Manuela Schwesig no tardó en ir al ataque. En el segundo y último duelo televisivo con Leif-Erik Holm antes de las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental del domingo, la ministra presidenta del Land y candidata del Partido Socialdemócrata (SPD) acusó a Alternativa para Alemania (AfD) de perjudicar a la economía y la cohesión social.
El copresidente regional de la formación y candidato a sucederla respondió que es ella quien polariza el Land y hace campaña con el miedo. Durante una hora discutieron sobre educación, inmigración, economía, energía y medios públicos, pero el enfrentamiento volvió a demostrar hasta qué punto la recta final de la campaña se ha convertido en algo mucho más personal: Schwesig contra Holm. Los números explican por qué la socialdemócrata ha apostado por esa estrategia. La última encuesta, publicada este miércoles, sitúa a la AfD en el 37% y al SPD en el 35%, una diferencia de apenas dos puntos.
“La mujer contra el azul”
Pero cuando la pregunta deja de ser qué partido votar y pasa a ser quién debería dirigir el Gobierno regional, la relación cambia por completo. Un estudio de la televisión pública ZDF daba un 61% a Schwesig frente al 28% de Holm. La ministra presidenta, que gobierna desde 2017, tiene una popularidad personal muy superior a la de su partido y el SPD intenta trasladar esa ventaja a las urnas. De ahí que su campaña haya pasado del lema “La mujer para Mecklemburgo-Pomerania Occidental” a “La mujer contra el azul”, el color de la AfD, después del 43,8% conseguido por la formación en las elecciones de Sajonia-Anhalt.

Schwesig no es una recién llegada al Land. Nacida en Frankfurt del Oder y criada en la antigua Alemania Oriental, llegó a Schwerin como funcionaria de Hacienda y está en primera línea desde 2008. En 2019 anunció que padecía cáncer de mama y dejó sus cargos en la dirección federal del SPD, aunque continuó como ministra presidenta. Ese recorrido ayuda a explicar por qué su apoyo personal supera ampliamente al de Holm que intenta convertir los años de Gobierno de Schwesig en el principal punto débil de su adversaria. En los dos debates ha cuestionado su balance en educación, inmigración y economía, mientras ella ha presentado a la formación de extrema derecha como un riesgo para las empresas y la estabilidad del Land. La peculiaridad es que, aunque Holm es el candidato de la AfD a ministro presidente, no encabeza la lista regional del partido.
Ese puesto corresponde a Enrico Schult. Holm se presenta únicamente como candidato directo por una circunscripción de Schwerin y necesita ganarla para entrar en el Parlamento regional. Su rival allí es precisamente Schwesig, de modo que el enfrentamiento entre ambos se libra también por un escaño concreto. La disputa ha llegado hasta el partido La Izquierda (Die Linke). Daniel Trepsdorf, su candidato en esa misma circunscripción, anunció que dejaría de hacer campaña por el mandato directo y pidió a sus votantes que apoyaran a Schwesig con el primer voto, el que decide quién gana el escaño del distrito, para intentar impedir una victoria de Holm, y reservaran el segundo, destinado a determinar la fuerza de cada partido en el Parlamento, para Die Linke.
Formar mayorías
La personalización de la campaña también ha provocado críticas entre los partidos que podrían ser necesarios para formar una mayoría después de las elecciones. Daniel Peters, candidato de la Unión Cristianodemócrata (CDU), acusa a Schwesig de desarrollar una estrategia que no debilita a la AfD, sino que absorbe votos de otras formaciones y puede complicar después la formación de Gobierno. Los Verdes han formulado una crítica parecida. Su candidata, Claudia Müller, resume su respuesta con otra consigna: “Quien quiera a Schwesig debe votar a los Verdes”.
Con la CDU en el 7% y los Verdes en torno al 5%, la crítica de ambos es que una campaña reducida a Schwesig contra Holm puede terminar debilitando a quienes después tendrían que negociar una mayoría sin la AfD. Pero los ciudadanos de Mecklemburgo-Pomerania Occidental no eligen directamente a su ministro presidente. El domingo votarán la composición del Parlamento regional y será después el Landtag quien elija al jefe del Gobierno. Schwesig ha construido la recta final de la campaña intentando que esa diferencia institucional pese lo menos posible en la decisión de los electores. La papeleta seguirá ofreciendo varios partidos y candidatos, pero el SPD quiere que, al entrar en la cabina electoral, muchos votantes tengan sobre todo dos nombres en la cabeza: Manuela Schwesig y Leif-Erik Holm.
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