Las intensas lluvias que tuvieron lugar en Caracas durante la madrugada de este 15 de agosto han dejado un saldo de tres personas fallecidas, a causa del desborde de algunas quebradas embauladas que circundan la ciudad. Todavía no se ha informado sobre el número de heridos. Numerosas viviendas fueron rebasadas temporalmente por el agua. Los torrenciales aguaceros han producido también el colapso de vías y afectación de cultivos en los estados Trujillo, Yaracuy, Amazonas y Táchira.
Este desastre natural se concreta poco más de mes después del doblete sísmico que afectara a la región capital del país el pasado 24 de junio – el desastre natural más grave de Venezuela en dos siglos-, que hasta el momento ha contabilizado más de 6.000 muertos, casi 20.000 personas desaparecidas y centenares de miles de damnificados.
En algunos sectores del centro de Caracas, como Santa Rosalía, cerca de un centenar de familias perdieron las carpas provisionales en las cuales estaban durmiendo tras el terremoto del pasado 24 de junio, a causa de las lluvias, de acuerdo a información de los Bomberos del Distrito Capital. Muchas personas que siguen durmiendo en refugios temporales improvisados tuvieron que hacer frente a las severas condiciones del tiempo la noche del 15. En la avenida Bolívar, en pleno centro de la ciudad, decenas de carpas quedaron inundadas con las lluvias, afectando a varias familias.
El jefe de la policía del Municipio Chacao –uno de los cinco del área metropolitana de Caracas–, Alberto Prato, confirmó que dos de las víctimas de las lluvias en la capital eran adolescentes de 15 y 17 años. Se informó que fueron arrastrados por una crecida en la parroquia La Vega, ubicada al suroeste de la ciudad. La tercera víctima es una mujer de 49 años, vecina del sector El Peñón, parroquia Macarao, otro gran barrio de chabolas en el extremo suroeste. Su vivienda fue arrollada tras una crecida imprevista de las corrientes de lluvia.
Las lluvias en Caracas produjeron también inundaciones y anegaciones en varias vías céntricas de La Candelaria, San Bernardino, Petare, Antímano, Caricuao y la carretera Panamericana. El alcalde de Baruta, otro municipio capitalino, Darwin González, fue visto en la madrugada decretando la alerta en las zonas residenciales bajo su jurisdicción.
A esta hora estamos reforzando los equipos para atender las incidencias ocurridas por las intensas lluvias de la madrugada de este domingo #16Ago en Caracas.
Se suman ahora a nuestras brigadas, equipos del Ministerio de Obras Públicas, así como de la Gobernación de La Guaira,… pic.twitter.com/PxZypG4wDy
— Carmen Meléndez (@gestionperfecta) August 16, 2026
El río Guaire –una quebrada de desechos, alguna vez río, que atraviesa todo Caracas– tenía anoche un aspecto furioso, y estaba muy cerca de desbordarse. El inusual desborde del Guaire tiende a generar pánico en la población. La fuerza del agua encabritada llegó a arrastrar algunos vehículos en zonas populares del extrarradio de la ciudad, como Maracao y Ruiz Pineda. Se reportaron también cortes parciales o fluctuaciones del servicio de luz en muchos puntos de la ciudad.
La alcaldesa metropolitana de Caracas, Carmen Meléndez, anunció que los cuerpos de Protección Civil y Bomberos del Distrito Capital se mantienen desplegados trabajando en las comunidades afectadas. Las lluvias produjeron también el derrumbe de varios de los gigantescos árboles que atesora la capital, algunos de los cuales terminaron afectando propiedades al derrumbarse aparatosamente. El día 16 de agosto se ha presentado sin lluvias en Caracas, pero las autoridades mantienen el llamado de alerta, siguiendo el paso de una de las varias tormentas tropicales que cruzan el sur del Caribe en estos meses.
Antes y después de los estragos de las lluvias, con lentitud, las autoridades anuncian varios planes para soluciones habitacionales definitivas y temporales para las víctimas del terremoto en Caracas, y con más lentitud en la Guaira. Se ha hecho un censo con el estado de habitabilidad de la mayoría de las residencias de la capital. Al menos 12 edificios colapsaron totalmente en la capital, pero un número mucho más alto presenta estructuras parcialmente afectadas o con grietas. Los condominios que pueden afrontarlo han encarado las refacciones por cuenta propia. Muchas personas han decidido volver a sus casas, aunque estén deterioradas o no habitables, antes que seguir durmiendo en parques o estacionamientos. La gran mayoría de los damnificados sabe que les espera un prolongado período de tiempo viviendo en la provisionalidad y la incertidumbre, dependiendo de la volátil ayuda pública y el interés de los demás.

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