El primer comunicado del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, fue una orden para demostrar que entre sus principales prioridades está la mano dura carcelaria ―la misma que caracteriza a otros líderes de la región, especialmente al salvadoreño Nayib Bukele―. En texto y luego en video, De la Espriella anunció que 117 reclusos, 103 en la cárcel de Itagüi ubicada cerca a Medellín, serán trasladados a otras cárceles de máxima seguridad alrededor del país. “Perderán los privilegios y no podrán continuar dirigiendo actividades criminales”, afirmó. “En la Era del Tigre se acabó la cárcel como centro de operaciones para los bandidos. ¡Mano de hierro contra la delincuencia!”
El presidente, en un video que comparte en su cuenta en la tarde del sábado, dice que está coordinando el traslado de los 117 prisioneros, “personalmente”. Mientras habla, aparecen en el video las caras de varios de los prisioneros trasladados, caminando junto a oficiales altamente armados hacia avionetas, o camiones blindados del sistema de prisiones. Los agentes les ponen las esposas en las muñecas.
117 reclusos ya no seguirán delinquiendo desde la cárcel de Itagüí.
He ordenado su traslado inmediato a establecimientos de máxima seguridad, donde perderán los privilegios y no podrán continuar dirigiendo actividades criminales.
En la Era del Tigre se acabó la cárcel como… pic.twitter.com/qSFsBnfZu6
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) August 8, 2026
La primera decisión ejecutiva del presidente es una señal en dos vías. Primero, un mensaje contra el petrismo, pues los 117 prisioneros estaban vinculados a los diálogos de paz que el expresidente Gustavo Petro mantuvo en su política de Paz Total. “La opción del diálogo está completamente agotada”, anunció el presidente De la Espriella en su discurso de juramento un día antes.
Varios de los cabecillas en zonas rurales y selváticas alrededor del país que hacían parte de la Paz Total serán perseguidos por los militares en los próximos días. Pero los 117 en la cárcel de Itagüí ya estaban al alcance del poder del presidente, por lo que la mano dura les podía llegar más rápidamente a ellos. Se trata de un grupo muy criticado ante la opinión pública, pues, en abril de este año, organizaron una parranda vallenata dentro de la prisión, que luego fue denunciada por la oposición. Nueve de ellos, además, fueron criticados tras hablar en una tarima, junto a Petro, de paz urbana en una ciudad donde fueron cabeza del crimen que atemorizó a la urbe. Los mediáticos cabecillas del célebre ‘tarimazo’, los de la criticada parranda vallenata, indica el nuevo presidente, ahora estarán más encerrados que antes.
La segunda señal tiene que ver más con mantener un mismo estilo mediático. El presidente De la Espriella no quiere perder la imagen que conquistó en la campaña, cuando logró hacer virales videos de inteligencia artificial que lo convertían en superhéroe contra lo que ve como el mal: los corruptos, “los de siempre”, los de Petro. Con la imagen de un tigre “que ruge y muerde”, y su saludo militar en cada intervención pública, logró la atención de los colombianos cansados de la extorsión y el crimen. De la Espriella busca mantener desde su primer día la atención mediática con un video que es una continuación de lo que prometió en los videos de campaña: esposas en las muñecas, oficiales altamente armados, criminales controlados.
El video como forma de demostrar mano dura es algo que han usado dos de los políticos que De la Espriella admira: el salvadoreño Nayib Bukele, quien hizo superproducciones mostrando la humillación de oficiales a jóvenes capturados en megacárceles; y Donald Trump, cuyos oficiales de migración de la agencia ICE también han grabado sus cientos de detenciones a migrantes para deportar. El video de De la Espriella no muestra un trato tan humillante como los de Bukele o Trump, denunciados por violar los derechos civiles de sus detenidos. Pero es la confirmación de que la política de seguridad prometida vendrá también en video.
Abelardo de la Espriella ha prometido construir megacárceles del estilo Bukele y, según contó el viernes el presidente de Chile, José Antonio Kast, al salir de su reunión con el presidente colombiano, uno de los temas que discutieron fue cómo mejorar la política carcelaria de los dos países.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, celebró la decisión, pero también puso una alerta: mover a los cabecillas de cárceles puede traer retaliaciones de los mismos grupos criminales que aún controlan, algo que le ocurrió a Petro cuando hizo ese tipo de traslados también durante su cuatrenio. “El traslado de los criminales condenados, que pagaban sus penas en la cárcel de Itagüí, obliga a la Fuerza Pública a estar en máxima alerta”, dijo el gobernador en redes sociales. “Estas estructuras, que delinquen en Medellín y otros municipios de Antioquia, intentarán reorganizarse. Ya lo han hecho en el pasado”.
La que no fue mencionada en las palabras de Abelardo de la Espriella fue Daneidy Barrera, conocida como la influencer Epa Colombia, quien también fue trasladada de cárcel. Ella fue condenada en 2025 por atacar una estación de Transmilenio, el sistema de transporte masivo de Bogotá, durante las grandes protestas sociales de 2019. Petro, cuya victoria en 2022 fue en parte con el apoyo de quienes protestaron entonces, la defendió durante su cuatrenio y pidió mejorar sus condiciones de encarcelamiento. En el primer día de De la Espriella, Epa Colombia contó que fue trasladada de cárcel: fue trasladada de Carabineros de Bogotá a la cárcel de máxima seguridad La Picaleña de Ibagué.
“Hoy simplemente ha sido un día difícil, de esos que pesan en el alma y que solo Dios conoce por completo”, compartió ella en sus redes sociales al ser trasladada, con un video que muestra sus zapatos caminando. “Solo le pido a Dios que nos dé fortaleza, que nos proteja y que permita que todo esto termine pronto”. Luego borró el mensaje.

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