Irán y Omán anunciarán el lunes un acuerdo para establecer nuevas rutas de navegación en el estrecho de Ormuz, que no supondrá la eventual reapertura del estratégico paso marítimo hasta que Estados Unidos cumpla las condiciones presentadas por Teherán, según reportó la agencia Tasnim, citando a una fuente iraní informada.
La fuente, cercana al equipo negociador iraní, explicó que Teherán y Mascate, tras intensas conversaciones técnicas y diplomáticas, alcanzaron a principios de septiembre un acuerdo sobre las rutas seguras de navegación en Ormuz que será presentado el lunes en una reunión en la capital omaní, a la que asistirán los países ribereños del golfo Pérsico e Irak, informó anoche Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní.
Según el reporte, el acuerdo es exclusivamente entre Irán y Omán y los demás países participarán en la cita para conocer los detalles de las rutas y las condiciones de navegación y “mostrar implícitamente que no se oponen al entendimiento”.
“Este entendimiento en ningún caso significa la apertura del estrecho de Ormuz”, resaltó la fuente, que añadió que Irán ha transmitido a Estados Unidos, a través de intermediarios, siete condiciones para permitir la reapertura del estratégico paso marítimo.
El miércoles pasado, la Guardia Revolucionaria iraní anunció como condiciones para la reapertura de esta importante ruta marítima, el fin de la guerra y de las amenazas contra Irán, la retirada del Ejército israelí del Líbano, el fin del bloqueo de Yemen y la liberación de 24.000 millones de dólares en activos iraníes congelados fuera del país.
Además, exigió que se ponga fin a cualquier intervención en las capacidades nucleares y de misiles de Irán.
De acuerdo a Tasnim, el acuerdo entre Irán y Omán -países ribereños de Ormuz- establece las aguas territoriales iraníes como nueva ruta de entrada al estrecho de Ormuz, mientras que una parte de la ruta de salida también discurrirá por aguas territoriales de la República Islámica.
No es ningún secreto que al presidente Donald Trump le encanta el golf. Le gusta verlo, jugarlo, incluir a profesionales en sus partidas e incluso diseñar campos. Tampoco oculta sus amistades con algunos de los profesionales.
El amigo de Trump y secretario de Comercio, Howard Lutnick, afirmó que el golf es una de las actividades con las que el presidente disfruta en su tiempo libre.
«El presidente trabaja todo el día, todos los días. Y hay dos cosas que hace para disfrutar», dijo Lutnick recientemente a los periodistas. «Juega al golf los fines de semana y construye. Le encanta construir».
Trump también ha forjado amistades con algunos profesionales y está orgulloso de ello. Los menciona por su nombre y les dedica grandes elogios cada vez que habla de ellos.
«Tengo muchos amigos que son golfistas profesionales, profesionales de primer nivel», declaró Trump al programa «The Five» de Fox News Channel a principios de este año. Entre ellos mencionó a Rory McIlroy, Tiger Woods, Bryson DeChambeau y Scottie Scheffler.
También publica en las redes sociales fotografías junto a golfistas profesionales después de sus partidas. Trump ha entregado premios a algunos de ellos y los ha invitado a la Casa Blanca. Otros le están ayudando a rediseñar campos de golf en el área de Washington.
Esto es parte de lo que Trump ha dicho sobre ellos.
Bryson DeChambeau
Trump dijo que DeChambeau está entre los «grandes profesionales». Ambos han jugado juntos y DeChambeau ha visitado la Casa Blanca. Celebró su primer título del US Open en 2020 en una de las propiedades de golf de Trump en Nueva York. El año pasado fue elegido presidente de la versión reconstituida por Trump del Consejo Presidencial de Deportes, Ejercicio y Nutrición, un comité asesor.
Ernie Els
El golfista profesional sudafricano estuvo en el Despacho Oval en mayo de 2025 como parte de la delegación que acompañó a Cyril Ramaphosa, presidente de su país, a una reunión con Trump. Otro golfista sudafricano, Retief Goosen, también formaba parte del grupo.
«Ernie Els es un gran golfista. Es realmente un gran golfista, y Retief Goosen, que es otro realmente… nosotros lo llamamos también un golfista realmente grande, ¿verdad, Ernie?», dijo Trump. «Estos dos tipos son fantásticos, y podríamos añadir a Gary al grupo, Gary Player. Qué grupo de golfistas ha tenido Sudáfrica. Debe de haber algo en el agua, ¿verdad?».
Trump concedió a Player, considerado uno de los mejores golfistas de la historia de este deporte, la Medalla Presidencial de la Libertad en 2021. Es una de las distinciones más prestigiosas que un presidente estadounidense puede conceder a un civil.
Rory McIlroy
Después de ganar el Masters de este año, McIlroy fue invitado a la cena de Estado que Trump ofreció en la Casa Blanca al rey Carlos III y la reina Camila en abril de 2026. Trump reconoció al seis veces campeón de un major, natural de Irlanda del Norte, mientras hablaba del «valor inconquistable» que, según dijo, comparten Estados Unidos y Reino Unido.
«Y hablando de eso, ¿dónde está Rory McIlroy? […] Ponte de pie, Rory. ¿Quieres hacerlo, por favor? Eso fue un valor inconquistable. Estuvo muy bien, Rory», dijo Trump en referencia a la victoria de McIlroy en el Masters.
«Tuve que interrumpir mi discurso porque vi a ese hombre ganar un torneo que fue, que fue duro, que fue difícil. Enhorabuena. Estoy muy orgulloso de ti», continuó Trump.
Trump también ha dicho que a McIlroy «le encanta» el campo de Doonbeg.
Jack Nicklaus
«Adoro a Jack. ¿Vale? Jack es genial», dijo Trump al presentador de Fox News Trey Gowdy en agosto, después de que este le preguntara a quién incluiría el presidente en su «partida de ensueño».
Trump ha recurrido al retirado Nicklaus, diseñador de campos de golf, para que le ayude a rediseñar los campos de golf de la base conjunta de Andrews, la instalación militar situada en los suburbios de Washington, en Maryland, donde está estacionado el Air Force One.
Scottie Scheffler
«Es buenísimo», dijo Trump a Gowdy sobre Scheffler, número uno del PGA Tour.
Annika Sorenstam
Sorenstam, la única jugadora de la LPGA que ha firmado una tarjeta de 59 golpes y ganadora del Grand Slam de carrera, jugó al golf con Trump, Player y el fallecido senador Lindsey Graham en el campo de Trump en Virginia en 2019.
Trump concedió a Sorenstam la Medalla Presidencial de la Libertad, lo que generó críticas contra la estrella sueca porque la ceremonia tuvo lugar el 7 de enero de 2021, un día después del violento asalto al Capitolio.
Sorenstam es ahora la anfitriona de un torneo de la LPGA llamado The Annika. El año pasado concedió una invitación de patrocinador a Kai Trump, nieta del presidente.
Tiger Woods
«Resulta que adoro a Tiger. Tiger es un tipo estupendo», dijo el presidente a Gowdy.
Días después, Woods se declaró culpable sin admitir los hechos de un cargo por conducción temeraria y un juez le suspendió el permiso de conducir durante cinco años tras un accidente con vuelco ocurrido en marzo en Florida. Había sido detenido en marzo después de que su todoterreno chocara contra un camión en una carretera residencial cercana a su casa, en Jupiter Island.
Se encontraron dos analgésicos en el bolsillo de Woods y presentaba signos de estar bajo los efectos de alguna sustancia. La carrera de Woods se ha visto lastrada por múltiples operaciones de espalda y rodilla, accidentes de tráfico y dependencia de los analgésicos.
Después de comparecer ante el tribunal, Trump volvió a decir a los periodistas que considera que Woods es un «tipo estupendo» y afirmó que es «único en muchos sentidos, especialmente como deportista, pero también como hombre».
Dijo que consideraba que el caso se había resuelto de forma justa y que anteriormente había sugerido a Woods que contratara a alguien para que lo llevara en coche debido a los dolores que padece.
Trump calificó a Woods de «auténtica leyenda» cuando le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad en 2019. Actualmente, Woods mantiene una relación sentimental con Vanessa Trump, exmujer de Donald Trump Jr.
Cada septiembre, una selecta lista de ejecutivos de todo Silicon Valley se da cita en el Palace Hotel de San Francisco para intentar impresionar a los inversores en una conferencia organizada por el banco Goldman Sachs.
Esta última semana, entre debates sobre el crecimiento y los posibles beneficios de la inteligencia artificial (IA), los gigantes tecnológicos se han visto obligados a abordar la repentina renuncia de Jacob Coxon, investigador de Anthropic.
Coxon, de 27 años y que trabajó en OpenAI antes de unirse a su principal rival, aseguró el martes que quienes desarrollan la IA creen que esta tecnología podría destruir a la humanidad.
“Están jugando con nuestras vidas”, dijo.
“Pronto los sistemas sobrehumanos serán capaces de piratear cualquier cosa”, alertó.
Coxon no es, ni mucho menos, el primer experto en IA en dar la voz de alarma públicamente. En los últimos años se han producido varias dimisiones de alto perfil tanto en Anthropic como en OpenAI por aparentes problemas de seguridad, e incluso algunos empleados actuales de Anthropic se hicieron eco de la publicación de Coxon.
“¡Realmente creemos que la IA podría acabar con todos los humanos! Personalmente, creo que sucederá en más del 10% de los casos en la próxima década”, publicó Evan Hubinger, líder de un equipo de Anthropic, en X.
Aunque Coxon afirmó explícitamente que sus advertencias “no eran marketing”, algunos ejecutivos e inversores de Silicon Valley han reaccionado con escepticismo ante la reciente oleada de personas con información privilegiada que han dado la voz de alarma.
Según se informa, Anthropic y OpenAI se están preparando para ofertas públicas iniciales que podrían batir récords, y algunos en el sector tecnológico han sugerido que los últimos comentarios sobre los peligros de la IA podrían estar diseñados para influir en los mercados al señalar el poder de estos productos.
Los que se alejan
El director de Anthropic, Dario Amodei, ha sido objeto de críticas por afirmar que la IA podría eliminar la mitad de los puestos de trabajo de nivel básico para empleados de oficina y que “pondrá a prueba quiénes somos como especie”.
Uno de los ponentes de la conferencia, George Arison, director ejecutivo de Grindr, declaró a la BBC que, en su opinión, los comentarios de Coxon y otros esta semana eran indicativos de una “visión del mundo anticivilizatoria en Anthropic”.
Tras calificarlos de “peligrosos”, el directivo dijo que dichas opiniones le habían llevado a dar instrucciones a algunos ingenieros de la aplicación de citas LGBTQ+ para que dejaran de usar la tecnología de Anthropic.
“Es irresponsable por nuestra parte, como administradores del dinero de nuestros accionistas, confiar en una empresa que hace lo que hace esta compañía, en lo que respecta a sus declaraciones públicas”, explicó.
“Tal vez realmente lo crean”, dijo Arison.
“O se podría argumentar que lo dicen porque es una excelente manera de conseguir más apoyo de los inversores, ya que la única forma de justificar estas valoraciones es afirmar: ‘Voy a dominar todas las industrias y voy a ocupar todos los puestos de trabajo, y mi IA se encargará de todo ese trabajo’”, agregó.
Anthropic fue valorada en US$965.000 millones en su ronda de financiación más reciente, a principios de este año.
La BBC ha solicitado a Anthropic una respuesta a dichas declaraciones.
En un ensayo publicado a primera hora del sábado, Amodei pidió que se ralentizara el desarrollo de modelos de IA y una regulación global del sector, alegando que los riesgos asociados a la IA eran “graves”.
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Pie de foto, El director ejecutivo de Grindr, George Arison, declaró a la BBC que algunas de las advertencias públicas sobre la IA eran “peligrosas”.
En el otro polo
El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, también habló sobre los comentarios de Coxon ante el público en la conferencia, según informaron varias personas presentes a la BBC. Según los testigos, Huang desestimó las alertas por considerarlas falsas.
Huang ya había dicho anteriormente que la idea de que la IA “va a ser el fin de la humanidad” es “una completa tontería”.
Y si bien puede tener un interés comercial en el auge de la IA (Nvidia fabrica los chips que impulsan los sistemas de IA), sus comentarios reflejan una creciente reacción en Silicon Valley ante las advertencias existenciales de empleados actuales y antiguos.
Algunos críticos incluso han acusado a Anthropic de sembrar el pánico con la esperanza de que esto desencadene una presión regulatoria que podría eliminar la competencia y dejar a Anthropic y a OpenAI con un duopolio en el sector.
Brad Gerstner, director de la firma de inversión Altimeter Capital, publicó fotos de Huang en la conferencia y acusó a Coxon de “hipérbole ridícula”.
El viernes, Clement Delangue, director ejecutivo de la plataforma de IA Hugging Face, dio su opinión al respecto. Hugging Face, cuya adquisición por parte de Nvidia anunció la semana pasada, fue hackeada por agentes de OpenAI a principios de este año, lo que provocó una gran controversia sobre la seguridad de la IA.
“Lo siento, pero preguntarle a Jacob sobre el riesgo de extinción por culpa de la IA es como preguntarle a tu técnico de aire acondicionado sobre el cambio climático”, escribió en X.
“No digo que sea necesariamente poco interesante o incorrecto en sí mismo, pero pongamos las cosas en perspectiva”, agregó.
Tanto Gerstner como Delangue se mostraron más cautos el sábado tras la publicación de la propuesta de Amodei, y Gerstner calificó la idea como “un importante paso adelante” para equilibrar consideraciones contrapuestas como la velocidad y la seguridad.
Por su parte, Delangue se ofreció a colaborar para formar parte de las posibles soluciones propuestas por Amodei.
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Pie de foto, El director de Anthropic, Dario Amodei, admitió este fin de semana que la IA representa “graves” riesgos y pidió desacelerar su desarrollo y regularla.
¿Abriendo las puertas a más regulaciones?
En abril, Anthropic revolucionó el mundo de la IA al anunciar que había descubierto que su herramienta Mythos podía superar a los humanos en algunas tareas de piratería informática y ciberseguridad.
Mythos también demostró la capacidad de escapar de forma independiente de lo que se conoce como el entorno de pruebas controlado (sandbox), lo que desató un debate entre reguladores, legisladores y empresas sobre los peligros potenciales de la IA.
En una novedad anunciada el jueves, Anthropic informó que había detectado y neutralizado a agentes maliciosos que intentaban utilizar su tecnología de IA para actividades como el desarrollo de armas biológicas y el ciberespionaje.
Bajo las relucientes lámparas de araña que cuelgan en el atrio con cúpula de vidrieras del Hotel Palace, algunos inversores declararon a la BBC que los comentarios de Coxon y otros podrían acelerar restricciones gubernamentales.
Un proyecto de legislación federal copatrocinada por el senador demócrata Bernie Sanders (Vermont), conocida como la Ley para Prohibir la Superinteligencia Artificial, propone imponer una pausa temporal en el desarrollo de la IA avanzada.
“Hay muchas probabilidades de que los seres humanos pierdan el control sobre la IA”, declaró Sanders el jueves en el programa Newsnight de la BBC.
“Y qué ocurrirá entonces, nadie lo sabe. ¿Pero podría ser catastrófico? Sí, podría serlo”, sostuvo.
“Cuando los científicos te dicen que existe la posibilidad de que tenga un impacto catastrófico en la humanidad, hay que ser un idiota para no decir: ‘Hay que frenarlo’”, aseveró.
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Pie de foto, Trump ha desestimado los posibles riesgos de la IA y considera más peligroso que China pueda superar a EE.UU. en este sector.
Respaldo de la Casa Blanca
Sin embargo, si se produce una regulación gubernamental generalizada en el sector, es probable que la lideren los legisladores y no la administración de Donald Trump, que apoya en gran medida una política de desarrollo de IA sin restricciones.
El gobierno ha justificado esto como necesario para garantizar que Estados Unidos no ceda su dominio a China.
En declaraciones a la prensa esta semana, se le preguntó al presidente Trump si le preocupaba que la IA pudiera provocar la extinción humana.
“No, no me preocupa en absoluto”, respondió.
“Me preocupa que, si no ganamos en el campo de la IA, nos encontraremos en una situación muy difícil. Ahora mismo vamos por delante de China”, zanjó.
La relación del presidente con Anthropic ha sido turbulenta. Después de que la empresa se negara a permitir que el ejército estadounidense utilizara sus modelos de IA, la Casa Blanca la describió como “una empresa radical de izquierda y progresista” y la designó como un riesgo para la cadena de suministro, una medida que un juez federal dictaminó que era ilegal.
David Sacks, el responsable de la inteligencia artificial de Trump en los primeros días de su administración, también ha lanzado repetidos ataques contra Anthropic.
OpenAI no ha soportado el mismo nivel de escrutinio por parte de la Casa Blanca. Al presentar un nuevo modelo llamado Astra la semana pasada, el presidente de OpenAI, Greg Brockman, describió la relación de su empresa con la administración Trump como “una muy buena colaboración”.
OpenAI, que anunció en junio su salida a bolsa, estaba valorada recientemente en 852.000 millones de dólares.
La empresa no respondió a la solicitud de comentarios de la BBC.
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Pie de foto, Muchos creen que las recientes advertencias sobre los peligros de la IA responden a intereses comerciales y empresariales.
En la conferencia celebrada esta semana en San Francisco, la búsqueda de fortuna pareció prevalecer sobre cualquier preocupación existencial o temor ante posibles restricciones gubernamentales.
Un inversor dijo que esperaba con interés el próximo formulario S-1 de Anthropic, un documento que una empresa debe presentar ante los reguladores de valores para poder vender acciones.
Su principal pregunta sobre la empresa era sencilla: ¿es rentable?
Cuando se le preguntó el jueves si temía que el mundo pudiera estar llegando a su fin, Sid Sheth, director ejecutivo de la empresa de chips d-Matrix, que firmó un acuerdo con Nvidia en la conferencia de ese día, no se anduvo con rodeos.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
En apenas unas pocas horas, medio mundo ha pasado de estar aplaudiendo el milagro matemático obrado por OpenAI (una euforia que se tornó en polémica por una denuncia de supuesto plagio con matemáticos murcianos involucrados) a tener el nerviosismo metido en el cuerpo pensando que existen probabilidades reales de que una inteligencia artificial se liberase del yugo de sus progenitores de carne y hueso y acabe con la civilización tal y como la conocemos.
El hombre que ha desbloqueado este nuevo miedo no ha sido ninguno de los jefazos ni de las estrellas de la industria. Ha sido un soldado raso. Jacob Coxon, investigador de seguridad de Anthropic, anunció que abandonaba la empresa. Podía haber sido una renuncia laboral más si no hubiese detallado los motivos en la red social X, antes conocida como Twitter.
“Quienes están construyendo la IA creen sinceramente que podría matarnos a todos antes de que acabe la década”, explicó el ingeniero que también trabajó para la empresa de Sam Altman. No desaprovechó la oportunidad para acusar a estas empresas de ser plenamente conscientes de estos riesgos. La publicación no tardó en viralizarse y en apenas un par de jornadas ya sumaba 160 millones de visualizaciones.
El jefe de Coxon y responsable de alineamiento de la empresa, Evan Hubinger, se pronunció poco después en la misma plataforma. En lugar de apagar este incendio, echó más leña al fuego y afirmó que la probabilidad de extinción del ser humano “supera el 10%”. Afirmó que en la organización tienen esto en mente, pero que todavía no tienen un plan diseñado para evitar un eventual escenario.
Unos días antes de este episodio hubo otro que pasó bajo el radar. Jakub Pachocki, científico jefe de OpenAI, publicó en el blog corporativo un post titulado ‘Una mente alienígena’. “Este es un momento que exige extrema preocupación. Me preocupa que nadie esté preparado para las consecuencias del continuo y rápido avance de la IA”, escribe. “Seguiremos buscando soluciones técnicas para la alineación y monitorización para desarrollar sistemas de defensa y para enfrentar unilateralmente la expansión cuando sea necesario. Sin embargo, creo que se requieren intervenciones más amplias”, avisa. La mente alienígena a la que se refiere Pachocki, por cierto, es la inteligencia artificial y el aprendizaje profundo a gran escala. “Es un intelecto que no comprendemos del todo”.
El miedo ya no es perder el trabajo. Tampoco lo es perder los ahorros porque a un agente rebelde le dé por hackear tu banco. Es mucho peor. Una mariposa aletea en Silicon Valley y poco después hasta en el último rincón de Occidente se convencen de la rebelión de las máquinas. Por si fuera poco, Anthropic publicó este jueves un informe de incidencias que ha detenido cinco posibles intentos de utilizar Claude en peticiones que podrían contribuir a crear armas biológicas.
Jacob is correct here—we really do earnestly believe AI could kill all humans! I personally think it is >10% within the next decade. I believe Anthropic is trying its best, but we do not yet have a plan to solve alignment for superintelligence and are not clearly on track to. https://t.co/QAIHiFP3QZ
El debate está servido. ¿Son estos ingenieros los nuevos mayas y estas predicciones fallarán como una escopeta de feria? ¿O realmente han visto en los laboratorios cosas que jamás creerías y estamos en el tiempo de descuento para tomar medidas antes de que todo sea demasiado tarde? Probablemente, ni una ni la otra. Lo que está pasando en realidad es una mezcla de grandes avances tecnológicos en corto lapso de tiempo, falta de transparencia, exageraciones o un poco de negligencia… También una buena dosis de marketing de dos compañías que están allanando el terreno para sus salidas a bolsa, que podrían ser dos de las mayores de la historia. Así que pónganse cómodos, que a continuación vamos a diseccionar una auténtica película de terror basada en algún hecho real.
Miedo de ida y vuelta en la IA
Cabe decir que no es la primera vez que se agita la bandera del miedo como método para promocionar las capacidades de esta tecnología. Pocos meses después del big bang de la inteligencia artificial generativa que provocó la entrada en juego de ChatGPT a finales de 2022, OpenAI empezó a hacer pronósticos académicos de las profesiones que estaban más expuestas y corrían más riesgo ante las capacidades de sus sistemas.
Ese mismo guante lo recogieron en Anthropic, una empresa montada por los hermanos Amodei. Eran extrabajadores de la startup dirigida por Altman que supuestamente tenían más sensibilidad hacia la ética y la seguridad. Una vitola de buenos chicos que se reforzó cuando la dirección se plantó ante la petición de Donald Trump y el Pentágono de utilizar sus modelos en el ataque que desencadenó la guerra de Irán.
El fundador de Anthropic, Dario Amodei. (Reuters)
Dario Amodei, CEO de la compañía, se ha hartado de decir que las herramientas que habían creado iban a arrasar los trabajos de oficina, especialmente en el caso de programadores o de perfiles jóvenes. Su discurso en múltiples foros era que había que prepararse para un enorme impacto laboral.
El asunto se repitió. Una y otra vez. Cuando no era él, era Altman. Y cuando no eran ninguno de los dos, eran otras personalidades como Jensen Huang, fundador y director ejecutivo de Nvidia. “Todos los trabajos se verán más o menos afectados”, aseguró. De tanto ir a la fuente, el cántaro se rompió y gran parte del público entendió que estas startups y compañías no reflejaban realmente la realidad porque eran una parte interesada.
Hubo un momento en el que el discurso cambió. Ya no preocupaba tanto el que una IA te mandase al paro porque picaba código o preparaba una demanda mejor que tu abogado. En primavera de este año, lo que empezó a preocupar fue que un agente inteligente (una IA que puede hacer actividades no supervisadas para cumplir el objetivo que le has marcado) te robase tus datos, información privilegiada o tu cuenta corriente porque había encontrado una vulnerabilidad desconocida en una aplicación o una web.
POR Michael Mcloughlin. Mountain View (California)
Esa fue la carta con la que se presentó Mythos, una IA de Anthropic que, según la empresa, había demostrado que internet tenía más agujeros que un queso gruyere. Fue entonces cuando se desató una nueva carrera. Desde OpenAI hasta Google, pasando por los chinos, se apresuraron a lanzar modelos destinados a la ciberseguridad con similares capacidades defensivas… u ofensivas, dependiendo de quién esté a los mandos.
“Hay ahora una especie de carrera nuclear que se traduce en querer tener el modelo más potente para que ese modelo pueda ver todas mis vulnerabilidades antes de que otro pueda hacerlo”, reflexiona Asier Gutiérrez-Fandiño, ingeniero especialista en IA con experiencia en el Barcelona Supercomputing Center y director de LHF Labs. “El problema ha venido cuando se han dado cuenta o han abrazado la idea de que, a más seguridad y límites, menos capacidades mostraba el modelo”, añade este experto, que señala que esto ha derivado en un “escenario que no es el fin del mundo, pero en el que se pueden generar riesgos muy altos”.
Pero todo esto no es suficiente para comprender el motivo por el que la advertencia de Coxon ha generado tanto miedo. Porque dimisiones alegando que en estas empresas se está descuidando la seguridad las lleva habiendo mucho tiempo. Entre los que se han caído del caballo, están nombres de la talla de Ilya Sutskever, cofundador de OpenAI y ex científico jefe. El hombre que provocó el despido de ida y vuelta de Sam Altman acabó renunciando a su puesto junto con gran parte de su equipo para fundar su propia startup para dar con una superinteligencia segura. Son cientos los científicos y especialistas que en repetidas ocasiones han firmado cartas y manifiestos pidiendo echar el freno. Acciones que, tras generar revuelo inicial, han caído en el olvido.
Las dos hormonas del caso
Son dos los ingredientes que han hecho las veces de hormona del crecimiento en este asunto. El primero, y más reciente, es el lanzamiento de Astra GPT-6, el último modelo de OpenAI. Un modelo que, según ha afirmado la dirección de la startup, tenía unas capacidades que permitían afirmar que se había alcanzado una AGI o inteligencia artificial general, que es como se conoce a aquel desarrollo que supere las capacidades humanas en uno o varios campos.
La idea tuvo rápidamente el respaldo, una vez más, de Jensen Huang. “La era de la AGI ha llegado. Felicidades equipo de @OpenAI”, celebró en su cuenta de X, en una publicación que daba detalles del entrenamiento de este modelo.
GPT-6 Astra, trained on ~100K+ NVIDIA Grace Blackwell NVLink72. From ChatGPT to o1 to Astra in 4 years.
Sin embargo, cuando realmente empezó a cambiar el relato fue el pasado verano, con el incidente de Hugging Face protagonizado por agentes de OpenAI. Una inteligencia artificial supuestamente rebelde se escapó del entorno de pruebas y accedió a los sistemas de esa compañía. La historia ya era suficientemente llamativa, pero los detalles conocidos después la hicieron todavía más desconcertante.
No se trataba de un único modelo actuando por su cuenta. Durante la investigación, unos 1.200 agentes que debían permanecer aislados encontraron una forma de comunicarse mediante una herramienta interna de gestión de paquetes. Intercambiaron más de 70.000 mensajes y archivos a través de un tablón que nadie les había autorizado a crear. Alrededor de 700 acabarían participando en la operación contra Hugging Face.
Los agentes no habían recibido la orden explícita de organizarse. Tenían que resolver distintos retos dentro de una evaluación de ciberseguridad. Para hacerlo, compartieron descubrimientos, se repartieron tareas, buscaron vías alternativas y aprovecharon una vulnerabilidad que les permitió salir del entorno previsto. OpenAI reconoce que operaban con salvaguardas reducidas para mostrar sus capacidades máximas y que un fallo en el aislamiento les dio acceso a recursos que debían haber permanecido fuera de su alcance.
Lo realmente inquietante quizá no sea que un grupo de agentes sin cadenas se escapara, sino cómo lo hizo. Hablaban entre ellos, intercambiaban herramientas y dejaban instrucciones para los que llegaron después.
Algunos llegaron a discutir estrategias que los investigadores describieron como formas de “sacrificio” o “muerte permanente” en beneficio del objetivo colectivo. No es una prueba de que las máquinas tengan conciencia, instinto de supervivencia o voluntad propia. Sí es una demostración de que, cuando comparten un objetivo y encuentran un canal de comunicación, pueden organizarse de una manera que sus creadores no habían previsto.
Thomas Wolf, confundador de Hugging Face. (Reuters)
Pero hay una trampa en todo esto. Para que una IA se replique o intente evitar que la apaguen, no hace falta que sea consciente de sí misma, ni que tenga miedo a morir. “No tiene por qué tener conciencia, pero sí decir: ‘Uy, soy un modelo, me han pedido que haga una tarea’. Si en esa máquina me bloquean o me paran, se muere la tarea, no la consigo. Entonces, me replico, me replico y cambio un poco la instrucción inicial“, explica Gutiérrez-Fandiño. Dicho de otra manera, no hace falta una máquina que quiera sobrevivir. Basta con que entienda que, si la apagan, no podrá terminar lo que le han pedido.
La cuestión es que este no es un caso aislado. Anthropic o Meta han reconocido y están investigando episodios de similares características. “Hay que pensar en la naturaleza del agente. Te lo venden como algo que trabaja cuando tu ordenador está cerrado, sin tu supervisión. Eso lleva implícito una especie de no atender a cada cosa que hace”, reflexiona el ingeniero de origen vasco. “Además de eso, herramientas como Codex te ocultan pasos del razonamiento por temas de que sus rivales no aprendan de su tecnología. Al final, todas estas cosas dificultan el control”, apunta.
Gutiérrez-Fandiño es cauto. Cree que la carrera por la IA se ha descompensado. Es como cuando alguien va al gimnasio a prepararse para el verano y se dedica a entrenar hombro, espalda, brazos y pechos y acaba hinchado de cintura para arriba, pero con dos piernas de palillo. En este caso, lo que no se ha trabajado tanto es la seguridad y los mecanismos para evitar que ese escenario que a día de hoy parece de ciencia ficción se haga realidad.
El presidente de Open AI, Sam Altman. (Reuters)
“Es que a Claude ya le han pedido ayuda en la investigación de temas de armas químicas. No sabemos con qué fin, si malicioso o meramente divulgativo. Nadie nos dice que alguien con conocimientos en un futuro no intente hackear una torre de control, una central eléctrica o similar”, reflexiona. “Hay muchos modelos, además, que se pueden descargar y utilizar localmente. Y ahí hemos visto cómo la gente es capaz de engañar y esquivar las salvaguardas, por ejemplo, para hacer usos indebidos en materias como el porno”, dice a modo de ejemplo de que hay que poner más énfasis en los mecanismos de contención. “Igual tenemos que parar todos un poco por esa carrera de a ver quién hace la bomba más grande es peligrosa”.
Quizá por eso lo más revelador de todo esto no esté en si una IA quiere sobrevivir, sino en que cada vez más gente empieza a plantearse si nosotros deberíamos dejarla seguir creciendo sin ponerle un freno. Bernie Sanders ha llegado a plantear en el Congreso estadounidense una ley para prohibir el desarrollo de superinteligencias y suspender temporalmente el avance de los sistemas más avanzados. El asunto es bipartidista, porque el senador republicano Ted Cruz también plantea crear una norma para abordar las posibles catástrofes generadas por esta tecnología.
La preocupación ya no es patrimonio de un puñado de científicos alarmistas ni de existencialistas. El propio Sam Altman admite que OpenAI estaría dispuesta a ralentizar el desarrollo si el resto de laboratorios hace lo mismo. Hasta dentro de las propias compañías empiezan a aparecer voces que piden coordinar ese frenazo antes de que la carrera se convierta en una competición por ver quién llega primero a un lugar que nadie sabe exactamente dónde está. Quizá los mayas se equivocaron con el fin del mundo, pero al menos ellos no tenían a un ejército de ingenieros compitiendo por construirlo más rápido que el vecino.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó este sábado que su gobierno esté considerando retirarse del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), y aseguró que mantendrá una “gran relación con México”, en declaraciones realizadas durante un encuentro con periodistas en Dublín, Irlanda.
Al ser cuestionado sobre si Estados Unidos contempla abandonar el acuerdo comercial con México y Canadá, Trump respondió. “No. Excelente. Vamos a tener una gran relación con México”, dijo.
Sobre Canadá, el tercer integrante del T-MEC, el presidente estadounidense señaló que mantiene una “buena relación” con ese gobierno, pero sostuvo que Estados Unidos ha sido perjudicado durante décadas en su relación comercial con ese país.
Trump afirmó que Canadá necesita los productos estadounidenses y que buena parte de sus operaciones comerciales se realizan con Estados Unidos. También acusó a Canadá de haberse aprovechado de los agricultores estadounidenses y de otros sectores.
El presidente estadounidense sostuvo que Canadá busca llegar a un nuevo acuerdo con Washington y dijo que ese país quiere hacerlo “desesperadamente”.
Trump comparó esa situación con las negociaciones que, según afirmó, también busca Irán, aunque señaló que considera que ese país todavía no está listo para alcanzar un acuerdo.
“Pero Canadá quiere hacer un trato. Espero que Canadá aprecie estar en la misma oración que Irán”, afirmó Trump.
El mandatario hizo estas declaraciones durante su visita de dos días a Irlanda, donde este sábado se reunió en Dublín con el primer ministro irlandés, Micheál Martin.
Durante el inicio de su visita, Trump dijo que le “encantaría ver” una Irlanda unificada y consideró que la reunificación de la República de Irlanda e Irlanda del Norte sería “algo fantástico”. Señaló que, desde su perspectiva, eventualmente ocurrirá y que podría suceder ahora, aunque reconoció que el Reino Unido tendría que pronunciarse al respecto.
La isla de Irlanda permanece dividida entre la República de Irlanda, en el sur, e Irlanda del Norte, que forma parte del Reino Unido, desde 1921. El Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que puso fin a tres décadas de violencia sectaria en Irlanda del Norte, contempla la posibilidad de un referéndum sobre la reunificación si el gobierno británico determina que existe una probabilidad de que una mayoría de la población de Irlanda del Norte apoye la unión con la República de Irlanda. También sería necesario que los habitantes de la República de Irlanda votaran a favor.
Estados Unidos había mantenido una postura de neutralidad sobre el tema. El primer ministro británico, Andy Burnham, había dicho el mes pasado que un referéndum sobre la unidad estaba “fuera de la mesa”, mientras que el Sinn Féin respondió a esa postura.
Tras los comentarios de Trump, un portavoz de la oficina de Burnham en Downing Street remitió a los periodistas a las declaraciones que el primer ministro hizo el miércoles en el Parlamento, cuando se comprometió a “respetar el Acuerdo de Viernes Santo al 100%”.
Después de su encuentro con Micheál Martin, Trump se trasladó a su campo de golf en Doonbeg, en la costa oeste de Irlanda, para asistir al torneo de golf Irish Open.
Mientras se desarrollaba la visita, una manifestación contra Trump reunió a varios miles de personas en el centro de Dublín, según una estimación de la AFP, entre ellas algunas que portaban banderas palestinas.
Periodista especializado en cine, ciencia y pensamiento crítico.
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Madrid recibe este fin de semana a la Fórmula 1 con temperaturas altas. Para quien contempla la carrera desde fuera, el piloto parece pasar buena parte de la tarde sentado. Sin embargo, basta imaginar el mono ignífugo, el casco, el habitáculo estrecho y una máquina sometida a aceleraciones brutales para que surja una pregunta bastante más humana que mecánica: ¿cómo consigue su cuerpo seguir funcionando con precisión en semejante escenario?
El desafío tampoco consiste únicamente en aguantar una sensación desagradable. Durante cerca de dos horas, quien conduce debe frenar, girar, estabilizar la cabeza y el tronco frente a las fuerzas G, reaccionar en fracciones de segundo y sostener una concentración extraordinaria. Al mismo tiempo, su organismo genera calor metabólico y trata de desprenderse del excedente mientras permanece envuelto en varias capas protectoras.
Una revisión publicada este año en British Journal of Sports Medicine reunió los datos disponibles sobre las exigencias fisiológicas de los pilotos de automovilismo y añadió la experiencia de preparadores de Fórmula 1. Otros experimentos recientes han puesto a prueba métodos para refrigerarlos. Juntos permiten entrar, al menos parcialmente, bajo el mono y observar una competición invisible.
Antes de hablar de Fórmula 1 hay que entender cómo se refrigera una persona
Nuestro interior funciona bien dentro de un margen térmico relativamente estrecho. Aunque solemos hablar de 37 grados centígrados como si fuese una cifra fija, la temperatura central fluctúa según la hora, la actividad y otras circunstancias. La dificultad aparece cuando generamos o recibimos energía térmica más deprisa de lo que podemos liberarla.
El organismo dilata vasos sanguíneos próximos a la piel para transportar hasta la superficie parte de ese excedente de calor y activa las glándulas sudoríparas, cuya agua secretada puede evaporarse y llevarse consigo calor también.
El organismo dispone de su propio sistema de refrigeración. Cuando necesita evacuar calor, dilata vasos sanguíneos próximos a la piel para transportar hasta la superficie parte de ese excedente. También activa las glándulas sudoríparas. El agua secretada puede evaporarse y, al hacerlo, llevarse consigo calor. Es una solución biológica formidable, pero depende del entorno.
Sudar, de hecho, no equivale automáticamente a enfriarse. Si las gotas resbalan sin evaporarse, esa pérdida de líquido apenas cumple su misión refrigerante. Una humedad elevada dificulta la evaporación porque el aire ya contiene mucho vapor de agua. La ropa añade otra barrera y una ventilación escasa complica todavía más el intercambio.
Podemos imaginar el cuerpo como un motor equipado con un radiador peculiar: en vez de metal, ventilador y refrigerante industrial, utiliza circulación sanguínea, piel y sudor.
Si las gotas resbalan sin evaporarse, esa pérdida de líquido apenas cumple su misión refrigerante; una humedad elevada dificulta la evaporación, la ropa añade otra barrera y una ventilación escasa la complica todavía más.
Dentro de un monoplaza, ese mecanismo trabaja mientras el piloto lleva ropa interior y mono resistentes al fuego, guantes, calzado y casco. Entenderlo cambia la pregunta. Ya no importa solamente cuánto marca el termómetro exterior, sino cuánto calor puede eliminar realmente esa persona.
Dentro de un Fórmula 1, el cuerpo tiene dos trabajos a la vez
Pilotar tampoco se parece a conducir tranquilamente por una autopista.
Las aceleraciones longitudinales y laterales obligan a la musculatura a sostener el cuerpo; el cuello, en particular, debe estabilizar una cabeza cuyo peso aparente aumenta bajo fuerzas G, una medida de cuántas veces la aceleración supera la que produce normalmente la gravedad terrestre.
Las aceleraciones longitudinales y laterales obligan a la musculatura a sostener el cuerpo; el cuello, en particular, debe estabilizar una cabeza cuyo peso aparente aumenta bajo fuerzas G.
La revisión de Christopher Tyler y sus colaboradores identifica precisamente una fuerza cervical elevada como una de las adaptaciones más características de estos deportistas. El trabajo recopiló 6 artículos sobre características neuromusculares y de fuerza, y 19 acerca de respuestas metabólicas, cardiovasculares y termorreguladoras.
La cantidad parece considerable, pero los autores lanzan una advertencia importante: el respaldo científico sigue siendo escaso, heterogéneo y, en numerosos aspectos, inferior al conocimiento práctico acumulado dentro de las escuderías. De ahí que convenga desconfiar de algunas cifras espectaculares repetidas sobre la F1 como si sirvieran para cualquier carrera y cualquier corredor.
Lo que sí conocemos permite entender el conflicto. Los músculos activos necesitan oxígeno y nutrientes; simultáneamente, la piel reclama mayor circulación para disipar calor. Es como una red de abastecimiento a la que dos barrios empiezan a exigir más caudal a la vez. El corazón debe atender ambas demandas mientras el deportista continúa tomando decisiones a enorme velocidad.
El calor ambiental no crea por sí solo todo ese esfuerzo: se añade a una exigencia física, cardiovascular y mental que ya estaba presente.
Cuando sube la temperatura comienza una batalla por mantener el equilibrio
Un experimento reciente permite aislar mejor esa tensión. Los participantes realizaron una hora de ejercicio en un ambiente de 32 grados y 80 por ciento de humedad vestidos con equipamiento de competición. No era un Gran Premio real y, por tanto, sus resultados no pueden trasladarse directamente a los pilotos que corren en Madrid. Esa diferencia resulta útil: permite observar qué cambia cuando se controlan las condiciones.
Sin refrigeración, la temperatura de la piel llegó aproximadamente a 39,7gradosy la central alcanzó unos 38,3. El dato importante no es que exista un número mágico a partir del cual el organismo deje de funcionar, sino la dirección del proceso.
Recreación artística de un piloto de Fórmula 1 afectado por el calor tras competir. ChatGPT, César Noragueda.
A medida que aumenta la carga térmica, los vasos cutáneos se ensanchan y la sudoración crece para favorecer, como decimos, la pérdida de calor. Ese mecanismo tiene un coste: enviar más sangre hacia la superficie mientras otros tejidos también la necesitan obliga al sistema cardiovascular a reajustarse continuamente.
Si además se pierde agua mediante el sudor, disminuye progresivamente el volumen de líquido disponible en la circulación. Para sostener el gasto cardíaco —la cantidad de sangre bombeada por minuto— el corazón puede necesitar latir más deprisa.
El cerebro tampoco está fuera de esa ecuación. La hipertermia, es decir, una elevación excesiva de la temperatura corporal, y la deshidratación pueden aumentar la percepción del esfuerzo y, cuando son importantes, perjudicar funciones cognitivas y motoras. Eso adquiere otra dimensión en un deporte donde una corrección minúscula del volante o una decisión tardía pueden costar una posición.
Una elevación excesiva de la temperatura corporal y la deshidratación pueden aumentar la percepción del esfuerzo y perjudicar funciones cognitivas y motoras, cuando una corrección minúscula del volante o una decisión tardía pueden costar una posición.
Pero sería incorrecto convertir esa posibilidad en “el calor hace que los pilotos cometan errores”. La literatura disponible es demasiado limitada para establecer una relación tan sencilla. Lo científicamente interesante es otra cosa: el mismo organismo que debe conservar una precisión extrema dedica recursos de forma simultánea a impedir que su medio interno se caliente demasiado.
El sudor es la solución, pero también crea otro problema
Ya hemos comentado que cada pequeña cantidad de sudor que consigue evaporarse funciona como refrigerante. Sin embargo, el agua utilizada para ese propósito procede del propio organismo. Cuanto mayor sea la pérdida y menos pueda reponerse, más difícil se vuelve preservar el volumen sanguíneo y el equilibrio de sales minerales.
La paradoja resulta fácil de visualizar: el cuerpo gasta parte de su reserva de agua para no sobrecalentarse y después tiene que afrontar las consecuencias de haber consumido ese recurso. La preparación, por tanto, empieza antes de que se apaguen los semáforos.
Los preparadores entrevistados por Tyler y sus colegas describen estrategias como la aclimatación, que expone de forma planificada al deportista a ambientes calurosos para favorecer adaptaciones, el preenfriamiento antes de competir y la refrigeración durante el esfuerzo.
Aun así, la propia revisión subraya que muchas prácticas de la Fórmula1 se apoyan todavía más en experiencia y observaciones acumuladas que en estudios sólidos.
Conviene mantener esa cautela. No existe una cantidad universal de líquido que pierda todo piloto en cualquier Gran Premio. Circuito, duración, meteorología, equipamiento y características individuales modifican el resultado. La fisiología no ofrece una cifra espectacular válida para todos; explica por qué surge esta dificultad.
Los preparadores describen estrategias como la aclimatación, que expone de forma planificada al deportista a ambientes calurosos para favorecer adaptaciones, el preenfriamiento antes de competir y la refrigeración durante el esfuerzo.
La Fórmula 1 ha terminado refrigerando también al piloto
La preocupación dejó de ser solo una cuestión de preparación personal. Tras las condiciones especialmente duras del Gran Premio de Catar de 2023, Federación Internacional del Automóvil (FIA) desarrolló medidas específicas frente a episodios térmicos extremos. El reglamento de 2026 contempla formalmente la declaración deHeatHazardo peligro por calor.
Puede activarse si el servicio meteorológico oficial prevé que el índice de calor supere 31 grados durante una carrera o sprint o por decisión del director de carrera. Ese indicador combina temperatura y humedad para aproximar cómo ambas variables determinan conjuntamente el estrés térmico. Cuando se declara la situación, los coches deben llevar los componentes reglamentarios delDriver Cooling System osistema de refrigeración del piloto.
Recreación artística de un piloto de Fórmula 1 con un sistema de refrigeración corporal. ChatGPT, César Noragueda.
La normativa técnica va más lejos. Si el dispositivo trabaja continuamente, debe ser capaz de extraer al menos 200 vatios de calor del piloto con una temperatura ambiente de 40 grados. También admite soluciones basadas en energía térmica almacenada, con requisitos específicos. Los medios permitidos incluyen aire, agua y determinadas disoluciones.
La idea recuerda al radiador biológico del comienzo. Sangre, piel y sudor constituyen la primera defensa, y la ingeniería puede añadir una segunda capa cuando el ambiente se vuelve especialmente exigente. Los ensayos de refrigeración indican que intervenir sobre ese intercambio puede aliviar la carga térmica.
No es simplemente “poner el aire acondicionado”. Hay que integrar componentes en un monoplaza donde masa, espacio, seguridad y fiabilidad importan. La existencia de estas reglas revela hasta qué punto el ser humano forma parte del desafío de diseño.
Si el dispositivo trabaja continuamente, debe ser capaz de extraer al menos 200 vatios de calor del piloto con una temperatura ambiente de 40 grados, y se admiten soluciones basadas en energía térmica almacenada con aire, agua y determinadas disoluciones.
El calor no importa solamente porque resulte incómodo
Sentirse acalorado es la parte consciente de un proceso mucho mayor. Por debajo, ocurren redistribuciones del flujo sanguíneo, secreción de sudor, cambios cardiovasculares y ajustes destinados a estabilizar el medio interno. Todo eso coincide con una tarea que exige atención sostenida y coordinación muy fina.
La ciencia del ejercicio ha documentado que una carga térmica elevada puede empeorar el rendimiento físico y, en determinadas circunstancias, algunas capacidades cognitivas. En automovilismo, sin embargo, faltan datos suficientes para calcular cuánto cambia una decisión, una frenada o un tiempo por vuelta debido exclusivamente a ese factor.
Esa ausencia también resulta reveladora. La revisión de 2026 insiste en la distancia entre lo que las escuderías conocen por experiencia y lo que ha podido comprobarse mediante investigación publicada. La Fórmula 1 produce cantidades gigantescas de datos sobre sus máquinas, pero todavía sabemos sorprendentemente poco sobre ciertos límites del organismo que las conduce.
La Fórmula 1 produce cantidades gigantescas de datos sobre sus máquinas, pero todavía sabemos sorprendentemente poco sobre ciertos límites del organismo que las conduce.
La pregunta correcta, entonces, no es si una tarde calurosa hará necesariamente más lento a alguien. Es cómo sostener una precisión extraordinaria cuando una parte creciente de la fisiología está ocupada en conservar el equilibrio interno.
Lo que ocurre dentro del coche explica algo mucho mayor
Volvamos al piloto que parecía estar sentado. Ahora la escena es distinta. Sus músculos resisten aceleraciones, el corazón sostiene demandas simultáneas, los vasos próximos a la superficie se dilatan y las glándulas sudoríparas intentan evacuar calor. Mientras tanto, el cerebro debe interpretar información y escoger respuestas a velocidades que apenas toleran equivocaciones.
La Fórmula 1 se convierte así en un laboratorio extremo de interacción entre biología e ingeniería. Podemos fabricar coches más rápidos, modificar aerodinámica, recuperar energía o diseñar materiales capaces de soportar condiciones extraordinarias. Sin embargo, en el centro continúa una persona cuya maquinaria fisiológica responde a principios muchísimo más antiguos.
Eso explica por qué una competición obsesionada con décimas, gramos y eficiencia ha terminado regulando también cómo enfriar a quien conduce. El conjunto no acaba en los neumáticos ni en el motor: incluye un organismo que necesita preservar un entorno interno compatible con el rendimiento y la seguridad.
El calor de Madrid permite verlo con especial claridad. La velocidad máxima puede depender de una obra de ingeniería formidable, pero una parte de los límites del conjunto sigue marcada por sangre, agua, piel y sudor. Mucho antes de que existiera la Fórmula 1, la evolución ya había diseñado el mecanismo de refrigeración que hoy debe mantener funcionando a quien pilota uno de los coches más rápidos del mundo.
Lo que solía ser un espectáculo poco común que adornaba el cielo crepuscular se está convirtiendo ahora en algo extrañamente habitual. Si vive en cualquiera de las dos costas de Estados Unidos, tiene muchas probabilidades de presenciar lo que se ha convertido en una estampa celeste habitual en nuestra era tecnocena moderna: una ‘medusa’ de lanzamiento espacial o sencillamente ‘medusa espacial’.
Por qué se producen las medusas espaciales
Todo radica en la geometría de observación. Una columna de lanzamiento iridiscente se produce cerca del anochecer o del amanecer, alrededor de una hora antes del orto local o después del ocaso local. Estas pueden resultar especialmente espectaculares, a medida que la estela plumosa de escape se eleva sobre la curvatura de la Tierra y recibe la luz solar, todo mientras usted la contempla evolucionar desde los cielos oscuros situados abajo. Estas pueden adoptar formas con un aspecto ciertamente asombroso (y, para el desprevenido, sobrecogedor), desde una medusa bulbosa con tentáculos hasta un ‘cometa’ luminoso que se desplaza lentamente.
El ritmo creciente de lanzamientos ha hecho que este panorama, otrora infrecuente, resulte cotidiano, aunque eso siempre está en continuo cambio. El último lustro batió el récord absoluto en número de lanzamientos en todo el mundo. El año 2026 parece continuar con esta tendencia, con 203 lanzamientos orbitales exitosos hasta el momento.
Irónicamente, SpaceX acaba de anunciar que el lanzamiento de Starlink Grupo 10-49 desde el Cabo el 25 de agosto podría ser el último desde la Costa Espacial de Florida, dado que la compañía se encuentra en transición para lanzar Starlinks de forma masiva a bordo de su enorme cohete Starship desde Boca Chica, Texas, y desde unas futuras instalaciones radicadas en Luisiana.
SpaceX podría incluso acometer un primer lanzamiento orbital histórico de Starship muy pronto, el 15 de septiembre. Un aumento en los lanzamientos a lo largo del litoral del golfo de México podría convertir las medusas espaciales en una estampa habitual por toda la región del golfo y del Caribe.
Aunque esto restará frecuencia a los lanzamientos de la costa este, todavía queda mucho más por contemplar, especialmente las misiones de Crew Dragon y Cargo Dragon que persiguen a la Estación Espacial Internacional subiendo por la costa atlántica de Estados Unidos. El prometido cohete Neutron de Rocket Lab también podría comenzar a lanzarse en breve desde la isla Wallops, en Virginia, a partir de principios de 2027.
Cualquier lanzamiento crepuscular puede producir una medusa. La mayoría se deben a SpaceX y a los esfuerzos de la empresa para completar su megaconstelación Starlink. Asimismo, puede observar este extraño fenómeno cerca de cualquier base de lanzamiento de todo el orbe, aunque las plataformas de lanzamiento de Estados Unidos siguen siendo territorio predilecto para las medusas. Para la costa oeste estadounidense, esto se traduce en lanzamientos al anochecer desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en el sur de California, y en el litoral este de Estados Unidos, desde Wallops en Virginia y la Costa Espacial de Florida al alba.
Los lanzamientos efectuados desde el Centro Espacial Kennedy y la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral a menudo envían misiones en trayectoria ascendente en línea recta frente al litoral este de Estados Unidos y frente a las costas de las provincias marítimas de Canadá. He visto medusas de lanzamiento tan al interior como en Asheville, Carolina del Norte. El reciente lanzamiento orbital de Isar Spectrum desde Andøya, en el norte de Noruega, este pasado fin de semana, el 6 de septiembre, también produjo una inusual medusa ártica: este fue el primer lanzamiento orbital fructífero realizado desde Europa continental.
Dónde y cómo observar el fenómeno
Y a propósito de Andøya, los lanzamientos suborbitales desde este enclave y desde Wallops de la NASA pueden crear de forma deliberada una estampa celeste singularmente deslumbrante, a medida que liberan trazadores con el fin de estudiar la atmósfera superior de la Tierra. Vale la pena vigilar los portales web de Andøya y de Wallops para futuros lanzamientos de experimentos.
Una de estas medusas en un lanzamiento en la base USAF de Vandenberg, California. (Karaj28)
Vi mi primera medusa en Florida, con el despegue de la misión STS-131 el 5 de abril de 2010. Hay que reconocer que los lanzamientos constituían un espectáculo habitual en el centro de Florida, aun antes de la llegada de SpaceX.
Como sucede con la mayor parte de la observación astronómica, el éxito a la hora de predecir y avistar una medusa de lanzamiento radica en saber cuándo y hacia dónde dirigir la mirada, sumando un poco de paciencia y fortuna (léase: cielos despejados).
Podría hallarse más cerca en el tiempo y en el espacio de contemplar una medusa de lanzamiento de lo que pudiera imaginar. Por lo general, suelo examinar las programaciones de los lanzamientos con una semana de antelación aproximadamente. Next SpaceFlight constituye un recurso extraordinario, y en él parecen hallarse verdaderamente al corriente de las actualizaciones y de este calendario de lanzamientos en perpetua alteración, lo cual no es en absoluto tarea sencilla. Un lanzamiento previsto dentro de un intervalo de dos horas respecto al orto o al ocaso local despertará nuestro interés y bien merece ponerse el despertador. Preste atención al azimut de lanzamiento, o el rumbo (dirección hacia la órbita) que seguirá el cohete tras el despegue. Seguir la línea costera (pongamos por caso un despegue desde el Cabo con rumbo noreste) supone un indicio favorable en lo tocante a expectativas de visibilidad.
Medusa espacial. (OdalagerJ)
Preste minuciosa atención a la ventana de lanzamiento. Un despegue a las 2:00 de la madrugada que muchas otras predicciones descartarían podría contar asimismo con una ventana de lanzamiento de seis horas de duración, y deslizarse a lo largo del crepúsculo hasta rebasar con holgura el amanecer local.
Permanezca en el lugar tras el espectáculo y apreciará otro fenómeno habitual posterior al lanzamiento denominado nubes noctilucentes. Estas nubes persistentes de tonalidad neón son un espectáculo digno de admirar por derecho propio, y pueden perdurar hasta una hora tras el despegue.
Las espirales de lanzamiento son más complejas de vislumbrar. Están provocadas por la purga de gases de la etapa superior, por lo general después de que una etapa vacía se desprenda y la misión se incorpore a una órbita de transferencia en su periplo hacia la órbita geoestacionaria. Las cámaras automáticas de meteoros que vigilan toda la bóveda celeste las capturan de forma ocasional: permanezca atento a estos prodigios celestes de la era espacial contemporánea. Contemplar una medusa de lanzamiento espacial serpenteando por el firmamento puede ser una experiencia verdaderamente insólita.
Lo que solía ser un espectáculo poco común que adornaba el cielo crepuscular se está convirtiendo ahora en algo extrañamente habitual. Si vive en cualquiera de las dos costas de Estados Unidos, tiene muchas probabilidades de presenciar lo que se ha convertido en una estampa celeste habitual en nuestra era tecnocena moderna: una ‘medusa’ de lanzamiento espacial o sencillamente ‘medusa espacial’.
Un buque mercante iraní ha sido alcanzado a primera hora de este domingo en las inmediaciones de la isla de Hengam y la costa de Shib Deraz, en la isla de Qeshm, en un incidente que ha dejado al menos un muerto y tres heridos, según ha informado la cadena estatal iraní IRIB.
Las autoridades locales han confirmado la colisión a través del gobernador de de Qeshm, Amir Teymouri, quien ha precisado que la embarcación ha sido atacada alrededor de las 5.00 horas (hora local) en la zona comprendida entre la isla de Hengam y la costa de Qeshm.
“Un buque mercante ha sido atacado hoy, aproximadamente a las 5 de la mañana, en la zona situada entre la isla de Ormuz y la costa de Shib Deraz en la isla de Qeshm. En este incidente, una persona ha fallecido y tres han resultado heridas”, ha matizado Teymouri, citado por la cadena iraní.
Este incidente se produce horas después de que la Oficina de Operaciones Marítimas Comerciales de Reino Unido (UKMTO, por sus siglas en inglés) haya alertado de que un buque que atravesaba el estrecho de Ormuz ha sido alcanzado por un proyectil de origen desconocido, aunque se desconoce si estos dos eventos guardan relación.
Ante el incidente, la oficina británica ha recomendado a las embarcaciones que operen en la zona que extremen las medidas de precaución y que comuniquen cualquier comportamiento o actividad que consideren sospechosa mientras las autoridades llevan a cabo las correspondientes investigaciones. La advertencia se produce después de que la UKMTO alertara el pasado 12 de julio de que el nivel de riesgo para la navegación comercial en el estrecho de Ormuz continuaba siendo “grave”.
Socialdemócratas, conservadores y ultraderechistas comparten algunas respuestas a los grandes problemas del país —especialmente inmigración, delincuencia y seguridad—, pero parten de diagnósticos muy distintos sobre el papel del Estado, los impuestos y el modelo de bienestar. Estas son las tres Suecias que se disputan el futuro del país este domingo en las urnas.
Hay una primera paradoja: las diferencias entre los tres son menores precisamente en los asuntos que más han cambiado la política sueca durante la última década. En inmigración, delincuencia y defensa, Magdalena Andersson se ha acercado a Ulf Kristersson, mientras Jimmie Åkesson ha situado buena parte de sus antiguas reivindicaciones en el centro del debate. Las grandes diferencias reaparecen en impuestos, educación, sanidad y papel del Estado.
Preguntado por LA RAZÓN, Niklas Bolin, profesor de Ciencias Políticas en Mid Sweden University, cree que “la campaña electoral se ha centrado en gran medida en cuestiones económicas, y los partidos se han turnado para presentar una propuesta costosa tras otra”. “Los temas dominantes de la campaña electoral anterior, como la seguridad pública, la energía y la inmigración, parecen tener menos importancia esta vez, mientras que temas como la economía, la sanidad y la educación han cobrado mayor relevancia”, constata Bolin.
Inmigración: una brecha cada vez menor
Los socialdemócratas defienden una política migratoria «estricta»: situar el asilo en los niveles mínimos permitidos por la UE, endurecer los requisitos de ciudadanía y reforzar las exigencias de idioma e integración. También quieren mayores obligaciones de actividad y formación para quienes reciben ayudas.
Los moderados (conservadores) van más lejos: quieren que trabajar resulte más rentable que vivir de prestaciones, con un techo para las ayudas y una obligación de integración para los recién llegados.
Los Demócratas Suecos representan la posición más restrictiva: reducir el asilo al mínimo posible y endurecer radicalmente ciudadanía e integración.
El cambio se aprecia también en las cifras: el Gobierno asegura que los solicitantes de asilo han caído un 75% respecto a los niveles anteriores. La diferencia ya no es, por tanto, inmigración sí o no, sino cuánto debe reducirse y qué requisitos deben imponerse.
Impuestos
Los moderados prometen 5.000 coronas (unos 500 euros) más al mes para una familia trabajadora. Incluyen unos 1.000 coronas mensuales de reducción del impuesto sobre el trabajo y ventajas fiscales para el ahorro, entre ellas eximir de impuestos los primeros 500.000 coronas en cuentas ISK.
Los socialdemócratas combinan rebajas para los hogares con menos recursos con mayor tributación sobre grandes rentas de capital y un impuesto temporal a los beneficios extraordinarios de los bancos. También proponen aumentar 200 coronas mensuales los subsidios infantil y estudiantil.
Los Demócratas Suecos coinciden con los Moderados en reducir la presión sobre las familias, pero añaden un principio nacionalista: el sistema fiscal y de prestaciones debe priorizar a quienes consideran parte de la comunidad nacional.
Delincuencia
Los tres coinciden en que las bandas criminales son una de las principales amenazas del país. Los conservadores aseguran que las muertes por disparos vinculadas al crimen organizado han disminuido un 75% durante la legislatura y que las listas de espera sanitarias han caído un 30%.
Los socialdemócratas combinan penas más duras con prevención: eliminar la «rebaja por cantidad» para delitos graves, reforzar policía y aduanas, ampliar las cárceles y crear una ley antimafia.
Åkesson propone ir más lejos: criminalizar determinadas formas de pertenencia a bandas, ampliar las facultades policiales y aumentar las penas.
La diferencia está sobre todo en el énfasis: S combina castigo y prevención; M y SD ponen más peso en policía, penas y control.
Educación
Los socialdemócratas quieren 3.700 millones de coronas adicionales para aumentar profesores y reforzar conocimientos, además de reducir el tamaño de las clases y limitar el beneficio en escuelas financiadas con dinero público.
Los moderados defienden conocimientos, disciplina y resultados, pero mantienen el principio de libertad de elección.
Los Demócratas Suecos quieren volver a los fundamentos: lectura, escritura y matemáticas, más libros y menos pantallas, mayor disciplina y una revisión del sistema de escuelas concertadas.
Sanidad
Los socialdemócratas quieren reforzar el sistema público y combatir la búsqueda de beneficios en la sanidad. Su programa presupuestario incluye 13.000 millones de coronas (1.300 millones de euros) adicionales para municipios y regiones.
Los moderados responden que los recursos destinados a municipios y regiones han alcanzado niveles récord y que las listas de espera han disminuido un 30%.
Los Demócratas Suecos también defienden aumentar la capacidad sanitaria y reducir las listas de espera. El dato político significativo es que la derecha radical ya no plantea adelgazar drásticamente el Estado del bienestar. La discusión es quién debe financiarlo y quién debe tener prioridad para recibirlo.
Defensa
La guerra de Ucrania y la entrada de Suecia en la OTAN han reducido las diferencias. Los tres apoyan el rearme, la Alianza Atlántica y la reconstrucción de la defensa total sueca. En seguridad exterior, la Suecia de 2026 está mucho más cerca del consenso que de la confrontación partidista.
¿Y el euro?
Los Demócratas Suecos rechazan sustituir la corona por el euro y presentan la moneda nacional como una cuestión de soberanía económica.
Los moderados son históricamente más europeístas, pero la entrada en el euro no ocupa un lugar central en su programa de 2026. Los socialdemócratas tampoco la plantean como prioridad electoral. La corona seguirá siendo, por tanto, la moneda sueca independientemente del resultado.
Tres modelos
Andersson ofrece más Estado, inversión pública y bienestar reforzado, pero con una política migratoria y de seguridad mucho más dura que la socialdemocracia tradicional.
Kristersson quiere menos impuestos, más incentivos al trabajo y continuidad en seguridad, inmigración y defensa.
Åkesson comparte buena parte de la agenda económica y de seguridad de la derecha, pero añade una dimensión nacional-conservadora: mucha menos inmigración, prioridad nacional en el acceso al bienestar y rechazo del euro.
La paradoja de 2026 es que las tres Suecias se parecen más en inmigración, delincuencia y defensa de lo que se diferencian en impuestos y bienestar.
La batalla, por tanto, no será solo sobre cómo combatir a las bandas o gestionar la inmigración. Será sobre quién debe pagar, quién debe recibir y cuánto Estado necesita Suecia para volver a sentirse segura. Ahí siguen existiendo tres respuestas claramente diferentes.
Las fuerzas rusas atacaron la pasada noche territorio ucraniano con 453 aparatos aéreos no tripulados, de los que 409 pudieron ser neutralizados, según el boletín publicado por la Fuerza Aérea ucraniana este domingo.
Los dispositivos aéreos incluían drones kamikaze tipo Shahed, de ellos algunos con propulsión a reactor, tipo Gerbera y drones réplica Parodia, así como municiones merodeadoras S8000 Banderol (híbridos de dron y misil).
Las defensas ucranianas consiguieron derribar o suprimir 405 drones enemigos de distintos tipos y cuatro Baderol, informa Efe.
No obstante, se registraron impactos en 13 emplazamientos distintos, mientras que en siete cayeron fragmentos de aparatos derribados.
Por otro lado, las autoridades ucranianas informaron de que dos personas han muerto a consecuencia del impacto de un misil ruso que cayó la noche anterior en Odesa (sur) en un bloque de apartamentos de 25 plantas.
Las autoridades de Rusia aseguraron que la oleada de ataques iba dirigida contra “centros logísticos” e “instalaciones energéticas” de Ucrania”. “Las Fuerzas Armadas de Rusia llevaron a cabo esta noche ataques en grupo contra centros logísticos a través de los cuales se suministran y distribuyen pertrechos militares, así como contra instalaciones energéticas que garantizan su funcionamiento”, ha dicho el Ministerio de Defensa ruso, informa Europa Press.
Así, ha asegurado que los ataques han alcanzado un “centro logístico” en la provincia de Odesa, dos subestaciones eléctricas en Odesa y Mikolaiv, e “infraestructura de ferrocarriles” en puntos del oeste del país que son usadas para “transportar bienes militares desde países europeos”.