Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, ha presentado en junio de 2026 un programa de Gobierno revisado y más preciso, centrado en lo que él llama tres revoluciones: la ética, la social-económica y la política. Estos ejes atraviesan cada uno de sus planteamientos, aunque con ajustes estratégicos respecto a versiones anteriores de su propuesta. Cepeda se ha posicionado como el candidato de la continuidad del Gobierno de Gustavo Petro, pero a días de la segunda vuelta electoral ha replanteado elementos clave de su agenda para ampliar su base electoral entre votantes de centro.
Su campaña apela directamente a los movimientos sociales, la atención a víctimas del conflicto, así como a las comunidades indígenas y afrodescendientes. En materia seguridad, el candidato rechaza la militarización como respuesta única. Defiende la creación de un Banco del Pueblo para comunidades sin acceso financiero y la consolidación de reformas laborales y pensionales. Su programa rechaza el extractivismo, posiciona a Colombia como potencia mundial de la vida y la diversidad, y condena el genocidio en Gaza.
Sin embargo, Cepeda ha precisado su propuesta en tres aspectos sustanciales. En el plan actualizado, elimina la Asamblea Constituyente como mecanismo de transformación, sustituyéndola por un “gran acuerdo nacional” que permita reformas sin modificar la arquitectura constitucional existente. Segundo, hace un reajuste de su propuesta de “paz total” hacia una “paz integral” fundamentada en la implementación del Acuerdo con las FARC y los diálogos territoriales contextualizados. Tercero, modula su lenguaje económico, abandonando el énfasis presidencial en el “salario vital” para hablar de incrementos vinculados a “productividad y costo de vida”. Estos cambios buscan “despejar miedos” entre los votantes de centro sobre una eventual refundación radical del Estado.
Seguridad y orden público
El candidato de izquierda concibe la seguridad como componente esencial de su programa, alejándose de un enfoque exclusivamente militar o policial. Propone asegurar la protección de la vida de líderes sociales y defensores de derechos humanos y combatir al crimen organizado mediante el desmonte de sus estructuras financieras. El aspirante a mantener el rumbo del Gobierno de Gustavo Petro plantea mantener las negociaciones de paz con los grupos ilegales, establecer un diálogo con movimientos sociales para abordar las causas estructurales de la violencia y sitúa la paz con justicia social como eje central de su agenda de seguridad.
Economía y política fiscal
El senador propone profundizar la progresividad tributaria gravando las grandes fortunas, reduciendo las exenciones a las grandes empresas y creando el Banco del Pueblo como entidad financiera pública. Inicialmente enfatizaba el concepto de “salario vital” como transformador estructural, en línea con la propuesta presidencial de Petro, pero en su plan actualizado de junio ha modulado el lenguaje a “incrementos reales del salario mínimo vinculados a productividad y costo de vida”, buscando ampliar su base electoral entre votantes de centro. Mantiene su énfasis en la economía campesina y popular como motor productivo del país.
Salud
Cepeda propone revertir la privatización del sistema de salud instaurada con la Ley 100, defender el sistema público y reducir el poder de los intermediarios privados, en una prolongación de la visión del Gobierno de Gustavo Petro y de su propuesta de reforma al sistema de salud que ha negado repetidamente el Senado. Apuesta por el acceso universal garantizado, con especial atención a las poblaciones rurales y excluidas, y plantea destinar a fortalecer el sistema los recursos recuperados de la corrupción en el sector. Su visión parte de concebir la salud como un derecho fundamental y no como un negocio.
Educación
El candidato del progresismo propone una reforma integral en todos los niveles, orientada a garantizar un futuro libre a la juventud a través de una educación de calidad y amplio espectro. Defiende la educación pública, gratuita y de calidad como derecho fundamental, haciendo énfasis en llevar la educación superior gratuita a las zonas rurales. Además, concibe la universidad pública como espacio de pensamiento crítico y soberanía del conocimiento.
Energía y medio ambiente
Cepeda posiciona a Colombia como potencia y defiende la biodiversidad, la naturaleza y el territorio como bienes comunes que no deben ser tratados como recursos explotables. En su agenda ambiental, el candidato incorpora conceptos como la justicia ambiental y los derechos de los animales. También propone el rechazo a lo que él llama “extractivismo depredador” y muestra su apoyo a las comunidades que defienden su territorio frente a los proyectos minero-energéticos. Cepeda sitúa la territorialidad indígena, campesina y afrodescendiente como eje de su política ambiental.
Anticorrupción y reforma del Estado
Propone un Sistema Nacional contra la Macrocorrupción con cinco pilares: transparencia, investigación especializada, juzgamiento especial, reparación a víctimas y presencia territorial. Inicialmente, su visión de reforma estructural incluía la posibilidad de una asamblea nacional constituyente como mecanismo de transformación profunda. Sin embargo, en su plan oficial, publicado 10 días antes de la segunda vuelta, eliminó esa constituyente y la sustituyó por un mayor énafis en su “gran acuerdo nacional”, que busca hacer reformas sociales y estructurales sin modificar la arquitectura constitucional. Esta modulación estratégica busca despejar miedos entre los votantes de centro sobre una eventual refundación radical del Estado. Mantiene como meta central reducir la impunidad (estimada en 94%) y propone la austeridad republicana como principio de gobierno.
Campo y reforma agraria
Postula una revolución agraria basada en la organización y movilización del campesinado, con la profundización de la reforma agraria iniciada durante el Gobierno Petro. Sitúa el acceso al agua como eje de esta transformación y apuesta por la economía campesina y popular como alternativa al modelo latifundista, articulando el conocimiento científico con los saberes tradicionales campesinos y de pueblos ancestrales. Su agenda incluye la soberanía alimentaria, el apoyo a la producción local, el crédito accesible y el acceso a tecnología para los pequeños productores.
Paz y política exterior
Inicialmente, Cepeda defendía una política de ‘paz total’ con negociaciones amplias con grupos armados ilegales. Es la misma apuesta del Gobierno Petro. En su plan formal actualizado en junio de 2026, ha reajustado esta propuesta hacia la que llama “paz integral” con tres pilares concretos: plena implementación del Acuerdo de Paz con las FARC como fundament; diálogos de paz contextualizados en territorios específicos según sus dinámicas particulares; y transformación territorial de zonas empobrecidas y victimizadas por la violencia. Este ajuste refleja un enfoque más acotado y realista, buscando mayor viabilidad política. Mantiene su defensa de autonomía, integración latinoamericana, protección a personas migrantes y multilateralismo.
Víctimas, derechos humanos y paz interna
Sitúa a las víctimas en el centro de su Gobierno y adopta como principios rectores la verdad, la justicia, la reparación integral, la memoria y las garantías de no repetición. Expresa su apoyo a las madres buscadoras de desaparecidos, las víctimas de falsos positivos y casos como La Escombrera, en Medellín. Además, propone el reconocimiento del genocidio político cometido contra la Unión Patriótica, comunidades campesinas e indígenas. Plantea la articulación con el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) y concibe la revolución ética como base de la reconciliación nacional, con una paz que va más allá de lo judicial y se adhiere a la justicia social.
Pueblos y territorios
El senador de izquierda propone avanzar en el reconocimiento de los pueblos indígenas y desarrollar una revolución antirracista que visibilice y reconozca a las comunidades afrodescendientes. Identifica a Tumaco, Puerto Tejada y Buenaventura como ejes territoriales estratégicos, y toma el encuentro con los pueblos Wiwa y Kankuamo como modelo de consulta real con las comunidades. Sitúa derechos territoriales como base de su propuesta de revolución agraria.
Mujeres y política social
Otorga un papel protagónico a las mujeres en las tres revoluciones que articulan su programa: la ética, la social-económica y la política. Defiende una política de igualdad sustantiva, una revolución ética que sea a la vez antirracista y feminista, y propone una renta básica para la población en pobreza extrema. Contempla la atención específica para mujeres víctimas de violencia sexual y desplazamiento. Apuesta por políticas universales en pensión, salud y educación en beneficio del conjunto del pueblo.
Infraestructura y conectividad
Propone el desarrollo territorial sostenible de la llamada puerta de la Amazonía y una revolución urbana para la vida con infraestructura social en las ciudades. Plantea enfrentar el saqueo de regalías en los territorios para garantizar una mayor inversión local, y concibe la conectividad como un derecho, con acceso a internet para las comunidades más apartadas.

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