Los 10 lugares favoritos de Patricia Rivadeneira: “Me gusta usar el Museo de Bellas Artes como escenario personal”

Museo Taller. Es uno de mis museos favoritos de Santiago como lugar, donde, por ejemplo, tiene toda una colección de juguetes antiguos, y como espacio físico, ahora que tienen un jardín con un pequeño bosque Miyawaki y una nueva escultura que es un molino. Lo considero extraordinario como museo y como espacio público para la familia, y también como proyecto curatorial del director, Francisco Dittborn. Admiro que alguien, que viene de otro mundo, del mundo del empresariado, haya invertido su dinero y su tiempo en un proyecto para la comunidad. Encuentro que falta mucho de eso en Chile. Gente con ese espíritu, de dejar algo para todos y no solo para los herederos. (Compañía de Jesús 2784, Santiago).

Primera Compañía de Bomberos de Santiago. En el segundo piso, donde está el casino —que tiene comida casera a un precio razonable, sencilla y rica, y donde va gente divertida, de todas partes, bien mezclado— tiene un jardín, con una piscina, y con unos árboles increíbles. Se ve poco en Chile que el jardín esté en el segundo piso. Está construido arriba de una roca que era parte del cerro Santa Lucía. Porque cuando se hizo la calle Merced, se cortó el cerro para que pasara la calle. Ese pedazo del cerro está en los cimientos de la compañía. (José Miguel de la Barra 411, Santiago).

Museo Nacional de Bellas Artes. Voy mucho. Me gusta hacerme fotos ahí, usarlo como escenario personal, como escenografía (ríe). Tengo esta historia con el museo [la performance ‘Por la Cruz y la Bandera’, de Vicente Ruiz, realizada el 27 de febrero de 1992 y protagonizada por Rivadeneira], que es icónica. Aunque por muchos años nunca más me acordé y no le daba bola, no hay ninguna entrevista donde no se me pregunte sobre la performance del Museo Bellas Artes. En ese momento la prensa no me trató nada de bien, me trató bastante mal. Pero cuando se cumplieron los 30 años de la performance, hicimos con Vicente Ruiz —quien falleció el año pasado— un acto de reconciliación con el museo. Además, el año pasado hice una performance muy importante para mí con las Cleopatras. Es un espacio que es muy público, un museo gratuito que ha ido recuperando el espacio central que tiene que tener cualquier museo de una metrópolis como esta. Estoy al aguaite (al acecho) permanente, como una laucha, esperando que se recupere el anfiteatro. (José Miguel de la Barra 650, Santiago).

Tienda Orgánica. Es un almacén de barrio que adoro, que es verdulería, restaurante, para el desayuno, el almuerzo. Todo lo que hay ahí es antroposófico. Los quesos que ellos producen son de alta calidad. Es vegetariano, aunque yo no lo soy. Es un lugar muy bueno para una reunión, muy tranquilo, muy discreto y me gusta porque es silencioso. (El Aguilucho 3537, Providencia).

Librería del Fondo de Cultura Económica. Me encanta porque es una librería que tiene una bonita curatoría. Me gusta mucho el trabajo que hace el Fondo de Cultura Económica (FCE) que, aparte de la librería, lo considero como un ejemplo a seguir. Porque el FCE es un sello editorial del país, de México —sospecho que Chile tuvo alguna vez algo así—, que publica cosas que no necesariamente son best sellers o comerciales, sino que también académicas, libros de historia, etcétera. Muy admirable. Que estén aquí, en Chile, con tanta presencia y en esa esquina [con Tarapacá] tan emblemática, me encanta. (Paseo Bulnes 152, Santiago).

Paseo Bulnes. Me parece que es muy republicano. Es un lugar que adquiere nobleza y amplitud. Es como una sensación de estar en una ciudad que quiere al centro. A mí me gusta el centro. El paseo empieza con la vista de La Moneda. Eso es ahora, porque un tiempo estuvo esa hueá que hicieron los milicos [la ‘Llama de la Libertad’], que separaba el Paseo Bulnes de La Moneda.

Centro Cultural Ceina. Creo que es un espacio que se abrió al mundo después de ser algo que era medio [interno] del Instituto Nacional. Al incorporar el Cine Arte Alameda y con la gestión de Javier Ibacache y de la actual directora, Francisca Las Heras, creo que adquirió una vida muy audaz de experimentación, donde reciben a todos los grupos jóvenes, donde se hacen muestras y espacios para la música experimental, tecno, hasta la fotografía, pasando por el teatro, con esa mega sala espectacular. Es un espacio importante que está disponible para todos. Aparte de lo precioso que es como el teatro y la sala. Imponente. (Arturo Prat 33, Santiago).

Drugstore. Yo soy del Drugstore. Yo compro todo en el Drugstore. Si tengo que hacer cualquier cosa, trato de no salir del Drugstore. Las reuniones, el café, la ropa, los libros, los zapatos, el almuerzo, todo lo que se pueda, en el Drugstore. Creo que es un espacio amable, antiguo, que se ha mantenido en el tiempo, original, donde se privilegia el diseño nacional. (Providencia, entre Las Urbinas y Andrés de Fuenzalida).

Teatro Nescafé de las Artes. Para mí se ha convertido también en una casa. Es una sala que tiene una programación permanente. Todos los días hay algo distinto. Entonces, es un modo de producción y de entregar espectáculos que es muy distinta y que se ha sostenido en el tiempo. Es bastante ejemplar la vivacidad que tiene. Voy bastante. Y me gusta que está ahí, en esa calle, en esa Providencia. (Manuel Montt 032, Providencia).

Museo Histórico Dominico. Es un lugar hermoso para meditar. El museo se separó de la iglesia Recoleta Dominica, que es una de las iglesias más imponentes de Chile. Por el hecho de que desde hace algunos años la gestión del museo está en manos del Mincap (Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio), la casa patronal, que era el convento, está impecable, con todas las tejas, los pilares recién restaurados, los suelos maravillosos. Y tiene una de las bibliotecas —con libros empastados, muy bonitos, que debe haber costado mucho hacer en sus años— más importantes de Chile, con volúmenes de grandísimo valor. Es como entrar a otro tiempo. Hacer el recorrido por ese barrio, desde este museo; la Viñita, que es la iglesia que fundó Inés de Suárez, y después poder ir al Cementerio, a mí me parece que es extraordinario. (Av. Recoleta 683, Recoleta).

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