El gremio de los maestros disconforme con el incremento salarial del 9% ofrecido por el Gobierno ha anunciado que irá a huelga general el próximo 1 de junio. Esto quiere decir que, 10 días antes de la inauguración del Mundial de fútbol, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación convoca a una marcha en el Paseo de la Reforma e instalará un plantón en el Zócalo de la Ciudad de México y calles aledañas.
La postura de la CNTE fue anunciada la tarde de este domingo, luego de una asamblea en la que participaron los delegados de las secciones que la conforman, en la que se aprobó rechazar el incremento anunciado el pasado viernes 15 de mayo, Día del Maestro, por el secretario de Educación Pública, Mario Delgado. “Responsabilizamos a la presidenta Claudia Sheinbaum por dejar nuestras aulas y salir a la calle a luchar”, ha dicho Elva Hinojosa, secretaria general de la Sección XVIII, en una conferencia transmitida en las redes institucionales de la CNTE.
Pedro Hernández Morales, secretario general de la Sección IX, ha explicado que el 9% anunciado es un engaño, pues en realidad se trata de un incremento del 4% en el salario base y 5% en prestaciones, lo que hace que el aumento efectivo en el ingreso de un maestro sea mínimo y se diluya frente a la inflación. “El anuncio de un incremento del 9% pareciera ser excesivo o que nos está consintiendo, pero ya en las cifras vemos que para una plaza base, que tiene un salario de 6.400 pesos, el aumento de 4% significa 256 pesos a la quincena y el 5% de aumento en prestaciones significa alrededor de 180 pesos. La trampa es decir que hay un incremento del 9%, pero en global, significa 411 pesos a la quincena. Estas migajas que se arrojan a los trabajadores de la educación es una cosa inaceptable”, ha sentenciado el líder magisterial.
Los maestros de la CNTE han criticado la postura del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), dirigido por Alfonso Cepeda, senador plurinominal de Morena, que ha aceptado la propuesta del Gobierno. A diferencia del llamado magisterio oficial, la CNTE movilizará en este nuevo paro indefinido a sus secciones de los Estados donde tiene presencia, principalmente Oaxaca, Michoacán, Ciudad de México, Chiapas y Guerrero.
La profesora Elvira Meleces Morales, secretaria general de la Sección XIV, ha explicado que el 1 de junio, después de la marcha que comenzará a las 9:00 horas en el Ángel de la Independencia, se instalará una asamblea nacional representativa en el plantón del Zócalo, y en ella se van a definir las acciones de la huelga general, que dependerán de la respuesta que dé el Gobierno de Claudia Sheinbaum a su pliego petitorio, y a que la presidenta acceda a reestablecer el diálogo con el magisterio disidente. “Se va a impedir el acceso (al Zócalo), si no hay voluntad de la autoridad. No depende de este movimiento, depende de la voluntad del Gobierno federal, porque lo que estamos buscando es visibilizar la lucha. Esto es lo queremos dejar claro: no es contra la afición, no es en contra de todos los ciudadanos que estén en la ciudad, es en contra de las políticas neoliberales de este Gobierno”, ha dicho la profesora.
Las dirigentes de la CNTE han anticipado la posibilidad de que su manifestación sea reprimida y que el Zócalo se resguarde con vallas antes del 1 de junio, y prácticamente se privatice para llevar a cabo el “fan fest” anunciado por el Gobierno de la Ciudad de México, pero han advertido que uno de los fines de movilizarse cerca del Mundial es mostrar al mundo sus demandas. “Cuando intentamos tener un diálogo con la presidenta, nos recibieron con gas lacrimógeno; no descartamos que se despliegue toda una fuerza para impedir que nosotros visibilicemos esta lucha frente a la mirada del mundo, y precisamente es lo que busca la CNTE, que el mundo se dé cuenta que hay un Gobierno que se llama de una manera, pero no resuelve ni dialoga con el magisterio”, ha explicado.
Entre las demandas del magisterio figura la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007 que, en su interpretación, limitará las pensiones de los maestros cuando lleguen a la edad de retiro. Esta es una vieja demanda del magisterio, en la que también coincide el SNTE, y que ya en marzo llevó a los maestros a realizar un plantón de 48 horas en la plancha del Zócalo.
México atraviesa uno de los momentos más sombríos de su relación con Estados Unidos en el último medio siglo.
Lo que comenzó como una presión creciente en materia de seguridad, manufactura, migración y fentanilo, escaló, en cuestión de días, a un terreno más oscuro: acusaciones contra funcionarios mexicanos en activo, alianzas con sectores de la oposición mexicana para realizar operativos ilegales en territorio nacional, amenazas abiertas de intervención, revisión a los 53 consulados mexicanos en Estados Unidos y filtraciones sobre presuntas ejecuciones extrajudiciales vinculadas a la CIA.
Bajo el argumento de combatir a los carteles del narcotráfico, Estados Unidos encontró una forma de asediar a México envuelta en una causa que parece legítima. Quien todavía crea que esto se trata únicamente de drogas, seguridad o fentanilo, no ha estado prestando atención.
En pleno debate sobre la presunta infiltración de la narcopolítica en Morena, la presidenta Claudia Sheinbaum ha dicho este sábado que ningún corrupto podrá esconderse bajo el halo de la transformación, pero ha hecho una nueva defensa de la soberanía, al advertir que ningún gobierno extranjero va a arrebatarle a México el proyecto de la “cuarta transformación”.
De gira en Yucatán, en la que ha evitado referirse directamente a la entrega de dos exfuncionarios de Sinaloa cercanos al gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, la presidenta ha defendido el proyecto que heredó del expresidente Andrés Manuel López Obrador bajo el lema de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.
“Nadie le va a arrebatar la transformación al pueblo de México, le pertenece al pueblo. Ningún gobierno extranjero le va a arrebatar la transformación al pueblo de México; los corruptos de antes no le van a robar la transformación al pueblo de México. Y nadie, ninguna persona que no sea honesta, que no sea honrada, puede esconderse bajo el halo de la transformación del pueblo de México. Este es un movimiento honesto, honrado, que le cumple al pueblo”, ha dicho.
Este sábado, mientras la presidenta mantiene una gira de trabajo en el Sureste del país, y se estrecha el cerco alrededor de Rubén Rocha, el partido Morena se prepara para llevar a cabo una manifestación masiva en Chihuahua, para exigir juicio político en contra de la gobernadora panista Maru Campos, a quien acusan de abrirle a puerta a la agencia estadounidense de inteligencia, CIA, para operar en territorio mexicano. Bajo la consigna de la “defensa de la soberanía nacional”, miles de morenistas se están concentrando en la capital de Chihuahua para marchar desde la glorieta de Pancho Villa hasta el palacio de Gobierno.
El histórico disidente cubano Oswaldo Payá solía decir que vivía en un fuego cruzado. En mayo de 2002 logró el hito de entregar al Parlamento más de 11.000 firmas para exigir, ley en mano, la realización de un referendo para democratizar la isla. El gran apoyo popular que logró el llamado Proyecto Varela descolocó a La Habana y obligó a Fidel Castro a añadir, de forma exprés, una cláusula en la Constitución para que el socialismo sea irrevocable. Pero mientras Payá desafiaba al castrismo desde dentro –como pocos– usando sus propias normas, en las radios de Miami le llovían críticas por “legitimar” al sistema.
El asedio de Washington y los amagos de intervenir militarmente en el país caribeñotoman a la disidencia a la revolución cubana en su estado natural: atomizada, sin un liderazgo claro y, sobre todo, sin un plan que cuente con el visto bueno del enorme abanico de almas dentro de la oposición. Las posiciones maximalistas de una parte del exilio, con llamados abiertos a la invasión, chocan a la vez con las propuestas centristas de figuras históricas en la isla que piden una transición pactada con la élite castrista.
Estas visiones tan contrastadas no son nuevas. No por nada muchos cubanos, con su característico humor, bromeaban al calor del Periodo Especial, la gravísima crisis por la caída del bloque soviético en los noventa, con la frase “esto no se cae porque no hay quien lo levante”.
Este cainismo hace que la labor de dirigir la isla, ante la posible caída de un régimen que dirigió sus destinos con puño de hierro en los últimos 67 años, sea un problema mayúsculo. A esto se suman los males crónicos de una economía en caída libre: con sus antiguos motores (turismo, azúcar y tabaco) deprimidos, la población más envejecida del continente y una caída acumulada del 15% del Producto Interno Bruto (PIB) desde la pandemia.
El ejemplo de Payá —fallecido en un accidente de tránsito en 2012— es uno de muchos que refleja esas divisiones históricas. Para Manuel Cuesta Morúa, director de la plataforma Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC), una de las principales organizaciones disidentes dentro de la isla, las divisiones y la polarización son parte de un mal histórico en la isla. Que incluso preceden a la revolución.
Sin embargo, el opositor de izquierdas asegura que el régimen también ha jugado su partida, destruyendo a la sociedad civil –las únicas organizaciones legales están en la órbita del oficialismo– y cultivando una cultura política que define todo en términos de amigos y enemigos. “Desde el triunfo de la revolución ha habido un proceso de destrucción política y del sentido de la política. Ha predominado la cultura de la intransigencia más que la cultura del realismo y del sentido de lo político que invita al centro”, sostiene en entrevista telefónica.
En ese punto coincide Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, una agrupación formada en los 2000 entre familiares de los presos políticos de la oleada represiva conocida como la Primavera Negra. “Claro que ha sido muy difícil articular la misma ruta entre la disidencia dentro de Cuba y la de fuera, porque el régimen cubano se ha encargado de cortar esa línea ya sea encarcelando u hostigando a los activistas”, afirma. Sin embargo, también reconoce que “en la realidad, no todo el mundo piensa igual”.
Espionaje y radicalismo
Otra de las razones que explica las rencillas internas es el gran aparato de contrainteligencia del Gobierno. Por un lado está el G2, una unidad con agentes que se infiltran dentro de los grupos disidentes haciéndose pasar por anticomunistas radicales. Por otro lado, están los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), representantes del partido único en cada barrio del país. El himno de la organización lo deja claro: “En cada cuadra un comité / en cada barrio revolución / cuadra por barrio, barrio por pueblo / país en lucha: revolución”. Este estado perpetuo de vigilancia ha convertido a la suspicacia en la norma. Las acusaciones del estilo: “Ese es del gedós” o “ese supuesto opositor nunca ha pisado la cárcel” son parte del relieve de la isla.
Las diferencias también han sido marcadas por la geografía, sobre todo por la influencia de los grupos más escorados a la derecha en el exilio de Florida. El lobby cubano, normalmente vinculado al Partido Republicano, es uno de los más influyentes y mejor financiados en Washington. Marco Rubio, secretario de Estado, emergió de las tripas de esa burbuja, que suele mantener las posiciones más radicales.
Protesta contra los cortes de electricidad, en La Habana, Cuba, el 13 de mayo de 2026. Norlys Perez (REUTERS)
Antes de exiliarse a Miami el pasado octubre, el histórico líder de la ilegalizada Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), José Daniel Ferrer, también fue víctima del “fuego cruzado”. El disidente democristiano estuvo en la diana de varios grupos cubanoamericanos por apoyar, durante una entrevista con un medio independiente, un proceso de reconciliación con el Gobierno en caso de que el Partido Comunista (PCC) ceda ante la presión y pacte una transición a la democracia.
Se trata de una polémica similar a la que vivió en 2023 la activista Carolina Barrero, parte de la acampada de artistas frente al Ministerio de Cultura en 2020 (conocida como el 27N), cuando dijo: “No hay nada que al régimen le pueda hacer más daño frente a la opinión internacional que reconocer que desde dentro tiene una oposición que se identifica de izquierda y es contraria a la dictadura”.
El cambio generacional
La disidencia entró en una nueva dinámica con la llegada del internet móvil en 2018. Una generación de jóvenes, muchos de ellos artistas e intelectuales, como Barrero, entró en escena. Ese relevo generacional desembocó en las masivas protestas del 11 de julio de 2021 (11J), que culminaron con más de 1.000 presos políticos y con muchas de sus figuras en el exilio. El fantasma de las fisuras volvió. Las diferencias se hicieron evidentes con temas sociales, como los derechos LGTB.
Maykel González Vivero, periodista independiente y activista queer, vivió en carne propia esas disputas durante la discusión y aprobación del matrimonio igualitario en la isla en 2022. “Cuando empezamos a impulsar los derechos LGTBI+, contamos con el apoyo de la oposición, incluida la de derechas. Cuando el Gobierno cubano decidió legislar a favor [de esas minorías], Miami, y en general la oposición, dejó de apoyarnos”, recuerda.
Pero no todo queda en eso. Vivero subraya que otros tabúes, como las sanciones contra la isla –el oficialismo más recalcitrante asegura que es la principal causa de la crisis y la disidencia radical niega que el embargo afecte a la población– hacen muy difícil que los dos extremos puedan encontrar un punto medio.
“Lo estamos viendo ahora mismo. Los cubanos agonizamos por falta de combustible. La oposición completa lo apoya. Y nos convierte en el ‘daño colateral’ de su sueño político. Cada rato aparece alguien en mis redes sociales, tanto del lado del Gobierno como del lado opositor, a pedirme que me defina”, agrega. Una encuesta reciente del The Miami Herald ilustra el punto de Vivero. Según los resultados del sondeo, prácticamente ocho de cada diez cubanoamericanos en el sur de Florida apoyarían una intervención militar en la isla.
Orlando Gutiérrez-Boronat, Rosa María Payá, en José Daniel Ferrer sostienen un ‘Acuerdo de Liberación’ en la iglesia católica Ermita de la Caridad de Miami, el lunes 2 de marzo de 2026. Rebecca Blackwell (AP)
Distintos planes de transición
Ya en Estados Unidos, Ferrer se muestra optimista. El opositor resalta, en una llamada con EL PAÍS, la firma en la primera semana de marzo de un acuerdo de transición entre las coaliciones Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y Pasos de Cambio. El documento contempla el “desmantelamiento” del PCC, la desmilitarización, la “erradicación” de la doctrina comunista y la creación de un Gobierno provisional.
Para Orlando Gutiérrez-Boronat, dirigente de la ARC, el diálogo con las autoridades cubanas “sería una pérdida de tiempo” si no se produce un cambio de régimen. En una entrevista telefónica el pasado mes de marzo, el histórico líder del exilio aseguró que su organización mantiene una “comunicación fluida” con la Administración de Donald Trump. Al ser preguntado sobre si el Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio, lo ha consultado para trazar una hoja de ruta poscastrista, se limitó a responder: “No quiero cometer una infidencia. La comunicación es fluida”.
Cuesta Morúa y el CTDC no rubricaron el acuerdo de Miami. La plataforma que encabeza ha optado por su propia ruta, que pasa por una salida negociada. “[Contrario a EE UU], dentro de Cuba se cree más en una salida pactada. La transición tiene que ser entre cubanos. Es importante convocar a la racionalidad. Las transiciones tienen éxito cuando parte de la élite en el poder asume su necesidad”.
Ferrer, por otro lado, choca frontalmente con esa idea. “Yo creería en esa opción cuando quien la defiende esté en la vanguardia de las acciones contra el régimen. Cuando lo vea en una prisión. Esa es la postura de una oposición tibia… Es una idea muy romántica, pero la realidad se impone”, critica.
El asecho de Washington cada día es más evidente. Las diferencias en la disidencia cubana también.
Cuando el grueso de Colombia se disponía a salir al último puente festivo antes de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, uno de los políticos más influyentes de lo que va del siglo dio un giro a su estrategia. En la mañana de este viernes, el expresidente Álvaro Uribe Vélez publicó un video en sus redes sociales. Quien ha dominado la derecha colombiana desde que ganó la presidencia en 2002, no solo reiteró lo que era una obviedad —que la senadora Paloma Valencia es la candidata de su partido, el Centro Democrático—, sino que señaló al aspirante ultra Abelardo de la Espriella de haber buscado entrar al partido hace unos meses, para luego afirmar públicamente que jamás lo había hecho. “Pidió entrar; estatuariamente ya no se podía. Semanas después dijo que nunca había querido ser parte del Centro Democrático”. Esa información, que en otro momento sería una aclaración marginal, va al corazón de una de las banderas de De la Espriella en la campaña: su distancia del establecimiento político al que llama “los de siempre”, y su afirmación de no querer siquiera el apoyo de los partidos.
El pronunciamiento no llegó de la nada. La tensión es creciente. El jueves pasado, donde Valencia soltó una frase que desató una tormenta que no cesa. Vicky Dávila, la fallida aspirante presidencial que ha retomado su papel de periodista con charlas con otros aspirantes en la revista Semana, le preguntó en una entrevista si apoyaría a De la Espriella en una eventual segunda vuelta. “Yo no cargo maletas porque me da mucho cansancio”, respondió la senadora uribista. Semanas antes, el abogado penalista había dicho que le cargaría las maletas a Valencia si ella es quien pasa a una segunda vuelta. Valencia, en cambio, rechazaba así un acuerdo de apoyo entre los dos candidatos de la derecha para enfrentar a Iván Cepeda, continuista de izquierda y quien, según todas las encuestas, tiene asegurado su cupo en el balotaje. Era un paso más en la escalada. “Tú con los de siempre; yo con los nunca”, le había espetado el outsider a la senadora dos días antes. “Tienes razón, yo soy la de siempre defendiendo a Colombia, y a ti te queda muy bien el nunca”, respondió la congresista, recordándole que ella hizo oposición al presidente de izquierdas Gustavo Petro en el Legislativo “mientras tú vivías en Italia”.
La tensión solo ha subido desde entonces. Este mismo viernes, Valencia dirigió un mensaje a De la Espriella en X pidiéndole que mantuviera a su hija Amapola fuera del debate político. Lo hacía en respuesta a un mensaje de una seguidora del candidato ultraderechista que buscaba reforzar el rumor de que la senadora uribista se habría aliado con la exalcaldesa de Bogotá Claudia López, aspirante de centroizquierda. El rumor partía de un encuentro fortuito entre las dos en un evento este miércoles, y había ido ganando fuerza en los círculos de la derecha dura, alimentado por la mentira de que la senadora Angélica Lozano, esposa de López y figura notoria del centro colombiano, sería la madrina de Amapola. El dato falso reforzaba una duda muy extendida entre sectores de la derecha, luego de que Paloma haya hecho una campaña buscando sectores de centro y hablando de sumar entre diferentes, pero que no incluye a una López que ha sido una crítica acérrima de Uribe.
De la Espriella le contestó a Valencia. Dijo que rechazaba cualquier intento de instrumentalizar a los niños en la batalla política, pero le añadió: “No permita que la indignación nuble su juicio”. Un rato más tarde, la senadora respondió: “Su campaña, claro que tiene bodegas e instrucciones precisas en contra del presidente Uribe, de su familia y la mía. He tenido paciencia para no abrirle camino a los que destruyen a Colombia, pero usted empieza a parecerse peligrosamente a ellos”.
El choque entre Valencia y De la Espriella no es nuevo, pero un nuevo cruce directo tras una semana de tregua y la intervención de Uribe muestran hasta dónde ese enfrentamiento es la pelea central de la campaña. Una que se libra además en un panorama de pocas mediciones, pues el alza en costos y las exigencias de una reciente ley de encuestas han reducido el número de sondeos disponibles, lo que le da a cada medición un impacto mayor.
Es el caso de la medición de la firma brasileña Atlas Intel que, publicada justamente por Semana, muestra una caída significativa en la intención de voto por Valencia. El medio, que recientemente ha dado espacio para que figuras cercanas a De la Espreilla publiquen columnas y ha dedicado portadas a señalar a Valencia de estar rodeada de políticos tradicionales sin señalar lo propio del outsider, trae para la campaña de la senadora una carga editorial en su contra. Al respecto, Valencia escribió en sus redes sociales: “En la encuesta de AtlasIntel para revista Semana en vísperas de las elecciones y consultas del 8 de marzo obtuvimos el doble de los votos que nos pronosticaron y la llamada Lista del Tigre, la mitad”.
Queda una semana de campaña en plazas —los cierres serán el próximo fin de semana, tras lo cual entra en vigor la veda que impide publicar encuestas en la recta final—. En ese tiempo, los dos candidatos han buscado entrar a los espacios del otro: De la Espriella intentando seducir votantes de Valencia en el eje cafetero y en Bogotá; ella buscando competirle en el Caribe. Todo esto sin debates presidenciales, pues De la Espriella se ha negado a acudir a ellos, y aunque habría dicho que lo haría con Valencia, nunca se pusieron de acuerdo.
El resultado del 31 de mayo no solo definirá quién pasa a segunda vuelta. Probablemente definirá también si la derecha colombiana sigue bajo la égida de Uribe, o si definitivamente llegó un posturibismo que ya se dejaba entrever cuatro años atrás, cuando el expresidente no tuvo ningún candidato propio en primera vuelta, y que se volvería sentencia definitiva si gana una ultraderecha a la que este viernes le dio la espalda. Quedaría además en el aire la pregunta de qué ocurrirá con el antiuribismo, uno de los combustibles más poderosos de la izquierda: cómo movilizarlo contra un abogado que no estuvo en los gobiernos de Uribe, no militó en su partido y con quien hoy está enfrentado de forma pública. Uribe se fue al puente festivo sin saber si su intervención cambió algo. Como toda Colombia, solo lo sabrá el 31 de mayo a finales de la tarde.
El presidente José Antonio Kast, de la derecha conservadora, criticó que en Chile se han detenido obras por la preservación de especies en peligro de extinción y el hallazgos de restos arqueológicos. “Tenemos la energía en la zona norte [chileno], sí. No la podemos llevar al sur, porque apareció una colonia de chinchillas en la mitad de donde pasaba la línea de transmisión. Yo les aseguro que podríamos haber convertido un resort para las chinchillas, cinco kilómetros, por un millón de dólares y nos habría salido más económico”, ironizó el jueves en una actividad sobre crecimiento económico y permisos sectoriales en la Región de Atacama, en el norte del país.
El mandatario criticó otros casos relacionados con infraestructura de hospitales por razones ecológicas o patrimoniales; y volvió a dar otro ejemplo: “Detuvieron un hospital porque había que hacer un corredor ecológico para que no se interrumpiera el traslado de arañitas de un sector al otro del hospital”. Además, Kast afirmó que había proyectos energéticos paralizados por hallazgos arqueológicos; como el de una central hidroeléctrica en la Región de Los Lagos, al sur del país, que “lleva años sin poder echarse a andar, que está lista, porque aparecieron puntas de flecha y unos trozos de cántaro”.
Las críticas del presidente surgen cuando impulsa una megarreforma en el Congreso, conocida también como proyecto de ley de Reconstrucción Nacional, que incluye medidas de desregulación para acelerar la inversión. Cuando Kast presentó esta propuesta, a mediados de abril en una cadena nacional, afirmó que en sus primeras cuatro semanas de Administración ingresaron al sistema de evaluación ambiental 32 proyectos de inversión por un total de casi 20.000 millones de dólares, lo que calificó como un “récord histórico para el inicio de cualquier Gobierno”.
Este viernes, Kast matizó sus declaraciones en una entrevista con la radio regional Nostálgica, cuando el conductor del espacio le planteó que en Atacama existe un proyecto minero que no se ha podido desarrollar debido al hallazgo de este roedor, por lo que el mandatario respondió que no conocía sobre el caso y mencionó otro ejemplo. “[Hay] una familia de chinchillas que impidió que una línea de transmisión importante llevara la energía que se produce en el norte, que es renovable, al sur; y se produjo algo similar. Y uno decía, bueno, por qué no contratamos a las personas más entendidas en lo que es la vida de la colonia de chinchillas y las trasladamos, y eso nos habría ahorrado muchos años, muchos recursos. Claro, alguien podría haber dicho: ¿Por qué gastaron tanto en trasladar esta colonia de chinchillas a otro lugar? Porque favorecía a miles de millones de chilenos”, dijo el presidente.
El periodista refería a las obras de expansión de la minera Gold Fields, con sede en Johannesburgo, en la reserva de oro Salares del Norte, en Atacama, donde se encontraron ejemplares de chinchillas de cola corta, una especie en peligro crítico de extinción en 2020; lo que motivó a las autoridades ambientales a ordenar un plan de preservación con el fin de preservar y reubicar al resto de la colonia. De las tres primeras encontradas por la minera, dos murieron y una resultó herida, y de acuerdo con un reportaje de Bío Bío, de junio de 2024, se temía que el resto de la población de las chinchillas habría muerto tras la instalación del proyecto minero que, originalmente, tenía un costo de unos 860 millones de dólares, aunque desde la faena indicaban que podrían haber huido por el ruido generado en el lugar.
Enrique Díaz, el exsecretario de Finanzas de Sinaloa, ha seguido el ejemplo de Gerardo Mérida y se ha entregado a la justicia de Estados Unidos. Es el segundo en hacerlo de los 10 acusados que requiere el Departamento de Justicia por sus presuntos nexos con el narcotráfico, tras la detención en Arizona del exsecretario de Seguridad de Sinaloa. Díaz también se ha puesto a disposición de las autoridades estadounidenses, según ha informado el diario Reforma citando a fuentes oficiales. Los cargos que se le imputan son conspiración para el trasiego de drogas, portación de armas y conspiración para poseer las mismas.
El empresario de 50 años —quien decidió dejar la política en 2024 para ser la propuesta del gobernador, Rubén Rocha, a diputado federal de Morena— está señalado por Estados Unidos por proteger las operaciones de tráfico de drogas de los Chapitos, la facción del Cartel de Sinaloa que conforman los descendientes de Joaquín El Chapo Guzmán, Iván Guzmán Salazar, Alfredo Guzmán Salazar y Ovidio Guzmán López. Según la acusación del tribunal del Distrito Sur de Nueva York, tanto Díaz como el senador Enrique Inzunza “actuaron como enlaces entre los líderes de los Chapitos y Rocha Moya, incluyendo la transmisión de comunicaciones de los líderes de los Chapitos a Rocha Moya sobre el apoyo de los Chapitos” al gobernador a cambio de protección. “Antes de las elecciones gubernatoriales de junio de 2021 en Sinaloa, en las que Rocha Moya fue elegido gobernador, Díaz Vega entregó a los líderes de los Chapitos los nombres y direcciones de los oponentes” electorales del gobernador para obligarlos con amenazas a que se retiraran de la contienda.
Es precisamente en ese año electoral en Sinaloa, en el que Rocha fue elegido como gobernador, en el que la fortuna de Díaz comenzó a crecer notoriamente con compras de propiedades que pagó al contado. Cuando comenzó a trabajar como secretario de Finanzas, tenía en su declaración patrimonial 24 propiedades, que entre todas estaban valoradas en 70,4 millones de pesos (unos cuatro millones de dólares). Una de esas era una cesión por parte de sus padres en 2013, con un valor de 1,7 millones de pesos. Una parte de este patrimonio la adquirió recién un año antes. En 2020, su fortuna sumó 12 propiedades, valoradas entre todas en 47,2 millones de pesos. Adquiridas a contado. Sin embargo, 10 de ellas las compró a dos de sus empresas. En apenas tres años, compró varias propiedades, entre ellas La Primavera, el complejo residencial más lujoso y exclusivo en Sinaloa, que en total subieron su patrimonio a 131 millones de pesos, de los cuales al menos 125,3 millones de pesos fueron pagados al contado.
Hay equipos de fútbol que no necesitan levantar títulos para ser recordados. Y hay estadios que quedan marcados en la memoria de los hinchas no por la modernidad de sus instalaciones, sino por el fenómeno invisible que los románticos llaman mística. En la década de los ochenta en México el Club América lo conquistó todo. Pero en el noreste del país se gestó también una escuadra de culto: el Tampico-Madero. Su guarida se convirtió en una fortaleza impenetrable blindada por el vaho del mar y el sofocante calor costeño, con temperaturas que en verano superan los 35 grados. La cancha, propiedad del sindicato de Pemex, también presume la singularidad de ubicarse en dos ciudades a la vez: Tampico y Ciudad Madero. Es el Estadio Tamaulipas.
La partición del campo —el centro de la cancha marca la división territorial de los municipios— no es un mero dato curioso. Representa la vida de toda una región, de poco más de un millón de habitantes. Las dos ciudades viven en constante interacción. Prácticamente como si fuesen una misma. Es quizás por esa forma tan perfectamente mezclada que un fenómeno como el de la Jaiba Brava, como se conoce al club, pudo eclosionar tan bien. Pero no siempre fue así.
El Estadio Tamaulipas está enclavado en el corazón de la Unidad Nacional, un barrio obrero en el que habitan las familias de los trabajadores de la petrolera estatal. Su construcción fue una declaración de intenciones en una zona que ha vivido dos momentos de esplendor económico: el primero durante la dictadura de Porfirio Díaz (la familia política del militar oaxaqueño era de ahí) y el segundo, más extendido en el tiempo, a partir del ‘boom’ petrolero.
Festejos en la Copa DIF Altamira 26 del partido entre Jaiba Brava vs Cruz Azul.Club Jaiba Brava
De acuerdo con la cronista maderense Carolina Infante, el plan original era erigir el campo del lado de Tampico, pero sus dimensiones no lo permitieron. Fue por eso que se determinó que la cancha también habitara en esa bipolaridad geográfica. “Se puede decir que es casualidad. Pero al final del día, se toma la decisión sabiendo que en pocos sitios como en esta zona algo así podría tener sentido”, cuenta por teléfono. El Tamaulipas fue inaugurado en abril de 1966. Sus gradas se encuentran inteligentemente cerca del terreno de juego, custodiado por una estructura ovalada con poco menos de 20.000 asientos y una hilera de palcos.
El inmueble fue, durante poco menos de dos décadas, casa del Club Deportivo Tampico —campeón en la temporada 1952-1953— y del Club de Fútbol Ciudad Madero. El traumático descenso de ambos dio pie a la creación del Tampico-Madero en 1983. Todo cambió. El histórico entrenador chileno Carlos Reinoso, recientemente bicampeón con América, tomó las riendas. Con el sudamericano en el banquillo, la escuadra se volvió prácticamente invencible en el Coloso de la Unidad Nacional.
Para el final de la década, la Jaiba Brava se posicionó como el tercer equipo con más puntos en casa, solo por detrás del América y los Pumas de la UNAM. Promedió 54 goles por temporada en ese periodo de siete años y, en 1988, batió el récord de anotaciones en un mismo torneo: 88 tantos. También logró acariciar el título en 1985 y 1986. Para Marco El Chima Ruiz, jugador convertido en ídolo y ahora entrenador de la escuadra que vive una innecesaria penitencia en la Segunda División, el secreto estaba en la combinación de una plantilla aguerrida y el bochornoso clima de la zona.
“Sí creo que fue la plaza más complicada de su época. Se jugaban los domingos a las tres de la tarde… ¿Tú sabes lo que es jugar en Tampico a las tres de la tarde con casi 40 grados de temperatura y 80% de humedad?”, plantea Ruiz a EL PAÍS. Ahora como entrenador dirige su tercera final consecutiva con los celestes, que ya se alzaron con el campeonato en 2025.
Un estadio sauna
Las triquiñuelas de la época de los ochenta conviven entre leyendas urbanas y hechos bien documentados. Por ejemplo, que los trabajadores del club regaban el césped a minutos de iniciarse los partidos para que el sol sofocante convirtiera el campo en una sauna letal. “Eso sí es cierto”, confiesan Ruiz e Infante. Hay otras que son más difíciles de comprobar. Como que, bajo instrucciones de Reinoso, supuestamente se apagaba la ventilación en el vestidor de los visitantes, ahogados en sudor.
Vista panorámica del estadio Tamaulipas.Club Jaiba Brava
También están las anécdotas que describen los excesos de la dirigencia del sindicato petrolero, en ese entonces encabezado por Joaquín Hernández Galicia, La Quina. Aún queda en la memoria cómo el secretario general de la organización, Salvador Chava Barragán, lanzaba billetes desde su palco cuando el equipo marcaba un gol. “Era otra época… El sindicato tenía muchísimo poder político y económico. Regía los caminos de la economía de Ciudad Madero. Si una escuela necesitaba pintura impermeabilizante [para evitar corroerse por el salitre] se buscaba directamente al sindicato”, rememora Infante.
La caída de La Quina en 1989, detenido en un golpe de efecto al inicio del sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), también detonó una larga travesía en el desierto del equipo, entre cambios de dueño, descensos y mudanzas. Ruiz es la punta de lanza de un proyecto que se encuentra a un partido (la ida contra Tepatitlán quedó 0-0) de que la Jaiba Brava logre su tercer título de Segunda División desde que, en una decisión tomada en 2020, la Federación Mexicana de Fútbol desapareciera el ascenso. El Tamaulipas sigue acumulando historias seis décadas más tarde.
El Gobierno de Estados Unidos planea procesar judicialmente al expresidente de Cuba, Raúl Castro, han informado la tarde del jueves medios estadounidenses. La cadena CBS ha publicado que la acusación contra el líder cubano se basa en el derribo de un avión, ocurrido en 1996. La agencia Reuters, por su parte, cita fuentes gubernamentales que han confirmado la medida. La información se da en medio de la escalada en las tensiones entre Washington y La Habana y tras la visita del director de la CIA a Cuba.
Las fuentes del Gobierno citadas por los medios estadounidenses afirman que la posible acusación se va a centrar en el derribo de aviones operados por la organización humanitaria Hermanos al Rescate en Cuba en 1996. Esta acusación, sin embargo, requiere de la aprobación de un gran jurado para salir adelante. El fiscal general de Florida anunció en marzo que pretendía abrir una investigación estatal archivada sobre aquel incidente.
Un funcionario del Departamento de Justicia citado por Reuters confirmó que Washington planea impulsar formalmente la acusación contra Castro. “No se especificó de inmediato el momento en que se presentaría la posible acusación”, informa la agencia.
Raúl Castro, de 94 años, dejó el liderazgo del Partido Comunista de la isla en 2021, pero sigue siendo una figura de peso dentro de la élite que controla el poder en Cuba. Es hermano de Fidel Castro, el volcánico líder que gobernó la isla durante 49 años tras llegar al poder después del triunfo de la Revolución en 1959.
Raúl Castro ha representado el pragmatismo militar en un país donde el Gobierno ejerce un férreo control sobre sus ciudadanos. Él operó desde la institucionalidad del Ejército y la gestión de las estructuras de poder, siendo el arquitecto de las reformas económicas aperturistas —aunque limitadas— que intentaron dar oxígeno a una isla asfixiada tras el llamado Periodo Especial, época de escasez y hambre tras la caída de la Unión Soviética. Raúl Castro también fue quien estrechó la mano de Barack Obama, lo que marcó un deshielo histórico que buscaba garantizar la supervivencia del régimen.
La acción por la que el Gobierno de Estados Unidos pretende acusar a Castro ocurrió el 24 de febrero de 1996, cuando cazas MiG de la Fuerza Aérea cubana derribaron dos avionetas civiles Cessna 337 de la organización Hermanos al Rescate. El incidente, ocurrido en aguas internacionales del Estrecho de la Florida según la OACI —aunque Cuba alegó una violación de su espacio soberano—, resultó en la muerte de cuatro voluntarios que se dedicaban a avistar balseros en el mar. El hecho marcó un punto de ruptura irreversible en las ya gélidas relaciones entre Washington y La Habana.
Esas relaciones se mantienen tensas, mientras Washington ha aumentado su presión contra La Habana. El bloqueo petrolero impuesto por el Gobierno de Donald Trump ha generado un colapso económico marcado por largos y constantes apagones, escasez de combustible y alimentos, lo que sume a la población en una grave crisis humanitaria. Estados Unidos ha informado que ofreció ayuda humanitaria por 100 millones de dólares a la isla para la compra de alimentos, medicinas y combustibles, una oferta que ha sido aceptada por el Gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel. Mientras tanto, este jueves sucedió algo inédito e inesperado: el director de la CIA, John Ratcliffe, ha viajado a La Habana para sostener una inédita y sorpresiva reunión con Raúl Rodríguez Castro, “Raulito”, el nieto y hombre de confianza de Raúl Castro, así como con el ministro del Interior cubano, Lázaro Álvarez Casas, y el jefe de los servicios de espionaje cubanos.
Los Viveros de Coyoacán han reabierto sus puertas luego de las afectaciones por las fuertes lluvias que azotaron a la capital mexicana entre el 11 y 12 de mayo. Las autoridades optaron por el cierre del área natural para iniciar las labores de limpieza y desazolve, según un comunicado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Las lluvias ocasionaron el incremento en los niveles del río Magdalena que atraviesa el parque, un afluente que se encuentra en un largo proceso de descontaminación y rehabilitación. El cierre ordenado por las autoridades ocurrió ante el riesgo latente de caída de árboles de gran altura y posibles deslizamientos en la pista de atletismo que podrían afectar a los usuarios. El director general de Gestión Forestal, Suelos y Ordenamiento Ecológico, Rafael Obregón Viloria, ha dicho esta mañana a Grupo Fórmula que los trabajos de limpieza permitirán que los usuarios usen el parque “de manera plena”.
El funcionario ha detallado que los Viveros de Coyoacán se mantendrán abiertos en su horario habitual, de 06.00 a 18.00 horas. El Parque Nacional Viveros de Coyoacán recibe más de 2.500 visitantes diarios, y casi 3.000 los fines de semana. El espacio natural de 39 hectáreas se ubica en el extremo oeste de la Alcaldía Coyoacán, y su acceso es desde la estación Viveros, de la Línea 3 del Metro.
Se trata de uno de los pulmones verdes más emblemáticos de Ciudad de México, en donde crecen y se resguardan más de 20 especies forestales, como el ahuehuete, la jacaranda, el cedro blanco, el fresno y distintos tipos de pino.