Pasea con su hija por las montañas de Noruega y encuentra una extraña huella gigante de hace 3.000 años

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Una parada junto a la colina de Kolsåstoppen, en Bærum, al este de Noruega, terminó convirtiéndose en un hallazgo arqueológico inesperado para Tormod Fjeld y su hija Ada. Mientras examinaban las rocas de la zona, localizaron varios grabados que habían permanecido ocultos durante unos 3.000 años. Entre las marcas aparecieron representaciones de barcos, una gran planta de un pie y una mano con cinco dedos gruesos, un conjunto que remite a las comunidades que ocuparon este paisaje durante la Edad del Bronce nórdica.

Tormod Fjeld no llegó hasta allí completamente por casualidad. Lleva años buscando arte rupestre y explica que gran parte de su método consiste en aprender a interpretar el terreno para reconocer los lugares elegidos antiguamente para realizar estas representaciones. Aquel día viajaba con su hija hacia otra ubicación cuando ambos decidieron detenerse bajo Kolsåstoppen y revisar con mayor detalle las superficies rocosas. Poco después comenzaron a distinguir figuras grabadas que, a simple vista, podían pasar desapercibidas entre las irregularidades de la piedra.


Los primeros motivos identificados fueron varias embarcaciones talladas en la roca. Algunas aparecen en posición normal y otras invertidas, mientras que ciertos detalles podrían representar a personas situadas en el interior de los barcos. El descubrimiento se volvió todavía más singular cuando padre e hija localizaron la gran marca con forma de pie y una mano de dedos muy separados. Estas figuras humanas acompañan a los motivos navales y convierten el conjunto de Bærum en una nueva pieza para estudiar cómo las poblaciones escandinavas de hace tres milenios representaban su entorno y su propia presencia.

Grabados sobre arenisca

Una de las particularidades que más ha llamado la atención de Fjeld es el soporte elegido por quienes realizaron los grabados. “Lo que me parece especialmente interesante del nuevo hallazgo en Bærum es que los grabados están hechos en arenisca“, explica. El investigador aficionado está acostumbrado a localizar este tipo de figuras sobre granito duro en Østfold, pero la arenisca ofrece una superficie distinta. “Casi se puede ver cada golpe como una pequeña hendidura en la superficie. Tampoco está tallada de forma tan densa como en el granito duro“, añade.

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Otro grabado con forma de suela (Tormod Fjeld)

Otro grabado con forma de suela (Tormod Fjeld)

Esa diferencia permite observar con claridad la técnica empleada para construir las figuras mediante sucesivos impactos sobre la piedra. La superficie de arenisca conserva pequeñas depresiones que muestran cómo se fue definiendo cada línea, algo especialmente visible en los barcos y en las representaciones humanas. La presencia conjunta de barcos, una huella de pie, una mano y figuras animales amplía el repertorio descubierto en este punto de Bærum y plantea nuevas preguntas sobre el uso que tuvo el enclave durante la Edad del Bronce.

Decenas de yacimientos localizados

El hallazgo tampoco es un episodio aislado dentro del trabajo de Fjeld. Desde 2023 ha rastreado intensamente el entorno de Drøbak, en el municipio de Frogn, al otro lado del fiordo de Oslo. Antes de sus búsquedas se conocían allí alrededor de 10 enclaves con grabados rupestres; desde entonces ha localizado unos 70 nuevos yacimientos. Su estrategia consiste en analizar la disposición del paisaje e intentar descifrar lo que define como los “códigos” utilizados para escoger los lugares donde se tallaron las figuras.

La arqueóloga Reidun Marie Aasheim, del municipio del condado de Akershus, ha valorado especialmente este tipo de aportaciones. “Los arqueólogos sabemos que hay muchos lugares de patrimonio cultural que todavía no han sido registrados“, explicó al periódico noruego Budstikka. Según detalló, los equipos oficiales suelen documentar nuevos enclaves cuando está prevista la construcción de carreteras, viviendas u otras infraestructuras, por lo que no disponen de recursos suficientes para desarrollar búsquedas sistemáticas con el mismo alcance que realiza Fjeld.

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Un animal desconocido también fue esculpido en la roca (Tormod Fjeld)

Un animal desconocido también fue esculpido en la roca (Tormod Fjeld)

El propio descubridor considera probable que Asker y Bærum escondan todavía numerosos grabados sin catalogar. La aparición de este conjunto bajo Kolsåstoppen refuerza esa posibilidad: una superficie aparentemente corriente terminó revelando embarcaciones, animales y marcas humanas realizadas hace aproximadamente tres milenios. “No tenemos los recursos para buscar de la manera en que lo hace Fjeld, así que realmente agradecemos sus contribuciones“, señaló Aasheim. Para los arqueólogos noruegos, cada nueva roca identificada permite reconstruir con mayor precisión un patrimonio que todavía permanece, en buena medida, oculto bajo el paisaje.

Una parada junto a la colina de Kolsåstoppen, en Bærum, al este de Noruega, terminó convirtiéndose en un hallazgo arqueológico inesperado para Tormod Fjeld y su hija Ada. Mientras examinaban las rocas de la zona, localizaron varios grabados que habían permanecido ocultos durante unos 3.000 años. Entre las marcas aparecieron representaciones de barcos, una gran planta de un pie y una mano con cinco dedos gruesos, un conjunto que remite a las comunidades que ocuparon este paisaje durante la Edad del Bronce nórdica.

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