México volvió a reinar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. La delegación mexicana ha superado con creces el objetivo de firmar la mejor actuación de su historia. Los 322 hombres y 324 mujeres rompieron distintos récords: el propio histórico en preseas totales (407) y doradas (167), además de 125 de plata; se consolidó como el país más ganador en la historia de la justa regional con 14 campeonatos, el de este año por tercera edición consecutiva.
Una de las grandes figuras fue Celia Pulido. La nadadora de León, Guanajuato, de 23 años, cerró su participación como la máxima medallista. Pulido, que antes de viajar a Santo Domingo llegó pensar en retirarse del deporte, se llevó ocho medallas de oro, una de plata y dos de bronce, con un total de 11 preseas. Así, estableció el récord de más medallas ganadas por un atleta en una sola edición de los Centroamericanos. La nadadora fue la única mujer de su disciplina en clasificarse a los Juegos Olímpicos de París 2024.
El éxito ha sido cosecha también de otros nombres ya conocidos. Osmar Olvera y Juan Manuel Celaya, la histórica dupla de los clavados mexicanos, vigentes subcampeones olímpicos y del mundo en 3 metros sincronizados, volvieron a colocarse en lo alto del podio. Olvera, de 22 años, se colgó tres oros y Celaya una dorada y dos de bronce. Sobresalió Marina Malpica, que se colocó entre las máximas ganadoras de medallas de oro con cinco de ellas en gimnasia rítmica. Alegna González, por su parte, se proclamó campeona en la prueba de marcha femenil, mientras que Uziel Muñoz se llevó el oro en lanzamiento de bala. En squash, Leonel Cárdenas conquistó la presea dorada en la categoría individual varonil.
El pentatlón moderno también entregó uno de los momentos históricos para México. Catherine Oliver y Yael Marmolejo se llevaron el título y consiguieron la medalla de oro número 146 para la delegación, con lo que rompieron la marca histórica nacional anterior. El atletismo, otro de los pilares de México, destacó con la actuación de Laura Galván, quien brilló con el oro en el medio maratón femenil, mientras que Eduardo Herrera se coronó en los 5.000 y 1.500 metros varoniles. En el ciclismo y el canotaje Yareli Acevedo se impuso en el ómnium de pista, mientras Beatriz Briones también alcanzó los cinco metales dorados que la han metido en el selecto grupo de las más ganadoras. En el fútbol, la Selección Mexicana Femenil se subió a lo alto del podio tras vencer a Colombia en la tanda de penales.
En la cita multideportiva, que cumple 100 años, han participado más de 6.200 atletas de 37 países en 40 deportes, que en conjunto comprenden 56 disciplinas, donde se definen algunas plazas para otros eventos del ciclo olímpico en América Latina. Para muchos de los participantes, Santo Domingo es apenas el comienzo de un camino mucho más largo. Después de los Centroamericanos vienen los Juegos Panamericanos, donde también compiten Estados Unidos, Brasil y Canadá; los campeonatos mundiales de cada disciplina y, finalmente, los Juegos Olímpicos. Estas competencias permiten a los deportistas acumular experiencia internacional, engrosar su currículum o debutar en los escenarios internacionales.
El triunfo del equipo se celebra a lo grande, como cualquier éxito de los atletas mexicanos en los eventos internacionales. La historia del deporte mexicano está marcada por la frustración que deja la falta de financiación, la corrupción y el desinterés. En la última edición de los Centroamericanos, Ana Gabriela Guevara, entonces titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), fue criticada por menospreciar la competencia y protagonizó un escándalo tras otro en su gestión. En la nueva administración la dependencia quedó en manos de Rommel Pacheco, otro deportista mexicano muy familiarizado con las competencias mundiales, que tiene en sus manos a una generación de atletas que demuestra una alta capacidad.
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