¿Qué cambia con las nuevas reglas de ICE? Estas son las ocho claves que debes saber

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El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) acaba de cambiar las reglas para sus detenciones de tráfico, con nuevas medidas que buscan limitar las situaciones de mayor riesgo durante estos operativos.

A partir de ahora, sus agentes no podrán lanzarse en una persecución a alta velocidad cuando un conductor decida no detenerse. En esos casos, tendrán que tomar nota de los datos del vehículo y usarlos para localizarlo e investigarlo más adelante, según un nuevo memorando interno de la agencia.

El cambio se produce después de varios operativos que terminaron con conductores baleados durante enfrentamientos con agentes federales de inmigración. Las nuevas instrucciones también establecen que únicamente el personal que haya completado una capacitación especializada podrá asumir el control de una parada vehicular, mientras que los agentes que no tengan esa preparación quedarán limitados a tareas de apoyo.

Nuevos requisitos para las detenciones de ICE

El documento fue firmado por Marcos D. Charles, director ejecutivo asociado de ICE, y enviado a los agentes de la división de Operaciones de Ejecución y Deportación (ERO). Entre las nuevas disposiciones se establece que los vehículos utilizados para realizar paradas deberán contar con luces y sirenas que permitan al público identificarlos como unidades policiales.

Los agentes también tendrán que portar y activar sus cámaras corporales durante este tipo de intervenciones. La medida busca dejar un registro audiovisual de las actuaciones y establecer reglas más claras sobre el comportamiento de los funcionarios durante una detención.

La capacitación será otro requisito fundamental. Solo quienes hayan completado uno de cinco cursos específicos podrán realizar directamente una detención de vehículo. Los funcionarios que no hayan recibido esa preparación podrán colaborar, pero no estarán autorizados para conducir durante el operativo ni para asumir la responsabilidad principal de la intervención.

Qué ocurre si un conductor intenta escapar

La nueva política cambia especialmente la respuesta de los agentes cuando un vehículo no se detiene. En lugar de iniciar una persecución a alta velocidad, deberán registrar datos que permitan identificar el automóvil y continuar la investigación por otras vías.

La prohibición busca reducir uno de los escenarios considerados más peligrosos durante las operaciones migratorias: una parada que termina en una persecución por calles con tráfico o zonas residenciales. En este tipo de situaciones, el riesgo no se limita al conductor y los agentes, sino que también puede alcanzar a pasajeros, peatones y otros automovilistas.

Las nuevas reglas no eliminan las herramientas utilizadas para inmovilizar vehículos. Los agentes que hayan recibido entrenamiento específico podrán recurrir al “pinning”, una técnica que consiste en utilizar otro vehículo o una barrera física para impedir que un automóvil continúe avanzando.

También podrán utilizar bandas de púas para desinflar neumáticos, aunque esta herramienta estará reservada para funcionarios que hayan recibido la capacitación correspondiente.

La medida llega después de varios tiroteos

La decisión de modificar los procedimientos ocurre después de una serie de encuentros violentos durante detenciones vehiculares realizadas por agentes federales de inmigración. Desde el año pasado, los funcionarios han utilizado sus armas en más de una docena de estos incidentes, con al menos cuatro personas muertas y varias heridas.

La situación generó preocupación dentro de la administración de Donald Trump sobre la forma en que deben manejarse las paradas de tránsito, consideradas intervenciones especialmente delicadas porque pueden cambiar rápidamente de una revisión rutinaria a una persecución o un enfrentamiento.

Después de los tiroteos mortales registrados en Maine y Texas en julio, los agentes recibieron instrucciones para suspender temporalmente la mayoría de las detenciones vehiculares. Sin embargo, la pausa fue breve y Trump pidió públicamente que ICE retomara estas operaciones, al considerar que representan una herramienta importante para combatir el crimen.

El caso de un repartidor en Austin expone fallas cuestionadas

Uno de los episodios que ahora queda bajo especial atención es el de Wilber Rafael Garces Perez, un repartidor de 28 años que fue baleado durante una intervención de ICE en Austin, Texas, el pasado 20 de septiembre.

Durante una audiencia judicial relacionada con su caso, los fiscales presentaron imágenes de vigilancia que muestran a un agente de ICE siguiendo a Garces Perez a alta velocidad por calles residenciales después de una primera parada de tráfico.

El testimonio también reveló que el agente que disparó contra el repartidor no llevaba una cámara corporal. Otro funcionario involucrado sí disponía de una cámara, pero viajaba en un automóvil diferente y, según lo expuesto ante el tribunal, la apagó durante la persecución.

Las autoridades sostienen que Garces Perez golpeó con el espejo del lado del conductor a un agente y que posteriormente ese funcionario abrió fuego contra el vehículo. Una de las balas alcanzó al repartidor en la espalda.

Garces Perez enfrenta cargos federales por agresión, pero sus abogados rechazan la versión de los fiscales y califican las acusaciones como una represalia. La defensa también sostiene que las imágenes disponibles no muestran de manera completa el momento en que supuestamente intentó escapar.

Otro operativo terminó con un inmigrante muerto

El caso de Austin no es el único incidente de este tipo que ha generado cuestionamientos. El 7 de julio, un agente de ICE disparó contra Lorenzo Salgado Araujo, un inmigrante mexicano de 52 años, durante un operativo en Houston, Texas.

Los hechos se produjeron mientras la administración Trump intensificaba sus acciones para localizar y detener a inmigrantes como parte de su estrategia de control migratorio y deportaciones.

Un recuento publicado en julio por The Washington Post contabilizó al menos 17 conductores baleados durante operativos de agentes federales de inmigración desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. El registro incluye actuaciones de ICE y de otras agencias federales relacionadas con la aplicación de las leyes migratorias. De acuerdo con ese recuento, seis personas murieron.

ICE enfrenta presión mientras aumenta sus operaciones

Los cambios en las detenciones de vehículos llegan en un momento en que ICE enfrenta una fuerte presión para incrementar sus arrestos de inmigrantes y deportaciones. La agencia ha registrado cifras récord de detenciones durante el segundo mandato de Trump, mientras amplía sus operaciones y aumenta el número de agentes disponibles.

La expansión de personal también ha generado cuestionamientos sobre la preparación de algunos funcionarios que han comenzado a participar en operativos. Precisamente por ello, el nuevo memorando pone especial énfasis en la capacitación obligatoria antes de permitir que un agente dirija una detención vehicular.

Ni ICE ni el Departamento de Seguridad Nacional han ofrecido comentarios públicos sobre las nuevas directrices. El documento establece, no obstante, un cambio concreto en la manera en que los agentes deberán responder cuando un conductor no se detenga y fija requisitos adicionales sobre capacitación, cámaras corporales, vehículos oficiales y uso de determinadas herramientas.

La nueva política entra en un contexto de creciente escrutinio sobre las operaciones migratorias y sobre el nivel de fuerza utilizado durante las intervenciones de ICE, especialmente aquellas que comienzan con una simple parada de tráfico y terminan involucrando persecuciones o disparos.

Estas son las nuevas reglas de ICE

  • No habrá persecuciones a alta velocidad: los agentes no podrán perseguir a un vehículo cuyo conductor no se detenga.
  • Investigación posterior: en lugar de perseguirlo, deberán recopilar los datos del vehículo para identificarlo y darle seguimiento.
  • Capacitación obligatoria: solo los agentes que hayan completado uno de cinco cursos específicos podrán realizar directamente detenciones de vehículos.
  • Agentes sin capacitación: podrán participar únicamente en tareas de apoyo y no podrán conducir durante estas intervenciones.
  • Cámaras corporales: los agentes deberán portar y activar sus cámaras corporales durante las detenciones.
  • Vehículos identificables: las unidades utilizadas deberán contar con luces y sirenas para que el público pueda reconocerlas como vehículos policiales.
  • “Pinning” con entrenamiento: los agentes capacitados podrán utilizar otro vehículo o una barrera física para inmovilizar un automóvil.
  • Bandas de púas: su uso seguirá permitido, pero únicamente por agentes que hayan recibido capacitación específica para utilizarlas.

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