluso de recibirlo. Al mensaje de La U, les respondió: “Se las pongo fácil: conmigo no cuenten. No acepto el apoyo de la politiquería de los de siempre; mi alianza es con el pueblo”. Ante el rumor de que la dirección de La U se inclina por Valencia, algunos interpretaron el mensaje del abogado como una forma de adelantarse al rechazo.

    No sería la primera vez. Después de que muchos políticos de la derecha rechazaron juntarse con él al principio de su campaña, ahora De La Espriella ha redoblado su apuesta por presentarse como un outsider de la política, resistiéndose a cualquier acuerdo con los partidos tradicionales. “Esta será la batalla de los ‘nunca’: los que nunca hemos vivido de la teta del Estado, los que nunca hemos hecho politiquería, los que nunca hemos dejado de trabajar”, decía hace unas semanas.

    En su intento por desamarcarse de la política tradicional, De la Espriella ha abierto nuevos frentes. El más ruidoso ha sido su pelea con el Centro Democrático, el partido de Valencia. El abogado aseguró que la candidata hace parte del “establecimiento tradicional” y la incluye en el grupo que llama “los de siempre”.

    El partido, fundado por el expresidente Álvaro Uribe, respondió esta semana con dureza: “Paloma Valencia representa la nueva política. Su trayectoria pública y privada tiene un denominador incuestionable. Habrá que preguntarle al doctor Abelardo, si en junio del año pasado, cuando solicitó ingresar al proceso de selección del candidato presidencial del Centro Democrático, y que por razones de reglamento del partido no pudo hacerlo, pensaba lo mismo”. Es decir, le recordó que el outsider de hoy quería ser del establishment no hace mucho.

    Mientras, los partidos siguen sin tomar una decisión definitiva. Todos sufrieron pérdidas en las elecciones legislativas y tienen profundas divisiones internas. En el Cambio Radical, el partido del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, hay dos facciones: los que se quieren ir con Valencia y los que se quieren ir con De la Espriella. Los primeros son los más cercanos a Vargas Lleras, pero no cuentan con el aval de una de las figuras más importantes del partido: Fuad Char. El patriarca de una de las familias más poderosas del Caribe aún no ha dejado en claro a quién apoyará, pero ha lanzado varias señales de que su clan está más cerca del abogado. Tanto Char como De La Espriella son de la misma ciudad caribeña, Barranquilla, pero en contra del penalista está que él mismo ha insistido no querer apoyos partidistas.

    Los conservadores siguen sin tener un futuro claro. El presidente del partido, Efraín Cepeda, está cada vez más debilitado. Varios congresistas que no apoyan su liderazgo le pidieron tomar una decisión hasta después de Semana Santa para poder reflexionar sobre su respaldo. Ya han pasado casi tres semanas desde entonces y uno de los partidos más tradicionales del país sigue sin anunciar su elección.

    Aún más fragmentados parecen estar los liberales y los de La U, que durante la presidencia de Gustavo Petro llegaron a determinados acuerdos con el Ejecutivo y varios de sus congresistas han apoyado abiertamente al candidato Iván Cepeda. Por el lado de los liberales, hay dos bandos: uno es el más cercano al presidente del partido, César Gaviria, que está más cercano a Valencia, según han confirmado varias fuentes a La Silla Vacía a propósito de una reunión que mantuvo Gaviria con los congresistas del partido esta semana. “Esa fue una reunión exploratoria. Ahora se van a hacer algunos approach con los candidatos”, le dijo la fuente a este medio.

    El otro bando es el que está aliado al petrismo. De los 13 senadores electos del partido, siete son socios del Ejecutivo. Aunque ninguno ha hecho público pedir un apoyo a Cepeda, tras bambalinas la opción más probable es que el partido deje a sus militantes en libertad. Más aún si, además de apoyos a Valencia y a Cepeda, también tiene a congresistas abiertamente partidarios de De la Espriella, como el senador Mauricio Gómez Amín, que entró de lleno en la campaña del ultra como jefe de relaciones políticas.

    En La U parece haber un escenario más definido, pero no por eso más unánime. La codirectora del partido, Clara Luz Roldán, y la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, dos de los nombres más poderosos de la colectividad, se han decantado por apoyar a la candidata uribista. Pero dentro de las filas también hay disidentes que son aliados del Gobierno. Destaca Julián López, presidente de la Cámara de Representantes y socio del petrismo, que hace poco hizo oficial su respaldo a la campaña de Cepeda, sin que su partido tomara aún una decisión.

    Entre los malabares que ha tenido que hacer el partido para intentar mantener la unidad se sumó otro este viernes. El senador Antonio Correa, que revalidó su escaño, dijo que se uniría a la campaña del petrismo aunque su partido elija apoyar a otro candidato. Según informó Caracol Radio, el congresista electo apeló a la objeción de conciencia para que le permitan sumarse a Cepeda. La bancada aceptó esta solicitud, por lo que no será sancionado. Con esta autorización, abre la puerta a que otros hagan lo mismo. La FM confirmó con fuentes del partido que el mismo aval podría darse al senador Alfredo Deluque, más cercano a De la Espriella.

    Todo indica que los partidos están esperando el nuevo bloque de encuestas para decantarse finalmente por alguno de los candidatos. La más reciente, hecha por Atlas Intel y ordenada por la revista Semana, muestra por primera vez un escenario en el que tanto Valencia como De la Espriella pueden ganarle a Cepeda en segunda vuelta. La pelea es definir cuál de los dos va a ser quien se enfrente a la izquierda. Para la primera cita electoral, el petrista sigue a la cabeza, con con un 38,7%, seguido del ultra, con un 27,9% y la uribista, con un 23,5%.

  • Bogotá se prepara ante una posible epidemia de sarampión en el país por el Mundial

    Bogotá se prepara ante una posible epidemia de sarampión en el país por el Mundial

    “Ay juemadre”, dijo Liliana Lesmes, bacterióloga referente de sarampión y rubéola de la Secretaría de Salud de Bogotá, cuando confirmó el primer caso de sarampión en la capital colombiana tras más de una década sin circulación sostenida. Eso salvo un brote leve en 2019 concentrado en el Caribe. “Fue un momento preocupante”, recuerda un mes después en la misma sala del Laboratorio de Salud Pública, uno de los más avanzados de Latinoamérica. Ese fue uno de los cuatro casos que después confirmó el Instituto Nacional de Salud a comienzos de marzo: tres en Bogotá, y otro en la ciudad de Bucaramanga. Todos fueron casos importados desde México, donde el virus circula con fuerza.

    Aunque los casos en Colombia están contenidos, el contexto internacional tiene en alerta a las autoridades, especialmente de cara al Mundial de Fútbol. México ha confirmado 15.479 casos desde el 1 de enero de 2025; Estados Unidos, 3.981, y Canadá, hasta el 28 de marzo, 5.751, además de perder su certificación como país libre de sarampión, tras completar más de un año con transmisión endémica. Expertos y funcionarios coinciden en que existe un riesgo real de reintroducción del virus en Colombia, especialmente en Bogotá, una ciudad de ocho millones de habitantes con el aeropuerto más transitado de América Latina.

    El sarampión no es una enfermedad inocua”, advierte el infectólogo pediatra Juan Pablo Londoño. Aunque suele percibirse como leve, alrededor de uno de cada diez niños menores de cuatro años puede desarrollar complicaciones. Estas van desde infecciones como otitis o neumonía (principal causa de muerte asociada al virus) hasta encefalitis. En casos raros, pueden aparecer secuelas neurológicas años después de la infección. A esto se suma su altísima capacidad de transmisión: mientras la influenza contagia en promedio a dos personas, y las variantes más contagiosas de Covid-19 hasta a siete, el sarampión puede infectar a 18.

    El subsecretario distrital de Salud Pública, Julián Fernández-Niño, añade que, aunque la letalidad es relativamente baja (entre el 0,1 y el 0,2%, con picos mayores según la cobertura, según la OMS) “no es despreciable” dado que se trata de una enfermedad prevenible y altamente transmisible. Además, puede generar déficit inmunológico permanente, “y eso sí sucede en un 20 o 30% de los casos” asegura.

    Para evitar su propagación, se requiere una cobertura de vacunación del 95%. Colombia está por debajo, con cerca del 90% en la población infantil, y con fuertes desigualdades territoriales hay zonas que apenas alcanzan el 80%. Bogotá alcanza el 95,6% en menores de cinco años, pero baja al 89% en niños menores de 18 meses. En adultos, la cobertura es incierta por falta de registros confiables. Ahí, reconoce Fernández-Niño, “hay un problema”.

    Ese escenario de alta movilidad internacional, transmisión activa en otros países y coberturas desiguales configura lo que Londoño describe como “la tormenta perfecta”. El secretario distrital de Salud, Gerson Bermont, lo resume con contundencia: “Van a llegar muchos casos importados por el mundial, con total seguridad”. El desafío, dice, no es evitar esos casos, sino impedir que generen transmisión local. Bogotá, además, juega un papel de particular importancia a nivel nacional, al ser la principal puerta de entrada. Y aunque es la ciudad con más capacidad de vigilancia, detección y reacción, incluso mayor que la nación, la transmisibilidad autóctona es un riesgo real.

    Una simulación de la Universidad Javeriana, liderada por la epidemióloga Zulma Cucunubá, ilustra ese riesgo. Con coberturas vacunales cercanas al 95%, la introducción de tres casos importados produciría contagios limitados y fácilmente controlables. Pero si la cobertura baja al 90% o es heterogénea, como ocurre en la realidad, esos mismos tres casos importados pueden crecer rápidamente a cientos. Si el número de casos importados sube a 30, se podrían registrar al menos 1.000 casos en pocos meses, expandiéndose desde el grupo inicial a otros segmentos de la población.

    El problema de fondo es la acumulación de “bolsillos de susceptibles”: concentraciones de personas no vacunadas o con esquemas incompletos. Estos se han incrementado tras la pandemia, por caídas en las coberturas y barreras de acceso en algunos grupos. “Estamos en un momento perfecto para que esta epidemia arranque”, advertía Cucunubá en el conversatorio en el que presentó sus modelaciones.

    Para prevenirla, la alcaldía de Bogotá ya cuenta con una estrategia integral que combina vigilancia, rastreo y vacunación. Todo comienza con la detección temprana y la notificación inmediata ante sospechas clínicas: las personas con síntomas, especialmente tras viajar a zonas endémicas, deben consultar a tiempo. Si un paciente cumple la definición operativa (fiebre y brote maculopapular), el caso se reporta al sistema de vigilancia, llamado SIVIGILA, en menos de 24 horas. Desde ahí se activa una respuesta que incluye toma de muestras (sangre, hisopados y orina), aislamiento e investigación epidemiológica de campo para reconstruir la línea de contagio, identificar el inicio del brote, el periodo de transmisibilidad (cuatro días antes y después) y el de incubación (7 a 21 días), y establecer si es un caso importado o autóctono.

    En paralelo, equipos de salud realizan cercos epidemiológicos en las zonas donde estuvo el paciente. Estas intervenciones abarcan de cinco a nueve manzanas a la redonda e incluyen visitas casa a casa durante al menos un mes. Allí se revisan carnés de vacunación, se identifican posibles casos y se inmuniza a quienes lo necesiten. También se hace seguimiento a contactos en espacios como vuelos, colegios o eventos masivos. En cada episodio, estas acciones han permitido aplicar cientos de dosis y reforzar la protección en comunidades vulnerables.

    La Secretaría de Salud también utiliza herramientas de análisis geoespacial para identificar zonas con mayor riesgo, cruzando datos de cobertura de vacunación con indicadores de pobreza y acceso a servicios. En estos territorios se concentran campañas de inmunización y estrategias de comunicación, en coordinación con autoridades locales y líderes comunitarios.

    Sin embargo, la estrategia enfrenta dos grandes retos. El primero es la disponibilidad de vacunas. Aunque Bogotá cuenta con dosis, Bermont advierte que no hay claridad sobre la proyección nacional. “Hemos solicitado información al Ministerio y no sabemos qué escenarios están previendo”. En febrero, la ciudad pidió 50.000 vacunas bivalentes (las que se usan para adultos) y el Gobierno nacional entregó 5.000, que se terminaron en una semana. Luego solicitó la misma cantidad y entregaron 20.000. De la vacuna triple viral, que se usa para niños, hay unas 100.000, que son suficientes, según la Secretaría. “No nos hemos quedado sin vacunas, pero así no funciona una protección real ante la emergencia o el riesgo real que tenemos”, enfatiza.

    El segundo desafío es la masificación de la estrategia ante un número alto de casos importados. Aunque Bogotá cuenta con un sistema robusto capaz de aumentar su capacidad ante una emergencia y que se fortaleció además durante la pandemia, “la capacidad no es infinita”, advierte Londoño. El seguimiento detallado que hoy se hace a cada caso, clave para cortar la transmisión, depende de actuar en una ventana muy corta. Si los casos crecen, esa capacidad puede verse superada.

    A esto se suma la incertidumbre inherente a la evolución del virus y a lo que ocurra en los países sede del Mundial. Las autoridades reconocen que no es posible anticipar todos los escenarios. Aun así, coinciden en que la herramienta más efectiva sigue siendo la vacunación.

    Por eso, el mensaje es claro: ante cualquier duda sobre el esquema de vacunación, es mejor vacunarse, especialmente si se planea viajar. “Si logramos que quienes van al Mundial estén vacunadas, podemos estar tranquilos”, concluye Bermont.

  • Candidatos a la presidencia de Perú: quiénes son los favoritos y cuáles son sus propuestas

    Candidatos a la presidencia de Perú: quiénes son los favoritos y cuáles son sus propuestas

    Este domingo se celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Perú. El nuevo mandatario tomará el relevo a José María Balcázar, quien ha cumplido el rol presidencial apenas desde febrero de este año, tras la destitución de Dina Boluarte. Perú enfrenta una crisis de representatividad mayúscula, que se refleja en las 35 candidaturas que compiten por la silla presidencial, con una intención de voto del 15% para el candidato más popular, según la última encuesta de Ipsos levantada a principios de abril. En la segunda vuelta de 2021 ya se dibujaba el problema; cuando Pedro Castillo ganó las elecciones, los votos nulos y blancos eran más que los votos que sumaban el expresidente y su adversaria política, Keiko Fujimori. 17,5% de votos nulos y blancos contra el 15,7% del ganador y el 11% de la candidata.

    Ningún país de la región ha tenido tantos candidatos para unas elecciones presidenciales. Sin embargo, y ante una inminente segunda vuelta el 7 de junio, los aspirantes que tienen mayor posibilidad según la misma encuesta de abril son Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular; el comediante Carlos Álvarez de País para todos; el empresario Rafael López Aliaga; Ricardo Belmont, conocido por su participación en televisión y radio; el congresista Roberto Sánchez y el economista Alfonso López Chau.

    Keiko Fujimori

    Fujimori se presenta como candidata electoral por cuarta vez. La hija del autócrata Alberto Fujimori es ahora la favorita para pasar a la segunda vuelta con el lema “cuando hay orden, hay futuro”, que rige todo su plan de gobierno. La aspirante ha presentado tres ejes fundamentales: orden, económico y social. Con el primero busca fortalecer la seguridad, luchar contra la corrupción y modernizar el sistema judicial. En la parte económica, plantea reducir el déficit fiscal al 1% del Producto Interno Bruto (PIB), generar inversiones privadas y mejorar la productividad. En el ámbito social, quiere reducir la pobreza, ampliar la cobertura de programas sociales y brindar acceso a servicios básicos, y duplicar la cobertura de becas y créditos educativos.

    Carlos Álvarez

    Fue presentador de televisión y humorista, conocido por su participación en El especial del humor, Trampolín a la fama o La vacuna del humor, este último cancelado en 2023, año en el que Álvarez también anunció su retiro de las pantallas. El candidato de País para todos se afilió al partido en 2025, cuando presentó su candidatura presidencial. Conocido por su faceta cómica, el aspirante presidencial había mantenido la compostura durante toda su campaña hasta que en un debate presidencial imitó a uno de sus adversarios. Se ha convertido en el segundo favorito para pasar a la segunda vuelta. Busca la pena de muerte para los sicarios en flagrancia, renunciar al Pacto de San José y cadena perpetua para los extorsionadores.

    Rafael López Aliaga

    Ultraconservador, empresario, ingeniero industrial, exalcalde de Lima y líder del partido Renovación Popular. Tuvo el primer puesto casi durante toda la contienda electoral, pero ha perdido empuje desde marzo y ahora ocupa el tercer puesto en las encuestas. Enterró aún más su participación cuando dijo que el pueblo de Andahuaylas era “basura” por no haberlo recibido con los brazos abiertos. López Aliaga busca la inversión privada como motor de crecimiento, endurecer sanciones para mejorar la eficiencia del Estado, reducir el aparato público y la creación de lo que ha llamado Hospitales de la Solidaridad.

    Ricardo Belmont

    Con 80 años, es el candidato con más edad que compite por la silla presidencial. Belmont ha sido denunciado por estafa por peruanos que aportaron a su canal RBC. Promueve la culminación de 1.500 obras paralizadas en caminos rurales; la lucha por la anticorrupción —con una política de no prescripción de delitos contra el Estado y la inhabilitación perpetua de funcionarios sentenciados— y la formalización de la economía con la “Ley de Obra Pública con Mano de Obra Formal”.

    Roberto Sánchez

    El candidato de izquierda representa al partido Juntos por el Perú. Heredero político del expresidente Pedro Castillo, preso tras un intento fallido de autogolpe, Sánchez ha dicho que lo indultará durante su gobierno. Rechaza abiertamente al neoliberalismo y busca recuperar la soberanía nacional. Su eje de campaña busca cambiar de raíz al país con una nueva Constitución, ya que la actual, de acuerdo con su campaña, favorece a los grandes monopolios e impide al Estado recuperar el control en recursos naturales y sectores estratégicos.

    Alfonso López Chau

    En su plan de gobierno, López Chau apunta a construir miles de viviendas al año, universalizar el tratamiento de aguas y reducir la informalidad. El aspirante de Ahora Nación ha hecho su campaña bajo el lema “todo el poder de las regiones para ‘conquistar’ los mercados del mundo”. Busca modernizar Perú con la descentralización productiva y la competitividad de las regiones.

    Los otros candidatos

    • César Acuña. Alianza Para el Progreso
    • Wolfgang Grozo, Integridad Democrática
    • Mario Vizcarra, Perú Primero
    • Yonhy Lescano, Cooperación Popular
    • Vladimir Cerrón, Perú Libre
    • José Luna, Podemos Perú
    • George Forsyth, Somos Perú
    • Roberto Chiabra, Unidad Nacional
    • Enrique Valderrama, APRA
    • José Williams, Avanza País
    • Fiorella Molinelli, Fuerza Moderna
    • Fernando Olivera, Frente de la Esperanza 2021
    • Walter Chirinos, PRIN
    • Carlos Espá, Sí Creo
    • Rafael Belaúnde, Libertad Popular
    • Mesías Guevara, Partido Morado
    • Marisol Pérez Tello, Primero la Gente
    • Carlos Jaico, Perú Moderno
    • Ronald Atencio, Venceremos
    • Álvaro Paz de la Barra, Fe en el Perú
    • Francisco Diez Canseco Távara, Perú Acción
    • Alex Gonzales, Partido Demócrata Verde
    • Charlie Carrasco, Partido Demócrata Unido Perú
    • Armando Massé, Partido Democrático Federal
    • Antonio Ortiz Villano, Partido Cívico OBRAS
    • Herbert Caller, Partido Patriótico del Perú
    • Rosario Fernández Bazán Esperanza, Frente Regional
    • Jorge Nieto, Partido del Buen Gobierno
    • Paul Jaimes, Progresemos
  • Las carreras con menor demanda en la UNAM: más lugares que aspirantes en una veintena de programas

    Las carreras con menor demanda en la UNAM: más lugares que aspirantes en una veintena de programas

    Cerca de 200.000 aspirantes presentan cada año el examen de admisión a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para cursar alguna de las 133 licenciaturas ofrecidas por la institución. En su mayoría, los aspirantes apuntan a carreras de alta demanda, como Medicina, Derecho o Administración. Sin embargo, también hay programas académicos que, en ciertos casos, no consiguen llenar un salón. En la convocatoria de 2025, casi una veintena de carreras ofrecidas por la universidad tenían más lugares disponibles que aspirantes inscritos.

    Por ejemplo, la carrera de Etnomusicología tuvo un total de nueve aspirantes para 20 lugares disponibles, mientras que Desarrollo Territorial registró solo 18 aspirantes para los 36 espacios disponibles. Esto se debe, en gran parte, a un problema de falta de información y a la ubicación de los campus donde se imparten dichas carreras.

    Las carreras menos solicitadas en la UNAM

    Los datos publicados por la Dirección General de Administración Escolar (DGAE) recogen que las siguientes carreras tienen un menor número de aspirantes con relación al número de lugares disponibles:

    • Ciencia de materiales sustentables, en la Escuela Nacional de Estudios Superiores, en Morelia: la convocatoria del año pasado ofrecía 44 espacios disponibles y aplicaron 37 postulantes.
    • Ciencias ambientales, también en Morelia: el año pasado, la licenciatura ofrecía 95 lugares por los cuales compitieron 49 personas. Este año, la UNAM ha disminuido la oferta a 40 plazas.
    • Ciencias ambientales en la Escuela Nacional de Estudios Superiores, de Mérida, Yucatán: 50 lugares y 48 postulantes.
    • Ecología en la Escuela Nacional de Estudios Superiores, en Morelia: en 2025 ofreció 38 espacios por los cuales compitieron 35 aspirantes. En la actual convocatoria cuenta con 40 lugares.
    • Estudios sociales y gestión local, también en Morelia: 29 lugares para 23 postulantes en 2025. Este año la oferta se incrementó a 40 espacios.
    • Desarrollo comunitario para el envejecimiento, en la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, en Tlaxcala: en la convocatoria pasada ofreció 47 plazas para las que aplicaron cuatro personas. Este año la oferta se incrementó a 50 lugares.
    • Desarrollo territorial, en la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad León, Guanajuato: 36 lugares y 18 postulantes.
    • Geografía aplicada, en la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida, Yucatán: 23 lugares y cinco postulantes.
    • Etnomusicología, en la Facultad de Música: esta licenciatura ofrece 20 espacios, para los que se postularon nueve personas en 2025.
    • Lengua y literaturas modernas francesas, ofrecida por la Facultad de Filosofía y Letras: 37 lugares y 21 postulantes.
    • En la misma facultad, Lengua y literaturas modernas portuguesas ofrece 19 lugares para los cuales se postularon 12 personas.
    • Y para Lengua y literaturas modernas alemanas, se ofrecen 27 espacios que solo han sido solicitados por 15 personas.
    • Desarrollo y gestión interculturales, en la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad León: 36 lugares, 26 postulantes.
    • Desarrollo y gestión interculturales, en la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Mérida: 29 lugares, 20 postulantes.
    • Geohistoria, en la Escuela Nacional de Estudios Superiores, en Morelia, Michoacán: en 2025 ofreció 29 sitios para los cuales aplicaron 11 personas. Este año ofrece 40 espacios.
    • Literatura intercultural en la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia: 29 lugares y 25 postulantes en la convocatoria pasada. Este 2026 ofrece 40 sitios.
    • Historia del arte, ofrecida por la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Morelia: 35 lugares y 26 aspirantes.
    • Geociencias, ofrecida por la Escuela Nacional de Estudios Superiores, en Mérida, Michoacán: en la convocatoria de 2025, contaba con 38 lugares disponibles, para los cuales compitieron 39 personas. Este año la licenciatura ofrece 40 plazas.

    Por qué tienen poca demanda

    La Dirección General de Orientación y Atención Educativa de la UNAM ha identificado diversos factores que explican por qué algunas licenciaturas tienen menor demanda. Entre ellos se encuentra la falta de difusión de los programas académicos, un posible desinterés por cursar las carreras, la desinformación y la percepción de que estas tienen poco futuro laboral. Asimismo, en la mayoría de los casos estos programas se imparten en campus que se encuentran fuera de Ciudad de México, donde se concentra la mayor demanda estudiantil.

    El contraste con las carreras más demandadas

    La brecha entre los programas señalados y las carreras de mayor demanda es notable. Medicina, Derecho, Psicología, Arquitectura y Cirujano dentista son algunas de las carreras de mayor demanda en la UNAM.

    Por ejemplo, la carrera de médico cirujano en la Facultad de Medicina cuenta con 176 lugares disponibles por los que en 2025 compitieron 16.507 personas. La relación es similar en las facultades Iztacala y Zaragoza. En la primera, más de 6.000 aspirantes compitieron por alguno de los 100 lugares disponibles; mientras que para la segunda, más de 4.000 aplicaron por uno de los 50 espacios.

    Asimismo, 7.184 personas aplicaron por alguno de los 556 lugares en la Facultad de Derecho, mientras que para Arquitectura compitieron 5.571 aspirantes por uno de los 250 lugares en la Facultad de Arquitectura en 2025.

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  • Brasil anuncia una colaboración con Estados Unidos para combatir el crimen organizado

    Brasil anuncia una colaboración con Estados Unidos para combatir el crimen organizado

    El Gobierno de Brasil considera que la asfixia financiera es una vía más eficaz para combatir el crimen organizado, que las listas de grupos terroristas. La megaoperación que en 2025 desmanteló una red de lavado de dinero del Primeiro Comendo de la Capital (PCC), una hermandad de criminales, es el ejemplo más citado. En esa línea, el Ministerio de Hacienda brasileño ha anunciado este viernes un acuerdo de colaboración con Estados Unidos por el que compartirá e intercambiará información con un órgano federal de vigilancia fronteriza para luchar contra el tráfico de drogas y de armas entre ambos países.

    El acuerdo se produce en medio de las presiones de la ultraderecha brasileña para que Washington declare organizaciones terroristas a las dos mafias autóctonas más poderosas, el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermehlo, como ha hecho con los carteles mexicanos y otras bandas latinoamericanas.

    El plan contempla, ha explicado el presidente Lula en redes sociales, “compartir datos en tiempo real, rastreo riguroso de las cargas y actuación conjunta para interceptar cargamentos ilícitos”.

    Las autoridades brasileñas enviarán a la agencia de aduanas y protección fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) información sobre las drogas y las armas con origen en Estados Unidos que decomisen, mientras los estadounidenses aportarán información sobre los contenedores con destino a Brasil.

    “Dado que una parte importante [de las armas que entran ilegalmente en Brasil] viene de Estados Unidos, esperamos que la circulación de armas en Brasil disminuya gracias a esta colaboración”, ha explicado nuevo ministro de Hacienda, Dario Durigan.

    El equipo del presidente Lula, que tiene pendiente una visita a Washington, lleva meses negociando con sus contrapartes estadounidenses en busca de acuerdos, con la mente puesta en evitar las medidas unilaterales que tanto gustan al presidente Donald Trump.

    Y a siete meses de las elecciones presidenciales y parlamentarias en Brasil, la seguridad pública es una de las principales preocupaciones del electorado. En un país donde triunfa el discurso de mano dura y la violencia policial solo espanta cuando es a gran escala, como en la matanza de más de cien sospechosos en Río de Janeiro octubre pasado, la izquierda tiene dificultades para construir un discurso convincente para combatir la penetración y el poder territorial del crimen organizado.

    Aunque Lula llegó a ser claro favorito en las encuestas, en los últimos meses ha distancia se ha ido acortando y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente y principal apuesta de la derecha y los ultras, ya empata de manera sostenida en los sondeos con el mandatario, que está terminando su tercer mandato.

    Durigan ha tomado el relevo de Fernando Haddad, que dejó recientemente el cargo para ser candidato a gobernador de São Paulo por el Partido de los Trabajadores (PT).