Category: Actualidad

  • Sarkozy afrontará en libertad el rosario judicial que tiene pendiente

    Sarkozy afrontará en libertad el rosario judicial que tiene pendiente

    Nicolas Sarkozy, expresidente de la República, podrá continuar en libertad los procesos judiciales que lo tienen ‘encadenado’: pero la telaraña de esos escándalos, juzgados y por juzgar, es una cadena personal, familiar y política para las derechas francesas.

    El Tribunal de Apelación de París aceptó a última hora de la mañana de ayer la puesta en libertad provisional de Sarkozy, que había ingresado en la prisión parisina de La Santé hace veinte días, con una condena firme a cinco años de cárcel por el delito de asociación de malhechores, entre 2007 y 2012, aceptando que Muamar el Gadafi, el tirano libio, financiase parte de su campaña electoral de 2007.

    A juicio del Tribunal, «no hay riesgo de disimulación de pruebas ni de presiones ni concertación con posibles cómplices». Sarkozy salió de la cárcel a primera hora de la tarde de ayer, pero queda sometido al control judicial permanente y tiene prohibido salir de Francia y todo contacto con el ministro de justicia, Gérald Darmanin, que fue su portavoz oficial, hace años.

    Los graves problemas judiciales del expresidente complican mucho sus relaciones con Darmanin y muchas otras personalidades de la derecha tradicional y la gran empresa francesa.

    Sarkozy queda en libertad bajo control judicial. De entrada, podrá preparar la respuesta jurídica a su condena a cinco años de cárcel por asociación de malhechores, en un caso de grave tráfico de influencias y recepción de dinero de Gadafi. La condena, en firme, y la revisión del caso, la primavera que viene, son la peor propaganda posible para los patronos que le ofrecen apoyo empresarial y para la derecha tradicional, perseguida por esos oscuros fantasmas, recordando otras sentencias pasadas y por venir.

    El Elíseo En Jaque

    Hace apenas tres años, la plana mayor del Elíseo, en tiempos de Sarkozy, ya fue condenada a graves penas de cárcel. El expresidente tiene pendiente sentencias o procesos de otros tres escándalos: escándalo Bygmalion (facturas falsas y procedimientos electorales muy equívocos), escándalo Reso-Garantía (tráfico de influencias y blanqueo de dinero y delitos varios), Copa del Mundo de 2022 (sospecha de tráfico de influencias)… Sin duda, cualquier acusado debe ser considerado inocente antes de ser juzgado, pero ese rosario de sospechas atizan inquietudes personales y políticas de cierta gravedad.

    Los abogados del expresidente reaccionaron con celeridad a la liberación de Sarkozy, la tarde de ayer: «El Tribunal ha confirmado la aplicación normal del código de procedimiento penal. La próxima etapa será el proceso que deberá seguir para cumplir nuestros recursos judiciales». Se trata, pues, de una liberación de la cárcel y la confirmación de un largo e incierto proceso. Un proceso, entre otros procesos.

    Sarkozy tiene un gabinete personal de abogados de negocios. Pero su situación jurídica personal no es una publicidad muy positiva para eventuales clientes. El expresidente cuenta con el apoyo personal de grandes empresarios que le han confirmado sus simpatías y apoyo personal. Pero ninguna empresa o grupo puede implicarse públicamente en las complicadas peripecias jurídicas del expresidente.

    Semejanzas con Chirac

    En el terreno político, Los Republicanos (LR, su partido, derecha tradicional) intenta evitar los paralelismos y la complicidad con Sarkozy. Pero la ‘mancha’ es muy visible y difícil de ocultar. Jacques Chirac, uno de los grandes líderes de la derecha tradicional, terminó su carrera condenado por corrupción. Sarkozy, su sucesor, se encuentra en una complicadísima situación jurídica personal. La extrema derecha de Marine Le Pen y su heredero, Jordan Bardella, son los grandes beneficiarios de esa crisis política, personal y colectiva. En el terreno familiar, Sarkozy cuenta con el apoyo íntimo y firme de su esposa, Carla Bruni, y los cuatro hijos de sus tres matrimonios. Pero esas relaciones familiares son harto complejas y difíciles de armonizar, con frecuencia.

    Cuando el ensayista Raphaël Enthoven sale en defensa de Sarkozy, nadie olvida que Enthoven es padre de uno de los hijos de Carla Bruni, a caballo entre dos domicilios familiares. Cuando Cecilia Ciganer Albénez hace grandes elogios del expresidente, nadie olvida que ella fue su segunda esposa y madre de uno de sus hijos. El matrimonio terminó de manera catastrófica. Sarkozy, al mismo tiempo, es padre de otros dos hijos, igualmente fieles, de su primer matrimonio…

    Cuando esa familia muy rica y diversa salió a recibir a Sarkozy a la puerta de su domicilio, en el barrio de Auteuil, tras su paso por la cárcel, la imagen fue solidaria y complicada. Pero el comentario de las imágenes resulta de difícil comprensión. Esa complejidad de una vida familiar muy rica en cambios de gran calado sentimental es mucho más fácil de vivir en libertad, sin duda. Y los veinte días de cárcel han creado vínculos de unión a flor de piel. Quedan por venir meses y años de recursos y procesos jurídicos.

    En el terreno cívico y político, las desventuras de Sarkozy son una herencia catastrófica para la derecha tradicional. Marine Le Pen y Jordan Bardella, a la extrema derecha, son los grandes beneficiarios indirectos.

  • Al menos 200 milicianos de Hamás, atrapados en sus túneles bajo control de Israel

    Al menos 200 milicianos de Hamás, atrapados en sus túneles bajo control de Israel

    Al menos 200 combatientes de Hamás están encerrados en sus propias trampas, enterrados bajo tierra en los túneles que el grupo tiene construidos por toda la Franja.

    Funcionarios israelíes y árabes han estimado en la última semana que hay entre 200 y 300 hombres atrapados en las profundidades. Algunos podrían haber muerto ya de inanición, según estos mismos funcionarios, citados por ‘The Wall Street Journal’, debido a la escasez de alimentos y de agua.

    ¿Dónde se encuentran estos terroristas? Según las informaciones publicadas, la mayoría están bajo la ciudad de Rafah, pero algunos también están en zonas del centro y norte de la Franja, donde Israel mantiene el control, incluyendo barrios al este de Jan Yunis, Bait Hanoun y Shejaiya (un barrio en el centro de la Ciudad de Gaza) explicaban los funcionarios israelíes y árabes, citados por varios medios norteamericanos.

    «Estos terroristas están bajo un área controlada por Israel y esa zona, la de Rafah, es donde los túneles son más elaborados», explica Amir Avivi, general retirado de las FDI y fundador del Foro Israelí de Seguridad y Defensa (IDSF).

    La guerra subterránea que le esperaba a Israel tras la entrada en vigor del alto el fuego ha empezado y puede hacer fracasar la paz momentánea firmada hace justo un mes.

    Avivi, que en su servicio en el Ejército estuvo bastante tiempo en Gaza y conoce al detalle la Franja subterránea, asegura que en esta zona, los túneles no son pequeños pasadizos, «sino que son auténticos edificios bajo tierra. Dentro de los túneles hay mucha munición también y desde ahí han estado atacando a las fuerzas israelíes«.

    Estos combatientes se encuentran justo detrás de la llamada Línea Amarilla, a la que se retiraron las fuerzas israelíes como parte del acuerdo del alto el fuego negociado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump el mes pasado. Los milicianos de Hamás no es que estén enterrados bajo los escombros, sino que están atrapados por el control del Ejército de Israel sobre ese territorio.

    Túneles bajo control israelí

    Todo comenzó el mes pasado, cuando un destacamento de tropas de ingenieros israelíes estaban demoliendo túneles detrás de la línea de retirada de Gaza. En pleno trabajo de demolición, militantes de Hamás surgieron de un pozo oculto, dispararon un misil antitanque y mataron a tres soldados israelíes. Esta se convertía en la primera prueba de lo frágil que es la tregua ya que puso de manifiesto un problema para ambos lados: cientos de combatientes armados de Hamás, atrapados en túneles bajo el lado de Gaza que está controlado por Israel y están dispuestos a disparar contra las FDI.

    Para llegar a esta situación, hay que remontarse al mes de mayo, cuando comenzaron los esfuerzos israelíes para expulsar a los militantes y destruir la extensa red de túneles de Hamás, donde el grupo ha ocultado combatientes, rehenes y armas durante todo el conflicto. La estrategia consistía en aislar secciones de esta red subterránea. Sin embargo, la retirada parcial de Israel, en virtud del alto el fuego, ha dejado a los militantes que permanecen tras las líneas enemigas atrapados bajo tierra, sin escapatoria y con suministros cada vez más escasos.

    El Estado hebreo tiene clara su estrategia para estos terroristas: o que se rindan o acabar con ellos. «La política de Israel en Gaza es clara: las FDI están actuando para destruir los túneles y eliminar a los terroristas de Hamás sin ninguna restricción dentro del área amarilla bajo nuestro control», dijo el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, en una publicación en X esta semana.

    «Israel no es que vaya a ayudar a sacar a estos terroristas. Israel los tiene que arrestar y luego destruir los túneles», apunta Amir Avivi.

    Sobre estos hombres, Hamás afirmó haber perdido la capacidad de comunicarse en marzo. Por eso, justifican, que no ordenaron los ataques contra las tropas israelíes.

    Por su parte, oficiales militares israelíes alegan que Hamás sí ha podido comunicarse con los combatientes atrapados en todo momento, ya que los túneles están equipados con sistemas de comunicación. Si bien los oficiales afirman no creer que Hamás no ordenara los ataques contra las tropas, aseguran que el grupo tenía la opción de ordenarles que se retiraran cuando las tropas israelíes se aproximaron a sus posiciones.

    EE. UU entra en juego

    En juego ha entrado Estados Unidos, quien presionó esta semana a Israel para que conceda el paso seguro a estos combatientes de Hamás atrapados bajo tierra. El jueves, el enviado de Trump para Oriente Próximo, Steve Witkoff, declaró que había tratado el asunto con el ministro de Asuntos Estratégicos de Israel, Ron Dermer, y con el ministro de Exteriores de Turquía, Hakan Fidan. El resultado podría ser una prueba para futuros esfuerzos por desarmar a Hamás, dijo Witkoff.

    Qué va a pasar con estos militantes se ha convertido en una cuestión crucial después de los enfrentamientos entre el grupo y las fuerzas israelíes.

    Israel acusa a Hamás de no cumplir dicho acuerdo al no haber entregado todavía los cuerpos de todos los rehenes y tampoco de iniciar su desarme.

    Por su parte, Israel tampoco parece cumplir dicho acuerdo. Un análisis de la BBC reveló que el Ejército israelí está ejerciendo control sobre una mayor parte de Gaza de lo previsto en el acuerdo del alto el fuego.

    En la primera fase del acuerdo, Israel aceptó replegarse a una frontera que discurre de norte a sur y este de Gaza. Esta división quedó marcada con una línea amarilla en los mapas publicados por el Ejército israelí y se le dio el nombre de ‘Línea Amarilla’. Sin embargo, las FDI no están cumpliendo con lo firmado y esa línea, sobre el terreno, se ha puesto en un mayor territorio gazatí.

  • Ucrania se convierte en potencia exportadora de las armas del futuro

    Ucrania se convierte en potencia exportadora de las armas del futuro

    Ucrania no disponía de misiles de largo alcance propios, pero sus drones golpearon objetivos rusos a más de 1.500 kilómetros de distancia de la frontera. La Armada de Kiev tampoco podía confrontar al enemigo en el mar Negro, pero la flota del Kremlin sufrió pérdidas estratégicas gracias a los sistemas no tripulados. David sigue desafiando a Goliat desde la trinchera tecnológica con una legión de empresarios e ingenieros que transformaron la naturaleza bélica. A escasos meses de cumplirse el cuarto aniversario de la guerra a gran escala, las autoridades ucranianas anunciaron la reanudación «controlada» de las exportaciones de armamento. Puntualizando, eso sí, que las ventas se realizarán siempre que no comprometan al arsenal de sus Fuerzas Armadas. El Consejo Nacional de Seguridad y Defensa manifestó el pasado jueves que los sistemas no tripulados –aéreos, terrestres y marítimos– serán los primeros en comercializarse.

    Las armas que Kiev venderá a los aliados tienen la ventaja de haber sido probadas en una guerra real con eficacia demostrada, sumando, además, la capacidad de innovación continua. «Es el mejor momento para revitalizar nuestro mercado, demostrando que no somos sólo un país agrícola. Ahora mismo, somos el fabricante de las mejores soluciones de drones y de guerra electrónica. Destacamos especialmente en el ámbito de los sistemas de artillería», señala para este periódico Igor Fedirko, director ejecutivo del Consejo Ucraniano de la Industria de Defensa.

    La venta del armamento producido en Ucrania abarcará cuatro continentes. «Ya tenemos acuerdos sobre cuatro plataformas de exportación: Estados Unidos, Europa, Oriente Próximo y África», manifestó Zelenski semanas atrás. El retorno de Ucrania a los mercados internacionales obedece a la necesidad de conseguir financiación para cubrir necesidades propias, mantener la producción y poder invertir en las capacidades de largo alcance.

    En 2022, el país invadido fue el tercer mayor importador de armas del mundo gracias a la ayuda militar de Estados Unidos y Europa, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). En 2025, casi el 60% de las armas utilizadas en el frente se fabrican en el país, dijo el presidente, Volodímir Zelenski, el pasado septiembre. El mandatario ucraniano estima que la producción potencial de drones y misiles por sí solas alcanzará en 2026 más de 30.000 millones de euros. La tan manida frase de «hacer de la necesidad virtud» es una realidad indiscutible en el caso ucraniano.

    Innovación incesante

    La vertiginosa transformación y expansión de la industria de defensa ucraniana ha sido incentivada por la urgencia del conflicto más brutal en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial. «Antes de 2022 teníamos apenas cinco empresas privadas, pero estaban totalmente controladas por el Gobierno. Ahora contamos con más de 800 compañías. Y si sumamos parte de nuestras empresas de I+D y startups, hablamos de más de mil quinientas empresas capaces de producir más de 3.500 productos», afirma Fedirko.

    Ucrania ha tenido que idear una fórmula para que su industria de defensa plante cara a un ejército enemigo más numeroso, con grandes recursos y que durante años ha estado preparándose para la guerra. Algunas de las principales brigadas del país cuentan ya con su propio laboratorio de innovaciones y se coordinan con los fabricantes.

    La producción es ejecutada bajo la tensión y el estrés adicional de los ataques rusos diarios. Las soluciones rápidas y renovaciones constantes son la receta que tarde o temprano deberán aplicar también los aliados de la Alianza Atlántica fuertemente arraigados en una burocracia obsoleta.

    «El ritmo de desarrollo tecnológico aquí no tiene parangón, ni en Europa ni a nivel mundial. Nuestras tecnologías de defensa surgen de la necesidad inmediata y se ven moldeadas directamente por las realidades del campo de batalla, con ciclos de I+D que se miden no en meses o años, sino en días. Ucrania puede ayudar a los países de la OTAN a aplicar este enfoque», subrayan desde Brave 1, una plataforma lanzada por el Gobierno ucraniano en 2023 para coordinar la innovación y producción de tecnología militar.

    «En la guerra actual, una nueva tecnología puede mantenerse efectiva en el campo de batalla solo entre tres y seis meses. La tecnología de defensa ucraniana constituye un ecosistema rápido, adaptable e innovador. Combina la coordinación estatal, la retroalimentación militar y la creatividad del sector privado para producir tecnologías que se prueban y mejoran en combate real» explican desde la plataforma gubernamental a ABC.

    Soluciones ucranianas

    El 10 de septiembre una veintena de drones rusos entraron en el espacio aéreo de Polonia, Estado miembro de la OTAN. Para responder a la amenaza desplegaron aviones de combate F-35 y F-16 y los sistemas de defensa aérea Patriot se activaron. Algunos aparatos rusos fueron derribados, pero con un alto coste económico

    Un solo misil Patriot cuesta entre dos y tres millones de dólares, mientras que un dron de ataque cuesta alrededor de 100.000 dólares, manifestó entonces el presidente ucraniano. Las incursiones no cesaron demostrando que la defensa polaca y de la OTAN no es un modelo sostenible en 2025.

    Kiev tiene una gran experiencia en el derribo e interceptación de drones kamikaze. Hasta 800 apartados voladores han sido lanzados por Moscú en una sola noche. «Los drones interceptores son una prioridad máxima para la tecnología de defensa ucraniana. Tienen el potencial de convertirse en el próximo gran avance tecnológico, tal como los drones FPV y los drones navales transformaron el campo de batalla en 2023, y los drones de fibra óptica lo hicieron en 2024», explica Brave 1.

    Este 2025 también es el año de los vehículos terrestres no tripulados. Los aparatos son comunes en las líneas de contacto. Se utilizan en la denominada «zona de aniquilación de frente» que cubre varios kilómetros plagados de drones que vigilan cualquier movimiento. Los robots ayudan con la logística y evacuación de los heridos e incluso en misiones de asalto. «Gran parte de nuestro ejército está compuesto por civiles que decidieron defender el país. Y por este motivo nos centramos también en la formación y la educación en las nuevas tecnologías, como por ejemplo la intercepción de drones», añade el director del Consejo Ucraniano de la Industria de Defensas.

    Una de las grandes desventajas de Ucrania frente a Rusia es la demografía. Las tropas invasoras tienen más soldados que los defensores y las innovaciones tratan de suplir esta carencia. «No tenemos suficientes efectivos para combatir la enorme maquinaria rusa. Por eso, lo primero en lo que pensamos es en reemplazar a la mayor cantidad de personas por drones y sistemas no tripulados», señala Fedirko.

    Modelo danés

    Las primeras dos oficinas para la venta de armas ucranianas se abrirán en Berlín y Copenhague este mismo año. Zelenski destaca que ambas capitales serán la sede de la exportación y coproducción del armamento «que se pueda vender».

    Dinamarca y Ucrania ya han elaborado un proyecto conjunto para la producción de drones con sede en el país de la Unión Europea. «Existen grandes perspectivas de cooperación con socios europeos en el marco de la iniciativa ‘Muro de Drones’» para coordinar una respuesta a las incursiones de los drones rusos», manifestó el ministro de Defensa, Denys Shmyhal, durante la firma del acuerdo en octubre.

    El Consejo de Seguridad Nacional de Ucrania enfatizó que se trata de una comercialización supervisada dentro de una lista de países aliados. Los primeros en ser incluidos serán aquellos estados que hayan firmado acuerdos de seguridad con Kiev, dicen funcionarios del país.

    «Es el momento de que nosotros, los ucranianos, protejamos a nuestros principales aliados compartiendo con ellos nuestros conocimientos y experiencia», sostiene Igor Fedirko.

  • El Líbano espera una nueva ofensiva de Israel entre el miedo y la esperanza de librarse de Hizbolá

    El Líbano espera una nueva ofensiva de Israel entre el miedo y la esperanza de librarse de Hizbolá

    Los rumores llenan las calles de Beirut. Con sus nuevos bombardeos sobre el sur del Líbano, parece que se está preparando una nueva fase de la guerra contra Hizbolá y que lo siguiente, los ataques masivos, es inminente.

    Esa es la convicción profunda de una parte importante de la población porque hay muchas pistas al respecto. Por ejemplo, se multiplican los artículos publicados en la prensa israelí y las declaraciones oficiales afirmando que Hizbolá está reconstruyendo su arsenal.

    Generalmente, esta es una táctica utilizada por el Estado hebreo para preparar a la opinión pública ante una intervención, justificándola de antemano. También es, a veces, una forma en la que Tel Aviv envía mensajes: «Si se pasan de la raya, no dudaremos en atacarlos de nuevo».

    A pesar de estas sospechas de algunos libaneses, otros tienen sus dudas. Así lo cree una fuente diplomática europea autorizada: «No creo que se reanuden las hostilidades. ¿Ataques selectivos contra Hizbolá? Sí, por supuesto. Además, ocurren a diario en el sur del país y en el valle de la Becá».

    Un dron de vigilancia israelí sobrevuela regularmente el espacio aéreo libanés. En lo que supone una violación total de las leyes internacionales, vuela sobre un territorio extranjero y, además, a muy baja altitud. Tan baja que cualquiera puede verlo y fotografiarlo. En el otoño pasado, quienes fotografiaron el dron vieron desaparecer los datos de sus teléfonos o recibieron una llamada pidiéndoles que borraran las fotos que acababan de sacar.

    Entre la población libanesa reina la ambivalencia. Aunque no se atrevan a expresarlo abiertamente, y aun si condenan la actitud israelí, muchos libaneses murmuran en privado que es hora de «acabar con la milicia chií», lamentando a medias que el Ejército hebreo no haya «terminado el trabajo».

    «No debemos descartar la posibilidad de Israel y Hizbolá estén llegando a un acuerdo en secreto, estableciendo sus respectivas líneas rojas»

    Sin embargo, quienes conocen la estrategia israelí sugieren que todo está calculado. La misma fuente diplomática explica: «Es muy probable que la situación se estanque, sin resolución ni progreso, lo cual conviene a los israelíes. Porque no debemos descartar la posibilidad de que ellos y Hizbolá estén llegando a un acuerdo en secreto, estableciendo sus respectivas líneas rojas. Mientras tanto, las reformas que podrían permitir la recuperación del Líbano y la entrada de capitales están bloqueadas. Los rumores de una guerra inminente desvían la atención de cuestiones igualmente cruciales. Pero a los partidos políticos les interesa atemorizar a la población, haciéndole creer que solo ellos son capaces de defenderla». Con las elecciones parlamentarias previstas en mayo de 2026, es fácil comprender los cálculos políticos de los distintos partidos.

    Aoun comanda un cambio de parecer

    Hace una semana, se produjo un cambio de tono en las más altas esferas del Estado libanés. Tras la incursión de una patrulla israelí en la aldea de Blida, al sur del país, las reacciones del presidente Joseph Aoun parecieron marcar un punto de inflexión. Por primera vez, ordenó al Ejército responder a las incursiones israelíes, una decisión que fue bien recibida por Hizbolá y el presidente del Parlamento, Nabih Berri.

    El presidente Aoun declaró que el ataque contra Blida, que causó un muerto y «forma parte de una serie de prácticas agresivas por parte de Israel, tuvo lugar poco después de la reunión del comité de seguimiento del alto el fuego, que no debe limitarse a registrar los hechos, sino a trabajar para ponerles fin presionando a Israel e impulsándolo a respetar las disposiciones del acuerdo de noviembre pasado y a cesar sus violaciones de la soberanía libanesa».

    Algunos observadores perspicaces de la política libanesa y de la estrategia israelí interpretaron la firme postura del mandatario como una fachada para apaciguar a los chiíes, en un momento en el que se exige que su milicia se desarme. Este análisis se confirmó pocos días después.

    El lunes 3 de noviembre, Joseph Aoun declaró: «El Líbano no tiene más opción que la negociación, porque en política existen tres vías de acción: la diplomacia, la economía y la guerra. Cuando la guerra no da resultados, ¿qué se puede hacer? Todas las guerras del mundo han terminado en negociaciones, y las negociaciones no se llevan a cabo con un amigo o un aliado, sino con un enemigo». Todos entendieron que el presidente libanés se refería a Israel.

    Además, una parte de la población libanesa está a favor de normalizar las relaciones con el Estado judío, aunque no se atrevan a expresarlo. Asimismo, estos acuerdos de paz están siendo firmados desde hace tiempo por varios países árabes. Según la Liga Árabe, ninguno de ellos debería hacerlo de forma independiente. Pero los intereses económicos han primado a menudo sobre la solidaridad con la causa palestina. Paradójicamente, el carácter multiconfesional del Líbano implica que los otros países árabes lo vigilan y aceptarían difícilmente de su parte cualquier acercamiento al Estado hebreo.

    Es en este contexto que el Papa León XIV se prepara para visitar el Líbano. Este viaje reviste gran importancia, ya que, al principio, la visita del Pontífice estaba prevista únicamente para Turquía. Este viaje al Líbano se añadió y no fue oficialmente por iniciativa de la Iglesia local, sino del Estado libanés.

  • José Antonio Kast: «Los inmigrantes ilegales tienen la opción de marcharse ya»

    José Antonio Kast: «Los inmigrantes ilegales tienen la opción de marcharse ya»

    Aparece sonriente y relajado en el cuartel de campaña de su equipo electoral. El veterano José Antonio Kast (Santiago de Chile, 1966) encabeza, según las encuestas, las diversas opciones de una derecha fragmentada pero mayoritaria en el país, lo que le daría el acceso al Palacio de la Moneda en la segunda vuelta electoral. Mantiene un discurso muy duro contra la inmigración, en la línea de las corrientes políticas lideradas por Donald Trump, Giorgia Meloni, Javier Milei o Santiago Abascal, y suena radical, aunque quizás menos en un país aún más polarizado que España en los extremos.

    El lema de su campaña, ‘Orden y seguridad’, se abre camino en una sociedad aún traumatizada por el estallido social que solo la pandemia logró frenar. Los analistas señalan que parte de su éxito reside también en haber aparcado por completo sus propuestas del pasado contra el aborto, el matrimonio homosexual o la eutanasia. «Tengo mis valores, pero no quiero nada que divida ahora», explica. La primera votación se celebra el próximo 16 de noviembre.

    —¿Qué cree que ha cambiado en Chile para que pueda ser presidente?

    —En Chile se produjo una situación muy difícil, con una violencia extrema que casi hace caer la democracia, y la pandemia. Surgió la izquierda radical y los problemas se ahondaron. Hemos tenido problemas en el sistema laboral, educativo y en temas de migración, con el flujo migratorio más alto de Latinoamérica. Si a eso le agregas una reforma tributaria contra la inversión, una reforma educacional que coarta la libertad de los padres o una reforma laboral que aumenta el costo del empleo, tienes una fórmula para un fracaso. Todas las encuestas señalan un cambio de gobierno e incluso en las mayorías parlamentarias.

    —¿Qué medidas urgentes tomaría usted en materia económica?

    —Lo primero es recuperar la seguridad, porque no hay inversión posible sin ella. Debemos afrontar la inmigración irregular, el crimen organizado y el narcotráfico. Hay que recuperar el control de las cárceles porque el crimen organizado dirige desde ellas sus operaciones. También vamos a hacer un recorte del gasto político, ya que se abusa del aparato del Estado. Chile requiere mayor inversión para generar crecimiento. La mejor política pública es el pleno empleo.

    —Habla de recortar 6.000 millones de dólares.

    —Es perfectamente viable. La mitad sería vía administrativa, combatiendo el abuso y aplicando medidas de austeridad y eficiencia. También tenemos una medida de facilitación regulatoria para evitar largos procesos judiciales que frenen las inversiones. Y una reforma tributaria que va en dos líneas: la rebaja del 27% al 23% del impuesto a la renta en cuatro años y un crédito que promueva la contratación formal de personas. Cuanta más gente contrate una empresa más crédito contra el pago de impuesto a la renta va a tener.

    Seguridad

    «Hay que recuperar el control de las cárceles porque el crimen organizado dirige desde ellas sus operaciones»

    —Plantea un gobierno de emergencia nacional.

    —Es necesario para abordar las crisis en materia de seguridad, economía y temas sociales. También requerimos un parlamento de unidad que legisle para Chile. Por ejemplo, si un inmigrante irregular comete una falta vamos a pedir que se considere un delito para poder retenerle y expulsarle. En Chile mueren 40.000 personas esperando atención. La carga de la migración en el sistema de salud es enorme.

    —¿No es peligroso señalar la migración como fuente de todos los problemas?

    —Soy hijo de migrante y no tengo problemas con la migración legal, pero aspiro a que a mi patria la gente entre por la puerta y no por la ventana. Chile es un polo atractivo para muchas personas. Hay dictaduras como en Venezuela y pobreza extrema como en Haití. El actual Gobierno invitaba a que vinieran, pero el nuestro va a ser duro. Los inmigrantes ilegales tienen la opción de marcharse ya porque vamos a impulsar remesas al exterior, vamos a fiscalizar a quienes los contraten y a revisar las prestaciones de salud que reciban.

    La influencia de Meloni

    —Reconoce la influencia de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

    —Hemos conversado mucho. Italia tiene un sistema de aislamiento de los líderes de la mafia en las cárceles que queremos aplicar, al igual que queremos emular las cárceles de alta seguridad de El Salvador. También tienen centros de retención de migrantes y están estudiando la posibilidad de redirigir a ciertos migrantes irregulares a países que los acepten.

    —¿Cree que la división entre izquierda y derecha sigue siendo una forma útil de entender Chile?

    —Antes el discurso se centraba en ricos y en pobres y ya no vale. Por eso la izquierda ha buscado nuevos frentes y, como por arte de magia, han surgido el indigenismo, el animalismo o el ecologismo radical. Han tratado de dividirnos incluso modificando nuestra legislación. Chile lo rechazó mayoritariamente. El proceso constitucional nunca debió abrirse. Todos somos primero chilenos y, después, podemos ser mapuches o aymaras. No hay que dividir. La ideología indigenista lleva a conflictos.

    —Sobre las relaciones con otros países, ¿teme que el acercamiento al presidente Trump pueda dañar la relación estratégica con China?

    —Espero que no. Somos grandes exportadores de cobre, de fruta y de litio y todos los países demandan estos productos. Cualquier discusión entre Estados Unidos y China puede afectar a la economía. Lo primero que hay que hacer es no provocar, pero tenemos un presidente que insultó a Trump en la ONU.

    —¿Qué papel cree que tiene que jugar Chile en América Latina?

    —Estamos frente a un cambio muy importante. Se consolida el liderazgo de Javier Milei en Argentina, país muy importante para nosotros porque somos su ventana al Pacífico. Vemos un giro importante en Bolivia, donde quedó atrás esa política tan ideologizada de Evo Morales. En Ecuador salió reelegido un presidente que ha combatido el crimen organizado con dureza. También está Paraguay…

    —¿Tan difícil es la relación con gobiernos de otro signo político?

    —Podemos tener buenas relaciones con el de Uruguay. También con Brasil, donde los gobernadores tienen autoridad, que podría exportar su soja a Asia a través de los puertos chilenos. Pero con Maduro es imposible porque es un narcodictador que, además, abre su frontera para exportar criminales y desestabilizar otros países. Tampoco con Cuba ni con Nicaragua, aunque sí con los otros países del Caribe. Con Colombia es imposible porque Petro insultó en su visita a Chile a la derecha chilena, una intromisión inaceptable. Espero que Colombia también tenga un giro.

    Venezuela

    «Maduro es un narcodictador que abre su frontera para exportar criminales y desestabilizar otros países»

    —¿En España su referencia sería Vox?

    —No conozco a los líderes del Partido Popular. Soy amigo personal de Santiago Abascal y valoro mucho el trabajo de Vox. Lo que pasa es que no son comparables las realidades porque su sistema es parlamentario y el nuestro presidencial. No puedes traer ejemplos de la política española a Chile. Eso lo hizo el actual gobierno con Podemos y ahí está su fracaso.

  • Sin ayudas para los pobres y caos aéreo por el cierre del Gobierno en EE.UU.

    Sin ayudas para los pobres y caos aéreo por el cierre del Gobierno en EE.UU.

    El cierre gubernamental que sufre EE.UU., el más largo de su historia, cumple este fin de semana cuarenta días y sus consecuencias son cada vez más acuciantes y con un impacto en todo el espectro social de la primera potencia mundial: desde el ejecutivo que regresa a casa en avión tras un viaje de trabajo hasta los millones de familias que dependen de la ayuda alimenticia federal para llenar la despensa. Mientras tanto, la solución al desacuerdo presupuestario que ha provocado este cierre del Gobierno sin precedentes seguía sin aparecer en el horizonte este viernes, con los republicanos y demócratas atrincherados en sus posiciones.

    La jornada del viernes no fue solo un día más de este cierre gubernamental, una jornada más con decenas de agencias federales cerradas, con cientos de miles de funcionarios en sus casas –sin trabajar y sin cobrar– y muchos otros también sin sueldo, pero en sus puestos por realizar labores esenciales. El día estuvo marcado por dos asuntos que visibilizan los impactos del cierre: la reducción del tráfico aéreo impuesta por las autoridades en decenas de aeropuertos y la batalla legal por la entrega de fondos para pagar las ayudas alimenticias.

    El problema en el tráfico aéreo tiene que ver con los controladores: a la tensión acumulada de su trabajo, se ha unido la de estar sin cobrar. Muchos se están quedando en casa, lo que provoca incapacidad para atender todo el tráfico aéreo y tensiona a quienes sí van a su puesto.

    Ante las dificultades crecientes para ocupar las torres de control, las autoridades decidieron cortar por lo sano esta semana: impusieron la cancelación del 10% de los vuelos en los 40 aeropuertos con más tráfico para aliviar la situación.

    Esa medida arrancó, sin capacidad para muchos viajeros para reaccionar y cambiar sus planes, este viernes. Lo hizo de manera progresiva: con la cancelación del 4% de los vuelos y que tendrá incrementos del 1% cada día hasta llegar al 10%, si no se resuelve antes la situación.

    Por la mañana se habían cancelado 840 vuelos, y casi 1.500 habían sufrido retrasos. Desde que comenzó el cierre el pasado 1 de octubre, se han registrado 453 episodios de falta de personal de control aéreo en los aeropuertos, cuatro veces más que en el mismo periodo del año pasado.

    Cerca de Acción de Gracias

    Las cancelaciones desbarataron los vuelos de decenas de miles de viajeros, en lo que puede ser la previa de una temporada de fiestas caótica: la semana de Acción de Gracias –el gran festivo de EE.UU.– está a la vuelta de la esquina, se celebra el 27 de noviembre; y después vendrán las vacaciones de Navidad y fin de año.

    «Hemos tenido que tomar una decisión sin precedentes porque estamos en una situación sin precedentes debido al cierre gubernamental», justificó el secretario de Transportes, Sean Duffy, que echó la culpa a los demócratas y negó que su maniobra tuviera la intención de presionar a los legisladores para que lleguen a un acuerdo, como han deslizado algunos. «Esto no tiene que ver con la política, tiene que ver con analizar los datos y evitar aumentar el riesgo en el sistema en un momento en el que los controladores siguen trabajando sin sueldo», añadió.

    Duffy reconoció que los problemas de plantilla está redoblando la presión entre los controladores que van a trabajar. «Está habiendo más incidencias», reconoció. «Estamos viendo más quejas de los pilotos por el estrés de los controladores y más quejas por falta de respuesta de los controladores». Y advirtió de que el recorte en el tráfico podría ser mucho mayor, hasta el 20%, si la situación no se arregla pronto.

    Muchos estadounidenses no saben si podrán volar en los próximos días y muchos más no saben si podrán obtener su ayuda para alimentar a sus familias. El programa de cupones de comida (SNAP, en sus siglas en inglés) expiró el pasado 1 de noviembre y ahora protagoniza una batalla judicial para que se mantenga en pie al completo. La Administración Trump ha dicho que solo puede pagar el 65% de esta ayuda, que reciben 42 millones de estadounidenses.

    Un juez federal exigió el jueves al Gobierno que cumpla con el mantenimiento de todo el programa y el Departamento de Justicia recurrió el viernes contra esa decisión.

    Los demócratas acusan a Trump de usar el sufrimiento de los afectados como munición política, de no querer encontrar fondos para SNAP –una de las ayudas sociales que el presidente ha mostrado interés en eliminar–, mientras ha rescatado con decenas de miles de millones a la economía de Argentina y mientras alardea de haber llenado las arcas de EE.UU. con los ingresos por los aranceles.

    Tras avances tímidos en las negociaciones en el Congreso durante esta semana, las posiciones parecían el viernes distanciadas entre republicanos y demócratas. En el centro del desacuerdo está la extensión de subsidios a los planes de coberturas médicas, que exigen los demócratas. Cada grupo parlamentario del Senado –con mayoría republicana, pero insuficiente para sacar una votación adelante sin cierto apoyo demócrata– tenía previsto sacar sus propuestas a votación este viernes. Pero no se esperaban grandes avances. Al contrario, la expectativa es que las negociaciones se prolonguen el fin de semana.

    Mientras tanto, el índice de confianza de los consumidores que elabora cada mes la Universidad de Míchigan mostraba su nivel más bajo en tres años y medio y los economistas no pudieron ver la evolución del empleo en octubre. Por segundo mes consecutivo, no hay dato de empleo oficial: los funcionarios que lo elaboran están en casa.

  • Trump abre la puerta a que Hungría se libre de las sanciones por comprar petróleo ruso

    Trump abre la puerta a que Hungría se libre de las sanciones por comprar petróleo ruso

    El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, visitó este viernes a Donald Trump en la Casa Blanca y salió de la reunión con el presidente de EE.UU. con lo que buscaba: un respaldo claro para las elecciones del año que viene y la posiblidad de que Hungría esquive las sanciones impuestas por EE.UU. al petróleo ruso, lo que allanaría el camino del líder derechista húngaro a la reelección.

    «Es un gran país y es un gran líder», dijo Trump sobre su invitado, del que celebró con fuerza las políticas que se alinean con las de su Administración. En especial, la mano dura en inmigración, un capítulo en el que Trump defiende que la mayor parte de Europa se ha equivocado y en la que Orbán ha hecho lo correcto.

    «Él es un gran líder y le respetan en todos lados, aunque no caiga bien», dijo sobre el primer ministro húngaro. «En inmigración, Europa se ha equivocado muchísimo, y les está haciendo mucho daño. Él no se ha equivocado».

    Otro punto de diferencia respecto a los socios europeos de Hungría, es la posición de Orbán respecto a la guerra de Ucrania. El líder húngaro no ha escondido su sintonía con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha acusado a sus compañeros en la Unión Europea de querer perpetuar la guerra y defiende la necesidad de que el gobierno de Volodímir Zelenski acepte pérdidas territoriales para acabar con el conflicto.

    Es una postura en la misma línea que la que ha mantenido Trump, pero a la que le ha salido un obstáculo: las sanciones al sector energético de Rusia anunciadas por EE.UU. este mes, con un presidente que empieza a perder la paciencia con su homólogo ruso ante la evidente falta de compromiso con un proceso de paz.

    Era una decisión coherente con la posición que ha mantenido Trump desde su regreso a la Casa Blanca: los europeos exigen sanciones a Rusia pero siguen comprándole grandes cantidades de exportaciones energéticas, el gran músculo de la economía rusa.

    Esas medidas, sin embargo, impactan de lleno en Hungría, un país que importa el 86% de su petróleo desde Rusia. Y que ha incrementado sus importaciones con la guerra.

    «Lo estamos contemplando»

    «Lo estamos contemplando», respondió Trump a una pregunta de los reporteros sobre si aplicará excepciones a Hungría sobre esas sanciones a Rusia. «Para ellos es difícil acceder a petróleo y gas de otras áreas, ellos no tienen la ventaja de tener acceso al mar, no tienen puertos», justificó.

    Trump, sin embargo, no ofreció novedades sobre sus esfuerzos diplomáticos para acabar con la guerra en Ucrania. Una pieza central debe ser una cumbre con Putin, en la que Orbán actuaría como anfitrión. Pero la falta de avance han difuminado la posibilidad. Desde la Casa Blanca, Trump dijo que «al final yo no quería hacer la reunión porque no parecía que nada fuera a pasar», dijo sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo de paz. El presidente de EE.UU. dijo en otro momento que siguen las conversaciones al respecto, pero no dio ninguna indicación de que vaya a ocurrir a corto plazo. Solo insistió en que, si ocurre, sería en Hungría. Y en que ve el final de la guerra «en un futuro no muy distante», aunque no justificó por qué.

    La eventual celebración de la cumbre sería un gran empujón para Orbán, que podría recibir a Trump en su país antes de las elecciones en las que se juega el puesto, en abril del año que viene. «Yo le apoyaré», dijo Trump sobre esa cita electoral. «Ha hecho un trabajo fantástico».

    Orbán defendió que la necesidad principal para acabar con la guerra en Ucrania es «si los occidentales estamos unidos o no». Criticó a sus socios europeos y aseguró que solo EE.UU. y Hungría son países «a favor de la paz. El resto prefieren que la guerra continúe. Muchos de ellos consideran que Ucrania puede ganar en el frente, lo que es no entender la situación».

    «Entonces, ¿tú crees que Ucrania no puede ganar la guerra?», le preguntó Trump con intención retórica y media sonrisa. «Los milagros son posibles», respondió el húngaro.

    «Con la excepción de España»

    Preguntado por el mensaje a la Unión Europea sobre Hungría, el multimillonario neoyorquino exigió que «respeten a Hungría y respeten a su líder».

    Pero también quiso insistir en su buena relación con el Viejo Continente. «Casi todos los líderes en Europa son amigos míos», dijo. «Nos llevamos muy bien, han hecho todo lo que les pedí sobre la OTAN», dijo acerca del aumento del gasto militar hasta el 5%. Un capítulo en el que Trump no se olvidó de castigar al único país que se salió de la senda de sus socios europeos. «El aumento del presupuesto de defensa del 2% al 5% fue unánime, con la excepción de España», dijo Trump, que ha amenazado con represalias comerciales a las exportaciones españolas y que no se olvida de mencionar la falta de sintonía con el Gobierno de Pedro Sánchez cada vez que tiene la oportunidad.

  • Amenaza de caos en EE.UU. por la cancelación de vuelos por el cierre del Gobierno

    Amenaza de caos en EE.UU. por la cancelación de vuelos por el cierre del Gobierno

    «La época del año en la que los estadounidenses más viajan está a la vuelta de la esquina y el cierre gubernamental podría convertirla en una pesadilla: la Administración Trump ha anunciado que habrá que cancelar al menos el 10% de los vuelos en decenas de los aeropuertos con más tráfico de todo el país debido al cierre gubernamental en EE.UU. Eso ocurre en medio de graves complicaciones para los viajeros, con retrasos abundantes en los vuelos y colas interminables en el control de pasajeros.

    El cierre gubernamental cumple hoy 38 días y, de momento, sin señales de que las conversaciones entre los republicanos y los demócratas del Congreso vayan a acabar en un acuerdo. La razón es que los demócratas quieren que en la ley presupuestaria se extiendan subsidios para los programas públicos de cobertura médica. Los republicanos se niegan y les acusan de querer dar asistencia sanitaria a millones de inmigrantes indocumentados.

    El resultado: casi 40 días con decenas de agencias gubernamentales cerradas, cientos de miles de funcionarios en su casa y sin sueldo y otros cientos de miles trabajando sin cobrar. Es el caso de los controladores aéreos, donde esta sacudida del cierre gubernamental está causando problemas para ocupar las torres de control al nivel habitual.

    El 10% de los trayectos

    El secretario de Transportes, Sean Duffy, anunció esta semana que 40 aeropuertos de todo el país con mucho nivel de tráfico tendrán un recorte del 10% de sus vuelos para afrontar la falta de controladores aéreos. Entre los afectados están los aeropuertos más transitados del país: Atlanta, Nueva York, Dallas, Washington, Chicago, Los Ángeles, Detroit… Muchos de ellos han sufrido retrasos constantes en las últimas semanas. Ayer, los aeropuertos de Nueva York acumulaban retrasos de 30 minutos de media, que eran de 45 minutos para el aeropuerto Reagan de Washington o de 30 minutos para el de Houston.

    La cancelación del 10% de los vuelos está previsto que comience este mismo viernes. Pero podría ser de forma progresiva, con la eliminación del 4% de los vuelos desde ese día, y aumentado un 1% cada día a partir de ese momento.

    No hizo falta que llegara el viernes para que algunos viajeros ya vieran sus vuelos cancelados: United Airlines, una de las principales aerolíneas del país, adelantó ayer que 200 de sus vuelos previstos para hoy no saldrían para evitar cancelaciones de último minuto.

    Donald Trump, que exige a los republicanos que no cedan ante las pretensiones presupuestarias de los demócratas, no dio una importancia excesiva a las cancelaciones inminentes. «Se van a aplicar en ciertas áreas, el 10%, quieren asegurarse de que el 100% de los vuelos sean seguros», aseguró durante un anuncio desde el Despacho Oval.

    La cancelación de vuelos ha ocurrido ante la conmoción por el último accidente aéreo en EE.UU.: este martes, un avión de la compañía de transportes UPS se estrelló en Louisville (Kentucky) poco después de despegar y dejó al menos 12 víctimas mortales. Poco después de que Trump jurara su cargo el pasado enero, dos accidentes aéreos conmocionaron a EE.UU.: el ocurrido en el aeropuerto Reagan de Washington, con 67 fallecidos; y el de un avión privado en Filadelfia pocos días después, con siete muertos y dos decenas de heridos.

    Antes de Acción de Gracias

    Las cancelaciones y la falta de controladores ocurren pocas semanas antes de que los estadounidenses se lancen en masa a los aeropuertos para viajar con sus familias con motivo de la semana de Acción de Gracias, que se celebra el día 27 de este mes. Poco después vendrán los viajes de Navidad y de fin de año, otra de las temporadas altas del tráfico aéreo.

    El diputado republicano Bryan Steil, de un distrito de Wisconsin cercano a Milwaukee, aseguró a la CNN que si el cierre gubernamental y la situación se prolonga habrá «caos en los cielos» y que el 10% de las cancelaciones tendrá repercusiones grandes.

    Los problemas en el tráfico aéreo son solo una de las consecuencias del cierre gubernamental. Desde la semana pasada, la asistencia alimenticia que reciben 42 millones de estadounidenses está en el aire, así como ayudas educativas o subvenciones para el pago de la factura de la luz, con el invierno a la vuelta de la esquina.

  • Mamdani abandera el auge del poder musulmán en EE.UU.

    Mamdani abandera el auge del poder musulmán en EE.UU.

    «Durante años, muchos de nosotros vivimos en parte en la sombra, orgullosos de lo que somos, pero sin querer mostrarlo», cuenta Hassan Yousuf, uno de los cientos de miles de musulmanes que vive en Nueva York. Como muchos otros, creció en una ciudad golpeada por los ataques islamistas del 11 de septiembre de 2001. «La victoria de Zohran Mamdani camiba eso –afirma–. Por primera vez, me siento verdaderamente representado: culturalmente, espiritualmente y políticamente».

    Yousuf habla desde el barrio de Astoria, en Queens, el hogar también de Mamdani. Hay zonas donde por la noche las terrazas de los bares se llenan del humo de las ‘shishas’, con restaurantes libaneses o egipcios estupendos, donde las pastelerías no cierran hasta tarde. Uno de sus vecinos ganó el pasado martes la elección a la Alcaldía de Nueva York, la mayor ciudad de EE.UU., su capital económica y cultural.

    La victoria ocurre casi un cuarto de siglo después de esos atentados que conmocionaron a EE.UU. y al mundo, que colocaron en el punto de mira a la comunidad musulmana y limitaron su implicación en la política. La vida se limitó para muchos a trabajar, estudiar, formar una familia, incrementar un patrimonio y no meterse en problemas.

    En las elecciones de 2021, las que ganó el actual regidor, Eric Adams, se calcula que solo el 12% de los musulmanes de la ciudad fueron a las urnas. El pasado junio, cuando Mamdani se impuso contra pronóstico en las primarias demócratas –tumbó al favorito, el exgobernador Andrew Cuomo– solo un tercio de los musulmanes de Nueva York estaban registrados como votantes. Todavía no hay datos al respecto, pero todo indica que el registro se ha disparado desde entonces por la concurrencia de Mamdani en las papeletas.

    Y ha hecho emerger un electorado numeroso y que puede ser clave: se calcula que los musulmanes suponen el 9-10% de la población de Nueva York, entre 800.000 y un millón de personas. Se han convertido en una minoría con un peso demográfico similar al de la comunidad judía, que se estima en algo menos de un millón de personas. Con esa presencia, a Nueva York se le ha considerado siempre una ciudad muy judía –es la que tiene más judíos en el mundo fuera de Tel Aviv– y ahora los musulmanes tienen una presencia similar.

    El ascenso político de este joven socialista y musulmán de 34 años muestra cómo Nueva York ha pasado página con el 11-S. Aunque es cierto que lo hace con un musulmán alejado de cualquier integrismo confesional, adherido con fuerza a las causas progresistas de ‘justicia social’, como la agenda LGBTQ. Pero, más allá de la Gran Manzana, muestra el creciente poder de la minoría musulmana y árabe en la política de EE.UU., que hasta ahora solo había tenido protagonistas anecdóticos, como el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, que se convirtió en 2006 en el primer musulmán elegido para el Congreso.

    La misma noche en que Mamdani se subió al escenario de un teatro de Brooklyn para celebrar su victoria y su orgullo de ser musulmán y socialista, lejos de allí, en Virginia, una musulmana hacía historia: la demócrata Ghazala Hashmi ganó la elección a vicegobernadora y se convertía en la primera mujer musulmana en imponerse en una elección estatal. Hashmi ya copó titulares en 2019, cuando se convirtió en la primera persona musulmana en conquistar un escaño del Senado estatal de Virginia, y además en un distrito que se inclinaba hacia los republicanos.

    Símbolos de radicalismo

    Ese poder político posterior al 11-S tuvo uno de sus grandes episodios en las elecciones legislativas de 2018, donde emergieron dos figuras destacadas: Ilhan Omar y Rashida Tlaib, las dos primeras diputadas musulmanas en la historia de la Cámara de Representantes. De origen somalí y palestino, respectivamente, ambas de estados del Medio Oeste –Minnesota y Míchigan– y de la facción demócrata más izquierdista. Integraron esa camada de jóvenes diputadas que Donald Trump –entonces en su primer mandato– calificó como ‘The Squad’ (‘El escuadrón’), con un discurso socialista que las convirtió, para los republicanos, en el símbolo de la deriva radical de los demócratas.

    En el último año, el peso político de los musulmanes y árabes ha sido más significativo que nunca. Su enfado con la gestión de la guerra en Gaza por el Gobierno de Joe Biden se materializó en un movimiento –’Uncommitted’, ‘No comprometidos’– que sacudió las primarias demócratas y debilitó a Biden, que aún era candidato a la reelección.

    Pero el impacto no ha sido solo entre los demócratas. El peso de los votantes musulmanes en estados decisivos para la elección presidencial del año pasado –como Pensilvania y, sobre todo, Míchigan– llevó a Trump a cortejar sin disimulo a ese electorado. De hecho, desplegó a su consuegro –el marido de su hija Tiffany es de origen libanés– a labrar apoyos en esas comunidades. Su mensaje para ellos es que, además de mejorar la maltrecha economía, acabaría con la guerra en Gaza. Y funcionó.

    En la celebración de su reelección como presidente el año pasado, Trump no se olvidó de incluir en sus agradecimientos a los «musulmanes estadounidenses» y «árabes estadounidenses». Y, pese a todos los ataques que Trump ha dedicado a Mamdani, como el más habitual de «comunista», no ha utilizado su condición de musulmán como munición política. Algo que, sin embargo, sí han hecho aliados suyos. Entre ellos, la ‘influencer’ Laura Loomer, que ha defendido que el ascenso de Mamdani es parte de la «conquista islámica de EE.UU.». O el diputado Andy Ogles, que ha dicho que el próximo alcalde de Nueva York, nacido en Uganda en una familia india, «vino a América por una razón: para convertir a EE.UU. en una teocracia islámica».

  • Los últimos españoles en el Sahara: «El Polisario se equivocó de enemigo, era Marruecos»

    Los últimos españoles en el Sahara: «El Polisario se equivocó de enemigo, era Marruecos»

    Han pasado cincuenta años desde que el Rey Hassan II lanzara una movilización masiva de 350.000 hombre y mujeres para ocupar lo que Marruecos siempre ha querido para sí: el Sahara Occidental. Hoy se cumple ese medio siglo de la conocida como Marcha Verde y el inicio de un conflicto entre Marruecos y el Frente Polisario (movimiento político y militar saharaui) que aún sigue activo.

    Y en toda esta historia, un papel fundamental lo tiene y lo tuvo España. La Marcha Verde coincidió con un momento político delicado para la dictadura: Franco estaba agonizaba (murió el 20 de noviembre de ese año) y nadie veía con buenos ojos abrir un conflicto armado con Marruecos. Esto facilitó que el Gobierno de España se desentendiera casi por completo de la colonia y que poco después firmara los Acuerdos de Madrid (11 de noviembre), mediante los cuales España se retiraba del Sahara Occidental y el territorio fue repartido entre Marruecos y Mauritania. España, aún hoy es potencia administradora del territorio, fue una pieza clave y sobre todo lo fueron, las Tropas Nómadas, una unidad militar creada por España en 1958, durante la época en que el Sahara Occidental era una colonia española (1958-1975).

    Antonio Ramos Yzquierdo, teniente general retirado, (Tenerife, 1936), tenía 22 años cuando ingresó en los servicios de artillería del Sahara. «Veía desde mi isla el Sahara todo los días, pero no me imaginaba que me destinaran allá», cuenta a este periódico en vísperas del 50 aniversario de la Marcha Verde.

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    Fotos de archivo
    Las Tropas Nómadas en el Aiún. Abajo, hace 15 años, veteranos de las Tropas Nómadas
    IGNACIO GIL

    A sus casi 90 años, Ramos Yzquierdo recuerda con el máximo detalle sus años en el desierto. Primero en los servicios de artillería y después en las Tropas Nómadas. Desde hace años, cada lunes y miércoles en la céntrica calle de San Nicolás de Madrid junto a otros veteranos del Sahara, se reúnen para charlar, rememorar y sobre todo, preservar la memoria de los últimos testigos de un Sahara que dicen, «fue casi español, aunque nunca los saharauis se sintieron españoles». En las paredes de la oficina de San Nicolás cuelgan fotos de esas tropas que, montados en camellos, patrullaban el vasto territorio desértico, donde el agua escaseaba bajo un clima abrasador y la búsqueda de pozos era vital para mantenerse con vida a ellos y también a los camellos. «Aguantábamos porque éramos jóvenes. Veintipocos años y si no tenías familia, como yo en esa época, era una verdadera aventura», cuenta Ramos Yzquierdo.

    En la época en la que él estuvo destinado en la antigua colonia hubo pocos sobresaltos. «Había una gran diferencia entre el norte, que hacía frontera con Marruecos y el sur, donde estábamos destinados. Las disputas eran más habituales en la frontera con Marruecos».

    Sin embargo, la relación entre españoles y saharauis, «siempre fue buena, porque nosotros les defendimos de los franceses y de los marroquíes hasta que llegó el Polisario». «Estábamos en sus manos (de los saharauis), porque cuando salías a patrullar con los camellos tú eras uno, y ellos veintitantos», contaba Jesús Valencia, teniente en el Sahara de 1960 a 1966, a ABC en el 35 aniversario de la Marcha Verde.

    Buena convivencia

    Durante años, la convivencia fue bastante razonable. En sus historias, los veteranos recuerdan a sus compañeros y en muchos casos, amigos saharauis que les enseñaron a ponerse elzam (el típico turbante saharaui) y con quienes compartieron, en muchos casos, «los años más determinantes de nuestras vidas tanto profesionales como personales».

    Pero todo se rompió en 1970, con los sucesos de Jatarrambla, un barrio del El Aaiún. Ese año, se convocó una manifestación «que en principio pensábamos que era proespañola pero se convirtió en una prosaharaui», recordaba César Goas, primero teniente y después capitán que estuvo en la colonia desde 1966 «hasta el final».

    Ese suceso, que pilló desprevenido a las tropas españolas y acabó con varios muertos, fue el germen del Frente Polisario. A los tres años, se conformaba el movimiento político y militar y a los cinco la «casi expulsión española». «La verdadera traición vino del Frente Polisario», dice tajante Ramos Yzquierdo. «Comenzaron a captar a los jóvenes saharauis que nosotros luego instruíamos y a crear un caldo de cultivo contra nosotros que en 1975 acabó con nuestra marcha y el inicio de una guerra. El Polisario se equivocó de enemigo. No éramos nosotros, era Marruecos».

    Cincuenta años después de la Marcha Verde «patrocinado por EE.UU y países árabes», los veteranos de las Tropas Nómadas lamentan que nunca se llegó a una situación donde el pueblo saharaui saliera bien parado. «Hay que distinguir entre los saharauis y el Polisario, que fueron los que se equivocaron», reivindica Yziquierdo. Después de la Marcha Verde, miles de saharauis escaparon a Tinduf, al desierto de Argelia, donde siguen exiliados esperando volver algún día. «Con el bandazo de la política española y el apoyo de la comunidad internacional al plan marroquí, es muy difícil que puedan encontrar su independencia».