Rümeysa Öztürk, estudiante turca que cursaba un doctorado en la Universidad Tufts cuando fue detenida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en marzo del año pasado, prefiere regresar a su nación de origen para evitar ser objeto de hostigamiento por parte del gobierno estadounidense.
Por haber sido coautora de un artículo de opinión publicado en el periódico de la universidad citada,donde criticaba la devastación ocasionada por las Fuerzas armadas de Israel en la Franja de Gaza y la respuesta de la institución educativa frente al conflicto bélico,la mujer de 30 años fue detenida por el Departamento de Seguridad Nacional al salir de su apartamento ubicado fuera del campus en Somerville, Massachusetts.
En el Sistema de Información de Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVIS) se indicaba que su visa había sido cancelada acusándola de ser “infractora de estatus de no inmigrante”.
Durante los días en que fue privada de su libertad, la llevaron hasta Luisiana mientras se resolvía su situación legal.
Después, William Sessions III, juez federal para el Distrito de Vermont, dictaminó que Öztürk planteó importantes alegatos de protección a la Primera Enmienda y al debido proceso, elementos que le permitieron recuperar su libertad.
“No hay absolutamente ninguna prueba de que haya participado en actos violentos ni haya incitado a la violencia. No tiene antecedentes penales. Ella no ha hecho nada más que asistir a su universidad y ampliar sus contactos dentro de la comunidad de una manera tan solidaria”, expuso.
De acuerdo con la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), la administración Trump y Öztürk llegaron a un acuerdo para desestimar su caso de inmigración.

De esa manera, la estudiante logró concluir su doctorado y tras conseguirlo a través de un comunicado anunció su deseo de regresar a Turquía.
“Luego de 13 años de estudio dedicado, me siento muy orgullosa de haber finalizado mi doctorado y de regresar a casa cuando me lo propongo.
El tiempo que el gobierno estadounidense me ha arrebatado no me pertenece solo a mí, sino también a los niños y jóvenes a quienes he dedicado mi vida a defender.
Pensando en ellos, he decidido regresar a casa según lo previsto para continuar mi carrera como académica, sin perder más tiempo debido a la violencia y la hostilidad impuestas por el Estado que he sufrido en Estados Unidos, todo por el mero hecho de firmar un artículo de opinión en defensa de los derechos palestinos”, expresó.
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