El día después de un fracaso siempre hay una tentación de tirarlo todo, lo bueno y lo malo. Pero habría que saber antes por qué y para qué.
Lo de la Selección Colombia no tiene que ser una refundación, después de un Mundial 2026 que supo a poco, pero sí un laboratorio con altas dosis de riesgo.
¿Acaso no es ese el sentido de un ‘proceso’?
Si el raído discurso del proceso aún tiene sentido, hay posiciones en las que hay una evolución natural, independiente de quién se sienta en el banquillo, que sería torpe y casi irresponsable desconocer.
Álvaro Montero Foto:AFP
Ejemplos varios. Si a Camilo Vargas le valieron dos mundiales haciendo la fila detrás de David Ospina para ser el titular indiscutible, ¿por qué no para Álvaro Montero, que ha hecho lo propio en las dos últimas eliminatorias y ha cumplido casi siempre cuando le han dado juego? O ¿qué pecado cometió Kevin Mier (no se engañen, que goles tontos se hacen hasta los porteros campeones mundiales) para no estar en una convocatoria ahora que superó una lesión grave? ¿Acaso no es ese el sentido de un ‘proceso’?
Es claro que lo que se busca es un tercer portero. No hay que sufrir de más. Que no estén el portero tercero del Mundial Sub-20 o el campeón del Sudamericano Sub-17 es una oportunidad perdida, pero no una debacle. Ya está. Harán la fila como los demás. En un lista con 15 caras nuevas, quejarse por la elección de un suplente parece casi ocioso.
Jhon Lucumi contra Bolivia. Foto:AFP
Es la misma historia de una defensa que fue, en medio del tacaño último show en la cita orbital de Norteamérica, lo más rescatable de Colombia.
No existe un jugador que les haga sombra a Dávinson Sánchez o Jhon Lucumí, porque ambos han estado en tres administraciones distintas y han tragado sinsabores y saboreado alegrías armados de un compromiso y un talento al que felizmente aún le queda tiempo al más alto nivel.
Daniel Muñoz Foto:EFE
No es cambiar por cambiar, sí buscar opciones, pero en un tercer nivel de suplentes, porque con Mosquera (lesionado) y Juan Cabal en incertidumbre, a Royer Caicedo y Kevin Andrade les queda aprovechar la vitrina no para saltarse la fila, sino para entrar en ella.
Caso distinto son los laterales: si a Daniel Muñoz le da una gripa, ya no habrá manera de apagar incendios con un Santiago Arias muy mayor. Eso justifica la llegada de un Edier Ocampo con proceso de juveniles que por distintas razones no ha podido estar.
En cambio, en el lateral izquierdo sí que hay urgencia, pues ni Mojica ni Machado dieron la talla en toda la era Lorenzo. En realidad, hace más de una década no se llena el puesto, no es culpa del actual técnico. Ahí sí hay terreno fértil para Angulo y Velásquez, presente y futuro en este ciclo.
Jhon Arias Foto:Getty Images via AFP
En un mundo ideal, lo lindo sería hablar hoy de cómo explotar a Yaser Asprilla, qué exigirle a Daniel Arcila o qué tan conveniente sería darle la 10 a Jhon Arias en vez de preguntarse cuál es el reemplazo de James. Respuesta corta: no tiene, y eso es, más que una tragedia, una genial oportunidad de evolución y crecimiento. La discusión no es si habrá o no enlace, porque lo habrá, el tema es el perfil y el aporte.
Gustavo Puerta Foto:EFE
Después, si resulta que Jhon Solís es otro Gustavo Puerta, que Matías Orozco y su arrolladora personalidad se adaptan, que si Kevin Viveros es el ‘tanque’ que se espera y Óscar Perea se revela , el ensayo de esta fecha Fifa será la mejor cosecha. Pero hay que ponerlos en la cancha, no liquidarlos en los banquillos. De la Fuente se da el lujo de solo 4 cambios en una convocatoria porque no tiene qué ensayar. No es nuestro caso.
Jenny Gámez
Editora de deportes
@jennygameza
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