El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha comentado este jueves, ya de vuelta en casa, la rápida (y tumultuosa) visita que ha realizado esta semana a Nueva York. Después de que la Administración de Donald Trump impidera la reunión que tenía prevista con el alcalde de la ciudad, el demócrata progresista Zohran Mamdani, y que no pudiera celebrar una charla en Boston, el mandatario colombiano, a pocos días de la segunda vuelta que decidirá su sucesor, ha criticado al Gobierno de Estados Unidos. Tanto por vetar sus actos como por apoyar abiertamente al ultraderechista que ganó la primera vuelta de las presidenciales, Abelardo de la Espriella.
“Considero poco democrático que se restringiera mi libertad de hablar con el alcalde de Nueva York, autoridad local de los EE UU, y mi libertad de pensamiento al no permitirme dictar una conferencia a la que fui invitado en Boston”, ha escrito el colombiano en X. También ha criticado “la intromisión del Gobierno de los EE UU” en una campaña electoral en la que, según ha resaltado Petro, las decisiones “solo corresponden al pueblo de Colombia en el ejercicio pleno de su libertad”.
Nunca se me informó de restricciones a mi visa, y de hecho fui al funeral de Jessi Jackson en Chicago.
Nunca se me informó que sería arrestado.
Considero que quienes asistimos al periodo de la Asamblea de Naciones como presidentes de la república estamos protegidos por la ley… https://t.co/uoLAznkQoi
— Gustavo Petro (@petrogustavo) June 11, 2026
“Considero que quienes asistimos al periodo de la Asamblea de Naciones como presidentes de la República estamos protegidos por la ley de los EEUU que nos permite, a los jefes de Estado del mundo hablar de manera libre y sin consecuencias en ese periodo”, ha añadido.
La visita de Petro se produjo en un momento caliente tanto para Colombia como para la ciudad de Nueva York. El país sudamericano deberá decidir el próximo 21 de junio si elige como presidente a De la Espriella o al izquierdista Iván Cepeda. Petro llegó a un Nueva York en máxima alerta de seguridad por el comienzo del Mundial de fútbol y por la final de la NBA que estos días se está celebrando entre los Knicks y los Spurs de San Antonio. El alcalde Mamdani tenía previsto reunirse el martes con Petro, pero la Casa Blanco lo impidió.
Altos cargos del Departamento de Estado aseguraron que el encuentro entre los dos líderes izquierdistas era “inaceptable” ya que, según confesaron bajo condición de anonimato algunas fuentes al diario The Washington Post, la visita violaría las restricciones de visado que Estados Unidos había impuesto el año pasado a Petro después de que criticara el apoyo del Gobierno de Trump a Israel en su guerra en Gaza y de que pidiera a los soldados estadounidenses que desobedecieran las órdenes presidenciales para matar. “Una visa es un privilegio, no un derecho”, aseguró al diario de Washington un representante del Departamento de Estado. “Cualquier visado individual puede ser revocado si visitan Estados Unidos y piden, de forma escandalosa, a los soldados que desobedezcan las órdenes del presidente elegido democráticamente”, añadió.
De haberse producido, el encuentro con el colombiano habría sido la primera reunión con un líder internacional del alcalde de Nueva York, que va a cumplir sus primeros seis meses en el cargo. La foto de los dos mandatarios, que ya se habían visto en septiembre cuando Mamdani aún era candidato, habría servido a un político joven y aún sin mucha experiencia en asuntos internacionales para elevar su perfil. Petro, por su parte, quería conseguir una foto con el alcalde de Nueva York para su candidato a la Presidencia, Iván Cepeda, y contrarrestar así el apoyo de Trump a la ultraderecha local en ascenso.
Un sinnúmero de desencuentros
La intervención de la Casa Blanca para impedir el encuentro ocurre luego de un sinnúmero de tensiones entre Trump y Petro. El presidente colombiano se convirtió en uno de los mayores críticos del republicano desde que este tomó posesión en enero de 2025. Lo cuestionó por las condiciones en las que deportaba a los migrantes, la guerra en Palestina, las ejecuciones extrajudiciales de supuestos narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico y la detención de Nicolás Maduro. La Casa Blanca, por su parte, le quitó su visado en septiembre y, al mes siguiente, lo incluyó en la lista de la OFAC por supuestos vínculos con el narcotráfico. La tensión escaló en enero, cuando Trump amenazó con una intervención para detener a Petro, a quien ya acusaba de frente de ser un líder narcotraficante.
La tregua llegó de manera inesperada en ese momento, cuando el presidente colombiano se disponía a dirigirse a una multitud en la Plaza de Bolívar para pedir por la defensa de la soberanía del país. Trump llamó a Petro y limaron asperezas. El norteamericano dijo que había sido “un gran honor” hablar por primera vez y lo invitó a una reunión en la Casa Blanca para principios de febrero. La visita ocurrió en medio de una gran incertidumbre: algunos en el Gobierno colombiano temían una emboscada, como la de Trump al ucranio Volodímir Zelenski en febrero de 2025. Al final, ambos líderes salieron con elogios efusivos. “Fue fantástica”, dijo el republicano. “Me gustan los gringos francos”, elogió el colombiano. Fue el final de una serie de negociaciones más discretas que los mandos medios habían sostenido durante meses y que habían derivado en concesiones como reanudar los bombardeos a los campamentos de los grupos armados y las fumigaciones de glifosato contra los cultivos de coca.
Desde ese momento, Petro moderó su retórica. El intervencionismo de Trump, que parecería que marcaría las elecciones presidenciales en Colombia, salió de la campaña. Ambos lados del espectro ideológico respiraron aliviados: el petrismo daba seguridad a quienes temían por el impacto en la economía, y la oposición veía cómo el mandatario perdía la bandera antiimperialista con la que esperaba sumar votos. Sin embargo, Trump decidió intervenir a principios de este mes en las elecciones colombianas. Dio su apoyo al ultraderechista De la Espriella, al que definió como “un líder inteligente, fuerte y tenaz” que “ama” a Estados Unidos —tiene la doble nacionalidad—. El mensaje cayó como un balde de agua fría en Petro e inició un nuevo capítulo de tensiones.

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