Una marca de ropa española usa los símbolos del Ejército Zapatista en una camiseta de fútbol

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Una estrella y las iniciales del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Son las referencias que la marca de moda española Grimey (GRMY, por su logo) ha llevado a una de las camisetas de fútbol de su catálogo. La prenda está a la venta por unos 75 euros en su página de España (cerca de 1.530 pesos) y por alrededor de 2.300 pesos en la de México, el país de origen del movimiento indígena. El nombre del diseño queda algo genérico en el buscador: “Camiseta de fútbol machetazos boxy red [de corte recto rojo]”. Fuentes cercanas a la cúpula del EZLN aseguran a EL PAÍS que la empresa española no ha contactado con ellos y que tampoco existe un arreglo económico por las referencias al movimiento. La dirección de GRMY, por su parte, expone que se trata de “un diseño más con una alusión a un movimiento”, algo común en la marca.

El zapatismo alzó la voz y las armas contra el Gobierno mexicano el 1 de enero de 1994. Miles de combatientes indígenas tomaron en aquellos días cinco municipios de Chiapas, al sureste mexicano, para llamar a la insurgencia y reivindicar los derechos negados históricamente: “Trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz”. Sus símbolos quedaron claros: una estrella roja y las iniciales del movimiento EZLN. Son los mismos —a excepción del color de la estrella— que la marca española ha trasladado a una camiseta de fútbol —que no corresponde a ningún equipo concreto— 32 años después.

Al tratarse de un movimiento social, el EZLN no cuenta como una marca registrada al uso, pero el abogado de Propiedad Intelectual Pablo Carrillo explica que en México el uso de una marca o simbología “otorga derechos”. “Si decimos que las siglas ‘EZLN’ como movimiento se ha venido usando desde 1994, evidentemente tienen un uso anterior. Ese uso les permitiría iniciar acciones [legales]”, explica el socio del área de Caype Abogados. Carrillo cuenta que si GRMY solo utilizara el logotipo en España, el movimiento podría escudarse en la notoriedad de las siglas para exigir que dejaran de usarlas. Pero, al usarlo en México, “sin duda, existe una acción muy clara de competencia desleal por el uso o apropiación de las siglas que representan al movimiento”. “Yo creo que más bien va por un caso de mala fe”, sintetiza.

GRMY nació en 2006 en Vicálvaro, un barrio a las afueras de Madrid, con un profundo mensaje social. “Desde que empezamos hace casi 20 años, hemos sacado muchos diseños con alusiones a movimientos sociales y políticos [pasados y presentes], e involucrándonos en mayor o menor medida”, cuentan desde su dirección ejecutiva por correo. Este diario no ha recibido respuesta a si la marca se pondrá en contacto con el EZLN o si destinará parte de las ventas de la camiseta al movimiento.

La marca española sí ha realizado en otras ocasiones actos solidarios con otros movimientos. La directiva pone de ejemplo el festival de música GRIMEY x PALESTINA, en el que “todos los beneficios obtenidos” van destinados a Pallasos en Rebeldía, un colectivo artístico-solidario internacional que apoya a los pueblos originarios. El año pasado lograron reunir a 14.000 personas, de acuerdo con las cifras de la empresa, y este año prevén celebrar una nueva edición el 12 de mayo. Pallasos en Rebeldía apunta que, entre otros temas, “defiende el fin de la ocupación sionista en Palestina” y que “forma parte del movimiento de solidaridad con la revolución zapatista en México”.

Un vistazo rápido a la página del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) ha mostrado a Carrillo que solo hubo un intento de registrar la marca EZLN. Fue en junio de 2021 y bajo el nombre “EZLN Quality Jeans”. La petición aludía a la imagen del Subcomandante Marcos con los iconos del movimiento superpuesto. “Está negada. El registro, que es el del IMPI, no lo otorgó. Lleva desde 2001, entonces prácticamente está abandonado”, comenta.

La apropiación de elementos característicos ha sido un tema sensible en México en la última década. El país ha mantenido una fuerte lucha para proteger el patrimonio cultural de los pueblos originarios, lo que ha llevado al Gobierno a criticar en repetidas ocasiones a marcas como Carolina Herrera, Adidas o el gigante textil asiático Shein por el uso de diseños y elementos identitarios. En 2023, la polémica también salpicó a Grupo Xcaret cuando un grupo de representantes del Gran Consejo Maya denunció a la compañía turística mexicana ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor) por las violaciones del patrimonio cultural de los pueblos y comunidades indígenas, al utilizar elementos mayas para atraer turistas.

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