La política migratoria del presidente Donald Trump enfrenta un creciente desgaste entre los votantes en Estados Unidos, particularmente entre la comunidad latina. Así lo revela una encuesta elaborada por Third Way y UnidosUS, con el apoyo de firmas como Impact Research y BSP Research.
El estudio, difundido a través de thirdway.org, se basa en entrevistas a mil votantes potenciales y una muestra adicional de 850 votantes hispanos. Sus resultados apuntan a un cambio significativo en la percepción pública sobre la estrategia migratoria de la actual administración.
Uno de los hallazgos más relevantes es la caída en los niveles de aprobación. Actualmente, Trump registra un 44% de apoyo general frente a un 55% de desaprobación. Sin embargo, entre los votantes latinos la brecha es mucho más amplia: solo el 34% aprueba su gestión, mientras que el 66% la rechaza.

La evaluación negativa también alcanza a instituciones clave como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que mantiene cifras similares de desaprobación. Aunque la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza presenta una imagen ligeramente más favorable, tampoco escapa a la tendencia a la baja entre los hispanos.
El informe señala que el endurecimiento de las políticas migratorias, incluyendo operativos en ciudades como Minneapolis, ha tenido un fuerte impacto mediático. De hecho, el 97% de los encuestados afirma haber escuchado sobre estos hechos. Al evaluar responsabilidades, el 51% de los votantes atribuye los disturbios a la administración Trump, mientras que el 54% señala directamente a agentes del ICE y la Patrulla Fronteriza. Entre los latinos, estas cifras aumentan a 60% y 66%, respectivamente.
“El presidente Trump y los republicanos han ido demasiado lejos”, coincide el 55% del electorado general y el 70% de los votantes latinos, según la encuesta. Esta percepción contrasta con el 43% que considera que la estrategia actual “va por buen camino”.
Pese a la caída en su popularidad en temas migratorios, la seguridad fronteriza sigue siendo el punto más fuerte para Trump, con un 56% de aprobación. No obstante, el estudio subraya que este respaldo no se traduce automáticamente en apoyo a las políticas de deportación masiva o al accionar del ICE en territorio estadounidense.

Otro aspecto clave es que la inmigración no figura como la principal preocupación de los votantes. Temas como la inflación, el costo de vida y la corrupción política dominan la agenda. Entre los votantes latinos, el 29% señala la economía como prioridad, mientras que la inmigración se mantiene en un segundo plano, aunque con mayor peso relativo.
En el terreno político, estos cambios se reflejan en la intención de voto. Mientras que demócratas y republicanos están prácticamente empatados a nivel general, entre los votantes latinos los demócratas mantienen una ventaja clara: 61% frente a 31%.
El estudio también revela un amplio consenso a favor de reformar el sistema migratorio. Más del 70% de los encuestados respalda medidas como el uso obligatorio de cámaras corporales por parte de agentes migratorios, la exigencia de órdenes judiciales y la prohibición de detenciones en lugares sensibles como escuelas u hospitales.
En particular, el 59% de los votantes considera que deben implementarse cambios significativos en el ICE antes de aprobar más financiamiento. Entre los latinos, esta cifra alcanza un contundente 81%.
Lejos de apoyar posiciones extremas, la mayoría de los encuestados apuesta por un enfoque equilibrado. El 77% respalda la deportación selectiva de inmigrantes con antecedentes penales o sin base legal reciente, mientras que el 54% rechaza expulsiones masivas indiscriminadas.
En conjunto, los resultados muestran un electorado que no solo cuestiona la estrategia actual, sino que también exige soluciones más moderadas, transparentes y alineadas con valores democráticos.
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