Un árbol exótico procedente de Asia está permitiendo que una abeja gigante invasora se expanda por España

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La expansión por España de la abeja gigante de la resina (Megachile sculpturalis) está estrechamente relacionada con los árboles ornamentales que pueblan muchas ciudades. Un estudio científico publicado en Oikos, elaborado por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona, ha analizado esta relación en Catalunya. Los resultados apuntan especialmente hacia la sófora o acacia de Japón (Styphnolobium japonicum), una especie que, a pesar de su nombre, es originaria principalmente de China y que llegó a Europa como árbol ornamental. Su presencia proporciona a esta abeja invasora un recurso alimenticio especialmente abundante durante los meses de verano.

La abeja gigante de la resina procede de Asia, concretamente de China, Japón, Corea y Taiwán, y está considerada la primera abeja invasora documentada en Europa. Su llegada al continente se registró por primera vez en el sudeste de Francia en 2008 y desde entonces su distribución ha aumentado de forma considerable. En Catalunya comenzó a detectarse en 2018 y poco después sucedió lo mismo en Mallorca. Precisamente allí se observó cómo visitaba tanto la sófora asiática como la americana Parkinsonia aculeata para obtener alimento.


Los investigadores han comprobado ahora que la presencia de la sófora puede desempeñar un papel comparable al del propio clima a la hora de explicar dónde aparece la especie. Esta coincidencia no es casual: el árbol florece durante el verano, justo cuando la abeja registra una elevada actividad y necesita encontrar polen disponible. La situación resulta especialmente visible en los espacios urbanos, donde esta especie vegetal se plantó durante décadas por motivos ornamentales. Solo en Barcelona, según los datos recogidos en el estudio, existen alrededor de 11.000 ejemplares de sófora.

Los jardines urbanos favorecen su expansión

El trabajo científico utilizó datos procedentes de toda Catalunya y modelos destinados a comparar el peso de la disponibilidad del árbol, el clima y la geografía. Los resultados indican que tener sóforas cerca puede ser tan determinante como disponer de unas condiciones climáticas favorables para explicar la presencia de Megachile sculpturalis. El efecto del clima, además, adquiere especial importancia precisamente en aquellos lugares donde este árbol ornamental ya forma parte del paisaje urbano. La combinación ayuda a entender por qué determinadas ciudades pueden convertirse en puntos especialmente adecuados para su establecimiento.

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Un ejemplar de 'Megachile sculpturalis' alimentándose (John Baker/Flickr/CC BY-SA 2.0)

Un ejemplar de ‘Megachile sculpturalis’ alimentándose (John Baker/Flickr/CC BY-SA 2.0)

Este fenómeno muestra cómo la introducción de especies vegetales exóticas puede generar consecuencias ecológicas que inicialmente no estaban previstas. Árboles incorporados a parques, calles y jardines por su valor ornamental pueden terminar ofreciendo alimento o refugio a especies llegadas desde otros continentes. En este caso, los científicos describen una interacción que facilita la colonización de la abeja, aunque advierten de que esta dependencia no puede extrapolarse automáticamente a otras especies invasoras. Otras abejas introducidas en diferentes regiones del mundo utilizan una variedad de plantas mucho mayor y no presentan una relación tan marcada con una sola fuente de polen.

Eliminar estos árboles tampoco garantiza que la expansión pueda detenerse a estas alturas, ya que la abeja gigante de la resina lleva cerca de dos décadas extendiéndose por Europa. La investigación permite, eso sí, identificar con mayor precisión una de las piezas que están favoreciendo su avance y comprender mejor el papel que desempeña el arbolado de las ciudades. La expansión de Megachile sculpturalis muestra así que las decisiones tomadas décadas atrás sobre qué especies plantar pueden alterar las relaciones ecológicas actuales. Los jardines urbanos se convierten de este modo en escenarios donde plantas introducidas y fauna invasora pueden coincidir y facilitar nuevas vías de colonización.

La expansión por España de la abeja gigante de la resina (Megachile sculpturalis) está estrechamente relacionada con los árboles ornamentales que pueblan muchas ciudades. Un estudio científico publicado en Oikos, elaborado por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona, ha analizado esta relación en Catalunya. Los resultados apuntan especialmente hacia la sófora o acacia de Japón (Styphnolobium japonicum), una especie que, a pesar de su nombre, es originaria principalmente de China y que llegó a Europa como árbol ornamental. Su presencia proporciona a esta abeja invasora un recurso alimenticio especialmente abundante durante los meses de verano.

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