La renuncia de Citlalli Hernández deja en el limbo a la Secretaría de las Mujeres

Poco más de un año duró el idilio del gran proyecto emblema de la primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuando anunció la creación de la Secretaría de las Mujeres, un ministerio que tendría el mismo nivel e importancia que el resto de las secretarías del Gobierno. Este jueves, después de meses de un rumor que parecía haberse disipado, Sheinbaum confirmó que Citlalli Hernández Mora, la joven y experimentada militante de Morena, había presentado su renuncia a la titularidad de Mujeres para ir a “ayudar” al partido en las elecciones intermedias de 2027. “Ayer Citlali me entregó su renuncia, me dijo que se va al partido, que quiere ir a ayudar a Morena”, dijo.

La presidenta aseguró que la decisión la tomó por sorpresa, pero en los pasillos y en los círculos cercanos a Hernández, su relevo resonaba desde hace meses. En una entrevista a este periódico en febrero pasado, la secretaria respondió a las especulaciones asegurando que dejar la titularidad de Mujeres sería “muy irresponsable” de su parte. “La construcción de la primera Secretaría de las Mujeres ha sido el más grande honor que he tenido de poder servir. Para mí, no hay tarea más importante en este momento que atenderla. Hay ese rumor, soy una militante política; sin embargo, en este momento mi manera de ayudarle a la presidenta, de servir a mi país y el compromiso que siento con echar a andar la secretaría, para mí es inamovible”, respondió.

Las cosas cambiaron muy pronto. En un giro total, poco más de un mes después de estas declaraciones y a casi un año y medio de trabajar al frente de la dependencia, Hernández aseguró este jueves que se lo pensó mucho tras recibir la invitación de Luisa María Alcalde, la dirigente nacional de Morena, que oficializó ya su nombramiento como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones. Hernández dijo que la decisión “no había sido sencilla” y que estaba dispuesta a contribuir a la unidad de su partido.

La creación de la Secretaría de las Mujeres como una dependencia con un rango de cartera del Gobierno Federal sustituyó en 2024 al Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), creado en 2001 durante la presidencia de Vicente Fox (2000-2006). La decisión de Sheinbaum supuso una declaración de intenciones muy importante sobre lo que proyectaba su futura administración, así como las prioridades de su Gobierno.

Sin embargo, el arranque de la dependencia estuvo plagado de críticas de organizaciones feministas por recortes constantes al presupuesto en materia de igualdad de género ante una impunidad que prevalece en el país en el combate a la violencia machista. En ese momento, Hernández dijo que entre sus prioridades estaban la creación de un sistema nacional de cuidados, el reparto en territorio de una cartilla de los derechos de las mujeres y la lucha para combatir y prevenir la violencia de género.

El presupuesto con el que nació la secretaría tampoco fue muy celebrado. Llegó en su inicio con unos 2.000 millones de pesos (97 millones de dólares) con inyecciones a su presupuesto que la han dejado, actualmente, con la mayoría de sus recursos financieros enfocados en el proyecto emblema de esa dependencia, los centros LIBRE. Aunque el Gobierno presume de haber otorgado este 2026 un presupuesto histórico de 983,4 millones de pesos, un aumento del 48,6% respecto a 2025, la gestión de sus recursos y nuevas reglas de operación y firmas de convenios ha hecho todo menos claro a la hora de ejecutar y aplicar el dinero en políticas públicas sostenibles.

La Red Nacional de Refugios (RNR), por ejemplo, que desde 2024 ha acompañado a más de 39.000 mujeres, niñas y niños sobrevivientes de violencias machistas, denuncia que durante estos años se han tomado decisiones políticas que no han puesto en el centro los derechos humanos de las mujeres y que el primer presupuesto con el que nació la Secretaría de las Mujeres eliminó, como tal, el programa de refugios [dejó de ser autónomo y se fusionó a otro más grande], un logro que, aseguran, se había conseguido en el sexenio anterior.

“La creación de la Secretaría de las Mujeres fue presentada como un avance importante, pero hoy vemos que no basta con crear nuevas estructuras si no existen condiciones de continuidad, de claridad en las atribuciones, mecanismos sólidos de operación y sobre todo voluntad política sostenida. La renuncia de la secretaria no es un hecho aislado”, señala Wendy Figueroa, integrante de la Red.

La organización lleva semanas alzando la voz y denunciando una falta de definición y cambios constantes que ha generado inquietud. “Esa incertidumbre tiene consecuencias directas en la vida de las mujeres”, dice Figueroa. La salida de Hernández deja también una honda preocupación por parte de varias activistas y de casos particulares que la Secretaría acompañó públicamente, y también de forma personal, en procesos legales irregulares. Como el caso de la sentencia a 50 años de cárcel de Guadalupe Martínez, la mujer otomí acusada de varios delitos que, en el juicio, quedaron en entredicho por inconsistencias e ilegalidades.

La secretaria Hernández se había pronunciado a favor de que fueran revisadas algunas de las decisiones judiciales que habían llevado a Martínez a recibir dicha condena. El caso fue revisado, y el pasado 2 de abril, la defensa de la mujer informó que su apelación no había procedido y que un juez del Estado de México había ordenado la reposición del procedimiento, es decir, la realización de un nuevo juicio para Martínez. La familia y abogadas de Martínez aseguraron que la decisión parecía empeñarse en agotarlos tanto económica, psicológica y emocionalmente.

La activista Carmen Sánchez, símbolo de la violencia ácida contra las mujeres en México, y quien ha acompañado a Martínez durante su caso, ve en la salida de Hernández no solo un relevo administrativo, sino un mensaje político: “Cuando una funcionaria que asumió públicamente compromisos con víctimas y sobrevivientes deja el cargo sin garantizar continuidad de manera inmediata, se rompe la confianza institucional. Para quienes acompañamos casos, esto implica volver a tocar puertas, y muchas veces enfrentar la indiferencia del Estado”, dijo.

Otros casos de violencia vicaria o violencia machista fueron también respaldados por Hernández y la dependencia, que no ha dado más detalles sobre lo que pasará con las decenas de tareas pendientes que enumeró en febrero pasado, en su oficina del sur de Ciudad de México. Los nombres que suenan para relevarla apuntan a la subsecretaria de la misma dependencia, Ingrid Gómez, o a la diputada morenista Anaís Burgos Hernández, quien este miércoles ha pedido licencia por tiempo indefinido para separarse de sus actividades.

Un primer año, una primera titular fuera y demasiados cuestionamientos. La presidenta Sheinbaum afronta un panorama complejo en el nombramiento de un reemplazo para Hernández, un perfil que asumirá las tareas, las responsabilidades y el peso de una secretaría clave en la política de la presidenta que ha preferido mandar a una de sus aliadas políticas más cercanas a liderar las estrategias electorales para el oficialismo.

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